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Glòria Poyatos: “Las brechas de género entre hombres y mujeres operan aún en todos los ámbitos”

“La justicia y la igualdad de género deberían ser un binomio inescindible, porque la justicia corrige y compensa y debe garantizar la igualdad”. La magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, Glòria Poyatos, impartió una conferencia el 26 de octubre en la FCM, dentro del foro Fronteras y direcciones del progreso, sobre “Justicia e igualdad de género”. Sostuvo que, a pesar de que muchos creen que “una vez conquistada la igualdad formal ya está conquistada la igualdad real”, las brechas de género entre hombres y mujeres operan aún en todos los ámbitos. Para despejar las dudas de los escépticos, en lugar de con datos, llegó “armada” con tres imágenes.

La primera es la foto oficial de la justicia española en 2017, la imagen que representa al Poder Judicial, sin mujeres. “Podría ser de hace 200 años -señaló- o de 1966”, año en que se permitió en España a las mujeres ser juezas o fiscales, una profesión que se consideraba contraria “a la delicadeza consustancial de las mujeres”. La foto da tres mensajes: niega la excelencia de las juezas, niega su aportación a la justicia (firman más de la mitad de las sentencias cada año en España) y exhibe el “techo de cristal” en la carrera judicial. Actualmente en el Tribunal Supremo, con 78 miembros, sólo once son mujeres. “Está carente de la perspectiva femenina y es donde se fija la jurisprudencia”, señaló Poyatos. En la Sala de lo Civil, donde se dirimen los asuntos de familia, sólo hay una mujer.

La segunda imagen es doble: el Tribunal Constitucional de 1998, presidido por una mujer, María Emilia Casas, la única que lo ha presidido hasta ahora. Pero sólo aparece ella. La otra foto es de casi veinte años después: dos mujeres de doce componentes. “A veinte años por mujer”. Según Poyatos, “que no haya mujeres en la RAE es grave pero en el Constitucional es inquietante, porque la vida no se ve igual desde un sexo y otro, y esas experiencias deben integrarse”. La magistrada destacó que “somos escrupulosos con las listas cremallera en el Parlamento y, este Tribunal, que tiene la potestad, entre otras, de anular resoluciones del Gobierno, sólo tiene a dos mujeres entre sus miembros”. Añadió que sería tan grave que sólo hubiera mujeres como que solo haya hombres.

La tercera imagen también es doble. Aparece la firma del Tratado de Roma (1957), que da origen a la Unión Europea. No hay mujeres. La segunda foto es de los actuales presidentes o primeros ministros de países de la UE, sesenta años después, en 2017, donde hay tres mujeres. “Otra vez, a veinte años por mujer”.

Poyatos asegura que lo que motiva la brecha es “un enemigo potente, infravalorado históricamente e inmune a las leyes”. “Los estereotipos, prejuicios y roles sexistas, que afectan a todos los sexos, edades y nivel cultural” y que “sólo se franquean con formación especializada”. Ahora bien, no es lo mismo un zapatero o un comercial con prejuicios que un juzgador o juzgadora, porque habrá resoluciones que abracen estos estereotipos y ayudan a mantener las discriminaciones. Puso tres sentencias como ejemplo.

En 1990, un hombre fue condenado por abusos sexuales a una empleada de 17 años, pero señalaba el fallo que la víctima pudo provocar por su vestimenta, porque llevaba una minifalda. A principios de 2017, un tribunal de Cantabria considera que no hay agresión sexual, únicamente abuso sexual, hacia una niña cuando tenía entre cinco y diez años de edad, porque no queda probado que opusiera resistencia. La tercera sentencia es de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo, que rebaja la pena a un condenado por pegar una paliza a una mujer, porque tenía condecoraciones militares y había realizado misiones de paz en Afganistán, “donde es habitual el uso de la fuerza”.

La magistrada, que preside la Asociación de Mujeres Juezas de España y que este año ha recibido el Mallete de oro como premio a la decisión judicial con mayor impacto positivo hacia las mujeres, señala que es el Consejo General del Poder Judicial “quien tiene la obligación de formarnos contra los estereotipos”.

También señaló que intenta cambiar las cosas juzgando con perspectiva de género: “No podemos decir que somos iguales y cosificar a las mujeres en la TV o tener permisos parentales distintos o un diccionario de la RAE que diga que sexo débil es ‘un conjunto de mujeres”. Juzgar con perspectiva de género no es una opción, “es una obligación que establece el artículo 4 de la Ley para la igualdad efectiva de mujeres y hombres y el artículo 1 de la Constitución”. Por eso, señaló, hay que evitar las interpretaciones de las normas de forma mimética y no tratar como iguales a quienes socialmente son diferentes.

Educando en justicia igualitaria

La magistrada promueve el proyecto Educando en justicia igualitaria “porque el machismo es una enfermedad de transmisión social y la cura es una formación especializada”. El proyecto está dirigido a jóvenes de entre 9 y 18 años, pero también a las familias y los docentes. Se inició en el IES César Manrique, de Lanzarote y ahora se lleva a cabo, durante el curso escolar en once institutos de Lanzarote, Valencia, Asturias y Madrid, con alumnos de 1º y 2º de Bachillerato.

El proyecto tiene varias virtudes: es plural, reversible (aprenden los niños y los formadores), no tiene prepuesto porque se hace con voluntarios, es un aprendizaje transformativo y se generan recuerdos permanentes en los jóvenes. Los alumnos trabajan sobre discriminaciones, después ven juicios con perspectivas de género y por último celebran un juicio ficticio. Al final de la charla se proyectó un vídeo realizado por alumnos sobre el taller de justicia igualitaria.

Glòria Poyatos terminó su conferencia con una “frase barómetro”, de Clara Campoamor, que cuando se cumpla “habremos conquistado la igualdad”: “Habrá igualdad cuando los hombres encuentren a las mujeres por todas partes y no sólo allá donde vayan a buscarlas”.

Nota de prensa en PDF:

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27 de octubre de 2017