Fernández-Palacios: “La laurisilva es el ecosistema más importante de Canarias”

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El catedrático de Ecología presentó La Laurisilva. Canarias, Madeira y Azores, un libro que recoge “todo lo que conoce la ciencia sobre la laurisilva”.

El catedrático de Ecología de la Universidad de La Laguna, José María Fernández-Palacios, recordó, al comienzo de la presentación en la sala José Saramago, el día 14 de diciembre, su “larga relación” con la Fundación César Manrique, ya que en 1994 presentó en Taro de Tahíche su primer libro Canarias: economía, ecología y medio ambiente. En esta ocasión, llegó para presentar: La Laurisilva. Canarias, Madeira y Azores.

 

Después de pasar el capítulo de agradecimientos, el coordinador del libro señaló que en Lanzarote no hay laurisilva pero que sí la hubo hace más de diez millones de años, cuando el risco de Famara medía más de 2.000 metros de altura. La laurisilva es un ecosistema de la Era Terciaria que se extendía por Europa cuando no existía el mar Mediterráneo pero sí el Mar de Tetis. Después, al llegar los hielos de la Era Cuaternaria, desapareció de Europa pero siguió “encontrando cobijo” en Canarias, Madeira y Azores: “La laurisilva es el ecosistema más importante de Canarias”, señaló Fernández-Palacios.

Sobre el objetivo del libro, dijo que es el de rellenar el vacío existente en cuanto a divulgación de este tipo de bosques “porque lo que sabemos científicamente sí está en revistas especializadas y en inglés, pero no al alcance de la calle”. Fernández-Palacios pertenece al grupo de investigación de ecología y biogeografía insular de la Universidad de La Laguna: “Nos motiva —aseguró— ofrecer divulgación científica de calidad. Investigamos porque hay ciudadanos que pagan impuestos, y tenemos la obligación de devolver un retorno de conocimiento a la sociedad”.

La Laurisilva. Canarias, Madeira y Azores tiene 420 páginas, 200 fotos, 30 cuadros, mapas y gráficas y 13 capítulos. Recopila “todo lo que conoce la ciencia sobre la laurisilva” e incluye citas de este mismo año. Se está preparando la versión en inglés. Está editado por Macaronesia Editorial, una “editorial familiar” que busca ofrecer libros que no sólo tengan “textos cuidados” de divulgación científica de la Macaronesia (Azores, Madeira, Salvajes, Canarias y Cabo Verde) sino un diseño bonito y elementos gráficos. La editorial ya está trabajando en un nuevo proyecto, una guía de campo de árboles y arbustos de la Macaronesia.

En el libro participan profesores especializados en botánica, zoología, ecología, geografía e ingeniería de montes de la ULL, de la Universidad de Las Palmas, La Laguna, Madeira y Azores, además de un profesor de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla. Los autores son José Ramón Arévalo, Rubén Barone, Eduardo Balguerías, Lea de Nascimento, Juan Domingo Delgado, Rui Miguel Bento Elías, Silvia Fernández-Lugo, Javier R. Méndez, Agustín Naranjo Cigala, Miguel Menezes de Sequeira y Rüdiger Otto.

El coordinador del libro describió los capítulos uno por uno. El primero repasa el concepto de Macaronesia: “Yo soy nacionalista macaronésico”, señaló Fernández-Palacios. El segundo, la historia de la laurisilva; el tercero, la laurisilva en el resto del mundo, que se extiende a lugares como Japón, el Sur de China, la vertiente india del Himalaya, los Apalaches, una parte de México, Brasil, Argentina, Chile, Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda, y se distribuye siempre en lugares con influencia oceánica. El cuarto capítulo ya se centra en la laurisilva de la Macaronesia, muy parecida en Canarias y Madeira y algo diferente en Azores. El mar de nubes ocupa otro capítulo porque es el elemento que permite la existencia de laurisilva “en una zona de veranos secos e inviernos húmedos”. “Si no fuera por el mar de nubes no habría laurisilva”.

Los dos siguientes capítulos están dedicados a la flora y la fauna. En el primer caso, desde los paleoendemismos al resto de especies arbóreas, con una gran diversidad, hasta los helechos, musgos, líquenes y hongos. En el capítulo de la fauna se describen las aves, mamíferos y reptiles, pero sobre todo “la riqueza la proporcionan los invertebrados”: moluscos y artrópodos. El octavo capítulo está dedicado a la ecología, a la regeneración del bosque y a entender el funcionamiento de la laurisilva. El noveno, a la dinámica forestal; el décimo al impacto que producen los humanos, tanto los aborígenes como los europeos, su agricultura, su ganadería y su urbanismo. El estado de conservación del medio natural, las estrategias y las especies amenazadas ocupan el capítulo once, y los dos últimos capítulos se ocupan de mostrar las referencias (más de 500 citas) y una clave identificativa para conocer los árboles. Cada capítulo tiene su propio color de referencia y cada uno está señalado con la forma de la hoja de un árbol presente en la laurisilva.

Fernández-Palacios terminó señalando cómo puede afectar el cambio climático (o cambio global, “porque el clima es sólo un aspecto del cambio”) a la laurisilva. Dijo que hay tres modelos de futuro: uno, en el que el mar de nubes desciende en altura, que sería un problema porque las zonas ya están antropizadas; otro, en el que asciende, que sería menos problemático ya que hay normalmente zonas de pinar que pueden ser colonizadas por la laurisilva; y un tercero, en el que el mar de nubes se disipa, que podría provocar la desaparición del ecosistema. “Si este modelo fuera el que se cumpliera finalmente, la laurisilva tiene fecha de caducidad”, aseguró.

Nota de prensa en PDF:

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