La tesis de Alejandro Scarpa demuestra la influencia de la obra de César Manrique en la transformación de Lanzarote

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La acupuntura urbana es “una chispa que acaba provocando un incendio”. Es un término acuñado por Jaime Lerner que se aplica a aquellas obras que han transformado una ciudad o un lugar, como el Parque Güell de Barcelona, el Museo Guggenheim de Bilbao o la Torre Eiffel de París. O como los Centros de arte, cultura y turismo de Lanzarote.

Alejandro Scarpa presentó en la sala José Saramago su trabajo de varios años, su tesis doctoral: César Manrique. Acupuntura urbana en Lanzarote. Un trabajo “que se ha convertido en una pasión”. Aseguró que se trataba de un “momento muy emotivo”. Scarpa es arquitecto y llegó a Lanzarote por primera vez en 2008. En la Facultad no había oído hablar de César Manrique, pero su obra le impresionó. “Descubrí que no era arquitecto pero lo que hacía era arquitectura”, así que decidió trabajar sobre su obra. Consiguió algunos planos, midió las obras sobre el terreno, hizo muchos dibujos, leyó cientos de artículos de prensa y entrevistó a quienes trabajaron con él. Para valorar su dimensión, también se entrevistó con algunos de los mejores arquitectos del mundo: con Fernando Menis, el arquitecto canario de mayor repercusión, y con dos premios Pritzker: Jacques Herzog y Álvaro de Siza, e indirectamente con un tercero, Frei Otto, fallecido en 2015. Los cuatro estaban fascinados por la obra de Manrique.

Scarpa explicó brevemente la biografía de César Manrique y también sus principales obras espaciales en Lanzarote, los Centros de arte, cultura y turismo. Se centró en los elementos comunes de estas obras: están realizadas en lugares degradados que fueron así revalorizados; reinterpretan la tradición en la línea de lo que decía Gaudí, que “la originalidad está en el origen”; aportan teatralidad ocultando las obras hasta el final como un elemento sorpresivo; son sostenibles incluso valorándolas con los parámetros con que se mide hoy en día; aportan desde el arte una función pedagógica y transformadora de la sociedad; se acentúan en ellas los espacios secundarios, como las escaleras e incluso los baños; están hechas en equipo, una de las claves del éxito; están desarrolladas por César de forma empírica, trabajando sobre el terreno, lo que le permite convertir los problemas en oportunidades… Y por último, se hicieron atreviéndose frente a grandes desafíos, como construir sobre un volcán o sobre un acantilado.

Las conclusiones las dividió por parámetros. Desde el punto de vista urbano, César Manrique insistió en controlar el desarrollo de la Isla, intervino, aunque fuera de forma indirecta, en la redacción de los planes insulares de 1973 y de 1991 y esa normativa se acaba propagando al resto de las islas. Desde el punto de vista paisajístico, se llega a crear un marco legal para Timanfaya y se logra el galardón de Reserva de la Biosfera. Además hay una protección legal para sus obras como Bienes de Interés Cultural. Precisamente, desde un ángulo cultural, es muy relevante —destacó Scarpa— que Timanfaya lo visiten tantas personas cada año como las que van al Guggenheim, y que entre los quince monumentos más visitados de España, haya tres de Lanzarote: Timanfaya, Jameos del Agua y Mirador del Río. A nivel mundial, comparando con la Torre Eiffel, es una sexta parte de sus visitantes.

Arquitectónicamente, la influencia de su estilo es clara en Lanzarote e incluso es un argumento-reclamo a la hora de la venta inmobiliaria de viviendas en la isla. Desde el punto de vista turístico, César apostaba por un turismo de calidad y luchaba contra un turismo de masas. Comparando las encuestas realizadas por el Gobierno de Canarias a lo largo de los años en las diferentes islas, Scarpa llega a la conclusión de que las playas de Lanzarote no son el valor que más destaca. Sus visitantes destacan la tranquilidad, la limpieza y las actividades culturales, es decir, los Centros de arte, cultura y turismo. La valoración general está un diez por ciento por encima del resto de Canarias y eso demuestra que los Centros tienen una relación directa con esta valoración. Scarpa dijo que regresaba a Lanzarote después de 4 años sin visitarla, y que ha visto cómo, gota a gota, “antenas, cables y anuncios van degradando la limpieza de la Isla; ustedes a lo mejor no lo ven, pero deben ser conscientes de que eso está pasando”.

Por último, se refirió a los parámetros económicos. Los Centros representan el ocho por ciento del Producto Interior Bruto de Lanzarote y suponen una relación directa con el 13 por ciento del empleo. En cuanto a la rentabilidad de las obras, comparando lo que costaron al ser construidas, con los visitantes que atraen, la relación oscila entre los tres y los nueve euros por persona, mientras que esa proporción en el Guggenheim es de 130 euros por persona. “Con inteligencia, pocos medios y trabajando en equipo se llegó a esto”, señaló, a tener ya cincuenta millones de visitantes. Terminó asegurando que ahora tiene intención de transformar este trabajo en un libro de divulgación, con la vocación de que se convierta en una obra de referencia.

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