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Joan Nogué: “El paisaje es la hermana pobre de la ordenación del territorio”

Joan Nogué, el día 21 de septiembre de 2022, dividió el taller ‘El poder del paisaje. De la mirada individual a la acción colectiva’ en tres bloques: el paisaje como bien común, el reencuentro con el lugar y educar la mirada para conseguir una ética colectiva. Nogué es ya un habitual en la Fundación César Manrique. El geógrafo, exdirector del Observatorio del Paisaje de Cataluña, tenía previsto impartir este taller en marzo de 2020 y se congratuló de que la Fundación César Manrique optara por recuperarlo tras la pandemia.

El bien común. Según Nogué, es la tercera vía entre la propiedad privada y la pública, los dos polos que instauró la modernidad, cuyo peso varía, pero que son los dos pilares de la retórica moderna. “Durante años, nos han dicho que no hay otra forma, pero la restitución del bien común choca de lleno contra esta concepción y es evidente que hay otras alternativas”, señaló. El bien común se puede referir al agua, a espacios públicos o al paisaje, a algo material y a algo inmaterial. Es tangible e intangible a la vez. “Concebir el paisaje como bien común es un salto hacia adelante”. Es de todos y no es de nadie. De ahí la dificultad para su gestión y también los intentos del poder de mantener al paisaje como una mera cuestión estética. Sin embargo, aunque el paisaje sea subjetivo, tiene un componente social. “Se argumenta que si es subjetivo no puede ser objeto de la ordenación por parte del sector público, y normalmente se hace para justificar estructuras pesadas en el territorio”. De hecho, según Nogué, el paisaje es la hermana pobre de la ordenación territorial. Es cierto que la percepción es sesgada, pero se puede llegar a objetivar. El paisaje tiene valores sociales, históricos y estéticos, tiene valores objetivos. “Sabemos cuándo traspasamos una línea roja de destrucción del paisaje”. Comentó que cuando hay intervenciones que fracturan el territorio y degradan el paisaje “se usa el argumento de que todo es cuestión de acostumbrarse, y no es verdad. Si aceptamos esto estamos perdidos”.

El reencuentro con el lugar. Ese reencuentro se produce a través de nuevas fórmulas porque las relaciones de la gente con los lugares están cambiando de forma muy positiva. “Ya no basta con paisajes sublimes, sino que se trata de vivir en paz con los paisajes cotidianos; en armonía”. Es un cambio de paradigma en nuestra relación con el territorio. El espacio geográfico también es existencial y hay múltiples ejemplos que ilustran este cambio. Van surgiendo nuevas ruralidades, una vuelta, o una incorporación al campo. También proliferan circuitos alternativos de producción y de consumo que generan miles de microcambios que después generarán macrocambios. Se está viendo una reinvención de antiguas profesiones como estrategia para recuperar el carácter de un lugar, como, por ejemplo, una escuela de pastores. Además, asistimos a una recuperación de la esencia del lugar como fórmula de revitalización económica y cambio cultural. Uno de los ejemplos más claros en este sentido es la comarca del Priorat, que experimentó la vuelta de jóvenes que se habían marchado y de personas relacionadas con el mundo de la cultura que “tienen claro que el tema central debe ser el paisaje”. Por otro lado, está la revitalización de áreas marginales despobladas a través de proyectos culturales de calidad, como el Centre d’art i natura de Farrera, que nació hace más de veinte años, cuando solo quedaban dos personas en el pueblo. Hay más ejemplos: nuevas formas de gestión del territorio de carácter horizontal y no recogidas por la legislación vigente, como las redes de custodia del territorio, o nuevas formas de gobernanza local, como las que surgen en la región italiana de Abruzzos, destruida por un terremoto y cuya reconstrucción va más allá de lo físico. También en Italia, la iniciativa Luoghi di valoi (lugares con valor) que recopila durante diez años espacios importantes para los ciudadanos que no coinciden precisamente con los señalados por Patrimonio, o la red local ‘Territorios por el paisaje’ o la iniciativa colectiva Wikipedra. “En todas ellas, el paisaje tiene un papel como eje vertebrador”.

Educar la mirada para conseguir una ética colectiva. ¿Cuál es el papel de la sociedad civil en los procesos de patrimonialización de lugares y paisajes? ¿Cuál es el papel de los expertos? ¿Quién decide lo que es patrimonio y lo que no lo es? No se trata, explica Nogué, de catalogar todo, sino de tener en cuenta al paisaje. El director del taller expuso, de nuevo, otras iniciativas ciudadanas que ponen este hecho de manifiesto, como el ‘Museo en la calle’, que recoge elementos significativos de la calle que se acaban perdiendo, o el proyecto ‘Carreteras, paisaje y turismo’, que revela que las carreteras, las más antiguas, también son un valor patrimonial, que permiten entender el paisaje y que no hace falta ampliarlas. Mostró una iniciativa de la Administración, el Mapa de unidades de paisaje, que traspasa la división municipal o administrativa y agrupa los lugares en porciones de territorio con un mismo carácter. “Los mapas -dice Nogué- marcan nuestra percepción del mundo, educan la mirada, son un instrumento de poder extraordinario, pero son una selección arbitraria de la realidad y no hay que sacralizarlos”.

Finalmente, apuntó hacia la educación: la formal y la informal. “Educar la mirada es fundamental porque la concienciación ciudadana es el primer paso para una ética colectiva y la ética colectiva, a su vez, favorece los valores individuales”. Nogué señaló la mayor satisfacción durante sus doce años al frente del Observatorio del paisaje de Cataluña: haber logrado crear ese clima ético colectivo en algunos ámbitos. Lograr la “conversión” de algún alcalde” o de gente que hasta entonces no había disfrutado de su paisaje y ahora lo ama y, por tanto, lo protege. Y, ¿cómo conseguir un clima ético colectivo? A través de la acción, con estrategias de actuación desde la sociedad civil. En el paisaje, la ética y la estética deben ir de la mano. Un paisaje precioso no es completo si sus acuíferos están contaminados. Y por último: “Si se destruye un paisaje, se destruye la identidad de un lugar”.

23 de septiembre de 2022