{"id":3521,"date":"2014-11-02T00:00:00","date_gmt":"2014-11-02T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/fcmanrique.org\/2014\/11\/02\/saramago-cerro-su-trayectoria-reafirmandose-en-sus-convicciones-las-ultimas-palabras-de-su-literatura-son-un-sonoro-vete-a-la-mierda\/?lang=es"},"modified":"2018-06-25T12:06:36","modified_gmt":"2018-06-25T12:06:36","slug":"saramago-cerro-su-trayectoria-reafirmandose-en-sus-convicciones-las-ultimas-palabras-de-su-literatura-son-un-sonoro-vete-a-la-mierda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fcmanrique.org\/fr\/saramago-cerro-su-trayectoria-reafirmandose-en-sus-convicciones-las-ultimas-palabras-de-su-literatura-son-un-sonoro-vete-a-la-mierda\/","title":{"rendered":"Saramago cerr\u00f3 su trayectoria reafirm\u00e1ndose en sus convicciones. Las \u00faltimas palabras de su literatura son un sonoro <em>Vete a la mierda<\/em>"},"content":{"rendered":"<p><!--[if gte mso 9]><xml>\n \n  Normal\n  0\n  21\n  \n  \n  false\n  false\n  false\n  \n   \n   \n   \n   \n   \n  \n  MicrosoftInternetExplorer4\n \n<\/xml><![endif]--><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >La presentaci&oacute;n el d&iacute;a 30 de octubre de <em>Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas<\/em>, el &uacute;ltimo libro de Jos&eacute; Saramago, su novela p&oacute;stuma, comenz&oacute; con unas palabras del autor fallecido en 2010, que se hizo presente en la sala a trav&eacute;s de unas im&aacute;genes grabadas con ocasi&oacute;n de la presentaci&oacute;n de su anterior obra, <em>Ca&iacute;n<\/em>, en Madrid. Saramago anunci&oacute; entonces que&nbsp;hab&iacute;a comenzado a escribir una nueva novela surgida de un interrogante concreto: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no hay huelgas en la industria del armamento?&rdquo;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >El periodista Jaime Puig situ&oacute; el debate sobre el libro en una fecha: 15 de agosto de 2009, cuando el autor portugu&eacute;s escribi&oacute; que quiz&aacute;s ser&iacute;a posible terminar una nueva novela. Pilar del R&iacute;o contest&oacute; pregunt&aacute;ndose en alto por qu&eacute; tom&oacute; la iniciativa de escribir un nuevo libro cuando sab&iacute;a que le estaban fallando las fuerzas. &ldquo;<em>Ca&iacute;n <\/em>y <em>Alabardas&#8230; <\/em>son res&uacute;menes de su obra y de dos elementos esenciales de ella: el poder y la responsabilidad individual&rdquo;, dijo, y en las armas, de las que habla este libro, &ldquo;es donde se manifiesta el poder en todo su esplendor&rdquo;. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >Fernando G&oacute;mez Aguilera, bi&oacute;grafo del Nobel y director de la FCM, comenz&oacute; su intervenci&oacute;n se&ntilde;alando que esta novela inconclusa es una obra &ldquo;abordada con una fortaleza moral y literaria que asombran, con un extraordinario vigor ciudadano&rdquo;. Destac&oacute; tres cuestiones clave de la obra. La primera, la existencia de un expl&iacute;cito soporte &eacute;tico y c&iacute;vico, una clara voluntad de intervenci&oacute;n, resumida en una frase de Saramago pronunciada en el acto de presentaci&oacute;n de <em>Ca&iacute;n<\/em> en Madrid (&ldquo;yo no voy a desistir, la poca vida que me queda la usar&eacute; para ensanchar la acci&oacute;n p&uacute;blica en mi trabajo&rdquo;). Los otros dos aspectos ser&iacute;an la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre el poder y la responsabilidad. &ldquo;La novela se centra en eso&rdquo;, seg&uacute;n G&oacute;mez Aguilera, porque Saramago no hablaba de una huelga para conseguir mejores condiciones laborales, sino para sabotear la construcci&oacute;n de armamento. &ldquo;Lo primero que se debe decir al poder es &ldquo;no&rdquo;, porque el poder debe estar vigilado&rdquo;, reiteraba el autor portugu&eacute;s. &ldquo;Esta interpelaci&oacute;n &nbsp;al lector justifica, por s&iacute; sola, que se haya publicado la novela &mdash;se&ntilde;al&oacute; el director de la FCM&mdash;&rdquo;. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >Sobre esa afirmaci&oacute;n, Puig pregunt&oacute; si hab&iacute;a habido debate en torno a si se deb&iacute;a o no publicar, por ser p&oacute;stuma y estar inconclusa. &ldquo;No hubo debate &mdash;asegur&oacute; Del R&iacute;o&mdash; porque los lectores ten&iacute;an derecho a que se publicara&rdquo;. La directora editorial de Alfaguara, Pilar Reyes, que relat&oacute; que volvi&oacute; a su casa, tras una primera reuni&oacute;n en Lanzarote, con los 22 folios escritos en portugu&eacute;s que formaban la novela, tampoco tuvo dudas, por tres razones: &ldquo;porque ya era un libro que exist&iacute;a para Jos&eacute;&rdquo;, como reconoci&oacute; &eacute;l mismo, &ldquo;porque eran p&aacute;ginas terminadas&rdquo; y en ellas se puede leer al mejor Saramago y porque &ldquo;hasta el &uacute;ltimo minuto, Saramago estuvo vivo como intelectual&rdquo;. &ldquo;Nunca he visto un autor que despertara tanta pasi&oacute;n entre sus lectores&rdquo;, asegur&oacute;. Con esos folios, la editorial pens&oacute; en c&oacute;mo &ldquo;proteger el texto inacabado&rdquo; y se eligi&oacute; un texto de G&oacute;mez Aguilera &ldquo;que es una conversaci&oacute;n con la obra de Jos&eacute; y abre el apetito para leer toda su obra&rdquo;, otro texto, de Roberto Saviano, &ldquo;que potencia la preocupaci&oacute;n c&iacute;vica de Saramago&rdquo;, y finalmente las notas del autor sobre el libro y los dibujos de G&uuml;nter Grass, que no son in&eacute;ditos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >&ldquo;La primera vez que le&iacute; el texto &mdash;dijo G&oacute;mez Aguilera&mdash; me parecieron unas p&aacute;ginas inconcebibles en un hombre que estaba enfermo y, sin embargo, conserv&oacute; milagrosamente el sentido preciso y luminoso de la palabra hasta el &uacute;ltimo momento; son grandes p&aacute;ginas de Saramago&rdquo;. De otros grandes escritores tambi&eacute;n se han publicado obras p&oacute;stumas incompletas, explic&oacute; aludiendo a Kafka, Flaubert, Scott Fitzgerald o Stevenson. Para el director de la FCM, &ldquo;poner estas p&aacute;ginas a disposici&oacute;n del lector es un acto democratizador de la lectura&rdquo;, y a&ntilde;adi&oacute; que, aunque el libro est&aacute; incompleto en el desarrollo del asunto, est&aacute; completo en su tema. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >La novela la protagoniza Arturo Paz, trabajador en una f&aacute;brica de armas, &ldquo;un tipo normal que no quiere pensar en el sentido &uacute;ltimo de su trabajo &mdash;seg&uacute;n Del R&iacute;o&mdash;, como muchos de nosotros, que sostenemos por complicidad o indiferencia, un sistema injusto para la Humanidad. Un antih&eacute;roe, un &ldquo;pobre diablo&rdquo;, como tantos personajes del autor portugu&eacute;s, que le permite hablar sobre la responsabilidad individual. Seg&uacute;n G&oacute;mez Aguilera, &ldquo;el tema central de la literatura de Saramago se sit&uacute;a en la pretensi&oacute;n de desentra&ntilde;ar las ra&iacute;ces del mal contempor&aacute;neo. Estaba obsesionado con el mal, con el error humano, pero no con el &lsquo;gran mal&rsquo;, sino con la capacidad que todos tenemos de convivir con la vileza sin hacernos demasiadas preguntas. Le interesaba la mediocridad, el mal, su cotidianeidad humana&rdquo;. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >Avanzando el debate, Pilar del R&iacute;o puso sobre la mesa la idea de Saramago de que a la Declaraci&oacute;n de los Derechos Humanos le faltaban al menos otros dos derechos: el derecho a la disidencia y el derecho a la herej&iacute;a. Por otro lado, se revel&oacute; que el autor dej&oacute; escrita la &uacute;ltima frase del libro, pronunciada por la ex esposa de Arturo Paz, y con destinatario desconocido: &ldquo;Vete a la mierda&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >G&oacute;mez Aguilera destac&oacute; la importancia de esa decisi&oacute;n: &ldquo;Saramago cerr&oacute; conscientemente su trayectoria literaria con esa frase. Las &uacute;ltimas palabras de su literatura son <em>vete a la mierda<\/em>&rdquo;. &ldquo;Cerr&oacute; su trayectoria reafirm&aacute;ndose en sus convicciones, diciendo <em>no<\/em> de forma inequ&iacute;voca&rdquo;. A su bi&oacute;grafo le gusta pensar que, con independencia del sentido de esas palabras dentro de la obra, tambi&eacute;n se las estaba dirigiendo a la propia muerte, sabedor de que le iba a impedir concluir el libro. A su juicio, &ldquo;un verdadero acto de insumisi&oacute;n final&rdquo;, aunque Pilar del R&iacute;o no comparti&oacute; esa interpretaci&oacute;n porque Saramago &ldquo;ten&iacute;a con la muerte una relaci&oacute;n de naturalidad&rdquo;. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >La presentaci&oacute;n finaliz&oacute; tal como empez&oacute;: con las palabras del escritor, esta vez escritas, y le&iacute;das, por los tres ponentes. Tres fragmentos del libro: uno del texto, otro de sus notas y otro del ensayo de G&oacute;mez Aguilera, completados con otro m&aacute;s, extra&iacute;do de una reflexi&oacute;n de Azor&iacute;n sobre las guerras y el capitalismo. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >La editora del libro, Pilar Reyes, quiso cerrar llevando la contraria al autor por su sencilla idea sobre la muerte (estar, y ya no estar), afirmando que &ldquo;cada vez que un lector abre una p&aacute;gina de Saramago, el autor est&aacute; vivo&rdquo;.<\/span><\/p>\n<p><!--[if gte mso 9]><xml>\n \n  Normal\n  0\n  21\n  \n  \n  false\n  false\n  false\n  \n   \n   \n   \n   \n   \n  \n  MicrosoftInternetExplorer4\n \n<\/xml><![endif]--><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >La presentaci&oacute;n el d&iacute;a 30 de octubre de <em>Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas<\/em>, el &uacute;ltimo libro de Jos&eacute; Saramago, su novela p&oacute;stuma, comenz&oacute; con unas palabras del autor fallecido en 2010, que se hizo presente en la sala a trav&eacute;s de unas im&aacute;genes grabadas con ocasi&oacute;n de la presentaci&oacute;n de su anterior obra, <em>Ca&iacute;n<\/em>, en Madrid. Saramago anunci&oacute; entonces que&nbsp;hab&iacute;a comenzado a escribir una nueva novela surgida de un interrogante concreto: &ldquo;&iquest;Por qu&eacute; no hay huelgas en la industria del armamento?&rdquo;<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >El periodista Jaime Puig situ&oacute; el debate sobre el libro en una fecha: 15 de agosto de 2009, cuando el autor portugu&eacute;s escribi&oacute; que quiz&aacute;s ser&iacute;a posible terminar una nueva novela. Pilar del R&iacute;o contest&oacute; pregunt&aacute;ndose en alto por qu&eacute; tom&oacute; la iniciativa de escribir un nuevo libro cuando sab&iacute;a que le estaban fallando las fuerzas. &ldquo;<em>Ca&iacute;n <\/em>y <em>Alabardas&#8230; <\/em>son res&uacute;menes de su obra y de dos elementos esenciales de ella: el poder y la responsabilidad individual&rdquo;, dijo, y en las armas, de las que habla este libro, &ldquo;es donde se manifiesta el poder en todo su esplendor&rdquo;. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >Fernando G&oacute;mez Aguilera, bi&oacute;grafo del Nobel y director de la FCM, comenz&oacute; su intervenci&oacute;n se&ntilde;alando que esta novela inconclusa es una obra &ldquo;abordada con una fortaleza moral y literaria que asombran, con un extraordinario vigor ciudadano&rdquo;. Destac&oacute; tres cuestiones clave de la obra. La primera, la existencia de un expl&iacute;cito soporte &eacute;tico y c&iacute;vico, una clara voluntad de intervenci&oacute;n, resumida en una frase de Saramago pronunciada en el acto de presentaci&oacute;n de <em>Ca&iacute;n<\/em> en Madrid (&ldquo;yo no voy a desistir, la poca vida que me queda la usar&eacute; para ensanchar la acci&oacute;n p&uacute;blica en mi trabajo&rdquo;). Los otros dos aspectos ser&iacute;an la reflexi&oacute;n cr&iacute;tica sobre el poder y la responsabilidad. &ldquo;La novela se centra en eso&rdquo;, seg&uacute;n G&oacute;mez Aguilera, porque Saramago no hablaba de una huelga para conseguir mejores condiciones laborales, sino para sabotear la construcci&oacute;n de armamento. &ldquo;Lo primero que se debe decir al poder es &ldquo;no&rdquo;, porque el poder debe estar vigilado&rdquo;, reiteraba el autor portugu&eacute;s. &ldquo;Esta interpelaci&oacute;n &nbsp;al lector justifica, por s&iacute; sola, que se haya publicado la novela &mdash;se&ntilde;al&oacute; el director de la FCM&mdash;&rdquo;. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >Sobre esa afirmaci&oacute;n, Puig pregunt&oacute; si hab&iacute;a habido debate en torno a si se deb&iacute;a o no publicar, por ser p&oacute;stuma y estar inconclusa. &ldquo;No hubo debate &mdash;asegur&oacute; Del R&iacute;o&mdash; porque los lectores ten&iacute;an derecho a que se publicara&rdquo;. La directora editorial de Alfaguara, Pilar Reyes, que relat&oacute; que volvi&oacute; a su casa, tras una primera reuni&oacute;n en Lanzarote, con los 22 folios escritos en portugu&eacute;s que formaban la novela, tampoco tuvo dudas, por tres razones: &ldquo;porque ya era un libro que exist&iacute;a para Jos&eacute;&rdquo;, como reconoci&oacute; &eacute;l mismo, &ldquo;porque eran p&aacute;ginas terminadas&rdquo; y en ellas se puede leer al mejor Saramago y porque &ldquo;hasta el &uacute;ltimo minuto, Saramago estuvo vivo como intelectual&rdquo;. &ldquo;Nunca he visto un autor que despertara tanta pasi&oacute;n entre sus lectores&rdquo;, asegur&oacute;. Con esos folios, la editorial pens&oacute; en c&oacute;mo &ldquo;proteger el texto inacabado&rdquo; y se eligi&oacute; un texto de G&oacute;mez Aguilera &ldquo;que es una conversaci&oacute;n con la obra de Jos&eacute; y abre el apetito para leer toda su obra&rdquo;, otro texto, de Roberto Saviano, &ldquo;que potencia la preocupaci&oacute;n c&iacute;vica de Saramago&rdquo;, y finalmente las notas del autor sobre el libro y los dibujos de G&uuml;nter Grass, que no son in&eacute;ditos.<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >&ldquo;La primera vez que le&iacute; el texto &mdash;dijo G&oacute;mez Aguilera&mdash; me parecieron unas p&aacute;ginas inconcebibles en un hombre que estaba enfermo y, sin embargo, conserv&oacute; milagrosamente el sentido preciso y luminoso de la palabra hasta el &uacute;ltimo momento; son grandes p&aacute;ginas de Saramago&rdquo;. De otros grandes escritores tambi&eacute;n se han publicado obras p&oacute;stumas incompletas, explic&oacute; aludiendo a Kafka, Flaubert, Scott Fitzgerald o Stevenson. Para el director de la FCM, &ldquo;poner estas p&aacute;ginas a disposici&oacute;n del lector es un acto democratizador de la lectura&rdquo;, y a&ntilde;adi&oacute; que, aunque el libro est&aacute; incompleto en el desarrollo del asunto, est&aacute; completo en su tema. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >La novela la protagoniza Arturo Paz, trabajador en una f&aacute;brica de armas, &ldquo;un tipo normal que no quiere pensar en el sentido &uacute;ltimo de su trabajo &mdash;seg&uacute;n Del R&iacute;o&mdash;, como muchos de nosotros, que sostenemos por complicidad o indiferencia, un sistema injusto para la Humanidad. Un antih&eacute;roe, un &ldquo;pobre diablo&rdquo;, como tantos personajes del autor portugu&eacute;s, que le permite hablar sobre la responsabilidad individual. Seg&uacute;n G&oacute;mez Aguilera, &ldquo;el tema central de la literatura de Saramago se sit&uacute;a en la pretensi&oacute;n de desentra&ntilde;ar las ra&iacute;ces del mal contempor&aacute;neo. Estaba obsesionado con el mal, con el error humano, pero no con el &lsquo;gran mal&rsquo;, sino con la capacidad que todos tenemos de convivir con la vileza sin hacernos demasiadas preguntas. Le interesaba la mediocridad, el mal, su cotidianeidad humana&rdquo;. <\/span><\/p>\n<p style=\"text-align:justify\"><span >Avanzando el debate, Pilar del R&iacute;o puso sobre la mesa la idea de Saramago de que a la Declaraci&oacute;n de los Derechos Humanos le faltaban al menos otros dos derechos: el derecho a la disidencia y el derecho a la herej&iacute;a. 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