{"id":3854,"date":"2010-04-27T00:00:00","date_gmt":"2010-04-27T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/fcmanrique.org\/2010\/04\/27\/el-urbanismo-b-frente-al-urbanismo-de-espectaculo\/?lang=es"},"modified":"2022-09-14T11:49:52","modified_gmt":"2022-09-14T11:49:52","slug":"el-urbanismo-b-frente-al-urbanismo-de-espectaculo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/fcmanrique.org\/fr\/el-urbanismo-b-frente-al-urbanismo-de-espectaculo\/","title":{"rendered":"El <em>urbanismo B<\/em> frente al urbanismo de espect\u00e1culo"},"content":{"rendered":"<p><meta content=\"text\/html; charset=utf-8\" http-equiv=\"Content-Type\" \/><br \/>\n<meta content=\"Word.Document\" name=\"ProgId\" \/><br \/>\n<meta content=\"Microsoft Word 10\" name=\"Generator\" \/><br \/>\n<meta content=\"Microsoft Word 10\" name=\"Originator\" \/>\n<link href=\"file:\/\/\/C:%5CDOCUME%7E1%5CIdoya%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml\" rel=\"File-List\" \/><!--[if gte mso 9]><xml>\n \n  Normal\n  0\n  21\n  \n   \n   \n   \n   \n  \n  MicrosoftInternetExplorer4\n \n<\/xml><![endif]--><\/p>\n<style type=\"text\/css\">\n<!--\n \/* Font Definitions *\/\n @ofont-face\n\t{\n\tmso-ofont-alt:\"Century Gothic\";}\n \/* Style Definitions *\/\n p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal\n\t{mso-style-parent:\"\";\n\tmargin-top:0cm;\n\tmargin-right:0cm;\n\tmargin-bottom:10.0pt;\n\tmargin-left:0cm;\n\tline-height:115%;\n\tofont-size:11.0pt;\n\tmso-bidi-\"Times New Roman\";}\n@page Section1\n\t{size:595.3pt 841.9pt;\n\tmargin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;}\ndiv.Section1\n\t{page:Section1;}\n-->\n<\/style>\n<p><!--[if gte mso 10]>\n\n\n<style>\n \/* Style Definitions *\/\n table.MsoNormalTable\n\t{mso-style-name:\"Tabla normal\";\n\tmso-style-parent:\"\";\n\t\"Times New Roman\";}\n<\/style>\n\n\n<![endif]--><span style=\"ofont-size: 10pt; line-height: 115%;\">El origen m&aacute;s remoto del libro <em>Urbanismo para n&aacute;ufragos<\/em>. <em>Recomendaciones sobre planeamiento y dise&ntilde;o urbano <\/em>hay que buscarlo en el a&ntilde;o 1998, cuando se cumpl&iacute;an cincuenta a&ntilde;os de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos. Los arquitectos Manuel Saravia y Pablo Gigosos quisieron combinar &ldquo;los dos grandes logros del Siglo XX&rdquo;. Por una parte, esa Declaraci&oacute;n y, por otra, la ciudad, como la gran conquista de la civilizaci&oacute;n. Esa l&iacute;nea de trabajo les ha acompa&ntilde;ado ya durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, primero con el libro editado en 2003, <em>La ciudad y los derechos humanos<\/em>, en el que no hablaban del derecho a la ciudad, sino de la materializaci&oacute;n de los derechos humanos vinculados a la ciudad, y despu&eacute;s con un taller en la propia Fundaci&oacute;n C&eacute;sar Manrique en 2007, con el mismo t&iacute;tulo que el libro, que se repiti&oacute; en Zaragoza y en Bogot&aacute; y finalmente con varios cortometrajes de autores espa&ntilde;oles. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"ofont-size: 10pt; line-height: 115%;\">El jueves 22 de abril, sus dos autores presentaron el libro, que hace el n&uacute;mero seis de la Colecci&oacute;n <em>Ensayo<\/em> de la FCM. En su l&iacute;nea de trabajo, los arquitectos parten de la base de que la referencia para hacer ciudad debe ser el &uacute;ltimo de los ciudadanos, no el ciudadano medio. Si se atiende a ese &ldquo;&uacute;ltimo ciudadano&rdquo;, habr&aacute; un efecto multiplicador. El urbanismo que proponen Saravia y Gigosos se preocupa de lo b&aacute;sico. &ldquo;Primero facilitemos que se pueda ir andando por la ciudad y luego ya haremos el resto&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Saravia, que apuesta por el llamado &ldquo;urbanismo B&rdquo; frente al urbanismo de espect&aacute;culo, aunque no se propone que uno sustituya al otro, ya que &ldquo;es una batalla perdida&rdquo;. &ldquo;No pretendemos que sea global ni que est&eacute; integrado con el resto, pero s&iacute; que est&eacute; presente&rdquo;. Por &uacute;ltimo, se plantean la necesidad de hacer frente a los gigantes, a las grandes empresas que tienen intereses que chocan &ldquo;con la ciudad m&aacute;s medida&rdquo;. Por eso planean la conveniencia de plantear est&aacute;ndares para no dejar abierto el criterio de lo que se puede y no se puede hacer en la ciudad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"ofont-size: 10pt; line-height: 115%;\">Saravia y Gigosos dividieron la presentaci&oacute;n en dos partes. Tras la explicaci&oacute;n del origen del libro, pasaron a exponer tres aspectos que son imprescindibles en su planteamiento: la empat&iacute;a, la resistencia y los Derechos Humanos. Seg&uacute;n Gigosos, lo principal es modificar las actitudes. En el siglo XVIII, las novelas formaban conciencia, apelaban a la raz&oacute;n y al sentimiento. Richardson o Rousseau consiguieron crear empat&iacute;a, sensibilizar a la gente para hacer cambiar las actitudes. La empat&iacute;a, por tanto, es necesaria para implicarse en el desarrollo de los derechos. Gigosos se centr&oacute; en un derecho b&aacute;sico: la movilidad, el derecho de los peatones a poder desplazarse caminando, para lo que se necesita que el espacio sea apto para ello. &ldquo;Todas las ciudades est&aacute;n hu&eacute;rfanas en contemplar los movimientos de los peatones&rdquo;, asegur&oacute;. En Espa&ntilde;a, por ejemplo, muchos trabajadores del campo, en su mayor&iacute;a inmigrantes, se mueven por las carreteras para ir a la ciudad. En &Aacute;frica, donde todo el mudo se mueve por las carreteras, &eacute;stas, sin embargo, est&aacute;n pensadas s&oacute;lo para los coches. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"ofont-size: 10pt; line-height: 115%;\">Saravia se refiri&oacute; a la resistencia. &ldquo;Siempre hay reacci&oacute;n frente a la expansi&oacute;n de los nuevos derechos y, ante ello, hay que resistir&rdquo;, manifest&oacute; Saravia, que reflej&oacute; tres tesis sobre la resistencia: la perversidad, que afirma que la resistencia exacerba aquello frente a lo que act&uacute;a; la futilidad, que dice que resistir no sirve para nada, y el riesgo, que asegura que resistir pone en peligro otro logros. Pasando a la pr&aacute;ctica, se detuvo en el caso de las viviendas sociales en Gran Breta&ntilde;a, que su construcci&oacute;n ha sufrido un fuerte retroceso. Despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, los laboristas s&oacute;lo dejaban construir una vivienda p&uacute;blica por cada cuatro privadas, hasta que lleg&oacute; Margaret Thatcher y desmantel&oacute; el sistema. Hoy surgen muchas leyes de derecho a la vivienda pero no van acompa&ntilde;adas de una gran inversi&oacute;n p&uacute;blica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"ofont-size: 10pt; line-height: 115%;\">El tercer aspecto es la Declaraci&oacute;n de Derechos Humanos, con la que empez&oacute; la presentaci&oacute;n. Gigosos explic&oacute; c&oacute;mo se fueron plasmando los derechos y c&oacute;mo algunos, por ejemplo la seguridad, se fueron desarrollando despu&eacute;s. La seguridad est&aacute; muy relacionada con las ciudades; de hecho, las palabras muralla y ciudad tienen el mismo origen tanto en ingl&eacute;s como en chino. Hoy se ha llegado en algunas ciudades a construir comunidades cerradas en las que viven privilegiados que pagan por disfrutar de una protecci&oacute;n privada diferenciada: &ldquo;Por eso hay que intentar conseguir normas para que esto no aparezca y que haya espacios p&uacute;blicos que atraviesen todo&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el arquitecto.<\/span><\/p>\n<p><meta content=\"text\/html; charset=utf-8\" http-equiv=\"Content-Type\" \/><br \/>\n<meta content=\"Word.Document\" name=\"ProgId\" \/><br \/>\n<meta content=\"Microsoft Word 10\" name=\"Generator\" \/><br \/>\n<meta content=\"Microsoft Word 10\" name=\"Originator\" \/>\n<link href=\"file:\/\/\/C:%5CDOCUME%7E1%5CIdoya%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml\" rel=\"File-List\" \/><!--[if gte mso 9]><xml>\n \n  Normal\n  0\n  21\n  \n   \n   \n   \n   \n  \n  MicrosoftInternetExplorer4\n \n<\/xml><![endif]--><\/p>\n<style type=\"text\/css\">\n<!--\n \/* Font Definitions *\/\n @ofont-face\n\t{\n\tmso-ofont-alt:\"Century Gothic\";}\n \/* Style Definitions *\/\n p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal\n\t{mso-style-parent:\"\";\n\tmargin-top:0cm;\n\tmargin-right:0cm;\n\tmargin-bottom:10.0pt;\n\tmargin-left:0cm;\n\tline-height:115%;\n\tofont-size:11.0pt;\n\tmso-bidi-\"Times New Roman\";}\n@page Section1\n\t{size:595.3pt 841.9pt;\n\tmargin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;}\ndiv.Section1\n\t{page:Section1;}\n-->\n<\/style>\n<p><!--[if gte mso 10]>\n\n\n<style>\n \/* Style Definitions *\/\n table.MsoNormalTable\n\t{mso-style-name:\"Tabla normal\";\n\tmso-style-parent:\"\";\n\t\"Times New Roman\";}\n<\/style>\n\n\n<![endif]--><span style=\"ofont-size: 10pt; line-height: 115%;\">El origen m&aacute;s remoto del libro <em>Urbanismo para n&aacute;ufragos<\/em>. <em>Recomendaciones sobre planeamiento y dise&ntilde;o urbano <\/em>hay que buscarlo en el a&ntilde;o 1998, cuando se cumpl&iacute;an cincuenta a&ntilde;os de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos. Los arquitectos Manuel Saravia y Pablo Gigosos quisieron combinar &ldquo;los dos grandes logros del Siglo XX&rdquo;. Por una parte, esa Declaraci&oacute;n y, por otra, la ciudad, como la gran conquista de la civilizaci&oacute;n. Esa l&iacute;nea de trabajo les ha acompa&ntilde;ado ya durante m&aacute;s de una d&eacute;cada, primero con el libro editado en 2003, <em>La ciudad y los derechos humanos<\/em>, en el que no hablaban del derecho a la ciudad, sino de la materializaci&oacute;n de los derechos humanos vinculados a la ciudad, y despu&eacute;s con un taller en la propia Fundaci&oacute;n C&eacute;sar Manrique en 2007, con el mismo t&iacute;tulo que el libro, que se repiti&oacute; en Zaragoza y en Bogot&aacute; y finalmente con varios cortometrajes de autores espa&ntilde;oles. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"ofont-size: 10pt; line-height: 115%;\">El jueves 22 de abril, sus dos autores presentaron el libro, que hace el n&uacute;mero seis de la Colecci&oacute;n <em>Ensayo<\/em> de la FCM. En su l&iacute;nea de trabajo, los arquitectos parten de la base de que la referencia para hacer ciudad debe ser el &uacute;ltimo de los ciudadanos, no el ciudadano medio. Si se atiende a ese &ldquo;&uacute;ltimo ciudadano&rdquo;, habr&aacute; un efecto multiplicador. El urbanismo que proponen Saravia y Gigosos se preocupa de lo b&aacute;sico. &ldquo;Primero facilitemos que se pueda ir andando por la ciudad y luego ya haremos el resto&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; Saravia, que apuesta por el llamado &ldquo;urbanismo B&rdquo; frente al urbanismo de espect&aacute;culo, aunque no se propone que uno sustituya al otro, ya que &ldquo;es una batalla perdida&rdquo;. &ldquo;No pretendemos que sea global ni que est&eacute; integrado con el resto, pero s&iacute; que est&eacute; presente&rdquo;. Por &uacute;ltimo, se plantean la necesidad de hacer frente a los gigantes, a las grandes empresas que tienen intereses que chocan &ldquo;con la ciudad m&aacute;s medida&rdquo;. Por eso planean la conveniencia de plantear est&aacute;ndares para no dejar abierto el criterio de lo que se puede y no se puede hacer en la ciudad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"ofont-size: 10pt; line-height: 115%;\">Saravia y Gigosos dividieron la presentaci&oacute;n en dos partes. Tras la explicaci&oacute;n del origen del libro, pasaron a exponer tres aspectos que son imprescindibles en su planteamiento: la empat&iacute;a, la resistencia y los Derechos Humanos. Seg&uacute;n Gigosos, lo principal es modificar las actitudes. En el siglo XVIII, las novelas formaban conciencia, apelaban a la raz&oacute;n y al sentimiento. Richardson o Rousseau consiguieron crear empat&iacute;a, sensibilizar a la gente para hacer cambiar las actitudes. La empat&iacute;a, por tanto, es necesaria para implicarse en el desarrollo de los derechos. Gigosos se centr&oacute; en un derecho b&aacute;sico: la movilidad, el derecho de los peatones a poder desplazarse caminando, para lo que se necesita que el espacio sea apto para ello. &ldquo;Todas las ciudades est&aacute;n hu&eacute;rfanas en contemplar los movimientos de los peatones&rdquo;, asegur&oacute;. En Espa&ntilde;a, por ejemplo, muchos trabajadores del campo, en su mayor&iacute;a inmigrantes, se mueven por las carreteras para ir a la ciudad. En &Aacute;frica, donde todo el mudo se mueve por las carreteras, &eacute;stas, sin embargo, est&aacute;n pensadas s&oacute;lo para los coches. <\/span><\/p>\n<p><span style=\"ofont-size: 10pt; line-height: 115%;\">Saravia se refiri&oacute; a la resistencia. &ldquo;Siempre hay reacci&oacute;n frente a la expansi&oacute;n de los nuevos derechos y, ante ello, hay que resistir&rdquo;, manifest&oacute; Saravia, que reflej&oacute; tres tesis sobre la resistencia: la perversidad, que afirma que la resistencia exacerba aquello frente a lo que act&uacute;a; la futilidad, que dice que resistir no sirve para nada, y el riesgo, que asegura que resistir pone en peligro otro logros. Pasando a la pr&aacute;ctica, se detuvo en el caso de las viviendas sociales en Gran Breta&ntilde;a, que su construcci&oacute;n ha sufrido un fuerte retroceso. Despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, los laboristas s&oacute;lo dejaban construir una vivienda p&uacute;blica por cada cuatro privadas, hasta que lleg&oacute; Margaret Thatcher y desmantel&oacute; el sistema. Hoy surgen muchas leyes de derecho a la vivienda pero no van acompa&ntilde;adas de una gran inversi&oacute;n p&uacute;blica.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"ofont-size: 10pt; line-height: 115%;\">El tercer aspecto es la Declaraci&oacute;n de Derechos Humanos, con la que empez&oacute; la presentaci&oacute;n. Gigosos explic&oacute; c&oacute;mo se fueron plasmando los derechos y c&oacute;mo algunos, por ejemplo la seguridad, se fueron desarrollando despu&eacute;s. La seguridad est&aacute; muy relacionada con las ciudades; de hecho, las palabras muralla y ciudad tienen el mismo origen tanto en ingl&eacute;s como en chino. Hoy se ha llegado en algunas ciudades a construir comunidades cerradas en las que viven privilegiados que pagan por disfrutar de una protecci&oacute;n privada diferenciada: &ldquo;Por eso hay que intentar conseguir normas para que esto no aparezca y que haya espacios p&uacute;blicos que atraviesen todo&rdquo;, se&ntilde;al&oacute; el arquitecto.<\/span><\/p>\n<p><\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><meta content=\"text\/html; charset=utf-8\" http-equiv=\"Content-Type\" \/><br \/>\n<meta content=\"Word.Document\" name=\"ProgId\" \/><br \/>\n<meta content=\"Microsoft Word 10\" name=\"Generator\" \/><br \/>\n<meta content=\"Microsoft Word 10\" name=\"Originator\" \/>\n<link href=\"file:\/\/\/C:%5CDOCUME%7E1%5CIdoya%5CCONFIG%7E1%5CTemp%5Cmsohtml1%5C01%5Cclip_filelist.xml\" rel=\"File-List\" \/><!--[if gte mso 9]><xml>\n \n  Normal\n  0\n  21\n  \n   \n   \n   \n   \n  \n  MicrosoftInternetExplorer4\n \n<\/xml><![endif]--><\/p>\n<style type=\"text\/css\">\n<!--\n \/* Font Definitions *\/\n @ofont-face\n\t{\n\tmso-ofont-alt:\"Century Gothic\";}\n \/* Style Definitions *\/\n p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal\n\t{mso-style-parent:\"\";\n\tmargin-top:0cm;\n\tmargin-right:0cm;\n\tmargin-bottom:10.0pt;\n\tmargin-left:0cm;\n\tline-height:115%;\n\tofont-size:11.0pt;\n\tmso-bidi-\"Times New Roman\";}\n@page Section1\n\t{size:612.0pt 792.0pt;\n\tmargin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm;}\ndiv.Section1\n\t{page:Section1;}\n--> <\/style>\n<p><span style=\"ofont-size: 10pt; line-height: 115%;\">El origen m&aacute;s remoto del libro <em>Urbanismo para n&aacute;ufragos<\/em>. <em>Recomendaciones sobre planeamiento y dise&ntilde;o urbano <\/em>hay que buscarlo en el a&ntilde;o 1998, cuando se cumpl&iacute;an cincuenta a&ntilde;os de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos. 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