Encuentro entre José Saramago y Sigifredo López

El 13 de abril de 2009, tuvo lugar el encuentro entre José Saramago y Sigifredo López bajo el título "Testimonio de un secuestro: un futuro en paz para Colombia".

Fue una noche emotiva en la Sala José Saramago. Junto al director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, en la mesa, y ante un aforo completo, comparecieron dos hombres que parecían viejos amigos y que sin embargo hasta hace unos días no se conocían. José Saramago y Sigifredo López Tobón, diputado colombiano secuestrado por las FARC durante seis años, diez meses y veintiséis días y liberado finalmente el pasado 5 de febrero gracias a la mediación de la senadora Piedad Córdoba, que lidera el movimiento Colombianos por la paz. Hace sólo 61 días recuperó su libertad. “Cuando lo conocí me encontré con un hombre tranquilo”, dijo de él y junto a él el escritor portugués que da nombre a la sala, el “maestro”, según López Tobón. Saramago lo comparó con Fray Luis de León, que retomó su lección en la Universidad de Salamanca (“como decíamos ayer”) tras volver de cinco años de cautiverio. Y lo dijo con un hilo de voz anudado por la bronquitis de la que se está recuperando… y por la emoción. 

Saramago se emocionó y explicó el motivo. Al inicio del acto se proyectó un vídeo de los primeros momentos de la liberación de Sigifredo López y de sus primeras palabras, en las que comparó a Piedad Córdoba con el personaje de la mujer del médico en la novela Ensayo sobre la ceguera. “En el momento de su liberación comparó la acción de la senadora colombiana con un personaje mío”, explicó Saramago. “Me he sentido justificado como hombre y como escritor”. “Pónganse en mi lugar”, pidió.

El Nobel portugués advirtió que sobre Colombia sabía poco y que sólo diría banalidades que todo el mundo conoce. Completó la impresión que le produjo el político colombiano destacando que le parecía un hombre en paz con la vida, con un discurso exento de resentimiento — “y tiene derecho al odio” — y que considera que la solución del conflicto y la consecución de la paz en Colombia es más importante que los sucesos personales. Apostó por una salida dialogada al conflicto colombiano “no para olvidar lo que ocurrió sino para que no ocurra más” y puso sus esperanzas en que Piedad Córdoba llegue a la presidencia de Colombia. “Si lo consigue quizá algo pueda cambiar”. “¿Puedo ser incorrecto en mi lenguaje? — preguntó a la audiencia—. Y concluyó: “Para que algo pueda cambiar de una puta vez”.

“Cerrar puertas al diálogo no es ético”

Sigifredo López tomó la palabra. Expresó su admiración a Saramago — “su testimonio de vida perdurará tanto como su literatura” — y su agradecimiento a él, a Pilar del Río y a la Fundación César Manrique y explicó parte de su experiencia personal y su visión del conflicto y de la solución.  Su abuelo fue asesinado en los años cincuenta, su padre también, cuando Sigifredo apenas tenía un año. Él, siete años secuestrado. “El drama de mi familia es el de miles de familias de Colombia. Cuatro generaciones de colombianos no han visto la paz”. Una paz posible, según el diputado: “Sólo hace falta un mínimo de racionalidad y un mínimo de humanidad”. Tras hacer un breve recorrido por los orígenes y la evolución del conflicto, señaló que Colombia anhela la paz y que “cerrar puertas al diálogo no es ético ni democrático”. “La solución solamente es política y el diálogo es la única salida”, afirmó.

Explicó la “triste realidad” social del país y la causa real del conflicto: la injusticia social, la exclusión y la pobreza. Hay niños de doce o trece años a quienes sus madres entregan a la guerrilla. “No es una opción, es la única opción que hay para salvarse del hambre”. Así no roban ni se prostituyen. En el país hay tres millones de jóvenes entre doce y veinticinco años que viven en las zonas de influencia de la guerrilla o en zonas marginales. A la guerrilla le basta con reclutar al año al 0,01% para hacer frente a las bajas que causa el ejército, 3.500 guerrilleros al año que son capturados, abatidos o que desertan.

Antes de que López Tobón hablara sobre su experiencia personal en el cautiverio, Saramago apuntó que probablemente sobrevivió porque había ido construyendo en su interior durante su cautiverio todo lo que la guerrilla había querido destruir en él. “A mí no me van a quitar mi dignidad, que es lo único que tengo”, dijo suplantando la personalidad del diputado.

La ausencia de los seres queridos

“Los más duro no son las cadenas, ni el maltrato, ni la humillación; lo más duro es la carga emocional por la ausencia de tus seres queridos”, dijo Sigifredo López sobre su secuestro. A esa ausencia se suma la impotencia de permanecer cautivo sin expectativas de liberación, ya que como secuestrado político ni siquiera pedían un rescate monetario por él. “Dependemos — en presente — de que unos señores quieran intercambiarnos por prisioneros”. Y sentíanel olvido, que “es más duro que la muerte”.

Sin embargo, algo cambió cuando el 18 de junio de 2007 la guerrilla asesinó a once diputados que fueron secuestrados junto a él. Tan sólo sobrevivió él porque había sido apartado. Entonces la sociedad colombiana salió a la calle a protestar. “Las víctimas, a pesar de sufrir, tenemos el deber de enviar un mensaje de optimismo, pasar de la denuncia a la propuesta, porque no se pueden construir las nuevas generaciones sobre mensajes de odio y venganza”, señaló.  Narró cómo soportaba el secuestro, haciendo dos ejercicios: uno de memoria, recordando a las personas que había conocido a lo largo de su vida, a sus compañeros de colegio, los temas del primer semestre de la carrera de Derecho…; y otro de imaginación: pensando lo que haría tras el secuestro. Confesó que en esos planes no entraba la política.

Tras el asesinato de sus compañeros sintió odio por primera vez. “No lo había sentido ni por los asesinos de mi padre, que sé quiénes son y dónde viven”. Cayó durante cuatro meses en una depresión y, superado el duelo, determinó salir “por la puerta de las decisiones”. “Hay mucho que hacer por Colombia”. Apoyó públicamente a la figura de la senadora Piedad Córdoba. “Yo creo en esa mujer porque su proyecto es ético”.

“La guerrilla se ha autodestruido”

Sigifredo López reiteró su creencia de que la paz es posible aunque el problema está anclado en “falsos dilemas”, como que si hay o no hay conflicto armado o si se puede o no hablar con terroristas “mientras los secuestrados se nos mueren”. “Son excusas para negarse a salvar vidas humanas”. Aseguró que sentarse a hablar con los terroristas, sin impunidad, no es legitimarlos como actores políticos, ya que su múltiple condición, no sólo de terroristas, sino también de narcotraficantes, de asesinos y de rebeldes, no los convierte en actores políticos. También señaló que las FARC están equivocadas si creen que la comunidad internacional los va a ver como un Estado en ciernes si logran el intercambio de prisioneros. “No tienen proyecto político y no proponen nada desde hace diez años”. “Ellos labraron su propia tumba con las barbaridades que han hecho, se han autodestruido”. “El pueblo de Colombia los repudia y ninguna revolución triunfa sin apoyo popular”, aseguró.

El acto terminó con una llamada telefónica de la senadora Piedad Córdoba que habló con Sigifredo López y con José Saramago. “Para nosotros — le dijo Saramago — eres ya un referente político y ético y eso no hay quien lo pare”. “Siga siendo la mujer del médico”, se despidió el Premio Nobel entre aplausos del público.

Víctor Gómez Pin. Contra la barbarie: la filosofía educadora de la humanidad




“Voy a hacer apología de la filosofía”. Así comenzó Víctor Gómez Pin la conferencia titulada Contra la barbarie: la filosofía educadora de la humanidad, que ofreció en la Sala José Saramago de Arrecife el 19 de marzo, con la que la FCM inauguró su programa de actividades de 2009, y que puede verse desde el archivo de emisiones en www.tv.fcmanrique.org

 

“Es difícil convencer a la gente de que los filósofos hablan de cosas que conciernen a todos, y si hiciéramos una encuesta”, introdujo Gómez Pin, “y preguntáramos a la gente qué es un filósofo, la respuesta seguramente sería esta: una persona que se ocupa de asuntos que no interesan a nadie (o sólo a ellos mismos) y lo hacen además con una terminología oscura que no se entiende”. Una idea que es injusta, a juicio del conferenciante, pero que a veces ha sido provocada por los propios filósofos.

 

Gómez Pin dedicó buena parte de su reflexión al filósofo griego Aristóteles, el primer biólogo y físico de la Historia, que redactó la Constitución de Atenas, recolectó proverbios, hizo tratados de Lógica, de Cosmología… y de Metafísica. “Las primeras quince líneas de la Metafísica aristotélica explican qué diferencia al hombre del resto de animales: todos los humanos desean / aspiran / necesitan, por su propia condición y naturaleza, la lucidez”, afirmó el profesor Gómez Pin, quien añadió que “una sociedad que no permite alcanzar esa lucidez está mutilando nuestra propia condición. Nuestros genes exigen lucidez, y donde no hay lucidez, hay síntoma, eso lo sabe cualquier psiquiatra”. Para el conferenciante, “el hombre, además, a diferencia del resto del mundo animal, es el único al que le gusta saber por saber, al margen de sus necesidades de subsistencia; nos gustan los sentidos por ellos mismos; lo que nos gusta no es tanto adecuarnos a la vida, sino contemplarla”.

 

Ahondando en las características que definen al hombre como tal, Gómez Pin señaló la capacidad de raciocinio y el uso de la técnica como los dos elementos fundamentales que nos diferencian de los animales. Una capacidad de raciocinio que, según el filósofo y escritor, “hace que nos relacionemos con el mundo a través de conceptos e ideas, con las que hacemos juicios y nos hace, por tanto, seres de juicio”.

 

Otra de las características singularizadoras y específicas del ser humano es el lenguaje. Para el conferenciante, “mientras el resto de animales tienen códigos de señales, el hombre convirtió el instrumento del lenguaje en un fin en sí mismo”, lo que llevó al filósofo a afirmar que “quien instrumentaliza la palabra pierde su dignidad como hombre”, y que “un poeta es alguien que renuncia a usar la palabra como instrumento y se pone al servicio de la palabra”.

 

Para finalizar su intervención, Gómez Pin señaló que “barbarie es no luchar por las condiciones necesarias para que toda la humanidad pueda realizarse encontrando la lucidez; y la libertad y la fertilidad del espíritu humano está por encima de todas las prioridades”.

Victor Gómez Pin es catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde enseña Teoría del Conocimiento e Introducción al Pensamiento matemático. Desde muy joven se trasladó a la Sorbona de Paris donde alcanzó el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Tras años de docencia en universidades francesas se incorporó a la Universidad del País Vasco de cuyo Departamento de Filosofía fue el primer director.

Victor Gómez Pin es Cordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas ediciones desde hace 16 años han merecido el patrocinio de la UNESCO.

Autor de casi una treintena de libros, ha obtenido entre otros los Premios Anagrama de Ensayo y Espasa de Ensayo. Entre sus obras destacan El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Su último libro publicado es Filosofía: Interrogaciones que a todos conciernen, en 2008.

Daniel Innerarity. Un mundo desincronizado

Daniel Innerarity participó en el espacio de reflexión "Fronteras y direcciones del progreso" el 30 de octubre de 2008.

Primero Daniel Innerarity marcó los tiempos de su conferencia ‘Un mundo desincronizado’. Tres partes, tres tiempos. Se propuso (y lo consiguió) explicar por qué las guerras actuales son conflictos de tiempo y ya no de espacio. Después explicó por qué en la sociedad hay muchos tiempos diversos y finalmente expuso su concepto de cronopolítica: cómo entender la política como una gestión de los tiempos.

“Todos sabemos que quien manda es quien controla el tiempo”, comenzó Innerarity, que lanzó preguntas al público: ¿quién controla el tiempo?, ¿cuál es la velocidad correcta? Su hipótesis es que los conflictos actuales, desde los domésticos a la geopolítica, son conflictos de tiempo. “En geopolítica antes se ocupaba espacio y ahora lo interesante es hacerse con el tiempo”. “La cronopolítica es más interesante que la geoestrategia”.

“En el fondo luchamos por quitar el tiempo a otros”, según Innerarity que considera que la manera moderna de exclusión es acelerar los procesos sociales, que imponiendo velocidades se crean fronteras. Según el filósofo, hay que volver a la idea del marginado, que es una idea espacial, como el retrasado. El marginado vive hoy en otro tiempo. ¿Y cuáles son las dos instancias que tratan de imponer sus tiempos al resto? La economía financiera y los medios de comunicación.

Los sistemas más rápidos imponen su tiempo

Así llegó a la segunda parte, al segundo tiempo de la conferencia, la explicación de la policronía actual: cómo personas que viven en el mismo espacio, lo hacen en tiempos distintos. “Hay tantas velocidades que no hay una instancia  natural de las cosas”, señaló. Cada uno de nosotros reivindicamos nuestro ritmo. Existen, a la vez, los tiempos de las personas y los tiempos de los grupos.  Y hay choques. Hay lógicas temporales antagónicas y hay, por supuesto, lógicas temporales que pretenden imponerse sobre el resto.

Ese choque es especialmente importante entre los subsistemas sociales: la Economía, el Derecho, la Religión, la Política, los medios de comunicación… “Todos tienen tiempos muy diversos y chocan continuamente”. En esos choques, en esa “guerra desigual”, los sistemas más débiles, los más lentos, ven cómo los más rápidos les imponen su tiempo. Entre los más rápidos están—insistió Innerarity— la economía financiera y los medios de comunicación y entre los más débiles está la ecología (el tiempo de reposición natural es muy lento comparado con el tiempo del consumo), el Derecho (muy lento frente a los avances tecnológicos) o la política que necesita de la deliberación, de la búsqueda de razones.

“Se ha pensado que los progresos se armonizaban y el progreso se ha astillado: hay muchos avances en unos subsistemas y en otros no”. Dos ejemplos: la Unión Europea, de la que se pensó que el mercado único llevaría a una unión política, y China, que avanza hacia el capitalismo pero no hacia los Derechos Humanos. Y una desincronización clara respecto a las fuentes de energía: “hay ciclos naturales de regeneración que no están a la altura de la capacidad de uso de esos ciclos”. La velocidad de consumo es enorme.

La política debe democratizar el tiempo

Y llegó el tercer tiempo. ¿Cómo pensar un tiempo democrático? Esta es la función principal de la política, según Innerarity: democratizar el tiempo. Hay dos supuestos de la democracia moderna que hoy ya no son válidos: el concepto de la unidad del tiempo histórico y la compatibilidad entre el tiempo político y el tiempo social. “Nadie pensó que fueran incompatibles”.

La articulación del debate en torno al pasado, presente y futuro y la dicotomía entre conservador y progresista “hoy ya no está tan clara”. Es un anacronismo. “Ser progresista o conservador hoy significa poco”. Es más: “un reaccionario no es alguien que quiera conservar algo del pasado, es lo contrario”. “Un reaccionario destruye el futuro a través de la aceleración en nombre del futuro”. Como ejemplo, la batalla electoral entre Royal y Sarkozy: la izquierda es la del ritmo lento y la derecha la del ritmo rápido. “La lógica de la izquierda hoy es conservacionista”, mientras que los conservadores están a favor de la aceleración.

Y aquí señaló que “la aceleración dificulta y debilita la capacidad de deliberación y decisión del sistema político”. O dicho de otro modo: “La dinámica de la aceleración de la sociedad es una amenaza para la política porque dificulta la autodeterminación democrática”. Ese énfasis en agilizar las decisiones puede acabar siendo una coartada para tomar decisiones sin trámites democráticos. Así pues, la sociedad se va despolitizando. “Hoy el problema—señaló Innerarity—no es gobernar bien o mal, es gobernar. “El 90% de lo que hace un político es gestionar la reparación de los daños: la política es melancólica”. Llegamos a una democracia despolitizada en la que algunos pretenden que la política sea un anacronismo. Así que el desafío se traduce en cómo defender la democracia defendiendo las propiedades temporales de la democracia, cómo defenderse frente a los tiempos de la economía financiera y los medios de comunicación.

Innerarity, que miró varias veces su reloj, aseguró durante la conferencia que el tiempo de atención que una persona puede dedicar a escuchar a otra no suele pasar los cincuenta minutos. El ponente habló y contestó a las preguntas del público durante más de una hora y media. 

Eduardo Mendoza

Eduardo Mendoza participó el 23 de octubre de 2008 en el espacio de reflexión El autor y su obra, e hizo un recorrido por su vida, abordando los episodios fundamentales que arrojan luz sobre su vocación como narrador.

Con humor y una fina inteligencia, Eduardo Mendoza se aproximó a su trayectoria vital y literaria como si se tratara de uno de los personajes de sus novelas, comenzando con su infancia y las circunstancias del entorno familiar y social, para después hacer hincapié en su etapa de los años setenta, cuando escribió su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, poniendo en relación su literatura con las circunstancias históricas.

A partir de aquí, Mendoza reflexionó sobre buena parte de sus obras, y compartió con el público los rasgos principales de su actividad como escritor y los motivos que le impulsaron a escribir sus obras.

Eduardo Mendoza nació en 1943 en Barcelona, donde cursó todos sus estudios. Después de licenciarse en Derecho, estudió sociología en Londres y trabajó como abogado en varias empresas y más tarde como traductor e intérprete en las Naciones Unidas y en diversos organismos internacionales.

En 1975 publicó su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, con la editorial Seix Barral, a la que ha seguido siendo fiel hasta el día de hoy. Otras novelas suyas son: El misterio de la cripta embrujada, La ciudad de los prodigios, Sin noticias de Gurb y Una comedia ligera, hasta la más reciente, El asombroso viaje de Pomponio Flato, aparecida este mismo año. También ha escrito obras de teatro, en catalán, y ha hecho traducciones al castellano y al catalán.

Desde 1988, se dedica exclusivamente a la literatura, salvo un periodo en que impartió clases de interpretación en la universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Ha colaborado como columnista en el diario El País.

Taller «La ciudad de las tres ecologías»

Los días 6 y 7 de octubre de 2008, Carlos Verdaguer dirigió el taller “La ciudad de las tres ecologías. Una posible introducción al eco-urbanismo”.

Carlos Verdaguer (Madrid, 1956) es arquitecto urbanista, consultor de la red gea 21 y profesor asociado del Departamento de Urbanismo de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura (Universidad Politécnica de Madrid).

Verdaguer es experto en el diseño de proyectos integrales de sostenibilidad urbana y en la aplicación y desarrollo de metodologías de participación ciudadana asociadas al urbanismo. Entre los proyectos en que ha intervenido destacan el Ecobarrio Trinitat Nova (Barcelona), los proyectos europeos Ecocity y Steer-Snowball, el ecobarrio de Soto del Henares (Torrejón de Ardoz, Madrid). Recientemente ha participado en un concurso para el diseño de sendos ecobarrios en Logroño. Ha codirigido el Informe Diagnóstico GEO-Vitoria Gasteiz sobre la sostenibilidad urbana en el municipio y ha coordinado numerosos talleres de participación ciudadana según la metodología EASW (European Awareness Scenario Workshop) desarrollada por la Comunidad Europea.

Verdaguer es miembro del comité de seguimiento de la iniciativa CF + S Ciudades para un Futuro más sostenible (www.habitat.aq.upm.es), del GIAU + S (Grupo de Investigación para una arquitectura y un urbanismo más sostenibles), de la Comisión de Sostenibilidad del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid y de la recién creada ASA (Asociación Sostenibilidad y Arquitectura, www.canalasa.es). Es también asesor del Portal Ecourbano (www.ecourbano.es), impulsado por la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona.

El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, inauguró el taller ‘La ciudad de las tres ecologías: una posible introducción el eco-urbanismo’, impartido por Carlos Verdaguer, profesor universitario y arquitecto urbanista. Gómez Aguilera señaló como punto de partida que “la Humanidad se está jugando su futuro en el escenario de las ciudades” y se abre por lo tanto el reto de su “habitabilidad y su humanización”.

Las tres ecologías a las que hace referencia Verdaguer en el título del taller  son la social, la mental y la física, ninguna de las cuales tiene sentido sin las otras dos. El director del taller hizo un recorrido histórico por las ciudades, que crecen primero  como una creación anónima y colectiva, fruto de muchas mentes y de un proceso complejo y pasan posteriormente a necesitar una planificación. El cambio principal lo da la Revolución Industrial en el Siglo XIX. Se introduce la velocidad como elemento esencial. Aparece el proletariado, la calle como escenario de la vida y aparecen los “lugares inhabitables” por primera vez. Esto permite que surja el urbanismo como disciplina paliativa. La población urbana crece sin parar (del 2% de la población mundial en 1860 al 60% en 2010). “El fenómeno urbano es imparable” y el planeta adquiere “una lógica urbana”.

Con la irrupción del urbanismo nace el mito de la homogeneidad, “un modelo abocado al fracaso”, según Verdaguer, porque “lo urbano ha venido para quedarse”  y “la venganza del lugar siempre aparece”. El trazado urbano permanece, hasta en la ciudad de Hiroshima después de la bomba atómica. Sin embargo sí que desaparecen lugares en las ciudades. Verdaguer apuntó la importancia de la desaparición de la memoria  asociada a ciertos lugares y el largo plazo necesario para que surja una nueva memoria. “No hay que respetar cualquier lugar pero hay que saber lo que implica su destrucción”. El arquitecto señaló que el ecologismo no está en contra de “no tocar nada” sino que se plantea quién toma la decisión de sustituir un lugar y si es necesario.

Si no existe la planificación, la ciudad se crea a golpes de  espontaneidad del mercado y cuando se acaba esa espontaneidad aparece la espontaneidad de la desesperación, y con ella la aparición de las grandes urbes y los grandes espacios de marginación. Eso sí, según Verdaguer, “es necesario planificar pero hay que tener cuidado con la ciudad que se sueña”. “Las recetas para hacer ciudades están reñidas con la complejidad de lo real”.

El director del taller apuntó unos objetivos ideales del planeamiento aunque acabó señalando que actualmente, en la práctica, “el planeamiento se convierte en un simple mecanismo regulador del mercado inmobiliario ajeno a la creación de la ciudad”. “A veces – apuntó – es el mejor que se puede hacer”. Se preguntó en voz alta si no será hora de que el urbanismo responda a su vocación originaria y se convierta en un instrumento de cambio social y de resistencia frente al poder omnímodo del mercado.

La nueva conciencia ambiental

Verdaguer citó unos principios generales de sostenibilidad frente a  los principios básicos de un modelo en crisis que se han demostrado como falsos. Entre los primeros se puede destacar que el respeto al medio ambiente es inseparable del bienestar humano y éste a su vez lo es de la equidad y la solidaridad, así como que el proceso de agotamiento de recursos y el deterioro ambiental es exponencial, entre otros.

Expuso  también los objetivos básicos  para un nuevo urbanismo, que se pueden agrupar en tres:

    • La integración en el medio natural y artificial, partiendo de lo existente y mejorándolo, ya sea sustituyendo, renovando o conservando.
    • El ahorro de recursos energéticos y materiales.
    • La calidad de vida en términos de salud, confort y bienestar social, contando con la participación en el proceso de toma de decisiones.

 Verdaguer  dibujó con palabras el mapa de la ecociudad postindustrial y señaló que la reflexión urbano- ecológica a nivel territorial sigue siendo una asignatura pendiente porque está ligada a una transformación global del modelo energético. “Estamos abocados a velocidades más reducidas”, aseguró. A su vez, enumeró las directrices básicas de la ecorregión, que comienzan con poner límites a  la dispersión, la redistribución territorial de recursos, la gestión integrada de energía y materia, la reducción de la movilidad, el reequilibrio entre entorno natural, rural y urbanizado, el fomento de la autonomía de los núcleos urbanos y la inserción de las redes globales.

Finalmente, para acabar la primera jornada del taller, citó las condiciones básicas de la ciudad sostenible, entre las que destacó el ecobarrio como unidad principal y la rehabilitación y reutilización del Patrimonio construido como una directriz fundamental para la sostenibilidad. En España hay actualmente 24 millones de viviendas y 45 millones de habitantes. “Hay pocas justificaciones para construir una vivienda más”.

La segunda y última jornada del taller ‘La ciudad de las tres ecologías’ partió de la exposición de las herramientas básicas para un nuevo urbanismo, divididas en tres grandes ámbitos: un enfoque holístico y multidisciplinar, la participación y el control de los usuarios y la evaluación y monitorización durante y después del proceso.

El director, Carlos Verdaguer, insistió durante las dos jornadas en la importancia de avanzar en cualquier aspecto que conforme  el ecourbanismo y a la vez en que sólo se puede hablar de ecociudades o ecobarrios si se avanza en todos y cada uno de esos aspectos. Señaló que cada proyecto exige una identificación diferente en función de los objetivos que se buscan y explicó su experiencia en realizar matrices de análisis o de diagnóstico para analizar dichos proyectos. “Es necesario identificar los sectores clave para establecer los objetivos de sostenibilidad”.

En cuanto a la participación, este arquitecto urbanista parte del principio de subsidiariedad: resolver los problemas lo más cerca posible del origen. Los técnicos deben apoyar el proceso de toma de decisiones con soluciones argumentadas, pero la decisión antes calidades distintas o contradictorias no puede ser técnica. La verdadera participación – destacó – no consiste en informar ni en consultar (al estilo de las alegaciones en los planes generales). “La participación  se produce cuando puedo entrar en un sitio con la idea A y salir con al B o al menos con la A+1”. Hay dos modelos contrapuestos de participación: el habitual, de arriba abajo, que en el mejor de los casos se logra una homegeneización y el participativo, de abajo arriba. “La participación es un filón, ya que es conocimiento acumulado que puede sustituir mucha información urbanística”. Advirtió también de la importancia de no crear falsas expectativas en los procesos de participación, de integrar a todos los actores desde el inicio y de no buscar el consenso en sí mismo sino la identificación de los verdaderos conflictos.

Verdaguer hizo un repaso de algunos de los pioneros en el diseño sostenible, que aquí tan sólo se nombran: Lucien Kroll, Ralph Erskine, John F. Turner, Rod Hackney, Bernard Rudofsky, Giancarlo De Carlo, Charles Abrams, Henri Lefebvre, Félix Guattari, Michel Focault, Jim Diers, Yukio Nishimura o Christopher Alexander, entre otros.

La tercera de las grandes herramientas consiste en la necesidad y los métodos de evaluación del proceso, “para aprender del propio proceso”. Señaló en tono jocoso que “el arquitecto suele ser el que no vuelve por la escena del crimen” y volvió a insistir en la importancia de medir la complejidad  para no ‘vender’ como sostenibles proyectos que sólo cumplen una parte de los requisitos.

Una herramienta vigente: la Agenda 21

La Agenda 21 como herramienta metodológica, según el ponente, ya contiene todos los elementos necesarios para constituir la base de un nuevo urbanismo sostenible aunque en la práctica, en España, sólo ha estado a la altura de las expectativas “cuando los políticos han permitido su aplicación coherente”. Destacó que está lastrada por la inexistencia de un marco legal y que normalmente se ha quedado en la etapa de diagnóstico y en una marca de prestigio ambiental. Como ejemplo más claro de esto último citó el caso de Madrid, una ciudad claramente insostenible con Agenda 21.

Siguiendo esta línea advirtió de que el hecho de que no haya soluciones ni fórmulas únicas para medir la complejidad de los procesos no puede ser coartada para aceptar cualquier cosa como un proyecto sostenible. Puso dos visiones sobre la sostenibilidad que representan dos extremos: la de Richard Rogers, en la que el reto consiste en incorporar tecnologías sostenibles que reduzcan la contaminación y los costes de mantenimiento de los edificios y la de los que sostienen que la única arquitectura sostenible es la que no se llega a construir, porque un nuevo edificio nunca ahorra energía y toda urbanización de un nuevo suelo es antiecológica. En este sentido, según Gunther Moewes, la rehabilitación, la sustitución de edificios o el cierre de huecos entre estos es lo único válido en la actualidad. Terminó haciendo referencia al monofuncionalismo solar, es decir, a  los proyectos pensados solamente para atender a la orientación del sol, pero que en la mayoría de los casos desatienden otras necesidades y crean otros problemas.

Como colofón del curso expuso algunos de los proyectos en los que ha trabajado a través de la empresa consultora Gea 21, como el barrio de Soto del Henares en Torrejón de Ardoz, un concurso para dos ecobarrios en Logroño o el proyecto de Trinitat Nova en Barcelona, integrado en el proyecto Ecocity, del que señaló que el resultado se ha ido desviando del planteamiento realizado originariamente.

Miguel Cereceda analizó el proyecto de Chillida en Tindaya

El 25 de septiembre de 2008, Miguel Cereceda pronunció la conferencia titulada Chillida / Tindaya, dentro del espacio de reflexión Miradas divergentes.

Miguel Cereceda (Santander, 1958) es Profesor titular de Estética y Teoría de las Artes en el Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido Catedrático de Filosofía de Bachillerato y profesor de Sociología del Arte en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha. Actualmente es miembro de la Junta Directiva del Círculo de Bellas Artes de Madrid, crítico de arte en el diario ABC de Madrid y Profesor Invitado en el Departamento de Arte y Nuevos Medios de la Universidad de Potsdam (Alemania).

Ha comisariado numerosas exposiciones, entre las que cabe destacar Hacia un nuevo clasicismo. Veinte años de pintura española, con obras de los escultores españoles más importantes de los años ochenta, y Desesculturas, con obras de una selección de escultores españoles de los años noventa.

Es autor de los libros El lenguaje y el deseo (1992); Kant: el uso teórico y el uso práctico de la razón (1992); El origen de la mujer sujeto (1996); Hacia un nuevo clasicismo. Veinte años de escultura española (1999); Desesculturas  (2002); El Barco del Arte (2005) y Problemas del arte contemporáne@ (2006, reed. 2008), además de diferentes publicaciones colectivas.

Ha publicado, además, numerosos textos de catálogos y colaboraciones en diversas revistas nacionales.

En el transcurso de su intervención, Cereceda hizo un recorrido por la historia de la construcción de las principales esculturas públicas y monumentales del s. XX, así como por las polémicas que suscitaron y su posterior recepción, para contextualizar el debate planteado en torno a la intervención de Eduardo Chillida en Fuerteventura desde el punto de vista del conferenciante.

Así, Cereceda citó ejemplos como la Torre Eiffel de París, La Sirenita de Copenhage, el monumento a Balzac de Rodin, la escultura de Picasso del Civic Center de Chicago, el museo Guggenheim de Bilbao o la escultura “Elogio del horizonte”, en Gijón, del propio Chillida, como casos en los que la implantación de determinadas esculturas monumentales han creado grandes controversias estéticas, sociales y económicas.

El conferenciante defendió la intervención de Eduardo Chillida en la montaña de Tindaya, en Fuerteventura, desde una perspectiva estética y por el alto valor artístico y la singularidad de la obra que, a su juicio, contribuiría a potenciar la conservación del entorno. Pidió que se desvincularan los problemas políticos y económicos del juicio estético y que se investigara en los tribunales las desviaciones que se hayan podido cometer en el desarrollo del proyecto, que censuró.

Miguel Cereceda. Chillida / Tindaya

El 25 de septiembre de 2008, Miguel Cereceda pronunció la conferencia titulada Chillida / Tindaya, dentro del espacio de reflexión Miradas divergentes.

Miguel Cereceda (Santander, 1958) es Profesor titular de Estética y Teoría de las Artes en el Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido Catedrático de Filosofía de Bachillerato y profesor de Sociología del Arte en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha. Actualmente es miembro de la Junta Directiva del Círculo de Bellas Artes de Madrid, crítico de arte en el diario ABC de Madrid y Profesor Invitado en el Departamento de Arte y Nuevos Medios de la Universidad de Potsdam (Alemania).

Ha comisariado numerosas exposiciones, entre las que cabe destacar Hacia un nuevo clasicismo. Veinte años de pintura española, con obras de los escultores españoles más importantes de los años ochenta, y Desesculturas, con obras de una selección de escultores españoles de los años noventa.

Es autor de los libros El lenguaje y el deseo (1992); Kant: el uso teórico y el uso práctico de la razón (1992); El origen de la mujer sujeto (1996); Hacia un nuevo clasicismo. Veinte años de escultura española (1999); Desesculturas  (2002); El Barco del Arte (2005) y Problemas del arte contemporáne@ (2006, reed. 2008), además de diferentes publicaciones colectivas.

Ha publicado, además, numerosos textos de catálogos y colaboraciones en diversas revistas nacionales.

En el transcurso de su intervención, Cereceda hizo un recorrido por la historia de la construcción de las principales esculturas públicas y monumentales del s. XX, así como por las polémicas que suscitaron y su posterior recepción, para contextualizar el debate planteado en torno a la intervención de Eduardo Chillida en Fuerteventura desde el punto de vista del conferenciante.

Así, Cereceda citó ejemplos como la Torre Eiffel de París, La Sirenita de Copenhage, el monumento a Balzac de Rodin, la escultura de Picasso del Civic Center de Chicago, el museo Guggenheim de Bilbao o la escultura “Elogio del horizonte”, en Gijón, del propio Chillida, como casos en los que la implantación de determinadas esculturas monumentales han creado grandes controversias estéticas, sociales y económicas.

El conferenciante defendió la intervención de Eduardo Chillida en la montaña de Tindaya, en Fuerteventura, desde una perspectiva estética y por el alto valor artístico y la singularidad de la obra que, a su juicio, contribuiría a potenciar la conservación del entorno. Pidió que se desvincularan los problemas políticos y económicos del juicio estético y que se investigara en los tribunales las desviaciones que se hayan podido cometer en el desarrollo del proyecto, que censuró.

Pascual Calabuig. Tortugas marinas y contaminación por petróleo en Canarias

El veterinario jefe del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre (CRFS) de Tafira, en Gran Canaria, Pascual Calabuig Miranda, intervino el 26 de junio de 2008 en el Foro Archipiélago con la conferencia titulada “Tortugas marinas y contaminación por petróleo en Canarias”. Comenzó exponiendo una descripción de las instalaciones sanitarias de la clínica, las piscinas de agua marina que sirven de aclimatación y recuperación, los inicios hace más de 20 años, las cuestiones relacionadas con el transporte —aéreo o marítimo— gratuito, entre islas y diversas estadísticas de los ingresos de fauna accidentada, enferma o herida que recibe el Centro.

Calabuig se refirió a la cantidad de animales que acogía: “casi dos tercios de los ejemplares atendidos son pertenecientes a fauna marina”. Y, sobre todo, se detuvo en las tortugas. Con una aproximación a la biología de tortugas marinas, el recorrido o itinerarios de sus poblaciones, relacionándolos con las corrientes marinas, así como la fisiología de estos animales, anteriores a los dinosaurios.

Las seis especies de tortugas marinas, de las ocho que existen en el mundo, se pueden encontrar en las aguas canarias

En el CRFS de Tafira, un centro de referencia en lo que se refiere a atención y recuperación de animales, se ha atendido numerosos ejemplares de cinco especies diferentes, conocidas como tortuga boba (la más abundante), tortuga verde, carey, golfina y tortuga laúd. “En febrero de 2007, aparece malherida, entre Gran Canaria y Tenerife, una tortuga olivácea, que ingresa en el Centro, dejando constancia de una nueva cita para este archipiélago” afirmó Pascual Calabuig (las 2 especies restantes, hasta completar las 8 existentes en el mundo, nadan únicamente en aguas del Océano Pacífico).

“De todas las tortugas que ingresan en el Centro de Recuperación de Tafira, el 75% de ellas logran ser devueltas, sanas, al mar. Un 9% mueren durante el intento de recuperación; un 12% ingresan muertas y a un 3% de ellas les practicamos la eutanasia”.

Las tortugas marinas, altamente sensibles a los efectos producidos por los hidrocarburos

En el Centro se tiene un protocolo de atención y se anota la causa de ingreso. El 73% de los ingresos es por causa antropogénica, ya sea por mordida de anzuelos, por enmallamiento o enredo con plásticos, nylon, redes… —que es la causa más frecuente—, por colisión con embarcaciones, por mordidas de tiburón, enfermedades o ingestión de alquitrán. Calabuig fue contundente: “las tortugas marinas son muy resistentes a las agresiones físicas: traumatismos con barcos, mordidas de tiburón, anzuelos, pero resultan altamente sensibles a las agresiones químicas, entre ellas a los efectos producidos por los hidrocarburos, que son muy persistentes en su organismo, debido a que el sistema renal de las tortugas es muy simple”. Uno de los efectos conocidos que produce el petróleo en las tortugas es la alteración de la estructura de la piel y una disminución de las defensas lo cual las predispone a infecciones de la piel y caparazón. “Encontramos que el animal se va quedando famélico, anémico, con elevado número de leucocitos, con alteraciones en la piel, infecciones oculares, además de presentar una enorme cantidad de epibiontes (algas, cirrípedos, clacas…) en su caparazón”.

“Es probable que parte de los ingresos encuadrados como ‘indeterminados’ y ‘otros’ tengan una motivación derivada de la toxicidad crónica por petróleo. Investigaciones toxicológicas sobre este aspecto de las tortugas petroleadas debieran de llevarse a cabo”, infirió Pascual Calabuig decisivamente.

Protocolo de atención a tortugas ‘petroleadas’

Finalmente, Pascual Calabuig mostró y detalló el protocolo de atención de tortugas afectadas por petróleo, que se lleva a cabo en el Centro de Tafira. Un decálogo de acciones consistentes en: 1. Limpieza del caparazón, boca, narinas, cara y aletas. 2. Lavado con detergente neutro y agua tibia. 3. Limpieza fina del interior de la boca y esófago y comprobación con un endoscopio. 4. Análisis de sangre. 5. Aplicación de suero. 6. Administración de antitóxicos (como el carbón activo en polvo). 7. Examen con rayos X. 8. Comprobación del funcionamiento de la glándula de la sal. 9. Recuperación en piscina con agua salada a unos 25º C de temperatura. 10. Liberación.

Pascual Calabuig es licenciado en Biología por la Universidad de La Laguna y licenciado en Veterinaria por la Universidad de Córdoba. Ha sido pionero en la recuperación de fauna en las Islas Canarias, y en la actualidad es el Veterinario Jefe del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira, perteneciente al Cabildo Insular de Gran Canaria, del cual es coordinador desde hace 21 años. Así mismo, es director del equipo que lleva a cabo el “Plan de Recuperación del Pinzón Azul de Gran Canaria”, ave en peligro de extinción.

Ha participado, también, en numerosas jornadas técnicas como ponente especializado en terapéutica, cirugía y atención de urgencia de fauna silvestre accidentada o enferma, realizando además una labor de divulgación de los efectos causados por las actividades humanas sobre los ecosistemas.

Entre sus actividades, tanto él como su equipo han asesorado a nivel nacional en la recuperación de aves, reptiles o grandes mamíferos marinos varados. Por citar un ejemplo, fue requerido por WWF/Adena Internacional para coordinar trabajos de atención de urgencia de los animales afectados por el petróleo derramado por el hundimiento del petrolero “Prestige”, en Galicia.

Lo que comenzó siendo un aviario se transformó en el  Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Tafira, y es actualmente un referente a la hora de atender no sólo aves, sino también tortugas y mamíferos marinos. Así, ha recuperado pingüinos, focas, delfines, guirres, halcones, guinchos, alcaravanes, palomas de la laurisilva, hubaras, lagartos de El Hierro… hasta más de 40.000 ejemplares diferentes. Igualmente, ha atendido a focas o reptiles que llegan a Canarias y posteriormente han sido liberados en costas británicas o africanas.

En 2006, fue galardonado con el  “Premio Atlántico de Medio Ambiente”, otorgado por el Cabildo de Fuerteventura.

Joan Romero. Ciudadanía y conciencia global: los grandes retos del nuevo milenio

El catedrático de Geografía Humana de la Universidad de Valencia, Joan Romero, intervino el 6 de marzo de 2008 dentro del Foro de reflexión ‘Escuela de ciudadanía’ con la conferencia titulada ‘Ciudadanía y conciencia global: los grandes retos del nuevo milenio’. Ya advirtió al principio de su intervención, y lo cumplió, que tenía pocas certezas y muchas preguntas. Una de las primeras fue plantearse cómo llamamos o definimos a este nuevo contexto global, marcado, según él, por dos fechas:una que ya está en los libros de Historia, la caída del Muro de Berlín y otra que aún no lo está, la irrupción de Internet. “Desde que Netscape salió a Bolsa, el mundo es otro”.

A pesar de las dudas enumeró cuatro palabras que pueden explicar lo que pasa en el mundo: complejidad, incertidumbre, vulnerabilidad e inseguridad, a las que sumó poco después una quinta: velocidad. Cambia el orden mundial pero no cambia el principal problema de la Humanidad: la pobreza. 2.500 millones de personas viven hoy en chabolas. “Muchos no tienen status de ciudadanos y otros ni siquiera de personas”.

En la visión de futuro se sitúan los Objetivos del Milenio. “Algunos desenfocados”, según Romero porque hay problemas que no se abordan. Entre ellos, la transición demográfica. Romero destacó que las grandes migraciones se están produciendo dentro del Continente africano y no de África a Europa, “y aquí no lo sabemos”. La ayuda al desarrollo también está mal enfocada. “El mayor obstáculo para el desarrollo de los países que reciben esa ayuda es la corrupción y la inseguridad jurídica, da igual el dinero que mandemos”, dijo Romero, que también subrayó la necesidad de cambiar las reglas comerciales y cuestionar algunos comercios legales, como el de armas. España, sin ir más lejos, es el país que más armas cortas vende a África.

La vuelta de Dickens

Si eso ocurre en los países más pobres, en los del capitalismo pobre (Europa del Este y América Latina) existe un grave riesgo de “brasileñización”, es decir, de dualización de la población: unos muy ricos y otros muy pobres. Hay un déficit de ciudadanía y también hay una democracia de baja calidad con un horizonte de populismo.

¿Y en el primer mundo? Pues ha emergido el cuarto mundo. La quinta parte de la población de los países ricos está completamente excluida. Es la población que vive, sobre todo, en la periferia de las grandes ciudades y lo hace por debajo del umbral de la pobreza a pesar de que tiene un trabajo. “Parece como si Dickens hubiera vuelto” dijo Romero. Hay esclavos en pleno siglo XXI. Y si hay espacios de exclusión, también hay espacios de excepción, como Guantánamo o Abu Graib. Entonces “¿de qué presumimos?”, se preguntó el conferenciante, “¿cuál es nuestra superioridad moral?”, “¿no presumíamos como europeos de valores?”. “Hasta ahora – como respuesta sus preguntas – sólo se nos da bien construir muros”.

En este contexto ni siquiera queda claro quiénes somos ciudadanos y quiénes no. Los Estados se ven desbordados por las grandes multinacionales. Hay hasta cincuenta empresas más fuertes económicamente que cien Estados, incluso de la Unión Europea. “Algo se nos escapa” porque frente al debilitamiento de los Estados, emergen nuevos movimientos nacionalistas a nivel planetario que acaban formando nuevos Estados. Y surge otra pregunta: “¿podremos mantener así el Estado de bienestar?, que es “el mayor logro conseguido por la Humanidad y sólo lo disfrutan Europa, Canadá y Australia”. ”El debate está abierto”.

Más preguntas: ¿Cómo conciliar los derechos de ciudadanía de los recién llegados con los derechos de los que ya estaban? Necesitamos veinte millones más de trabajadores extracomunitarios en la Unión Europa pero hemos fracasado en el logro de una sociedad multicultural. El resultado hasta ahora ha sido el de sociedades fragmentadas. De manera coloquial: “juntos pero no revueltos”. Esas dificultades de integración se dan principalmente “con una parte de los otros”, con los musulmanes. “Es un desafío formidable que tendremos que abordar en España en ocho o diez años”.

Frente a los aspectos en los que no se ha avanzado, Romero citó en los que sí se ha avanzado. Por ejemplo, en la lucha contra el cambio climático, en el que los europeos “estamos ganado la batalla cultural” para llegar a una “gestión prudente de los recursos”. También se ha ganado terreno en la forma de desarrollar políticas públicas o en la capacidad de nuevos actores para influir políticamente. A pesar de este avance, “Europa se mira el ombligo, mira mucho hacia atrás y poco hacia adelante”.

Cómo mejorar la democracia

En ese futuro surgen muchas amenazas que no sabemos cómo abordar. Los ciudadanos pierden confianza en los poderes públicos porque no les garantizan su puesto de trabajo y las empresas se pueden ir a otros países. Los Estados se debilitan pero “aún no hemos inventado nada mejor que el Estado” para poder garantizar otro Estado, el de bienestar. “El reto no es saber si mantenemos la democracia o no, sino cómo hacerla mejor”, aseguró Romero. Como propuesta plantea la construcción de organismos globales para abordar problemas globales. Al igual que la Organización Mundial de Comercio regula y sanciona a los Estados, se podría articular un organismo que regule el Trabajo y otro el que regule el Medio Ambiente.

Romero volvió al Estado de bienestar. Señaló que la mejor política social es una economía solvente y saneada y que si queremos sostener ese bienestar en el futuro hay que llegar en Europa a un plan consensuado de reformas. Hay que alcanzar consensos básicos que pasan por fortalecer una economía del conocimiento, por la productividad, la sostenibilidad y la gestión de la inmigración con la meta de la multiculturalidad e incluso de la interculturalidad. “El muro más grande es el que construimos dentro de nosotros mismos para separarnos del otro”, había dicho Romero durante su intervención.

Joan Romero es catedrático de Geografía Humana y, hasta enero de 2008, director del Instituto Interuniversitario de Desarrollo Local en la Universidad de Valencia. Es profesor en esa Universidad en las titulaciones de Historia, Ciencias Políticas y de la Administración y de Geografía. Ha sido también Visiting Scholar en la School of Geography en la Universidad de Leeds.

Es especialista en urbanismo y buenas prácticas de gobierno, y durante los últimos diez años ha centrado su actividad docente e investigadora en el campo de la Geografía Política, Políticas Públicas, Estructura del Estado y nuevas formas de Gobernanza territorial en España y en Europa. En el ámbito de la docencia ha dedicado especial atención a la edición de textos universitarios como Geografía Humana. Procesos, riesgos e incertidumbres en un mundo globalizado (2004, 2007 en su segunda edición) y Las Otras Geografías (2006).

Romero ha sido investigador principal y coordinador del Proyecto de Investigación financiado por FEDER y el Ministerio de Educación y Ciencia (2002-2005) Estrategias de Cooperación Territorial en España, donde han participado cincuenta y cuatro investigadores procedentes de catorce universidades españolas. Ha sido miembro, además, del equipo español responsable del proyecto ESPON y, entre 2006 y septiembre de 2007 fue miembro de la Comisión de expertos nombrada por el Ministerio de Administraciones Públicas para elaborar un Diagnóstico y propuestas de reforma de la Administración General del Estado. Es miembro de la Cátedra Alfons Cucó de Pensamiento político en la Universidad de Valencia.

Entre sus publicaciones recientes destacan Políticas públicas y Estado del Bienestar en España. Un debate inaplazable (2007), Globalización y nuevo (des)orden mundial (con J. Nogué, 2007), Territorialidad y buen gobierno para el desarrollo sostenible (con J. Farinós, 2007), España inacabada (2006), El fracaso de las experiencias de gobierno metropolitano en España (con J. Sorribes, 2006), Los límites del territorio (con M. Alberola, 2005), y Geografía Humana. Procesos, riesgos e incertidumbres en un mundo globalizado (2004).

Encuentro de paisajistas europeos

La economía y el paisaje están condenados a entenderse. Sin embargo, hasta ahora se ha impuesto el criterio de la primera, lo cual ha tenido en demasiadas ocasiones consecuencias nefastas para ambos, pues un modelo que no respeta la diversidad será además menos eficiente y duradero que uno que sí lo haga. Los paisajistas europeos que participan en la muestra  Grandes paisajes de Europa de la Fundación César Manrique (FCM) hicieron aflorar estas y otras ideas en el transcurso del debate celebrado en la sede de la FCM el 29 de febrero de 2008, en el marco de la exposición. Sus conclusiones, plasmadas en un documento ahora en fase de redacción, se elevarán a la Comisión Europea  para avivar la llama del diálogo alrededor de la Convención Europea del Paisaje, que en el caso de España entró en vigor el pasado uno de marzo, justo un día después de un cónclave de expertos que reunió a algunas de las más prestigiosas figuras europeas en este campo.

El gran capital galopa por Europa y el mundo como un caballo desbocado e indómito que no duda en pisotearlo todo a su paso. ¿Pero quién puede embridar a la bestia? “El problema es la desconexión entre la economía y las necesidades humanas, algo que los paisajistas deben resolver, pero tienen que hacerlo a contracorriente de la economía actual”, señala Lorette Coen, comisaria de la exposición y moderadora de la sesión de trabajo junto a Lisa Diedrich, especialista en arquitectura del paisaje. Coen recalca el “carácter cultural del paisaje” y la importancia de intervenir en él con “una visión a largo plazo”, dos conceptos que no siempre tienen silla en los consejos de administración. “Los proyectos que están aquí son excepcionales, pero en realidad son los que deberían ser siempre”, comenta en alusión a los trabajos que se pueden ver en la Sala José Saramago de Arrecife y la Sala Manrique del Taro de Tahíche.

La fórmula

Los paisajistas ponen sobre la mesa una pócima cuyos ingredientes son la racionalidad y el respeto al medio y que, además, no es en absoluto incompatible con el desarrollo económico y social. Ellos lo llaman “la lógica del paisaje”. Lisa Diedrich aporta más datos sobre los componentes de la fórmula. “Cuando uno respeta la lógica del paisaje desarrolla ciudades y entornos rurales más durables, eficaces económicamente y con mayor calidad de vida”, explica. En realidad, se está hablando de la más llana y pura sensatez: tener en cuenta los vientos dominantes, impulsar una jardinería en base a plantas autóctonas que no necesiten riegos ni tratamientos suplementarios, no construir en los cauces del agua… Sentido común. Es el camino para alcanzar la verdadera meta del paisajista y de una sociedad inteligente, es decir, “transformar un sitio para convertirlo en algo mejor”.

“Hay economías que destruyen paisajes”, recuerda Diedrich. Y asume que todavía queda mucho trabajo por hacer para evitar que esto siga ocurriendo. “Hay que buscar una manera de transportar estos valores al nivel político europeo, pero la conclusión es que es muy complicado estar frente a la economía. Pero no se puede aceptar todo. Hay que enfrentarse a ella y proponer modelos alternativos”, sentencia. Aquí se tropieza con otro obstáculo: la presión y la influencia del capital sobre la administración pública.

Georges Descombes, arquitecto del paisaje, profesor del Instituto de Arquitectura de la Universidad de Ginebra y redactor del proyecto para dar nueva vida al río Aire y a su ribera junto al Grupo ADR Arquitectos, saca a relucir su vehemencia y reivindica el poder de “decir no” a las iniciativas claramente insostenibles. El autodenominado “jardinero planetario”, Gilles Clément, que colaboró con Jean Nouvel en el Museo Quai de Branly de París, se muestra escéptico sobre la existencia de una voluntad generalizada de cambiar los parámetros de intervención en el paisaje. “No queremos cambiar nuestra economía, pero lo cierto es que hay que apostar por una economía basada en la protección de la diversidad”.

El galope del caballo desbocado ha dejado huellas dramáticas. Ha ocurrido en la Lusacia alemana, donde décadas de febril actividad minera han convertido 500.000 hectáreas en un fantasmal retazo de la luna. Pero incluso en el horror puede germinar la belleza si se deja actuar a los paisajistas. Rolf Kuhn, profesor de la Internationale Bauausstellung, dirige el mayor proyecto de regeneración paisajística de Europa, un trabajo hercúleo que quiere sanear, reforestar, convertir los cráteres en lagos y devolver la vitalidad a un espacio muerto. Kuhn abre una nueva puerta en el debate y deja bien claro que el equilibrio de fuerzas, al margen de deseable, es perfectamente posible. “Si planificamos bien, podemos desarrollar economía y paisaje creando nuevos valores al respecto, porque sólo podemos hacer feliz a la gente si se sienten cómodos donde viven”, dice.

 Paisaje y democracia

Aquello que se extiende ante nosotros, más allá de una vista más o menos agradable, es también un reflejo de la forma que tienen los vecinos, empresarios e instituciones de relacionarse con su medio ambiente. Por lo tanto, arroja pistas fiables sobre su salud democrática. El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, dejó en el aire esta cuestión en la bienvenida a los paisajistas. “En la Fundación estamos convencidos de que los paisajes de mala calidad producen ciudadanos de mala calidad y éstos malas democracias”, planteó. “No sólo hay que considerar los aspectos técnicos, sino los culturales. Una buena democracia se puede basar en un buen paisaje”, sostuvo también Lisa Diedrich.  

El paisaje necesita sentir el latido de los ciudadanos. Paolo L. Bürgi, catedrático de Arquitectura del Paisaje por la Universidad de Filadelfia y autor del proyecto en la montaña Carcada (Locarno, Suiza), piensa que “a veces las cosas cambian porque una persona decide luchar por su ciudad”. “Cuando uno empieza a cuidar el paisaje urbano o rural en el que vive puede influir en la sociedad”, conviene Lisa Diedrich. La sensibilización ciudadana debe ser el principal motor del pretendido golpe de timón. “El sistema educativo en los países nórdicos anima a los niños a decir qué harían ellos para mejorar su pueblo. Así se logra involucrar a la población”, pone como ejemplo Peter Latz, Catedrático de Arquitectura del Paisaje y Planeamiento en Munich.

El loco deambular del capital prosigue. Los paisajistas han dado en Lanzarote un paso al frente para empezar a frenarlo.