Jorge Riechmann: “Las élites han decidido ya el exterminio de la mayor parte de la humanidad”

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Jorge Riechmann presentó en la sala José Saramago su último libro, Grafitis para neandertales, un “libro híbrido”, según dijo el propio autor, y un libro “coral” porque recoge muchas voces distintas “y algunas son del tapiz manriqueño”. Aseguró que por sus páginas pasan el propio César Manrique, Fernando Gómez Aguilera, y José Saramago. Señaló que, aunque durante el proceso de escritura no podía prever que haría la primera presentación en la Fundación César Manrique, “quizás no sea tan casual y arbitrario”.

El libro es híbrido porque reúne poemas y reflexiones, algunas de ellas nacidas como tuits, como “microrreflexiones aforísticas”. Esas piezas están dentro de un género amplio que se ha llamado “poesía para los que no leen poesía”, que puede remontarse a la antipoesía de Nicanor Parra y que nace para llegar a un público más amplio “porque no es tan extenso ese grupo de personas que no pueden vivir sin la poesía”. La voz que narra el libro es la de Ñor, una especie de monje taoísta que, según el autor, no llega a ser un heterónimo porque no están tan distanciados.

Grafitis para neandertales también es un libro “seco”, principalmente porque trata “asuntos tremendos”, pero no contrapone la razón, a la emoción o la intuición. Incluye, eso sí, una sección tan atípica para un libro de poesía como una sección de notas y tiene, además, cierta vocación didáctica.

La mayor parte de la presentación consistió en la lectura de fragmentos del libro, de esos asuntos tremendos de los que habló el autor, que partió en su lectura de la imagen de la casa ardiendo, de actualidad ahora por la activista Greta Thunberg pero que “se trata de una imagen clásica del budismo”. En sus poemas, Riechmann habló de la crisis ecosocial, de organizar la movilización del pesimismo, de dar una posibilidad a la contemplación frente a la acción, de aprender a morir, de la vulnerabilidad del ser humano, del capitalismo como máquina del fin del mundo, de los derechos humanos, la thanatopolítica, Gaia y Thanatia, la ética, el desarrollo, el turismo sostenible como oxímoron, el antropoceno, el homo sapiens

En el turno de preguntas, Riechmann dijo que, más que un arma, la poesía puede ser un camino, un conjunto de caminos “que serán fértiles si conseguimos abrir los ojos a esas dimensiones de la realidad ante las que permanecemos ciegos”. Y no solo se refirió a la poesía como artefacto verbal, sino a la poesía expandida, la que está en las situaciones, en las cosas o en los paisajes. “No valdrá para salir del atolladero, pero sí para vivir más dignamente”. Terminó hablando sobre la responsabilidad por el antropoceno, reconociendo la importancia de las responsabilidades diferenciadas pero también admitiendo un “problema antropológico de desequilibrio constitutivo”, y finalizó afirmando que “las élites han decidido ya el exterminio de la mayor parte de la humanidad”.

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Kloc-Konkołowicz: “César Manrique es un artista pensador cuya filosofía es su obra”

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Manrique y su proyecto Lanzarote ¿Una utopía realizada? es el último ensayo editado por la Fundación César Manrique. Su autor, el profesor de filosofía polaco Jakub Kloc-Konkolowicz lo presentó en Taro de Tahíche junto al director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera y al traductor del libro, el también profesor de filosofía en la Universidad Carlos III, Antonio Gómez Ramos. Gómez Aguilera comenzó el acto afirmando que el proyecto de César Manrique surge de la “eterna esencia utópica de la Isla”, que como utopía es un proyecto colectivo y que su arte tiene un enfoque de futuro.

Gómez Ramos explicó que no conocía al autor cuando recibió el encargo de traducir el libro pero que dos semanas después coincidió con él en Finlandia en un congreso sobre Hegel. Dijo que se trata de un libro “serio, denso y original” porque pone a dialogar a un artista con la filosofía del siglo XX”. Kloc-Konkolowicz llegó a Lanzarote “y se dejó interpelar por la obra y el pensamiento de César Manrique”, se dejó impresionar por un paisaje y se puso a estudiar, aunque “Manrique, como cualquier artista, es un laberinto”. Para Gómez Ramos, éste es un libro de estética y filosofía social, “y no hay muchos libros así”, pero también es un libro realista sobre la utopía, “aunque suene raro”. En concreto, sobre la fragilidad de la utopía, que para Manrique era un deber.

Fernando Gómez Aguilera

El traductor abordó la globalizacion y la construcción de no lugares en destinos turísticos para hablar de que, en la Isla, a pesar de la desnudez de su paisaje, están presentes todos los problemas, incluido el de la posibilidad de emprender la última fase de la modernidad capitalista. En definitiva, “el destino moral y estético de la humanidad”. De la lectura del libro surgen preguntas como la manera de mirar la naturaleza, “que es una categoría social”. La originalidad de Kloc-Konkolowicz pero también de Manrique, para Gómez Ramos, es que saben que para entender la naturaleza hay que mirarla como al arte, “que es una promesa, la anticipación de un futuro”. Una pregunta difícil de responder que deja este libro (que apuesta por la reflexión) es la de cómo ser hoy turista de forma legítima, “porque lo más honesto sería quedarse en casa, pero por otro lado si nadie viene a Lanzarote, adiós Lanzarote”.

Antonio Gómez Ramos

El autor del libro comenzó afirmando que “es un milagro haber podido editarlo”. Dijo que está fascinado por César Manrique e intentó contestar a varias preguntas, que lanzó él mismo. La primera es que cómo es posible que un polaco estudie la obra de César. La respuesta más sencilla, dijo, tendría que ver con la diferencia de clima, pero el hecho es que él trabaja sobre filosofía social y le fascinó que un artista tuviera como misión la de transformar el lugar donde nació. Para el profesor polaco, Manrique “es un pensador”. “Muchos pensadores creen en el arte como remedio social pero no lo llevan a cabo”, mientras que Manrique “es un artista pensador que filosofa cuando cuando crea, su filosofía es su obra”. Dijo que en el libro La palabra encendida, una compilación de textos escritos por César seleccionados por Gómez Aguilera, se puede comprobar el modelo de su pensamiento.

Jakub Kloc-Konkołowicz

Otra pregunta es por qué escribió el libro en alemán. Lo eligió por la proximidad entre César y Adorno, porque cree que el pensamiento social de ambos está emparentado, por la teoría estética de Adorno. ¿Y qué resulta de este análisis, de este proyecto utópico relacionado con el hombre, el arte y la naturaleza? Pues que es una tarea para toda la comunidad porque César cree que el hombre está vinculado a la naturaleza, no por lo que es, sino por lo que hace y porque entendió el arte como la posibilidad de alargar el poder creativo de la naturaleza. En este caso, la utopía es una tarea para artistas, políticos y ciudadanos. En este punto se opone a Adorno, que veía la utopía solo como impulso. Para Kloc-Konkolowicz, la utopía solo puede realizarse si no se pierde el carácter único del lugar, si no se degrada por la globalización.

Llegaron las dos últimas preguntas, ambas sin una respuesta clara. ¿El proyecto fue un éxito o un fracaso? El autor deja esta pregunta sin respuesta porque se trata de una posición estética muy compleja difícil de interpretar. Y la última: ¿Este proyecto sirve para otros lugares, es universal? Parece que sí pero no está tan claro “porque necesita de un aislamiento”. Como autor del libro, Kloc-Konkolowicz quiere creer que tiene un sentido universal pero como estudioso del paisaje de Lanzarote, cree que la utopía solo se se puede dar en esta Isla.

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Hace falta mezclar subversión y ternura para afrontar el momento actual

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Cuarta jornada del curso Ante el Antropoceno. Cuando la humanidad desborda los límites biofísicos del Planeta.

La ceguera de un parpadeo. Ese es el periodo y la situación de los últimos 250 años de burbuja civilizatoria. Así lo calificó Emilio Santiago Muiño, antropólogo social, en la última jornada del curso. “El mundo se da entre límites pero se instaló la ilusión de que podíamos eliminarlos”. Los combustibles fósiles han expandido esos límites y las consecuencias son claras. En Europa, cada año, muere medio millón de personas de forma prematura por la contaminación y, precisamente, tras el Acuerdo de París han llegado los dos años con más emisiones de la historia. Se trata de un desastre antropológico.

Hay una relación inversamente proporcional entre los responsables y quienes sufren las consecuencias. Así que no queda otro remedio que reducir el tamaño de la economía aunque “no sepamos cómo llevar la necesidad del decrecimiento a la esfera política mientras la economía siga siendo sagrada y la ecología esté condenada al marketing verde”. En el momento actual, según Santiago, hay una ultraderecha afinada, que sabe de la escasez estructural, opta por un cerrojo nacional y “están dispuestos a matar para que se empobrezcan otros”. Él apuesta por una revolución que sea una especie de acupuntura, aplicada en varios puntos. En primer lugar, llegar a la ‘lujosa pobreza’, que significa asumir hábitos de vida más austeros, una idea distinta de felicidad que debe ser un cambio deseado. En segundo lugar, la victoria de la igualdad, porque cooperar es mejor que competir. El tercero, la tarea ecofeminista, desfeminizar los cuidados y darles la importancia que tienen, y el último, la abdicación del huérfano, abdicar de un poder, “nudo a nudo hasta volver a casa”. En resumen, “ser capaces de pensar en una noción de lo suficiente”, con dos derechos: el derecho a admirar la realidad y el derecho a declarar nuestras múltiples dependencias.

Emilio Santiago Muiño

Lolita Chávez tuvo que salir de Guatemala amenazada de muerte. Su pueblo pasó hace 500 años el colapso y desde entonces resiste “con dignidad y esperanza”. “Nuestra cosmogonía tiene vigencia aquí y ahora, no se preocupen los científicos, porque estamos a la vanguardia de la modernidad”, dijo. “No vine a buscar lástima ni solidaridad caritativa ni como turista ni como folclore, vengo con dignidad para denunciar y exigir justicia general”. Pidió que España se replantee su historia y sus acciones neoliberales en América y que se hable de responsabilidad “porque muchos de los privilegios que se disfrutan en España en la actualidad son por nuestra sangre, y eso la historia lo tiene que reconocer”. También reclamó que se asumiese la responsabilidad en el calentamiento global. Para Chávez, César Manrique habría dicho hoy ante la situación del mundo: “Mierda, ya lo dije”.

Lolita Chávez

Declaró que Centroamérica está sufriendo las secuelas de la falsa democracia, con la conversión de los estados en narcoestados y que los pueblos originarios, en Guatemala, no son minoría pero que el país está a la cabeza de los países más desiguales y más pobres. “Estamos cansadas de informes y queremos acciones concretas para que cambie”. Instó al público que se pusiera en su lugar, que es el de una mujer perseguida, atacada, hasta con seis intentos de asesinato, y torturada “hasta extremos perversos” y ahora acusada de múltiples delitos. Su lucha es contra los patriarcados, el de occidente y el de su pueblo: “Esto también genera persecución contra mí”. Habló de un “racismo profundo” y de que no quiere ser mártir. “Quiero vivir dignamente y tengo un profundo arraigo a mi comunidad”.

Uno de los proyectos a los que se opone ella y su comunidad es la Central Hidroeléctrica Renace, la más grande de Centroamérica, que lleva a cabo el Grupo ACS en el río Carchá. Para este proyecto no se consultó a la comunidad. “Aquí [en Occidente] lo venden como energía limpia y allí genera muerte y destrucción”, señaló, y se trata de un falso desarrollo porque hay que preguntarse para qué y para quién es esa energía. La central no surte de energía a las poblaciones, sino que se hace para suministrarla a las empresas mineras. Lolita Chávez también se opuso a un tendido eléctrico, “que decían que era estratégico”. Durante esa oposición murió el alcalde precisamente por el cable de alta tensión y llegaron a acusarla de ser bruja. Hubo desapariciones forzosas, activistas metidos en la cárcel y destrucción de ecosistemas. Afirmó que en España tienen miedo de denunciar a Florentino Pérez porque los jueces van al palco del Santiago Bernabeu. “Ese juego ya lo conocemos”. También habló de otros proyectos y de otras empresas, como el Grupo Cobra o la familia Gutiérrez Bosch; o como la reforestación, estimulada por subvenciones públicas, que supone un monocultivo forestal y se vende como una lucha contra el cambio climático; o como el de una empresa minera canadiense responsable de violaciones a mujeres. Frente a esto, citó que han logrado parar 32 licencias mineras en su pueblo y más de 300 en todo el país. “A pesar de todas las violencias estamos vivas y con dignidad”. Terminó solicitando a las empresas transnacionales que abandonen Guatemala.

Yayo Herrero

Yayo Herrero, antropóloga, ingeniera y activista ecofeminista cerró el curso. Afirmó que hace falta una mezcla de subversión y ternura para afrontar el momento actual, en el cual se ha declarado la guerra contra la vida. Somos seres ecodependientes e interdependientes, porque todo procede de la naturaleza y porque la vida no se sostiene si no hay gente que se ocupa de los cuidados de los cuerpos, pero actuamos en contra de estos principios: tomamos los recursos naturales como si fueran una parte de la economía e invisibilizamos las tareas de cuidado porque no forman parte de la economía productiva. La economía, la cultura y la política se han organizado de espaldas a esta doble dependencia material. También hay una guerra por los recursos porque hay una dinámica extractiva, no productiva: “La verdad del mercado es un fascismo territorial”. Se elevan vallas que no dejan pasar personas pero sí mercancías y así, un problema humanitario se convierte en un problema de seguridad que, por otra parte, es una situación que siguió creciendo durante la crisis. Además, hay una guerra contra los derechos laborales, una precarización del trabajo unida a una dificultad para ejercer los derechos de protesta. A esto se suma que la corrupción es la forma estructural del gobierno porque en esta necropolítica se usa el poder contra la gente. Y por último está la guerra contra las relaciones entre las personas: la sociedad, en su conjunto, en definitiva, ha declarado la guerra a la vida.

Irma Ferrer

Esto ha ocurrido porque históricamente se ha establecido el sujeto político y la idea de progreso al margen de la ecodependencia. Se ha creado un proyecto científico ligado a una lógica mecanicista “como si se pudieran controlar todos los factores de la naturaleza” y un capitalismo que no solo desarrolla bienes y servicios, sino que “nos fabrica como personas” y lo reduce todo a lo monetario. “Hace que el dinero sea sagrado y alimenta la lógica de sacrificio de todo en favor de la economía”. Y se ha generado una cultura sin percepción de los límites, de espaldas a la muerte y a la vejez, con una explosión del ego y una pérdida de la consistencia humana, una gran distancia entre los lugares donde se actúa y en los que se sufren las consecuencias. Un modelo violento que reduce a las personas a la condición de carne.

¿Qué hacer? Dar un giro epistémico. Cambiar la forma de entender la ciencia, que la vida sea la preocupación fundamental, cambiar el modelo de educación, la lógica de los derechos y disputar la hegemonía económica y política mundiales. Estamos abocados a un decrecimiento y los cambios han de ser para todo el mundo. “Se acabó dar la vida por la causa porque la causa es vivir”.

Irma Ferrer, que moderó la mesa redonda final, pidió a los participantes que formularan un deseo utópico y realizó el suyo: juzgar por delitos de lesa humanidad los delitos contra el medio ambiente. Señaló que la justicia está arrestada por orden de la avaricia y que es necesario empoderar a los ciudadanos para este gran reto que es el cambio climático.

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“El aumento del nivel del mar no hay quien lo pare y Canarias es la comunidad autónoma con mayor riesgo en su costa”

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Tercera jornada del curso Ante el Antropoceno. Cuando la humanidad desborda los límites biofísicos del Planeta.

Ciudades y territorios para la vida fue el título de la tercera jornada del curso Ante el antropoceno, que abrió Claire Roumet, exdirectora de Energy Cities, la red europea de ciudades en transición energética. Roumet partió de la idea de que las ciudades son interdependientes y están conectadas pero sus recursos energéticos llegan desde fuera y habló de la necesidad de descentralizar la generación eléctrica. Hay que basarse en tres herramientas para ser eficientes: la devolución de poder, de competencias para los municipios en materia energética; la democratización de las decisiones; y que se mida cada decisión pública en los parámetros de coste de CO2. Dijo que en Europa se puede ser cien por cien renovable, pero reduciendo el consumo al cincuenta por ciento: la mitad en las ciudades y la otra mitad en grandes consumidores.

Aseguró que el cambio está yendo muy rápido si se compara con hace cuatro o cinco años. “Ahora los alcaldes ya saben de energía y hay demandas claras de la ciudadanía”. En Bélgica los jóvenes han cambiado la agenda de las elecciones exigiendo declaraciones de emergencia climática en todos los municipios. Puso varios ejemplos de proyectos en ciudades y barrios y advirtió que es muy importante tener estrategias claras en estas ciudades, saber hacia dónde se quiere ir y en qué plazos.

Claire Roumet

El ingeniero Íñigo Losada abordó primero los cambios producidos por el cambio climático y dijo que ya hay zonas del planeta donde ha subido la temperatura media en casi dos grados, que los cambios en los extremos son preocupantes y que ese calor principalmente se va al océano. El nivel del mar subió unos 18 milímetros al año en el siglo XX y por cada centímetro que sube se pierde un metro de playa. Aseguró que los refugiados climáticos son ya una realidad y que no solo hay que mitigar el cambio sino que hay que adaptarse. El riesgo está formado por tres aspectos: peligrosidad, exposición y vulnerabilidad, y sobre los tres se puede actuar. El equipo con el que trabaja en el Instituto de Hidráulica de Cantabria construye modelos, escenarios posibles para saber lo que puede pasar e incluso calculan en millones de euros lo que que puede suponer, por ejemplo, en pérdidas en el sector turístico.

En Canarias, el factor dominante es el cambio del oleaje. Las olas son más energéticas, las extremas serán más extremas y habrá un cambio en su dirección que erosionará los diques y espigones. En Canarias hay una gran exposición y vulnerabilidad y se ha incrementado el riesgo por la ordenación territorial, por lo construido en la costa. Habrá más oleaje en el sur de las islas, mayor probabilidad de ciclones y efectos en las infraestructuras que se han diseñado mal o no se han mantenido correctamente. “Canarias es probablemente la comunidad autónoma con mayor riesgo en su costa”, dijo. Es de las más vulnerables, el aumento medio del nivel del mar “no hay quien lo pare” y la adaptación va a ser necesaria hasta en el escenario más favorable “y es más barato adaptarse que reparar los daños”.

Iñigo Losada

Expuso que trabajan, cada vez más, con soluciones con la naturaleza que permiten conjugar mitigación y adaptación, como en restauración de manglares o de barreras de coral demostrando su valor en lugar de construir diques y logrando que los hoteles paguen un seguro por ellos. Terminó señalando quiénes tienen que hacer algo ante esta situación: todas las administraciones, desde las estatales a las locales, pero también las empresas.

Fernando Prats

Fernando Prats, arquitecto urbanista, cerró la jornada exponiendo el caso de Álava central, en el que está trabajando ahora. Su propuesta en Álava es trabajar sobre lo necesario, no sobre lo posible y advirtió que era un viaje que no habían hecho nunca. “Tenemos una brújula pero no certezas”. Antes habló de que es necesaria una simbiosis entre el medio urbano, el rural y la naturaleza y aseguró que hay que optimizar las capacidades endógenas de un territorio porque la logística a larga distancia, de la forma que la conocemos, “no va a ser posible”. Del cambio de época señaló que lo más importante no es el aumento de población sino que no sigan las lógicas de un sistema basado en el crecimiento. Aseguró que los nuevos paradigmas ya están en los movimientos sociales y que hay que buscar las condiciones de vida para todos pero sin desbordar los límites. El Derecho también debe cambiar para dar prioridad a las condiciones de supervivencia y la ecotasa llega tarde y es insuficiente. “No adoptaría ni una sola operación que aumentara las emisiones de CO2 a la atmósfera”, señaló. Habló de poner la vida en el centro de la política, hacer transformaciones profundas en los deseos, volver a los territorios y trabajar en proximidad excepción. Los países ricos han fracasado y será necesario “replantearse lo que significa bienestar”.

Álava es el “patito feo” del País Vasco sin embargo es su gran reserva de vida y forestal. Euskadi es una región que, a priori tiene unos buenos índices de desarrollo y bienestar social, pero si se incluyen los valores de futuro, como la huella ecológica o las emisiones, que son su principal exportación, ya no está tan bien: pérdida de biodiversidad, mala calidad del agua, contaminación… “No son conscientes de su vulnerabilidad”. Prats presentó su proyecto de biorregión que asegura que “no es un tema de expertos sino de debatir entre todos y ver si es posible capitalizar una vida saludable y los límites biosféricos, no confiar todo a la tecnología y la energía”. El proyecto consiste en hacer un diagnóstico y marcar los problemas. Se han interesado por él las matrices de las grandes empresas del lugar. “Si el proyecto sigue vivo es porque algunos intuyen que tenemos razón”.

Federico Aguilera Klink

Federico Aguilera Klink moderó el debate final. Dijo que la economía es violenta, criminal, que nos lleva al desastre y que en los años que llevamos de siglo han muerto cuatro millones de personas por guerras provocadas por Occidente. “Debería ponerse ese coste en el precio del petróleo”. Para Aguilera, Europa es un fraude y el 75 por ciento de descuento al transporte en Canarias “es un disparate en un contexto de cambio climático” que promueve un modelo de movilidad compulsiva.

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La exposición ”César Manrique. 100 años de vida” se muestra en la Sociedad La Democracia

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La exposición, de carácter itinerante, “César Manrique. 100 años de vida”, producida y organizada por la Fundación César Manrique (FCM),  se exhibe desde el pasado miércoles 26 de junio en la Sociedad La Democracia de Arrecife. Esta muestra, que está comisariada por Adonay Bermúdez, forma parte de la programación de actividades conmemorativas del centenario del nacimiento de César Manrique (Lanzarote, 1919-1992) que desarrolla la Fundación que lleva su nombre.

La inauguración de esta exposición, que ofrece una lectura cronológica y divulgativa de la producción de César Manrique, con el objetivo de acercar la vida y la obra del artista a todos los públicos, tuvo lugar ayer en presencia del presidente de la FCM, José Juan Ramírez; el presidente de la Sociedad La Democracia, Orlando Suárez Curbelo; así como el comisario de la muestra, Adonay Bermúdez.

La Sociedad La Democracia es el tercer espacio que acoge esta exposición desde que comenzase su itinerancia el pasado 7 de junio en la sede de Correos de Arrecife y se haya mostrado en la Biblioteca Municipal de La Laguna. Está previsto que la muestra pueda verse en La Democracia hasta el próximo 11 de julio y, luego, continúe su recorrido por más de 20 espacios de diversa índole como la terminal  de pasajeros de Fred. Olsen Express del Puerto de Arrecife o varios centros escolares de Canarias.

“César Manrique. 100 años de vida” está compuesta por una treintena de paneles con imágenes y textos que incluyen no solo la obra pictórica del artista, sino también su obra pública y escultórica. Asimismo, esta muestra resalta su labor de protección medioambiental y su carácter activista a través de sus propias palabras.

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“Para cambiar la lógica del sistema hay que dejar de pensar que la razón, la ciencia y la tecnología son la única forma de cambiar las cosas”

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Segunda jornada del curso Ante el Antropoceno. Cuando la humanidad desborda los límites biofísicos del Planeta.

José Luis de Vicente habló sobre la colaboración entre el arte y la ciencia en la segunda jornada del curso Ante el Antropoceno. Cuando la humanidad desborda los límites biofísicos del planeta. Continue reading “Para cambiar la lógica del sistema hay que dejar de pensar que la razón, la ciencia y la tecnología son la única forma de cambiar las cosas”

Taller didáctico ”Tu fauna atlántica” impartido en la Sociedad Democracia de Arrecife

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Arrancan los talleres escolares impartidos por la FCM en todo el archipiélago canario dentro de las actividades del centenario

El Departamento Pedagógico de la Fundación César Manrique impartió el pasado martes, 25 de junio, en la Sociedad Democracia de Arrecife, un taller para alumnos de enseñanza Infantil y Primaria, con el propósito de difundir la obra y el legado de César Manrique.

Para desarrollar el taller se contó con la ayuda de cuatro monitores formado especialmente por la FCM para ello.

Basado en la técnica del collage, cada alumno confeccionó su propio pez inspirado en aquellos peces y seres del mar creados por César Manrique.

Entre los objetivos del taller se encuentran potenciar el deseo de creación en el escolar; lograr que el alumno sea capaz de ejecutar un collage, desligado de los preceptos figurativos y dando rienda suelta a su singular creatividad; acercar al alumno al medio natural desde la fantasía y el atrevimiento creativo y aproximarle al arte contemporáneo, sus técnicas y a la figura de César Manrique.

“Necesitamos reconectar naturaleza y sociedad”

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Primera jornada del curso Ante el Antropoceno. Cuando la humanidad desborda los límites biofísicos del Planeta.

El director de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera, abrió el curso Ante el Antropoceno. Cuando la humanidad desborda los límites biofísicos del Planeta y lo calificó como uno de los contenidos centrales de los actos del centenario, porque es un asunto estratégico y por la calidad de los ponentes.

Reconoció la labor del director del curso, el urbanista Fernando Prats, al frente del Plan Insular de Ordenación de Lanzarote de 1991, por su excepcional contribución al modelo esbozado por César Manrique. “Lanzarote no sería la misma ni el legado de César Manrique se hubiera proyectado internacionalmente como se ha hecho”, señaló. También agradeció la contribución del expresidente del Cabildo, Enrique Pérez Parrilla.

Gómez Aguilera destacó que el cambio climático es “un asunto que debería exceder las ideologías”. “Nos concierne que no se agote la vida y hay que sacudir el sopor de los gobiernos del mundo”, aseguró, y advirtió de que harán falta movimientos sociales vigorosos para que haya cambios profundos. Apostó por que Canarias está en disposición de dialogar para convertir el clima en una política real.

Fernando Prats destacó su emoción por poder cruzar dos aspectos: la importancia de la lucha contra el cambio y el rescate de la figura de César Manrique como precursor. “Los tiempos en los que estamos exigen saber qué hacer -dijo- y centrarse en establecer propuestas para evitar los peores escenarios del colapso”. En ese sentido, considera que el movimiento ecologista es el único que puede dar respuesta a todos los retos.

Carlos Montes

El primer ponente fue Carlos Montes, catedrático de Ecología, que habló de los grandes desafíos, como los de los cambios de uso de suelo, los fertilizantes, el agua, las especies invasoras y otros muchos, pero “la estrella es el cambio climático”, el eje de la crisis actual. Aseguró que hay más conciencia social pero que los resultados no se corresponden con esa conciencia quizá porque no tratamos los problemas en toda su complejidad, sino de forma aislada. Por ejemplo, se habla de una crisis de biodiversidad porque uno de los ocho millones de especies está amenazado de extinción, pero lo importante no son las especies por separado, ya que somos “radicalmente ecodependientes”, sino las consecuencias. No se trata solo de una crisis ecológica, sino social y, como el planeta cambia, tenemos que hacer cosas diferentes para cambiar, abordar estos desafíos con otra mentalidad. “Si no cambiamos la forma de ver la naturaleza, la naturaleza no cambiará de forma”.

Montes habló de un “desacoplamiento” entre la naturaleza y la sociedad porque vivimos ya en un planeta urbano. “Somos una aldea global y el colapso será global”. Aseguró que “somos la primera generación que tenemos diagnósticos tan buenos; lo sabemos todo” pero no sabemos si se debe hacer una transición suave o un colapso traumático y, en todo caso, “necesitamos reconectar naturaleza y sociedad”. Hay que minimizar el impacto pero principalmente hay que gestionar las causas. Para eso hay que ver las cosas de otra manera: el motor del cambio no es el cambio climático, que es un efecto, sino el saqueo del territorio, la sobreexplotación de recursos. Por eso hay que pensar en un cambio global porque si se piensa solo en cambio climático “parece que viene de fuera”. Si el cambio es la causa se hacen políticas de minimización pero si es el efecto habría que centrarse en la insostenibilidad del modelo consumista. Otro paradigma a cambiar es que hay que respetar los límites biofísicos del planeta, no sirve crecer sin límite, y otro más, abordar todos los objetivos de desarrollo sostenible de forma integral, no por separado. Acabó con “buenas noticias”: el Antropoceno como revulsivo, es decir, poder cambiar la vida cambiando de vida porque “en tiempos de crisis la población está dispuesta a cambiar”.

Manola Brunet

Manola Brunet preside la Comisión de Climatología de la Organización Meteorológica Mundial. Señaló que hay muchas evidencias científicas de que el cambio climático es inducido aunque siempre haya habido gran variabilidad en el clima. El 97 por ciento del la comunidad científica sabe, no cree, que el calentamiento está causado por la acción del hombre. La atmósfera se calienta y eso tiene consecuencias; los océanos se caldean “y se están convirtiendo en una bomba de relojería”. Hay científicos que sostienen que “ya hay calor para saltarse dos glaciaciones”. También disminuyen la masa de hielo y los glaciares y, por tanto, es mayor la radiación incidente. El nivel del mar se incrementa unos tres milímetros al año y puede subir entre medio metro y dos metros “en función de lo que hagamos para evitarlo”. Las lluvias también aumentan pero no uniformemente: llueve más donde más llovía y menos en los lugares secos. La mayor disponibilidad de calor lleva a intensificar los extremos y hay menos días y noches fríos. Este clima “perturbado” es por la acción del ser humano porque hay parámetros que no se explican solo por la acción del sol, sino que adquieren coherencia si se incluyen los datos del efecto invernadero. Y después está la velocidad del cambio: en el Holoceno hicieron falta mil años para que hubiera una variación de un grado centígrado, y ahora sólo sesenta años. “Esta velocidad no tiene parangón” y es un reto que desafía la capacidad de adaptación de todos los sistemas, los naturales y los humanos. El mayor reto, según Brunet, está en la disminución de los carburantes fósiles.

Susana Borràs

La especialista en Derecho Ambiental, Susana Borràs, habló de la eclosión de las migraciones climáticas. Según ACNUR, hay 70 millones de refugiados, de los que 25 son internacionales, pero ninguno de ellos es refugiado climático porque es un estatus que no se contempla por lo que “están invisibilizados y desprotegidos”, como es el caso de Ioane Teitiota y su familia, de Kiribati, que pidió asilo en Nueva Zelanda alegando que su persecución es el deterioro ambiental. En su país apenas hay agua potable. Nueva Zelanda le negó el asilo y Ioane perdió en los tribunales. En el caso de Siria, donde hay once millones de refugiados, es difícil separar las causas ambientales de las políticas, ya que unas profundizan en las otras. “No es fácil aislar las causas por las cuales una persona decide abandonar su hogar”, señaló Borràs. De hecho muchas no saben la causa fundamental. La Declaración de Derechos Humanos contempla el derecho a circular libremente pero no contempla el derecho de recepción. Y más que un derecho es una necesidad.

El pueblo inuit, que es nómada y vive en el Ártico, sufre los impactos del calentamiento y llegó a poner una demanda contra Estados Unidos como responsable de una cuarta parte de las emisiones del planeta. En el Sahel ya hay 19 millones de desplazados internos que se suman a los tres grandes focos: Etiopía, Bangladesh y México. Según ACNUR, en el año 2050 en el mundo habrá entre 250 y mil millones de personas “que se van a mover, y eso va a generar conflictos importantes”. Como dice Vandana Shiva, “no luchamos contra el cambio climático sino contra la estupidez humana” porque el planeta seguirá sin nosotros mientras nosotros establecemos límites a nuestra propia existencia. En este abuso climático también hay que visibilizar la injusticia porque los 23 países más industrializados han contribuido al 70 por ciento de las emisiones y porque las condiciones sociales y económicas hacen que algunos países estén más expuestos a las consecuencias del cambio.

Para que la situación cambie, según Borràs, primero hay que cambiar los marcos jurídicos, políticos y sociales actuales, como el Estatuto del refugiado, además de reformular el concepto de refugio y las políticas migratorias: “El cambio debe ser multinivel y multisectorial”.

Cristina Monge

La jornada terminó con un coloquio entre los tres ponentes coordinado por Cristina Monge, que habló de una “crisis de valores debajo de todo esto” y reclamó que faltan conceptos “que nos expliquen la nueva realidad”. “Es un desafío que nos obliga a repensarnos”.

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