Jornadas / 15/01/2020

Perspectiva Manrique (II): vanguardias, ganadería, poesía, vida, ecología o arquitectura


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Actividad desarrollada con una subvención del Gobierno de Canarias.

Las Jornadas Perspectiva Manrique se desarrollaron durante los días 14, 15 y 16 de enero de 2020.

La segunda jornada la abrió Andrés Sánchez Robayna con su ensayo César Manrique y el desbordamiento de las categorías. Arrancó con una cita de César: “Me deprime pensar que me cataloguen”. A César no cabe asociarlo a una única modalidad artística. “Sería injusto hacerlo” porque es heredero de una cultura de vanguardia. Citó a Néstor de la Torre como antecedente, que le proporciona una clave territorial como referencia. Su espíritu también estaba marcado por la búsqueda de las neovanguardias. “César fue un caso muy especial de arte ampliado y su trabajo desborda las categorías”.

Andrés Sánchez Robayna (escritor)

La intervención de Luna Bengoechea la tituló No en vano y giró en torno al vano o hueco como elemento arquitectónico utilizado por Manrique “para dirigir nuestra mirada a la belleza o a luz”. Se centró en el libro Lanzarote. Arquitectura inédita y en la influencia que tuvo sobre César el land art. Su proyecto transforma la relación entre el arte y el turismo. César hace evidentes las cualidades del lugar y permite hablar al paisaje. Fue pionero en el arte público, un artista visionario y al enmarcar la naturaleza a través de esos vanos le permite mantenerla viva.

Luna Bengoechea (artista visual)

Para Fernando Sabaté, la coherencia de César como ciudadano le hizo capaz de iniciar procesos socioculturales que permanecen en el tiempo. Sabaté se centró en su intervención en la faceta del artista como preservador de una raza ganadera autóctona, el camello. Tuvo influencia en que se preservara el camello de su extinción. En los años 40 había unos 3.000 camellos en Canarias, que fueron desplazados por la mecanización y el turismo. En Lanzarote se insertó en el sector turístico porque ya estaba consolidada una cultura de convivencia armónica con las actividades humana. La segunda parte de su intervención la dedicó a “El misterio de las Emes en Manrique”: mar, murales, Madrid Manhattan, megáfonos… que relacionó con la exposición “Manrique: la conciencia del paisaje” inaugurada en la sede de Caixabank en abril de 2013, en Santa Cruz de Tenerife.

Fernando Sabaté (geógrafo, profesor universitario y ciudadano)

Mónica Trujillo trazó un puente entre César y el poeta José-Miguel Ullán a través de un texto de este último llamado Blasón para César Manrique, un texto de características muy especiales en su obra que apareció en 1985 en la revista Guardalimar. Es un texto “altamente surrealista” en el que se repite un estribillo: Hoy por la cerradura del oasis veo a César… en el que la cerradura es como “el ojo del corazón”.  La obra de Ullán está hecha para ver, “no para leer y entender”, y el texto surge de una exposición de César en la galería Analcai. En él se narra la contemplación artística de una obra sin incluir su imagen.

Mónica Trujillo (doctora en Estudios Filológicos)

Ernesto Suárez habló sobre Lugar, bienestar y belleza. “Cesar nos reveló una manera necesaria de mirar, interpretar y vivir las islas y buscó modificar la experiencia de quien vivía o visitaba Lanzarote”. Para César, prestar atención a lo turístico fue un camino, no una meta. “Siempre hubo algo más allá”. El relato desde el que quiso expandir su actividad fue la utopía. Sus intervenciones derivan de la interdependencia entre lo social y lo ecológico y están más cerca de lo ecosocial que de actitudes conservacionistas: “Hacer un arte digno de la maravilla que significa la vida”.

Ernesto Suárez (profesor de Psicología Social de la Universidad de La Laguna)

La intervención poética de Luis Palmero se tituló Se va, se queda. Es un “pequeño frasco lleno de un perfume de aromas intensos”. César encuentra dos formas de vida, la del interior y la de los bordes de la Isla. Transitó en ese texto por imágenes poéticas en las que César se hunde en el fondo del mar, encuentra cuevas marinas y levanta castillos. Es una especie de viaje de César que supone un repaso a sus obras en el territorio. Tras su muerte, César se va pero se queda, se requeda.

Luis Palmero (artista)

Carmelo Vega se centró en el libro Lanzarote. Arquitectura inédita, tomándolo como un proyecto fotográfico. Explicó que César ya hablaba del libro desde mediados de los años sesenta y que algunas fotos son ya de esa época. Muchas de ellas no son de César, sino de Rojas Fariña, pero las hacían de forma conjunta. Hay una edición en 1974 y otra en 1988 y el tiempo trascurrido es la constatación de un tiempo en trasformación: el que ocurre con la construcción turística de la Isla.

Carmelo Vega (profesor de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna)

Dalia de la Rosa lleva a cabo una investigación sobre prácticas artísticas independientes y en ella ha incluido la experiencia del Centro cultural polidimensional “El Almacén”, que nació de la mano de César Manrique, en 1974 con la intención de aportar vanguardia y contemporaneidad y como una forma alternativa de interpretar la cultura. En su ponencia habló de “El Almacén” como espacio pionero que forma parte de la faceta pedagógica de César con la ciudadanía de la isla y que tuvo el acierto de unir lo popular con lo contemporáneo. De la Rosa considera que fue una visión de futuro el hecho de incluir diversas disciplinas, como el cine, el teatro, la pintura, además de cafetería y tienda. “No había en toda España un lugar como este”. Coincidieron allí el espacio vivido, el percibido y el concebido. La investigadora cree que hoy debería seguir teniendo un papel importante, como es el recuperar la efervescencia de su primera etapa.

Dalia de la Rosa (historiadora del arte)

La arquitecta Sara Robayna expuso Un habitar autobiográfico y señaló que César tenía una forma de construir casi escultórica que hoy sería imposible. Se centró en Taro de Tahíche, donde César buscaba algo “más allá de solucionar el problema de habitar: es laboratorio y es manifiesto. La naturaleza y la arquitectura colaboran sin competir y los elementos intangibles son tan importantes como los construidos”. Su arquitectura, por otra parte, se aleja de los preceptos de la época. César reinterpreta lo tradicional, aunque huye tanto del tradicionalismo como del racionalismo. “Es una casa para exhibirse”.

Sara Robayna (arquitecta)

La segunda jornada la cerró el arquitecto Fernando Menis, que advirtió de que no es un estudioso de la obra de César pero sí un “fan tremendo”. Comparó algunas de las intervenciones de César con construcciones clásicas, como el Tesoro de Atreus, en Grecia, que tiene 3.300 años o con el Panteón, en Roma. Dijo que César supo rodearse de gente muy valiosa, desde albañiles a arquitectos. César dominaba la atmósfera, hace iconos invisibles y domina tanto las obras de gran envergadura como las de pequeña escala. Convierte un paisaje en un espacio habitable sin perder la identidad del paisaje. A Menis le habría gustado que César hubiera impregnado más con sus obras el resto de las islas.

Fernando Menis (arquitecto)

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