La FCM recibió de manos del Rey el premio de la Real Fundación de Toledo

La Fundación César Manrique comunica a la opinión pública que ha sido galardonada con uno de los dos premios nacionales-internacionales que anualmente concede la Real Fundación de Toledo, destinados a reconocer contribuciones destacadas en el ámbito de la salvaguarda y revitalización del patrimonio histórico, cultural y artístico.

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Julio Alguacil: La ciudad ya no puede satisfacer las necesidades de las personas

El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, presentó al director del taller, Julio Alguacil, al que definió como “una de las cabezas que mejor piensan alternativas desde la izquierda española”. El profesor de la Universidad Carlos III comenzó la primera de las jornadas del taller “Recuperar la ciudad de los ciudadanos: el derecho a la ciudad” poniendo de relieve los factores y fenómenos que motivan una nueva ciudadanía. Entre ellos se pueden destacar la pérdida de vigencia en la sociedad actual de las organizaciones tradicionales y la vuelta a una sociedad de redes, el desajuste entre las viejas normas y los nuevos valores, la pérdida de centralidad del Estado-nación en favor de las fuerzas económicas o el ensanchamiento de la brecha entre ciudadanos y políticos.  También citó Alguacil el concepto de la exclusión social que aparece a partir de los años setenta y que cambia la escala social, ya que hasta entonces los pobres estaban en la parte baja de esa escala pero pertenecían a ella, mientras que ahora, tras la deslegitimación del estado del bienestar por parte de las políticas neoliberales practicadas por los gobiernos de Thatcher y Reagan, están fuera.

Otro de los fenómenos de la nueva ciudadanía es la llamada sociedad del riesgo, según el sociólogo Ulrich Beck; una sociedad en la que todos, incluso los más poderosos, somos vulnerables.  Por último, analizó dos aspectos positivos entre estos factores: el nacimiento de novísimos movimientos sociales, como el llamado movimiento antiglobalización, que supone una vuelta al internacionalismo y que incluye a un grupo muy heterogéneo de colectivos y personas; y la emergencia de un nuevo sujeto ético con el desarrollo de dos nuevas clases de derechos: los ambientales y los culturales.

Tras esta exposición, Alguacil hizo un repaso por cómo se han generado los derechos de ciudadanía, comenzando por los civiles y políticos, los sociales y los económicos, hasta llegar a los republicanos y a los de participación, los más nuevos y los que suponen una mayor complejidad y una doble dirección: pensar globalmente y actuar localmente pero también pensar localmente y actuar globalmente.

El mejor invento

“La ciudad es el mejor invento de la humanidad porque es el soporte que mejor ha permitido satisfacer las necesidades humanas”, señaló Alguacil, y lo dijo en pasado porque actualmente la ciudad ya no puede satisfacer esas necesidades, ha dejado de hacerlo.  Éstas, la necesidades, son “pocas, finitas, fácilmente identificables y universales”, es decir, tenemos las mismas necesidades aquí que en otra parte del mundo y ahora que hace cinco mil años. Alguacil nombró tres clases de necesidades: la autonomía, la salud y la autonomía crítica (libertad de acción y de política) pero se centró en el esquena de Max-Neff y Antonio Elizalde, que habla de nueve necesidades: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, creación, recreo, identidad, libertad y participación, esta última tomada como necesidad transversal: sin ella no se puede satisfacer el resto. La ciudad, hasta ahora, era un satisfactor sinérgico, nos permitía dar cumplimiento a las nueve, pero ahora ya no es así. Incluso la participación se ha complicado y  parece que se ha sustituido simplemente por el consumo. La mayoría de las necesidades no se satisface, en definitiva.

La segunda parte de la jornada comenzó con un repaso por la evolución de las  ciudades, surgidas en la primera y segunda revolución industrial a través de un sistema de acumulación de capital. En la segunda, ya se va separando la ciudad por zonas, según su uso. En la tercera, la revolución científico-técnica, surgida a partir de la crisis del petróleo de 1973, se produce la acumulación por desposesión, la privatización de los recursos naturales, la mercantilización creciente de todas las relaciones sociales, en definitiva el crecimiento económico meramente especulativo. Como ejemplo, en España hay siete millones y medio de viviendas que no están habitadas y otros siete millones de personas que tienen problemas de acceso a la vivienda.

Complejidad

La ciudad moderna está vinculada a la complejidad. En contraste con el artesano, que “produce, se reproduce y distribuye” (las funciones en una ciudad) en un mismo lugar, surge un ciudadano que se mueve en distintos espacios mezclados. La ciudad es compleja, pero a la vez es sencilla, está llena de códigos para hacer la práctica.

La ciudad, por lo tanto, comienza a deconstruirse, se zonifica, se separan las funciones urbanas y aparece la necesidad del transporte y de las zonas dedicadas a él: nace la anticiudad. Madrid, por ejemplo, es la segunda área metropolitana del mundo tras Singapur en acumular más kilómetros de autovía por habitante. Este uso ocupa más superficie que el resto de espacios dedicados a las otras funciones de la ciudad por separado. La zonificación, seña del urbanismo progresista, está ahora en entredicho.  Además, se produce la dispersión territorial: la ciudad sin límites. “Todo el globo terráqueo está al servicio de las necesidades de consumo de las ciudades”, señaló el director del taller. La ciudad moderna también es una ciudad dual: tiene dos velocidades; un centro frente a una periferia, que no necesariamente coincide con la periferia geográfica; y se produce el fenómeno de la gentrificación, que supone que la población tradicional de una zona no puede garantizar su subsistencia en ese espacio por la revalorización del espacio.

Surgen en esta ciudad actual tres tipos de barrios, que dan como resultado un abandono del espacio público: las comunidades cerradas o barrios búnker —en los que vive gente con un gran poder adquisitivo—, los barrios de adosados y las manzanas cerradas con patio interior. “Hemos roto la sociabilidad de la ciudad”, dijo Alguacil, que destacó que se rompe también la continuidad en los espacios porque se multiplican los traslados en coche. “El lugar público es un espacio de sospecha”, señaló, “que acaban ocupando los más desfavorecidos, en la actualidad, los inmigrantes”. Y como el espacio público se ocupa por estas personas, pues no se invierte en él, y se acaba por destruir la ciudad.

18 de junio. Conferencia de Vicente Verdú

El jueves 18 de junio, a las 20,30 horas, en la sala José Saramago de Arrecife, Vicente Verdú ofrecerá una conferencia dentro del espacio de reflexión El autor y su obra. La conferencia será transmitida en directo a través de la web de la FCM.

Vicente Verdú es escritor y periodista. Se doctoró en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona y es miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard. Escribe regularmente en el El País, diario en el que ha ocupado los puestos de Jefe de Opinión y Jefe de Cultura.

Entre sus libros se encuentran Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso, Nuevos amores, nuevas familias, China superstar, Emociones y Señoras y señores (Premio Espasa de Ensayo). En Anagrama, donde se editó en 1971 su primer libro, Si Usted no hace regalos le asesinarán, se han publicado también los volúmenes de cuentos Héroes y vecinos y Cuentos de matrimonios y los ensayos Días sin fumar (finalista del premio Anagrama de Ensayo 1988) y El planeta americano, con el que obtuvo el Premio Anagrama de Ensayo en 1996. Además, ha publicado El estilo del mundo. La vida en el capitalismo de ficción (Anagrama, 2003) y Yo y tú, objetos de lujo (Debate, 2005). Sus libros más reciente son No Ficción (Anagrama, 2008) y Passé Composé (Alfaguara, 2008). Su último título, muy esperado, es El capitalismo funeral, publicado este año en Anagrama.

En el transcurso de su intervención, Vicente Verdú abordará la ausencia de género en la literatura, ya que, en palabras del escritor, “lo peor que, hace medio siglo, le podía pasar a un autor en una sociedad con las cosas más claras y rectas, era no poseer género. Sin embargo, lo peor actualmente, en una sociedad turbia, confusa y mestiza, es tener muy claro el género, y el sexo”. A juicio de Verdú, “ser novelista-novelista es hoy tan antiguo, insufrible y empachoso como ser un hombre-hombre o una mujer-mujer. Lo que todos los contemporáneos pretendemos hacer ahora, dentro y fuera de la red, es tratar el mundo sin prejuicios, valores no absolutos y actitudes flexibles. De otro modo, no sólo nos equivocaremos: tampoco nos comunicaremos ni entenderemos nada”.

Según Vicente Verdú, “lo más específico de la escritura es lo que se deduce de su patrón poético. Igualmente para la narración interior no hay nada mejor que lo que llamaremos, en general, literatura introspectiva. Ahora bien, ni los relatos de paisajes, ni los argumentos de misterio, ni lo policiaco ni lo documental pueden competir en eficacia con los medios de expresión, creación y comunicación audiovisuales. Quien tenga ojos que vea y quien tenga oídos que oiga. La pintura y la música se dieron cuenta hace tiempo de que nuevas tecnologías habían mandado al museo el bodegón y la sonata. Pero los «literatos» —novelistas-novelistas— no parecen haberse enterado del paso del tiempo y sus circunstancias”.

La consecuencia, dice el escritor, es que “todos los novelistas-novelistas son hoy personajes de pensamiento y costumbres, de preferencias vicios y hasta aspecto, característicos de otro tiempo. Con esta opinión, netamente negativa, también yo me reflejo y a mi obra me refiero”. 

Lázaro Santana: A la crítica sobre los autores canarios le falta objetividad y le sobra chovinismo

El poeta y crítico literario Lázaro Santana, pronunció el jueves 21 de mayo, en la Sala Saramago de la FCM, la conferencia La memoria mixtificada, dentro del foro de reflexión Foro Archipiélago. Santana hizo un repaso por la crítica que se ha hecho en las islas en los últimos treinta años sobre autores canarios y señaló que a esta crítica “la falta objetividad y le sobra chovinismo”. “Es inflexible e intransigente —aseguró—y el que se opone no es un discrepante, es un enemigo que ataca a la esencia del ser canario”.

Para llegar a esta conclusión, Santana comenzó con unas consideraciones generales sobre el pasado y la memoria. Citó un cuento de Borges en el que al protagonista le dan la opción de conseguir una memoria prodigiosa y sin embargo escoge olvidarlo todo y citó también la máxima de “quien olvida su historia está condenado a repetirla”. Frente a estas dos concepciones negativas sobre el pasado, opuso la visión de la poesía, que tiende a considerar que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

En ambos casos, lo que hay en común es el miedo al pasado, algo arraigado en nuestra mente y que genera la necesidad de falsearlo. “Solemos adaptar la realidad a nuestros intereses”, señaló Santana, a quien la falsedad le parece peor que la ignorancia. Para subrayarlo, recurrió a la alegoría del desván en el que se guardan los fantasmas familiares. Cuando se descubre que en el desván no hay más que una muñeca rota, se presenta la opción de aceptar lo que se ve, la realidad, o seguir creyendo que lo que se imaginaba es lo cierto. “En lo personal, cada uno es dueño de su imaginación, pero esa opción sobre la historia hay que denunciarla”.

Y eso es lo que comenzó a hacer Santana en su intervención respecto a la crítica sobre autores canarios en las últimas décadas. Señaló que “la mirada provinciana casi siempre falsea la realidad” y que, al analizar lo más cercano, “podemos perder la perspectiva y tendemos a magnificar lo que analizamos”. Destacó que, en ocasiones, esto se hace desde un enfoque político interesado y distorsionado y que, en otras ocasiones, se hace por u sentimiento de orfandad, “para sentirnos protegidos por el pasado”.

En este punto de su intervención, comenzó un repaso por las críticas realizadas sobre algunos autores canarios. Sobre la poesía de Domingo Rivero se ha llegado a decir que es superior a la de Unamuno, algo insostenible, a su juicio, pero que “se hace para construir un ascendente fuerte desde el que partir”. También destacó que la interpretación de Nicolás Estébanez como abanderado del nacionalismo canario es falsa, ya que fue universalista y anarquista y señaló que de su poema Canarias se ha hecho “una interpretación torcida”. Algo parecido ocurre con la figura de Cristóbal del Hoyo, que como poeta no escribió una sola línea propia ya que se dedicó a traducir poemas portugueses y sin embargo en su Oda al Teide algunos han visto “el poema de la libertad del hombre canario”.

Otra de las mixtificaciones realizadas con autores canarios se refiere a los surrealistas. Según Santana, se ha magnificado la visita de André Breton a Tenerife en 1935, para enlazar directamente a los autores canarios con los franceses y negar los lazos con los españoles., algo que atribuye a un “complejo de inferioridad”, ya que la influencia tanto de Alberti como de Jiménez Caballero, sobre los autores canarios es, en su opinión, clara. “La vinculación intelectual de los vanguardistas canarios se produce con autores de la Península casi exclusivamente”, afirmó el crítico literario, que también sostuvo que al surrealismo canario se le ha querido dar mucho peso cuando apenas tuvo influencia. Señaló que Canarias sí aportó dos buenas figura al surrealismo: el pintor Óscar Domínguez y Agustín Espinosa. Frente a esto destacó como un exceso insostenible que se haya dicho del libro Lo imprevisto de Domingo López Torres, que es “uno de los mejores libros del surrealismo”. Para Santana, estas consideraciones tenían cierto sentido en 1975 tras salir del franquismo “pero ahora ya no”.

Santana citó también el caso de una exposición del grupo Pajaritas de papel (1928-1930), formado entre otros por Domingo Pérez Minik, que organizó el Gobierno de Canarias. En el texto del comisario incluido en el catálogo de la muestra, Santana encontró otro “ejemplo de irresponsabilidad crítica”, ya que en ese texto se consideraba la “fundacional” e “ingente labor creativa” del grupo, cuando ellos mismos se definían como creadores de arte doméstico. Terminó con el ejemplo de Graciliano Afonso (1775-1861), del que se ha dicho que realizó una labor cultural “titánica” y que su obra había que entenderla comparándola con lo que se hacía en las islas en su época.

La conferencia finalizó con un ejemplo histórico de este tipo de mixtificaciones. Se refirió al pasaje narrando por el alférez Alonso Jaime Sotomayor que participó en 1483 en la conquista de Canarias junto a Juan Rejón. Cuenta que un canario viejo le dio a Rejón buena información para comenzar a invadir la isla de Gran Canaria. Después, algunas crónicas convirtieron a ese canario viejo en una canaria y posteriormente, en Santa Ana. Santana, el conferenciante, señaló que “los que se ocupan de la crítica deben elegir si al final de su estudio se quedan con el canario viejo o con Santa Ana”.

Tras su intervención comenzó un animado debate sobre el contenido de su ponencia.

1 y 2 de junio. Taller. Recuperar la ciudad de los ciudadanos. El derecho a la ciudad

Los días 1 y 2 de junio, Julio Alguacil dirigirá el taller “Recuperar la ciudad de los ciudadanos. El derecho a la ciudad”, que se impartirá en la sala José Saramago de Arrecife (La Plazuela), organizado por la Fundación César Manrique.

El objetivo del taller es poner de relieve las condiciones necesarias para recuperar la ciudad, para desarrollar los derechos de ciudadanía, viejos y en ciernes, y dar cuenta de aquellos enfoques innovadores que se traducen en nuevas figuras participativas que despuntan una necesaria nueva cultura política.

La intervención sobre la ciudad ha ido perdiendo su carácter político, y sus instrumentos, como la planificación democrática, han dado rienda suelta al crecimiento insostenible motivado por intereses económicos progresivamente incontrolados. Se pone en evidencia, así, cómo las ciudades son focos de crecientes y complejos problemas de carácter social y ambiental, de pobreza e insostenibilidad… pero, sin embargo, a la misma vez son espacios de esperanza para acometer una reconversión social, económica, política y ambiental. La incorporación de nuevas generaciones de derechos establecen una nueva síntesis: el derecho al desarrollo, que puede concretarse en un rearme del derecho a la ciudad. A estas y otras cuestiones atenderá el taller impartido por Julio Alguacil.

Julio Alguacil Gómez es doctor en Sociología, y desarrolla su actividad docente como profesor titular de Sociología en la Universidad Carlos III de Madrid siendo, además, director y colaborador de numerosos cursos de postgrado, seminarios y master cursados por distintas instituciones y universidades españolas.

Alguacil es miembro del Comité Hábitat Español, miembro del consejo de redacción de la revista Nexos de la Unión de Cooperativas de Trabajo Asociado de Madrid y miembro del Consejo del Instituto “Fermín Caballero” de Política y Gobernanza.

Centra su actividad profesional en el campo de los movimientos sociales, el desarrollo local, las políticas locales y la participación ciudadana, habiendo participado y dirigido como consultor, para distintas administraciones públicas y ONGs, distintos estudios relacionados con estas áreas de investigación de los que buena parte han sido publicados en revistas especializadas y libros colectivos.

En la actualidad es director de un Plan de Desarrollo Comunitario en el barrio madrileño de San Cristóbal de los Ángeles, y de la elaboración del “Plan Director de Participación del Ayuntamiento de Getafe”.

Entre sus últimas publicaciones cabe destacar: Calidad de vida y praxis urbana: nuevas iniciativas de gestión ciudadana en la periferia sur de Madrid. Madrid, Monografías del CIS / Siglo XXI, 2000; Equipamientos municipales de proximidad. Plan estratégico y de participación. Gijón, Kaleidos.red / Trea, 2003; “El desarrollo del Tercer Sector”, en R. Adell y M. J. Funes (eds.): Movimientos Sociales: cambio social y participación. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Madrid, 2003; Poder local y participación democrática. Editorial El Viejo Topo, Barcelona, 2006.

La inscripción se podrá formalizar llamando por teléfono (928 84 31 38) a la FCM desde el 18 de mayo hasta el 31 de mayo. El número de plazas es limitado y se adjudicarán por riguroso orden de matrícula.

La exposición Grandes paisajes de Europa, producida por la FCM, se inaugura en Lausanne (Suiza)

La exposición “Grandes paisajes de Europa”, producida por la Fundación César Manrique y comisariada por Lorette Coen, que pudo verse en la sede de la FCM y en la sala José Saramago entre el 28 de febrero y el 4 de mayo de 2008, se inaugurará hoy, 14 de mayo, en Lausanne, Suiza, organizada por la Galería Lucy Mackintosh, en el marco de uno de los mayores eventos europeos en materia paisajística, el “Lausanne Jardins 2009”.

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La exposición Grandes paisajes de Europa, producida por la FCM, se inaugura en Lausanne (Suiza)

La exposición “Grandes paisajes de Europa”, producida por la Fundación César Manrique y comisariada por Lorette Coen, que pudo verse en la sede de la FCM y en la sala José Saramago entre el 28 de febrero y el 4 de mayo de 2008, se inaugurará hoy, 14 de mayo, en Lausanne, Suiza, organizada por la Galería Lucy Mackintosh, en el marco de uno de los mayores eventos europeos en materia paisajística, el “Lausanne Jardins 2009”.

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El libro Paisaje y esfera pública se presentó en la FCM

Paisaje y esfera pública es un libro editado por los historiadores del arte Orlando Franco y Mariano de Santa Ana, que recoge 122 textos de personas vinculadas con el Archipiélago en los que reflexionan, desde campos muy diversos, sobre el contenido que encierra el título del libro. Los editores, junto al arquitecto David Mallo presentaron el libro en la Sala José Saramago de Arrecife el pasado 16 de abril. El volumen lo ha publicado el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) y la Demarcación de Gran Canaria del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias. También han colaborado la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Cabildo de esa isla y el Gabinete Literario, a quienes los editores dieron las gracias al inicio de su intervención.

La idea de hacer el libro surge de unas jornadas organizadas por el Colegio de Arquitectos hace dos años y medio en Gran Canaria. En principio, se pretendió plasmar las conclusiones en una publicación pero el proyecto fue replanteándose hasta concretarse en la edición actual. Entre los autores se encuentran economistas, arquitectos, políticos, artistas, sociólogos, activistas sociales y personas de muy distintos ámbitos de la esfera pública.

El arquitecto David Mallo señaló en su intervención que “el proyecto es vigente y oportuno” y que puede servir para subrayar algunas de las claves de la crisis actual. “Sobre el territorio y el paisaje no se puede reflexionar de forma independiente a lo que es la economía, la cultura y la política”, sostuvo.

Por su parte, Orlando Franco explicó el proceso de elaboración del libro y señaló que “el paisaje en Canarias es todo, es algo más que un concepto político o social, es una urgencia para constituirnos como sociedad”. Franco se mostró satisfecho del resultado recogido en la publicación y aseguró que, con las voces que aparecen en ella, están representadas todas las sensibilidades de Canarias. Definió el libro como “político, valiente y polémico” y señaló que puede servir para que el lector reinterprete el contexto geográfico en el que vive. A los autores se les solicitó una reflexión sobre el paisaje y la esfera pública y no se les dio ninguna directriz.

Reiteró que un tema tan urgente como es el paisaje “no se puede dejar en manos de los políticos”, para completar críticamente: “Nuestro futuro está en manos de unos señores que no están interesados en el bien público”. “La esfera pública somos todos y todos somos dueños del territorio”, aseguró, aunque censuró que la sociedad civil de Canarias no responda a lo que debería ser una sociedad madura, ya que hace dejación de sus responsabilidades.

Mariano de Santa Ana comenzó su intervención señalando que el paisaje canario no sólo es frágil por su singularidad, sino que también lo es la esfera pública porque la ciudadanía que debería fiscalizar la acción de gobierno es frágil a su vez. Destacó que la virtud del libro es la de “haber construido esfera pública en Canarias de forma discursiva”. Santa Ana señaló que a la Administración no le gusta la esfera pública y recordó algunos casos de presiones a quienes participan de forma crítica en ese ámbito, como el ataque a la FCM por su oposición a la carretera de La Geria o la campaña contra el profesor Federico Aguilera Klink en Tenerife por su oposición al puerto de Granadilla, o incluso el ninguneo a las 45.000 firmas presentadas por Ben Magec en el Parlamento, que no se admitieron a trámite. Destacó que en este libro “todos los que escriben están en igualdad de condiciones, algo que no suele pasar”.

Los ponentes entraron en un debate con el público en el que salieron a relucir temas muy diversos relacionados con el paisaje y el territorio de Canarias. Sobre la Ley de medidas urgentes se centró gran parte del debate, acusándose al Gobierno de Canarias de reducir el nivel de protección del suelo y facilitar el deterioro del paisaje. David Mallo señaló que la ley se trata de un “disfraz” que se hace por presiones económicas y que pone en peligro el paisaje que habría que defender, desde el punto de vista empresarial, porque la supervivencia económica pasa por la supervivencia del paisaje. También se trataron otras cuestiones, como el proyecto de Tindaya, la preparación de los representantes políticos, las listas abiertas…

El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera cerró el debate señalando que, como siempre que se empieza hablando del paisaje, se termina hablando, inevitablemente, de política.

21 de mayo. Conferencia de Lázaro Santana

El jueves 21 de mayo, a las 20,30 h., en la Sala José Saramago de Arrecife, Lázaro Santana pronunciará la conferencia La memoria mixtificada, dentro del foro de reflexión Foro Archipiélago.

Interesado en el estudio y la difusión del arte y de la literatura canarias, Lázaro Santana (Las Palmas de Gran canaria, 1940) ha publicado monografías sobre Plácido Fleitas (1963), Pedro González (1973), Antonio Padrón (1974), Juan Guillermo (1977), Manolo Millares (1974) José Aguiar (1974), Cristino de Vera (1978 y 1987), César Manrique, etc; ensayos sobre la vida y obra de Alonso Quesada (1976, 1980 y 1986), recopilados en Perfil del oficinista (1988) y sobre literatura canaria contemporánea, Poesía canaria (1969), Modernismo y vanguardia (1987) y Visión insular (1988) completan la bibliografía suscitada por el entorno plástico y literario insular.

Como poeta, ha editado El hilo no tiene fin (1966), Recordatorio USA (1971), Efemérides (1973) y Destino (1981), que contiene tres libros: Las aves, Figuras y Proposiciones; en la misma editorial madrileña ha aparecido Quejira entre las islas (1985). Cuaderno guanche (1977) y Apócrifo de Catulo (1987) son recopilaciones temáticas de poemas incluidos parcialmente en otras colecciones del autor. Otros títulos representativos son: Destino, Paisajes y otros cuerpos, Bajo el signo de la Hoguera, El hombre un día de verano, La construcción del viento, etc.

En el trancurso de su intervención, Lázaro Santana hará un repaso a la actitud crítica adoptada por los especialistas locales en los últimos treinta años, tanto en el ámbito de la literatura como en el de las artes plásticas, para revisar la obra de escritores y artistas de la etapa neoclásica y vanguardista en las islas.

Una disposición crítica que ha tratado de mitificar, y de mixtificar, su significación, descontextualizando esa obra del ámbito hispano en el que se produce, otorgándole un estatus de excentricidad y originalidad que dista de poseer en el grado que se le atribuye. A esa lectura localista y reaccionaria —todo nacionalismo implica una lectura política reaccionaria— Lázaro Santana propone una visión más abierta y universal de nuestras manifestaciones pictóricas y literarias.    

Saramago y Sigifredo López apuestan por una solución dialogada como la única posible para poner fin al conflicto colombiano

Noche emotiva en la Sala José Saramago. Junto al director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, en la mesa, y ante un aforo completo, comparecieron dos hombres que parecían viejos amigos y que, sin embargo, hasta hace unos días no se conocían. José Saramago y Sigifredo López Tobón, diputado colombiano secuestrado por las FARC durante seis años, diez meses y veintiséis días y liberado finalmente el pasado 5 de febrero gracias a la mediación de la senadora Piedad Córdoba, que lidera el movimiento Colombianos por la paz. Hace solo 61 días recuperó su libertad. “Cuando lo conocí me encontré con un hombre tranquilo”, dijo de él y junto a él el escritor portugués que da nombre a la sala, el “maestro”, según López Tobón. Saramago lo comparó con Fray Luis de León, que retomó su lección en la Universidad de Salamanca (“como decíamos ayer”) tras volver de cinco años de cautiverio. Y lo dijo con un hilo de voz anudado por la bronquitis de la que se está recuperando… y por la emoción.

Saramago se emocionó y explicó el motivo. Al inicio del acto se proyectó un vídeo de los primeros momentos de la liberación de Sigifredo López y de sus primeras palabras, en las que comparó a Piedad Córdoba con el personaje de la mujer del médico en la novela Ensayo sobre la ceguera. “En el momento de su liberación comparó la acción de la senadora colombiana con un personaje mío”, explicó Saramago. “Me he sentido justificado como hombre y como escritor”. “Pónganse en mi lugar”, pidió.

El Nobel portugués advirtió que sobre Colombia sabía poco y que sólo diría banalidades que todo el mundo conoce. Completó la impresión que le produjo el político colombiano destacando que le parecía un hombre en paz con la vida, con un discurso exento de resentimiento — “y tiene derecho al odio” — y que considera que la solución del conflicto y la consecución de la paz en Colombia es más importante que los sucesos personales. Apostó por una salida dialogada al conflicto colombiano “no para olvidar lo que ocurrió sino para que no ocurra más” y puso sus esperanzas en que Piedad Córdoba llegue a la presidencia de Colombia. “Si lo consigue quizá algo pueda cambiar”. “¿Puedo ser incorrecto en mi lenguaje? — preguntó a la audiencia—. Y concluyó: “Para que algo pueda cambiar de una puta vez”.

“Cerrar puertas al diálogo no es ético”

Sigifredo López tomó la palabra. Expresó su admiración a Saramago — “su testimonio de vida perdurará tanto como su literatura” — y su agradecimiento a él, a Pilar del Río y a la Fundación César Manrique y explicó parte de su experiencia personal y su visión del conflicto y de la solución.  Su abuelo fue asesinado en los años cincuenta, su padre también, cuando Sigifredo apenas tenía un año. Él, siete años secuestrado. “El drama de mi familia es el de miles de familias de Colombia. Cuatro generaciones de colombianos no han visto la paz”. Una paz posible, según el diputado: “Sólo hace falta un mínimo de racionalidad y un mínimo de humanidad”. Tras hacer un breve recorrido por los orígenes y la evolución del conflicto, señaló que Colombia anhela la paz y que “cerrar puertas al diálogo no es ético ni democrático”. “La solución solamente es política y el diálogo es la única salida”, afirmó.

Explicó la “triste realidad” social del país y la causa real del conflicto: la injusticia social, la exclusión y la pobreza. Hay niños de doce o trece años a quienes sus madres entregan a la guerrilla. “No es una opción, es la única opción que hay para salvarse del hambre”. Así no roban ni se prostituyen. En el país hay tres millones de jóvenes entre doce y veinticinco años que viven en las zonas de influencia de la guerrilla o en zonas marginales. A la guerrilla le basta con reclutar al año al 0,01% para hacer frente a las bajas que causa el ejército, 3.500 guerrilleros al año que son capturados, abatidos o que desertan.

Antes de que López Tobón hablara sobre su experiencia personal en el cautiverio, Saramago apuntó que probablemente sobrevivió porque había ido construyendo en su interior durante su cautiverio todo lo que la guerrilla había querido destruir en él. “A mí no me van a quitar mi dignidad, que es lo único que tengo”, dijo suplantando la personalidad del diputado.

La ausencia de los seres queridos

“Los más duro no son las cadenas, ni el maltrato, ni la humillación; lo más duro es la carga emocional por la ausencia de tus seres queridos”, dijo Sigifredo López sobre su secuestro. A esa ausencia se suma la impotencia de permanecer cautivo sin expectativas de liberación, ya que como secuestrado político ni siquiera pedían un rescate monetario por él. “Dependemos — en presente — de que unos señores quieran intercambiarnos por prisioneros”. Y sentíanel olvido, que “es más duro que la muerte”.

Sin embargo, algo cambió cuando el 18 de junio de 2007 la guerrilla asesinó a once diputados que fueron secuestrados junto a él. Tan sólo sobrevivió él porque había sido apartado. Entonces la sociedad colombiana salió a la calle a protestar. “Las víctimas, a pesar de sufrir, tenemos el deber de enviar un mensaje de optimismo, pasar de la denuncia a la propuesta, porque no se pueden construir las nuevas generaciones sobre mensajes de odio y venganza”, señaló.  Narró cómo soportaba el secuestro, haciendo dos ejercicios: uno de memoria, recordando a las personas que había conocido a lo largo de su vida, a sus compañeros de colegio, los temas del primer semestre de la carrera de Derecho…; y otro de imaginación: pensando lo que haría tras el secuestro. Confesó que en esos planes no entraba la política.

Tras el asesinato de sus compañeros sintió odio por primera vez. “No lo había sentido ni por los asesinos de mi padre, que sé quiénes son y dónde viven”. Cayó durante cuatro meses en una depresión y, superado el duelo, determinó salir “por la puerta de las decisiones”. “Hay mucho que hacer por Colombia”. Apoyó públicamente a la figura de la senadora Piedad Córdoba. “Yo creo en esa mujer porque su proyecto es ético”.

“La guerrilla se ha autodestruido”

Sigifredo López reiteró su creencia de que la paz es posible, aunque el problema está anclado en “falsos dilemas”, como que si hay o no hay conflicto armado o si se puede o no hablar con terroristas “mientras los secuestrados se nos mueren”. “Son excusas para negarse a salvar vidas humanas”. Aseguró que sentarse a hablar con los terroristas, sin impunidad, no es legitimarlos como actores políticos, ya que su múltiple condición, no sólo de terroristas, sino también de narcotraficantes, de asesinos y de rebeldes, no los convierte en actores políticos. También señaló que las FARC están equivocadas si creen que la comunidad internacional los va a ver como un Estado en ciernes si logran el intercambio de prisioneros. “No tienen proyecto político y no proponen nada desde hace diez años”. “Ellos labraron su propia tumba con las barbaridades que han hecho, se han autodestruido”. “El pueblo de Colombia los repudia y ninguna revolución triunfa sin apoyo popular”, aseguró.

El acto terminó con una llamada telefónica de la senadora Piedad Córdoba, que habló con Sigifredo López y con José Saramago. “Para nosotros — le dijo Saramago — eres ya un referente político y ético y eso no hay quien lo pare”. “Siga siendo la mujer del médico”, se despidió el Premio Nobel entre aplausos del público.