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Esquirol: «El ser humano, como hondura abierta profunda, traspasada por lo que le acontece»

El filósofo Josep María Esquirol expuso el 23 de octubre de 2025, en la sala José Saramago de la Fundación César Manrique, su pensamiento antropológico filosófico —basado en la comprensión de lo humano— con la intención de acercar al público a la “situación humana fundamental” o lo que se ha llamado también la condición humana.

“El pensamiento es una manera de procurar responder a lo que ocurre en la sociedad”, comenzó señalando Esquirol. Siempre ha habido y hay mucha violencia, y su intención de fondo es “responder a esta violencia que filosóficamente se vincula con lo que se llama el nihilismo”. Cuando prevalece el nihilismo emerge el dominio de la fuerza, explicó. Por eso, su vocación filosófica es “un intento de hacer frente a este nihilismo”. En otras palabras, de hallar las raíces de lo que tiene sentido.

Aunque definir lo humano no es posible, porque solo se define aquello que se domina, sí nos podemos aproximar, declaró el pensador. Se ha definido al ser humano tradicionalmente como el que tiene capacidad racional, o como animal técnico, capaz de transformar la situación radicalmente o, como manifestaba Nietzsche: aquel animal al que le es lícito hacer promesas. “El mañana es impredecible. Cuando una persona promete algo a otra es porque dice algo como: vaya como vaya el mañana, yo estaré. La presencia ya es una promesa”. El ejemplo más claro es una madre, que para una hija es una promesa.

En todas estas definiciones el énfasis está puesto en el poder y Esquirol quiere encontrar una manera de caracterizar al ser humano que no siga esa línea. A partir del ejemplo de la madre y la hija se preguntó de dónde surge este poder de prometer. Y la respuesta es que la madre promete porque está profundamente afectada por la hija. “Si esto es así, significa que el humano puede quedar profundamente afectado por algo”.

A esta posibilidad de quedar afectado se le puede llamar de formas distintas: apertura, sensibilidad, vulnerabilidad o aceptabilidad, incluso pasividad. Todas indican la porosidad del ser humano. El ser humano está tan abierto que puede quedar muy profundamente tocado. De ahí que Esquirol eligiese como título para su conferencia “El ser humano como hondura abierta”, porque esa apertura es al mismo tiempo una hondura que va de la piel al corazón.

La dicotomía entre interior y exterior en el ser humano no termina de funcionar para caracterizar al ser humano, “en cambio si hablamos de una hondura abierta, no hay interior y exterior, es una hondura que viene caracterizada precisamente porque está traspasada por lo que le acontece”, matizó. “Una manera de caracterizar esta hondura es a través de lo que podríamos llamar el sentir”, dijo el filósofo. El sentir se ha ampliado tanto que resuena, como si se plegara sobre sí mismo. Es decir, vivir es sentirse viviendo, encontrarse, que es en realidad la definición de la vida humana y del yo.

En este sentido, Esquirol expuso cómo el ser humano está afectado por cuatro experiencias fundamentales: el sentir, que es una autoafectación; el tú, la experiencia del mundo y la experiencia de la muerte. Sentirse se expresa como claridad y calidez. Sentirse, estar dándose cuenta, es estar en una especie de claridad que es al mismo tiempo calidez. El intelecto o la razón serían categorías relacionadas con la claridad, pero el sentimiento, emoción o afecto serían relativos a la calidez. La claridad y la calidez son aspectos de la misma cosa ya que una inteligencia sin calidez es como algo arbitrario. Como pista: en todas las narraciones en donde sale un sabio, siempre es alguien amable.

El humano está tan abierto, la apertura de su sentir está tan abierta, que lo que le acontece, lo que le afecta, incluso es infinito. Le afecta la nada de la muerte. Desde que se siente el aguijón de la finitud, en edades muy tempranas, todo cambia. Esta afectación es determinante. ¿Cómo es que el humano está afectado por la nada siendo la nada infinita?, se cuestionó Esquirol. “Porque la apertura es infinita”, sentenció.

Respecto a la infinitud del tú, la relación con alguien es realmente la relación con todo, pues el otro se presenta como una infinitud. El filósofo aseguró que, “en cierto modo, cada uno de nosotros podría describir su vida como una serie de encuentros fundamentales con el tú, la biografía de una persona es la biografía de sus encuentros”. Y queda la experiencia fundamental del mundo, que es el horizonte de todos los horizontes. La infinitud del mundo, aquello que realmente nos toca en el mundo, es el hecho de ser, de que las cosas son. En el ser de las cosas hay una infinitud, igual que en la nada.

Así, prosiguió el conferenciante, el ser humano es una hondura abierta traspasada por infinitos, afectada por experiencias fundamentales. Es una hondura abierta y excedida. Nos pasan y nos traspasan, añadió. El humano se encuentra con una situación en la que debe hacer frente a esto que le pasa, está traspasado por infinitudes y debe responder. Responder, no superar, “que eso es para la autoayuda”. Las infinitudes que nos traspasan jamás se superan, “en el mejor de los casos, nos enfrentamos y respondemos a ellas”. No es una huida, es ir poco a poco haciendo frente. Poder ir respondiendo es la salud. Hay una especie de salud espiritual que es al mismo tiempo salud mental. Cuando se produce una situación mórbida o patológica es cuando el humano es incapaz de responder a lo que profundamente le ocurre. Por esta dificultad de responder se pide ayuda, “y todos nos ayudamos unos a otros a responder”.

El ser humano está excedido por lo infinito y despliega, por este motivo, un anhelo infinito, que se traduce al mismo tiempo como un empeño, un esfuerzo por ir juntando las cosas buenas del día a día. “Hay un anhelo infinito y un anhelo que se proyecta en el día a día, siempre hacia adelante, que no es una huida del presente, sino la posibilidad de que haya presente”.

“Para que haya presente, lo que hacemos los humanos es responder de modo que haya un día tras otro, una palabra tras otra…”. “Cuando se produce un encuentro, ¿qué esperas? Un reencuentro”. “Sin duda este es un buen encuentro. Me gustaría que hubiera un reencuentro”, finalizó. 

Mas información: Nota de prensa

28 de octubre de 2025