El turismo y la sanidad: la necesidad de planificar, invertir y gestionar bien
La Fundación César Manrique (FCM) acogió el 29 de octubre la mesa redonda titulada “Masificación turística. Impacto en la sanidad canaria”, en la que participaron Vanesa Frahija, Beatriz González, Cecilia López y María de los Ángeles Sabalich. La periodista Natalia G. Vargas, encargada de coordinar y moderar la actividad, abrió el coloquio preguntando a Beatriz González, catedrática de Economía en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria e investigadora en Economía de la Salud, sobre los principales desafíos del sistema sanitario en Lanzarote.
González explicó que la población de Lanzarote se ha duplicado en los últimos 30 años y los turistas suponen un 50 por ciento más de la población existente. Se trata de 80.000 personas que se añaden cada día a los 160.000 residentes. Con este escenario, hay que indagar en dos cuestiones: la capacidad del sistema sanitario y la financiación, quién paga la atención sanitaria. González afirmó que los datos revelan que Lanzarote está mejor que Canarias, hay menor tiempo de espera en general, excepto en traumatología, y el ratio de personal por paciente es cada vez mejor.

Apuntó que los turistas no utilizan el sistema de salud igual que los residentes: solo el 0,9 por ciento de los extranjeros y el 0,5 por ciento de los españoles contactan con el sistema sanitario en su visita a la Isla. En definitiva, según la catedrática, la presión es mayor sobre el agua, las carreteras o el territorio. González señaló que la atención a los turistas nacionales se paga mediante el Fondo de cohesión sanitaria, excepto la atención en urgencias y, en este sentido, considera que habría que poner incentivos al cobro de esa atención.
María de los Ángeles Sabalich, coordinadora del Servicio de Urgencias del Hospital Universitario Dr. José Molina Orosa, resaltó que el reto consiste en hacer crecer la sanidad al mismo ritmo que se desarrolla la isla. En este sentido, señaló que la planificación sanitaria no puede dimensionarse atendiendo únicamente a los datos del padrón, sino que debe tener en cuenta también a la población flotante. Explicó que es precisamente en los servicios de urgencias donde más se percibe esta presión, debido a la importante demanda asistencial que genera la población turística. Los visitantes se incorporan al sistema público sanitario en igualdad de condiciones que los residentes y reciben atención en función de la gravedad de su estado. Esta circunstancia puede incrementar los tiempos de espera de la población residente, aunque únicamente en el caso de las patologías leves, ya que las situaciones de mayor gravedad se atienden con rapidez.

Asimismo, expuso que son frecuentes los traumatismos craneoencefálicos asociados al consumo de alcohol, cuyos pacientes pueden permanecer varios días ingresados en observación, ocupando una cama hospitalaria. Y, por otra parte, apuntó que el acceso a la vivienda constituye también un problema sanitario, ya que la dificultad para encontrar alojamiento adecuado complica la captación de profesionales para el sistema de salud.
Vanessa Frahija, secretaria general de Comisiones Obreras en Canarias, indicó que la saturación de los servicios públicos no significa rechazar el turismo, sino cuestionar un determinado modelo turístico. “No es incompatible que vengan millones de turistas con que haya buenos servicios públicos”, sentenció. También consideró que la percepción social sobre la situación de la sanidad no se corresponde con lo que reflejan los datos. Entre otros aspectos, puso de manifiesto que las derivaciones de las mutuas al Servicio Canario de la Salud, sin que previamente se realice una sola prueba diagnóstica, contribuyen a incrementar la presión sobre el sistema público. También subrayó que no se trata únicamente de aumentar la inversión, sino de garantizar una gestión adecuada. En este sentido, puntualizó que, aunque el presupuesto sanitario de Canarias crecerá un 8 por ciento, resulta fundamental analizar qué parte se destina al Servicio Canario de la Salud, cuánto se dedica a las derivaciones a la sanidad privada y cómo se distribuyen los recursos entre las distintas islas.

Por su parte, Cecilia López aportó un testimonio personal sobre la situación de la sanidad a partir de la experiencia vivida durante los 22 días que acompañó a su madre, ingresada en un pasillo del servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Canarias, en Tenerife. Puso voz a la dimensión emocional del problema mediante la lectura de una carta escrita por ella. “Cuánto de aquello se podía haber vivido con más cordura, con una mirada más humana”, se preguntó. Su intervención concluyó con un requerimiento: la necesidad de recuperar un trato digno y humano en la atención sanitaria.

Durante el turno de debate, Beatriz González señaló que la sanidad constituye un negocio rentable, como demuestra el hecho de que la iniciativa privada tenga previsto construir 71 hospitales en España en los próximos años. Frente a esta tendencia, reivindicó el Sistema Nacional de Salud como uno de los mayores logros del Estado del bienestar, al que definió como “nuestra joya”. Expresó su preocupación por el deterioro del sistema público y advirtió de que las dificultades de acceso y las demoras en la atención pueden llevar a quienes tienen recursos económicos a recurrir a la sanidad privada para realizarse pruebas diagnósticas. En este sentido, alertó de un proceso de “latinoamericanización” de la sanidad, caracterizado por un sistema que funciona adecuadamente tanto en las prestaciones más básicas como en las más especializadas, pero en el que la atención intermedia queda cada vez más condicionada por la capacidad económica de los pacientes.
Sabalich afirmó que “todo lo grave termina en la sanidad pública” y resaltó la importancia de la coordinación de todos los servicios sanitarios para garantizar una atención adecuada. Frahija señaló que Canarias es la comunidad autónoma en la que más ha crecido, en términos porcentuales, la contratación de seguros privados, pese a ser también la comunidad con menor renta. Asimismo, se refirió a la huida de talento profesional debido a las condiciones laborales del sector y puso como ejemplo de la necesidad de reinvertir los recursos en beneficio de la sociedad la reforma pendiente del Hospital Insular.

Por último, se puso de manifiesto que el modelo económico tiene una influencia sobre la salud incluso mayor que el propio modelo sanitario, y que buena parte de la salud se genera fuera del ámbito de las políticas sanitarias. Como ejemplo, se señaló que medidas sociales como el Ingreso Mínimo Vital contribuyen también a proteger la salud de la población.

Además, se habló de la denominada “tristeza asistencial” que afecta a las personas mayores, las consecuencias que tienen sobre la salud las duras condiciones laborales en la hostelería y el sector servicios, y la presión insostenible que soporta el territorio. Ante este escenario, se insistió en la necesidad de “anticiparnos y planificar”, así como de “escuchar más a los profesionales sanitarios y menos a los gestores, escuchar a los que más saben”.
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