José Mª Fernández-Palacios: «Los bosques termófilos son el aspecto mediterráneo de Canarias»
Los bosques termófilos. Canarias, Madeira y Cabo Verde (Macaronesia Editorial) es un libro coral en el que participan doce profesores e investigadores de diferentes universidades, y ha sido coordinado por el catedrático de Ecología de la Universidad de La Laguna, José María Fernández-Palacios. El estudio —que consta de 280 páginas, 70 fotografías, 60 mapas, 32 tablas, 25 cuadros y 25 fichas, y está formado por 7 capítulos y una clave final para poder distinguir y determinar las especies de árboles y arbustos si diésemos un paseo por los bosques termófilos— se presentó el jueves 2 de octubre en la sala José Saramago de la Fundación César Manrique.
Fernández-Palacios comenzó por explicar a qué llamamos Macaronesia, un término con el significado de “islas felices”, acuñado por el botánico y naturalista inglés Philip Barker Webb en el siglo XIX y que comprende a los archipiélagos del este del Atlántico: Azores, Madeira, Salvajes, Canarias y Cabo Verde. Hay varios elementos, o paleoelementos, que vertebran a estos archipiélagos: por un lado, los restos de la geoflora paleotropical del mar de Tetis, anterior al Mediterráneo y, por otro, la rand flora africana —que ha quedado en los bordes de dicho continente—, que también constituye la base de los bosques termófilos. El tercer elemento son los endemismos. Según Fernández-Palacios, cuando los botánicos europeos viajan a Canarias y visitan ciertos paisajes, hacen un viaje en el tiempo, porque ven “cómo era su continente hace veinte o treinta millones de años”.
El libro revisa la percepción que han tenido los distintos autores a lo largo de la historia sobre los bosques termófilos, desde Leopold Von Buch en 1819 hasta Del Arco y Rodríguez Delgado en 2018. Algunos, describieron estos bosques con una identidad propia; otros no los identificaron como tales. Se habla, en cualquier caso, de bosques termófilos canarios, en plural, y no del bosque termófilo canario, en singular. En su estructura tienen especies como palmeras, dragos, lentiscos, acebuches, sabinas, almácigos, etc., cuyas ilustraciones han sido incorporadas a los escudos de muchos ayuntamientos de Canarias como Arona, La Oliva, Alajeró o Antigua. “Los bosques termófilos son el aspecto mediterráneo del archipiélago canario”, aseguró.
En los bosques termófilos hay unas 49.600 especies y comprende a 320 millones de habitantes, distribuidos entre la cuenca mediterránea, California, Chile, Sudáfrica y Australia, en todos los lugares donde se cultivan viñas, aunque también hay higueras y olivos como elementos comunes. Entre Canarias y Madeira hay especies exclusivas, vicariantes y compartidas, muchos elementos comunes. En cuanto a bosques termófilos, “Madeira se comporta como una isla canaria más”. En Azores, sin embargo, no hay bosque termófilo, pero sí en Cabo Verde.
El clima mediterráneo (veranos calurosos e inviernos lluviosos), por otra parte, no tiene un análogo en el pasado, es bastante reciente. El autor explicó cómo durante la crisis salina del Messiniense se evaporó el Mediterráneo tras el cierre del estrecho de Gibraltar y cómo después cambió el clima del planeta por el cierre del Canal de Panamá, y acabó dando lugar al clima mediterráneo. Antes de eso, Canarias ocupaba una superficie mucho mayor. Las comunidades o especies que conforman el bioma mediterráneo, como sabinares, acebuchales, palmerales, dragonales o lentiscales, están incluidas en los puntos calientes de biodiversidad del Planeta. Es una naturaleza privilegiada, pero está amenazada. El hábitat de los bosques termófilos es con el que más especies contribuye a la lista roja.
Con el poblamiento de Canarias, se deteriora mucho el bosque termófilo, porque es el hábitat que se usa para cultivos y pastos por sus características de humedad, terreno y lejanía de la costa. En Lanzarote tan solo quedan tres o cuatro manchas en el Risco de Famara, solamente en los puntos más altos, un 0,17 por ciento de lo que hubo, mientras que en otras islas queda aún un poco más, como en La Gomera, donde se acerca al treinta por ciento de lo que en su día existió. En Canarias, en general queda poco más de un diez por ciento. “Es una mala noticia, se han perdido muchas especies”.
El coordinador del libro terminó explicando que Macaronesia Editorial es una “editorial familiar”, creada con el objetivo de realizar libros con un diseño muy cuidado y de alta divulgación acerca de la naturaleza macaronésica. Después de La Laurisilva. Canarias, Madeira y Azores, este es el segundo título que se completará con un tercer libro sobre el pinar.
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Grabación de la conferencia: Acceso a la grabación
3 ottobre 2025


