Alexis Ravelo: «Si se acota el espacio en la novela será más fácil tratar temas universales»

De la geografía al paisaje. Espacios abiertos y espacio interior en la novela contemporánea.

El escritor Alexis Ravelo comenzó este taller de escritura en la Sala José Saramago con dos perogrulladas: en un relato contamos algo que ocurre y eso le ocurre a alguien en algún momento y lugar. Este último aspecto, el del espacio, es uno de los asuntos cruciales de la creación literaria. “En la novela afecta a la expresión del conflicto, bien directamente o como catalizador de éste e influye en la psicología y las emociones de los personajes convirtiéndose en una extensión física y en un elemento de contraste”.

Ravelo dijo que para escribir una novela hay que crear un lugar o lugares con el mismo material con el que se construyen la ficción y los personajes. En definitiva, hacer una ficción verosímil. Para eso primero hay que cerrar los ojos “y ver el sitio”, imaginarlo, convertir la geografía en paisaje. Para ello, el autor recomienda recrear el lugar, no reflejarlo tal cual es, sino llevar los lugares al terreno del mito. Las novelas están plagadas de ciudades espejo de otras ciudades reales, alegorías de esas ciudades. En esas novelas, el lugar se acaba convirtiendo en un personaje más. A veces se usa un referente real, e incluso se usa el nombre real, pero se crea un mito. La misma ciudad real no es la misma ciudad en las novelas de autores diferentes.

Cuando se interviene en el espacio, pasa lo mismo que cuando se interviene en el tiempo. El tiempo se acota, se detiene o se alarga en la novela, y el espacio también deja de ser “nuestra geografía”. “El paisaje lo aprehendemos desde la subjetividad”. Consiste en “recrear el espacio y hacer que el lector lo asuma con nosotros”, señaló Ravelo, que insistió en que por mucho que uno conozca esa ciudad hay que emprender la tarea de recrear el espacio y advirtió que no suele dar resultado escribir con fascinación por una ciudad que se conoce poco, al igual que aplicaciones como google maps o street view “no sirven para nada en este trabajo porque no permiten oler, sentir la temperatura, el viento o la humedad”. “Las ciudades – decía Quintín Cabrera – son libros que se leen con los pies”. Por otra parte, por muy cosmopolita que sea el espacio en la novela, no va ser más universal. “Al contrario, si acotamos el espacio va a ser más fácil tratar temas universales”, afirmó el escritor de La ceguera del cangrejo.

Ravelo leyó, como ejemplo, varias descripciones de novelas del Siglo XIX. Tras su lectura explicó técnicas para las descripciones, como combinar datos objetivos con otros subjetivos, personificar, integrar metáforas, enumerar, incluir elementos cinéticos que permitan que no se trate de una descripción estática y, por último, alterar algún elemento de lo real. Todo ello porque “la descripción de los lugares no es una mera necesidad de poner escenario a la ficción”, señaló, sino que es una alegoría de los conflictos que se desarrollan en la novela. “El lugar que se elige tiene que ver con la expresión del conflicto”. Las descripciones pueden ser más líricas o más escuetas pero deben servir al propósito del escritor.

En cuanto a los espacios cerrados, también deben estar vinculados a las diferentes estaciones del nudo, es decir a los hitos del relato, “y tendrán una estrecha vinculación con el carácter y el ánimo de los personajes”, así como con su forma de vida, con los aspectos económicos, sociales, filosóficos o con la configuración del poder.

El taller, que acabó con una práctica hecha por los alumnos de una descripción recreada de la Plazuela de Arrecife, con el consejo de “no pintar del natural”, no tomar notas, sino observar y crear con el recuerdo. Durante el taller, Ravelo puso como ejemplo fragmentos de novelas leídos en alto. Así, aparecieron desde Lancelot de Agustín Espinosa para hablar de la conversión en mito, Mi Ántonia de Wila Carther para los espacios cerrados o las descripciones de ciudades de Leopoldo Alas o Pérez Galdós, además de Extramuros, de Jesús Férnandez Santos, Todos los nombres, de José Saramago para hablar del poder o Cosecha Roja de Dashiell Hammett como otro modelo de descripción menos lírica. También hizo mención a autores como Juan Madrid, Paul Auster, Vázquez Montalbán, Rafael Arozarena, Juan Rulfo, Marguerite Yourcenar, Joseph Conrad o Franz Kafka, entre otros.

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Carme Pinós: “Los arquitectos estamos siempre al lado del poder pero hemos de estar del lado de la ciudadanía”

La arquitecta Carme Pinós tenía previsto, en su conferencia Tejiendo la ciudad, tratar exclusivamente sobre su proyecto de ampliación de la Plaza de La Gardunya, junto al mercado de La Boquería en Barcelona, pero decidió mostrar la exposición de otras intervenciones que consideraba que podían

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La FCM implanta audioguías en sus museos

La FCM implanta audioguías en sus museos con el propósito de enriquecer la experiencia de sus visitantes

La Fundación César Manrique (FCM) ha implantado dos audioguías gratuitas con contenido exhaustivo sobre la Casa del volcán, sede de la institución, en Taro de Tahíche, y la Casa del palmeral en Haría, última residencia del artista, con el objetivo de ofrecer una nueva herramienta a los turistas que mejore su experiencia en la visita a ambos museos. Estas dos guías sonoras, que han sido producidas por la FCM, coordinadas por la empresa especializada en servicios de audio Tachán Producciones y desarrolladas por Segeon en el marco del centenario del nacimiento de su fundador, están disponibles en cinco idiomas: español, inglés, alemán, francés e italiano y pueden descargarse gratuitamente a través de las plataformas Google Play Store y App Store.

Cada guía contiene información general y descripciones de objetos, obras de arte, así como vivencias de César Manrique que contribuirán a enriquecer el recorrido por estos dos espacios tan singulares como extraordinarios. Describen dos mundos mágicos e íntimos y muestran de manera complementaria tanto la forma de vivir del artista como su manera de relacionarse con el arte y la naturaleza.

La audioguía de la “Casa del volcán. Tahíche”, consta de 19 pistas que se concretan en: Bienvenida, biografía, Fundación César Manrique, Área de acogida. Escultura móvil, patio de entrada, salón, terraza, sala Espacios, tránsito al salón, antiguo dormitorio de César Manrique, acceso al nivel inferior, burbuja de la fuente, primer pasillo. Burbuja blanca, burbuja roja, piscina, burbuja negra. Burbuja amarilla, sala de pintura. Antiguo taller de César Manrique, jardín y mural y fin de la visita.

En cuanto a la “Casa del palmeral. Haría”, los usuarios de la audioguía dispondrán de 23 pistas: Bienvenida, biografía, Casa-Museo César Manrique, jardines, Pórtico, patio de entrada. Taquilla, patio de la galería, vestidor de invitados, vestíbulo, cuarto de estar, dormitorio y baño de César Manrique, del dormitorio al salón, cocina, chimenea y piano, ventanales y lámparas, comedor, piscina, dormitorio nuevo, pérgolas. Solarium, palmeral, entrada al taller, taller, salida del taller y fin de la visita.

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Encuentro internacional de Verseadores

Verseadores de varios países homenajean a César Manrique en un encuentro musical internacional

La Fundación César Manrique (FCM), en colaboración con el Ayuntamiento de Arrecife, organizó un Encuentro Musical Internacional de Verseadores qel pasado sábado, 15 de junio, a las 21:00 horas, en la plaza de El Almacén, bajo el título “Versos por César Manrique”.

Artistas de seis países americanos, y los anfitriones canarios, se unieron en este Encuentro Internacional para recordar a César Manrique con sus versos -improvisados y recreados-, así como para reivindicar la validez y la necesidad, ahora más que nunca, de su mensaje artístico y vital.

Marta Suint y José Curbelo

En el Encuentro participaron los payadores Marta Suint de Argentina y José Curbelo de Uruguay, nieto de un conejero de San Bartolomé. Suint y Curbelo son dos nombres imprescindibles de la tradición rioplatense de la milonga en décimas y de la tradición gaucha.

También se subieron al escenario el cubano Alexis Díaz Pimienta, destacadísimo repentista, escritor y teórico, una de las voces más autorizadas en el ámbito de la tradición improvisadora en el mundo.

Modesto Nieves, Yeray Rodríguez y Alexis Díaz Pimienta

Desde México llegaron Guillermo y Vincent Velázquez, Chabe Flores y el trío Gorrión Serrano, representantes de las tradiciones arribeña y huasteca del centro del país. Guillermo es uno de los más reputados juglares de América y el violinista de Gorrión Serrano, Alex Montaño, es, pese a su juventud, un talentoso y experimentado intérprete.

Vincent Velázquez y Alejandro Montaño

Omar Santiago, Roberto Silva, Christian Nieves y Modesto Nieves estuvieron sobre el escenario en representación de Puerto Rico. Los dos primeros trovadores nacionales han sido laureados en infinidad de concursos, y los Nieves, padre e hijo, son unos virtuosos ejecutantes de la música típica puertorriqueña.

Christian Nieves,, Fernando García, Omar Santiago, Roberto Silva y Modesto Nieves

Venezuela es otro de los países latinoamericanos que participó en el Encuentro con la inigualable Cecilia Todd, una de las grandes voces de América, y Gustavo Colina, reconocido cuatrista.

Gustavo Colina, Cecilia Todd y Fernando García

La representación canaria estará en manos del destacado percusionista palmero Fernando García, que apoyará a las formaciones boricua y venezolana, y el verseador grancanario Yeray Rodríguez, artífice de este encuentro.

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“César Manrique tenía un respeto absoluto por las opiniones de los demás, se debatía, pero jamás impuso una idea”

César Manrique tenía un respeto absoluto por las opiniones de los demás, se debatía, pero jamás impuso una idea”

La mesa redonda titulada Proyectos junto a César: así se trabajaba es la primera de cuatro mesas que se celebrarán durante el año del centenario de César Manrique sobre los métodos de trabajo del artista y sus colaboradores. José Alfredo Amigó, José Luis Olcina y Esteban Armas, dos ingenieros y un arquitecto técnico, fueron tres personas en las que César “depositó su confianza”, como recordó el director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera. Trabajaron junto a él en Tenerife, Ceuta o Lanzarote y son patronos de la Fundación desde su creación, nombrados por César Manrique “como ratificación del aprecio y la confianza”.

Antes del inicio de la conversación, moderada por los periodistas Isabel Lusarreta y Jaime Puig, se pasaron dos audiovisuales realizados por Miguel G. Morales, el primero de ellos extraído de la película Taro, El eco de Manrique y el segundo con imágenes sobre la construcción del Lago Martiánez.

Amigó comenzó explicando su primer contacto con César, por iniciativa del hotelero Cándido García San Juan, que quería ampliar la explanada junto a su hotel en Puerto de la Cruz y propuso que hablaran, Olcina y él, con César. Tras esa intervención en el Paseo de Colón, el Ayuntamiento propone hacer unas piscinas y ellos piden que las haga César. “Éramos dóciles como ingenieros – señaló Amigó – pero con César era muy fácil trabajar”.

Juan Alfredo Amigó

Lo primero que hizo César con el plano de la piscina diseñada por ambos fue cambiar las líneas rectas, “que eran un desastre”, por líneas curvas, y los ingenieros después dieron una solución técnica. César dibujó el proyecto en una servilleta “que se ha hecho famosa”, pero fue un punto de partida. Seis meses después, “con la servilleta, sus comentarios y el cocimiento que teníamos ya sobre cómo trabajaba César, conseguimos elaborar un proyecto”. Luis Díaz de Losada reunió “a las fuerzas vivas” del Puerto de la Cuz “y tuvieron que decir que sí”. A la semana siguiente, en el año 1971, se le presentó el proyecto al ministro Sánchez Bella, y lo aprobó por Real Decreto. El día que terminó la obra, subieron a la azotea del Hotel Tenerife Playa y César dijo: “Es exactamente a como yo me lo había imaginado”. En la fiesta de inauguración del Lago, los hoteleros reconocieron que sus hoteles valían entre un quince y un veinte por ciento más que el día anterior.

Esteban Armas mostró varios de esos dibujos improvisados de César, que hacía a pie de obra. “Cogía lo primero que tenía a mano y hacía bocetos”, señaló. También afirmó que le gustaba poner fechas de entrega “para que no se eternizaran las cosas”. Armas aseguró que “era muy minucioso en cada cosa, veía cada unidad de obra y siempre decía algo, normalmente para felicitar a la gente, y eso gustaba mucho”.

Esteban Armas

Debía haber un equilibrio entre la propuesta y la posibilidad técnica. En Martiánez tuvieron que renunciar a hacer unas cristaleras desde la sala de fiestas submarina porque no existían los materiales que hay hoy. “Claudicó ante la técnica porque era muy peligroso”, señaló Olcina. Sin embargo, para el llenado de las piscinas se le ocurrió convertir esa necesidad en un espectáculo, con un volcán de agua. “Es una idea genial porque todos los días había espectáculo”, dijo.

Cuando César iba a Puerto de la Cruz, pasaba cuatro o cinco días, desde la mañana hasta última hora de la noche “y tenía la capacidad de atraer a la gente y que disfrutaran de la obra”. Los trabajadores estaban orgullosos de participar en las obras. A César, en Tenerife, señaló Amigó, iba a tomar un café y no le cobraban, o cogía un taxi y tampoco le cobraban. Según Amigó, César “tenía un respeto absoluto por las opiniones de los demás, se debatía, pero jamás impuso una idea”.

José Luis Olcina

Los colaboradores hablaron sobre su relación con la Administración. Cuando se iba hacer Lago Martiánez, uno de los concejales, en una reunión, dijo que por qué no se hacían siete piscinas con la forma de las islas canarias. “César dijo que eso era una cursilada y una catetada y nosotros estábamos dándole patadas para que se callara porque el concejal era el que tenía que aprobar el presupuesto”. Para Amigó, la relación de César con la Administración era de “sinceridad absoluta, era un ser libre, al alcalde o al ministro le decía lo que pensaba”. “Al ministro Sánchez Bella lo sentó en una jardinera en Puerto de la Cruz y le dijo: mira la porquería esa que estás permitiendo”.

Isabel Lusarreta

Jaime Puig

En Ceuta, según relató Olcina, le dijo a una concejala que dejara de fumar “cuando estábamos negociando para el proyecto” y, en público delante de las autoridades, que eran “en un noventa por ciento militares”, dijo que iba a cambiar la ciudad porque “parecía un medio cuartel”. En Lanzarote, sin embargo, era distinto, como contó Esteban Armas, porque las obras las hacía el Cabildo con la colaboración de Pepín Ramírez, y después del resto de presidentes porque “todos querían dejar también su huella”.

Durante la mesa redonda se habló también de la importancia de la naturaleza en sus obras, de la poca importancia que le daba a los honorarios, de su maestría para enseñar a ver, a educar la mirada, y de proyectos que no salieron adelante. Armas recordó, sobre el mirador de El Golfo, el día que le dijo al entonces alcalde, Honorio García Bravo, que no lo quería hacer. Y Amigó y Olcina recordaron un proyecto en El Confital que no fraguó “por un tema político” y un proyecto de un hotel en Doñana que no fue posible por su cercanía al Parque Nacional.

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Martínez de Pisón: «La montaña se entiende del todo cuando se incorpora la perspectiva de la cultura»

“César Manrique tenía la capacidad de transformar en arte la realidad de la geografía. No fue solo un artista sino que creó montañas, fue el hombre que creó una isla”. El geógrafo y montañero Eduardo Martínez de Pisón impartió en Taro de Tahíche, el día 13 de junio, la conferencia El arte que creó montañas, dentro del ciclo Pensar los límites de nuestro tiempo. Vivió cinco años en Canarias y trató a César Manrique, con quien tuvo largas conversaciones y a quien se refirió al inicio de su conferencia.

Para Martínez de Pisón, “el arte que creó montañas es un mundo paralelo”. “La montaña se entiende del todo cuando se incorpora la perspectiva de la cultura y del arte”. De hecho, las montañas existen como cultura en todas las civilizaciones, aunque el conferenciante se refirió sobre todo a la cultura occidental. Las montañas se descubrieron como paisaje, que es un concepto que aúna territorio más cultura: el territorio es para tomar y el paisaje para regalar. La montaña, como el Olimpo, fue habitáculo de dioses o fue la propia diosa. En Occidente fue lugar de leyendas, de miedo, estaba ocupada por el mito, no por la razón, tanto en la Edad Media como en el Renacimiento. Hay que esperar al Siglo XVIII para que el Mont Blanc se convierta en la montaña de la razón.

El arte está presente en la montaña y la montaña en el arte pero el conferenciante se ocupó del primer supuesto. Comenzó con el Beato de Liébana, una historia “de posesión espiritual”, las montañas en las religiones, como el Sinaí, las montañas como templos o la subida al Monte Carmelo de San Juan de la Cruz. Aseguró que el purgatorio de La Divina Comedia, por la descripción que se hace en el libro, probablemente es el Teide.

En pintura, fue Durero quien pintó, en 1498, el primer glaciar, en los Alpes, y fueron los pintores de Países Bajos, como Ruisdael y Brueghel, los que siguieron pintando las montañas. También pintó Leonardo, como fondo, montañas alrededor de la Gioconda, que después se borraron.

Llega la Ilustración y con ella los naturalistas y los filósofos. Surge una corriente que sostiene que quien no ha ido a los Alpes no es culto. Aparecen Rousseau y De Saussure, que asciende al Mont Blanc y lo cuenta. Scheuchzer comienza a hacer excursiones para enseñar la naturaleza desde la naturaleza. También aparecen los británicos, deseosos de encontrar montañas para pintar y exponer después en Londres. Y llega el Romanticismo, que coloca a la montaña como un escenario dramático, que puede ser pintoresco o sublime. La montaña se frecuenta cada vez más.

En el Siglo XIX, los mejores artistas ya han pasado por la montaña, sobre todo los pintores. Entre ellos sobresale Turner “que hace que la montaña pertenezca a la historia del arte como un instrumento de genialidad creativa”. Se crean diferentes escuelas de paisajistas y los pintores se encuentran “con otra realidad diferente”. “La Ilustración y el Romanticismo no se pueden explicar sin la montaña”, señaló Martínez de Pisón. Como producción literaria, la montaña acoge desde novelas policiacas hasta tratados de filosofía e incluso el humor, con los caricaturistas, se ocupa de ella. Más tarde llegan los primeros fotógrafos, de los que el gran maestro es Ansel Adams y después viene el cine y los documentales, como La montaña sagrada (1926).

Siempre hay disidentes, a los que no les gusta la montaña. El más destacado fue Chateaubriand,  que odiaba a Rousseau y le atacaba criticando a los Alpes. En España, Ortega y Gasset tuvo un mal día en los Pirineos y los criticó en un artículo, y Pío Baroja se quejaba de que fuera del País Vasco las montañas eran excesivas.

En España

El Romanticismo en España no se ocupa de la montaña. Desde el ámbito de la cultura española no se abordaba pero los franceses sí lo hicieron cruzando el Pirineo. La montaña la introduce, en 1876, Carlos de Haes, con su cuadro La canal de Mancorbo. De Haes tuvo gran influencia en Beruete. De la montaña también se ocuparon Viera y Clavijo, el naturalista irlandés William Bowles o el valenciano Antonio José de Cavanilles. “Jovellanos es nuestro Rousseau, nuestra montaña ilustrada”, señaló De Pisón. Otros nombres importantes son Hugo Obermaier o Casiano del Prado que le dan a la montaña un valor científico y cultural. En Cataluña destaca Jacinto Verdaguer con su cántico espiritual Canigó, mientras que en castellano sobresale Unamuno como cantor de la Sierra de Gredos. En pintura, Velázquez y Goya se ocupan de ella desde la distancia y quien se acerca es Jaime Morera, que pinta siempre Guadarrama con mal tiempo, por la influencia alpina, Beruete, que fue el primer español en pintar un glaciar, siglos después de Durero, y Sorolla con  Sierra Nevada. Y por supuesto, cerrando el ciclo, César Manrique y los volcanes de Lanzarote

“La conclusión —destacó el conferenciante— es que es un movimiento de civilización completo”. La montaña es civilización y ese movimiento está impulsado por el sentido de armonía. Decía Ortega y Gasset que la cultura es ilusión o espejismo, que es la vertiente ideal de las cosas, que solo está puesta en su lugar como espejismo. “Hemos hablado de un espejismo”, concluyó Martínez de Pisón.

Información ampliada Martínez de Pisón – El arte que creó montañas

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José María Morales: «Personas como César Manrique hacen avanzar al mundo»

Cincuenta años de cine medioambiental.

La Fundación César Manrique organizó una retrospectiva de cine medioambiental durante los días 4, 5, 6 y 7 de junio, en los Cines Atlántida. Una retrospectiva temática de cine, que se desarrolló bajo el título “50 años de cine medioambiental”, comisariada por David Baute, director del Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias.

En total se proyectaron siete largometrajes (documentales y de ficción), que fueron previamente presentados por el comisario. Se cerró el Ciclo con una mesa redonda.

La última jornada se completó con una mesa redonda sobre la historia del cine medioambiental, que se celebró en la Sala José Saramago, con la participación del productor de cine José María Morales, de Wanda Films, el crítico de cine Jorge Gorostiza y el director del Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias, David Baute.

Baute habló brevemente de la trayectoria del Festival, que nació en 1982 en Puerto de la Cruz con el apoyo de César Manrique y que fue el “primer festival de cine medioambiental que se conoce en el mundo” mientras que Gorostiza dijo que los canarios tienen que agradecer el trabajo de la Fundación César Manrique: “Sus luchas son nuestras luchas”.

Jorge Gorostiza 

El crítico de cine y ex director de la Filmoteca canaria, Jorge Gorostiza, se remontó al 28 de diciembre de 1895, el día en que los hermanos Lumière pasaron varias proyecciones en el sótano del Grand Café de París y 33 personas pagaron un franco para ver el nuevo espectáculo. Gorostiza señaló que no fue la primera proyección y que, por tanto, los Lumière no inventaron el cine, sino la taquilla. Una de las películas que se proyectaron aquel día fue El mar, que se puede considerar la primera película medioambiental. La historia del cine considera a Nanuk el esquimal como el primer documental, mientras que Gorostiza duda de que se le pueda clasificar así porque se trata de autoficción, ya que su director, Robert Flaherty, creaba la trama y ciertas escenas. Citó en el ámbito documental al ruso Dziga Vertov. “El cine medioambiental está desde el principio, porque a los cineastas les ha interesado mostrar el mundo como es”, señaló.

David Baute

Baute hizo referencia al salto de calidad que supuso una película como Nómadas del viento (Jacques Perrin, 2001), en cuya producción participó José María Morales, que contó su encuentro con el director en una granja en Normandía que había convertido en una “ciudad de científicos”. Morales alabó la labor de César Manrique como referencia mundial del ecologismo y dijo que hay personajes como él “que hacen avanzar al mundo”. Habló de los pioneros en cine medioambiental, como Félix Rodríguez de la Fuente, que rodó en 1967 Alas y garras, que tuvo 338.000 espectadores y Jacques Cousteau, que ya filmó en 1956 con Louis Malle la película El mundo del silencio. Otras referencias más actuales son las de Perrin, “que es un mago” o Alastair Fothergill, que ha hecho para Netflix la serie Nuestro Planeta.

Durante la mesa redonda, Morales proyectó, como primicia, dos trailers de películas aún no estrenadas: Dehesa y una serie de Andoni Canela, que también es película, sobre los grandes felinos del mundo. Habló de sus producciones de cine medioambiental tras crear Wanda Natura en 1998. Hay ficción con un tema ambiental de fondo, como en Entrelobos, o más recientemente El faro de las orcas, que se rodó en Fuerteventura, y hay documentales como Guadalquivir o Cantábrico y el próximo proyecto será sobre la Macaronesia.

José María Morales

Gorostiza planteó cómo ven el cine las nuevas generaciones: “Para qué proyectar en cine si la gente no va? El problema no es el cine, es el público”. Sostuvo que el cine no va a desaparecer en pantalla pero que puede que quede restringido a festivales. Baute dijo que hay que acostumbrar al público a que ciertas películas hay que verlas en pantalla grande. Morales explicó que Perrin hace películas que cuestan veinte millones de euros, mientras que las suyas cuestan una décima parte. “Las pensamos para cine, sobre todo por el sonido, donde hay una revolución, pero también me gusta que las vean en televisión”. “Lo importante, en todo caso es hacer una buena historia”, apuntó. Para Morales, se mantendrá el cine y se van a desarrollar experiencias inmersivas: “La realidad virtual va a ser brutal”.

La charla acabó hablando sobre el uso de drones o la ética en los rodajes. Morales finalizó contando cómo el director alemán Werner Herzog le explicó que en su película La cueva de los sueños olvidados, rodada en la cueva francesa de Chauvet, en la que hay pintadas varias cabezas de caballo consecutivas sin un sentido aparente, pero que si acerca una antorcha y se camina, las cabezas se mueven. “En realidad era una película…, es maravilloso”.

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Exposición »César Manrique. 100 años de vida», comienza su itinerancia en la sede de Correos de Arrecife

La exposición, de carácter itinerante, “César Manrique. 100 años de vida”, producida y organizada por la Fundación César Manrique (FCM), se inauguró por primera vez el 7 de junio, en la sede de Correos de Arrecife. Esta muestra, que está comisariada por Adonay Bermúdez, forma parte de la programación de actividades conmemorativas del centenario del nacimiento de César Manrique (Lanzarote, 1919-1992) que desarrolla la Fundación que lleva su nombre.

La inauguración tuvo en la oficina de Correos de la capital, ubicada en la calle Caldera de Taburiente, 2. En el acto estuvieron presentes la directora de la oficina de Correos en Arrecife, Carmen Iglesias; el director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera; así como el comisario de la muestra, Adonay Bermúdez.

“César Manrique. 100 años de vida” está compuesta por una treintena de paneles con imágenes y textos que incluyen no solo la obra pictórica del artista, sino también su obra pública y escultórica. Asimismo, esta muestra resalta su labor de protección medioambiental y su carácter activista a través de sus propias palabras.

La exposición ofrece una lectura cronológica y divulgativa, con el objetivo de acercar la vida y la obra del artista a todos los públicos. Está previsto que “César Manrique. 100 años de vida” pueda verse en más de 20 espacios, como en la nueva terminal de pasajeros de Fred. Olsen Express del Puerto de Arrecife o en la Biblioteca Municipal de La Laguna, además de en varios centros escolares de Canarias.

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El Instituto Cervantes en Madrid homenajeó a Manrique en el Día Mundial del Medio Ambiente

Joaquín Araújo: “César Manrique puede ser el gran antídoto del diagnóstico de salud del planeta y está llamado a desempeñar un papel aún más importante que el que jugó en vida”

El 5 de junio, Día Mundial del Medio Ambiente, el Instituto Cervantes llevó a cabo en su sede central, en Madrid, un acto de homenaje a César Manrique, en el marco del centenario de su nacimiento, destacando su vertiente activista y ambientalista, de artista comprometido con la defensa del territorio, el paisaje y la naturaleza.

El acto, que fue organizado conjuntamente por el Instituto Cervantes y la Fundación César Manrique, comenzó con la proyección de la película “Taro: El eco de Manrique”, del cineasta Miguel G. Morales, ante un auditorio de más de un centenar de personas. Continuó con una mesa redonda en la que participó el propio Morales, el director de la Fundación César Manrique (FCM), Fernando Gómez Aguilera, el naturalista Joaquín Araújo y el urbanista Fernando Prats. Martín López-Vega, director de cultura del Instituto Cervantes, abrió el acto: ““Pocos como César Manrique nos enseñan que la convivencia con la naturaleza es un valor supremo”, señaló.

Saúl García, Joaquín Araújo, Miguel G. Morales, Fernando Gómez Aguilera y Fernando Prats

El periodista Saúl García, que moderó la mesa, planteó la pertinencia de mirar hacia el arte para buscar respuestas ante el reto del cambio climático y la ausencia de liderazgo mundial. Miguel G. Morales señaló que César “mostró un atisbo de utopía” y que su mensaje llega porque conecta “con nuestras pulsiones más primarias”. “Su mensaje es enseñar a ver, hacernos partícipes de la búsqueda de la belleza y nos alista como combatientes por un futuro mejor”, aseguró.

Araújo expuso que “el pensamiento ecológico es el más arriesgado” porque supone enfrentarse a los intereses que pretenden “devorar el paisaje”, y señaló que César “era una voz solitaria que pretendía algo que empieza a vislumbrarse como posible: aterrar a los poderes de este mundo”. Aseguró que Manrique ofreció el ejemplo de que para el ecologismo “poco hay más hermoso que dedicar la vida a defender la vida”.

Fernando Prats, Joaquín Araújo, José Juan Ramírez, Fernando Gómez Aguilera, Martín López-Vega y Saúl García

Por su parte, Fernando Prats, redactor del Plan Insular de Ordenación de Lanzarote de 1991, que desclasificó cerca de 300.000 plazas, señaló que “César Manrique aún está por descubrir” y que hay textos suyos que tienen hoy vigencia absoluta. Contó su experiencia con el PIO de Lanzarote y aseguró que fue un trabajo “osado”, que intentó llevar a la práctica el discurso de César y que fue posible porque había un relato “de César que denunciaba y creaba” y porque “la inmensa mayoría de la sociedad lo entendía, lo comprendía y lo apoyaba”. “Nosotros solo pusimos nuestro conocimiento técnico para intentar desarrollar ese proyecto”, afirmó. “César – dijo – creó durante un tiempo no solo un territorio sino una sociedad en la que mandaba la población por encima de los intereses económicos”. Indicó que el PIO dio valor a la relación entre la ética y la estética y a “cuán hermoso es lo sencillo” y aseguró que después, con el paso de los años, casi todos los colaboradores de su equipo en la Isla fueron represaliados. Prats afirmó también que el arte y la cultura son imprescindibles como motor del cambio, para “ver futuros increíbles”.

Por su parte, Gómez Aguilera agradeció al instituto Cervantes que incorpore al patrimonio de la lengua una parcela de conocimiento tan decisiva en la actualidad como la naturaleza. Dijo que “uno de su nuestros grandes desafíos contemporáneos es la realidad” ya que estamos dominados por la visualidad pero no por la realidad, cada vez más oculta y deformada, y señaló que César Manrique, que se empeñó en descubrir y dar forma a la realidad esencial de Lanzarote, practicó disciplinas que no se comprendieron en su momento, por lo que es un artista “desencajado, fuera de las categorías comunes de la historia del arte”. A su juicio, reclama un abordaje crítico desde una perspectiva de libertad y no académica, desde una mirada transversal y desprejuiciada, como están practicando las nuevas generaciones. Fue más que un artista, “desbordó lo que se entiende convencionalmente por artista porque reclamó una función social para el arte, aplicada de forma muy singular a transformar el territorio y forjar un modelo de economía que, formateando el territorio desde el arte y la cultura, cambiaría radicalmente la vida de toda una comunidad”, un proyecto que compartió con la Administración pública, formando “una célula prodigiosa” con José Ramírez Cerdá, creadores de un patrimonio cultural moderno para Lanzarote tan relevante y original como el preexistente natural.

El moderador planteó si estamos asistiendo, como afirmó Saramago, a la segunda muerte de César Manrique o a una resurrección, por su legado. Para Araújo, “están amaneciendo nuevos panoramas” y el momento actual “es excelente para conocer la figura de César” porque su trayectoria puede ser “el gran antídoto del diagnóstico de salud del planeta, que es pésimo” y está llamada a desempeñar un papel aún más importante que el que desempeñó en el pasado. “No hay posibilidad de cambio sin apelar a ejemplos concretos, la cultura ecológica es la única que nos puede sacar de este atolladero y necesita espejos, referencias”, aseguró, y apuntó el “papel fundamental de la FCM”. Prats coincidió en la importancia del trabajo de la Fundación, “a la que le debemos muchísimo”, dijo, e insistió en el rol del arte como agente movilizador para el cambio: “En las luchas democráticas en España podíamos tener las ideas muy claras, pero los que nos sacaban a la calle y conmovían eran los cantautores o los poetas”. “César no ha muerto, tiene herederos, y si no vamos hacia la catástrofe, ese renacimiento lo elevará al mundo que le corresponde como una persona capaz de dar salidas positivas”, señaló.

Gómez Aguilera, finalmente, apuntó que hay que volver los ojos hacia los referentes culturales y que “las personalidades de la cultura no valen tanto por lo que son, aun siendo y valiendo mucho, sino por su capacidad para estimular la construcción individual y comunitaria del presente”. Destacó que ahora se manejan más claves para entender a César Manrique y que los procesos de cambio han de ser compartidos porque coexisten direcciones muy distintas, pero que no han perdido vigencia los faros culturales y sociales, a los que necesitamos. Desde esa perspectiva, concluyó, “César tiene mucho que ofrecernos, hacen falta referencias y liderazgos fuertes, críticos y pasionales como el suyo”. “Acumulamos cada vez más conocimiento, pero perdemos pasión y sin pasión el conocimiento es menos pujante”, indicó el director de la FCM.

Crónica en el diario El País: https://elpais.com/cultura/2019/06/05/actualidad/1559766417_518888.html

Enlace al vídeo del evento: https://www.youtube.com/watch?v=e-bAgyyeYIg

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