A. Ravelo: «En Lanzarote hay muchas personas valientes que se han sacrificado para defender lo que es de todos»

El escritor Alexis Ravelo y el director de la Fundación Ceśar Manrique, Fernando Gómez Aguilera, conversaron en Taro de Tahíche, el 29 de mayo, sobre la última novela del primero, La ceguera del cangrejo, de la editorial Siruela, con una trama ambientada en Lanzarote y en la que aparece la figura de César Manrique.

Gómez Aguilera calificó al escritor como un “narrador genético” y una voz literaria consolidada, renovadora del género negro, aunque su calidad desborde ese género. Un escritor “auténtico” que coloca un fondo social en sus novelas, que ocurren en un mundo que gira en torno al deseo de justicia y que tiene preferencia por incomodar. Un “muy buen tipo” al que le indigna el fascismo disfrazado de democracia. Antes de empezar la charla, el director de la FCM advirtió que tenía serias dudas sobre si las novelas policiales se deben presentar… por no desvelar ningún detalle de la trama.

Ravelo avanzó que esta novela no existiría sin el apoyo de la Fundación y dijo que Lanzarote era la excusa perfecta para hablar de corrupción político económica y de desarrollismo. Explicó que le preocupaba la acogida del libro en Lanzarote, ya que “escribir sobre un sitio donde uno no ha pasado su infancia es complicado”.

Gómez Aguilera le preguntó por el estado de la novela de género en las islas y si hay materia para la novela sin caer en el costumbrismo. Ravelo contestó que “una novela es una visión especular de una porción del mundo” y que la novela negra es un vehículo idóneo, que casi tiene la obligación de ser realista: “Como dice Carlos Zanón, la novela negra es Pérez Galdós con dos hostias”. Citó a Antonio Lozano y Pepe Correa, dos autores canarios del género a los que no conocía inicialmente y que coinciden con él en que en Canarias hay un problema de delincuencia, pero no callejera. De hecho, explicó que se tuvieron que inventar delitos violentos para sus novelas, en las que hay más muertos de los que ocurren realmente durante un año en toda la provincia. “En mis novelas se mata mucho pero nadie se preocupa de enterrar a los muertos”. Lo que sí hay es violencia económica y corrupción, de “gente con corbata que hace dinero con lo que es de todos”. “El género negro es ideal para abordar este tipo de violencia”, señaló. Diferenció entre el género policíaco y el negro: en el primero importa quién es el asesino y en el segundo importa el por qué. Ravelo dijo que esta novela se acerca al género policíaco porque el muerto está al principio y hay una investigación. También abordaron el lenguaje que el autor incorpora a sus novelas, el lenguaje de la calle, el español hablado en Canarias.

El director de la FCM aseguró que La ceguera del cangrejo tiene, al menos cuatro capas: la intriga, César Manrique, el paisaje de la Isla y una capa simbólica. Para Ravelo, César era una metáfora perfecta con varios significados, aunque uno muy claro: César Manrique (y los que trabajaron con él) es Lanzarote porque convierte a la Isla en su mejor obra de arte. Para los autores canarios, en todo caso, el paisaje es fundamental.

Sobre el protagonista, Ángel Fuentes, el autor señaló que se sintió reflejado en él porque él mismo pudo acabar siendo Ángel Fuentes ya que también es de barrio proletario y en su casa no había un solo libro. El protagonista, durante la trama, hace un viaje físico pero también interior, hacia el mundo del arte.

La ausencia de esperanza social está de fondo en la novela como “una opción adaptativa”. “Dependemos los unos de los otros y cerrar los ojos ante la realidad es una manera de sobrevivir”. De ahí la metáfora sobre la ceguera a la que alude el título de la novela, que Ravelo no reprocha a nadie porque si su puesto de trabajo dependiera de tener que señalar a los corruptos, tendría que hacerse el loco. Dijo que no escribe contra las personas sino contra sus actos, describe acciones, aunque sea inevitable que haya personas que se sientan identificadas.

Gómez Aguilera introdujo dos leit motiv que cruzan el texto: que en Lanzarote todo está cerca y que todo está oculto. “Es mi impresión -dijo Ravelo- eso me quedó claro”. El paisaje no sólo es un espacio físico sino también social. Uno de los personajes distingue, en la Isla, entre los decentes y los indecentes: “Hay muchas personas valientes que se han sacrificado para defender lo que es de todos”, señaló el escritor, que también habló sobre el legado de César Manrique, que fue descubriendo poco a poco, ya que para él, César era “esa persona que salía en el Telecanarias, quejándose”. Sin embargó valoró que en Lanzarote, al contrario que los movimientos ecologistas en otros lugares, había un modelo positivo que oponer al desarrollismo.

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Sonia Fernández-Vidal: «Lo que llamamos realidad, es una realidad, no una verdad»

La escritora, investigadora y divulgadora científica Sonia Fernández-Vidal, impartió en la Sala José Saramago, el 23 de mayo, una conferencia sobre física cuántica dentro del ciclo Pensar los límites de nuestro tiempo. Agradeció al numeroso público asistente, entre ellos muchos jóvenes, que optara por ocupar su tiempo en acudir a escuchar una conferencia sobre física y adentrarse en el “mundo fascinante de la ciencia”.

Comenzó con una pregunta: ¿qué es la realidad? En la Edad Media quienes explicaban cómo funcionaba el universo eran los sacerdotes, y posteriormente pasaron a ser los científicos que “parecía que eran capaces de describírnosla”. Galileo Galilei establece los principios de la buena ciencia, que consiste en poner los experimentos a prueba. Transforma la manera de hacer ciencia y desmonta el mito de las dos realidades: la tierra y el cielo. Después Newton unifica cielo y tierra, que responden a las mismas leyes y queda definido el marco teórico con una idea mecanicista del mundo en el que Dios sería un “relojero jubilado”. “La era de la razón se convierte en la era de la certeza” y parece que la realidad se puede determinar de manera objetiva. Todo está descubierto.

Pero no es así. Hay anomalías. Fernández-Vidal comparó la física con el mito de la caverna de Platón, donde sus habitantes creían que la realidad era el reflejo de ella: “Lo que nos ha pasado a los físicos es que considerábamos que el universo era la realidad, ahora sabemos que interpretamos sombras”. Thomas Kuhn plantea el concepto del ‘cambio de paradigma’ y Fernández-Vidal narró un experimento para explicar cómo nace una teoría, una creencia, para describir «cómo nacen los paradigmas». Según Fernández-Vidal, “toda la sociedad debería tener una buena cultura científica, convendría cuestionarnos todas las cosas. En ciencia, cuestionar todo es un valor”.

La conferenciante pasó a hablar sobre la formación de la materia. Una persona y una silla están formadas por las mismas partículas pero se reagrupan de forma distinta y contienen diferente información. Explicó que el átomo también tiene otras partes menores y que los quarks y los electrones son las partículas conocidas más pequeñas. El átomo, no obstante, está vacío en un 99,9 por ciento. Lo explicó con una comparación: si el núcleo del átomo es una pelota de ping pong y se coloca en medio de un campo de fútbol, en el césped, los electrones serían como cabezas de alfiler orbitando en lo más alto de la última grada. El resto es vacío. Por eso afirmó que nuestra percepción de la realidad dista mucho de lo que sabemos que es real. “No hemos necesitado de la física cuántica para vivir, y no estamos preparados para ver estas realidades”. “Lo que llamamos realidad es una realidad, no una verdad”.

Para explicar cómo funciona nuestra percepción hizo un experimento con el público al que instó a contar, en un vídeo, cuántos botes a un balón da uno de los dos equipos que aparecen. Al fijar la atención solo en eso, la gran mayoría de las personas no ve que cruza la escena una persona disfrazada de gorila: “Así funciona el cerebro, depende de dónde pongamos nuestra atención”.

Después explicó la dualidad onda-partícula. La luz se comporta como una onda pero también puede hacerlo como una partícula. Einstein revolucionó la Física cuestionándose si la luz era una onda o una partícula y consiguió dar explicación al efecto fotoeléctrico. “Quizá el problema es cómo nos hacemos la pregunta, porque si a la luz le preguntas si es una onda, es una onda y si le preguntas si es una partícula, es una partícula”. La autora de La puerta de los tres cerrojos introdujo el término “indefensión aprendida”, que explicó mostrando otro vídeo de un experimento. Ese concepto es el que explica, por ejemplo, cómo cientos de prisioneros no se rebelaban contra solo tres o cuatro guardianes en los campos de concentración. “El cerebro, señaló, es una máquina extraordinaria pero muy obediente; id con cuidado con las afirmaciones que hacéis a vuestro cebero”.

Habló de la superposición, que pone en jaque el concepto de la realidad. En la Física cuántica, las cosas pueden ser a la vez blancas y negras o buenas y malas. “La realidad no está a priori bien definida”. La Física tradicional explica que si lanzas un cubilete con un dado, lo levantas y sale un seis, antes de levantar el dado ya había un seis pero no lo sabíamos, mientras que la Física cuántica dice que antes de levantar el cubilete hay un uno, un dos, un tres… y un seis, y al levantarlo y observar el dado, es cuando hay un seis. La conclusión es que la acción de observar hace que los electrones actúen de forma diferente. “Es un resultado extraño y perturbador porque la realidad está antes de observarla, pero cambia si la observas, desde que añades un medidor”.

Sonia Fernández-Vidal terminó firmando ejemplares de sus libros y explicando, ante las preguntas del público, qué es el Bosón de Higgs, la ausencia de una teoría del todo, que la cuántica es una de las más exactas que se conocen y que los científicos, en realidad, no explican el porqué sino el cómo.

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J.L. Guerin repasa en un taller la historia del paisaje, «una experiencia humana», en el cine

El director de cine José Luis Guerin comenzó el taller Cine y paisaje diferenciando el concepto ‘paisaje’ del de ‘territorio’. Este último, existe independientemente de la mirada humana, mientras que el paisaje requiere del emplazamiento del observador. El ponente explicó que cuando los hermanos Lumière inventaron el cinematógrafo había al menos una docena de inventos similares, pero se impuso el de los hermanos que siguieron el consejo de su padre, Antoine, que había trasladado a sus hijos su deseo de que el invento fuera ligero y móvil, para que se asemejara al caballete de los pintores impresionistas, que habían roto con la tradición de los academicistas, pintando sobre el terreno, no en el estudio.

La primera película analizada por Guerin fue precisamente una de los Lumière. Todas duraban 55 segundos (lo que duraba la bobina), tenían un solo plano y su principio paisajístico era el de la celebración del movimiento. A partir de ese momento, surge en las películas el paisaje como espectáculo, con una mentalidad colonial y un gusto por el exotismo, hasta que llega Nanuk el esquimal (Robert Flaherty, 1922), que es considerada como el primer documental de la historia del cine. La novedad que aporta no son las imágenes polares, que ya se habían mostrado, sino que en ella el paisaje solo cuenta en la medida en que significa algo para su personaje, y es consecuencia de la actividad humana.

El francés Jean Epstein aporta al cine el paisaje como resultado de la mirada de unos personajes, desde su subjetividad. Lo aborda como consecuencia de la mitología y el folclore, como significación e incluso como drama. En el western clásico, el que se inspira en los relatos míticos de la Edad Media, el motivo principal del paisaje es el horizonte, que casi siempre habla de una promesa, una aspiración, “el lugar donde nacen y mueren los héroes”. John Ford, el director más destacado del género, que filmó en Monument Valley desde 1914 hasta los años sesenta, crea “una dimensión espiritual en ese espacio”, algo diferente a lo que hace en El hombre tranquilo (1952), donde vuelve a la Irlanda idealizada de sus padres, y la dureza oculta del paisaje se va trasladando a la relación entre sus personajes.

Las imágenes de Ordet (1955), la película Carl Theodor Dreyer, dieron pie a Guerin para hablar de la diferencia de apreciación del paisaje entre los habitantes locales y los foráneos. Estos últimos necesitan educar la mirada para distinguir un paisaje que parece siempre igual. Para Guerin, Ordet es “la película más bella de la historia del cine” y en ella filma “lo invisible, lo espiritual”.

En El Intendente Sansho (1954), Kenji Mizoguchi rueda el suicidio de una mujer en un paisaje que parece “de tinta”. La mujer se introduce en el agua, que aparece como vacío, como un duplicado del cielo. “El papel del paisaje es el de integración absoluta y, aunque se trata de una muerte, hay armonía”, señaló Guerin. En otras ocasiones, el paisaje surge como si fuera “un resumen del mundo”, tal como se muestra en la última escena de Francisco juglar de Dios (1950), de Roberto Rosellini. Para Guerin, “el cine se construye tanto con el encuadre, con lo que se ve, como con lo que no se ve” y el paisaje también “se ha de escuchar”. El director del taller explicó que decidió centrarse en la Naturaleza y no en el paisaje urbano, pero puso un ejemplo de ficción rodada en paisajes reales, en este caso urbanos, como las películas de Rossellini Roma ciudad abierta (1945) y Alemania año cero (1948), “ficción en un paisaje documental”.

También habló del expresionismo alemán de Murnau, un cine atormentado, pesimista, que expone un conflicto entre el bien y el mal, en el que se rescata la idea del paisaje como “una ventana abierta sobre el mundo”. Y habló de Vértigo (1958) de Alfred Hitchcock, donde el paisaje, un bosque de secuoyas, es un elemento desestabilizador para la protagonista, que sufre un ataque de pánico. En La noche del cazador (Charles Laughton, 1955) se muestra el paisaje desde los ojos de la infancia, desde el terror infantil, y se convierte en un elemento activo que interviene en el destino de los niños, perseguidos por su padrastro. No obstante, el gran paisajista de la infancia es, para Guerin, el iraní Abbas Kiarostami.

Las últimas películas, y su relación con el paisaje, que se analizaron en el taller, fueron El río (Jean Renoir, 1950) que supone el opuesto de Vértigo, el paisaje como naturaleza plácida a pesar de que filma la muerte de un niño, y Noche y Niebla (Alain Resnais, 1955), “el mejor testimonio sobre los campos de concentración”, que muestra un paisaje vacío “como una forma de concernirnos sobre nuestra responsabilidad en lo que pasó”.

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José Luis Guerin: «He creado mi propia isla cinematográfica»

La FCM estrena la película “De una isla”, dirigida por José Luis Guerin.

“Como un viajero del Siglo XIX”. Así abordó su última película (en palabras del director de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera) el director de cine José Luis Guerin. Así rodó, “como si viera la isla por primera vez”, este cineasta, Premio Nacional de Cinematografía en 2001, De una isla, un “drama geológico” que aporta una visión de una isla “prelógica y rupestre, una isla previa”.

La película, producida por la FCM, se estrenó este martes por la noche en los Cines Atlántida, en Arrecife. Es, de nuevo según Gómez Aguilera, “un bello y austero poema cinematográfico”, “un canto épico que evoca la frágil profundidad de la belleza” y que “hace una aportación decisiva a la construcción del imaginario de Lanzarote”. “Es cine en estado puro”.

Guerin retrata en 25 minutos una visión personal de Lanzarote que nace de un encargo de la FCM. “Es un trabajo que siento mío porque no diferencio entre los trabajos de encargo y los de iniciativa propia, sino si me implico o no implico, y me he implicado como en la más íntima de mis películas”, explicó el director al público tras la proyección: “Ojalá tuviera más encargos de esta naturaleza”.

Aseguró que ha creado su propia isla cinematográfica. En la película apenas hay presencia humana. Narra una historia, apoyada en subtítulos, sobre un territorio que, excepto por mínimos detalles y por su plano final, podría haber rodado, efectivamente, en el Siglo XIX. Planteó la película para un público universal porque el cine, “por muy minoritaria que sea la película, y este es el caso, debe llegar igual a cualquier espectador”.

Guerin explicó que había querido hacer algo muy libre y que se preguntaba hasta qué punto le iba a dejar la Fundación esa libertad. Así que fue avisando de que le gustaría hacer “una película rara”. “Bien”, le contestaban. “Y en blanco y negro”. “También”… “y como si fuera muda”. “No se amedrentaban ante mis deseos”, dijo, y quiso explorar la Isla y llevarla hasta las últimas consecuencias “porque hacer cine te permite vivir intensamente las cosas”.

Se convirtió en un “detective del paisaje”, al que no considera como un ornamento sino como significación e incluso como drama. Dijo que hay una reivindicación artesanal en la película y por eso está rodada en celuloide, no en digital, y por eso quiso que se viera la textura y las veladuras de la luz, “la materia”, como le gustaba a César Manrique.

Había un reto, el del estatismo, afrontar “la inmovilidad de lo mineral” porque el cine es movimiento. Introduce en la película sombras de las nubes pero también elementos artificiales como neblinas, humos y bruma “porque no hay vegetación que pueda leer el viento en un mundo de piedras”. También contó que usó el encadenado de imágenes para dar una idea de la extinción “que es una muy poderosa en esta isla” y porque quería visibilizar a esas poblaciones ocultas por las erupciones volcánicas.

Finalmente, dijo que tiene una gratitud enorme hacia la FCM y que quedó “sinceramente impresionado” de su alcance y su apuesta por conservar el legado activista de César, llegando incluso a los tribunales, cuando podría “dedicarse cómodamente a cuidar sus cuadros” sin granjearse hostilidades. “En esa dimensión me impresionó la Fundación”, dijo Guerin.

Realidad revelada

Antes de la proyección de la película, el presidente de la FCM, José Juan Ramírez, dio la bienvenida a los asistentes, dio las gracias al Grupo Spínola por la cesión de la sala y dijo que era un orgullo y un honor que Guerin aceptara colaborar y que hace una importante aportación a la filmografía de Lanzarote.

El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, presentó la película y al autor, del que repasó su filmografía y del que dijo que es el máximo exponente del cine de autor europeo con un cine “elegante, inconformista e innovador a medio camino entre la ficción y la realidad” y alejado del mercado.

Sobre la película añadió que sugiere una cosmogonía poética, crea una atmósfera de emoción y toma distancia de la codificada fascinación estética de Lanzarote, además de impugnar el cliché visual de la isla y de ser “un antídoto contra la salmodia”. “Guerin (que no ilustra la realidad sino que la revela) le devuelve a Lanzarote sus propiedades inmanentes”, señaló Gómez Aguilera.

Más información sobre la película: https://fcmanrique.org/fcm-c-ev-relac/la-pelicula-de-una-isla-dirigida-por-jose-luis-guerin-y-producida-por-la-fcm-se-exhibira-en-el-festival-doc-fortnight-que-organiza-el-moma-de-nueva-york/?lang=es

Taro de Tahíche revive el ambiente festivo vanguardista de los años setenta

Inauguración de la exposición “Filip Custic en conversación con César Manrique”

La sede de la Fundación César Manrique (FCM) revivió el pasado viernes, 17 de mayo, el clima festivo, cultural y vanguardista que César Manrique le imprimió a su casa en los años setenta del siglo pasado, con la inauguración de la exposición “Filip Custic en conversación con César Manrique”, cuya pieza central es una escultura cinética, humanoide e hiperrealista, basada en la serie “Juguetes del viento” del artista conejero.

Más de 350 personas disfrutaron en Taro de Tahíche del homenaje de Custic a Manrique, con una instalación que, además de la escultura móvil, titulada (ego hiperrealista) + (juguete del viento) =, combina animación 3D, videoarte, sonido y realidad aumentada. La experiencia se completó con un cóctel en las burbujas y la zona de la piscina que se prolongó hasta la una de la madrugada.

De esta experiencia inmersiva también formó parte la performer Virgen María, que hizo una actuación de una hora y media en la que combinó la representación corporal con la música.

La exposición, que tiene por objeto la recuperación de la obra de César Manrique para integrarla en nuestro presente desde la perspectiva de las nuevas tecnologías y las redes sociales podrá visitarse hasta el 1 de septiembre, en la sala Galería de la sede de la FCM en horario de 10:00 a 18:00 horas.

Filip Custic (Santa Cruz de Tenerife, 1993) es un artista hispano-croata que vive y reside en Madrid cuya práctica artística combina la fotografía, la performance, la escultura y el videoarte. Como director creativo y fotógrafo de moda, ha trabajado para Opening Ceremony, VOGUE, Fucking Young!, GQ UK, Esquire, Camper, Visionare, Rosalía o Palomo Spain, entre otros.

Actualmente su trabajo explora qué significa ser humano en nuestro presente y futuro inmediato, así como el impacto de las tecnologías digitales en nuestra conciencia y sentido de la identidad. Entre sus últimas exposiciones destacan Homo-?, La Térmica, Málaga (2019); Presente mental, Centro Cultural de España, Montevideo (2019); Laberinto de espejos, performance para Absolut Manifesto 19 – We Are A New World, Madrid (2019); THE SEARCH FOR (MODERN) PLEASURE, MIRA Festival, Barcelona (2018); Les Rencontres d’Arles (2018); PHotoEspaña 2018, Madrid; The Gathering. La Noche Warhol, Caixa Forum Madrid (2018); Patafísica: Suspensión, Fragmentación, James Fuentes Gallery, Nueva York (2017).

Belinda Martín Porras (Santa Cruz de Tenerife, 1993) es historiadora del arte, investigadora y editora del MTArt Journal. En la actualidad compagina sus proyectos curatoriales con la realización de su tesis doctoral en Arte y Literatura Clásica en King’s College London, ciudad en la que reside. Su investigación se centra en el concepto de lo monstruoso como fenómeno estético en la cultura grecorromana, así como en nuestra contemporaneidad. Anteriormente ha trabajado como comisaria asistente en varios espacios y centros dedicados al arte contemporáneo y clásico, tales como la Galería Max Estrella, Madrid; el Musée d’Art Classique de Mougins y King’s College London.

Más información sobre la exposición Filip Custic en diálogo con César Manrique

El ministro de Cultura y Deporte inaugura oficialmente el centenario de César Manrique (2)

José Guirao: «No hemos tenido otro artista en la historia del arte español del siglo XX, ni tampoco internacionalmente, con la envergadura y la dimensión del trabajo de César Manrique, ninguno que haya entendido la relación de igual manera del arte con el paisaje.»

José Guirao, ministro de Cultura y Deporte, inauguró el ciclo de conversaciones conducido por Iñaki Gabilondo, que dialogó con el politólogo Sami Naïr sobre Europa, geoestrategia y migraciones, así como la exposición César Manrique. Lanzarote, que tiene como contenido el mural pintado por el artista en 1953 para la terminal de viajeros del primer aeropuerto de la isla, una pieza que no se exhibe desde hace casi cincuenta años.

En la agenda oficial del ministro de ese día también estuvieron incluidas las visitas a la Casa-Museo de César Manrique en Haría (a las 11:00 hrs.) y a la Fundación César Manrique (a las 12:30 hrs.), donde atendió a los medios de comunicación.

Fernando Gómez Aguilera, Sami Naïr, Carlos Manrique, José Guirao, José Juan Ramírez, Juana Manrique, Iñaki Gabilondo y Eudald Carbonell

Más información del Ministerio de Cultura y Deporte

Eudald Carbonell: «Estamos llegando a un cuello evolutivo»

«Estamos llegando a un cuello de botella evolutivo. No habrá una extinción sino un colapso»

Eudald Carbonell se refirió en primer lugar a César Manrique, alguien “tan universal que convertía espacios cerrados en espacios abiertos”, esto es una circunstancia que valora mucho quien ha trabajado tanto tiempo en el interior de cuevas. Comenzó su conferencia, el día 7 de mayo, Evolución humana y conciencia operativa, por las preguntas, y la primera de todas fue ¿cómo empieza todo? Hace seis millones de años no éramos humanos pero teníamos un potencial evolutivo. La evolución no es lineal sino que es un arbusto “con muchas ramas, muy complejo”. “Estamos cargados de distintas especies pero la realidad es que al final estamos solos y solo queda una especie: la especie homo sapiens”.

El codirector del yacimiento de Atapuerca explicó que sabemos todo esto porque investigamos, pensamos, profundizamos y reflexionamos y porque la tecnología nos está ayudando. “La evolución –dijo– se basa en las adquisiciones”. La gran carrera empieza hace tres millones de años y “lo que nos hominiza y nos humaniza es un conjunto de adquisiciones secuenciales”. Una, muy importante, fue alcanzar un sistema de bipedestación. Otra, para una especie que cada vez tiene el cerebro más pequeño y que ya alcanzó su umbral con los neandertales, es la conquista del mundo: “Sin ella no seríamos nada” y hace más de dos millones de años que salimos de África. Otra adquisición son las herramientas, que “transforman el mundo”. Las herramientas más antiguas tienen 3,4 millones de años e indican la predeterminación, la planificación o la modelización.

Hay adquisiciones puramente biológicas y otras que no lo son. El fuego, por ejemplo, es un cambio fundamental porque “convierte una cueva en un hogar” e influye mucho en el lenguaje porque crea espacios en los que se puede seguir hablando y así se refuerzan las relaciones interpersonales. En aquella época, la esperanza de vida era pequeña, apenas había abuelas y abuelos y había que transmitir muy rápidamente la información para reforzar la capacidad de adaptación. Carbonell señaló que en Atapuerca han certificado, reconstruyendo el oído interno, que hace medio millón de años ya oían en banda ancha. Una adquisición más: el arte, que ya lo habían adquirido los neandertales. Otra más: enterrar a los muertos, una característica común a todos los homínidos.

Pero todo esto son pruebas, que “no son nada si no les damos un sentido estratégico”, si no entendemos los mecanismos evolutivos, como hicieron Wallace, Darwin y Lamarck. Este último, tenía razón en la selección técnica y cultural pero no en la natural, “no acertó con esos procesos”. “La función no hace al órgano, no es verdad –señaló–, las jirafas que se reproducen, las que más viven, son las que más comen porque tienen el cuello más largo”. “Tampoco es verdad que sobrevivan los más fuertes ni los más inteligentes, sino los más aptos”.

La base de los cambios en la humanidad la encontramos en la relación entre el descubrimiento y la emergencia; y en la conciencia operativa. Volviendo al fuego, introduce funciones que cambian las relaciones y pasa a ser un patrón de comportamiento global, es decir hace falta la socialización o resocialización. El fuego tardó 700.000 años entre la emergencia y la resocialización, mientras que el teléfono móvil únicamente ha tardado unos cuarenta años. Lo manejan los jóvenes y las personas de más edad.

Y llegó la pregunta en la otra dirección: ¿adónde vamos?, o ¿qué va a pasar en el Planeta? En este punto, el Premio Príncipe de Asturias Eudald Carbonell dio su opinión: “Lo que yo pienso es que estamos llegando a un cuello de botella evolutivo”. “Habrá, en ese escenario, una catarsis, no una extinción sino un colapso”, señaló, “aunque hay microbiólogos que mantienen que vamos a una extinción rápida”, aseguró.

Sin embargo, “a nuestro favor actúa la generación de diversidad”. “Será impresionante, habrá varias especies de humanos en el Planeta”, aseguró Carbonell para el horizonte del siglo XXII y citó que habrá como mínimo tres especies: humanos no modificados, humanos modificados genéticamente y cyborgs. “Solo se habla de deshumanización o transhumanización pero esto es un horizonte distinto, habrá muchas conciencias planetarias, y la conciencia operativa será muy distinta” e incluso otras especies vivirán en el sistema solar. “Nuestro principal problema –afirmó– no es la ecología, somos nosotros”.

Ya en el turno de preguntas, Carbonell afirmó que “somos una singularidad aleatoria” y que no podemos saber si la convivencia entre esas especies diferentes será pacífica aunque cree que sí lo será porque puede que tengan “nuevos puntos de anclaje”. La energía se va a utilizar de otra manera y serán sociedades muy distintas, “seguro”.

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El ministro de Cultura y Deporte inaugura oficialmente el centenario de César Manrique (1)

El martes, 7 de mayo, José Guirao visitó la exposición César Manrique, palabra y compromiso: Al poder se le incomoda y asistió a la conferencia magistral que impartió el antropólogo Eudald Carbonell, Premio Príncipe de Asturias, titulada “Evolución humana y conciencia operativa”, que se celebró a las 19:00 hrs. en la sala José Saramago de la Fundación César Manrique, en La Plazuela de Arrecife

El ministro mantuvo en Lanzarote una agenda vinculada a la celebración del centenario del nacimiento de César Manrique dando muestra del reconocimiento gubernamental a este artista.

El ministro de Cultura y Deporte, José Guirao, a petición de la Fundación César Manrique, inauguró oficialmente el centenario del nacimiento de este artista lanzaroteño con su presencia en la Fundación del artista.

El ministro de Cultura y Deporte dio muestra así del reconocimiento del Gobierno de España a este artista multidisciplinar, consagrado al arte que siempre abogó por el desarrollo sostenible, sabiendo influir en su tierra y sus gentes para preservar los paisajes, la cultura y el futuro de la isla. Su fama  y creatividad han sido elogiadas a nivel nacional e internacional, siendo distinguido en 1978 con el Premio Mundial de Ecología y Turismo y en 1980 con la Medalla de Oro de las Bellas Artes que concede el Ministerio de Cultura.

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