Curso César Manrique. Obra pública, organizado por el Departamento Pedagógico de la Fundación César Manrique, en la Escuela Universitaria de Turismo de Lanzarote

Desde el año 1994, la Fundación César Manrique (FCM) realiza el curso César Manrique. Obra pública, en la Escuela Universitaria de Turismo de Lanzarote, contribuyendo con ello a la formación específica de los futuros diplomados en Turismo de Lanzarote, en relación con la obra de César Manrique.

A lo largo de estas 17 ediciones del curso, se han formado más de 500 alumnos, algunos de los cuales han ejercido como monitores didácticos en los programas educativos que la FCM ofrece permanentemente.

Durante las sesiones, se aportarán materiales de reflexión y debate que permitirán a los alumnos conocer y valorar los ejemplos de arte público que Manrique produjo en Lanzarote, con indudable repercusión en el marco económico-turístico de la isla y en su activo patrimonial.

Con una carga lectiva de 15 horas, contará con tres sesiones teóricas en el aula, a las que se sumará una jornada de trabajo de campo visitando algunos de los ejemplos de obra de intervención espacial que César Manrique creó en Lanzarote.

El curso será impartido por Alfredo Díaz, jefe del Departamento Pedagógico de la Fundación César Manrique, y se llevará a cabo en la Escuela Universitaria de Turismo durante los días 8, 9 y 10 del presente mes de noviembre, en horario de 17.30 a 20.30 h.

Desde el año 1994, la Fundación César Manrique (FCM) realiza el curso César Manrique. Obra pública, en la Escuela Universitaria de Turismo de Lanzarote, contribuyendo con ello a la formación específica de los futuros diplomados en Turismo de Lanzarote, en relación con la obra de César Manrique.

A lo largo de estas 17 ediciones del curso, se han formado más de 500 alumnos, algunos de los cuales han ejercido como monitores didácticos en los programas educativos que la FCM ofrece permanentemente.

Durante las sesiones, se aportarán materiales de reflexión y debate que permitirán a los alumnos conocer y valorar los ejemplos de arte público que Manrique produjo en Lanzarote, con indudable repercusión en el marco económico-turístico de la isla y en su activo patrimonial.

Con una carga lectiva de 15 horas, contará con tres sesiones teóricas en el aula, a las que se sumará una jornada de trabajo de campo visitando algunos de los ejemplos de obra de intervención espacial que César Manrique creó en Lanzarote.

El curso será impartido por Alfredo Díaz, jefe del Departamento Pedagógico de la Fundación César Manrique, y se llevará a cabo en la Escuela Universitaria de Turismo durante los días 8, 9 y 10 del presente mes de noviembre, en horario de 17.30 a 20.30 h.

Conclusiones del dictamen encargado por la FCM sobre la vía propuesta por el Cabildo Insular para la normalización de los establecimientos turísticos alojativos ilegales de Lanzarote

La Fundación César Manrique es parte directamente interesada en el conflicto suscitado por la anulación de más de doce mil plazas alojativas, a instancia de las acciones judiciales emprendidas en su momento por Cabildo de Lanzarote y la FCM. No obstante, hasta ahora nunca ha participado en conversaciones con el Cabildo ni con sus equipos técnicos sobre este asunto, a pesar de estar directamente comprometida en la ejecución de las sentencias y constituir un eslabón determinante. Una vez tomado conocimiento de las intenciones y de la vía elegida por el Cabildo para encarar un conflicto que curiosamente la institución no había provocado, tras recabar opinión de sus servicios técnicos y jurídicos, llegó a la conclusión inicial de que se trataba de una actuación arriesgada y abiertamente controvertida. Por consiguiente, la FCM procedió a encargar un Dictamen a un reputado jurista de prestigio nacional, que evaluase y se pronunciase sobre “la procedencia de la vía establecida por el artículo 47 TRLOTENC para la normalización de los establecimientos turísticos alojativos irregulares en la isla de Lanzarote”.

Así las cosas, la FCM dispone ya de dicho Dictamen, emitido por el Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid Tomás Ramón Fernández, cuyas conclusiones difunde a través de este comunicado.
(Más información en el documento PDF adjunto)

La Fundación César Manrique es parte directamente interesada en el conflicto suscitado por la anulación de más de doce mil plazas alojativas, a instancia de las acciones judiciales emprendidas en su momento por Cabildo de Lanzarote y la FCM. No obstante, hasta ahora nunca ha participado en conversaciones con el Cabildo ni con sus equipos técnicos sobre este asunto, a pesar de estar directamente comprometida en la ejecución de las sentencias y constituir un eslabón determinante. Una vez tomado conocimiento de las intenciones y de la vía elegida por el Cabildo para encarar un conflicto que curiosamente la institución no había provocado, tras recabar opinión de sus servicios técnicos y jurídicos, llegó a la conclusión inicial de que se trataba de una actuación arriesgada y abiertamente controvertida. Por consiguiente, la FCM procedió a encargar un Dictamen a un reputado jurista de prestigio nacional, que evaluase y se pronunciase sobre “la procedencia de la vía establecida por el artículo 47 TRLOTENC para la normalización de los establecimientos turísticos alojativos irregulares en la isla de Lanzarote”.

Así las cosas, la FCM dispone ya de dicho Dictamen, emitido por el Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid Tomás Ramón Fernández, cuyas conclusiones difunde a través de este comunicado.
(Más información en el documento PDF adjunto)

Materiales

Conclusiones Dictamen

Inaugurada en México D.F. la exposición José Saramago. La consistencia de los sueños

La Fundación César Manrique ha coordinado la itinerancia a México de la exposición dedicada al Premio Nobel de Literatura portugués, José Saramago. La consistencia de los sueños, comisariada por Fernando Gómez Aguilera. La inauguración tuvo lugar el día 23 de julio y permanecerá abierta al público hasta el 2 de octubre, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, de México D.F., en las salas de exposiciones de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México). Ésta ha sido la primera ocasión en la que se ha exhibido después del fallecimiento del escritor e incorpora la oportunidad de examinar nuevos documentos incluidos como ampliación de la muestra.

La organización en México ha sido posible gracias al Gobierno mexicano (CONACULTA – Consejo Nacional para la Cultura y las Artes), el Gobierno del Distrito Federal y la UNAM, que a través del Antiguo Colegio de San Ildefonso, se encarga de la producción expositiva para su país.

José Saramago. La consistencia de los sueños fue mostrada en Lanzarote, desde el 23 de noviembre de 2007 al 20 de enero de 2008. Posteriormente, fue inaugurada el 23 de abril de 2008 en el Palacio Nacional de Ajuda de Lisboa, sede oficial del Ministerio de Cultura de Portugal; e inició su itinerancia americana el 28 de noviembre de 2008 en la sede del Instituto Tomie Ohtake de São Paulo (Brasil).

La muestra, que ha contado con la colaboración de la Fundación José Saramago, analiza la figura del escritor luso tanto desde la perspectiva de su trascendencia en el mundo de la literatura universal como de su dimensión sociopolítica, incorporando una visión de su faceta vinculada al compromiso social.

La consistencia de los sueños, de la que se presentan más de 1.500 objetos, es el resultado de un intenso trabajo de investigación de dos años por parte del comisario, sobre la vida y obra de José Saramago, no sólo desde el momento de su reconocimiento internacional, a partir de 1982, sino también abordando periodos menos conocidos de la trayectoria del escritor. Este aspecto confiere una indudable singularidad a la muestra dado que en la misma es posible conocer abundante material tanto escrito como gráfico y audiovisual a través de: obras inéditas, manuscritos, notas personales, primeras ediciones, traducciones, fotografías, vídeos, grabaciones originales… a través de los cuales se traza un recorrido por la vida literaria del escritor, y se exploran las claves de su imaginario.

A través de un diseño innovador, se combinan los recursos convencionales con los soportes digitales y audiovisuales empleando más de 50 monitores distribuidos por las salas que albergan la muestra.

Se puede consultar más información de José Saramago. La consistencia de los sueños expuesta en México a través de la página web del Antiguo Colegio de San Ildefonso:

La Fundación César Manrique ha coordinado la itinerancia a México de la exposición dedicada al Premio Nobel de Literatura portugués, José Saramago. La consistencia de los sueños, comisariada por Fernando Gómez Aguilera. La inauguración tuvo lugar el día 23 de julio y permanecerá abierta al público hasta el 2 de octubre, en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, de México D.F., en las salas de exposiciones de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México). Ésta ha sido la primera ocasión en la que se ha exhibido después del fallecimiento del escritor e incorpora la oportunidad de examinar nuevos documentos incluidos como ampliación de la muestra.

La organización en México ha sido posible gracias al Gobierno mexicano (CONACULTA – Consejo Nacional para la Cultura y las Artes), el Gobierno del Distrito Federal y la UNAM, que a través del Antiguo Colegio de San Ildefonso, se encarga de la producción expositiva para su país.

José Saramago. La consistencia de los sueños fue mostrada en Lanzarote, desde el 23 de noviembre de 2007 al 20 de enero de 2008. Posteriormente, fue inaugurada el 23 de abril de 2008 en el Palacio Nacional de Ajuda de Lisboa, sede oficial del Ministerio de Cultura de Portugal; e inició su itinerancia americana el 28 de noviembre de 2008 en la sede del Instituto Tomie Ohtake de São Paulo (Brasil).

La muestra, que ha contado con la colaboración de la Fundación José Saramago, analiza la figura del escritor luso tanto desde la perspectiva de su trascendencia en el mundo de la literatura universal como de su dimensión sociopolítica, incorporando una visión de su faceta vinculada al compromiso social.

La consistencia de los sueños, de la que se presentan más de 1.500 objetos, es el resultado de un intenso trabajo de investigación de dos años por parte del comisario, sobre la vida y obra de José Saramago, no sólo desde el momento de su reconocimiento internacional, a partir de 1982, sino también abordando periodos menos conocidos de la trayectoria del escritor. Este aspecto confiere una indudable singularidad a la muestra dado que en la misma es posible conocer abundante material tanto escrito como gráfico y audiovisual a través de: obras inéditas, manuscritos, notas personales, primeras ediciones, traducciones, fotografías, vídeos, grabaciones originales… a través de los cuales se traza un recorrido por la vida literaria del escritor, y se exploran las claves de su imaginario.

A través de un diseño innovador, se combinan los recursos convencionales con los soportes digitales y audiovisuales empleando más de 50 monitores distribuidos por las salas que albergan la muestra.

Se puede consultar más información de José Saramago. La consistencia de los sueños expuesta en México a través de la página web del Antiguo Colegio de San Ildefonso:

José de León: Ni un trozo de Canarias está salvado del todo si no hay una actitud permanente de resistencia de la población

El primer proyecto de urbanización del barranco de Veneguera contemplaba 140.000 camas turísticas, cuatro puertos deportivos y un campo de golf, que no se han llegado a construir. El libro Salvar Veneguera. El poder en movimiento recoge treinta años de lucha por evitar las obras en ese barranco de Gran Canaria. Sus autores, José de León, Miguel Ángel Robayna y Juan Manuel Brito, lo presentaron en la Sala José Saramago. De León comenzó señalando que “el libro tiene mucho que ver con las acciones de la Fundación César Manrique” y que “además está de actualidad por el Movimiento 15-M”, y dio paso a un vídeo en el que se muestran imágenes de esas tres décadas de movilizaciones, desde que nueve personas decidieran hacer frente a la urbanización, hasta que el Parlamento aprobó la ley para congelarla. Puntualizó que “Veneguera no está a salvo del todo ya que no hay ni un trozo de Canarias que esté salvado del todo si no hay una actitud permanente de resistencia por parte de la población”.

Para elaborar el libro, los autores utilizaron tres tipos de fuentes: más de treinta entrevistas a personas relacionadas con el movimiento, el análisis de las noticias aparecidas en prensa y el expediente de la urbanización. De León explicó la evolución de la propiedad del suelo y cómo se filtran a la prensa en 1983 los detalles del primer plan parcial, que da lugar al primer comité de ‘Salvar Veneguera’, que sirve como reacción no sólo contra la urbanización sino contra todo el modelo de desarrollo económico y turístico y también contra el modelo político y legislativo que nace con la elaboración de las primeras leyes canarias. Destacó a “dos personajes que atraviesan esta historia y siempre apoyan la urbanización”: Lorenzo Olarte y Jerónimo Saavedra, así como los debates dentro del movimiento sobre si era mejor aceptar una pequeña urbanización o rechazar cualquier obra en el barranco. También puso de manifiesto el papel de Mario Conde en el proyecto. Veneguera pertenece a La Unión y el Fénix, que a su vez pertenece a Banesto y Urbis. “Uno de los tres grandes temas por los que cae Conde fue Veneguera”, dijo José de León, ‘Pepe el Uruguayo’.

El movimiento logra reunir 50.000 firmas contra la urbanización y presentarlas en el Parlamento como una Iniciativa Legislativa Popular (ILP). Esa ley, de un solo artículo, se convierte en otra completamente distinta tras las enmiendas, y se acaba aprobando un proyecto de 20.000 camas, aunque finalmente, cinco años después, se aprueba en el mismo Parlamento no llevar a cabo la urbanización. “El 35 por ciento de los parlamentarios que votaron una cosa, después votaron la contraria”. Hace unos meses, el Tribunal Supremo confirmó que los propietarios no tienen derecho a indemnización, pero aún no se ha puesto en marcha un proyecto de recuperación del barranco, tal y como contempla la última ley aprobada. “Hasta que esto no se cumpla, siempre habrá posibilidad de que se desarrolle”, apuntó de León.

Juan Manuel Brito comenzó su intervención señalando que una de sus intenciones al afrontar el libro era la de ver “qué podía aportar esta historia a la sociedad” y explicó que la elección del subtítulo El poder en movimiento es una reivindicación “del poder basado en la legitimidad y no en la autoridad”, reclamando la idea de que “es posible actuar y condicionar las políticas públicas”. Dijo que ‘Salvar Veneguera’ es uno de los focos constituyentes del movimiento ecologista canario en el que aparecen las características más comunes de los grupos ecologistas posteriores. El Movimiento puso de relieve “la baja calidad del modelo democrático en Canarias”. “La reflexión sobre la democracia no está muy extendida”, aunque destacó que en ’Salvar Veneguera’ participaron miles de personas. Para Brito, lo ocurrido en el Parlamento con la ILP deja clara la vinculación entre el poder económico y el político y que los parlamentarios responden a una lógica de “mantenerse en el poder. “Hay falta de deliberación en el Parlamento —aseguró —, los mismos que rechazaron la ley, la aprobaron, cinco años después, sin dar ningún argumento”. También señaló que el conflicto de Veneguera “retrata a Coalición Canaria” porque desencadena una lucha de poder interna, tres de sus diputados no acatan la disciplina de voto y el consejero González Viéitez acaba abandonando el Gobierno y con él, el sector progresista de CC. También en el PSOE hubo conflicto entre Jerónimo Saavedra y Carmelo Padrón.

El tercero de los autores, Miguel Ángel Robayna, relató que su inicio en los movimientos sociales partió de Lanzarote con el del ‘Malpaís de la Corona’, “una batalla muy bonita”, que se ganó, aunque después se perdió la de ‘Salvar Papagayo’. Dijo que el libro es un intento de estimular la memoria para que las siguientes generaciones no empiecen de cero. Reflexionó sobre la necesidad de conseguir “que la defensa del territorio sea una parte importante de nuestro pueblo”. Describió, finalmente, cómo confluyeron en ‘Salvar Veneguera’ distintas corrientes ideológicas y cómo se plantearon entonces muchos de los problemas actuales, surgidos de la lógica impuesta por el turismo sobre el territorio, comparándolo con la locomotora de los Hermanos Marx, que van quemando los vagones para que continúe en marcha. Sin embargo, “los sucesivos  gobiernos de Canarias siguen fascinados por la falacia del crecimiento continuo”. “Hace falta coraje moral y valentía cívica”, concluyó.

El primer proyecto de urbanización del barranco de Veneguera contemplaba 140.000 camas turísticas, cuatro puertos deportivos y un campo de golf, que no se han llegado a construir. El libro Salvar Veneguera. El poder en movimiento recoge treinta años de lucha por evitar las obras en ese barranco de Gran Canaria. Sus autores, José de León, Miguel Ángel Robayna y Juan Manuel Brito, lo presentaron en la Sala José Saramago. De León comenzó señalando que “el libro tiene mucho que ver con las acciones de la Fundación César Manrique” y que “además está de actualidad por el Movimiento 15-M”, y dio paso a un vídeo en el que se muestran imágenes de esas tres décadas de movilizaciones, desde que nueve personas decidieran hacer frente a la urbanización, hasta que el Parlamento aprobó la ley para congelarla. Puntualizó que “Veneguera no está a salvo del todo ya que no hay ni un trozo de Canarias que esté salvado del todo si no hay una actitud permanente de resistencia por parte de la población”.

Para elaborar el libro, los autores utilizaron tres tipos de fuentes: más de treinta entrevistas a personas relacionadas con el movimiento, el análisis de las noticias aparecidas en prensa y el expediente de la urbanización. De León explicó la evolución de la propiedad del suelo y cómo se filtran a la prensa en 1983 los detalles del primer plan parcial, que da lugar al primer comité de ‘Salvar Veneguera’, que sirve como reacción no sólo contra la urbanización sino contra todo el modelo de desarrollo económico y turístico y también contra el modelo político y legislativo que nace con la elaboración de las primeras leyes canarias. Destacó a “dos personajes que atraviesan esta historia y siempre apoyan la urbanización”: Lorenzo Olarte y Jerónimo Saavedra, así como los debates dentro del movimiento sobre si era mejor aceptar una pequeña urbanización o rechazar cualquier obra en el barranco. También puso de manifiesto el papel de Mario Conde en el proyecto. Veneguera pertenece a La Unión y el Fénix, que a su vez pertenece a Banesto y Urbis. “Uno de los tres grandes temas por los que cae Conde fue Veneguera”, dijo José de León, ‘Pepe el Uruguayo’.

El movimiento logra reunir 50.000 firmas contra la urbanización y presentarlas en el Parlamento como una Iniciativa Legislativa Popular (ILP). Esa ley, de un solo artículo, se convierte en otra completamente distinta tras las enmiendas, y se acaba aprobando un proyecto de 20.000 camas, aunque finalmente, cinco años después, se aprueba en el mismo Parlamento no llevar a cabo la urbanización. “El 35 por ciento de los parlamentarios que votaron una cosa, después votaron la contraria”. Hace unos meses, el Tribunal Supremo confirmó que los propietarios no tienen derecho a indemnización, pero aún no se ha puesto en marcha un proyecto de recuperación del barranco, tal y como contempla la última ley aprobada. “Hasta que esto no se cumpla, siempre habrá posibilidad de que se desarrolle”, apuntó de León.

Juan Manuel Brito comenzó su intervención señalando que una de sus intenciones al afrontar el libro era la de ver “qué podía aportar esta historia a la sociedad” y explicó que la elección del subtítulo El poder en movimiento es una reivindicación “del poder basado en la legitimidad y no en la autoridad”, reclamando la idea de que “es posible actuar y condicionar las políticas públicas”. Dijo que ‘Salvar Veneguera’ es uno de los focos constituyentes del movimiento ecologista canario en el que aparecen las características más comunes de los grupos ecologistas posteriores. El Movimiento puso de relieve “la baja calidad del modelo democrático en Canarias”. “La reflexión sobre la democracia no está muy extendida”, aunque destacó que en ’Salvar Veneguera’ participaron miles de personas. Para Brito, lo ocurrido en el Parlamento con la ILP deja clara la vinculación entre el poder económico y el político y que los parlamentarios responden a una lógica de “mantenerse en el poder. “Hay falta de deliberación en el Parlamento —aseguró —, los mismos que rechazaron la ley, la aprobaron, cinco años después, sin dar ningún argumento”. También señaló que el conflicto de Veneguera “retrata a Coalición Canaria” porque desencadena una lucha de poder interna, tres de sus diputados no acatan la disciplina de voto y el consejero González Viéitez acaba abandonando el Gobierno y con él, el sector progresista de CC. También en el PSOE hubo conflicto entre Jerónimo Saavedra y Carmelo Padrón.

El tercero de los autores, Miguel Ángel Robayna, relató que su inicio en los movimientos sociales partió de Lanzarote con el del ‘Malpaís de la Corona’, “una batalla muy bonita”, que se ganó, aunque después se perdió la de ‘Salvar Papagayo’. Dijo que el libro es un intento de estimular la memoria para que las siguientes generaciones no empiecen de cero. Reflexionó sobre la necesidad de conseguir “que la defensa del territorio sea una parte importante de nuestro pueblo”. Describió, finalmente, cómo confluyeron en ‘Salvar Veneguera’ distintas corrientes ideológicas y cómo se plantearon entonces muchos de los problemas actuales, surgidos de la lógica impuesta por el turismo sobre el territorio, comparándolo con la locomotora de los Hermanos Marx, que van quemando los vagones para que continúe en marcha. Sin embargo, “los sucesivos  gobiernos de Canarias siguen fascinados por la falacia del crecimiento continuo”. “Hace falta coraje moral y valentía cívica”, concluyó.

Presentación del libro Salvar Veneguera. El poder en movimiento, de Juan M. Brito, José de León y Miguel A. Robayna

El próximo jueves 16 de junio, a las 20.30 h, en la Sala José Saramago de Arrecife (La Plazuela) de la Fundación César Manrique, tendrá lugar la presentación del libro Salvar Veneguera. El poder en movimiento, de Juan Manuel Brito Díaz, José de León Hernández y Miguel Ángel Robayna Fernández.

El movimiento Salvar Veneguera y su empeño de continuar hasta el final con una reivindicación, sirvió de ejemplo para otras luchas ecologistas y sociales. En opinión de quienes firman este libro, contribuyó de manera decisiva a extender la conciencia medioambiental en el conjunto de la población canaria y, por añadidura, a situar las cuestiones medioambientales en la agenda política institucional.

Según los autores de Salvar Veneguera. El poder en movimiento, a la lucha por Salvar Veneguera, en ocasiones se le criticó que olvidaba otras zonas que también caían bajo la pica de la especulación urbanística pero, a su juicio, fue una de las expresiones que, desde la sociedad, encendió la luz de alarma sobre asuntos que se han ido instaurando en Canarias, como es el modelo político, el cual definen como de baja calidad democrática.

El modelo de desarrollo turístico ha contribuido a lo que hoy es el bienestar canario, pero lejos de la complacencia generalizada que se intenta promover desde el poder económico y político, los autores opinan que hemos tenido que pagar por ello un alto precio. Salvar Veneguera ha ido de la mano del crecimiento irracional que ha deteriorado indefectiblemente buena parte de las costas de las islas, con un balance en los planos económico y social, e incluso en el plano político, no siempre positivo.

Desde el Movimiento, se propusieron otras formas de conducir el presente menos agresivas, menos dependientes, menos desarticuladoras social y culturalmente, y menos hipotecadas por la corrupción, el dinero fácil y la patrimonialización de nuestros bienes colectivos. 

José de León Hernández es Doctor en Historia y arqueólogo. Su tesis doctoral investigó las erupciones que tuvieron lugar en Lanzarote en el siglo XVIII. Ha publicado dos libros sobre la erupción de Timanfaya aparte de otros numerosos trabajos sobre Historia y Arqueología de Canarias. Es co-fundador del comité Salvar Veneguera, de la Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario y de la Federación Ecologista Canaria Ben Magec-Ecologistas en Acción. Ha sido coordinador de las Universidades Populares de Las Palmas.

Miguel Ángel Robayna Fernández es profesor de Filosofía en Enseñanzas Medias. Fue uno de los impulsores del movimiento Salvar Malpaís de La Corona y ha participado activamente en distintas iniciativas ecologistas y de solidaridad. Ha sido miembro del Consejo de Redacción de la revista Disenso.

Juan Manuel Brito Díaz es historiador e investigador social. Ha publicado varios trabajos sobre pensamiento económico en Canarias, así como sobre diversas cuestiones sociales y políticas de actualidad. Ha participado activamente en distintas iniciativas estudiantiles antiglobalización y de solidaridad con las personas inmigrantes.

El libro Salvar Veneguera. El poder en movimiento ha contado con el apoyo de la Fundación Canaria Archipiélago 2021, la Obra Social La Caja de Canarias y la Asociación Ben Magec-Ecologistas en acción.

El próximo jueves 16 de junio, a las 20.30 h, en la Sala José Saramago de Arrecife (La Plazuela) de la Fundación César Manrique, tendrá lugar la presentación del libro Salvar Veneguera. El poder en movimiento, de Juan Manuel Brito Díaz, José de León Hernández y Miguel Ángel Robayna Fernández.

El movimiento Salvar Veneguera y su empeño de continuar hasta el final con una reivindicación, sirvió de ejemplo para otras luchas ecologistas y sociales. En opinión de quienes firman este libro, contribuyó de manera decisiva a extender la conciencia medioambiental en el conjunto de la población canaria y, por añadidura, a situar las cuestiones medioambientales en la agenda política institucional.

Según los autores de Salvar Veneguera. El poder en movimiento, a la lucha por Salvar Veneguera, en ocasiones se le criticó que olvidaba otras zonas que también caían bajo la pica de la especulación urbanística pero, a su juicio, fue una de las expresiones que, desde la sociedad, encendió la luz de alarma sobre asuntos que se han ido instaurando en Canarias, como es el modelo político, el cual definen como de baja calidad democrática.

El modelo de desarrollo turístico ha contribuido a lo que hoy es el bienestar canario, pero lejos de la complacencia generalizada que se intenta promover desde el poder económico y político, los autores opinan que hemos tenido que pagar por ello un alto precio. Salvar Veneguera ha ido de la mano del crecimiento irracional que ha deteriorado indefectiblemente buena parte de las costas de las islas, con un balance en los planos económico y social, e incluso en el plano político, no siempre positivo.

Desde el Movimiento, se propusieron otras formas de conducir el presente menos agresivas, menos dependientes, menos desarticuladoras social y culturalmente, y menos hipotecadas por la corrupción, el dinero fácil y la patrimonialización de nuestros bienes colectivos. 

José de León Hernández es Doctor en Historia y arqueólogo. Su tesis doctoral investigó las erupciones que tuvieron lugar en Lanzarote en el siglo XVIII. Ha publicado dos libros sobre la erupción de Timanfaya aparte de otros numerosos trabajos sobre Historia y Arqueología de Canarias. Es co-fundador del comité Salvar Veneguera, de la Asamblea del Movimiento Estudiantil Canario y de la Federación Ecologista Canaria Ben Magec-Ecologistas en Acción. Ha sido coordinador de las Universidades Populares de Las Palmas.

Miguel Ángel Robayna Fernández es profesor de Filosofía en Enseñanzas Medias. Fue uno de los impulsores del movimiento Salvar Malpaís de La Corona y ha participado activamente en distintas iniciativas ecologistas y de solidaridad. Ha sido miembro del Consejo de Redacción de la revista Disenso.

Juan Manuel Brito Díaz es historiador e investigador social. Ha publicado varios trabajos sobre pensamiento económico en Canarias, así como sobre diversas cuestiones sociales y políticas de actualidad. Ha participado activamente en distintas iniciativas estudiantiles antiglobalización y de solidaridad con las personas inmigrantes.

El libro Salvar Veneguera. El poder en movimiento ha contado con el apoyo de la Fundación Canaria Archipiélago 2021, la Obra Social La Caja de Canarias y la Asociación Ben Magec-Ecologistas en acción.

Comunicado de la FCM con relación al Informe emitido por el Cabildo Insular sobre cuestiones relacionadas con la ejecución de sentencias firmes que afectan a obras y establecimientos hoteleros ilegales

La Fundación César Manrique, tras haber recogido opiniones expertas y de sus servicios jurídicos, a los que se formuló consulta una vez presentado en el Consejo de la Reserva de la Biosfera el pasado 28 de marzo el dictamen del jurista de reconocido prestigio Luciano Parejo, encargado por el Cabildo de Lanzarote en torno a “diversas cuestiones relacionadas con la pendencia de la ejecución de diversas sentencias firmes que afectan a obras y establecimientos hoteleros situados en los municipios de Teguise y Yaiza”, ha emitido un comunicado. Se puede acceder a dicho comunicado en el PDF adjunto.La Fundación César Manrique, tras haber recogido opiniones expertas y de sus servicios jurídicos, a los que se formuló consulta una vez presentado en el Consejo de la Reserva de la Biosfera el pasado 28 de marzo el dictamen del jurista de reconocido prestigio Luciano Parejo, encargado por el Cabildo de Lanzarote en torno a “diversas cuestiones relacionadas con la pendencia de la ejecución de diversas sentencias firmes que afectan a obras y establecimientos hoteleros situados en los municipios de Teguise y Yaiza”, ha emitido un comunicado. Se puede acceder a dicho comunicado en el PDF adjunto.

José Luis Puerto: No podemos dejar que se manipule políticamente la etnografía para hacer una construcción interesada del pasado

El escritor y etnógrafo José Luis Puerto impartió el taller “Tejer el territorio. Una perspectiva etnográfica” los días 4 y 5 de abril en la sala José Saramago (Arrecife) de la Fundación César Manrique. El objetivo principal del curso era el análisis del paisaje, la conservación del patrimonio o del territorio, desde el punto de vista de la etnografía. El taller se planteó partiendo de cómo el ser humano, “ese yo grupal”, según señaló el director del curso, realiza una serie de acciones en cualquier comunidad, en el espacio en el que habita, de tal modo que ese espacio se convierte en territorio, en un espacio de cultura.

“Se habita y surge el hábitat, se edifica y surge la arquitectura tradicional, se trabaja y surgen actividades agrícolas o artesanas…”, señaló Puerto, que destacó y centró su estudio en cuatro acciones que realizan los hombres en todas las comunidades: habitar, trabajar, celebrar y descansar. “En todo territorio aparecen estas acciones del ser humano”, aseguró, destacando que hay más acciones que caracterizan a las comunidades humanas, aunque en esta ocasión quiso poner el acento en aquellos aspectos de la cultura material y no en aquellos que conforman la tradición oral como las acciones de crear, creer o imaginar.

Cada una de las cuatro ponencias del taller estuvo dedicada a una de estas acciones, que puestas en común dan una idea de cómo se teje el territorio a través de esos cuatro hilos y a través del tiempo, que por una parte es lineal (las generaciones de hombres y mujeres se van sucediendo) y por otra, está condicionado por la Naturaleza. El director del curso fue transmitiendo a los alumnos (algunos de los cuales provenían del mundo educativo, del  administrativo o del ámbito del turismo) una serie de “fogonazos, ideas o perspectivas” para que adquieran las herramientas necesarias para hacer una investigación etnográfica, para saber cómo se puede conocer el patrimonio, cómo valorarlo para preservarlo y cómo se configura una identidad, que, destacó, “nunca es cerrada sino compartida con el mundo al que pertenecemos”.

El curso ofrecía una metodología de estudio de los territorios abordando distintos aspectos de cada uno de esos cuatro campos: los materiales, elementos decorativos o ritos referentes a la arquitectura tradicional; la vida pastoril, la agricultura; las fiestas populares, los ritos de paso o los juegos y la forma en que se emplea el tiempo de ocio, finalmente. Puerto fue introduciendo estos aspectos, primero desde un punto de vista teórico, para después pasar unas imágenes ilustrativas de aquello que se va explicando y que pertenecen, principalmente a ejemplos de la realidad que más ha trabajado este etnógrafo, el Oeste de Castilla y León y la comarca de Las Hurdes en el Norte de Extremadura.

El estudio etnográfico se tiene que articular, según explicó José Luis Puerto, mediante dos vías, la teórica y la práctica. “Para saber en etnografía hay que leer mucho, pero hay que enterarse de la cultura tradicional, hay que ir al territorio y hacer trabajo de campo”, señaló. “Pero claro —subrayó—, este trabajo no se puede hacer de cualquier manera, hacer una tarea etnográfica no es ir con una grabadora y ver qué se le ocurre al anciano con el que me encuentro, sino que tienes que saber a qué vas, qué quieres estudiar, qué quieres documentar, no es la ocurrencia del momento”. “En etnografía, el trabajo de campo es fundamental, pero siempre ha de estar fundamentado”. Para ello puso varios ejemplos de cuestionarios, que se pueden adaptar para estudiar cada caso particular, cada territorio. Hay que volver una segunda vez al lugar de la investigación porque “te están esperando, has reactivado su memoria, la ‘memoria dormida’ y tienen más detalles que te pudieran interesar”.

Una de las conclusiones del taller es que los seres humanos se comportan de modo muy parecido en cualquier territorio, pero utilizando los elementos que tienen a su alrededor y la cultura en la que viven. “Un campesino americano va a utilizar las herramientas a su alcance para lo mismo que uno europeo o uno asiático”. “Tenemos más en común de lo que parece —señaló Puerto—, y cada uno lo adapta o lo crea a partir de su realidad”.

El estudio etnográfico de un territorio sirve para poner en valor aquellos elementos propios pero también para desmitificar. “En Lanzarote se podría estudiar la cultura tradicional de la Isla pero eso no quiere decir que esa cultura sea una cosa cerrada, sino que también hay una universalidad”, aseguró el director del taller, que advirtió de un peligro: la manipulación política de la etnografía, que acaba por hacer una construcción interesada del pasado. “No se puede crear o inventar —dijo— una identidad interesada de una región porque eso es una recreación, una falsificación”. “Hay que documentar lo que se produce tal cual y el gran trabajo pendiente es la posterior comparación”, añadió. Por último, alertó de otro peligro, el de la escenificación de las propias tradiciones, que se repite prácticamente en todos los territorios que reciben turistas: “eso es una profanación de la identidad”, señaló Puerto.

El escritor y etnógrafo José Luis Puerto impartió el taller “Tejer el territorio. Una perspectiva etnográfica” los días 4 y 5 de abril en la sala José Saramago (Arrecife) de la Fundación César Manrique. El objetivo principal del curso era el análisis del paisaje, la conservación del patrimonio o del territorio, desde el punto de vista de la etnografía. El taller se planteó partiendo de cómo el ser humano, “ese yo grupal”, según señaló el director del curso, realiza una serie de acciones en cualquier comunidad, en el espacio en el que habita, de tal modo que ese espacio se convierte en territorio, en un espacio de cultura.

“Se habita y surge el hábitat, se edifica y surge la arquitectura tradicional, se trabaja y surgen actividades agrícolas o artesanas…”, señaló Puerto, que destacó y centró su estudio en cuatro acciones que realizan los hombres en todas las comunidades: habitar, trabajar, celebrar y descansar. “En todo territorio aparecen estas acciones del ser humano”, aseguró, destacando que hay más acciones que caracterizan a las comunidades humanas, aunque en esta ocasión quiso poner el acento en aquellos aspectos de la cultura material y no en aquellos que conforman la tradición oral como las acciones de crear, creer o imaginar.

Cada una de las cuatro ponencias del taller estuvo dedicada a una de estas acciones, que puestas en común dan una idea de cómo se teje el territorio a través de esos cuatro hilos y a través del tiempo, que por una parte es lineal (las generaciones de hombres y mujeres se van sucediendo) y por otra, está condicionado por la Naturaleza. El director del curso fue transmitiendo a los alumnos (algunos de los cuales provenían del mundo educativo, del  administrativo o del ámbito del turismo) una serie de “fogonazos, ideas o perspectivas” para que adquieran las herramientas necesarias para hacer una investigación etnográfica, para saber cómo se puede conocer el patrimonio, cómo valorarlo para preservarlo y cómo se configura una identidad, que, destacó, “nunca es cerrada sino compartida con el mundo al que pertenecemos”.

El curso ofrecía una metodología de estudio de los territorios abordando distintos aspectos de cada uno de esos cuatro campos: los materiales, elementos decorativos o ritos referentes a la arquitectura tradicional; la vida pastoril, la agricultura; las fiestas populares, los ritos de paso o los juegos y la forma en que se emplea el tiempo de ocio, finalmente. Puerto fue introduciendo estos aspectos, primero desde un punto de vista teórico, para después pasar unas imágenes ilustrativas de aquello que se va explicando y que pertenecen, principalmente a ejemplos de la realidad que más ha trabajado este etnógrafo, el Oeste de Castilla y León y la comarca de Las Hurdes en el Norte de Extremadura.

El estudio etnográfico se tiene que articular, según explicó José Luis Puerto, mediante dos vías, la teórica y la práctica. “Para saber en etnografía hay que leer mucho, pero hay que enterarse de la cultura tradicional, hay que ir al territorio y hacer trabajo de campo”, señaló. “Pero claro —subrayó—, este trabajo no se puede hacer de cualquier manera, hacer una tarea etnográfica no es ir con una grabadora y ver qué se le ocurre al anciano con el que me encuentro, sino que tienes que saber a qué vas, qué quieres estudiar, qué quieres documentar, no es la ocurrencia del momento”. “En etnografía, el trabajo de campo es fundamental, pero siempre ha de estar fundamentado”. Para ello puso varios ejemplos de cuestionarios, que se pueden adaptar para estudiar cada caso particular, cada territorio. Hay que volver una segunda vez al lugar de la investigación porque “te están esperando, has reactivado su memoria, la ‘memoria dormida’ y tienen más detalles que te pudieran interesar”.

Una de las conclusiones del taller es que los seres humanos se comportan de modo muy parecido en cualquier territorio, pero utilizando los elementos que tienen a su alrededor y la cultura en la que viven. “Un campesino americano va a utilizar las herramientas a su alcance para lo mismo que uno europeo o uno asiático”. “Tenemos más en común de lo que parece —señaló Puerto—, y cada uno lo adapta o lo crea a partir de su realidad”.

El estudio etnográfico de un territorio sirve para poner en valor aquellos elementos propios pero también para desmitificar. “En Lanzarote se podría estudiar la cultura tradicional de la Isla pero eso no quiere decir que esa cultura sea una cosa cerrada, sino que también hay una universalidad”, aseguró el director del taller, que advirtió de un peligro: la manipulación política de la etnografía, que acaba por hacer una construcción interesada del pasado. “No se puede crear o inventar —dijo— una identidad interesada de una región porque eso es una recreación, una falsificación”. “Hay que documentar lo que se produce tal cual y el gran trabajo pendiente es la posterior comparación”, añadió. Por último, alertó de otro peligro, el de la escenificación de las propias tradiciones, que se repite prácticamente en todos los territorios que reciben turistas: “eso es una profanación de la identidad”, señaló Puerto.

Taller TEJER EL TERRITORIO. Una perspectiva etnográfica

Los próximos días 4 y 5 de abril, José Luis Puerto dirigirá el Taller “Tejer el territorio. Una perspectiva etnográfica” que tendrá lugar en la Sala José Saramago (La Plazuela,  Arrecife) de la Fundación César Manrique.

José Luis Puerto es catedrático de Lengua y Literatura de Enseñanza Secundaria. Etnógrafo, ensayista y escritor. Ha impartido cursos de especialización en diversas universidades y colabora con frecuencia en publicaciones de literatura mediante trabajos de creación y críticos. Es además, fundador y director de diversas colecciones literarias.

En su faceta de etnógrafo ha estudiado aspectos como las fiestas, la arquitectura, el arte popular, las tradiciones orales y la religiosidad, entre otros campos. Destacan en este apartado obras como El tiempo de las fiestas publicada en 1994 en colaboración con María Campos; Ritos festivos (1990); Cuentos de tradición oral en la Sierra de Francia (1995); Las sílabas del mundo (1999); La ruta imaginada. El Camino de Santiago en la Literatura (2004); Fascinación del mundo: motivos legendarios tradicionales (2006) y Teatro popular (2009).

En el taller Tejer el territorio. Una perspectiva etnográfica, José Luis Puerto, tratará de analizar el territorio a través de los distintos hilos y acciones que crean las comunidades en el espacio en que viven, como son las de residir (arquitectura tradicional), trabajar (agricultura, vida pastoril, artes populares: alfarería, textiles e indumentaria, cestería…), celebrar (fiestas y ceremonias, o ritos de paso) o descansar u holgar (entretenimientos y juegos de niños y de adultos), entre otras. Todo ello con la finalidad de que las personas asistentes al Taller dispongan de herramientas para practicar una indagación etnográfica en el territorio en el que habitan.

Las clases se impartirán desde las 17 a las 21 horas. El número de plazas es limitado.

Los próximos días 4 y 5 de abril, José Luis Puerto dirigirá el Taller “Tejer el territorio. Una perspectiva etnográfica” que tendrá lugar en la Sala José Saramago (La Plazuela,  Arrecife) de la Fundación César Manrique.

José Luis Puerto es catedrático de Lengua y Literatura de Enseñanza Secundaria. Etnógrafo, ensayista y escritor. Ha impartido cursos de especialización en diversas universidades y colabora con frecuencia en publicaciones de literatura mediante trabajos de creación y críticos. Es además, fundador y director de diversas colecciones literarias.

En su faceta de etnógrafo ha estudiado aspectos como las fiestas, la arquitectura, el arte popular, las tradiciones orales y la religiosidad, entre otros campos. Destacan en este apartado obras como El tiempo de las fiestas publicada en 1994 en colaboración con María Campos; Ritos festivos (1990); Cuentos de tradición oral en la Sierra de Francia (1995); Las sílabas del mundo (1999); La ruta imaginada. El Camino de Santiago en la Literatura (2004); Fascinación del mundo: motivos legendarios tradicionales (2006) y Teatro popular (2009).

En el taller Tejer el territorio. Una perspectiva etnográfica, José Luis Puerto, tratará de analizar el territorio a través de los distintos hilos y acciones que crean las comunidades en el espacio en que viven, como son las de residir (arquitectura tradicional), trabajar (agricultura, vida pastoril, artes populares: alfarería, textiles e indumentaria, cestería…), celebrar (fiestas y ceremonias, o ritos de paso) o descansar u holgar (entretenimientos y juegos de niños y de adultos), entre otras. Todo ello con la finalidad de que las personas asistentes al Taller dispongan de herramientas para practicar una indagación etnográfica en el territorio en el que habitan.

Las clases se impartirán desde las 17 a las 21 horas. El número de plazas es limitado.

El archipiélago de la narrativa española actual: escritores separados por el lenguaje que los une

“Somos novelistas muy diferentes pero nos complementamos y no somos excluyentes”. Luis García Jambrina abrió la mesa redonda ‘Bajo el signo de la pluralidad, tres autores representativos de la narrativa española actual’ y ejerció como moderador, “para dar cuenta de la supuesta pluralidad” que habita en la narrativa española.

Comenzó hablando de su obra Blanca Riestra, que teorizó sobre el acto de escribir como una evolución, “una búsqueda que no debe terminar nunca” y destacó la libertad que tienen que tener los creadores. “Cuando leo mi primera novela, Anatol y dos más, —dijo— reconozco algunas cosas pero ha cambiado mi perspectiva”. Entonces le interesaba la narrativa breve, que ha dejado de interesarle, y ya se dejaba entrever su interés por la estructura y el rechazo a la literalidad. Lo más importante, a su juicio, para convertirse en escritor, “es ser capaz de hablar desde fuera, huir del yo, aunque luego vuelvas”. Aseguró que en sus novelas intenta alejarse de la locución autobiográfica aunque reconoció que es algo contradictorio porque aunque se narre desde fuera se utiliza material autobiográfico. “En la actualidad mi gran deslumbramiento es estructural —dijo—, me interesa la novela como una escultura, un objeto material, un macrosigno”. En ese interés tiene mucho que ver su fascinación por la lectura de la novela póstuma de Roberto Bolaño, 2666, que “abre puertas insospechadas”. “Me dejó helada por su construcción, no sólo por lo que pasa sino también por lo que no pasa” y la calificó como una “novela bosque” que dibuja una estructura que sólo se puede ver desde arriba. “La novela —concluyó— es lo más importante frente a otros géneros porque permite que el tiempo actúe sobre el lenguaje, permite humildad y ambición al mismo tiempo”.

Ricardo Menéndez Salmón contó, para ilustrar el panorama de la narrativa española actual, que hace cuatro años la Fundación Lara organizó en Sevilla un encuentro con cuarenta autores para intentar dibujar el futuro. “Fuimos incapaces de poner un rótulo bajo el que recogernos, somos una generación sin generación”, subrayó, y lo valoró de forma positiva porque eso conforma “un panorama interesante huyendo de marcas que históricamente han generado líneas excluyentes dejando a autores interesantes al margen”. En ese encuentro se habló de una conclusión: la literatura española es como un archipiélago, un conjunto de islas vinculadas por aquello que las separa. Por un lado, según Menéndez Salmón, está la literatura postmoderna, la “Generación Nocilla”, representada por autores como Agustín Fernández Mallo y cuya herencia parte de la imagen y de la cultura pop; y por otro, algunos escritores con una mirada indagadora e historicista, como Belén Gopegui o Isaac Rosa. El autor asturiano calificó su propia obra como excéntrica porque es poco afín a la tradición española. Confesó que sólo le interesan dos autores en lengua española: Borges y Onetti, y que se ha alimentado de la literatura centroeuropea y sobre todo de la novela rusa “que hace del hombre la preocupación fundamental de la escritura”. El tema fundamental de sus libros, revelado sobre todo en su última trilogía formada por La ofensa, Derrumbe y El corrector, una “trilogía del horror”, es la pregunta de la existencia objetiva del mal, y a partir de esa pregunta, la capacidad que posee el arte, la belleza, y por supuesto, la literatura, “para consolarnos y educarnos sobre esos horrores que nuestra perversa condición nos obliga a afrontar”. “El arte sigue siendo un instrumento poderoso —señaló— y yo no quiero ser un cínico, quiero pensar que la literatura tiene algo que decir al ser humano”, siguiendo la vocación de los grandes escritores.

García Jambrina insistió en el concepto del panorama literario como archipiélago: unos escritores unidos por el lenguaje pero separados por la tradición en la que se instalan y la formación de cada uno. Es el escritor más clásico de los tres, el de más edad, y sin embargo el más tardío en publicar su primera novela, El manuscrito de piedra, en 2008. Llegó a la novela a través del cuento y “de casualidad”. Sus influencias parten de la literatura clásica española y de la novela de género, principalmente de la novela negra. Le gusta crear historias, personajes, ambientes, recrear ciudades y atrapar al lector desde la primera línea. Se plantea sus novelas, dijo, como un homenaje a la literatura española, con la que se encuentra en deuda por todo lo que le ha aportado. Aseguró que en sus novelas busca el entretenimiento como un factor importante, pero también la emoción y la indagación sobre otros temas como el poder, la tolerancia y el paralelismo entre distintas épocas históricas.

Inició un diálogo con Menéndez Salmón sobre la novela. “La novela se parece más a la vida que cualquier género literario; el gran hallazgo de la novela del siglo XX es la suspensión, porque la vida se construye sobre esa suspensión” (Menéndez Salmón). “La vida no tiene argumento, ni principio, ni fin pero la literatura permite agarrarse a algo que tiene orden y sentido” (García Jambrina). Los dos autores hablaron también sobre el mundo editorial. “Lo intolerable —dijo Salmón— es que la industria publique malos libros” y afirmó que cierta literatura de evasión recorta las posibilidades de otras literaturas. “El lector no es tonto pero tiene un punto de gregarismo, es dramático ver en el Metro a noventa y nueve personas que leen el mismo libro. “Parece que estamos en la China de Mao, se ha democratizado el acceso a la cultura y reproducimos pautas dictatoriales”, dijo. Jambrina, sin embargo, dijo que el fenómeno del escritor sueco Stieg Larsson no es malo porque contribuye a crear lectores y recordó que Juan Goytisolo siempre da las gracias a los escritores superventas de su editorial porque las ventas de ellos le permiten a él seguir publicando sus obras.

“¿Hay rivalidad entre los escritores?”, preguntó alguien del público. “Los poetas se odian —respondió García Jambrina— porque el pastel es más pequeño o porque tienen más ego”. “Sin embargo, los novelistas somos más conscientes de que la literatura tiene una parte de mercado”. Menéndez Salmón aseguró que “sí hay percepción de que existen islas mayores e islas menores dentro su visión de archipiélago del panorama literario”.

“Somos novelistas muy diferentes pero nos complementamos y no somos excluyentes”. Luis García Jambrina abrió la mesa redonda ‘Bajo el signo de la pluralidad, tres autores representativos de la narrativa española actual’ y ejerció como moderador, “para dar cuenta de la supuesta pluralidad” que habita en la narrativa española.

Comenzó hablando de su obra Blanca Riestra, que teorizó sobre el acto de escribir como una evolución, “una búsqueda que no debe terminar nunca” y destacó la libertad que tienen que tener los creadores. “Cuando leo mi primera novela, Anatol y dos más, —dijo— reconozco algunas cosas pero ha cambiado mi perspectiva”. Entonces le interesaba la narrativa breve, que ha dejado de interesarle, y ya se dejaba entrever su interés por la estructura y el rechazo a la literalidad. Lo más importante, a su juicio, para convertirse en escritor, “es ser capaz de hablar desde fuera, huir del yo, aunque luego vuelvas”. Aseguró que en sus novelas intenta alejarse de la locución autobiográfica aunque reconoció que es algo contradictorio porque aunque se narre desde fuera se utiliza material autobiográfico. “En la actualidad mi gran deslumbramiento es estructural —dijo—, me interesa la novela como una escultura, un objeto material, un macrosigno”. En ese interés tiene mucho que ver su fascinación por la lectura de la novela póstuma de Roberto Bolaño, 2666, que “abre puertas insospechadas”. “Me dejó helada por su construcción, no sólo por lo que pasa sino también por lo que no pasa” y la calificó como una “novela bosque” que dibuja una estructura que sólo se puede ver desde arriba. “La novela —concluyó— es lo más importante frente a otros géneros porque permite que el tiempo actúe sobre el lenguaje, permite humildad y ambición al mismo tiempo”.

Ricardo Menéndez Salmón contó, para ilustrar el panorama de la narrativa española actual, que hace cuatro años la Fundación Lara organizó en Sevilla un encuentro con cuarenta autores para intentar dibujar el futuro. “Fuimos incapaces de poner un rótulo bajo el que recogernos, somos una generación sin generación”, subrayó, y lo valoró de forma positiva porque eso conforma “un panorama interesante huyendo de marcas que históricamente han generado líneas excluyentes dejando a autores interesantes al margen”. En ese encuentro se habló de una conclusión: la literatura española es como un archipiélago, un conjunto de islas vinculadas por aquello que las separa. Por un lado, según Menéndez Salmón, está la literatura postmoderna, la “Generación Nocilla”, representada por autores como Agustín Fernández Mallo y cuya herencia parte de la imagen y de la cultura pop; y por otro, algunos escritores con una mirada indagadora e historicista, como Belén Gopegui o Isaac Rosa. El autor asturiano calificó su propia obra como excéntrica porque es poco afín a la tradición española. Confesó que sólo le interesan dos autores en lengua española: Borges y Onetti, y que se ha alimentado de la literatura centroeuropea y sobre todo de la novela rusa “que hace del hombre la preocupación fundamental de la escritura”. El tema fundamental de sus libros, revelado sobre todo en su última trilogía formada por La ofensa, Derrumbe y El corrector, una “trilogía del horror”, es la pregunta de la existencia objetiva del mal, y a partir de esa pregunta, la capacidad que posee el arte, la belleza, y por supuesto, la literatura, “para consolarnos y educarnos sobre esos horrores que nuestra perversa condición nos obliga a afrontar”. “El arte sigue siendo un instrumento poderoso —señaló— y yo no quiero ser un cínico, quiero pensar que la literatura tiene algo que decir al ser humano”, siguiendo la vocación de los grandes escritores.

García Jambrina insistió en el concepto del panorama literario como archipiélago: unos escritores unidos por el lenguaje pero separados por la tradición en la que se instalan y la formación de cada uno. Es el escritor más clásico de los tres, el de más edad, y sin embargo el más tardío en publicar su primera novela, El manuscrito de piedra, en 2008. Llegó a la novela a través del cuento y “de casualidad”. Sus influencias parten de la literatura clásica española y de la novela de género, principalmente de la novela negra. Le gusta crear historias, personajes, ambientes, recrear ciudades y atrapar al lector desde la primera línea. Se plantea sus novelas, dijo, como un homenaje a la literatura española, con la que se encuentra en deuda por todo lo que le ha aportado. Aseguró que en sus novelas busca el entretenimiento como un factor importante, pero también la emoción y la indagación sobre otros temas como el poder, la tolerancia y el paralelismo entre distintas épocas históricas.

Inició un diálogo con Menéndez Salmón sobre la novela. “La novela se parece más a la vida que cualquier género literario; el gran hallazgo de la novela del siglo XX es la suspensión, porque la vida se construye sobre esa suspensión” (Menéndez Salmón). “La vida no tiene argumento, ni principio, ni fin pero la literatura permite agarrarse a algo que tiene orden y sentido” (García Jambrina). Los dos autores hablaron también sobre el mundo editorial. “Lo intolerable —dijo Salmón— es que la industria publique malos libros” y afirmó que cierta literatura de evasión recorta las posibilidades de otras literaturas. “El lector no es tonto pero tiene un punto de gregarismo, es dramático ver en el Metro a noventa y nueve personas que leen el mismo libro. “Parece que estamos en la China de Mao, se ha democratizado el acceso a la cultura y reproducimos pautas dictatoriales”, dijo. Jambrina, sin embargo, dijo que el fenómeno del escritor sueco Stieg Larsson no es malo porque contribuye a crear lectores y recordó que Juan Goytisolo siempre da las gracias a los escritores superventas de su editorial porque las ventas de ellos le permiten a él seguir publicando sus obras.

“¿Hay rivalidad entre los escritores?”, preguntó alguien del público. “Los poetas se odian —respondió García Jambrina— porque el pastel es más pequeño o porque tienen más ego”. “Sin embargo, los novelistas somos más conscientes de que la literatura tiene una parte de mercado”. Menéndez Salmón aseguró que “sí hay percepción de que existen islas mayores e islas menores dentro su visión de archipiélago del panorama literario”.

Mesa redonda. Tres novelistas contemporáneos en la Sala José Saramago de la FCM

El jueves 24 de marzo, a las 20,30 horas, en la sala José Saramago de Arrecife, Luis García Jambrina, Ricardo Menéndez Salmón y Blanca Riestra participarán en una mesa redonda titulada “Bajo el signo de la pluralidad. Tres autores representativos de la narrativa española actual”, dentro del espacio de encuentro creadores-público El autor y su obra, en el que ya se ha contado con la presencia, entre otros, de José Ángel Valente, Juan Navarro Baldeweg, Susan Sontag, Juan Gelman, Juan Goytisolo, Enric Miralles, Harry Mulisch, Eduardo Haro Tecglen, Eduardo Galeano, Günter Grass, José Saramago y Eduardo Mendoza.

Blanca Riestra (A Coruña, 1970) se doctoró en Filología Hispánica por la Universidad de Borgoña (Francia) con una tesis sobre el poeta Juan Larrea. Ha publicado seis novelas: Anatol y dos más (1996); La canción de las cerezas (2001), Premio Ateneo Joven de Sevilla; El sueño de Borges (2005),Premio Tigre Juan; Todo lleva su tiempo (2007), finalista del Premio Fernando Quiñones; Madrid blues (2008); La noche sucks (2010); y el poemario Una felicidad salvaje (2010). También ha sido profesora de literatura en la Universitá della Sapienza (Roma) y en Saint Louis University (Madrid) y profesora de escritura creativa en el Instituto Cervantes de Albuquerque (EEUU). De 2005 a 2007 fue directora ejecutiva del Instituto Cervantes de Albuquerque (Estados Unidos). En la actualidad es profesora de literatura y subdirectora de la Escuela de Artes y Humanidades en el Instituto de Empresa Universidad, en Madrid.

Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971) es licenciado en Filosofía por la Universidad de Oviedo. Fue director editorial de KRK ediciones y ha ejercido la crítica cultural en los diarios ABC, El Comercio y La Nueva España, y en las revistas El Mercurio, Quimera y Tiempo. También escribe en los suplementos Babelia y El Viajero, del diario El País. Autor de un singular libro de viajes, Asturias para Vera (Imagine, 2010), y de los libros de relatos Los caballos azules (Trea, 2003) y Gritar, y de las novelas La filosofía en invierno (KRK, 1999), Panóptico (KRK, 2001), Los arrebatados (Trea, 2003), La noche feroz (KRK, 2006), La ofensa (Seix Barral, 2007), Derrumbe (Seix Barral, 2008), El corrector (Seix Barral, 2009) y La luz es más antigua que el amor (Seix Barral, 2010). Su obra, considerada por la crítica una de las más relevantes de la nueva narrativa contemporánea en español, ha sido traducida al alemán, catalán, francés, italiano, neerlandés y portugués.

Luis García Jambrina (Zamora, 1960) es doctor en Filología Hispánica y máster en Guión de Ficción para Televisión y Cine. Es profesor titular de Literatura Española en la Universidad de Salamanca. Desde 1999, es director de los Encuentros de Escritores y Críticos de las Letras Españolas en Verines (Asturias). Autor de los libros de relatos Oposiciones a la Morgue y otros ajustes de cuentas (Valdemar, 1995) y Muertos S.A. (El Gaviero, 2005); y de la novelas El manuscrito de piedra (Alfaguara, 2008), galardonada con el Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza, finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León y traducida a diversas lenguas; y El manuscrito de nieve (Alfaguara, 2010), que es una continuación de la anterior y ha sido finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León. También es Premio Fray Luis de León de Ensayo.

La mesa redonda abordará la narrativa española del presente que, según señalan casi todos los diagnósticos, se caracteriza por una marcada pluralidad, no sólo de formas, mundos y estilos, sino también de estéticas, modelos y tendencias.

Para debatir sobre este asunto, se ha convocado a tres autores muy diferentes entre sí, representativos de algunas de esas corrientes. Blanca Riestra, Ricardo Menéndez Salmón y Luis García Jambrina, moderados por este último, hablarán de sus respectivas obras narrativas situándolas dentro del contexto de la novela española contemporánea, esto es, tratarán de explicar de dónde vienen, para intentar mostrar hacia dónde van, centrándose, sobre todo, en sus obras más recientes.

También hablarán de sus principales lecturas, maestros y referencias literarias, de su peculiar concepción de la novela, de sus respectivos procesos creadores, de sus posibles afinidades y diferencias, con el fin de entablar luego un diálogo fructífero a varias bandas que, de alguna forma, dé cuenta de la pluralidad.

El jueves 24 de marzo, a las 20,30 horas, en la sala José Saramago de Arrecife, Luis García Jambrina, Ricardo Menéndez Salmón y Blanca Riestra participarán en una mesa redonda titulada “Bajo el signo de la pluralidad. Tres autores representativos de la narrativa española actual”, dentro del espacio de encuentro creadores-público El autor y su obra, en el que ya se ha contado con la presencia, entre otros, de José Ángel Valente, Juan Navarro Baldeweg, Susan Sontag, Juan Gelman, Juan Goytisolo, Enric Miralles, Harry Mulisch, Eduardo Haro Tecglen, Eduardo Galeano, Günter Grass, José Saramago y Eduardo Mendoza.

Blanca Riestra (A Coruña, 1970) se doctoró en Filología Hispánica por la Universidad de Borgoña (Francia) con una tesis sobre el poeta Juan Larrea. Ha publicado seis novelas: Anatol y dos más (1996); La canción de las cerezas (2001), Premio Ateneo Joven de Sevilla; El sueño de Borges (2005),Premio Tigre Juan; Todo lleva su tiempo (2007), finalista del Premio Fernando Quiñones; Madrid blues (2008); La noche sucks (2010); y el poemario Una felicidad salvaje (2010). También ha sido profesora de literatura en la Universitá della Sapienza (Roma) y en Saint Louis University (Madrid) y profesora de escritura creativa en el Instituto Cervantes de Albuquerque (EEUU). De 2005 a 2007 fue directora ejecutiva del Instituto Cervantes de Albuquerque (Estados Unidos). En la actualidad es profesora de literatura y subdirectora de la Escuela de Artes y Humanidades en el Instituto de Empresa Universidad, en Madrid.

Ricardo Menéndez Salmón (Gijón, 1971) es licenciado en Filosofía por la Universidad de Oviedo. Fue director editorial de KRK ediciones y ha ejercido la crítica cultural en los diarios ABC, El Comercio y La Nueva España, y en las revistas El Mercurio, Quimera y Tiempo. También escribe en los suplementos Babelia y El Viajero, del diario El País. Autor de un singular libro de viajes, Asturias para Vera (Imagine, 2010), y de los libros de relatos Los caballos azules (Trea, 2003) y Gritar, y de las novelas La filosofía en invierno (KRK, 1999), Panóptico (KRK, 2001), Los arrebatados (Trea, 2003), La noche feroz (KRK, 2006), La ofensa (Seix Barral, 2007), Derrumbe (Seix Barral, 2008), El corrector (Seix Barral, 2009) y La luz es más antigua que el amor (Seix Barral, 2010). Su obra, considerada por la crítica una de las más relevantes de la nueva narrativa contemporánea en español, ha sido traducida al alemán, catalán, francés, italiano, neerlandés y portugués.

Luis García Jambrina (Zamora, 1960) es doctor en Filología Hispánica y máster en Guión de Ficción para Televisión y Cine. Es profesor titular de Literatura Española en la Universidad de Salamanca. Desde 1999, es director de los Encuentros de Escritores y Críticos de las Letras Españolas en Verines (Asturias). Autor de los libros de relatos Oposiciones a la Morgue y otros ajustes de cuentas (Valdemar, 1995) y Muertos S.A. (El Gaviero, 2005); y de la novelas El manuscrito de piedra (Alfaguara, 2008), galardonada con el Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza, finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León y traducida a diversas lenguas; y El manuscrito de nieve (Alfaguara, 2010), que es una continuación de la anterior y ha sido finalista del Premio de la Crítica de Castilla y León. También es Premio Fray Luis de León de Ensayo.

La mesa redonda abordará la narrativa española del presente que, según señalan casi todos los diagnósticos, se caracteriza por una marcada pluralidad, no sólo de formas, mundos y estilos, sino también de estéticas, modelos y tendencias.

Para debatir sobre este asunto, se ha convocado a tres autores muy diferentes entre sí, representativos de algunas de esas corrientes. Blanca Riestra, Ricardo Menéndez Salmón y Luis García Jambrina, moderados por este último, hablarán de sus respectivas obras narrativas situándolas dentro del contexto de la novela española contemporánea, esto es, tratarán de explicar de dónde vienen, para intentar mostrar hacia dónde van, centrándose, sobre todo, en sus obras más recientes.

También hablarán de sus principales lecturas, maestros y referencias literarias, de su peculiar concepción de la novela, de sus respectivos procesos creadores, de sus posibles afinidades y diferencias, con el fin de entablar luego un diálogo fructífero a varias bandas que, de alguna forma, dé cuenta de la pluralidad.