Ángeles Mastretta: Escribo para contar la certeza de que estos tiempos tienen remedio

El pasado 25 de marzo Juan Cruz presentaba en la FCM junto a Pilar del Río su último libro Egos revueltos, en el que recoge anécdotas sobre los escritores que ha frecuentado a lo largo de su vida. La presidenta de la Fundación José Saramago recriminó al escritor tinerfeño que apenas hubiera nombres de mujer entre la relación de egos descritos y citó a algunas escritoras que merecían habitar en las páginas del libro. Una de ellas fue Ángeles Mastretta. “Decir su nombre en alto fue un conjuro”, dijo el 3 de mayo Pilar del Río, que volvía a la FCM, en esta ocasión a la sala de La Plazuela, para acompañar precisamente a la escritora mexicana en su conferencia, dentro del ciclo El autor y su obra.

Mastretta es una conferenciante notable, cercana y aguda. Busca y encuentra la complicidad del público y es capaz de desatar carcajadas sin que se note cómo tira del nudo. Contó su vida, su obra, su enfermedad y acabó leyendo sus textos. Comenzó con una breve reflexión sobre el motivo de la escritura (“que estén ustedes aquí me ayuda a creer que vale la pena escribir”) y pasó a hablar de su infancia “febril y feliz”, su adolescencia “consternada”, su padre, que escribía los domingos para un periódico que nunca le pagó, su madre, “tímida y drástica”, su hermana, presente en la sala, sus hijos, su pareja… Estudió periodismo en México DF “para buscar la verdad como una mezcla de verdades” y se quedó a vivir en esa ciudad: “Bendigo mi desgracia de vivir en México DF”. Se definió como “indecisa, impuntual, friolenta, incapacitada para dar órdenes y para decir no”, seducida por las causas perdidas y regida por el deseo de contar el mundo y las cosas en las que cree.

Tras la vida, la obra. “¿Para qué escribe una un libro?, se preguntó. Primera razón: “Para sentirse acompañada”. “Los escritores somos menos certeros que los físicos y más empeñados en la magia que los médicos”, dijo después de explicar las dificultades a las que se enfrenta un escritor para hacer interesante y creíble aquello que escribe. Segunda razón: “Para poder vivir todas las vidas que no podemos vivir nosotros” y porque “nuestra realidad puede mejorar si convocamos otras realidades”. Reconoció que es experta en finales felices y que solo una vez comenzó un libro sabiendo cómo iba a acabarlo, aunque no lo cumplió. Transmitió su “obsesión por las palabras”, “por cómo suenan y se combinan”. “Esa es la parte más secreta de mi vida privada”, dijo. El desvelo por trazar la novela, por dibujar un destino para los personajes, es algo solitario. “A nadie le interesa”. Solo apuntó una trampa sobre el oficio de escribir: “Para que las cosas parezcan naturales tiene que haber un artificio”. Y tercera razón: “Para contar la certeza de que estos tiempos tienen remedio, no son peores que otros”.

A partir de aquí comenzó un coloquio entre Pilar del Río y Ángeles Mastretta. La periodista invitó a la escritora a que hablara sobre su enfermedad, la epilepsia. “Una enfermedad de genios”, según le dijo el poeta Renato Leduc. La autora de Mujeres de ojos grandes explicó, entre carcajadas del público, su relación con la epilepsia desde que tuvo conocimiento de ella y su evolución hasta la actualidad, que ha ido desapareciendo. También explicó el motivo de su inmediato viaje a Milán con su hermana Verónica. Va a ir a conocer a Ludovica, una mujer que se enamoró de su padre porque le hacía reír mientras caían las bombas en Italia en la Segunda Guerra Mundial. Mastretta había comenzado la conferencia contando que José Saramago le había retado a que se centrara en escribir un nuevo libro y no tanto en el blog que escribe en El País (http://lacomunidad.elpais.com/puerto-libre) y terminó comprometiéndose con el público, con sus lectores, a escribir esa historia, “la de quiénes eran estas dos personas y el mundo en que vivieron antes de que naciéramos”. La autora mexicana cerró la conferencia leyendo textos propios, sobre la felicidad, sobre el juego…  y aunque había advertido que tiene la certidumbre de que no entiende nada, concluyó con una certeza: “La felicidad no se busca, se encuentra”.

Ángeles Mastretta en la FCM el lunes, 3 de mayo

El próximo lunes, 3 de mayo, a las 20,30 horas, en la Sala José Saramago de Arrecife (La Plazuela), Ángeles Mastretta hablará de su obra dentro del espacio de reflexión El autor y su obra, en un coloquio con Pilar del Río, periodista y presidenta de la Fundación José Saramago. El diálogo será transmitido en directo a través de la web de la FCM. El acto está organizado conjuntamente por la Fundación César Manrique y por la Fundación José Saramago, que ya han colaborado en anteriores ocasiones.

En el espacio de reflexión El autor y su obra. Encuentros con creadores ya se ha contado con la presencia, entre otros, de José Saramago, Alberto Campo Baeza, Eduardo Souto de Moura, Carmen Martín Gaite, José Ángel Valente, Susan Sontag, Juan Goytisolo, Eduardo Haro Tecglen, Eduardo Galeano, Günter Grass, Vicente Verdú y Eduardo Mendoza.

Ángeles Mastretta nació en Puebla, México. En 1971, se trasladó a México D.F. donde estudió periodismo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 1974, recibió una beca del Centro Mexicano de Escritores para participar en un taller literario al lado de escritores como Juan Rulfo, Salvador Elizondo y Francisco Monterde. Durante 10 años escribió diariamente colaborando en revistas y periódicos con ensayos periodísticos, relatos cortos o artículos de opinión.

Actualmente, se dedica a escribir y sus lectores la siguen en un blog digital, “Puerto Libre”, en el que se dice que “Ángeles Mastretta es escritora. Quizás ninguna otra vocación le guste más. Sin embargo, también puede ser escucha incondicional, cantante insoportable, conversadora irredenta. Hace su trabajo sin la debida asiduidad, pero cuando quiere consigue abismarse en lo que ama. Nació y vive en México”.

Sus libros están publicados en todo el mundo de habla hispana, y traducidos a una quincena de idiomas. Con su primera novela, Arráncame la vida, que en español ha vendido más de cuatro millones de ejemplares, recibió el Premio Mazatlán en 1985, y en 2008 fue adaptada y estrenada en cine con un gran éxito de taquilla. Así mismo, en 1997, recibió el Premio Rómulo Gallegos por su novela Mal de amores. Otras obras destacadas de Mastretta son Mujeres de ojos grandes (1990), dos millones de ejemplares vendidos en español, El mundo iluminado (1998), Ninguna eternidad como la mía (1999), El cielo de los leones (2003) y Maridos (2007).

Por su parte, la presentadora, Pilar del Río, es periodista, traductora y presidenta de la Fundación José Saramago, una institución cuyos objetivos se centran en la Literatura como vivencia, los Derechos Humanos como exigencia y la protección del Medio Ambiente. Pilar del Río trabajó para TVE en Andalucía, colabora habitualmente para programas de radio de ámbito nacional y está abiertamente implicada en la defensa de los derechos de la mujer y de los derechos sociales. Desde 1993 vive en Lanzarote.

Durante el coloquio, Ángeles Mastretta explorará las claves de su obra literaria y compartirá con el auditorio sus preocupaciones como escritora.

El urbanismo B frente al urbanismo de espectáculo

El origen más remoto del libro Urbanismo para náufragos. Recomendaciones sobre planeamiento y diseño urbano hay que buscarlo en el año 1998, cuando se cumplían cincuenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Los arquitectos Manuel Saravia y Pablo Gigosos quisieron combinar “los dos grandes logros del Siglo XX”. Por una parte, esa Declaración y, por otra, la ciudad, como la gran conquista de la civilización. Esa línea de trabajo les ha acompañado ya durante más de una década, primero con el libro editado en 2003, La ciudad y los derechos humanos, en el que no hablaban del derecho a la ciudad, sino de la materialización de los derechos humanos vinculados a la ciudad, y después con un taller en la propia Fundación César Manrique en 2007, con el mismo título que el libro, que se repitió en Zaragoza y en Bogotá y finalmente con varios cortometrajes de autores españoles.

El jueves 22 de abril, sus dos autores presentaron el libro, que hace el número seis de la Colección Ensayo de la FCM. En su línea de trabajo, los arquitectos parten de la base de que la referencia para hacer ciudad debe ser el último de los ciudadanos, no el ciudadano medio. Si se atiende a ese “último ciudadano”, habrá un efecto multiplicador. El urbanismo que proponen Saravia y Gigosos se preocupa de lo básico. “Primero facilitemos que se pueda ir andando por la ciudad y luego ya haremos el resto”, señaló Saravia, que apuesta por el llamado “urbanismo B” frente al urbanismo de espectáculo, aunque no se propone que uno sustituya al otro, ya que “es una batalla perdida”. “No pretendemos que sea global ni que esté integrado con el resto, pero sí que esté presente”. Por último, se plantean la necesidad de hacer frente a los gigantes, a las grandes empresas que tienen intereses que chocan “con la ciudad más medida”. Por eso planean la conveniencia de plantear estándares para no dejar abierto el criterio de lo que se puede y no se puede hacer en la ciudad.

Saravia y Gigosos dividieron la presentación en dos partes. Tras la explicación del origen del libro, pasaron a exponer tres aspectos que son imprescindibles en su planteamiento: la empatía, la resistencia y los Derechos Humanos. Según Gigosos, lo principal es modificar las actitudes. En el siglo XVIII, las novelas formaban conciencia, apelaban a la razón y al sentimiento. Richardson o Rousseau consiguieron crear empatía, sensibilizar a la gente para hacer cambiar las actitudes. La empatía, por tanto, es necesaria para implicarse en el desarrollo de los derechos. Gigosos se centró en un derecho básico: la movilidad, el derecho de los peatones a poder desplazarse caminando, para lo que se necesita que el espacio sea apto para ello. “Todas las ciudades están huérfanas en contemplar los movimientos de los peatones”, aseguró. En España, por ejemplo, muchos trabajadores del campo, en su mayoría inmigrantes, se mueven por las carreteras para ir a la ciudad. En África, donde todo el mudo se mueve por las carreteras, éstas, sin embargo, están pensadas sólo para los coches.

Saravia se refirió a la resistencia. “Siempre hay reacción frente a la expansión de los nuevos derechos y, ante ello, hay que resistir”, manifestó Saravia, que reflejó tres tesis sobre la resistencia: la perversidad, que afirma que la resistencia exacerba aquello frente a lo que actúa; la futilidad, que dice que resistir no sirve para nada, y el riesgo, que asegura que resistir pone en peligro otro logros. Pasando a la práctica, se detuvo en el caso de las viviendas sociales en Gran Bretaña, que su construcción ha sufrido un fuerte retroceso. Después de la Segunda Guerra Mundial, los laboristas sólo dejaban construir una vivienda pública por cada cuatro privadas, hasta que llegó Margaret Thatcher y desmanteló el sistema. Hoy surgen muchas leyes de derecho a la vivienda pero no van acompañadas de una gran inversión pública.

El tercer aspecto es la Declaración de Derechos Humanos, con la que empezó la presentación. Gigosos explicó cómo se fueron plasmando los derechos y cómo algunos, por ejemplo la seguridad, se fueron desarrollando después. La seguridad está muy relacionada con las ciudades; de hecho, las palabras muralla y ciudad tienen el mismo origen tanto en inglés como en chino. Hoy se ha llegado en algunas ciudades a construir comunidades cerradas en las que viven privilegiados que pagan por disfrutar de una protección privada diferenciada: “Por eso hay que intentar conseguir normas para que esto no aparezca y que haya espacios públicos que atraviesen todo”, señaló el arquitecto.

Presentación del libro Urbanismo para náufragos. Recomendaciones sobre planeamiento y diseño urbano

El próximo jueves, 22 de abril, a las 20,30 h., en la Sala José Saramago de la FCM (La Plazuela, Arrecife) y con la presencia de los autores, tendrá lugar la presentación del libro “Urbanismo para náufragos. Recomendaciones sobre planeamiento y diseño urbano” de Pablo Gigosos Pérez y Manuel Saravia Madrigal. El libro pertenece a la colección Ensayo editada por la FCM y hace el número 6 de esta colección.

Manuel Saravia Madrigal es arquitecto y profesor titular de Urbanismo en la Escuela de Valladolid. Fue arquitecto municipal y provincial de Valladolid (1981-1986) y director del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid.

Pablo Gigosos Pérez es igualmente arquitecto por la Escuela de Barcelona, especialidad en Urbanismo. Ha sido profesor de Urbanismo en las Escuelas de Arquitectura del Vallés (Barcelona) y Valladolid. Actualmente es Jefe del Servicio de Obras del Ayuntamiento de Valladolid.

Ambos autores tienen amplia experiencia práctica en planeamiento urbanístico: planes generales de Valladolid, León, Vigo, Segovia, etc.; planes parciales y especiales en numerosas ciudades de Castilla y León y Cataluña. Han realizado trabajos de urbanización: ordenación y urbanización del nuevo campus de la Universidad de Valladolid, del recinto ferial, de los bordes y cauce del río Esgueva y de numerosas calles, plazas y parques de la misma ciudad, tanto del centro como de la periferia y barrios. Asimismo, han desarrollado trabajos de urbanización en otras ciudades castellanas. Han estado presentes, como profesores o ponentes, en Milán, Roma, Quito, San Cristóbal de Táchira, Bogotá, Guadalajara (México), Puebla y un buen número de ciudades españolas.

Son además, autores y coordinadores de artículos y revistas especializadas en arquitectura.

Según sus autores, este libro es de urbanismo. Y concretamente de “urbanismo b”, en las antípodas del glamour, los medios y los intereses del urbanismo mediático. Se funda en la defensa de los derechos humanos. Ofrece algunas pautas para intervenir en las ciudades por medio del planeamiento y el diseño, de tal manera que mejore en ellas la condición de los náufragos, esas miles y miles de personas que han perdido sus asideros y luchan a contracorriente en nuestro mundo urbanizado. La libertad de movimiento, la emigración, el derecho al trabajo, a la vivienda y a la cultura de amplias capas de la población, que no constituyen mayorías pero que están ahí, continúan sin recibir una respuesta urbana válida.

El urbanismo no se mueve, no progresa. Parece atascado en su mundo, ensimismado. Los derechos económicos y sociales de sus habitantes, que constituyen el núcleo del tantas veces enunciado como olvidado “derecho a la ciudad”, no prosperan.

Urbanismo para náufragos es un desarrollo del Taller organizado por la Fundación César Manrique y celebrado en Taro de Tahíche, en mayo de 2007 y en el que se relacionaron los derechos humanos con la planificación urbana, desde una práctica urbanística renovada.

La Fundación César Manrique participará en las X Jornadas culturales canarias 2010 en Berlín

El director de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera, intervendrá en un coloquio en el que se debatirá la obra de César Manrique y su relación con el paisaje de Canarias, en el Instituto Cervantes de Berlín, el próximo 16 de abril.

El proyecto parte de una propuesta de la Asociación Canarias en Berlín, entidad que celebra desde hace ya 10 años diversos actos culturales con la finalidad de dar a conocer, en Alemania, la cultura y las costumbres de las Islas.

La asociación Canarias en Berlín se ha consolidado como una de las agrupaciones de habla hispana más dinámicas de la capital alemana, y este año, del 14 al 16 de abril, serán organizados tres actos culturales referentes al Archipiélago canario.

El 16 de abril, Fernando Gómez Aguilera clausurará las X Jornadas junto a Eberhard Bosslet, artista alemán que desde hace 30 años trabaja en Canarias. Dialogarán sobre la obra de César Manrique, el paisaje canario y su fuerza poética. “Una reflexión sobre el paisaje como arte y sus posibilidades de supervivencia en un clima de saqueo urbanístico” según lo definen los organizadores de las Jornadas.

Gómez Aguilera expondrá las claves de César Manrique a la hora de intervenir en el territorio de las islas, en particular en Lanzarote, donde desarrolló la mayor parte de su obra de arte público a través de los Centros de Arte, Cultura y Turismo. Asimismo, el director de la FCM se detendrá en perfilar el activismo de Manrique, su defensa del patrimonio insular y de los límites al crecimiento turístico, así como su denuncia permanente de la especulación urbanística y de la banalización de los equipamientos turísticos y de la masificación.

Las Jornadas culturales concluirán con un concierto ofrecidos por PROMUSCAN, organización que tiene por objeto el fomento y difusión de creaciones musicales realizadas por compositores canarios o vinculados a Canarias.

José Molina y Gabriel Fernández se incorporan a la Colección Islas de memoria

Lleno absoluto en la Sala José Saramago de La Plazuela para asistir a la presentación de los libros ‘Gabriel Fernández Martín’ y ‘José Molina Orosa. Luz en tiniebla’, de Félix Delgado y Gregorio Cabrera, respectivamente. Unas doscientas personas, el pasado 8 de abril, escucharon las explicaciones de los autores del tercer y cuarto volumen de la colección ‘Islas de memoria’. El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, recordó la doble finalidad de la colección: rescatar del olvido a personajes relevantes de Lanzarote y formar una biblioteca básica insular que dé pie a “una historia de las mentalidades de la Isla”, y, por otro lado, dar la oportunidad editorial a jóvenes investigadores locales.

JOSÉ MOLINA OROSA

El “contador de historias”, según su propia definición, y periodista de
La Provincia, Gregorio Cabrera, explicó su proceso de acercamiento al médico José Molina Orosa (1883-1966), “una buena persona que rehuía las medallas”. A Molina, con cincuenta años, le dedicaron una calle en Arrecife y montó en cólera. Ese rastro de la personalidad del médico marcó el enfoque de la investigación. “No quería que se pudiera enfadar conmigo por escribir un libro sobre él”, señaló Cabrera, que decidió poner en el mismo plano de protagonismo al médico y a sus enfermos, principalmente a los más desfavorecidos de la Isla.
Molina Orosa fue la luz en la tiniebla del Lanzarote de la primera mitad del siglo XX. “Un lugar terrorífico con una mortalidad africana —según señaló Cabrera— que sonaba a tos, a llanto y a entierritos”. “Lo peor —además— era que a las autoridades les daba igual”. En ese contexto irrumpe José Molina. “Nadie que tocó a su puerta se quedó sin ser atendido”, dijo Cabrera. El doctor no sólo logra cambiar, según su biógrafo, la oscuridad, sino también los sonidos de Arrecife ya que lleva “una melodía de esperanza” a los pobres, convertida en metáfora por el ruido de su bastón (con tres años sufrió la polio), sus pasos en la escalera para abrir la puerta a los enfermos o el run run del motor de su fotingo cuando acudía a una consulta.
José Molina dedicó más de la mitad de su vida a poner en marcha el Hospital Insular. Empezó con ese afán en 1910 y finalmente se abrió en 1950. Por supuesto, no acudió a la inauguración. Molina estuvo a punto de ser el primer presidente del Cabildo en 1913. Perdió por un voto y dimitió en 1915, convirtiéndose, según Cabrera, en uno de los pocos políticos que ha presentado su dimisión en España en el último siglo. Como médico, “no sólo destacó por su humanidad, por tratar a todos los pacientes como seres humanos”, sino también por su ojo clínico, en una época y lugar donde era muy difícil acceder a pruebas diagnósticas. El doctor también tuvo una faceta artística. Como poeta, aunque modesto, publicó ocasionalmente en la revista madrileña La Latina, junto a escritores de la talla de Rubén Darío o Unamuno.

“Los protagonistas de Islas de memoria —señaló Cabrera— nos deben servir de lección para el futuro”. El periodista lanzaroteño apostó por que su obra pueda hacer que la llama de José Molina siga viva.

GABRIEL FERNÁNDEZ

El historiador Félix Delgado, autor del libro ‘Gabriel Fernández Martín’ comenzó su intervención con el deseo de que la colección sirva como plataforma para que los historiadores se retroalimenten. El fotógrafo Gabriel Fernández (1920-1985) fue el promotor de la profesionalización de la fotografía en la Isla. Nació en Arrecife en una época donde las inquietudes culturales apenas podían desarrollarse. No tuvo una formación reglada pero “fue muy activo culturalmente y se lanzó a conocer Lanzarote con su kodak al hombro”, señaló Delgado. Su biógrafo sitúa a Fernández en la gran época de la fotografía en Canarias, con exposiciones y concursos en las dos capitales e incluso en Lanzarote.

“Fernández dignificó la actividad como fotógrafo”. La profesionalizó, se arriesgó y abrió varios establecimientos que le permitieron, además, dedicarse a otras facetas de la fotografía que Delgado fue desgranando, exponiendo a su vez a la sala alguna de sus obras. En el aspecto artístico participó en varias exposiciones destacando la de la Sala Neblí, en Madrid en 1959, comisariada por César Manrique. También fue un “retratista meritorio” que pretendía dar a conocer la psicología de la persona a la que retrataba. Como fotoperiodista colaboró ente otros con los periodistas Guillermo Topham y Agustín de la Hoz y, a pesar de la censura intentaba reflejar los atrasos y problemas de la Isla como denuncia. Publicó en El Eco de Canarias, Antema, Falange, La Provincia o Diario de Las Palmas, además de en agencias nacionales.

La última faceta en la que se detuvo Félix Delgado fue en la de Gabriel como creador de la imagen turística de Lanzarote, con la elaboración de guías, postales, revistas e incluso con los programas de fiestas de San Ginés. “Intentó captar las grandes excelencias de Lanzarote”, señaló Delgado, tanto del campo, del paisaje, la arquitectura, etc. “Es uno de los mejores fotógrafos que ha tenido Lanzarote y un buen fotógrafo en el ámbito de Canarias”.

El departamento pedagógico de la FCM imparte un curso sobre la obra pública de Manrique

El Departamento Pedagógico de la Fundación César Manrique ha organizado el curso “César Manrique. Obra pública” que, en una primera fase teórica, se celebrará los días 13, 14 y 15 del presente mes de abril, en la sede de la Escuela Universitaria de Turismo de Lanzarote. A esta actividad habrá que añadir una jornada de carácter práctico visitando alguno de los ejemplos más significativos de las obras en el espacio público que César Manrique realizó en Lanzarote.

Especialmente diseñado para alumnos de la Escuela Universitaria de Turismo de Lanzarote, dependiente de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, (ULPGC), tiene como objetivo la formación de monitores didácticos en el conocimiento de las intervenciones espaciales de César Manrique en su isla natal. Los alumnos tendrán la posibilidad de colaborar con los trabajos de apoyo a los distintos programas educativos que lleva a cabo el Departamento Pedagógico de la FCM.

El curso ofrece materiales de reflexión y debate que permiten a los asistentes conocer y valorar los ejemplos de arte público que Manrique realizó en Lanzarote desde los años sesenta hasta la década de los noventa. Intervenciones que son referentes de un modelo de desarrollo, fundamentalmente turístico, que transformó el paisaje y la forma de vida de la Isla y en las que la presencia del binomio arte-naturaleza es su principal argumento.

Tendrá una carga lectiva de 10 horas, y conllevará la obtención de 1 crédito de libre configuración por parte de la ULPGC.

Presentación de los libros José Molina Orosa. Luz en tiniebla y Gabriel Fernández Martín

El próximo jueves 8 de abril, a las 20.30 h, en la Sala José Saramago de Arrecife (La Plazuela) de la Fundación César Manrique, tendrá lugar la presentación de los libros José Molina Orosa. Luz en tiniebla, de Gregorio Cabrera, y Gabriel Fernández Martín, de Félix Delgado López, publicados por la FCM dentro de la nueva colección editorial “Islas de memoria”.

La colección “Islas de memoria” es la décima que impulsa la FCM, y está dedicada a rescatar personajes o episodios de Lanzarote cuya aportación desde distintos ámbitos de la cultura, de la ciencia, de la sociedad o la política haya contribuido a construir el imaginario colectivo de la historia contemporánea de la Isla. Por lo general, los objetos de estudio ―en realidad auténticas islas de memoria―, son casi desconocidos por la comunidad, además de estar escasamente investigados. En esta colección, recientemente se han publicado los dos primero títulos Guillermo Topham. Cronista oficial de Lanzarote y Miguel Pereyra de Armas, cuyos autores son Mario Ferrer y José R. Betancort Mesa, respectivamente.

José Molina Orosa. Luz en tiniebla, de Gregorio Cabrera, trata la figura del médico José Molina Orosa (Arrecife, 1883-1966), que se distinguió por su labor de atención a los enfermos más necesitados y su afán por mejorar las condiciones de las infraestructuras sanitarias insulares. Un médico próximo, querido y humanista en el que se encontraba entrega y generosidad. Con el tiempo, cambió la historia de la sanidad en Lanzarote, culminando con la inauguración del Hospital Insular en 1951. Este libro ha sido patrocinado por la Obra Social de La Caja de Canarias.

Gregorio Cabrera (Arrecife, 1973), es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, experto en información sobre turismo y energía. En 1997, comienza a trabajar en el diario La Provincia, durante un año en redacción de Las Palmas de Gran Canaria y, posteriormente, en la delegación de Lanzarote, donde desempeña hoy su labor profesional. Se ha implicado especialmente en aspectos relacionados con el territorio, el medio ambiente, la inmigración o la exclusión social. Recientemente, ha sido galardonado con el Premio Berta Pardal por su labor periodística sobre la inmigración. Asimismo, ha publicado artículos en medios nacionales como ABC, El Mundo o La Vanguardia. Actualmente, prepara un libro sobre la tradición de Los buches por encargo del Ayuntamiento de Arrecife y trabaja en la puesta en marcha de una revista sobre naturaleza y sociedad.

Gabriel Fernández Martín, de Félix Delgado López, estudia la trayectoria de uno de los principales fotógrafos de Lanzarote que, desde finales de los años 50 hasta su muerte en 1985, realizó un importante trabajo como cronista visual, colaborando en la construcción de la imagen de la isla con la utilización de recursos iconográficos y formales sugestivos, muchos de ellos implantados hoy en el imaginario insular.
 
Félix Delgado López (Arrecife, 1972) es licenciado en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente, ejerce como profesor de Historia del Arte, Técnicas y medios artísticos, Iconografía y mitología en la U.N.E.D. (Centro Asociado de Arrecife). Se ha dedicado a la archivística y colabora en el Censo del Patrimonio Documental de Canarias, patrocinado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes y la Comunidad Autónoma de Canarias, con la elaboración de los Censos de diversas sociedades privadas de la isla. Es autor de diversos artículos de investigación sobre archivos municipales y privados canarios y sobre pintores del barroco español como Vicente Carducho o Sánchez Cotán.
 
Con la presentación de estos dos nuevos títulos de la colección “Islas de memoria” se continúa el trabajo de divulgación sobre personajes o acontecimientos que forman parte del relato de la Isla, favoreciendo e incentivando la labor de jóvenes investigadores de Lanzarote, interesados en profundizar en la historia insular.
El acto será transmitido en directo a través de la web de la FCM

Juan Cruz: He ido a todos los escritores como si estuviera inaugurando la vida con ellos

“Un libro despojado de ira”. Así definió el director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, la última obra de Juan Cruz, Egos revueltos, que se presentó en la sede de la Fundación César Manrique en Tahíche ante un aforo completo, el 25 de marzo. “Un libro de abrazos de un hombre con suerte, que reconoce su vida como la de un ser afortunado”, completó. “Una fiesta literaria”.

La presentación del libro coincidió con esta última descripción de la obra. Tomó la palabra la periodista Pilar del Río, también amiga del escritor, que pasó a narrar un sueño sobrevenido tras la lectura de Egos revueltos. Un sueño en el que aparecían los escritores que desfilan por la obra, y otros más, intercalado con anécdotas propias o contadas sobre Miguel Ángel Asturias, Juan García Hortelano o Antonio Machado. De Juan Cruz dijo que habla de los escritores con guante blanco y apuntó que en el libro aparecen pocas mujeres: “Tú no tienes la culpa porque es la triste realidad”, le dijo al autor, de quien aseguró que “se limita a ser testigo de lo que ha visto”.

Comenzó Juan Cruz su intervención señalando que la carencia de mujeres en la historia de la literatura corresponde al periodo que a él le ha tocado vivir, pero “que, en la generación que viene, hay una especial calidad literaria en las mujeres”. “Yo trato de la época en la que se produjo nuestro descubrimiento de la literatura”. Citó el libro Los nuestros de Luis Harss, “un profeta”, ya que supo en 1966, que Vargas Llosa o García Márquez iban a ser los escritores que marcarían la época y esto, cuando tenían poco más de treinta años. “Mi libro es una revisita a los personajes de esa generación —dijo Cruz—, que fue un periodo de lectores”. En Egos revueltos, de hecho, no habla bajo la perspectiva del editor que fue, sino como lector. Lo que quiere contar es “el deslumbramiento que produce en un lector conocer a los escritores a los que admira”. “He ido a todos los escritores como si estuviera inaugurando la vida con ellos. He querido saber cómo era yo conociendo gente”.

Y así empezó a contar… De Saramago y su primera conversación telefónica mientras Lisboa ardía, de César Manrique, que le dejaba quedarse en su casa “si no armaba jaleo”. “César era como un conmutador de la luz, te hacía vivir en un sueño”, dijo de él.

De Camilo José Cela contó una de las anécdotas más divertidas de la noche, que destapó la primera de las muchas carcajadas que vinieron después. Ocurrió en 1970 en Tenerife. Cela había ido a dar una conferencia. Estaba enfermo, sin su mujer y tenía cierta aprehensión a dormir solo. El joven Cruz, “Juanito”, con 22 años, fue el encargado de adormecer al futuro Premio Nobel (“algo que le desbarató”) en el Hotel Mencey. Don Camilo se sentó en un butacón a escribir, Cruz se empeñaba en darle conversación y Cela en evitarla. Finalmente fue al baño, volvió con un pijama y una bata de seda y se acostó. “¿Don Camilo, me puedo marchar ya?”, preguntó el joven periodista. “Tú sigue hablando hasta que me duerma”, contestó. “A partir de entonces tuvimos una relación muy íntima”, dijo Juan Cruz entre la risa general del público.

Contó dos anécdotas de Borges: cómo acabó dándole de comer una vichisoise en un restaurante de Madrid, junto a su hija, a su mujer y a Fernando Delgado, en un fin de semana que le encargaron acompañarle por la capital, y cómo, un día, mientras le cerraba la maleta en el hotel le dijo el escritor argentino: “Deje una ranurita, para que respiren las camisas”.
 
A Cortázar se lo encontró en una calle de Amsterdam y éste le dio su dirección de París pero no su teléfono. Buscó en la guía de teléfonos (“que antes era Google”) todos los números de esa calle, dispuesto a llamar al escritor argentino. Eligió uno al azar, marcó y preguntó por el señor Cortázar. C´est moi, fue la respuesta. “Ahora parecen batallitas de viejo, pero son sueños de adolescente”, dijo Cruz, que volvió a Cela, espoleado por Pilar del Río, para contar sus vicisitudes con la concesión del Nobel, su polémica con otros escritores, el discurso y la segunda esposa del autor de La familia de Pascual Duarte.  

“Susan Sontag era muy inteligente pero difícil de llevar”. Tuvo que invitarla a Lanzarote, acompañada de su hijo, porque quería conocer a José Saramago y la alojó en el Hotel Fariones. Ella, quizá acostumbrada a un lujo mayor, preguntó si el hotel era inadecuado. A Sontag, que le gustaba mucho conocer gente famosa y sentirse querida, cuando fue a la Feria del Libro a Madrid tuvo la suerte de que la Reina Sofía visitara ese día las casetas lo que supuso ocupar la portada de El País, disparándose las ventas de su libro y alimentando el ego de la escritora.

Con el ego, precisamente, terminó la presentación, que duró casi lo que dura un partido de fútbol —Juan Cruz es un gran aficionado a este deporte y seguidor del Barcelona—. “Sin ego no se puede hacer nada, es fundamental, pero hay muchas clases y creo que se debe perseguir el ego gobernado. El ego no es peyorativo, depende de los adjetivos: los hay insoportables, redondos, picudos escalfados… El ego sin adjetivo no es nada”, concluyó.

Presentación del libro Egos revueltos, de Juan Cruz, en la FCM

El próximo día 25 de marzo, a las 20,30 horas, en la sede de la Fundación César Manrique (Taro de Tahíche) tendrá lugar el acto de presentación del libro Egos revueltos. Una memoria personal de la vida literaria, escrito por Juan Cruz. La obra ha sido editada por Tusquets y galardonada con el XXII Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias 2009. En el acto, estarán presentes el autor del libro y la periodista Pilar del Río, que introducirá la obra al público.

Juan Cruz, editor y periodista tinerfeño, se vinculó, al diario El País desde su fundación en 1976, donde ha trabajado en diferentes secciones de cultura y opinión. Publicó su primer libro, Crónica de la nada hecha pedazos, en 1972, al que siguieron numerosos títulos. Entre los más recientes, destacan Retratos de un hombre desnudo (2005), Ojalá octubre (2007) y Muchas veces me pediste que te contara esos años (2008). Fue director de la editorial Alfaguara entre 1992 y 1998; y después estuvo al frente de la Oficina del Autor del Grupo Prisa. En la actualidad, de vuelta al periodismo, ejerce como adjunto a la dirección del diario El País. Entre otros galardones, ha obtenido el Premio Canarias de Literatura, el Premio Benito Pérez Armas y el Premio Azorín de novela.
Por su parte, la presentadora del libro, Pilar del Río, es periodista, traductora y Presidenta de la Fundación José Saramago, una institución cuyos objetivos se centran en la Literatura como vivencia, los Derechos humanos como exigencia y la protección del Medio Ambiente. Pilar del Río trabajó para TVE en Andalucía, colabora habitualmente para programas de radio nacional y está abiertamente implicada en la defensa de los derechos de la mujer y de los derechos sociales. Desde 1993 vive en Lanzarote.

Egos revueltos. Una memoria personal de la vida literaria se sitúa a medio camino entre el reportaje periodístico y el recuento pormenorizado y riguroso de una memoria subjetiva, capaz de recrear el lado más humano, personal y creativo de los protagonistas de la vida literaria hispanoamericana y europea de las últimas décadas. Se ocupa de autores como Borges, Bowles, Cortázar, Benet, Cabrera Infante, Susan Sontag, Günter Grass, Francisco Ayala, o Cela entre otros.

En palabras de Juan Cruz “es una memoria personal; es decir, pocas de las cosas que se cuentan no me tuvieron a mí como testigo; hago perfiles de personas a las que he conocido íntimamente, pero en ningún caso me adentro en lo que ellos hicieron o dijeron en la intimidad”. Aludiendo a su experiencia como editor, anotará: “Muchas veces pensé que sería útil poner en común algunos sucesos que tienen que ver con los autores, con sus sentimientos, con sus actitudes y con sus egos; todo es ego en la casa de los artistas, y todo contribuye a que su obra avance sobre las muletas de la propia estima […] a estas alturas, me sigue dejando perplejo lo que le hace a la memoria el conocimiento de los seres humanos, siempre sorprendentes, siempre únicos, casi siempre iguales entre sí. Para lo bueno y para lo malo”.