7 de junio. Conferencia de Carlos Taibo

El jueves 7 de junio, a las 20,30 horas, en la sede de la Fundación César Manrique, Carlos Taibo pronunciará la conferencia titulada Los movimientos que contestan la globalización capitalista: retos y perspectivas, dentro del espacio de reflexión Fronteras y direcciones del progreso.

Carlos Taibo es profesor titular de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid. Es autor de una veintena de monografías. Las más recientes son “Cien preguntas sobre el nuevo desorden” (Punto de lectura, Madrid, 2002), “Guerra entre barbaries” (Punto de lectura, Madrid, 2002), “¿Hacia dónde nos lleva Estados Unidos?” (B, Barcelona, 2004), “No es lo que nos cuentan. Crítica de la Unión Europea realmente existente” (Ediciones B, Barcelona, 2004), “Movimientos de resistencia frente a la globalización capitalista” (Ediciones B, Madrid, 2005), “Rapiña global” (Punto de lectura, Madrid, 2006), “Rusia en la era de Putin” (Catarata, Madrid, 2006) y “Sobre política, mercado y convivencia” (en colaboración con el escritor José Luis Sampedro (Catarata, Madrid, 2006). Escribe sobre política internacional en El País, La Vanguardia y los diarios del grupo El Correo, y es comentarista habitual de la cadena SER.

En el transcurso de su intervención, Carlos Taibo abordará cómo los movimientos antiglobalización —éste parece, pese a todo, el término más adecuado para retratarlos— configuran una realidad nueva en el planeta contemporáneo.

A juicio de Taibo, es preciso preguntarse, en primer lugar, por qué surgen y aducir al respecto razones varias: contestar la globalización en curso, hacer frente al endurecimiento planetario en las condiciones del trabajo asalariado, rescatar una discusión seria sobre la naturaleza seudodemocrática de nuestros sistemas políticos y acometer una crítica de muchas de las actitudes asumidas por la izquierda tradicional.

Los movimientos deben encarar, por otra parte, retos complejos, como es el caso de los relativos a la necesidad de revisar su relación con foros y contracumbres, a sus referentes políticos, a la cuestión programática, a la conveniencia de dotarse de medios de comunicación propios y a la cuestión de la violencia.

Aun con todo, parece que los movimientos exhiben virtudes nada despreciables: aportan un horizonte de resistencia global, mantienen una fluida relación con muchas instancias que vienen del pasado, disponen por vez primera de genuinas redes trasnacionales y, en fin, han conseguido rescatar para la tarea de la contestación a muchas gentes jóvenes.

Más información: Nota de prensa

6 de junio de 2007

II Curso de actualización para guías turísticos de Lanzarote

El Departamento Pedagógico de la Fundación César Manrique organizó el II Curso de actualización para guías turísticos de Lanzarote, que tuvo lugar entre el 4 y el 6 de junio.

A lo largo de las jornadas, se reflexionó sobre las obras de arte público que César Manrique realizó en Lanzarote desde la primera mitad de los años sesenta hasta los comienzos de la década de los noventa. Un conjunto de intervenciones que destaca por su singularidad en el contexto del arte público contemporáneo, y que tiene como argumento el desarrollo del turismo en la Isla en clave de sostenibilidad, donde la presencia del arte y la naturaleza se convierten en su principal argumento.

El curso, organizado para los guías turísticos que desarrollan su labor en la isla,06 actualizó los conocimientos sobre el pensamiento y la obra pública realizada por César Manrique en Lanzarote, que les sean útiles en su trabajo cotidiano como informadores de su obra. Se profundizó en el modelo de desarrollo que, centrado en la actividad turística, se elige para Lanzarote desde la segunda mitad de los años 60, y que supuso una alternativa al desarrollismo seguido en otros lugares de Canarias y del resto del Estado.

Inicialmente, el curso abordó el conocimiento geográfico, tanto físico como humano, de la isla de Lanzarote. Una vez conformado el “escenario”, se avanzó en el análisis de su evolución desde la década de los sesenta hasta la actualidad. Será en ese marco temporal y espacial, en el que se situarán dos hechos determinantes para entender el devenir de Lanzarote y sus habitantes: la llegada del turismo y la impronta que marcó el artista César Manrique en la Isla.

Más información: Nota de prensa

7 de junio de 2007

Alfredo Herrera Piqué. «En busca del Archipiélago perdido»

La conferencia que el ensayista y escritor Alfredo Herrera Piqué desarrolló el pasado 24 de mayo en la FCM buceó en la prehistoria científica del Archipiélago canario con el fin de iluminar el presente, en el que “la figura del intelectual ha sido barrida por los medios de comunicación de masas”, que apenas dedican atención a la información de carácter científico.

El escritor y ensayista relató cómo hace doscientos años un joven geógrafo desembarcó en Tenerife equipado con un instrumental de más de 300 kilos de peso, dispuesto a realizar numerosos experimentos sobre un terreno prácticamente virgen. Este hombre era Alejandro de Humboldt y su breve estancia en el Archipiélago colocó a Canarias en un lugar destacado de la Historia de la Ciencia europea para siempre. Realizó el primer estudio científico del vulcanismo de Tenerife, dibujó el mapa geobotánico insular y calculó la altitud exacta del Teide. En la actualidad, recuerda Alfredo Herrera Piqué, “el mundo que recorrieron, catalogaron, disfrutaron y nombraron aquellos exploradores científicos, ya no existe”. Pero Humboldt no fue el único. Un siglo antes, el astrónomo francés Louis Feuillée se desplazó hasta El Hierro con la misión de calcular la posición del Primer Meridiano, ubicado desde Ptolomeo en los confines del mundo conocido, las Islas Afortunadas. Fue el primero en aplicar el método científico en las Islas Canarias, explicó Herrera, y además de fijar el meridiano de referencia, calculó la latitud de La Laguna y la altitud del Teide (hoy sabemos que con ciertos errores).  

“Pasión y aventura en la ciencia de Las Luces” era el título de la conferencia, y Herrera Piqué describió durante su intervención los principales aspectos que hicieron del siglo XVIII una etapa histórica marcada por la confianza en la razón y en las posibilidades de desarrollo del ser humano. “El lenguaje científico pasó a ser un lenguaje común” y la idea del progreso como una línea ascendente que siempre tiende a etapas mejores dio lugar a una “nueva interpretación del mundo”, bien ilustrada en La Enciclopedia.

Fue la época en la que se profesionalizó la actividad científica y se desarrollaron las primeras aplicaciones tecnológicas en la vida cotidiana. Fue también el siglo en el que aparecieron las primeras cosmogonías que trataban de explicar el origen del universo. La Ilustración se caracterizó además por la creación de los primeros herbarios y jardines botánicos, así como de las primeras grandes colecciones privadas, que más tarde se convertirían en los museos que conocemos en la actualidad. Por supuesto, fue el siglo de las grandes expediciones marítimas, marcadas por una doble dimensión: la expansión colonial y la investigación científica. Los barcos que conquistaban nuevas tierras tenían entre sus pasajeros a físicos, astrónomos o dibujantes de Historia Natural.    

Dos siglos más tarde, nuestro mundo se caracteriza por “las grandes desigualdades, el aumento demográfico, el cambio climático y el agotamiento de las reservas energéticas”, y en opinión de Herrera Piqué “las perspectivas son muy inquietantes”.

Recuperar la “autoridad intelectual” y el “valor del conocimiento científico” es una tarea necesaria que corresponde al ser humano del siglo XXI, con el fin de contrarrestar la influencia de “los cuatro jinetes del Apocalipsis moderno: el dinero, el consumo, la exaltación de la imagen y el poder”.

 “Somos una ínfima y frágil estela de vida situada en el universo”, comenzó diciendo Herrera Piqué. No obstante, hemos demostrado estar dotados de una “capacidad de destrucción y autodestrucción capaz de modificar las condiciones de vida” existentes. “Somos polvo estelar sometido a las leyes del azar y la necesidad. Pero también tenemos una increíble capacidad de conciencia, que es nuestra pequeña riqueza y también el germen de nuestra angustia existencial”, añadió. La cuestión es: ¿seremos capaces de transformar esa angustia existencial en una acción al servicio de la Naturaleza en la que se originó nuestra especie?  

Crónica de la conferencia: Conferencia Alfonso Herrera

Más información: Nota de prensa

25 de mayo de 2007

24 de mayo. Conferencia de Alfredo Herrera Piqué

El jueves 24 de mayo, a las 20,30 horas, en la sede de la Fundación César Manrique, Alfredo Herrera Piqué pronunciará la conferencia titulada Pasión y aventura en la ciencia de las Luces, dentro del espacio de reflexión Foro Archipiélago.

Alfredo Herrera Piqué es ensayista y escritor, y ha desarrollado una extensa y variada actividad cultural, paralela a una dilatada acción de compromiso político. Desempeñó el cargo de consejero de Cultura del Gobierno Autónomo de Canarias y, posteriormente, fue Senador en las III y IV legislaturas de las Cortes. En el Senado fue vicepresidente de la Comisión de Educación, Universidades, Investigación y Cultura.

Durante largos años ha cooperado en la dinamización de la vida cultural en las Islas y ha promovido relevantes iniciativas realizadas en este campo, tales como la propuesta de conmemorar la Fundación de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, la organización del Congreso de Cultura de Canarias, el primer plan de restauración del Patrimonio Histórico de las islas Canarias, el Festival Internacional de Música de Canarias, la declaración del barrio de Triana (Las Palmas) como conjunto histórico o la propuesta y estudio para la candidatura del Centro Histórico de Las Palmas a su declaración como Patrimonio Mundial, así como otras varias aún no llevadas a cabo, como la creación del Museo Histórico de Las Palmas de Gran Canaria.

Igualmente, ha sido presidente del Museo Canario y ha cooperado en la gestión de otras entidades culturales de Las Palmas de Gran Canaria. Es asiduo participante en los Coloquios de Historia Canario Americana y ha sido director de la revista cultural “Aguayro” (1973-1991) y del semanario informativo “Sansofé”, habiendo escrito centenares de artículos en diarios de Las Palmas de Gran Canaria, en el periodo 1965-2005.

Entre sus ensayos y publicaciones, se encuentran “La ciudad de Las Palmas, noticia histórica de su urbanización” (1978), “Arquitectura neoclásica en Canarias” (1982), “Canarias, escala en la exploración científica de los continentes exóticos” (1982), “Las Palmas de Gran Canaria” (1984), “Las islas Canarias, escala científica en el Atlántico. Viajeros y naturalistas en el siglo XVIII” (1987), “Tesoros del Museo Canario” (1990), “Cuatro tiempos de la Ciudad” (1995), “El drago de las islas Canarias. Iconografía y referencias históricas” (1996), “Las Palmas de Gran Canaria. Patrimonio histórico y cultural de una ciudad atlántica” (1997), “El nacimiento de una Ciudad” (2005), y “Pasión y aventura en la Ciencia de las Luces” (2006).

En el transcurso de su intervención, Alfredo Herrera Piqué defenderá el carácter de la ciencia y el sentido de la Naturaleza como pilares fundamentales de la cultura, considerando necesaria la afirmación del papel del intelectual en la sociedad.

A lo largo de los siglos XVII y XVIII la ciencia pasó a ser un elemento fundamental de la historia. En el siglo de las Luces, la ciencia conquistó el terreno de la Razón y el campo del laicismo. La Ilustración auspició el triunfo cultural y social de la ciencia. El número de libros científicos que se publicaban tuvo un rápido y constante crecimiento, mientras que se pusieron las bases para el desarrollo de una comunidad científica internacional. Se sucedieron entonces las primeras cosmogonías, los cálculos sobre la escala del sistema solar, la exploración de las regiones equinocciales y las grandes expediciones marítimas, geográficas y científicas, en las que la ciencia sirvió por primera vez  a la segunda expansión colonial europea.  

En este periodo, el hombre fue estableciendo y precisando el lugar que ocupa la Naturaleza en la cultura. Durante el siglo XVIII, en las islas Afortunadas los científicos europeos hicieron el cálculo de la posición del Primer Meridiano, fijaron la exacta altitud del Teide, iniciaron la exploración y catalogación de la flora endémica e hicieron las primeras aportaciones geobotánicas y vulcanológicas sobre este archipiélago.  

24 de mayo de 2007

Estrategias para lograr un urbanismo más justo y humano

Un planteamiento urbanístico solidario y útil que sepa integrar todas las peculiaridades y los conflictos que suceden en las ciudades bajo el marco común de los derechos humanos. Ésa fue la base de las propuestas que se expusieron en el taller que organizó la FCM los días 16 y 17 de mayo y que estuvo dirigido por los arquitectos y profesores Manuel Saravia y Pablo Gigosos.

El propio título del curso, “Urbanismo para náufragos”, hace alusión a los que se sienten completamente ajenos a su entorno urbano y a las maneras arquitectónicas que fomentan la exclusión de amplios segmentos de la población —especialmente las clases de menores recursos económicos—, creando verdaderos “náufragos” del proyecto de convivencia colectiva que obligatoriamente se da en las ciudades.

El seminario estaba organizado en torno a cuatro parejas de derechos: movilidad-seguridad, salud-medioambiente, trabajo-seguridad social y vivienda-espacio público. El proyecto de Saravia y Gigosos pasa por la asunción de que “los derechos humanos deben ser el primer criterio” para conseguir una práctica urbanística renovada. Cada binomio de derechos se asoció a un concepto filosófico y político: libertad, igualdad, fraternidad y responsabilidad.

Partiendo de la idea de que es necesaria la crítica moral y social del urbanismo, el debate teórico también se acompañó del comentario de iniciativas y proyectos específicos de multitud de ciudades del mundo. Las referencias intelectuales del discurso no se quedaron exclusivamente en la arquitectura sino que también tuvieron cabida citas literarias, artísticas o cinematográficas.

La crisis del paradigma urbanístico actual fue el punto de partida del taller. “La ciudad se está haciendo de forma mecánica y banal” argumentó Manuel Saravia, al tiempo que criticó la estandarización planetaria del mismo modelo erróneo de pensar el espacio urbano. En la presentación del curso, Fernando G. Aguilera propuso como principal prioridad la tarea de “civilizar la ciudad para lograr que el protagonista no sea el mercado sino el hombre”, con el objetivo de que en la ciudad “nos sintamos personas y no clientes”.

El recorrido por las cuatro parejas de derechos que articularon las dos jornadas comenzó por la movilidad y la seguridad. Las soluciones que en estos campos expusieron Saravia y Gigosos recogían la creación de nuevas vías peatonales y un replanteamiento de los sistemas de comunicación en la ciudad que rebaje el peso del coche en favor del transporte público. Igualmente, la fórmula de desintalar, es decir, de retirar infraestructuras superfluas, fue comentada como un recurso válido que cada vez es más usado.

Pablo Gigosos habló de dos derechos relacionados con la planificación territorial, el de la salud y el del medio ambiente, que han sido históricamente ignorados pero que poco a poco han ido ganando peso en la toma de decisiones. En este ámbito, la pérdida de paisajes, la falta de servicios básicos, las intervenciones agresivas con el medio o las desastrosas condiciones higiénicas de las zonas suburbiales fueron algunas de las problemáticas tratadas. Gigosos recordó que hay que cambiar la concepción inicial para darse cuenta de que “las ciudades no son el problema sino la solución”.

Sobre las áreas del trabajo y la seguridad social se trataron temas relacionados con la preparación de los espacios para la dinámica laboral o los fallos y carencias que se dan en los planes sanitarios, educativos o sociales. Gigosos y Saravia destacaron que se debe priorizar el interés general en la planificación de la ciudad y abogaron por la verdadera “universalización de los equipamientos universales”. Su postura rechaza el urbanismo “que se ha olvidado de los servicios y de la coordinación de centros sociales” y que concibe los edificios públicos sólo desde la táctica del espectáculo vacío de contenido. Manuel Saravia apuntó que este debilitamiento de lo público está relacionado con “el acoso que desde hace años recibe el estado del bienestar”.

El problema de la vivienda se comentó partiendo del contexto europeo y su comparación con el de España. La precaria situación del derecho a un hogar digno que tiene todo ciudadano parte, según Gigosos, de la forma de desarrollar y pensar las políticas urbanísticas: «el problema no es de escasez de viviendas sino de escasez de ciudades». Frente al desarrollismo sin sentido, los arquitectos que impartieron el taller apostaron por rehabilitar antiguos edificios y zonas y favorecer la mezcla equilibrada entre los nuevos espacios y los ya establecidos. Su idea central era la de la «constelación», entendiendo este término como una fórmula pensada para desarrollar “múltiples actuaciones de pequeñas dimensiones que permitan lograr una integración equilibrada”.

Avanzando en el siglo XXI, y cuando ya más del 50% de humanidad vive en núcleos urbanos, Manuel Saravia y Pablo Gigosos proponen un urbanismo para los excluidos de las ciudades de hoy. Esa gran mayoría que necesita un planeamiento territorial dialogante y abierto; mestizo y no agobiante; equilibrado y justo. Un nuevo urbanismo que desde los derechos humanos logre la conquista social y cultural del derecho a la ciudad.

Manuel Saravia y Pablo Gigosos abogan por los derechos humanos como base esencial del urbanismo

La visión democrática y política del ordenamiento urbanístico fue el eje central de la primera jornada del taller “Urbanismo para náufragos” que organiza la FCM y que imparten los profesores y arquitectos Manuel Saravia y Pablo Gigosos. Los ponentes reclamaron que el hombre vuelva a ser el protagonista del planteamiento de las ciudades y enfatizaron su discurso en el contenido social del urbanismo frente a los criterios estrictamente mercantilistas.

El seminario, que culmina hoy en el local que tiene la FCM enfrente de El Almacén, está planteado en torno a cuatro parejas de derechos, de las cuales se abordaron dos grupos: movilidad-seguridad y salud-medioambiente. Bajo esta mirada ética de la problemática territorial actual se reflexionó sobre conceptos relacionados con el bienestar de la población, pero sin olvidar los aspectos más funcionales del urbanismo y exponiendo casos concretos.

Los conferenciantes criticaron la estandarización urbanística que impera actualmente en casi todo el planeta. Manuel Saravia afirmó que “el modelo de urbanismo es más unitario que nunca y se rige bajo la fórmula del pensamiento único”. El profesor de la Escuela de Valladolid reconoció el carácter multidisciplinario del urbanismo pero señaló que en el debate sobre los parámetros que deben primar en la toma de decisiones “los derechos humanos deben ser el primer criterio”.

Sobre los derechos a la movilidad y la seguridad, Saravia comentó propuestas específicas destinadas a que “la red peatonal se imponga a la cultura del automóvil”. Su proposición de “reconstruir los caminos dominados por el peatón” no estaba vinculada únicamente con la idea de que estas vías se conviertan en paseos, sino también para que fueran “nudos estructurantes de movilidad”.

Pablo Gigosos centró su intervención en los derechos a la salud y al medio ambiente, recordando que estos principios están íntimamente ligados a la capacidad de adaptarse al medio y no de imponerse agresivamente sobre la idiosincrasia del territorio. Con el criterio central de concebir “las ciudades no como el problema sino como la solución”, este arquitecto señaló los efectos perversos del desgaste ecológico y apostó por desinstalar las infraestructuras no necesarias y evitar las intervenciones superfluas pensadas desde una óptica desarrollista dañina.

Además de hacer un recorrido por ejemplos urbanísticos de todos los continentes, Saravia y Gigosos dieron soluciones concretas de ciudades en las que ellos han participado en su planeamiento. Junto al ejercicio arquitectónico profesional, ambos profesores han reflexionado sobre el urbanismo a través de numerosos libros, exposiciones, revistas y charlas en universidades de Europa y América Latina.

Exposición de Gilles Clément y Philippe Rahm en el CCA de Montreal

Hasta el día 10 de junio permanecerá expuesta en el Centro Canadiense de Arquitectura de Montreal la exposición de Gilles Clément y Philippe Rahm Medio Ambiente: planteamientos para el mañana.

Gilles Clément, considerado en la actualidad como uno de los grandes paisajistas europeos, estará presente el próximo año en la exposición que, comisariada por Lorette Coen, prepara la FCM sobre grandes paisajes de Europa. En dicha muestra, Clément presentará un proyecto específicamente desarrollado para Arrecife por encargo de la FCM, en la franja costera que transcurre entre la capital y El Cable.

Medio ambiente: Planteamientos para el mañana, está dedicada a la obra del ingeniero hortícola y arquitecto paisajista francés Gilles Clément y del arquitecto suizo Philippe Rahm. En un momento en el que cada vez resulta más urgente reconsiderar la relación entre los seres humanos y su entorno, tanto Clément como Rahm han desarrollado su propia y original forma de acometer una práctica del diseño respetuosa con el medio ambiente.

Esta importante exposición es la primera muestra en Norteamérica de las instalaciones de Clément y de Rahm y yuxtapone la particular concepción que cada uno de ellos tiene de los paisajes naturales y los entornos artificiales. La exposición propone un cambio de perspectiva en la que el medio ambiente, y no las exigencias humanas al medio ambiente, se convierten en el punto de partida de la reflexión.

Ambos arquitectos han creado especialmente para la exposición ambiciosos proyectos nuevos que pueden verse en las salas principales del museo. Gilles Clément recurre a instalaciones fotográficas y escultóricas, proyecciones de diapositivas y paneles de texto para ahondar en su concepto del Tercer Paisaje (Tiers paysage), el cual parte de la premisa de que el medio ambiente ha sido transformado de manera irreversible por la intervención humana. Sus fotografías permiten seguir en detalle la evolución de un campo francés que Clément estuvo observando a lo largo del tiempo y ofrecen ejemplos de Terceros Paisajes que ha ido descubriendo y registrando por todo el mundo. Un elemento central de su instalación consiste en una gran lámpara de araña formada por una mezcla de detritus y plantas silvestres que Clément recogió en un terreno baldío cercano al Centro Canadiense para la Arquitectura (CCA). Conservados en moldes acrílicos, estos elementos están suspendidos del techo en un agrupamiento que refleja la sorprendente diversidad de plantas que crecen en el terreno y la variedad de desechos humanos: desde teléfonos móviles y bolígrafos a agujas hipodérmicas y envases.

Philippe Rahm ofrece una interpretación de la relación entre el ser humano y el medio ambiente muy diferente tanto en el concepto como en la apariencia. Su Meteorología de Interior explora la noción según la cual la forma y la función han de resultar del clima. Una de las dos salas dedicadas a su obra es un espacio anónimo, cerrado y con una brillante iluminación, en el que las condiciones de temperatura, humedad y luz se miden con unos sensores situados a intervalos regulares. Los datos, interpretados mediante imágenes y una narración en la sala adyacente, proponen distintos usos del espacio en función de las lecturas medioambientales. La instalación sugiere que las variaciones climáticas poseen el potencial para engendrar prácticas espaciales y comportamientos sociales nuevos y favorecer, a su vez, nuevas formas urbanas y arquitectónicas.

Los proyectos de Gilles Clément y Philippe Rahm representan dos planteamientos de diseño sensibles al medio ambiente que comparten muchos objetivos pese a sus aparentes diferencias de forma y filosofía. En su concepto del Tercer Paisaje, Clément propone una estrategia consistente en permitir que los terrenos baldíos de las ciudades contemporáneas se desarrollen según procesos naturales y con una limitada intervención humana, con el fin de lograr la conservación de la biodiversidad ecológica. Por su parte, Rahm sugiere que la cuidadosa observación y documentación de las condiciones fundamentales del medio ambiente, como la temperatura, la humedad y la luz – todas las cuales tienen una repercusión física y emocional directa en la vida humana – deberían orientar la función del espacio y el comportamiento humano en su interior.

INFORMACIÓN SOBRE LA EXPOSICIÓN

Medio ambiente: Planteamientos para el mañana aborda temas de gran actualidad como el consumo de energía y los recursos naturales, la cuestión de limitar el control del medio ambiente por la humanidad habida cuenta de su inmensa capacidad tecnológica, la búsqueda de recursos renovables y los medios óptimos de emplearlos. A la hora de determinar una línea de actuación adecuada, resulta evidente que la problemática de la relación entre la humanidad y el medio ambiente no es tecnológica ni estética, sino ética.

Comisariada por Giovanna Borasi, Comisaria de arquitectura contemporánea del CCA, la exposición presenta la obra y las ideas de Clément y Rahm a través de instalaciones originales que van acompañadas de dibujos, fotografías, proyecciones y artefactos. Completan la exposición una sala de lectura en la que puede encontrarse información adicional sobre los arquitectos y sobre temas conexos y una sala dedicada a proyectar vídeos con entrevistas concedidas al CCA por Clément y Rahm.

INFORMACIÓN SOBRE LOS ARQUITECTOS

Nacido en Francia, Gilles Clémentconcluyó sus estudios de ingeniería hortícola en la École Nationale Supérieure du Paysage (ENSP) de Versailles en 1967 y posteriormente obtuvo la licenciatura en diseño de paisajes en esa misma Escuela. Clément ha diseñado numerosos parques y jardines públicos y privados en Europa y Asia, entre ellos los jardines del Musée du quai Branly diseñado por Jean Nouvel (2000), los jardines del Grande Arche de La Défense (1994) y el Parque André Citroën (1992) en París; los jardines del Domaine de Rayol (1988) y del Château de Blois (1987).

Clément ha creado conceptos innovadores que replantean por completo las tradicionales prácticas formales de jardinería y ha adoptado el principio de “trabajar con y no contra la naturaleza”. Además de su investigación práctica, Clément es autor de varios libros, entre los que cabe destacar: Manifeste du Tiers paysage (2004), Le jardin en mouvement (2001), Le jardin planétaire (1999), y Thomas et le voyageur (1997).

El arquitecto suizo Philippe Rahm cursó sus estudios en la École polytechnique fédérale de Lausana (EPFL) y el Instituto federal suizo de tecnología de Zurich (ETHZ) y obtuvo su título en 1993. Junto a Jean-Gilles Décosterd, Rahm fundó en 1995 la firma Décosterd & Rahm, associés, que representó a Suiza en la VIII Bienal de Arquitectura de Venecia (2002) con la instalación Hormonorium. Desde 2004 posee su propia firma en Lausana y París y actualmente está trabajando en proyectos públicos y privados en Francia, Polonia, Inglaterra y Austria.

Rahm propone que se libere a la arquitectura de sus determinantes tradicionales, que son la función y el programa, mediante el uso de las condiciones climáticas como herramientas para crear arquitectura. Ha participado en numerosas exposiciones en todo el mundo, entre otras, las celebradas en Kunsthaus Graz (2006); el Centre Pompidou y el Centre culturel Suisse de París, y el Museo de Arte Mori de Tokyo (todas ellas en 2005); el Centro de Arte Contemporáneo de Kitakyushu (2004); y el Mueso de Arte Moderno de San Francisco (2001).

15 de mayo de 2007

16-17 mayo. Taller Urbanismo para náufragos

Los días 16 y 17 de mayo, Manuel Saravia (arquitecto y profesor de la ETS de Arquitectura de Valladolid) y Pablo Gigosos (arquitecto municipal de Valladolid) dirigirán el taller “Urbanismo para náufragos”, que se impartirá en el local de la FCM en la calle José Betancort nº 26 de Arrecife, frente a El Almacén.

El objetivo del taller es relacionar los derechos humanos —como inspiradores de una práctica urbanística renovada— con la experiencia profesional desarrollada por los ponentes (desde el estudio privado, la universidad o el ayuntamiento).

El taller se organiza en torno a cuatro parejas de derechos (movilidad-seguridad, salud-medio ambiente; trabajo-seguridad social; y vivienda-espacio público), a partir de los cuales se discutirán experiencias reales, para poder llegar a un resultado concreto de actuación.

Manuel Saravia Madrigal es arquitecto y profesor titular de Urbanismo en la Escuela de Valladolid. Fue arquitecto municipal y provincial de Valladolid (1981-1986) y director del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid.

Pablo Gigosos Pérez es igualmente arquitecto por la Escuela de Barcelona, especialidad en Urbanismo. Ha sido profesor de Urbanismo en las Escuelas de Arquitectura del Vallés (Barcelona) y Valladolid. Actualmente es Jefe del Servicio de Obras del Ayuntamiento de Valladolid.

Ambos tienen amplia experiencia práctica en planeamiento urbanístico (planes generales de Valladolid, León, Vigo, Segovia, etc.; planes parciales y especiales en numerosas ciudades de Castilla y León y Cataluña). También han realizado trabajos de urbanización (ordenación y urbanización del nuevo campus de la Universidad de Valladolid, del recinto ferial, de los bordes y cauce del río Esgueva y de numerosas calles, plazas y parques de la misma ciudad, tanto del centro como de la periferia y barrios. También han desarrollado trabajos de urbanización en otras ciudades castellanas). Han estado presentes, como profesores o ponentes, en Milán, Roma, Quito, San Cristóbal de Táchira, Bogotá, Guadalajara (México), Puebla y un buen número de ciudades españolas.

P. Gigosos es autor del proyecto de algunos edificios municipales de equipamiento en Valladolid (polideportivos cubiertos, parque de bomberos, centros cívicos, etc.). M. Saravia, por su parte, ha coordinado en los últimos años una exposición sobre ciudad y derechos humanos titulada La ciudad en ciernes (con la colaboración de Gracia Querejeta, Lucrecia Martel, Chus Gutiérrez, Miguel Albaladejo, Joaquim Jordà y Pedro Barbadillo), que se ha llevado en 2006 y 2007 a Bogotá, Vancouver (en el marco del World Urban Forum), Zaragoza, Valladolid y Madrid. También ha dirigido, sobre el mismo tema, en 2006, un Foro de Bogotá (con más de 30 participantes de diez países latinoamericanos), y un Foro de Zaragoza (organizado por el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España).

Ambos son autores de Arquitectura y urbanismo de Valladolid en el siglo XX (Valladolid, Ateneo, 1997), y El surtido de aguas a Valladolid: de la concesión a la municipalización (1864-1959) (Ayuntamiento de Valladolid, 1998). Y, con Rosario del Caz, de Ciudades civilizadas. Lecciones de urbanismo (Escuela de Valladolid, 1999), La ciudad y los derechos humanos. Una modesta proposición sobre los derechos humanos y la práctica urbanística (Madrid, Talasa, 2002) y Planes parciales residenciales. Manual profesional (Junta de Castilla y León y Colegios de Arquitectos de León y Castilla y León Este, 2004). También son autores de la voz “Urbanismo del siglo XXI” de la Enciclopedia Durvan (Bilbao, 2000), y coordinadores de un número monográfico de la Revista de Occidente, titulado “El retorno de la ciudad: Elogio del urbanismo”, (Nº 275, abril 2004).

En 1996 pusieron en marcha la revista de estudios sobre las ciudades Dos dos, de la que solo aparecieron… dos números: el primero, sobre La ciudad banal (1996) y el segundo, sobre Hospitalidad (1997); y más tarde promotores del Círculo de Ecología Urbana y de los Informes de Valladolid (sobre ciudad, urbanismo y derechos humanos: www.ciudad-derechos.org). En los últimos años, han publicado artículos en Arquitectura Viva, Archipiélago, El Ecologista, Queensland Planner, Revista de derecho urbanístico y medio ambiente, Página abierta, Perspectivas urbanas/Urban Perspectives e Ingeniería y territorio, además de numerosas colaboraciones en la prensa diaria de Valladolid (y en algún caso en la de Madrid y Valencia).

La inscripción se podrá formalizar en la FCM desde el 7 hasta el 15 de mayo. En concepto de reserva de matrícula se abonarán 20 euros, que se reembolsarán al final del curso si se acredita la asistencia, al menos, a la mitad de las sesiones. El número de plazas es limitado y se adjudicarán por riguroso orden de matrícula.

Más información:

16 de mayo de 2007

15 de mayo. Urbanismo para náufragos

Los días 16 y 17 de mayo, Manuel Saravia (arquitecto y profesor de la ETS de Arquitectura de Valladolid) y Pablo Gigosos (arquitecto municipal de Valladolid) dirigirán el taller Urbanismo para náufragos, que se impartirá en el local de la FCM en la calle José Betancort nº 26 de Arrecife, frente a El Almacén.

El objetivo del taller es relacionar los derechos humanos —como inspiradores de una práctica urbanística renovada— con la experiencia profesional desarrollada por los ponentes (desde el estudio privado, la universidad o el ayuntamiento).

El taller se organiza en torno a cuatro parejas de derechos (movilidad-seguridad, salud-medio ambiente; trabajo-seguridad social; y vivienda-espacio público), a partir de los cuales se discutirán experiencias reales, para poder llegar a un resultado concreto de actuación.

La inscripción se podrá formalizar en la FCM desde el 7 hasta el 15 de mayo. En concepto de reserva de matrícula se abonarán 20 euros, que se reembolsarán al final del curso si se acredita la asistencia, al menos, a la mitad de las sesiones. El número de plazas es limitado y se adjudicarán por riguroso orden de matrícula.

Más información: Nota de prensa

15 de mayo de 2007

La FCM presenta alegaciones al Plan General de Teguise

La FCM presentó el pasado 21 de abril un documento de alegaciones a la aprobación inicial del Plan General de Ordenación Urbana de Teguise.

La ausencia de un modelo territorial, la reestructuración del suelo en numerosos pueblos del municipio y la movilidad, son algunos de los aspectos citados por la FCM en sus alegaciones.

Más información: Nota de prensa

2 de mayo de 2007