Amancio Prada: «En el arte es importante revivir el momento cuando nacen las cosas»
El Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz ha acompañado a Amancio Prada desde que el músico tenía veinte años. El cantante berciano abrió la programación cultural de la Fundación César Manrique, prevista para 2025, el 13 de marzo en Taro de Tahíche con “El hilo del Cántico”, asegurando que esta era su “primera conferencia”.
Para explicar el origen de ese Cántico, al que él mismo puso música, recurrió a sus vivencias personales, que comienzan en el otoño de 1969, cuando estaba “arrancando patatas” en la tierra de su tía Manuela, poco antes de coger un tren a París para estudiar sociología y hacer una tesis sobre la agricultura a tiempo parcial en El Bierzo. “En el arte es importante revivir el momento cuando nacen las cosas”, afirmó el compositor.
Llegó a la capital francesa con “cuatro mudas” y cuatro libros, uno de Rosalía de Castro, otro de Lorca y dos de Tagore. Por aquel entonces, Amancio ya tenía experiencia en la música y “una gran afición”. Había debutado con una orquesta con el pasodoble Tengo miedo, torero y había compuesto su primera canción sobre el poema de Lorca La guitarra, que aprovechó para cantar brevemente en mitad de la conferencia. “Siempre me recuerdo cantando”, aseguró. En cualquier caso, no se planteaba hacer canciones “porque quería cantar lo que leía, lo sentía así”.
Durante su estancia en Paris, acabó viviendo en una chambre de bonne en el boulevard “de las malas hierbas” entre su compañero Silicio Félix Pardo, que ocupaba una estancia a un lado y una “francesita”, al otro lado. Ahí está el origen del Cántico. Ella “era tan expansiva cuando hacía el amor… con su novio” que le inspiraba a tocar la guitarra y a cantar, lo que a su vez provocó en Silicio el impulso de regalarle a Amancio el libro Vida y obra de San Juan de la Cruz, para que se dedicara a la lectura.
“Toda la poesía de San Juan son veinte páginas, ningún poeta llegó tan alto habiendo escrito tan poco”, sentenció el intérprete. Prada fue explicando el Cántico, que tiene “búsqueda, encuentro y consumación”. Cuando llegó al encuentro pensó: “Esto es lo que está pasando aquí al lado”. Y se preguntó: “¿Cómo hay tanto erotismo, tanta sensibilidad?”. El texto del poeta es “un texto de amor humano” ya que “un místico no tiene otras palabras para expresar el amor divino”. Y comenzó a componer el Cántico.
En aquel momento, Prada ya había descubierto a Paco Ibáñez, “que era Dios” y tuvo la suerte de cantar junto a él en un Festival de los pueblos ibéricos en Francia, ante 4.000 personas. Después estrenó una parte del Cántico en el programa de France Culture, Libre Parcours Récital. Iba a cantar junto a María del Mar Bonet pero ella se desmarcó finalmente. “Se lo agradezco porque tomé la decisión de hacer yo las dos voces y eso da unidad a la obra”.
Tras los cinco años que vivió en París, Amancio Prada se trasladó a Segovia porque, según confesó, se había enamorado de la ciudad el verano anterior. Allí encontró un libro de Gerald Brenan sobre San Juan que le ayudó a entender al poeta: “Fui aprendiendo dónde me había metido”. Grabó el Cántico en 1977, en un solo día.
Prada explicó entonces “el grito de angustia original” del poeta para escribir el Cántico, cuando se sintió abandonado por Dios después de que lo raptaran tras su acercamiento a Santa Teresa de Jesús y lo metieran durante nueve meses en una celda minúscula en Toledo, donde le propinaban latigazos, y de donde, finalmente, pudo escapar.
Después de otros cinco años en Segovia, “que es lo que dura el amor eterno”, se fue a Madrid gracias a la invitación de José Luis Gómez para que interpretase el Cántico en el Teatro Español. En ese momento, comenzó a llover en Taro de Tahíche y Prada interrumpió su conferencia para interpretar su canción titulada La lluvia, antes de afrontar el final del hilo, que terminó con el inicio del Cántico, con Prada a la voz y la guitarra.
También contó su encuentro con María Zambrano, a la que le había entusiasmado la grabación. Él no sabía quién era pero le pidió un texto para el programa de mano del teatro y ella se lo envió. Prada se comprometió a cantar para ella cuando volviera a Madrid, y así lo hizo, en casa de la filósofa, el 20 de noviembre de 1984.
Cuando terminó, después de un largo silencio, le dijo: “¿Cómo no te has muerto? ¿Después de esto qué vas a cantar?”. Él contestó que quería seguir cantando y que estaba buscando algo. “Lo encontrarás porque veo sobre tu cabeza una paloma” contestó ella.
Como una premonición, Amancio Prada descubrió poco después los Sonetos del amor oscuro de Lorca, que tienen una influencia indudable de San Juan de la Cruz. Más tarde, el poeta Juan Gil-Albert, que conoció a Lorca, le contó que él había sido el “culpable” de esos versos porque regaló a Lorca una paloma enjaulada.
Más información: Nota de prensa
Grabación de la conferencia: Grabación
16 marzo 2025


