Fernández-Galiano y la arquitectura apasionada de Herzog & De Meuron

Sorry, this entry is only available in ES.

La mirada divergente de Luis Fernández-Galiano se posó en la sala José Saramago de la FCM sobre los arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron, “los más celebrados en el mundo”, según el propio conferenciante, que quiso aportar sobre ellos una mirada distinta de la habitual para revelar una arquitectura apasionada y en contacto con la Naturaleza frente al análisis habitual que los coloca en un minimalismo seco y contenido. De ahí el título de la conferencia: “Herzog & De Meuron, Dionisio en Basilea”. De los tres elementos, el primero, el nombre de los arquitectos se explica por sí sólo, el segundo, Dionisio, por la interpretación de sus obras como una pulsión hacia el paisaje y la materia, en contraposición a Apolo y lo apolíneo y la tercera, Basilea, porque es la ciudad donde nacieron ambos, donde tienen su estudio y donde han construido buena parte de sus edificios.

Basilea es el punto de partida de estos dos arquitectos que nacen en 1950, estudian juntos en Zurich y siempre han trabajado juntos. Basilea, ciudad suiza fronteriza con Francia y Alemania, “donde ha florecido la inteligencia”, según destacó el conferenciante, también es el punto de partida de su obra, que se inicia con una performance en el carnaval de la ciudad junto al artista alemán Joseph Beuys. Herzog & De Meuron comienzan su carrera influidos por su maestro Aldo Rossi quien les enseña que la arquitectura puede ser silenciosa y fría en tanto que es Beuys les muestra la exuberancia del arte.

Fernández-Galiano mostró la evolución de su trabajo a través de sus edificios, en orden cronológico. Su primera casa, la casa azul, “es una búsqueda del retorno a lo elemental que rompe con la arquitectura tecnocrática”. “Es la casa que hubiera dibujado un niño”, señaló. En esta primera etapa, también están influidos por Andy Warhol y el arte pop y utilizan elementos expresivos de ese universo.

EL PRIMER EDIFICIO

Con el diseño de viviendas consiguen éxito y reciben numerosos encargos. Su primer edificio relevante será, sin embargo, un almacén para la empresa de caramelos Ricola, con quienes seguirán colaborando a lo largo de su carrera. Tras esta edificación, el proyecto que llama la atención de la crítica internacional es una cabina de señales de tren, envuelta en cobre, junto a un depósito de locomotoras. Una importante aportación inicial a la construcción moderna, explica Fernández-Galiano, será el estudio de un pintor en el que dejan una pared dispuesta para que el óxido y los líquenes completen la pieza, introduciendo de esta manera en la arquitectura, el factor tiempo, incorporando el envejecimiento al edificio como un elemento más. La siguiente solicitud de Ricola supone “una vuelta de tuerca a la historia de la arquitectura” ya que usan el ornamento profusamente y constituye la vuelta al mundo clásico por arquitectos modernos, dando más importancia al revestimiento que a la propia construcción.

La Bodega Dominus, en el Valle de Napa (California) es su primer encargo en Estados Unidos. Se trata de un edificio realizado con gaviones rellenos de piedras basálticas. “Una obra mágica”, según Fernández-Galiano: “es materia presentada en su esencia, algo más que una construcción, es arquitectura que se siente, que se toca…”. Tras esta bodega proyectan el museo Tate Gallery de Londres, sobre una vieja estación eléctrica en el Támesis. La Tate y su sala de turbinas, que dejan vacía, se convierten en el corazón del arte contemporáneo.

EN ESPAÑA

Fernández-Galiano repasó las obras que Jacques Herzog & Pierre de Meuron han desarrollado en las Islas Canarias: la recuperación del frente marítimo y plaza en Santa Cruz de Tenerife y el Tenerife Espacio de las Artes (TEA), que tardó once años en terminarse y que incorpora una fachada carcomida que constituye una seña de identidad de los arquitectos. Así mismo, el conferenciante comentó el edificio central del Forum de las Culturas de Barcelona o la Ciudad del Flamenco en Jerez de la Frontera, aún por realizar y el futuro museo dedicado a Goya en Zaragoza. El más importante, o el más significativo en todo caso, es el edificio de Caixa Forum en Madrid, que Luis Fernández-Galiano analizó con mayor detalle.

A finales de los años noventa, su trayectoria llega a un punto de inflexión, con el tercer encargo que hacen para Ricola. Es un edificio de marketing en el que ya cortan con la búsqueda de lo vernáculo y pasan definitivamente a la empatía con la naturaleza. También fue destacada por Fernández-Galiano la construcción que realizan en Tokio para la firma Prada. En esta ocasión, se ocupan de manera especial del espacio interior, “de las vísceras del edificio”, que hasta entonces no había sido su principal objetivo. Otro tránsito más supuso la biblioteca de la ciudad alemana de Cottbus, que es una obra “casi inmaterial” en la que se trata el espacio interior con dobles volúmenes y en la que se introduce el color.

VOCACIÓN Y EXCELENCIA

Por último, el conferenciante repasó la mala suerte de estos arquitectos con los rascacielos que han proyectado, que no se han llegado a construir, aunque está previsto uno, de forma circular, para la nueva sede del BBVA en Madrid. Se detuvo también en los tres estadios que han diseñado Herzog & De Meuron: el de St. Jakob en Basilea, el Allianz Arena en Munich y el famosísimo Nido de Pájaro, que fue el símbolo de los Juegos Olímpicos de Pekín.

“Herzog & De Meuron mezclan a la perfección la vocación artística y la excelencia profesional. Le proponen al cliente lo que espera de ellos”, terminó diciendo Fernández-Galiano. De hecho, su estudio de arquitectura es el único, de los grandes del mundo, en los que ha aumentado su plantilla en este último año de crisis.

Presentación del libro César Manrique de Fernando Castro Borrego

Sorry, this entry is only available in ES.

El catedrático de Historia del arte, Fernando Castro Borrego, presentó el 24 de septiembre de 2009, en la Sala José Saramago, su libro César Manrique, junto al crítico Fernando Castro Flórez, el viceconsejero de cultura del Gobierno de Canarias, Alberto Delgado y el presidente de la FCM, José Juan Ramírez.

El libro está editado por la Consejería de Educación, Universidades, Cultura y Deportes del Gobierno canario y hace el número 46 de la ‘Biblioteca de artistas canarios’, colección que dirige el propio Castro Borrego. Se han editado dos mil ejemplares de este volumen, que significa “una valiosa contribución para entender más cabalmente la obra del artista”, en palabras del presidente de la FCM, que abrió el acto.

José Juan Ramírez recordó que uno de los objetivos de la FCM es favorecer nuevas interpretaciones y visiones críticas sobre César Manrique y señaló que su figura no ha dejado de crecer en los últimos quince años.  Por su parte, Alberto Delgado, que subrayó el carácter divulgativo de la colección, destacó al artista lanzaroteño como referente de la idea del arte total.

El crítico de arte y profesor, Fernando Castro Flórez, en una larga disertación, desveló los valores del libro de Castro Borrego. Dijo que “marca un antes y un después” y que será un libro de referencia. Para Castro Flórez, este libro aporta claves poco señaladas sobre el artista y bucea en apartados de su vida que apenas se han estudiado, como su sexualidad, sus divergencias con otros artistas o algunas vivencias personales, además de trazar una reflexión estilística o destacar su faceta como gestor cultural. Subrayó la visión integral del autor sobre Manrique, que es lo que aporta la verdadera dimensión del artista.

El crítico resaltó la labor de Manrique como educador a través de su relación entre arte y naturaleza y señaló que “Manrique tenía en potencia todas las bazas del triunfador”. Dibujó un pequeño recorrido por sus inicios como pintor y dijo de él que fue uno de los primeros artistas abstractos españoles a pesar de que no se le considera como tal. Describió a Manrique como un alquimista porque convertía la pobreza en lujo y señaló que estaba empeñado en crear felicidad, aunque no era ingenuo, ya que “conocía el baile de los corruptos”.

El autor del libro, Fernando Castro Borrego, explicó que le costó convencerse para abordar la escritura del libro a pesar de que había escrito mucho sobre Manrique en el pasado. Dijo que era necesario seguir investigando y de hecho, se dedicó a rastrear noticias sobre Manrique en hemerotecas de Madrid para completar esa investigación. Sobre el planteamiento del libro, indicó que “el gran fallo para comprender la obra de César Manrique es fraccionarlo” y señaló que la importancia del artista viene del conjunto de su obra y su vida, incluyendo su dimensión política. “Es el único artista español que ha propuesto un cambio de modelo económico para un territorio” y esto lo logró “a través de su compromiso con la belleza”. “Él no quería ser un pintor de caballete, sino influir en la sociedad”, aseguró Castro, que añadió que “no ha habido nadie en Canarias con su capacidad de comunicación” y calificó al artista como un “referente espiritual en una sociedad en la que imperan los intereses materiales”. Terminó señalando que lo que él quiere transmitir con el libro, que “no es una hagiografía, a pesar de que admiraba a César, sobre todo por su valor”, es la sensación de que Manrique no ha muerto: “El valor con que defiende la isla de Lanzarote es indestructible”, “César es un mito necesario”.

Vicente Verdú

Sorry, this entry is only available in ES.

Hubo un tiempo en que un aura mística recubría a los artistas. El escritor y periodista Vicente Verdú   recordó que en el siglo XIX se produjo una sorprendente deriva que llevó desde “la veneración religiosa al monarca” hacia la “sacralización del artista” a ojos de todos. Se transformaron en seres de los que se esperaba que navegaran por las entrañas del alma humana para descubrir sus misterios y sacarlos a la superficie. “El artista se convirtió en un creador de mundos nuevos. Se le vio, junto a la ciencia, como una aportación al conocimiento de la condición humana. Era el conocedor del sentido de la vida, el que transmitía una revelación”, apuntó el autor de El planeta americano durante su intervención en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique (FCM) el 18 de junio de 2009, dentro del ciclo El autor y su obra. Curiosamente, se daba por bueno que estaban hechos casi a partes iguales de luz y de oscuridad, pues se les acomodaba en el perfil de “gente por lo general tuberculosa, que vivía penosamente, alcohólicos y que, indispensablemente, creaban con dolor”. El autor señaló que “se ha venido arrastrando la ecuación del arte basado en el dolor”.

 Pero esta figura entre mágica y tenebrosa comenzó a desdibujarse en la siguiente centuria. “En el siglo XX había sobre todo que comunicar y el artista ha ido a la par de esa evolución. No bastaba con crear, sino que tenían que ser grandes comunicadores. A día de hoy, el triunfador no es tanto el que descubre mundos, sino el que crea acontecimientos del que participan miles o millones de personas”, expuso Verdú. “El escritor contemporáneo juega con las emociones. Hay que combatir para captar. Actualmente, incluso un profesor que no sepa comunicar es un fracasado”, manifestó. “Yo tengo amigos que escribían novelas experimentales y ahora hacen novelas policiacas. Nunca han estado en una comisaría ni han traficado con estupefacientes, pero sacan libros de esos de los que se dice: ‘No lo podrás dejar’. ¿Qué tiene que ver eso con la creación? Tiene que ver con la distracción y el entretenimiento”, sentenció. “Los artistas ya inventan poco. La provocación ya no provoca, no escandaliza y hay más interés en comunicar que en el pilar de apoyo de conocer más allá. Más o menos todos estamos metidos en ello. Cada uno hace lo que puede…”.

Podría decirse que Verdú, doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona, miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard, colaborador habitual del diario El País, donde ocupó los cargos de Jefe de Opinión y de Cultura, y escritor de éxito, ha hecho bastante en el proceloso mar de las letras. Tenía un escritor dentro. “Es una voz poderosa que te conduce en esa dirección y si no lo cumples tienes un sentimiento de culpa tremendo. Otros piensan que si escriben serán más queridos, pero no piensan que a lo mejor te odian el doble. Y hay también quien dice que no sabe hacer otra cosa”, comentó. Parafraseando a Marañón, matizó que “hay mucha gente que siente esa voz, pero es necesario que se cruce con el talento”. La certeza de su aptitud le vino a Verdú por un camino un tanto retorcido: “Ya estoy harto. O me dices de quién copias o se lo digo al prefecto”, le amenazó un tutor en su etapa de estudiante. “Me estaba alabando dudando de mi capacidad”, subrayó Verdú.

 Este hombre con un escritor encerrado en su interior cursó antes una ingeniería, carrera que no llegó a culminar: “Le dije a mi padre: Mira, no quiero ser ingeniero. Y mi padre, que era abogado, se llevó una alegría. Me pasé a Económicas y obtuve magníficas calificaciones. Y todos decidieron que tenía que ser economista. Pero tenía dudas, lo cual me llevó a suspender cinco asignaturas y a desconcertar a los demás”. En esta deriva se encontraba cuando le surgió la oportunidad de hacer un curso en la Sorbona. Allí se fraguó una decisión vital. “Cuando tuve que volver a España me grabé lo siguiente en la cabeza: no vivirás sino de la escritura. Y me hice periodista. Primero escribía sobre la bolsa, pero como yo lo que quería era escribir poesía pues tarbada en hacer el artículo unas dos horas y media. Hasta que un día el director me dijo: ‘Escribir bien es escribir bien deprisa’. Siempre me despedían por rojo y porque cerraban a menudo”, rememoró.

Con la beca Nieman, y tras su etapa como Jefe de Opinión de El País, se escapó a Estados Unidos. De su experiencia en este país nació El planeta americano. “Todos los libros tienen que ver con la biografía”, afirmó. De sus propias experiencias han surgido también Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso o Nuevos amores, nuevas familias. En cuanto a su estilo, Verdú reconoció que “el periodismo te enseña a ser claro”.

Taller «Recuperar la ciudad de los ciudadanos: el derecho a la ciudad»

Sorry, this entry is only available in ES.

 Los días 1 y 2 de junio de 2009, Julio Alguacil impartió en la Sala José Saramago de Arrecife el taller “Recuperar la ciudad de los ciudadanos: el derecho a la ciudad”. El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, presentó al director del taller, Julio Alguacil, al que definió como “una de las cabezas que mejor piensan alternativas desde la izquierda española”. El profesor de la Universidad Carlos III comenzó la primera de las jornadas del taller poniendo de relieve los factores y fenómenos que motivan una nueva ciudadanía. Entre ellos se pueden destacar la pérdida de vigencia en la sociedad actual de las organizaciones tradicionales y la vuelta a una sociedad de redes, el desajuste entre las viejas normas y los nuevos valores, la pérdida de centralidad del Estado-nación en favor de las fuerzas económicas o el ensanchamiento de la brecha entre ciudadanos y políticos.  También citó Alguacil el concepto de la exclusión social que aparece a partir de los años setenta y que cambia la escala social, ya que hasta entonces los pobres estaban en la parte baja de esa escala pero pertenecían a ella, mientras que ahora, tras la deslegitimación del estado del bienestar por parte de las políticas neoliberales practicadas por los gobiernos de Thatcher y Reagan, están fuera.

Otro de los fenómenos de la nueva ciudadanía es la llamada sociedad del riesgo, según el sociólogo Ulrich Beck; una sociedad en la que todos, incluso los más poderosos, somos vulnerables.  Por último, analizó dos aspectos positivos entre estos factores: el nacimiento de novísimos movimientos sociales, como el llamado movimiento antiglobalización, que supone una vuelta al internacionalismo y que incluye a un grupo muy heterogéneo de colectivos y personas; y la emergencia de un nuevo sujeto ético con el desarrollo de dos nuevas clases de derechos: los ambientales y los culturales.

Tras esta exposición, Alguacil hizo un repaso por cómo se han generado los derechos de ciudadanía, comenzando por los civiles y políticos, los sociales y los económicos, hasta llegar a los republicanos y a los de participación, los más nuevos y los que suponen una mayor complejidad y una doble dirección: pensar globalmente y actuar localmente pero también pensar localmente y actuar globalmente.

El mejor invento
 

“La ciudad es el mejor invento de la humanidad porque es el soporte que mejor ha permitido satisfacer las necesidades humanas”, señaló Alguacil, y lo dijo en pasado porque actualmente la ciudad ya no puede satisfacer esas necesidades, ha dejado de hacerlo.  Éstas, la necesidades, son “pocas, finitas, fácilmente identificables y universales”, es decir, tenemos las mismas necesidades aquí que en otra parte del mundo y ahora que hace cinco mil años. Alguacil nombró tres clases de necesidades: la autonomía, la salud y la autonomía crítica (libertad de acción y de política) pero se centró en el esquena de Max-Neff y Antonio Elizalde, que habla de nueve necesidades: subsistencia, protección, afecto, entendimiento, creación, recreo, identidad, libertad y participación, esta última tomada como necesidad transversal: sin ella no se puede satisfacer el resto. La ciudad, hasta ahora, era un satisfactor sinérgico, nos permitía dar cumplimiento a las nueve, pero ahora ya no es así. Incluso la participación se ha complicado y  parece que se ha sustituido simplemente por el consumo. La mayoría de las necesidades no se satisface, en definitiva.

 La segunda parte de la jornada comenzó con un repaso por la evolución de las  ciudades, surgidas en la primera y segunda revolución industrial a través de un sistema de acumulación de capital. En la segunda, ya se va separando la ciudad por zonas, según su uso. En la tercera, la revolución científico-técnica, surgida a partir de la crisis del petróleo de 1973, se produce la acumulación por desposesión, la privatización de los recursos naturales, la mercantilización creciente de todas las relaciones sociales, en definitiva el crecimiento económico meramente especulativo. Como ejemplo, en España hay siete millones y medio de viviendas que no están habitadas y otros siete millones de personas que tienen problemas de acceso a la vivienda.
 
Complejidad
 

La ciudad moderna está vinculada a la complejidad. En contraste con el artesano, que “produce, se reproduce y distribuye” (las funciones en una ciudad) en un mismo lugar,  surge un ciudadano que se mueve en distintos espacios mezclados. La ciudad es compleja pero a la vez es sencilla, está llena de códigos para hacerla práctica.

La ciudad, por lo tanto, comienza a deconstruirse, se zonifica, se separan las funciones urbanas y aparece la necesidad del transporte y de las zonas dedicadas a él: nace la anticiudad. Madrid, por ejemplo, es la segunda área metropolitana del mundo tras Singapur en acumular más kilómetros de autovía por habitante. Este uso ocupa más superficie que el resto de espacios dedicados a las otras funciones de la ciudad por separado. La zonificación, seña del urbanismo progresista, está ahora en entredicho.  Además, se produce la dispersión territorial: la ciudad sin límites. “Todo el globo terráqueo está al servicio de las necesidades de consumo de las ciudades”, señaló el director del taller. La ciudad moderna también es una ciudad dual: tiene dos velocidades; un centro frente a una periferia, que no necesariamente coincide con la periferia geográfica; y se produce el fenómeno de la gentrificación, que supone que la población tradicional de una zona no puede garantizar su subsistencia en ese espacio por la revalorización del espacio.

Surgen en esta ciudad actual tres tipos de barrios, que dan como resultado un abandono del espacio público: las comunidades cerradas o barrios búnker —en los que vive gente con un gran poder adquisitivo—, los barrios de adosados y las manzanas cerradas con patio interior. “Hemos roto la sociabilidad de la ciudad”, dijo Alguacil, que destacó que se rompe también la continuidad en los espacios porque se multiplican los traslados en coche. “El lugar público es un espacio de sospecha”, señaló, “que acaban ocupando los más desfavorecidos, en la actualidad los inmigrantes”. Y como el espacio público se ocupa por estas personas, pues no se invierte en él, y se acaba por destruir la ciudad.

Si la primera jornada del taller terminó con el anuncio de la destrucción de la ciudad y la evidencia de que la ciudad ya no satisface las necesidades humanas, Julio Alguacil abrió la segunda analizando las condiciones imprescindibles “para volver a la ciudad”, para poder desarrollar procesos participativos. Esas condiciones se resumen en tres dimensiones: la temporal, la espacial y la estructural.

Respecto a la primera, y sobre el esquema de André Gorz, impulsor de la jornada de 35 horas en Francia, que diferencia el trabajo heterónimo (para otros) y el autónomo (llamado ‘el arte de vivir’), destacó que es posible disminuir el tiempo de trabajo a unos niveles importantes y facilitar la participación, ya que uno de los grandes problemas para que los ciudadanos participen es la falta de tiempo. “Si no hay tiempo no se pueden aplicar los derechos de ciudadanía de forma efectiva”.

En cuanto a la dimensión espacial, Alguacil habló de recuperar los espacios de socialización. Expuso las escalas en la ciudad, desde el vecindario hasta la metrópoli, y puso como la escala ideal el barrio-ciudad, que podría tener entre 20.000 y 50.000 habitantes, que albergaría equipamientos cotidianos y aproximadamente la mitad de los empleos de sus vecinos. Precisaría de cierta autonomía política, de cargos electos de manera directa, y de algún elemento singular que pudiera servir de foco de atracción para habitantes de otras zonas y de orgullo para los vecinos. Sería el espacio adecuado para desarrollar de forma óptima las relaciones sociales, ya que fuera de ese ámbito las relaciones se deterioran. Por encima de él estaría la ciudad, la gran ciudad y el área metropolitana, donde es más difícil satisfacer de manera efectiva las necesidades humanas. Por último, estaría la dimensión estructural, sobre la que apuntó lo que ya comentó en la primera jornada: el desajuste entre los partidos políticos, su estructura jerárquica y la población.

Barrios-ciudad
 

Para articular estos barrios-ciudad haría falta una descentralización administrativa, ejecutada como desconcentración, descentralización y desburocratización. La primera de ellas se aborda desde un punto de vista político-económico. El gasto público en España actualmente se divide en un 45% por parte del Estado, un 40% por las comunidades autónomas y un 15% por los ayuntamientos, mientras que la Unión Europea habla de una tendencia hacia un reparto que sea del 50%, 25%  y 25%. Los ayuntamientos están mal financiados, según señaló Julio Alguacil, que denunció además la excesiva privatización de los servicios y apostó por la promoción de la economía social y la formación de cooperativas que no sólo crean empleo sino que generan confianza entre la población de distintos estratos. Asimismo, destacó la puesta en marcha de presupuestos participativos.

La descentralización, por su parte, se aborda desde el ámbito político, propiciando la elección más directa, mientras que la desburocratización requiere de la distribución social del poder y de dejar de depender de especialistas (los políticos) que acaban por inhabilitar a los demás en la toma de decisiones.

Alguacil expuso las distintas relaciones entre los actores de la ciudad. Señaló que se está dando gran importancia a los agentes económicos, que se incorporan a la gestión de la ciudad vendiéndose ésta como una marca (expos, capitalidades culturales…) para atraer inversiones que, en ocasiones, acaban por suponer un gran gasto público. Con este modo de trabajar desaparece la planificación urbana en favor de los intereses económicos. También habló de la situación del tejido asociativo, débil, atomizado y competitivo entre sí, e instrumentalizado en muchas ocasiones por la Administración.

Hay tres modelos de Administración: el burocrático, que es el clásico, el gerencial que es el que se está llevando a cabo en muchas ciudades, como Madrid, con más de quinientos gerentes, y el relacional, que es por el que apuesta Alguacil y el que analizó en profundidad. Este modelo implica un reparto del poder. En él, la calidad de vida se entiende como un proceso y hay participación no sólo por parte de los especialistas, ya que “conocer la realidad es el elemento pedagógico más importante”. La función de los políticos sería en este modelo la de incorporar a los ciudadanos a la toma de decisiones. “Un buen líder político es aquel capaz de incorporar  a los ciudadanos a la toma de decisiones y liderar esas relaciones”, dijo Alguacil.

Se necesitan, por tanto, políticos que medien entre las distintas redes sociales, técnicos implicados, trabajadores municipales corresponsables y ciudadanos activos y participativos.

Movimientos sociales
 

El reto, según Alguacil, está en las ciudades organizadas. Para él, la historia de la  modernidad es la historia de la lucha de los movimientos sociales, gracias a los cuales han llegado los derechos ciudadanos. Y ahí, en esos movimientos sociales, está la base de la alternativa. El director del taller expuso un triángulo en el que en un lado está el movimiento obrero, en otro el ecologista y en otro los movimientos antiautoritarios. En el centro, en la confluencia, está el movimiento de movimientos, el llamado movimiento antiglobalización. Alguacil preguntó y se preguntó si no sería este movimiento el nuevo sujeto histórico del cambio en una sociedad en que los partidos políticos no representan ya a las clases sociales.

Por último diferenció el movimiento antisistema, que propone una alternativa, del movimiento antisocial que sólo funciona como destructor de otro colectivo,  y destacó el crecimiento en España de los movimientos de los desesperados, como se vio en Francia hace unos años y en Los Ángeles a principios de los noventa. La base para el futuro partiría de movimientos locales, anclados a un territorio, pero unidos en una alianza global.

Más información: Nota de prensa

Lázaro Santana. La memoria mixtificada

Sorry, this entry is only available in ES.

El poeta y crítico literario Lázaro Santana, pronunció el jueves 21 de mayo de 2009, en la Sala Saramago de la FCM, la conferencia La memoria mixtificada, dentro del foro de reflexión Foro Archipiélago. Santana hizo un repaso por la crítica que se ha hecho en las islas en los últimos treinta años sobre autores canarios y señaló que a esta crítica “la falta objetividad y le sobra chovinismo”. “Es inflexible e intransigente —aseguró—y el que se opone no es un discrepante, es un enemigo que ataca a la esencia del ser canario”.

Para llegar a esta conclusión, Santana comenzó con unas consideraciones generales sobre el pasado y la memoria. Citó un cuento de Borges en el que al protagonista le dan la opción de conseguir una memoria prodigiosa y sin embargo escoge olvidarlo todo y citó también la máxima de “quien olvida su historia está condenado a repetirla”. Frente a estas dos concepciones negativas sobre el pasado, opuso la visión de la poesía, que tiende a considerar que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

En ambos casos, lo que hay en común es el miedo al pasado, algo arraigado en nuestra mente y que genera la necesidad de falsearlo. “Solemos adaptar la realidad a nuestros intereses”, señaló Santana, a quien la falsedad le parece peor que la ignorancia. Para subrayarlo, recurrió a la alegoría del desván en el que se guardan los fantasmas familiares. Cuando se descubre que en el desván no hay más que una muñeca rota, se presenta la opción de aceptar lo que se ve, la realidad, o seguir creyendo que lo que se imaginaba es lo cierto. “En lo personal, cada uno es dueño de su imaginación, pero esa opción sobre la historia hay que denunciarla”.

Y eso es lo que comenzó a hacer Santana en su intervención respecto a la crítica sobre autores canarios en las últimas décadas. Señaló que “la mirada provinciana casi siempre falsea la realidad” y que, al analizar lo más cercano, “podemos perder la perspectiva y tendemos a magnificar lo que analizamos”. Destacó que, en ocasiones, esto se hace desde un enfoque político interesado y distorsionado y que, en otras ocasiones, se hace por u sentimiento de orfandad, “para sentirnos protegidos por el pasado”.

En este punto de su intervención, comenzó un repaso por las críticas realizadas sobre algunos autores canarios. Sobre la poesía de Domingo Rivero se ha llegado a decir que es superior a la de Unamuno, algo insostenible, a su juicio, pero que “se hace para construir un ascendente fuerte desde el que partir”. También destacó que la interpretación de Nicolás Estébanez como abanderado del nacionalismo canario es falsa, ya que fue universalista y anarquista y señaló que de su poema Canarias se ha hecho “una interpretación torcida”. Algo parecido ocurre con la figura de Cristóbal del Hoyo, que como poeta no escribió una sola línea propia ya que se dedicó a traducir poemas portugueses y sin embargo en su Oda al Teide algunos han visto “el poema de la libertad del hombre canario”.

Otra de las mixtificaciones realizadas con autores canarios se refiere a los surrealistas. Según Santana, se ha magnificado la visita de André Breton a Tenerife en 1935, para enlazar directamente a los autores canarios con los franceses y negar los lazos con los españoles., algo que atribuye a un “complejo de inferioridad”, ya que la influencia tanto de Alberti como de Jiménez Caballero, sobre los autores canarios es, en su opinión, clara. “La vinculación intelectual de los vanguardistas canarios se produce con autores de la Península casi exclusivamente”, afirmó el crítico literario, que también sostuvo que al surrealismo canario se le ha querido dar mucho peso cuando apenas tuvo influencia. Señaló que Canarias sí aportó dos buenas figura al surrealismo: el pintor Óscar Domínguez y Agustín Espinosa. Frente a esto destacó como un exceso insostenible que se haya dicho del libro Lo imprevisto de Domingo López Torres, que es “uno de los mejores libros del surrealismo”. Para Santana, estas consideraciones tenían cierto sentido en 1975 tras salir del franquismo “pero ahora ya no”.

Santana citó también el caso de una exposición del grupo Pajaritas de papel (1928-1930), formado entre otros por Domingo Pérez Minik, que organizó el Gobierno de Canarias. En el texto del comisario incluido en el catálogo de la muestra, Santana encontró otro “ejemplo de irresponsabilidad crítica”, ya que en ese texto se consideraba la “fundacional” e “ingente labor creativa” del grupo, cuando ellos mismos se definían como creadores de arte doméstico. Terminó con el ejemplo de Graciliano Afonso (1775-1861), del que se ha dicho que realizó una labor cultural “titánica” y que su obra había que entenderla comparándola con lo que se hacía en las islas en su época.

La conferencia finalizó con un ejemplo histórico de este tipo de mixtificaciones. Se refirió al pasaje narrando por el alférez Alonso Jaime Sotomayor que participó en 1483 en la conquista de Canarias junto a Juan Rejón. Cuenta que un canario viejo le dio a Rejón buena información para comenzar a invadir la isla de Gran Canaria. Después, algunas crónicas convirtieron a ese canario viejo en una canaria y posteriormente, en Santa Ana. Santana, el conferenciante, señaló que “los que se ocupan de la crítica deben elegir si al final de su estudio se quedan con el canario viejo o con Santa Ana”.

Tras su intervención comenzó un animado debate sobre el contenido de su ponencia.

Presentación de Paisaje y esfera pública de Mariano de Santa Ana y Orlando Franco (eds.)

Sorry, this entry is only available in ES.

Paisaje y esfera pública es un libro editado por los historiadores del arte Orlando Franco y Mariano de Santa Ana, que recoge 122 textos de personas vinculadas con el Archipiélago, en los que reflexionan, desde campos muy diversos, sobre el contenido que encierra el título del libro. Los editores, junto al arquitecto David Mallo, presentaron el libro en la Sala José Saramago de Arrecife el pasado 16 de abril. El volumen lo ha publicado el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) y la Demarcación de Gran Canaria del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias. También han colaborado la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Cabildo de esa isla y el Gabinete Literario, a quienes los editores dieron las gracias al inicio de su intervención. 

La idea de hacer el libro surge de unas jornadas organizadas por el Colegio de Arquitectos hace dos años y medio en Gran Canaria. En principio, se pretendió plasmar las conclusiones en una publicación pero el proyecto fue replanteándose hasta concretarse en la edición actual. Entre los autores se encuentran economistas, arquitectos, políticos, artistas, sociólogos, activistas sociales y personas de muy distintos ámbitos de la esfera pública.

El arquitecto David Mallo señaló en su intervención que “el proyecto es vigente y oportuno” y que puede servir para subrayar algunas de las claves de la crisis actual. “Sobre el territorio y el paisaje no se puede reflexionar de forma independiente a lo que es la economía, la cultura y la política”, sostuvo.

Por su parte, Orlando Franco explicó el proceso de elaboración del libro y señaló que “el paisaje en Canarias es todo, es algo más que un concepto político o social, es una urgencia para constituirnos como sociedad”. Franco se mostró satisfecho del resultado recogido en la publicación y aseguró que, con las voces que aparecen en ella, están representadas todas las sensibilidades de Canarias. Definió el libro como “político, valiente y polémico” y señaló que puede servir para que el lector reinterprete el contexto geográfico en el que vive. A los autores se les solicitó una reflexión sobre el paisaje y la esfera pública y no se les dio ninguna directriz.

Reiteró que un tema tan urgente como es el paisaje “no se puede dejar en manos de los políticos”, para completar críticamente: “Nuestro futuro está en manos de unos señores que no están interesados en el bien público”. “La esfera pública somos todos y todos somos dueños del territorio”, aseguró, aunque censuró, que la sociedad civil de Canarias no responda a lo que debería ser una sociedad madura, ya que hace dejación de sus responsabilidades.

Mariano de Santa Ana comenzó su intervención señalando que el paisaje canario no solo es frágil por su singularidad, sino que también lo es la esfera pública, porque la ciudadanía que debería fiscalizar la acción de gobierno es frágil a su vez. Destacó que la virtud del libro es la de “haber construido esfera pública en Canarias de forma discursiva”. Santa Ana señaló que a la Administración no le gusta la esfera pública y recordó algunos casos de presiones a quienes participan de forma crítica en ese ámbito, como el ataque a la FCM por su oposición a la carretera de La Geria o la campaña contra el profesor Federico Aguilera Klink en Tenerife por su oposición al puerto de Granadilla, o incluso el ninguneo a las 45.000 firmas presentadas por Ben Magec en el Parlamento, que no se admitieron a trámite. Destacó que en este libro “todos los que escriben están en igualdad de condiciones, algo que no suele pasar”.

Los ponentes entraron en un debate con el público en el que salieron a relucir temas muy diversos relacionados con el paisaje y el territorio de Canarias. Sobre la Ley de medidas urgentes se centró gran parte del debate, acusándose al Gobierno de Canarias de reducir el nivel de protección del suelo y facilitar el deterioro del paisaje. David Mallo señaló que la ley se trata de un “disfraz” que se hace por presiones económicas y que pone en peligro el paisaje que habría que defender, desde el punto de vista empresarial, porque la supervivencia económica pasa por la supervivencia del paisaje. También se trataron otras cuestiones, como el proyecto de Tindaya, la preparación de los representantes políticos, las listas abiertas…

El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, cerró el debate señalando que, como siempre que se empieza hablando del paisaje, se termina hablando, inevitablemente, de política.

Encuentro entre José Saramago y Sigifredo López

Sorry, this entry is only available in ES.

El 13 de abril de 2009, tuvo lugar el encuentro entre José Saramago y Sigifredo López bajo el título "Testimonio de un secuestro: un futuro en paz para Colombia".

Fue una noche emotiva en la Sala José Saramago. Junto al director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, en la mesa, y ante un aforo completo, comparecieron dos hombres que parecían viejos amigos y que sin embargo hasta hace unos días no se conocían. José Saramago y Sigifredo López Tobón, diputado colombiano secuestrado por las FARC durante seis años, diez meses y veintiséis días y liberado finalmente el pasado 5 de febrero gracias a la mediación de la senadora Piedad Córdoba, que lidera el movimiento Colombianos por la paz. Hace sólo 61 días recuperó su libertad. “Cuando lo conocí me encontré con un hombre tranquilo”, dijo de él y junto a él el escritor portugués que da nombre a la sala, el “maestro”, según López Tobón. Saramago lo comparó con Fray Luis de León, que retomó su lección en la Universidad de Salamanca (“como decíamos ayer”) tras volver de cinco años de cautiverio. Y lo dijo con un hilo de voz anudado por la bronquitis de la que se está recuperando… y por la emoción. 

Saramago se emocionó y explicó el motivo. Al inicio del acto se proyectó un vídeo de los primeros momentos de la liberación de Sigifredo López y de sus primeras palabras, en las que comparó a Piedad Córdoba con el personaje de la mujer del médico en la novela Ensayo sobre la ceguera. “En el momento de su liberación comparó la acción de la senadora colombiana con un personaje mío”, explicó Saramago. “Me he sentido justificado como hombre y como escritor”. “Pónganse en mi lugar”, pidió.

El Nobel portugués advirtió que sobre Colombia sabía poco y que sólo diría banalidades que todo el mundo conoce. Completó la impresión que le produjo el político colombiano destacando que le parecía un hombre en paz con la vida, con un discurso exento de resentimiento — “y tiene derecho al odio” — y que considera que la solución del conflicto y la consecución de la paz en Colombia es más importante que los sucesos personales. Apostó por una salida dialogada al conflicto colombiano “no para olvidar lo que ocurrió sino para que no ocurra más” y puso sus esperanzas en que Piedad Córdoba llegue a la presidencia de Colombia. “Si lo consigue quizá algo pueda cambiar”. “¿Puedo ser incorrecto en mi lenguaje? — preguntó a la audiencia—. Y concluyó: “Para que algo pueda cambiar de una puta vez”.

“Cerrar puertas al diálogo no es ético”

Sigifredo López tomó la palabra. Expresó su admiración a Saramago — “su testimonio de vida perdurará tanto como su literatura” — y su agradecimiento a él, a Pilar del Río y a la Fundación César Manrique y explicó parte de su experiencia personal y su visión del conflicto y de la solución.  Su abuelo fue asesinado en los años cincuenta, su padre también, cuando Sigifredo apenas tenía un año. Él, siete años secuestrado. “El drama de mi familia es el de miles de familias de Colombia. Cuatro generaciones de colombianos no han visto la paz”. Una paz posible, según el diputado: “Sólo hace falta un mínimo de racionalidad y un mínimo de humanidad”. Tras hacer un breve recorrido por los orígenes y la evolución del conflicto, señaló que Colombia anhela la paz y que “cerrar puertas al diálogo no es ético ni democrático”. “La solución solamente es política y el diálogo es la única salida”, afirmó.

Explicó la “triste realidad” social del país y la causa real del conflicto: la injusticia social, la exclusión y la pobreza. Hay niños de doce o trece años a quienes sus madres entregan a la guerrilla. “No es una opción, es la única opción que hay para salvarse del hambre”. Así no roban ni se prostituyen. En el país hay tres millones de jóvenes entre doce y veinticinco años que viven en las zonas de influencia de la guerrilla o en zonas marginales. A la guerrilla le basta con reclutar al año al 0,01% para hacer frente a las bajas que causa el ejército, 3.500 guerrilleros al año que son capturados, abatidos o que desertan.

Antes de que López Tobón hablara sobre su experiencia personal en el cautiverio, Saramago apuntó que probablemente sobrevivió porque había ido construyendo en su interior durante su cautiverio todo lo que la guerrilla había querido destruir en él. “A mí no me van a quitar mi dignidad, que es lo único que tengo”, dijo suplantando la personalidad del diputado.

La ausencia de los seres queridos

“Los más duro no son las cadenas, ni el maltrato, ni la humillación; lo más duro es la carga emocional por la ausencia de tus seres queridos”, dijo Sigifredo López sobre su secuestro. A esa ausencia se suma la impotencia de permanecer cautivo sin expectativas de liberación, ya que como secuestrado político ni siquiera pedían un rescate monetario por él. “Dependemos — en presente — de que unos señores quieran intercambiarnos por prisioneros”. Y sentíanel olvido, que “es más duro que la muerte”.

Sin embargo, algo cambió cuando el 18 de junio de 2007 la guerrilla asesinó a once diputados que fueron secuestrados junto a él. Tan sólo sobrevivió él porque había sido apartado. Entonces la sociedad colombiana salió a la calle a protestar. “Las víctimas, a pesar de sufrir, tenemos el deber de enviar un mensaje de optimismo, pasar de la denuncia a la propuesta, porque no se pueden construir las nuevas generaciones sobre mensajes de odio y venganza”, señaló.  Narró cómo soportaba el secuestro, haciendo dos ejercicios: uno de memoria, recordando a las personas que había conocido a lo largo de su vida, a sus compañeros de colegio, los temas del primer semestre de la carrera de Derecho…; y otro de imaginación: pensando lo que haría tras el secuestro. Confesó que en esos planes no entraba la política.

Tras el asesinato de sus compañeros sintió odio por primera vez. “No lo había sentido ni por los asesinos de mi padre, que sé quiénes son y dónde viven”. Cayó durante cuatro meses en una depresión y, superado el duelo, determinó salir “por la puerta de las decisiones”. “Hay mucho que hacer por Colombia”. Apoyó públicamente a la figura de la senadora Piedad Córdoba. “Yo creo en esa mujer porque su proyecto es ético”.

“La guerrilla se ha autodestruido”

Sigifredo López reiteró su creencia de que la paz es posible aunque el problema está anclado en “falsos dilemas”, como que si hay o no hay conflicto armado o si se puede o no hablar con terroristas “mientras los secuestrados se nos mueren”. “Son excusas para negarse a salvar vidas humanas”. Aseguró que sentarse a hablar con los terroristas, sin impunidad, no es legitimarlos como actores políticos, ya que su múltiple condición, no sólo de terroristas, sino también de narcotraficantes, de asesinos y de rebeldes, no los convierte en actores políticos. También señaló que las FARC están equivocadas si creen que la comunidad internacional los va a ver como un Estado en ciernes si logran el intercambio de prisioneros. “No tienen proyecto político y no proponen nada desde hace diez años”. “Ellos labraron su propia tumba con las barbaridades que han hecho, se han autodestruido”. “El pueblo de Colombia los repudia y ninguna revolución triunfa sin apoyo popular”, aseguró.

El acto terminó con una llamada telefónica de la senadora Piedad Córdoba que habló con Sigifredo López y con José Saramago. “Para nosotros — le dijo Saramago — eres ya un referente político y ético y eso no hay quien lo pare”. “Siga siendo la mujer del médico”, se despidió el Premio Nobel entre aplausos del público.

Víctor Gómez Pin. Contra la barbarie: la filosofía educadora de la humanidad

Sorry, this entry is only available in ES.




“Voy a hacer apología de la filosofía”. Así comenzó Víctor Gómez Pin la conferencia titulada Contra la barbarie: la filosofía educadora de la humanidad, que ofreció en la Sala José Saramago de Arrecife el 19 de marzo, con la que la FCM inauguró su programa de actividades de 2009, y que puede verse desde el archivo de emisiones en www.tv.fcmanrique.org

 

“Es difícil convencer a la gente de que los filósofos hablan de cosas que conciernen a todos, y si hiciéramos una encuesta”, introdujo Gómez Pin, “y preguntáramos a la gente qué es un filósofo, la respuesta seguramente sería esta: una persona que se ocupa de asuntos que no interesan a nadie (o sólo a ellos mismos) y lo hacen además con una terminología oscura que no se entiende”. Una idea que es injusta, a juicio del conferenciante, pero que a veces ha sido provocada por los propios filósofos.

 

Gómez Pin dedicó buena parte de su reflexión al filósofo griego Aristóteles, el primer biólogo y físico de la Historia, que redactó la Constitución de Atenas, recolectó proverbios, hizo tratados de Lógica, de Cosmología… y de Metafísica. “Las primeras quince líneas de la Metafísica aristotélica explican qué diferencia al hombre del resto de animales: todos los humanos desean / aspiran / necesitan, por su propia condición y naturaleza, la lucidez”, afirmó el profesor Gómez Pin, quien añadió que “una sociedad que no permite alcanzar esa lucidez está mutilando nuestra propia condición. Nuestros genes exigen lucidez, y donde no hay lucidez, hay síntoma, eso lo sabe cualquier psiquiatra”. Para el conferenciante, “el hombre, además, a diferencia del resto del mundo animal, es el único al que le gusta saber por saber, al margen de sus necesidades de subsistencia; nos gustan los sentidos por ellos mismos; lo que nos gusta no es tanto adecuarnos a la vida, sino contemplarla”.

 

Ahondando en las características que definen al hombre como tal, Gómez Pin señaló la capacidad de raciocinio y el uso de la técnica como los dos elementos fundamentales que nos diferencian de los animales. Una capacidad de raciocinio que, según el filósofo y escritor, “hace que nos relacionemos con el mundo a través de conceptos e ideas, con las que hacemos juicios y nos hace, por tanto, seres de juicio”.

 

Otra de las características singularizadoras y específicas del ser humano es el lenguaje. Para el conferenciante, “mientras el resto de animales tienen códigos de señales, el hombre convirtió el instrumento del lenguaje en un fin en sí mismo”, lo que llevó al filósofo a afirmar que “quien instrumentaliza la palabra pierde su dignidad como hombre”, y que “un poeta es alguien que renuncia a usar la palabra como instrumento y se pone al servicio de la palabra”.

 

Para finalizar su intervención, Gómez Pin señaló que “barbarie es no luchar por las condiciones necesarias para que toda la humanidad pueda realizarse encontrando la lucidez; y la libertad y la fertilidad del espíritu humano está por encima de todas las prioridades”.

Victor Gómez Pin es catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde enseña Teoría del Conocimiento e Introducción al Pensamiento matemático. Desde muy joven se trasladó a la Sorbona de Paris donde alcanzó el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Tras años de docencia en universidades francesas se incorporó a la Universidad del País Vasco de cuyo Departamento de Filosofía fue el primer director.

Victor Gómez Pin es Cordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas ediciones desde hace 16 años han merecido el patrocinio de la UNESCO.

Autor de casi una treintena de libros, ha obtenido entre otros los Premios Anagrama de Ensayo y Espasa de Ensayo. Entre sus obras destacan El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Su último libro publicado es Filosofía: Interrogaciones que a todos conciernen, en 2008.

Daniel Innerarity. Un mundo desincronizado

Sorry, this entry is only available in ES.

Daniel Innerarity participó en el espacio de reflexión "Fronteras y direcciones del progreso" el 30 de octubre de 2008.

Primero Daniel Innerarity marcó los tiempos de su conferencia ‘Un mundo desincronizado’. Tres partes, tres tiempos. Se propuso (y lo consiguió) explicar por qué las guerras actuales son conflictos de tiempo y ya no de espacio. Después explicó por qué en la sociedad hay muchos tiempos diversos y finalmente expuso su concepto de cronopolítica: cómo entender la política como una gestión de los tiempos.

“Todos sabemos que quien manda es quien controla el tiempo”, comenzó Innerarity, que lanzó preguntas al público: ¿quién controla el tiempo?, ¿cuál es la velocidad correcta? Su hipótesis es que los conflictos actuales, desde los domésticos a la geopolítica, son conflictos de tiempo. “En geopolítica antes se ocupaba espacio y ahora lo interesante es hacerse con el tiempo”. “La cronopolítica es más interesante que la geoestrategia”.

“En el fondo luchamos por quitar el tiempo a otros”, según Innerarity que considera que la manera moderna de exclusión es acelerar los procesos sociales, que imponiendo velocidades se crean fronteras. Según el filósofo, hay que volver a la idea del marginado, que es una idea espacial, como el retrasado. El marginado vive hoy en otro tiempo. ¿Y cuáles son las dos instancias que tratan de imponer sus tiempos al resto? La economía financiera y los medios de comunicación.

Los sistemas más rápidos imponen su tiempo

Así llegó a la segunda parte, al segundo tiempo de la conferencia, la explicación de la policronía actual: cómo personas que viven en el mismo espacio, lo hacen en tiempos distintos. “Hay tantas velocidades que no hay una instancia  natural de las cosas”, señaló. Cada uno de nosotros reivindicamos nuestro ritmo. Existen, a la vez, los tiempos de las personas y los tiempos de los grupos.  Y hay choques. Hay lógicas temporales antagónicas y hay, por supuesto, lógicas temporales que pretenden imponerse sobre el resto.

Ese choque es especialmente importante entre los subsistemas sociales: la Economía, el Derecho, la Religión, la Política, los medios de comunicación… “Todos tienen tiempos muy diversos y chocan continuamente”. En esos choques, en esa “guerra desigual”, los sistemas más débiles, los más lentos, ven cómo los más rápidos les imponen su tiempo. Entre los más rápidos están—insistió Innerarity— la economía financiera y los medios de comunicación y entre los más débiles está la ecología (el tiempo de reposición natural es muy lento comparado con el tiempo del consumo), el Derecho (muy lento frente a los avances tecnológicos) o la política que necesita de la deliberación, de la búsqueda de razones.

“Se ha pensado que los progresos se armonizaban y el progreso se ha astillado: hay muchos avances en unos subsistemas y en otros no”. Dos ejemplos: la Unión Europea, de la que se pensó que el mercado único llevaría a una unión política, y China, que avanza hacia el capitalismo pero no hacia los Derechos Humanos. Y una desincronización clara respecto a las fuentes de energía: “hay ciclos naturales de regeneración que no están a la altura de la capacidad de uso de esos ciclos”. La velocidad de consumo es enorme.

La política debe democratizar el tiempo

Y llegó el tercer tiempo. ¿Cómo pensar un tiempo democrático? Esta es la función principal de la política, según Innerarity: democratizar el tiempo. Hay dos supuestos de la democracia moderna que hoy ya no son válidos: el concepto de la unidad del tiempo histórico y la compatibilidad entre el tiempo político y el tiempo social. “Nadie pensó que fueran incompatibles”.

La articulación del debate en torno al pasado, presente y futuro y la dicotomía entre conservador y progresista “hoy ya no está tan clara”. Es un anacronismo. “Ser progresista o conservador hoy significa poco”. Es más: “un reaccionario no es alguien que quiera conservar algo del pasado, es lo contrario”. “Un reaccionario destruye el futuro a través de la aceleración en nombre del futuro”. Como ejemplo, la batalla electoral entre Royal y Sarkozy: la izquierda es la del ritmo lento y la derecha la del ritmo rápido. “La lógica de la izquierda hoy es conservacionista”, mientras que los conservadores están a favor de la aceleración.

Y aquí señaló que “la aceleración dificulta y debilita la capacidad de deliberación y decisión del sistema político”. O dicho de otro modo: “La dinámica de la aceleración de la sociedad es una amenaza para la política porque dificulta la autodeterminación democrática”. Ese énfasis en agilizar las decisiones puede acabar siendo una coartada para tomar decisiones sin trámites democráticos. Así pues, la sociedad se va despolitizando. “Hoy el problema—señaló Innerarity—no es gobernar bien o mal, es gobernar. “El 90% de lo que hace un político es gestionar la reparación de los daños: la política es melancólica”. Llegamos a una democracia despolitizada en la que algunos pretenden que la política sea un anacronismo. Así que el desafío se traduce en cómo defender la democracia defendiendo las propiedades temporales de la democracia, cómo defenderse frente a los tiempos de la economía financiera y los medios de comunicación.

Innerarity, que miró varias veces su reloj, aseguró durante la conferencia que el tiempo de atención que una persona puede dedicar a escuchar a otra no suele pasar los cincuenta minutos. El ponente habló y contestó a las preguntas del público durante más de una hora y media. 

Eduardo Mendoza

Sorry, this entry is only available in ES.

Eduardo Mendoza participó el 23 de octubre de 2008 en el espacio de reflexión El autor y su obra, e hizo un recorrido por su vida, abordando los episodios fundamentales que arrojan luz sobre su vocación como narrador.

Con humor y una fina inteligencia, Eduardo Mendoza se aproximó a su trayectoria vital y literaria como si se tratara de uno de los personajes de sus novelas, comenzando con su infancia y las circunstancias del entorno familiar y social, para después hacer hincapié en su etapa de los años setenta, cuando escribió su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, poniendo en relación su literatura con las circunstancias históricas.

A partir de aquí, Mendoza reflexionó sobre buena parte de sus obras, y compartió con el público los rasgos principales de su actividad como escritor y los motivos que le impulsaron a escribir sus obras.

Eduardo Mendoza nació en 1943 en Barcelona, donde cursó todos sus estudios. Después de licenciarse en Derecho, estudió sociología en Londres y trabajó como abogado en varias empresas y más tarde como traductor e intérprete en las Naciones Unidas y en diversos organismos internacionales.

En 1975 publicó su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, con la editorial Seix Barral, a la que ha seguido siendo fiel hasta el día de hoy. Otras novelas suyas son: El misterio de la cripta embrujada, La ciudad de los prodigios, Sin noticias de Gurb y Una comedia ligera, hasta la más reciente, El asombroso viaje de Pomponio Flato, aparecida este mismo año. También ha escrito obras de teatro, en catalán, y ha hecho traducciones al castellano y al catalán.

Desde 1988, se dedica exclusivamente a la literatura, salvo un periodo en que impartió clases de interpretación en la universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Ha colaborado como columnista en el diario El País.