El 28 de junio se presentará el libro « Animales Impuros »

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El jueves 28 de junio, a las 20,00 horas, en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique (La Plazuela, Arrecife), tendrá lugar el acto de presentación del libro Animales impuros, del escritor y catedrático de Literatura, Nilo Palenzuela. En el acto estarán presentes el autor, y el escritor y profesor titular de Literatura, Oswaldo Guerra, que mantendrán una conversación en torno a la obra presentada.

Más información: Nota de prensa

El universo de las artes digitales: ciencia, tecnología, archivos, feminismos, big data, propuestas e instalaciones

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El historiador y gestor cultural, Jaume Reus, demostró empíricamente el título del taller: “Artes digitales hoy, más que interactividad” durante las dos jornadas, los días 19 y 20 de junio, en que lo dirigió. El director de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera, lo presentó señalando que la cuestión digital es un gran campo público, con impacto en muchos ámbitos, al que hay que estar atento. Reus destacó que en un principio parecía que la interactividad era la única característica del arte digital, pero que hay una gran variedad. “Es algo expandido e interdisciplinario”. Hay mucha experimentación, y también, en muchos casos, solo hay tecnología sin relato, “sin nada que decir”. La unidad mínima en este arte es el píxel y su precedente en pintura fue el puntillismo, o neoimpresionismo, de artistas como Seurat.

El taller se dividió en cuatro ponencias y dos sesiones prácticas de trabajo. La primera de las ponencias se centró en la relación entre el arte y la tecnología. Reus expuso propuestas como la de la Fundación Sorigué y su relación con el Festival Sonar. De esa unión expuso cuatro proyectos o instalaciones arriesgadas. La de Carsten Nicolai, Unidisplay, “una realidad inmersiva”, la del estudio británico Semiconductor, Earthworks, una instalación que es “un salto cuántico” y que muestra datos sismográficos (de movimientos del Planeta) convertidos en sonidos e imágenes que no dejan de moverse, y Phosphere, la esfera de luz y danza de Daito Manabe. Otros ejemplos de obras destacadas por Jaume Reus son los de Ryoichi Kurokawa, una instalación sofisticada que une el arte de este japonés con la figura de Ramón Llull, en el 700 aniversario del nacimiento de este último. Ambos autores se maravillan ante la naturaleza, uno a través de Dios y otro, de la ciencia.La tecnología permite un desafío a la naturaleza”, señaló Reus, que también hizo un repaso a las revistas digitales que se encargan de este arte, como la de la Universitat Oberta de Catalunya, Art Nodes, dirigida por Pau Alsina, o la del IMT de Boston, Leonardo, la más prestigiosa en el ámbito internacional, o en el ámbito doméstico el blog El arte en la edad del silicio, de Roberta Bosco y Stefano Caldana.

Repasó otras exposiciones como la colectiva Real Time, arte en tiempo real, en la que las instalaciones solo funcionan si están conectadas a Internet y que reflejan el número de tuits por ciudades o muestran las películas que se están descargando, el sonido asociado a algunas calles o un contador de tiempo que recoge los segundos y minutos que el público observa el propio contador.

La segunda ponencia comenzó con la postfotografía, planteada por Joan Fontcuberta, que desmonta que la imagen sea igual a la verdad. También habló Reus de las imágenes pobres, que habitan la Red, son de poca calidad y se usan muchas veces, pero se prefieren, incluso por la prensa, por su inmediatez. Planteó la acumulación de imágenes: a Facebook se suben 250 millones de imágenes al día y en Flickr hay ocho millones de puestas de sol. Se gasta más tiempo en captar imágenes que en verlas. En la postfotografía, la toma de la imagen es solo el primer paso antes de la postproducción. Hay fotógrafos que son más prescriptores que fabricantes de imágenes, son apropiacionistas, reciclan imágenes.

El proyecto The file room, un archivo internacional de censura, de Antoni Muntadas, dio pie para hablar sobre la censura en el arte digital, con el ejemplo de la obra retirada en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo de Madrid, ARCO, titulada Presos políticos, de Ricardo Sierra. En España, dijo Reus, hay 13 artistas encarcelados, más que en China o Irán. “Estamos en el top”. “Parece que el arte digital está en otro universo, que es evasivo, y no es así, hay artistas implicados”, señaló.

La segunda jornada comenzó con los archivos o colecciones digitales. En primer lugar, la Colección BEEP, de las tiendas de informática del mismo nombre. Cada año, convocan un premio y compran una obra digital en ARCO, además de fomentar la creación de otras obras, de artistas como Daniel Canogar, Rafael Lozano Hemmer, Paul Friedlander o Ricardo Iglesias. Otro archivo es el del MEIAC – Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo, que incorpora dos colecciones, Turbulence y NETescopio. A estos se añade el archivo ADA, el de la Asociación de arte electrónico y experimental o el trabajo de Soliman López, creador de Harddiskmuseum, un disco duro que, en sí mismo, es un museo en el que invita a artistas. También Jaume Reus destacó Rhizome, una de las grandes plataformas de arte digital; MIDECiant – Museo Internacional de Electrografía de Cuenca, un centro asociado a la Universidad de Cuenca y promovido por José Ramón Alcalá; eTOPIA, en Zaragoza, un centro municipal de arte y tecnología o el proyecto de Archivo Español de Media Art; Jodi.org es el archivo de dos artistas, dos hackers “que juegan con el error”, o Art Futura, una propuesta desde 1995 que profundiza en la cognición aumentada, que consiste en usar la tecnología para aumentar nuestras capacidades cognitivas y conectar mejor con los demás. Por último: MADATAC (la Muestra Internacional de Arte Digital Audiovisual y Tecnologías Acontemporáneas), un evento internacional en el Centro Conde Duque de Madrid.

El taller siguió con una mirada a la perspectiva de género, poniendo sobre la mesa el Ensayo sobre género y ciberespacio, el Manifiesto ciberfeminista en el Siglo XXI o la web obn.org de women hackers. Según Reus, “a nivel creativo y de gestión cultural, la presencia de la mujer va creciendo pero sigue habiendo muy poca visibilidad”. Así mismo, “en el mundo del arte más tradicional había poca presencia de la mujer y eso se mantiene en el mundo digital”. Una de las teóricas más destacadas en este campo, el del arte, redes y ciberfeminismos, es Remedios Zafra.

La última visión es el Big Data, ya que “hoy todo es susceptible de ser datificado”. Entre las plataformas y centros de interés, está la exposición del Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona, Big Bang Data, de José Luis de Vicente y Olga Subirós, la Bienal online Thewrong.org, el ZKM (Centro de Arte y Medios Tecnológicos), uno de los centros de cultura digital de referencia, más importantes del mundo, en Karlsruhe (Alemania), y el Ars Electronica Center de Austria, el otro gran centro relacionado con la ciencia y la investigación que otorga los Golden Nica, los premios más importantes del mundo de arte electrónico. Otros proyectos relacionados con la ciencia y arte digital son la plataforma para arte y cultura digital, Ars Electronica (aec.at), el sitio web de arte vanguardista ubu.com, el estudio de artistas visuales de Mar Canet y Varvara Guljajeva (varvarag), el grupo japonés TeamLab, o Arts.cern, el proyecto artístico del acelerador de partículas de Ginebra que dirige Mónica Bello. El taller finalizó con otra sesión práctica sobre el arte post-Internet y la inmaterialidad del arte digital.

Más información del taller: Programa y horarios

Más información: Nota de prensa

Joaquín Estefanía: “Lo peor no es el retroceso sino que se han roto las expectativas materiales y emocionales de muchos jóvenes”

A Joaquín Estefanía se le ocurrió la metáfora de los topos releyendo El 18 de brumario de Luis Bonaparte, de Karl Marx. De ahí el título de la conferencia que ofreció el pasado 14 de junio, en la Fundación César Manrique: La tribu de los topos. Jóvenes rebeldes, dentro del espacio de reflexión Fronteras y direcciones del progreso. Sólo tres días antes de la conferencia, Estefanía había sido nombrado director adjunto de El País.

El ponente habló de los movimientos juveniles que han marcado la historia en los últimos cincuenta años y que, como acción, han provocado una reacción para regresar al statu quo. Los tres hitos son 1968, 1999 y 2011. La primera fecha no fue sólo mayo y no fue solo París, y tampoco fue solo un movimiento juvenil. Fue el año de la invasión de Checoslovaquia “que acabó con la esperanza de un socialismo de rostro humano”, fue el año de la represión a los estudiantes en México que aún hoy no se sabe cuántas víctimas mortales provocó y fue el año, en Francia, de la huelga general “más importante de Europa”. A esa acción le sobrevino la reacción conservadora de Thatcher y Reagan que pretendió acabar con los valores del estado del bienestar.

El segundo hito, 1999, fue el del “mal llamado movimiento antiglobalización”, que surgió en Seattle en la asamblea de la Organización Mundial del Comercio, con la reacción consiguiente de los neocons, entre los que se contaban algunos de los jóvenes de mayo de 1968, recordó Estefanía. Y el tercer hito, el de 2011, el de los indignados, “que no fue solo español, porque se da en todo el mundo, con menos presencia pero con gran influencia”, como el movimiento Occupy Wall Street, que genera la candidatura de Bernie Sanders en el Partido Demócrata. La reacción a este movimiento es la presidencia de Donald Trump.

El último libro de Estefanía se titula Revoluciones. Cincuenta años de rebeldía (1968-2018). No alude al sentido estricto de revolución inmediata “sino a un sentido blando”, de protestas colectivas que acaban cambiando cosas. Estefanía considera que hasta 1968 los cambios eran patrimonio de la clase obrera pero después la juventud compite como sujeto histórico con el movimiento obrero. En 1968, lo que unía a los jóvenes era su odio al marxismo que provenía de la URSS (eran maoístas, trotskistas, seguidores del Che…). En los movimientos posteriores no hay ni un país, ni una clase de referencia y tampoco una ideología cerrada, son menos dogmáticos “y con una mezcla de ideologías logran entenderse y son capaces de trabajar entre sí”. Los factores que tienen en común es que son movimientos globales y antiautoritarios que reivindican más la Revolución francesa que la bolchevique. También tienen dos características nuevas: se fijan en la desigualdad, no tanto en la pobreza, y denuncian que la capacidad de influencia la ostentan poderes fácticos no elegidos (como los mercados o el sistema financiero). No obstante, la lucha de clases no ha desaparecido y además ahora emerge otro sujeto histórico para el cambio, que va a ser central, y es el de las mujeres.

El final de esos movimientos se encuentra en el capítulo de las diferencias entre aquel 1968 y la actualidad. Mayo del 68 acabó por dos razones: la primera son los acuerdos de Grenelle firmados entre el gobierno francés y los sindicatos, que lograron una subida salarial, la jornada de cuarenta horas y la presencia de los sindicatos en la empresa. “Obtienen eso pero los desarman”, señaló Estefanía. La segunda es más prosaica aún: para el movimiento estudiantil llegaron las vacaciones de verano. ¿Qué aprendieron los indignados de esto? Que la calle cansa, y que debían entrar en las instituciones. Así acaba el 15-M. Estefanía relató que se dio cuenta de la esperanza que generó ese movimiento viendo la película Libre te quiero, de Basilio Martín Patino, y también se dio cuenta de las grandes diferencias que había con su incorporación posterior a la política: “En las instituciones se pierde la épica”, pero el movimiento no fracasó sino que “hay que darle tiempo y distancia”. Frente a esa acción llegó la reacción, y a Estefanía le preocupa Trump pero también le preocupa Europa, “un continente frenado, que no sabe estar quieto y por ello, cuando no avanza, retrocede”. Considera que, ahora, las ideas de la extrema derecha no sólo están presentes en los partidos de extrema derecha sino que están impregnando las ideas del resto. “Ahora no se puede ser muy optimista pero si se mira con distancia, los valores de esos movimientos, como el ecologismo, feminismo, pacifismo, respeto a las minorías, no discriminación o lucha contra la desigualdad, aún permanecen”, aseguró.

El director adjunto de El País considera que la generación más beneficiada por todo esto es la suya, la de los nacidos en los años 40 y 50. Es la primera que no ha vivido una guerra, siempre han tenido un puesto de trabajo, no han vivido una precariedad estructural y han mantenido el estado del bienestar hasta la jubilación. “Nuestros hijos no van a vivir peor, sino que ya viven peor —señaló— y lo peor no es lo que se ha retrocedido sino que se han roto las expectativas materiales y emocionales de muchos jóvenes”. Hoy hay más pobres que en 2008, la desigualdad es estructural, la precariedad es una forma de vida, el estado del bienestar es más frágil y hay una crisis de representación política: “Hay una desconfianza de los jóvenes ante todo lo que está a su alrededor”. Y se suma otro factor: “Antes, la democracia era la mayor utopía y ahora es un factor instrumental; no importa mirar hacia países autoritarios”.

Estefanía acabó poniendo sobre la mesa el programa de mínimos, con solo tres puntos, por el que se podría luchar ahora: la igualdad de oportunidades, porque ahora el bienestar depende más de la renta de los padres que del esfuerzo de los jóvenes; los derechos humanos, incluidos derechos ciudadanos, políticos, civiles y sociales; y la lucha contra el cambio climático, “el principal problema al que se enfrenta la Humanidad”.

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Agustín Hernández Aja: « La resiliencia urbana: enfocar los problemas como palancas de transformación »

“De la vulnerabilidad a la resiliencia urbana”. Un camino aún por recorrer que transitó Agustín Hernández Aja en la sala José Saramago el día 7 de junio. El destino de ese camino, la resiliencia, es un concepto aún novedoso para el urbanismo, donde no tiene una definición clara, pero que sí aparece en las políticas nacionales e internacionales. El ponente señaló que “podemos aprovechar en esa ambigüedad del término para realizar nuestro análisis”. Dentro del planeamiento urbanístico, apostó por centrar ese análisis en buscar soluciones complejas, no solo locales, y que se puedan mantener en el tiempo.

La resiliencia es la capacidad de volver al estado original después de haberse provocado una deformación o un trauma, aunque en lo social no está claro cuál es ese estado original. Aplicada a una ciudad o espacio urbano, podría ser la capacidad de un espacio para volver a ser funcional, o al menos de mantener su estructura social. El concepto se ha incorporado a los 17 objetivos de desarrollo sostenible en la Agenda 2030 de Naciones Unidas. Está en el objetivo número 11, que habla de lograr que los asentamientos urbanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles. Por otro lado, instituciones y empresas ya han incorporado estos 17 objetivos “que antes eran considerados inadecuados pero ahora están revestidos del lenguaje que da el documento aprobado por la ONU; es una marea que ya ha llegado a todos los sitios”.

Hernández Aja, profesor titular de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid, estudia la vulnerabilidad urbana en los barrios desde los años noventa. En esos estudios se analizan tres parámetros: población sin estudios, desempleo, y viviendas sin servicio o infraviviendas, y en base a esos estudios periódicos obtiene herramientas suficientes para determinar la vulnerabilidad: todos los problemas pero también todas las oportunidades de cada barrio. “Algunos autores —señaló el ponente— sugieren que la resiliencia y la vulnerabilidad son polos opuestos del mismo continuo”. Es una forma de ver los problemas como palancas de transformación.

A esos problemas hay que incorporar también los problemas ambientales, y el reto sería saber qué hay que hacer para acercarse a un equilibrio en recursos y en residuos, ya que gran parte de los problemas sociales ocurren por falta de recursos, porque se han superado los límites, y se han originado ciudades, lugares y territorios vulnerables y degradados. Hernández Aja señaló que van a realizar un estudio sobre la construcción institucional para la sostenibilidad urbana y el derecho a la ciudad, que aporte las herramientas en accesibilidad, movilidad, bienestar o paisaje urbano… para poder actuar en todas las categorías de regeneración urbana.

Sobre la participación ciudadana, señaló que hay que huir de la “cultura del ‘post-it”, que supone que varias personas se reúnen y plantean una serie de soluciones escribiéndolas en esos pequeños cuadrados de papel de color amarillo, pero sin información y sin estructura, tan sólo fijándose en sus necesidades personales o de su colectivo. Hernández Aja dijo que la participación ciudadana “es una negociación en base a una información” y que necesita que haya confianza sobre la información de que se dispone. “La participación es un compromiso del que llama a la participación, y debe aportar sus objetivos y la información que tiene”.

El proceso de participación también es un proceso de resiliencia porque permite conocer a los ciudadanos. La resiliencia puede ser un motor de la transición, pero también tiene unos peligros asociados a ese concepto. Entre ellos, la adaptación como resignación a las agresiones, el abandono de políticas para solucionar problemas y sustitución de ellas por programas para paliar sus efectos, tener una visión conformista o renunciar al potencial transformador de la sociedad. Frente a esto, una “resiliencia fuerte”, según el ponente, sería hablar de oportunidades y no de problemas, articular dimensiones frente a la crisis ecosocial, tener capacidad para adaptarse a los cambios, contar con equidad, información, una conciencia de los límites ambientales y el respeto a los ciclos naturales. La polarización, señaló Hernández Aja, entre lo actual y lo posible, que necesita a su vez de la participación.

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Guía para abordar el alquiler vacacional: soluciones urbanísticas, fiscales y turísticas

Alquiler vacacional. ¿Qué hacemos? Una realidad y una pregunta que abordó este seminario celebrado en la sala José Saramago los días 17 y 18 de mayo con la intervención de cinco profesoras de Derecho público de varias universidades. El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, abrió el seminario recordando que el tema supone “uno de los asuntos más candentes de interés público” sobre el que hay “una fuerte controversia”. Los datos que afectan a Canarias hablan de que este tipo de oferta supone el 23 por ciento de la total y un impacto de 1.500 millones de euros, mientras que en Lanzarote hay unas 72.500 plazas turísticas tradicionales oficiales, y se calcula que están en el mercado unas 31.000 camas en este tipo de viviendas. Gómez Aguilera dijo que asistimos a “signos de ruptura del modelo tradicional” y que se están generando problemas de convivencia, gentrificación, escasez de viviendas, economía sumergida o una confrontación con un derecho fundamental, como es el derecho a la vivienda digna. Apostó por buscar equilibrios: “El juego está cambiando y debe haber nuevas reglas”.

Ester Machancoses, Joana Socias, Ana Mª. de la Encarnación, Alba Nogueira y Mariola Rodríguez Font

Regulación

Alba Nogueira, de la Universidad de Santiago de Compostela, habló de la distribución de competencias en la regulación. Afirmó que era la primera vez que asistía a un encuentro en el que todas las ponentes eran mujeres y avanzó que el de la vivienda vacacional es un “panorama competencial complejo y difícil de regular con voluntades políticas contradictorias”. Hay que ordenar y hay que hacerlo en función de los objetivos de desarrollo sostenible y la economía circular, que aparecen en la nueva Agenda urbana de Naciones Unidas. Y hay que hacerlo con la Directiva Bolkenstein vigente, que obliga a demostrar que cualquier limitación para ofrecer servicios debe pasar el triple test: que las medidas sean proporcionadas, necesarias y de interés general. En España, las normas de transposición de esta directiva son aún más liberales, por lo que “las autoridades españolas están por no controlar salvo causas muy justificadas”. Así pues, quienes han intentado regular, o limitar, son las comunidades autónomas y algunas ciudades, y la respuesta ha llegado de la mano de la Comisión Nacional del Mercado y la Competencia (CNMC) recurriendo esas regulaciones porque limitan la competencia. Para Nogueira, “los decretos autonómicos pecan de un excesivo enfoque turístico”. La clave es saber qué medidas hay que tomar, y Nogueira apuntó dos tipos: las relacionadas con la ordenación territorial y las que tienen que ver con el derecho a la vivienda. En el primer caso, ya hay una sentencia en Holanda que avala estas medidas que prohibían que se instalara el comercio tradicional en las afueras con el fin de que el centro no se quede vacío y que sea más seguro. También se puede alegar el desarrollo sostenible como límite al crecimiento. En cuanto al derecho a la vivienda, el Tribunal Constitucional se está alineando “de forma clara” con la visión más liberalizadora. Para Nogueira, en definitiva, hay un papel impropio de la CNMC y una dejación del Estado, y hay que hacer normas más exhaustivas, que pasen el triple test.

En Cataluña

Mariola Rodríguez Font, de la Universidad de Barcelona, expuso la experiencia reguladora en Cataluña, que se remonta al año 2012 y que ahora se va a modificar. Habló del nacimiento de la figura del “prosumidor” (productor y consumidor), ya que los ciudadanos se ponen del lado de la oferta y de la demanda, y el reto es darles cobertura legal. “La cesión de viviendas se ha hecho siempre —señaló—, el problema es el auge”. Las plataformas de intercambio, sin embargo, se han llenado de profesionales, y hay que diferenciar el ejercicio profesional, del ocasional. En Cataluña, en cuanto a los hogares compartidos o “homesharing”, se proponen varias medidas para su regulación pero fuera de la normativa turística, con una intervención mínima. Se plantea un registro voluntario aunque quedan dudas sobre si sólo se puede alquilar por habitaciones o la casa entera. Por otra parte, Cataluña sugiere un proyecto de Decreto de reglamento de turismo con el objetivo de simplificar y en el que los profesionales de la vivienda vacacional deban someterse a la regulación turística porque compiten con los tradicionales. Las dudas, según Rodríguez Font, son contrarias al principio de seguridad jurídica “porque el marco no es predecible ni estable”. Apostó por valorar, a nivel estatal, si se deben establecer o no unos criterios comunes que aclaren, o también poner unas condiciones a las plataformas, como actores clave, para mantener un control. Señaló que es vital esta colaboración público-privada y que es imprescindible dictar una normativa que establezca la obligación de supervisión sobre las plataformas.

Urbanismo

Ana María de la Encarnación

Las soluciones urbanísticas para el alquiler vacacional las analizó Ana María de la Encarnación, de la Universidad de Valencia. Señaló, en primer lugar, que el aumento de la oferta se debe a tres razones: la crisis económica, el gran número de casas vacías y las nuevas tecnologías, y que Airbnb está presente en 65.000 ciudades y en 191 países. La situación jurídica actual provoca tensiones entre el Gobierno y las comunidades autónomas que regulan. “Es un caos”. Además, la regulación no ha frenado el aumento de la oferta y ya hay ciudades que están preparando una moratoria. Para evitar lo que ha pasado, que es la turistificación y gentrificación de algunos barrios de algunas ciudades, “hay que buscar un equilibrio” y planificar para primar el derecho a la vivienda, al descanso, a la intimidad, a la ciudad… “La normativa actual no responde a una planificación previa ni a una estrategia, es un parcheado sin reflexión”, destacó, y apostó por una regulación integral, coordinando la normativa turística con la administrativa y la urbanística, porque el turismo influye en la configuración de las ciudades. Analizó los principales intentos de regulación. En primer lugar el Plan de Barcelona, el PEUAT, que afecta también a los hoteles, establece dos licencias, divide la ciudad en cuatro zonas en función de su saturación y prohíbe en la más saturada renovar los permisos. En Baleares, la Ley 6/2017, que modifica la Ley de Turismo, también zonifica, fija un máximo de plazas y tiene otros dos instrumentos: entre ellos el Plan de Palma que considera saturada a toda la ciudad. En la Comunidad Valenciana hay un borrador de anteproyecto de ley de ocio, turismo y hospitalidad, y finalmente, en París y Londres se dan dos modelos diferentes. Londres se nombra capital de la economía colaborativa y facilita el alquiler turístico sin poner obligaciones si la casa se alquila menos de noventa días al año, y la capital francesa es más restrictiva y prima el bienestar de los parisinos. De la Encarnación dejó sobre la mesa varias propuestas: diferenciar entre actividad económica y aprovechamiento de vivienda habitual, fijar límites y requisitos, aportar criterios urbanísticos, como actuar de forma coordinada entre las administraciones y dotar a los ayuntamientos de competencias en esta materia, modificar las leyes para incluir esta modalidad, tener en cuenta a los terceros afectados (a los vecinos) y mejorar el funcionamiento de la inspección y el control.

Fiscalidad

Ester Machancoses, de la Universidad de Valencia, habló sobre los aspectos fiscales. Dijo que las plataformas no estaban pensadas para desarrollarse como lo han hecho y han perdido el ideal romántico que tenían. Por ejemplo, en Madrid, el tres por ciento de los ofertantes controlan el 14 por ciento de las ofertas. Señaló que primero hay que documentar los efectos para saber qué medidas hay que tomar y analizó los impuestos que se pagan o se pueden pagar. En cuanto al IRPF, los propietarios de las casas pueden tributar por actividad económica o por rendimiento de capital inmobiliario. Habló de la posibilidad de poner un impuesto sobre estancias turísticas, como la ecotasa, que en Cataluña ya existe y no ha afectado a que los turistas quieran seguir visitando la región. Respecto a las plataformas, señaló que el reto es conseguir que tributen más que ahora. En la actualidad, solo pagan en España si tienen un establecimiento permanente. Airbnb facturó el año pasado 35 millones de euros y pagó 80.000. Francia, Italia, Alemania o España están buscando la fórmula para que tributen más pero no puede ser una solución individual, sino de todos los países de la Unión Europea, y hay países, como Luxemburgo o Irlanda “que no van a querer”. Propuso dos medidas: la llamada tasa google, que se pagaría en función del valor que generan los usuarios, y otras más a largo plazo, como cambiar el concepto de establecimiento permanente. También propone la colaboración de las plataformas para que en ellas se anuncien sólo particulares y no empresas, como ha hecho Amsterdam en una de ellas.

Ester Machancoses y Joana Socias

Modelo insostenible

La última ponente fue Joana Socias, de la Universidad de Baleares. Destacó, en primer lugar, que el Derecho público, del que son profesoras las cinco ponentes, tiene mucho que decir en este caso en favor del interés general. Dijo que es innegable que el alquiler vacacional es un modelo de negocio y que en algunas partes, como Venecia, Amsterdam o Palma se ha vuelto “casi insostenible” e interfiere en la economía de la ciudad, y que, frente a esto, hacen falta “negocios y ciudades “con alma”. Esta forma de turismo no sólo altera el modelo turístico sino que penetra en el tejido de la ciudad y la transforma y aunque genera riqueza y se reparte, también genera contaminación, gentrificación, falta de dotaciones y causa problemas en el acceso a la vivienda. Como afecta a muchos sectores se pueden poner límites, como la zonificación, fijar un techo de plazas, prohibirlos en edificios plurifamiliares o en viviendas que tengan menos de cinco años… El Consell insular de Mallorca está preparando unas normas que vincularán a los ayuntamientos. Pero además de las competencias urbanísticas es necesario cambiar las estructuras internas porque sigue habiendo una gran carencia, por ejemplo, de inspectores. Sobre la regulación en Canarias, dijo que es una de las más conflictivas porque no quiere afrontar la situación, sino favorecer a la oferta ya implantada. Socias considera que el Estado debe implicarse porque hasta ahora se ha limitado a recurrir, a través de la CNMC, las leyes autonómicas, que no suelen justificar bien su regulación en la exposición de motivos en la que hay que aludir a razones de interés general. De todas formas, las sentencias en contra sólo anulan algunos aspectos de esas leyes, pero la mayoría de los artículos siguen en vigor.

Algunas soluciones

El seminario terminó con una mesa redonda con todas las ponentes en la que se abordaron posibles soluciones desde diversos puntos de vista. En primer lugar, se planteó la necesidad de diferenciar entre particulares y empresas e incrementar los requisitos para éstas con el fin de limitar la oferta o igualarla al resto de la oferta turística. También se habló de la exigencia de tomar otras medidas en políticas de vivienda para garantizar el acceso de los ciudadanos. Se apuntó la condición de colaborar con las plataformas y sacar a los profesionales de ese ámbito, de adaptar la regulación a la realidad de cada ciudad o comunidad autónoma y de la importancia de coordinar las medidas entre las diferentes administraciones.

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Emanuele Montibeller: “Necesitamos volver a establecer un vínculo entre nosotros y el infinito, y el arte sirve para eso”

Arte Sella es un lugar único. Es un bosque, una montaña, un museo, una manifestación artística… Exhibe obras de arte realizadas por diversos artistas específicamente para ese lugar y que, en su mayoría, acaban desapareciendo. La película Arte Sella. La ciudad de las ideas muestra el proceso de trabajo de alguno de esos artistas. En Taro de Tahíche el día 10 de mayo, se exhibió este documental, en el que aparece uno de sus fundadores, Emanuele Montibeller, explicando cómo trabajan y cuál es la filosofía del lugar.

Al finalizar la película, Montibeller intervino para explicar a los asistentes cuál ha sido el camino. Contó que conoció en una ocasión a César Manrique, quien le dijo que creía “en este lugar”, en Lanzarote, “y ese sentimiento es muy importante”. Arte Sella tuvo tres promotores, vecinos de la aldea más cercana, Borgo Valsugana. Para empezar, no buscaron a intelectuales ni artistas, sino a personas con profesiones sencillas, “porque es importante para un modelo cultural contar con personas con trabajos comunes”. “Es importante partir desde la sencillez”, dijo.

En Arte Sella reciben a artistas “y cuando atraes visitantes debes cambiar de actitud” porque los artistas tienen otra visión del lugar “y hay que estar dispuesto a cambiar”. Contó Montibeller que ha sido muy difícil construirlo, que han tenido muchas dudas y ha habido decepciones, pero ese lugar, que es un lugar para los demás, les ha cambiado a ellos mismos.

Arte Sella transmite emociones “y rellena mentes”, y para Montibeller es un icono de la esperanza, porque la cultura es esperanza. También dijo que, igual que en Lanzarote hay miedo de que sea visitada por demasiadas personas, pasa lo mismo en Arte Sella y por eso hay que restringir la entrada y poner límites, que no sólo es bello y necesario, sino que es el acto más creativo que llevan a cabo. Señaló que, aunque Arte Sella tiene una vertiente económica y hay personas que viven de su trabajo ahí, sus decisiones nunca tienen un punto de vista económico, sino cultural. En el turno de preguntas explicó que los artistas no siempre entienden el lugar o se adaptan a él, pero les muestran sus sueños y en Arte Sella se encargan de construirlos. “Es bonito y divertido”.

En Arte Sella no quieren decidirlo todo y de hecho es la Naturaleza quien acaba terminando las obras de los artistas, y el 99 por ciento de ellas acaba desapareciendo. “Por eso siempre digo que mi obra favorita es la próxima”. Por eso, también, Arte Sella es “crecimiento absoluto”. Explicó que a pesar de que los tres promotores eran vecinos de esa comunidad, se convirtieron en extranjeros porque empezaron a hablar otro idioma. Cuando comenzaron con el proyecto, los vecinos se enfadaron porque cambió la identidad del pueblo, “algo inevitable”. Algunos vecinos renunciaron a querer entender Arte Sella, y a Montibeller eso le preocupó menos que si todos hubieran estado de acuerdo “porque eso sería una dictadura cultural”. “Nos interesa que nos entienda la comunidad pero a veces nosotros tampoco nos entendemos a nosotros mismos”.

El promotor de Arte Sella dijo que la identidad de la Fundación César Manrique es la identidad de su asociación porque “su planeta es nuestro planeta”. “Son lugares de excelencia y transmiten mensajes a las personas en el día a día”. Para Montibeller, “necesitamos la belleza para imaginar mundos distintos”. De hecho, la calidad de la belleza quizá se mida en términos que aún no conocemos: “La belleza nos ayuda a imaginar un mundo infinito”. Para explicar esto, se remontó al nacimiento de Arte Sella, cuyo catalizador fue la catástrofe de Chernóbil (1986). “Ahí entendimos que el mundo era frágil, y somos la primera generación en pensar que quizá el planeta no sobreviva a nuestra existencia”. Según Montibeller, “hemos roto esa relación con lo infinito, que no son las estrellas, sino las plantas y las flores”. “Necesitamos volver a establecer un vínculo entre nosotros y el infinito. Y el arte, en esta época, sirve para eso”.

Terminó señalando que, igual que hizo César con Lanzarote, ellos intentan entender lo que el lugar les regala. “El legado más importante es el espacio para vivir, ése el verdadero patrimonio, no las obras de arte”.

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Por qué el arte es esencial para afrontar el necesario cambio de modelo de consumo

“Vivimos tiempos de transición hacia una sociedad de menor disponibilidad energética y de materiales”. El decrecimiento, según José Albelda, es inevitable. El modelo de consumo basado en un recurso como el petróleo, principalmente, se está acabando. “Vivimos tiempos de urgencias”. Albelda es doctor en Bellas Artes, pintor, ensayista y profesor de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia. Trabaja desde hace tres años en un programa de I+D, en coordinación con José María Parreño, que es profesor de Historia del Arte en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid. En la Sala José Saragamo de la Fundación César Manrique impartieron, el día 26 de abril, la conferencia Humanidades ambientales: artes y humanidades en el camino hacia la sostenibilidad. Teoría y prácticas.

 

Albelda señaló que los datos son elocuentes pero no se difunden mucho “porque cuestionan nuestro modo de vida”. Destacó que el cambio climático, el clima extremo, ya es evidente, y que no es aconsejable, por tanto, mirar para otro lado, sino hacer una transición equilibrada. Continuar con este modelo de consumo ya no es posible. Subrayó la necesidad de conseguir el reto de la Cumbre del Clima para 2020, es decir, hay que intentar evitar llegar a un aumento de dos grados centígrados de media de la temperatura del Planeta. “Es la apuesta que nos queda, el gran reto, y para ello hay que cambiar la sociedad de forma radical”. Para ese cambio es preferible “saber dónde estamos”. “Eso es una apuesta por la lucidez”. “Debemos estar contentos por disponer de tanta información”, dijo, algo que no les ha ocurrido a otras civilizaciones. Y todas acabaron desapareciendo.

En todo caso, no es una tarea fácil, porque “la transición hacia las energías renovables es factible para el sistema energético, pero para el industrial y para el sistema de transportes es más difícil”. Ya hemos superado la tasa de reposición de los recursos naturales: hemos consumido ya un Planeta y medio. Estamos, por tanto, en el inicio de nuestro propio declive.

En el capítulo de las soluciones, “habría que evitar las respuestas tecnocientíficas porque es difícil que lo que crea el problema pueda aportar el remedio”. En su lugar, hay que trabajar el campo de las ideas. No va a servir delegar la responsabilidad en otros porque los problemas son estructurales y es un problema de todos y tampoco va a servir aplazar la solución para otra generación. Albelda apuntó algunas respuestas que pueden ser eficaces para que haya un cambio sólido hacia la cultura de la sostenibilidad, es decir, para decrecer de forma ordenada. Para crear este nuevo paradigma es esencial la creatividad que aportan las humanidades ambientales: trabajar un pensamiento creativo, impulsar una ética de la sostenibilidad. Y esa nueva cultura debería ser holística, con una economía circular y autocontención.

Pero, ¿cuál es el lugar del arte en este escenario? Pues el arte es diverso, imita a los medios de la naturaleza, es empático con lo modelos sostenibles, colabora con el activismo y pone el nosotros por encima del yo. “El arte -señaló- será útil porque siempre ha estado vinculado al cambio, nos permite ver lo que se oculta y diseñar nuevos modelos”.

Parreño tomó la palabra para afirmar, en primer lugar, que impartir conferencias como la de la FCM no sólo es un acto académico sino también de militancia, porque no basta con saber, hay que actuar. Se preguntó, entonces, por qué no actuamos si sabemos. Y dio cuatro razones: por la dificultad de comprender lo que pasa (el sistema climático es difícil de entender), por la dificultad de percibir ese cambio (las alteraciones son dispersas y las amenazas no están bien definidas), por la dificultad de percibir el efecto que tienen las acciones que se llevan a cabo para mitigar los efectos y, por último, por el sesgo que tienen los indicadores económicos, que no miden el coste de reposición ni de gestión de los residuos, al igual que tampoco se mide en el Producto Interior Bruto los valores humanos o ecológicos.

Explicó que no nos movemos por razones, sino por emociones o sentimientos, y sin que quiera decir que tomemos decisiones irracionales, sino que las emociones o sentimientos pueden ponernos en mejor disposición de tomar decisiones racionales. Y el arte nos afecta emocionalmente y nos traslada a escenarios hipotéticos.

A partir de ahí, mostró una relación de artistas y obras de arte que transitan, de manera muy distinta, el camino de la sostenibilidad. Empezó por Andreas Polli, después por Joana Moll, que pone de manifiesto que Internet es una industria y su gran consumo de energía y agua. Siguió con los cuadros de Diane Burko sobre la evolución de los glaciares con una precisión científica, y con los retratos sobre el cambio climático de Gideon Mendel, con las instalaciones de Mary Miss, los carteles de Hannah Rothsein comparando los parques nacionales de Estados Unidos con cómo podrán ser en 2050. También hay artistas que utilizan residuos, sobre todo plásticos, como Chris Jordan y su Monte Fuji, los paisajes de Yao Lu, de Noble & Webster o las esculturas del colectivo español Basurama. Y también expuso las muestras arqueológicas de restos modernos de Barbara Fluxá, el areoceno, un globo hecho con bolsas de plástico, de Tomás Saraceno, las instalaciones de Yann Tomas o la intervención Tube Greenfort que consiste solamente en bajar la temperatura del museo al que lo inviten, en dos grados. Además, están los panales de abejas de Lucía Lorea, las propuestas de R. Graves o de Isaac Cordal, las fotos aéreas de Louis Helbig que muestran la belleza de la destrucción, de paisajes contaminados, de minas a cielo abierto…, o las imágenes, también contaminadas, de Richard Misrach, más cercanas. Y finalmente, iniciativas de activistas dentro de la propia industria del arte, como las campañas para liberar a la Tate Modern o el Louvre del patrocinio de empresas petroleras.

Tanto Albelda como Parreño citaron a César Manrique como precursor en este campo y a la Fundación César Manrique como pionera en el vínculo entre arte y sostenibilidad. Parreño finalizó diciendo que el mundo no va a cambiar por estas propuestas artísticas, porque el mundo lo cambian las personas que toman decisiones, pero que el arte es necesario para que se genere una cultura del cambio que sea el sostén de los cambios individuales y colectivos.

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La aventura de Felipe Boso: un poeta experimental conectado por carta con el mundo

 

Juan Antonio González Fuentes comenzó su intervención explicando quién era Felipe Boso. “Yo tampoco lo sabía antes de iniciar este libro”, aseguró. González ha hecho la selección, edición y el prólogo del libro Felipe Boso. Mi jaula es una celda. Correspondencia, 1969-1983. (Ediciones La Bahía), que presentó en la Sala José Saramago, el día 19 de abril. Pero para explicar quién fue Boso, primero explicó cómo llegó a él.

González trabaja en el Archivo Lafuente, el archivo privado en torno a las vanguardias, más importante de España, con sede en Santander, creado por un empresario quesero, José María Lafuente, que comenzó a coleccionar fondos bibliográficos para crear ese archivo. En una exposición sobre Fernando Millán, otro autor de poesía experimental, Lafuente conoce a Antje Reumann, la viuda de Boso, y aunque no llegaron a un acuerdo para adquirir su archivo personal, sí llegan a un compromiso de publicar su correspondencia, que acaba plasmada en este libro.

El libro recoge 1.001 cartas escritas o recibidas por Felipe Boso (Villarramiel de Campos, Palencia, 1924 – Meckenheim, Alemania, 1983). Nació en una familia burguesa, se traslada a Santander, después a Peñaranda de Bracamonte (Salamanca), estudia en Valladolid y cursa Historia en Santiago de Compostela. Prosigue sus estudios en Salamanca y en Madrid y consigue una beca para estudiar Geología en Bonn (Alemania). Cuando iba a volver a España, en 1955, conoce a la que será su mujer y se queda en aquel país. Se convierte en traductor de escritores y poetas, tanto españoles como alemanes, y logra un gran prestigio. Trabaja de forma incansable y sufre dos infartos.

Comienza a escribir poesía experimental, en soledad, de noche, desde Alemania, y piensa que “era el único que se dedicaba a ese tipo de poesía”, señaló González, que explicó que en la poesía experimental, “todo tiene importancia, pero lo menos importante es el significado”. Boso llegó a confesar en una carta, que él se conformaba con ser “un juglar del lenguaje” y en vida tan sólo vio editado uno de sus libros: T de trama.

El editor del libro de esta correspondencia contó que a Felipe Boso se le hacía muy difícil vivir alejado de España, y así lo expresa en alguna de sus miles de cartas cruzadas con poetas y escritores. En ocasiones llega a escribir cerca de veinte cartas al día. Descubre un día a Enrique Uribe, otro poeta experimental, y a través de él contacta con más poetas, sobre todo con Millán e Ignacio Gómez de Liaño, al que ya conocía de Peñaranda de Bracamonte. Y empieza a intentar hacer una antología de poesía experimental de autores españoles. “Se complicó la vida —señaló González— porque había rivalidades que desconocía”. Su correspondencia con otros autores sí evidencia que había grupos de poetas experimentales que editaban revistas y organizaban actos en toda España, y no sólo en Cataluña, como se ha creído durante mucho tiempo. También conoce a Julio Campal, que organizaba recitales de poesía en las reuniones de las Juventudes musicales españolas, y al Grupo Problemática 63, que se acaba escindiendo y del que salen dos grupos irreconciliables, liderados por Millán y Gómez de Liaño. “Todo esto le estalla a Boso”, afirmó González, que destacó que ocurría “en un mundo minúsculo, donde no había dinero ni fama”. Boso acaba harto, se desencanta, se desilusiona, se aleja de la poesía experimental y visual y se acerca a la poesía más convencional pero siempre cercano a los poetas más alternativos. A pesar de ello, en 1978 publica en la revista Akzente un monográfico sobre literatura española y también una antología en alemán. “Escribe muchas antologías pero salen muy pocas”, dijo González: “No vio los resultados de tanto trabajo”.

La conferencia terminó con el autor reflexionando sobre el lenguaje, la cultura, las vanguardias y la capacidad del arte para ensanchar la realidad.

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La tesis de Alejandro Scarpa demuestra la influencia de la obra de César Manrique en la transformación de Lanzarote

La acupuntura urbana es “una chispa que acaba provocando un incendio”. Es un término acuñado por Jaime Lerner que se aplica a aquellas obras que han transformado una ciudad o un lugar, como el Parque Güell de Barcelona, el Museo Guggenheim de Bilbao o la Torre Eiffel de París. O como los Centros de arte, cultura y turismo de Lanzarote.

Alejandro Scarpa presentó en la sala José Saramago su trabajo de varios años, su tesis doctoral: César Manrique. Acupuntura urbana en Lanzarote. Un trabajo “que se ha convertido en una pasión”. Aseguró que se trataba de un “momento muy emotivo”. Scarpa es arquitecto y llegó a Lanzarote por primera vez en 2008. En la Facultad no había oído hablar de César Manrique, pero su obra le impresionó. “Descubrí que no era arquitecto pero lo que hacía era arquitectura”, así que decidió trabajar sobre su obra. Consiguió algunos planos, midió las obras sobre el terreno, hizo muchos dibujos, leyó cientos de artículos de prensa y entrevistó a quienes trabajaron con él. Para valorar su dimensión, también se entrevistó con algunos de los mejores arquitectos del mundo: con Fernando Menis, el arquitecto canario de mayor repercusión, y con dos premios Pritzker: Jacques Herzog y Álvaro de Siza, e indirectamente con un tercero, Frei Otto, fallecido en 2015. Los cuatro estaban fascinados por la obra de Manrique.

Scarpa explicó brevemente la biografía de César Manrique y también sus principales obras espaciales en Lanzarote, los Centros de arte, cultura y turismo. Se centró en los elementos comunes de estas obras: están realizadas en lugares degradados que fueron así revalorizados; reinterpretan la tradición en la línea de lo que decía Gaudí, que “la originalidad está en el origen”; aportan teatralidad ocultando las obras hasta el final como un elemento sorpresivo; son sostenibles incluso valorándolas con los parámetros con que se mide hoy en día; aportan desde el arte una función pedagógica y transformadora de la sociedad; se acentúan en ellas los espacios secundarios, como las escaleras e incluso los baños; están hechas en equipo, una de las claves del éxito; están desarrolladas por César de forma empírica, trabajando sobre el terreno, lo que le permite convertir los problemas en oportunidades… Y por último, se hicieron atreviéndose frente a grandes desafíos, como construir sobre un volcán o sobre un acantilado.

Las conclusiones las dividió por parámetros. Desde el punto de vista urbano, César Manrique insistió en controlar el desarrollo de la Isla, intervino, aunque fuera de forma indirecta, en la redacción de los planes insulares de 1973 y de 1991 y esa normativa se acaba propagando al resto de las islas. Desde el punto de vista paisajístico, se llega a crear un marco legal para Timanfaya y se logra el galardón de Reserva de la Biosfera. Además hay una protección legal para sus obras como Bienes de Interés Cultural. Precisamente, desde un ángulo cultural, es muy relevante —destacó Scarpa— que Timanfaya lo visiten tantas personas cada año como las que van al Guggenheim, y que entre los quince monumentos más visitados de España, haya tres de Lanzarote: Timanfaya, Jameos del Agua y Mirador del Río. A nivel mundial, comparando con la Torre Eiffel, es una sexta parte de sus visitantes.

Arquitectónicamente, la influencia de su estilo es clara en Lanzarote e incluso es un argumento-reclamo a la hora de la venta inmobiliaria de viviendas en la isla. Desde el punto de vista turístico, César apostaba por un turismo de calidad y luchaba contra un turismo de masas. Comparando las encuestas realizadas por el Gobierno de Canarias a lo largo de los años en las diferentes islas, Scarpa llega a la conclusión de que las playas de Lanzarote no son el valor que más destaca. Sus visitantes destacan la tranquilidad, la limpieza y las actividades culturales, es decir, los Centros de arte, cultura y turismo. La valoración general está un diez por ciento por encima del resto de Canarias y eso demuestra que los Centros tienen una relación directa con esta valoración. Scarpa dijo que regresaba a Lanzarote después de 4 años sin visitarla, y que ha visto cómo, gota a gota, “antenas, cables y anuncios van degradando la limpieza de la Isla; ustedes a lo mejor no lo ven, pero deben ser conscientes de que eso está pasando”.

Por último, se refirió a los parámetros económicos. Los Centros representan el ocho por ciento del Producto Interior Bruto de Lanzarote y suponen una relación directa con el 13 por ciento del empleo. En cuanto a la rentabilidad de las obras, comparando lo que costaron al ser construidas, con los visitantes que atraen, la relación oscila entre los tres y los nueve euros por persona, mientras que esa proporción en el Guggenheim es de 130 euros por persona. “Con inteligencia, pocos medios y trabajando en equipo se llegó a esto”, señaló, a tener ya cincuenta millones de visitantes. Terminó asegurando que ahora tiene intención de transformar este trabajo en un libro de divulgación, con la vocación de que se convierta en una obra de referencia.

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Carmelo Vega: “Este libro es un intento de renovar la forma de entender la historia de la fotografía en España”

 

La presentación de Fotografía en España (1839-2015). Historia, tendencias, estéticas (Cátedra) de Carmelo Vega, el día 15 de marzo de 2018 fue, en palabras de su autor, “una invitación a la lectura del libro”, un libro extenso (“lo han llamado ladrillo o tocho”, señaló el autor) y riguroso. No es la primera publicación del autor sobre esta materia. De hecho, el origen de este nuevo volumen está en su libro de 2011 Lógicas turísticas de la fotografía.

Fotografía en España (1839-2015). Historia, tendencias, estéticas es un libro de consulta, de referencia, un manual, y está escrito a partir de la preocupación del autor por la manera en que se ha construido la historia de la fotografía y su interés en revisar la metodología, repensar cómo se ha escrito y averiguar cuál es el lugar que ocupa la historia de la fotografía en la historia del arte. Hay dos formas de ver esa historia: una historia general o las historias de la fotografía en cada región, provincia o ciudad. “O vemos desde una perspectiva lejana, o nos detenemos en la historia local, que deja ver el detalle pero no se aprecia el conjunto”, señaló. Google Earth sirve como metáfora para explicar estas dos visiones. O se ve el conjunto o se ve el detalle. “En la fotografía española -según el autor- faltan los detalles, y al contrario, muchos detalles no están conectados con las formas globales de la historia de la fotografía”.

Carmelo Vega pasó a explicar los capítulos del libro, escritos en orden cronológico, desde la llegada de la fotografía a España, sus aplicaciones, la fotografía artística, la de vanguardia o la fotografía durante la Guerra civil, hasta la reinvención turística y las bases para una fotografía contemporánea. Se añaden dos capítulos, dos ensayos: uno sobre las fotógrafas, sobre el problema de por qué no aparecen fotógrafas en la historia, que es “una falsa ausencia porque siempre han estado en la producción y creación fotográfica”, y otro sobre la historia de la crítica fotográfica. Después llegan las notas, muy extensas y minuciosas, que se convierten “casi en un libro paralelo”. En definitiva, es un libro de referencia, “que es para lo que sirven este tipo de trabajos, para que el libro funcione como un manual universitario, pero también va más allá e intenta aportar cosas nuevas en cuanto a la metodología”, aseguró Vega.

El recorrido de la historia de la fotografía en España, según el autor, es muy reciente. Nace en 1981 con la publicación de dos libros: La historia de la fotografía en España, desde sus orígenes hasta 1900, de Lee Fontanella e Historia de la fotografía, de Marie-Loup Sougez, aunque anteriormente hubo artículos en prensa y en revistas especializadas. “Siempre hubo interés”, señaló Vega, que también añadió a esa lista varios libros de divulgación en los años setenta, y “como culminación de un reconocimiento progresivo”, el número dedicado a la fotografía en 2001 de la revista Summa artis. Paralelamente a esa historia se van construyendo las historias locales sobre la fotografía y en 1986 se celebra en Sevilla el primer Congreso de la historia de la fotografía en España.

El autor del libro destacó la importancia de los catálogos de las exposiciones y de los inventarios de los fondos de las diferentes instituciones, como hizo la Biblioteca Nacional en primer lugar, a la que le siguieron otras. Es fundamental esa labor para poder conocer a los autores y poder escribir la historia. También destacó otros modelos, digitales, como estrategias para recuperar el patrimonio fotográfico y puso como ejemplo la web de memoriadelanzarote.

Terminó señalando que no ha querido dividir la historia por regiones ni hacer un catálogo de los grandes fotógrafos, sino que aporta miles de nombres, desde los más conocidos hasta otros más olvidados, ya que ha tratado de centrar el ensayo en aspectos que tienen que ver con el contexto de la fotografía en cada momento histórico, difundiendo las grandes líneas de la fotografía sin ceñirse a las obras más significativas. El libro, en definitiva, en palabras del autor, aporta “un intento de renovar la forma de entender la historia de la fotografía en España”.fc-manrique-nota-prensa-presentacion-libro-fotografia-carmelo-vega