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Yayo Aznar y los peligros de la gestión de la memoria: manipulación, banalización o mercantilización

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La sala José Saramago de la Fundación César Manrique acogió el 30 de abril la conferencia titulada “(Des)velar la melancolía: arte, memoria y gestión política”, que fue impartida por Yayo Aznar, catedrática de Historia del Arte de la UNED. En su análisis de la gestión actual de las memorias recuperadas y su visibilización —tanto en el espacio público como por parte del mundo del arte—, la historiadora afirmó que nos encontramos instalados dentro de la sociedad de la memoria, lo “que nos hace sentir bien” y percibirnos como miembros de “una sociedad justa”, sin embargo, no estamos “en el camino más fructífero”.

Aznar explicó cómo por un lado, nosotros, como sociedad, corremos el riesgo de caer en la autocomplacencia, mientras que la memoria corre varios peligros más como su capitalización, manipulación política “por todas partes”, la banalización y la mercantilización, es decir, hacer de ella un comercio de la nostalgia. Estos son los riesgos aparentes, matizó, aunque los hay más profundos, como caer en el hastío por sobredosis, al que está expuesto una generación “con un futuro negro” que le hace añorar tiempos pasados que no conoció, o bien la falta de eficacia de las políticas sobre la memoria, entre las que destacan “una profusión de memoriales que no ayudan a tomar la memoria más en serio”.

Durante su conferencia, Aznar abordó la cuestión anteriormente expuesta a través de ejemplos. El primero de ellos: el Memorial de Berlín, un monumento en memoria de los judíos asesinados en Europa “que no es inocente en nada,” y se centra en las víctimas, en el horror. El contexto en el que nació es importante: la cuestionada visita al cementerio de Bitburg de Ronald Reagan, en 1985, en un homenaje a miembros de las SS; con Helmut Kohl en la presidencia alemana, en un momento en el que en ese país se debatía sobre la necesidad de historizar el pasado y plantear el problema de la identidad, aunque en realidad es un debate sobre la autocomplacencia. En primer lugar, la línea conservadora que planteaba el nazismo como una especie de paréntesis y, en segundo lugar, una línea de pensamiento —en la que se encontraba el filósofo Jürgen Habermas— que lo consideraba como una culminación de las ideas nacionalistas. En ese contexto, se propone un concurso público para el Memorial al que se presenta una propuesta que plantea volar la Puerta de Brandeburgo, no por negar el pasado, sino con la visión de que siempre quede inconcluso para poder discutir sobre él permanentemente. Finalmente, no salió seleccionada; se elige la propuesta de Peter Eisenman, que impone una narración que ayuda a normalizar un “incómodo pasado”.

También, Yayo Aznar se refirió al Valle de los Caídos y el último intento de resignificación bajo el nombre de Cuelgamuros, un nuevo proyecto en el que no desaparece ni la gran cruz ni la basílica, pero donde se pretende crear un centro de documentación y memoria “sin contenido real”, y sobre el que considera que existe “una débil discusión”. Aznar señaló que, para muchas personas, los monumentos en ruinas sirven para seguir reivindicando que la ruina recuerda “un pasado glorioso al que se puede volver en algún momento”.

Este tipo de memoriales explicó, parten de la idea de que la inmersión en ese pasado debería alentar en sus visitantes una transformación en su actitud y provocar un sentimiento mayor de igualdad. Aznar cuestiona esa eficacia ya que quienes los visitan ya muestran interés. Por otro lado, cuando se organizan visitas con estudiantes, parece que se quiere sustituir con una visita lo que debería ser parte de una formación “que ayude a pensar”. Con los memoriales, se intenta “pacificar las relaciones sociales” pero parece que no son eficaces para la memoria y sí fomentan, en cambio, una especie de “turismo desinteresado” incluso en lugares como Auschwitz. “Es posible que solo se busque una reflexión inmediata pero que no se cuestione nada en profundidad”, señaló.

El arte contemporáneo también se preocupa por el pasado. Actualmente se elaboran una gran cantidad de lecturas sobre memoria, género o postcoloniales para cuestionar la historia. Todo esto nace de la tesis de Walter Benjamin sobre el concepto de historia, cuya idea central es entenderla como algo que no ha pasado, que siempre está presente y que, por tanto, requiere de una acción por nuestra parte y debe estar afectada por la memoria.

En este sentido, Aznar expuso los trabajos de Hans Haacke, Rogelio López Cuenca o Francesc Torres, considerándolos trabajos de documentación “necesarios” pero que no están exentos de problemas. Algunos de ellos fueron pioneros en ese campo, sin embargo, después llega una multitud de artistas que trabajan sobre la memoria de manera exhaustiva y se focalizan en las víctimas, al igual que las políticas de memoria. “Esto en realidad no hace ningún favor a las víctimas”, según Aznar, que cree importante “distinguir a las víctimas de los culpables”, y honrarlas. No obstante, a su juicio, de esto también se derivan consecuencias. En primer lugar, provoca que el pasado lo protagonice una “subjetividad sufriente”, que se dibuje el siglo XX como un matadero sin fin, cuando también fue el tiempo histórico durante el que más se estrecharon las diferencias sociales, “un siglo de esperanza” en el que con estas visiones, parece que solo fue “el siglo de la ceguera y de la derrota”, “como si solo fuera cierta la sangre derramada y el dolor inútil de las víctimas” o como si las víctimas nunca hubieran actuado y “solo padecieran”.

“Y esto también hace daño a las víctimas”, señaló Aznar, porque supone en cierto modo “darle la vuelta a Walter Benjamin” y convertir a todas las víctimas en héroes o convertir la gestión política sobre el pasado “en una simple gestión de la memoria de las víctimas”. Ante esta situación surgen muchas dudas y parece que existe “un oscuro deseo político por pasar página al que puede que esté ayudando el arte, cuando lo que las víctimas desean conseguir es verdad, justicia y reparación”.

Más información: Nota de prensa

Grabación de la conferencia: Grabación

Sunday May 3rd, 2026