José Farrujia: «En Canarias se ha patrimonializado el discurso del poder»

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El libro Identidad canaria. Escritos en torno al patrimonio cultural y la divulgación del pasado, de José Farrujia de la Rosa, ofrece herramientas para poder unir la lucha por el territorio a la gestión patrimonial. Así lo afirmó Raúl Vega, coordinador de proyectos de la Fundación Tamaimos, editora del libro que se presentó en la sede de la Fundación César Manrique, el 13 de diciembre. Para Vega, los últimos proyectos relacionados tanto con el territorio como con el patrimonio en las islas tienen dos problemas comunes: el colonialismo y el clasismo, o bien el desprecio por lo indígena y la predilección por lo señorial.

Borja Rubio, José Farrujia y Raúl Vega

Para el otro presentador del acto, Borja Rubio, se hace fundamental hablar de la identidad en un contexto “de efervescencia de identidades excluyentes” en el que se está pretendiendo “tapar con banderas un cambio de época” y por lo tanto hay que preocuparse de parar “la maquinaria de la superficialidad”, con una ciencia exenta de toxicidad. Rubio señaló que un axioma clave es que la dirección del relato de las identidades está en función de la identidad del poder. “No se considera al pueblo como sujeto político autoconsciente”. También citó las tensiones que surgen de ciertos proyectos artísticos (Tindaya, Ibarrola en La Palma, De Caires en Lanzarote…) sumados a la Ley del Suelo “que afecta de forma directa a la convivencia y a la Naturaleza”. Aseguró que el libro le plantea la necesidad de generar pedagogía para poder mantener la identidad, tener una mirada “lo más rica posible sin perder un ápice de la universalidad que es ser canario” y pasar “del contar al ser, no interiorizando lo que espera el turista de nosotros”.

El autor del libro, José Farrujia, calificó a la FCM como “uno de los bastiones del pensamiento libre en Canarias”, “de los pocos que quedan”. Dijo que fue otro libro, Lanzarote. Arquitectura inédita (1974) de César Manrique, el que le impulsó a interesarse por el patrimonio. La obra Identidad canaria aborda la atención al patrimonio arqueológico y otros temas transversales, como conflictos sociales y políticos, pérdida de la memoria, el papel de los medios de comunicación, los efectos del colonialismo o la influencia amazigh. Son cinco bloques temáticos con un hilo conductor: “El libro persigue generar conciencia sobre nuestro pasado y la realidad cultural”. Su lectura permite “enseñar a ver” para posicionarse y adoptar una posición. Uno de los retos que se planteó fue el de ayudar a entender el patrimonio canario, aunque también es un libro escrito desde el activismo.

Farrujia citó, igualmente dos grandes problemas: la herencia colonial y el modelo desarrollista canario. Señaló que el pensamiento único provoca que haya una parte del patrimonio que esté infrarrepresentado, porque desde el siglo XVI hay un discurso hegemónico sobre el pasado canario que hace que se haya recuperado el patrimonio colonial y el que está asociado a las élites, y que haya un desequilibrio alarmante con el patrimonio anterior a la conquista. En Tenerife hay 26 Bienes de Interés Cultural (BIC) de zonas arqueológicas (anteriores a la conquista) y 135 de monumentos posteriores. Esto no se debe tanto a la desaparición de esos elementos ya que, en Gran Canaria, donde “hay otra mirada”, son 30 los BIC’s de zonas arqueológicas y 42 los de monumentos. « Está más compensado ». Por su parte, en Lanzarote se repite el modelo existente en Tenerife: un BIC arqueológico frente a 16 monumentos BIC.

Para Farrujia, en Canarias “se ha patrimonializado el discurso del poder”. De esta forma, casi todo los hitos patrimoniales están en el paisaje urbano, el más cotidiano, como casas señoriales o edificios religiosos, mientras que “lo indígena, lo etnográfico, lo que corresponde al campesino, lo que no es monumental ni de las élites, ha ido languideciendo”. El libro, por tanto, aboga por el consenso social, por concienciar en que hay unos valores finitos y en peligro de desparecer pronto, pero también intenta aportar algo de resistencia cultural: recuperar la memoria, transmitir conocimiento y orgullo de pertenencia. Como se predica con el ejemplo, según Farrujia, se ofrece una herramienta para cuestionar y transformar la realidad que sirva al público en general y también a los estudiantes.

Por último, este libro trata sobre lo amazigh, su importancia, sus relaciones y su significado actual, y para entender las relaciones contemporáneas, el autor se entrevistó con los grandes referentes de esa cultura.

Más información: Nota de prensa

Visita del presidente del Gobierno español y del primer ministro de Portugal a la FCM

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Con motivo del homenaje a José Saramago por el 20 aniversario de la entrega del Premio Nobel de Literatura, el presidente del Gobierno del reino de España, Pedro Sánchez y el primer ministro portugués, Antonio Costa, visitaron Taro de Tahíche, acompañados por el presidente de la Fundación César Manrique, José Juan Ramírez, y por su director, Fernando Gómez Aguilera.

El presidente del Gobierno español ha compartido en su Twitter la experiencia de su vista a la sede de la FCM: « Fabulosa visita junto a @antoniocostapm a la Fundación César Manrique, en Taro de Tahíche. Y fabulosa la labor que llevan a cabo mezclando la difusión de la obra de Manrique, la promoción cultural y el compromiso con el #medioambiente y el territorio ».

 

Conmemoración del 50º aniversario de la construcción de Taro de Tahíche

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El pasado día 2 de octubre se conmemoró el 50º aniversario de la colocación de la primera piedra de Taro de Tahíche, la casa del artista César Manrique desde 1969 hasta 1988, actual sede de su Fundación.

Con motivo de este aniversario, la Fundación César Manrique celebró un acto festivo, abierto a todo el público de Lanzarote, en el cual se ofreció un aperitivo con ambientación musical. Unas 700 personas acudieron para rendir homenaje a César Manrique. Durante la celebración, se pudo visitar el museo de la Fundación César Manrique, antigua casa del artista, que permaneció abierto hasta las 23:00 h.

Más información sobre el 50 aniversario casa César Manrique en Tahíche

Benito Cabrera: «Lo primero que se conoció de Canarias fue su cultura popular»

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El director de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera, presentó a Benito Cabrera como un folclorista “culto y sensible” y repasó parte de su “fecunda y dilatada trayectoria” como timplista, director musical, concertista en diversos países o escritor. El día 26 de junio de 2014 se presentaba el libro Va por el aire. Apuntes sobre cultura popular canaria (Le Canarien), que recoge 94 artículos escritos por Cabrera en Diario de Avisos, en los que habla de la “densidad patrimonial del folclore”. Gómez Aguilera invitó a los asistentes a disfrutar de sus “píldoras de cultura popular” y agradeció que el libro se distancie de una pretensión doctrinaria y de maniqueísmos y que opte por dar una perspectiva abierta con un diálogo con su época.

Miguel Ángel Corujo, director de la Agrupación folclórica “Los Campesinos” y amigo de Benito Cabrera, recordó los inicios de su vieja amistad con el músico, rememorando, primero, el primer libro que le regaló y, después el primer libro que escribió Cabrera: “El folclore de Lanzarote”. Destacó el prólogo escrito para este nuevo libro por Elfidio Alonso y señaló que los apuntes de Benito Cabrera ayudan a comprender el origen de tradiciones, fiestas, rituales, cantos, danzas, etc.

El editor del libro, Zebensui López, de Le Canarien, dijo que ha sido un lujo y una responsabilidad editar este volumen “que sirve en bandeja elementos de nuestra cultura” y alabó la compleja labor que supone la divulgación de estos “elementos culturales que nos hablan de nosotros mismos” y que funcionan como “un espejo cultural canario”. Agradeció a la FCM el respaldo porque es “un símbolo de la cultura no ajena a la realidad política y social” y una punta de lanza en la lucha contra las prospecciones petrolíferas.

Tomó la palabra Benito Cabrera, que se confesó apabullado por las alabanzas de sus compañeros de mesa. Definió su libro como un libro de divulgación y su faceta como escritor como la de un diletante que garabatea palabras en un periódico y pidió un emotivo aplauso en recuerdo de Juan Lemes, maestro artesano del timple, que había fallecido esa mañana en La Vegueta y que le enseñó a aprender a escuchar el sonido de la madera.

Cabrera aseguró que en la cultura tradicional “hay cosas que son sencillas pero no son simplonas” y que su riqueza consiste en que va por el aire y por tanto se transmite de forma difusa, siempre es actual y obliga a un redescubrimiento permanente. “Lo primero que se conoció de Canarias, antes que los mapas de Torriani, fueron las endechas de Canarias, que empezaron a aparecer en las bibliotecas europeas con ese nombre; así que lo primero que se conoció de Canarias fue su cultura popular”.

Contó su presencia en un festival musical en un pequeño pueblo de Holanda, donde los habitantes alojan a los músicos en sus casas. “Nos juntaron a todos los canarios —dijo— y comenzamos a tocar un sorondongo, pero continuaron los holandeses, preguntándose por qué tocábamos una canción suya que se llama “Había una vez un niño que quería ser marinero”. El autor del libro señaló que “hay un paralelismo notable en otras partes del mundo con melodías y bailes que creemos de aquí”, y puso otros ejemplos de danzas del Norte de África o canciones irlandesas similares a las canarias. “Van por el aire y recorren caminos diversos”. “Esa mezcla, ese sincretismo, hace que seamos ricos”, dijo haciendo referencia a la tricontinentalidad de Canarias, en la que África sigue siendo una cuenta pendiente y explicó el significado de palabras como guineo, guirigay o burumbé, que eran formas de cantar imitando a los moriscos.

El libro también recoge personajes olvidados, como un señor de 94 años, nacido en Gran Canaria y emigrado a los siete años a Nueva Orleans, donde sobrevivió cazando ratas y que cantaba décimas muy raras y preguntaba si se le entendía. “Allí conocí a gente vestida de típicos que sólo hablan inglés pero se sienten canarios”. O Alcide Nunez, clarinetista de esa ciudad, de padres canarios, que los estudiosos del jazz lo colocan como uno de los pioneros de ese tipo de música “y no lo conocemos”. O Juan Pulido, que emigró a Argentina y fue cantante de tangos antes que Carlos Gardel. Era de Gran Canaria, actuó en Broadway, vendió miles de discos y fue el primero que interpretó isas, malagueñas y folías con orquesta. O Luisa Linares, que nació en la calle La Porra de Arrecife y que, junto a el grupo Los Galindos, triunfó en América.

Benito Cabrera terminó su intervención apostando por una canariedad más abierta “y que nos hace ser más interesantes de lo que creemos que somos”. El libro está basado, según él mismo, en esas pequeñas cosas, en anécdotas de la cultura canaria. “Lo de ‘lo nuestro’ —señaló— es en realidad ‘lo de todos’, y así lo entendió la Unesco cuando declara lugares y tradiciones como Patrimonio de la Humanidad”.

Cerró el acto el timplista Alexis Lemes Socas interpretando algunos de sus temas.

Baute: Nuestra intención es que FIMEC tenga proyecciones y actividades paralelas en Lanzarote en próximas ediciones

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La Sala Saramago, en la Plazuela, de Arrecife, acogió la proyección, el jueves 12 de junio, del documental A la sombra de los volcanes, del realizador Pedro Felipe Acosta y del largometraje de ficción Beasts of the southern wild, de Benh Zeitlin. Son dos de las proyecciones del FICMEC, el Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias, que se desarrolla en Garachico (Tenerife).

El conservador jefe de la Fundación César Manrique (FCM), Fernando Ruiz, agradeció en el acto de presentación de las dos películas, al director del Festival, David Baute, su disponibilidad para que la isla de Lanzarote pueda disfrutar de algunas de la proyecciones de este encuentro “que recoge el testigo del festival pionero en España de cine medioambiental que fue el de Puerto de Cruz”, según señaló Ruiz, y en el que colaboró César Manrique.

Baute, que se dirigió brevemente a los presentes antes de las proyecciones, también mostró su agradecimiento a la FCM por el hecho de que el Festival pueda tener una sede en Lanzarote y reconoció a Manrique como impulsor del primer festival de estas características en 1982. El de Puerto de la Cruz desapareció en 2009, y hace dos años se recuperó aunque instalando su sede en Garachico, “con el ánimo de recuperar la importancia que nunca debió perder —según Baute— como vanguardia del cine medioambiental”. El director del FICMEC aseguró que su intención es la de reforzar el festival en Tenerife y lograr que en Lanzarote pueda tener proyecciones y actividades paralelas en las próximas ediciones.

Pasó a presentar el documental de Pedro Felipe Acosta, veterano realizador de películas sobre la naturaleza de Canarias. A la sombra de los volcanes es un documental que recorre las siete islas canarias a través de su flora y su fauna, por tierra, mar y aire. La de Lanzarote fue la segunda ocasión en que se proyectaba, tras su estreno este año en el FICMEC, y puede servir como embajador de la fauna canaria porque se emitirá en festivales y cadenas de televisión de decenas de países. Tras la proyección se hizo una pausa y se proyectó Beasts of the southern wild, premio del Festival de Sundance a la mejor película y a la mejor fotografía y con cuatro nominaciones a los Oscar en 2012. “Con estas dos proyecciones se da una visión más global de lo que es el FICMEC”, señaló Baute.

La supervivencia de Manrique como icono mediático dependerá de la supervivencia de la Lanzarote que él creó

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La proyección de unas imágenes extraídas del documental Taro. El eco de Manrique, con palabras del artista ante las cámaras, abrió la última de las mesas redondas dedicadas a Manrique este año en la FCM, celebrada el 8 de noviembre de 2012. Siete periodistas, incluidos los dos moderadores, Manuel Riveiro e Isabel Lusarreta, disertaron sobre César Manrique como icono mediático. Comenzó Techi Acosta con una anécdota que ejemplifica la relación de Manrique y el uso de los medios que él hacía, recordando que Manrique entraba en Radio Lanzarote y le decía a su director, Agustín Acosta: “Agustín, voy a hablar”. El otro periodista lanzaroteño de la mesa, Salvador Hernández, destacó que le sorprendía de César su espíritu didáctico porque se esforzaba en que el periodista viera la importancia de su mensaje. Por su parte, Javier Durán, que se desplazó en varias ocasiones desde Las Palmas para entrevistar a Manrique, contó que en esas entrevistas siempre salía la misma pregunta: “¿Qué hacemos con el Sur de Gran Canaria?”, y la misma respuesta: “Ponerle una bomba”. Como un “animal mediático” definió Victoriano Suárez Álamo a Manrique: “Era un filón, un caramelo para un periodista y sabía el poder que tenían los medios para hacer llegar su mensaje al pueblo”. Algo que corroboró Juan Manuel Pardellas, para quien fue un privilegio entrevistarle porque “daba muchos palos al poder establecido”: “Cada palabra de César era un titular a cinco columnas”.

El debate se centró brevemente sobre la intimidad y la vida personal de Manrique, un aspecto en el que todos coincidieron que era secundario y que no le interesaba a la prensa del momento, y pasó a analizar el cambio del Manrique mediático amable que promociona Lanzarote al reivindicativo que se queja de la especulación. Ese icono ya comenzaba a molestar a los poderes fácticos. Salvador Hernández recordó que tras la entrevista a Der Spiegel en 1988, en la que denunciaba la situación de la Isla, se reunió el Patronato de Turismo para intentar hacerle callar, pero que “nadie fue capaz de hacer callar a César Manrique”. Según Javier Durán, Manrique es un icono mediático porque supo hacer algo insólito, como llevar a cabo un proyecto turístico diferente al de la época, en España y “sacar del hambre a una Isla”. Pardellas habló de la llegada de César a Tenerife “poniendo árboles del revés” en el Puerto de la Cruz, su contribución a la revalorización de ese destino turístico y su posible influencia para evitar el derribo de unas naves de carbón, último vestigio de aquella época en Santa Cruz y que los vecinos reclamaban que quedaran en pie.

Haciendo un ejercicio de imaginación motivado por los moderadores, Suárez Álamo, que aseguró que a César habría que estudiarlo en las escuelas de comunicación por su forma de emplear a los medios, dijo que tuvo suerte con los medios de aquella época porque tenía más peso el periodista que el empresario, mientras que ahora se desvirtuaría más su mensaje. Techi Acosta dijo que “se echa de menos un personaje como César Manrique”, que se movía en una Isla en la que los medios de comunicación pertenecían a periodistas y no a empresarios de la construcción: “En la actualidad sería peor tratado por los medios y quizá ni siquiera viviría en Lanzarote”. Cogiendo ese hilo, Hernández aseguró que los poderes fácticos le tenían acorralado en los últimos años de su vida y que se quería ir a vivir a Marrakech, y afirmó que el mensaje de César permanecerá porque en vida dejó preparado su relevo, depositado en la Fundación que lleva su nombre. Javier Durán concluyó sus intervenciones diciendo que el gran reto es el de mantener a Manrique como icono mediático frente a la corrupción y los escándalos: “La supervivencia de Manrique como icono mediático dependerá de la supervivencia de la Lanzarote que él creo”, y alentó a que Manrique no se convierta en un souvenir cultural o turístico sino que se mantenga como símbolo de lo que realmente fue. Finalmente, Juan Manuel Pardellas dijo que se queda de César con “cómo era temido por los gobernantes” y lamentó que su muerte “nos dejó huérfanos en la lucha ambiental”.

 

César Manrique. Recuerdos compartidos de su vida más íntima

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Los dos hermanos de César Manrique, Carlos y Juana, el presidente de la FCM, José Juan Ramírez y el ex director de la Caja de Canarias y amigo del artista, Juan Marreo Portugués, compartieron, en la cuarta de las mesas redondas sobre César Manrique previstas para este año, celebrada el 25 de octubre de 2012, su memoria sobre el artista lanzaroteño, moderados por las periodistas Usoa Ibarra y María José Tabar.

Marrero Portugués, muy locuaz toda la noche, calificó a Manrique como un ser humano “único e irrepetible”, mientras que su hermano Carlos recordó que César estaba “en otro mundo”: “Íbamos a pescar, yo me ponía con la caña y él hacía dibujos en la arena”. Juana añadió que dibujaba mujeres desnudas  “y nosotros no decíamos nada a las madres”. Todo eso ocurría en la playa de Famara, lugar de veraneo y de libertad “donde éramos muy felices”, según Juana. Los hermanos evocaron al César adolescente, que no acudía a las llamadas a la mesa porque estaba pintando, y que quería estudiar pintura frente a la opinión de su padre de que estudiara para ser aparejador a pesar de que “era un cero en matemáticas”. “Mi padre le decía que iba a ser un pintamonas”, dijo Juana. Un padre del que se acordó mucho César cuando le otorgaron el Premio “Europa Nostra”, y así se lo relató a José Juan Ramírez.

Tras una larga introducción sobre su llegada al Arrecife de principios de los años cincuenta, Marrero Portugués relató su primer encuentro con Manrique en 1954, en uno de sus viajes desde Madrid. Ya conocía su obra porque había visto los murales del Parador, y también sabía de él por boca de Pepín Ramírez, su amigo desde la infancia, y con quien Marrero trabó amistad y compartió responsabilidades en el Ayuntamiento, antes de convertirse en cuñados. En aquellos murales, dijo Carlos, César también había pintando unas mujeres desnudas, que provocaron la censura del obispo y a su vez la negativa de César a borrarlas, aunque acabó cediendo a vestirlas.

César fue a la Guerra Civil como voluntario con Pepín Ramírez y Juan Prats para que no les mandaran al frente de batalla. Primero llegaron a Ceuta, donde César preguntó, ante la visión de muchos hombres tumbados, si se acostaban pronto, cuando la realidad era que estaban muertos, “Eso le afectó mucho”, dijo José Juan Ramírez, que aseguró que ni César ni su padre hablaban sobre la Guerra. Después fueron a Cataluña y acabaron en el Desfile de la Victoria de Madrid, y según le contó Prats a Marrero Portugués, César pintó algunos cañones que salieron así en el desfile. Al volver a casa, según Juana, lo primero que hizo fue subir a la azotea, quitarse el uniforme y patear la ropa de soldado. Marrero Portugués, hablando sobre el franquismo,  dijo que “el tema político con César Manrique no se suscitaba, César estaba muy por encima, vivía en su mundo dedicado al arte”. “En su intimidad —señaló— no era un hombre excéntrico, era serio, cabal, ejemplar y se cuidaba muchísimo, era un atleta”. Eso sí, “le encantaba disfrazarse”, dijo Juana.

Repasando la vida de César Manrique, los participantes en la mesa llegaron a su etapa en Madrid como estudiante de Bellas Artes. Una época en la que, según Ramírez, lo pasó mal, sin apenas dinero y le costó salir adelante “pero estaba muy enamorado de la pintura”. Ya sabía que no era un bicho raro, que no estaba loco y que su sueño era realizable porque había conocido a la familia Millares, con quienes compartía inquietudes. Ramírez también repasó otro de los momentos críticos, del que tampoco César habló mucho posteriormente: la muerte de Pepi, su mujer. Lo tuvieron que sedar y estuvo dos días dormido. Tras su muerte decidió marcharse a Nueva York, “y allí es donde se dio cuenta de las posibilidades de desarrollo de Lanzarote y comenzó a escribir a las autoridades”.

Según Marrero, en la proyección mundial de César, jugó un papel muy destacado Pepín Ramírez “que no se le ha agradecido del todo”. “Pepín —dijo— influyó en que César orientase su sentimiento artístico en mejorar el paisaje de Lanzarote”. Marrero alabó la “ingeniería financiera” que hizo Ramírez para poder llevar a cabo las obras de César, que no hacía ni proyecto ni presupuestos, y dijo que fueron posibles por “el coraje, la valentía y la honestidad de Pepín”. Terminó contando una anécdota del entierro de Manrique, en el que el cura Miguel Lantigua dijo que César se sentaría a la derecha de Dios porque le dirá: “Has sido capaz de mejorar la Naturaleza que he creado”.

Los hermanos acabaron mostrando su “orgullo” de hermanos y José Juan Ramírez calificó a César como una persona entrañable y honesta “pero sobre todo “sincero y valiente”. “Con el paso de los años y las dificultades en hacer oír sus ideas, valoro más la actitud de César en la defensa de su visión de Lanzarote”, concluyó.

Se está lesgislando para desmontar todo lo que se ha hecho

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Wolfredo Wildpret, Faustino García Márquez, Fernando Prats y Federico Aguilera Klink, los cuatro invitados a la mesa redonda celebrada el 27 de septiembre de 2012, César Manrique. Una conciencia pionera de los límites, comenzaron relatando, tras la introducción del periodista Gregorio Cabrera, uno de los dos moderadores junto a Jaime Puig, su primer recuerdo sobre la figura de César Manrique. Tras su intervención inicial, Wildpret, catedrático de Botánica, calificó a Manrique como “un profeta de lo que ha ocurrido en Canarias” y dijo que le asombró de él su valentía y su coherencia, así como su inteligencia natural. Terminó hablando de Lanzarote, de la que dijo que en los últimos años ha perdido gran parte de su valor.  

El arquitecto Faustino García Márquez retomó el hilo para señalar que se ha producido en la isla una pérdida paulatina y constante y que Canarias es el relato de un fracaso por haber construido discursos de sostenibilidad coherentes plasmados en el planeamiento pero que no se han llevado a la práctica “seguramente porque quienes propugnaban esas soluciones no creían en ellas”.

Por su parte, el urbanista Fernando Prats dijo sobre César que fue un genio y un visionario y que aún hoy en día su visión sobre la ética y el medio ambiente sigue siendo pionera porque César aludía a los límites de la isla cuando nadie hablaba de ellos. “Como líder social, hoy sería un maestro en el 15-M”, añadió.

Federico Aguilera Klink, que no conoció al artista, dijo que su escuela, como reconoce Manrique en sus escritos, fue su capacidad de asombro, y destacó la necesidad de cambiar la educación “porque aprendemos a perder el juicio pero con títulos”. “El desastre financiero lo han montado personas que han estudiado en las mejores universidades”, apuntó Prats. 

Los ponentes hablaron sobre el modelo de desarrollo de España, de Canarias y de Lanzarote y sobre su futuro. García Márquez dijo que se debe recuperar la visión de que existen límites. Para Wildpret, el modelo actual se ha acabado y los gobernantes no tienen ni iniciativa ni ideas. “Se debe producir una revolución porque hay un retroceso incluso en las libertades”, aseguró, y puso como ejemplo el caso del puerto de Granadilla para ilustrar que los poderes fácticos siguen controlando el poder político en Canarias. Según Aguilera Klink, “a la conciencia de los límites que vamos teniendo se opone la educación, que te enseña que no hay límites”. Destacó que el desarrollo económico está saqueando el Planeta y que “estamos en un estado de guerra continua”.

Prats volvió al caso de Lanzarote para preguntarse la diferencia entre el prestigio de la isla en el exterior y la autocrítica interna y se respondió que “en Lanzarote nos medimos con lo que pudo ser, con ese Camelot utópico que soñó Manrique”, y en el que creyó la población. Ahora, según Prats, el verdadero problema es que la sociedad está incluso pero que el territorio, afirmando que “o renace (la sociedad civil), o no hay nada que hacer”. Afirmó que hoy no se puede comprender nada sin entender que estamos en un cambio de época profundo porque hay un desbordamiento de los límites del Planeta, con dos tercios de los ecosistemas básicos en riesgo “y frente a esto no hay el más mínimo debate, obnubilados por la crisis económica”.

Respecto al futuro de Canarias, García Márquez habló de las nuevas leyes de armonización para la recualificación turística que prepara el Gobierno de Canarias: “Se está legislando para desmontar todo lo que se ha hecho”, dijo, y aportó varios datos: la afluencia de turistas a Canarias entre 1999 y 2010 bajó un trece por ciento mientras que las plazas alojativas crecieron un 22%, y en Lanzarote aumentaron un 34 por ciento; o que en 15 años, entre 1987 y 2002, se asfaltó, se urbanizó y se construyó en Lanzarote el 60 por ciento de la superficie que se había urbanizado en toda su historia. Sin embargo, en lugar de volver a poner límites “ahora vuelven a cambiar la legislación para acelerar esos procesos. La Ley de armonización y sobre todo, la recualificación, es el fin de los límites, porque se liberaliza la posibilidad de construir hoteles de cinco estrellas y es posible que, en el trámite parlamentario, se amplíe esa posibilidad a los de cuatro ya que así lo ha pedido el Consejo Económico y Social de Canarias. Lo que viene es un acelerón”, señaló recordando el caso de las Directrices del Turismo de 2003, que intentaron contener el crecimiento y que “cuando se terminaron de redactar comenzó su voladura oficial”.

Prats coincidió con García Márquez en que esas nuevas leyes incentivan el crecimiento a pesar de que están basadas en la renovación como clave, y finalizó sus intervenciones alertando del atasco del modelo turístico de la costa en España, algo que reconoce la propia patronal turística Exceltur, porque bajan las pernoctaciones, los ingresos y los precios. También apuntó a la energía como el mayor de los retos para Canarias y dijo que pocos sitios como Lanzarote están tan preparados para afrontar ese reto. Aguilera Klink afirmó que el binomio crecimiento y creación de puestos de trabajo es falso y que hay que aprender a vivir de otra manera, mientras que Wildpret dijo que en estos momentos de crisis, quedarse en silencio y resignarse es un delito, y respecto al futuro de Canarias aseguró que tiene dos recursos: el clima (“que es de lo poco que no nos podemos cargar los canarios”) y el paisaje, que vuelve a estar amenazado. García Márquez concluyó hablando de la huella ecológica y señalando que si todos los habitantes del Planeta vivieran con las condiciones que lo hacen los habitantes del primer mundo “necesitaríamos diez planetas y medio para vivir”.

Proyección de la película Taro. El eco de Manrique

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En el marco de actividades programadas durante 2012 por la Fundación César Manrique (FCM), en conmemoración del 20º aniversario de su inauguración y, al mismo tiempo, de la desaparición de su fundador, el martes 25 de septiembre, coincidiendo con la efeméride de la desaparición de César Manrique, se proyectó el largometraje-documental titulado Taro. El eco de Manrique. Es una película de Miguel G. Morales que se aproxima a César Manrique, subrayando su activismo medioambiental y territorial, su lucha contra la especulación, y su pasión por la naturaleza de Lanzarote.

Taro. El eco de Manrique está coproducida por Televisión Española, Televisión Canaria, Obra Social de CajaCanarias, Miguel Morales y DXT Producciones, así como la coproducción en Alemania de Allary Film TV & Media.

Miguel Morales, el director del largometraje-documental proyectado, ha simultaneado su carrera entre el cine documental y la televisión, haciendo incursiones en la video-creación. En sus trabajos, ha realizado funciones como guionista, director, realizador, cámara, montador y productor ejecutivo. Muchas de sus obras han participado en festivales nacionales e internacionales y recibido premios y menciones especiales. Con esta nueva entrega, García Morales continúa su serie de documentales biográficos sobre artistas o escritores ilustres vinculados a las islas, como Óscar Domínguez, Juan Ismael, Cristino de Vera, Pepe Dámaso o, más recientemente, Domingo Pérez Minik, Ignacio Aldecoa y José Saramago.

En la película, se recuperan abundantes imágenes de archivo, en las que aparece el artista con su vibrante discurso crítico y de defensa de Lanzarote. Asimismo, se recoge el testimonio de diversos colaboradores suyos como José Juan Ramírez, Fernando Gómez Aguilera, Luis Morales, Santiago Hernández, Feliciano Luzardo, Antonio de León y José Manuel Curbelo, además de valoraciones de personalidades del ecologismo y la arquitectura, como el naturalista Joaquín Araújo y el arquitecto Frei Otto.

Al acto asistió Miguel G. Morales, que se dirigió al público al finalizar la proyección y también estuvieron presentes los colaboradores de César Manrique que participan en la película.

Video promocional:

http://www.youtube.com/watch?v=Q-j8WKq6Ntw&feature=player_detailpage

Juan Cruz: Ignacio Aldecoa supo ver el carácter arriscado y complejo que tenemos los canarios

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“Ignacio Aldecoa es el cuentista español más solvente del Siglo XX”. Fernando Gómez Aguilera recordó al inicio del acto, en la mesa redonda previa a la proyección del documental Aldecoa, la huida al paraíso, esas palabras de Miguel García de Posada sobre el escritor vitoriano. El director de la Fundación César Manrique añadió que Aldecoa es mucho más, “un personaje extraordinario”, y contó que tras su estancia de cuatro semanas en 1961 en La Graciosa, el escritor le dijo a su mujer: “He descubierto el paraíso, iremos algún día”. No volvió nunca. Gómez Aguilera dio la palabra al escritor Juan Cruz, de quien partió la idea de hacer este documental sobre la relación de Aldecoa con Canarias y su visón de ellas, plasmada en el libro Cuaderno de godo.

Cruz conoció vio por primera vez a Aldecoa en una foto que tenía en su despacho José Arozena, un abogado tinerfeño amigo del escritor, al igual que Domingo Pérez Minik. Años más tarde, cuando era responsable editorial de Alfaguara, conoció a su viuda, Josefina Aldecoa, y decidió publicar también la obra de su marido. Eso fue a partir del hallazgo, en la librería Dedalus de Madrid, de Cuaderno de godo, el libro que recorre el documental, “un libro para enamorarse de las islas”. ¿Y por qué recuperar a Aldecoa? “Pues porque los canarios cultivamos el desrecuerdo, que tiene una grave repercusión porque impide crear zonas de recuerdos y gratitud para edificar historias sobre ellos.”

El director del documental, Miguel G. Morales, dijo que Aldecoa le ha perseguido a lo largo de su vida. Su primera práctica de guión en la Escuela de Cine fue sobre un cuento de Aldecoa, a quien calificó como un outsider y “un personaje cinematográfico magnífico, de una película americana de los años 40 ó 50”.

Gómez Aguilera recordó la primera vez que Aldecoa llegó a Lanzarote y aseguró que hubo un tiempo en que la actividad del escritor era seguida por la prensa local de la época, que daba cuenta de sus conferencias en Madrid o en Nueva York. Aldecoa llegó a Arrecife en 1957 junto al fotógrafo José Pastor para hacer un reportaje de las islas encargado por el diario madrileño Arriba. Recala en el Parador de Turismo, donde duerme en un diván en el hall y traba amistad con Jesús López Socas, el médico José Molina, Leandro Fajardo y Andrés Betancort, que eran “buenos bebedores” como Aldecoa, con quien también compartían inquietudes literarias. Visitó Fuerteventura, donde asiste a una boda y a la botadura de la embarcación ‘La Peregrina’, de Antonio Fernández de Córdoba, apodado Buffalo Bill. En esa ocasión ya conoce al graciosero Jorge Toledo, y a La Graciosa volvería en 1961. Permaneció cuatro semanas en la Isla, pero antes de llegar, en el barco, les dijo a sus amigos lanzaroteños: “No me dejéis solo”. Pasaba por una crisis personal, “de destino, existencial”. En La Graciosa, durante ese tiempo, trasladado años después a su novela Parte de una historia, escribe, y corrige dos novelas, pero también vive, bebe, trabaja y se viste con y como los pescadores, según relatan las crónicas de Guillermo Topham. De allí regresa a Lanzarote y pronuncia una conferencia titulada “Mar de historias”, en el Círculo Mercantil del 28 de febrero. Posteriormente, sale a Tenerife para dar dos conferencias, declarando a la prensa “La Graciosa me ha servido para calmar los nervios y trabajar” y que “camino de Madrid me siento castigado con el paraíso a barlovento”, según contó al público Gómez Aguilera.

Miguel G. Morales añadió, por su parte, que la elaboración de la película se alargó durante ocho años y se exhibió en La Graciosa, aunque algunos gracioseros, según sus palabras, tienen reservas con la figura de Aldecoa. “La reacción de la Isla fue extraña”, dijo. Juan Cruz aseguró que Aldecoa vino a Canarias a buscar el paraíso pero a través de una huida y que estaba interesado en los riscos, lugares y rincones peligrosos, y que se asombró ante un paisaje que es “una metáfora de placer y riesgo” apreciando “el carácter arriscado y complejo que tenemos los canarios.” La mesa redonda concluyó con la lectura de una de las crónicas de Aldecoa publicada en Arriba en 1957, que describe el Archipiélago Chinijo. A continuación, se proyectó Aldecoa, la huida al paraíso.