José Molina y Gabriel Fernández se incorporan a la Colección Islas de memoria




Lleno absoluto en la Sala José Saramago de La Plazuela para asistir a la presentación de los libros ‘Gabriel Fernández Martín’ y ‘José Molina Orosa. Luz en tiniebla’, de Félix Delgado y Gregorio Cabrera, respectivamente. Unas doscientas personas, el pasado 8 de abril, escucharon las explicaciones de los autores del tercer y cuarto volumen de la colección ‘Islas de memoria’. El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, recordó la doble finalidad de la colección: rescatar del olvido a personajes relevantes de Lanzarote y formar una biblioteca básica insular que dé pie a “una historia de las mentalidades de la Isla”, y, por otro lado, dar la oportunidad editorial a jóvenes investigadores locales.

 
JOSÉ MOLINA OROSA

El “contador de historias”, según su propia definición, y periodista de
La Provincia, Gregorio Cabrera, explicó su proceso de acercamiento al médico José Molina Orosa (1883-1966), “una buena persona que rehuía las medallas”. A Molina, con cincuenta años, le dedicaron una calle en Arrecife y montó en cólera. Ese rastro de la personalidad del médico marcó el enfoque de la investigación. “No quería que se pudiera enfadar conmigo por escribir un libro sobre él”, señaló Cabrera, que decidió poner en el mismo plano de protagonismo al médico y a sus enfermos, principalmente a los más desfavorecidos de la Isla.
Molina Orosa fue la luz en la tiniebla del Lanzarote de la primera mitad del siglo XX. “Un lugar terrorífico con una mortalidad africana —según señaló Cabrera— que sonaba a tos, a llanto y a entierritos”. “Lo peor —además— era que a las autoridades les daba igual”. En ese contexto irrumpe José Molina. “Nadie que tocó a su puerta se quedó sin ser atendido”, dijo Cabrera. El doctor no sólo logra cambiar, según su biógrafo, la oscuridad, sino también los sonidos de Arrecife ya que lleva “una melodía de esperanza” a los pobres, convertida en metáfora por el ruido de su bastón (con tres años sufrió la polio), sus pasos en la escalera para abrir la puerta a los enfermos o el run run del motor de su fotingo cuando acudía a una consulta.
José Molina dedicó más de la mitad de su vida a poner en marcha el Hospital Insular. Empezó con ese afán en 1910 y finalmente se abrió en 1950. Por supuesto, no acudió a la inauguración. Molina estuvo a punto de ser el primer presidente del Cabildo en 1913. Perdió por un voto y dimitió en 1915, convirtiéndose, según Cabrera, en uno de los pocos políticos que ha presentado su dimisión en España en el último siglo. Como médico, “no sólo destacó por su humanidad, por tratar a todos los pacientes como seres humanos”, sino también por su ojo clínico, en una época y lugar donde era muy difícil acceder a pruebas diagnósticas. El doctor también tuvo una faceta artística. Como poeta, aunque modesto, publicó ocasionalmente en la revista madrileña La Latina, junto a escritores de la talla de Rubén Darío o Unamuno.

“Los protagonistas de Islas de memoria —señaló Cabrera— nos deben servir de lección para el futuro”. El periodista lanzaroteño apostó por que su obra pueda hacer que la llama de José Molina siga viva.

 
GABRIEL FERNÁNDEZ

El historiador Félix Delgado, autor del libro ‘Gabriel Fernández Martín’ comenzó su intervención con el deseo de que la colección sirva como plataforma para que los historiadores se retroalimenten. El fotógrafo Gabriel Fernández (1920-1985) fue el promotor de la profesionalización de la fotografía en la Isla. Nació en Arrecife en una época donde las inquietudes culturales apenas podían desarrollarse. No tuvo una formación reglada pero “fue muy activo culturalmente y se lanzó a conocer Lanzarote con su kodak al hombro”, señaló Delgado. Su biógrafo sitúa a Fernández en la gran época de la fotografía en Canarias, con exposiciones y concursos en las dos capitales e incluso en Lanzarote.

“Fernández dignificó la actividad como fotógrafo”. La profesionalizó, se arriesgó y abrió varios establecimientos que le permitieron, además, dedicarse a otras facetas de la fotografía que Delgado fue desgranando, exponiendo a su vez a la sala alguna de sus obras. En el aspecto artístico participó en varias exposiciones destacando la de la Sala Neblí, en Madrid en 1959, comisariada por César Manrique. También fue un “retratista meritorio” que pretendía dar a conocer la psicología de la persona a la que retrataba. Como fotoperiodista colaboró ente otros con los periodistas Guillermo Topham y Agustín de la Hoz y, a pesar de la censura intentaba reflejar los atrasos y problemas de la Isla como denuncia. Publicó en El Eco de Canarias, Antema, Falange, La Provincia o Diario de Las Palmas, además de en agencias nacionales.

La última faceta en la que se detuvo Félix Delgado fue en la de Gabriel como creador de la imagen turística de Lanzarote, con la elaboración de guías, postales, revistas e incluso con los programas de fiestas de San Ginés. “Intentó captar las grandes excelencias de Lanzarote”, señaló Delgado, tanto del campo, del paisaje, la arquitectura, etc. “Es uno de los mejores fotógrafos que ha tenido Lanzarote y un buen fotógrafo en el ámbito de Canarias”. “Formó parte —concluyó Delgado— de la penúltima hornada de personas que amó Lanzarote”. El historiador terminó su intervención con una frase del fotógrafo: “Palmo a palmo recorro muchas veces la Isla pero siempre descubro nuevas maravillas”.




Lleno absoluto en la Sala José Saramago de La Plazuela para asistir a la presentación de los libros ‘Gabriel Fernández Martín’ y ‘José Molina Orosa. Luz en tiniebla’, de Félix Delgado y Gregorio Cabrera, respectivamente. Unas doscientas personas, el pasado 8 de abril, escucharon las explicaciones de los autores del tercer y cuarto volumen de la colección ‘Islas de memoria’. El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, recordó la doble finalidad de la colección: rescatar del olvido a personajes relevantes de Lanzarote y formar una biblioteca básica insular que dé pie a “una historia de las mentalidades de la Isla”, y, por otro lado, dar la oportunidad editorial a jóvenes investigadores locales.

 
JOSÉ MOLINA OROSA

El “contador de historias”, según su propia definición, y periodista de
La Provincia, Gregorio Cabrera, explicó su proceso de acercamiento al médico José Molina Orosa (1883-1966), “una buena persona que rehuía las medallas”. A Molina, con cincuenta años, le dedicaron una calle en Arrecife y montó en cólera. Ese rastro de la personalidad del médico marcó el enfoque de la investigación. “No quería que se pudiera enfadar conmigo por escribir un libro sobre él”, señaló Cabrera, que decidió poner en el mismo plano de protagonismo al médico y a sus enfermos, principalmente a los más desfavorecidos de la Isla.
Molina Orosa fue la luz en la tiniebla del Lanzarote de la primera mitad del siglo XX. “Un lugar terrorífico con una mortalidad africana —según señaló Cabrera— que sonaba a tos, a llanto y a entierritos”. “Lo peor —además— era que a las autoridades les daba igual”. En ese contexto irrumpe José Molina. “Nadie que tocó a su puerta se quedó sin ser atendido”, dijo Cabrera. El doctor no sólo logra cambiar, según su biógrafo, la oscuridad, sino también los sonidos de Arrecife ya que lleva “una melodía de esperanza” a los pobres, convertida en metáfora por el ruido de su bastón (con tres años sufrió la polio), sus pasos en la escalera para abrir la puerta a los enfermos o el run run del motor de su fotingo cuando acudía a una consulta.
José Molina dedicó más de la mitad de su vida a poner en marcha el Hospital Insular. Empezó con ese afán en 1910 y finalmente se abrió en 1950. Por supuesto, no acudió a la inauguración. Molina estuvo a punto de ser el primer presidente del Cabildo en 1913. Perdió por un voto y dimitió en 1915, convirtiéndose, según Cabrera, en uno de los pocos políticos que ha presentado su dimisión en España en el último siglo. Como médico, “no sólo destacó por su humanidad, por tratar a todos los pacientes como seres humanos”, sino también por su ojo clínico, en una época y lugar donde era muy difícil acceder a pruebas diagnósticas. El doctor también tuvo una faceta artística. Como poeta, aunque modesto, publicó ocasionalmente en la revista madrileña La Latina, junto a escritores de la talla de Rubén Darío o Unamuno.

“Los protagonistas de Islas de memoria —señaló Cabrera— nos deben servir de lección para el futuro”. El periodista lanzaroteño apostó por que su obra pueda hacer que la llama de José Molina siga viva.

 
GABRIEL FERNÁNDEZ

El historiador Félix Delgado, autor del libro ‘Gabriel Fernández Martín’ comenzó su intervención con el deseo de que la colección sirva como plataforma para que los historiadores se retroalimenten. El fotógrafo Gabriel Fernández (1920-1985) fue el promotor de la profesionalización de la fotografía en la Isla. Nació en Arrecife en una época donde las inquietudes culturales apenas podían desarrollarse. No tuvo una formación reglada pero “fue muy activo culturalmente y se lanzó a conocer Lanzarote con su kodak al hombro”, señaló Delgado. Su biógrafo sitúa a Fernández en la gran época de la fotografía en Canarias, con exposiciones y concursos en las dos capitales e incluso en Lanzarote.

“Fernández dignificó la actividad como fotógrafo”. La profesionalizó, se arriesgó y abrió varios establecimientos que le permitieron, además, dedicarse a otras facetas de la fotografía que Delgado fue desgranando, exponiendo a su vez a la sala alguna de sus obras. En el aspecto artístico participó en varias exposiciones destacando la de la Sala Neblí, en Madrid en 1959, comisariada por César Manrique. También fue un “retratista meritorio” que pretendía dar a conocer la psicología de la persona a la que retrataba. Como fotoperiodista colaboró ente otros con los periodistas Guillermo Topham y Agustín de la Hoz y, a pesar de la censura intentaba reflejar los atrasos y problemas de la Isla como denuncia. Publicó en El Eco de Canarias, Antema, Falange, La Provincia o Diario de Las Palmas, además de en agencias nacionales.

La última faceta en la que se detuvo Félix Delgado fue en la de Gabriel como creador de la imagen turística de Lanzarote, con la elaboración de guías, postales, revistas e incluso con los programas de fiestas de San Ginés. “Intentó captar las grandes excelencias de Lanzarote”, señaló Delgado, tanto del campo, del paisaje, la arquitectura, etc. “Es uno de los mejores fotógrafos que ha tenido Lanzarote y un buen fotógrafo en el ámbito de Canarias”. “Formó parte —concluyó Delgado— de la penúltima hornada de personas que amó Lanzarote”. El historiador terminó su intervención con una frase del fotógrafo: “Palmo a palmo recorro muchas veces la Isla pero siempre descubro nuevas maravillas”.

El departamento pedagógico de la FCM imparte un curso sobre la obra pública de Manrique




El Departamento Pedagógico de la Fundación César Manrique ha organizado el curso “César Manrique. Obra pública” que, en una primera fase teórica, se celebrará los días 13, 14 y 15 del presente mes de abril, en la sede de la Escuela Universitaria de Turismo de Lanzarote. A esta actividad habrá que añadir una jornada de carácter práctico visitando alguno de los ejemplos más significativos de las obras en el espacio público que César Manrique realizó en Lanzarote.

Especialmente diseñado para alumnos de la Escuela Universitaria de Turismo de Lanzarote, dependiente de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, (ULPGC), tiene como objetivo la formación de monitores didácticos en el conocimiento de las intervenciones espaciales de César Manrique en su isla natal. Los alumnos tendrán la posibilidad de colaborar con los trabajos de apoyo a los distintos programas educativos que lleva a cabo el Departamento Pedagógico de la FCM.

 
El curso ofrece materiales de reflexión y debate que permiten a los asistentes conocer y valorar los ejemplos de arte público que Manrique realizó en Lanzarote desde los años sesenta hasta la década de los noventa. Intervenciones que son referentes de un modelo de desarrollo, fundamentalmente turístico, que transformó el paisaje y la forma de vida de la Isla y en las que la presencia del binomio arte-naturaleza es su principal argumento.

Tendrá una carga lectiva de 10 horas, y conllevará la obtención de 1 crédito de libre configuración por parte de la ULPGC.


El Departamento Pedagógico de la Fundación César Manrique ha organizado el curso “César Manrique. Obra pública” que, en una primera fase teórica, se celebrará los días 13, 14 y 15 del presente mes de abril, en la sede de la Escuela Universitaria de Turismo de Lanzarote. A esta actividad habrá que añadir una jornada de carácter práctico visitando alguno de los ejemplos más significativos de las obras en el espacio público que César Manrique realizó en Lanzarote.

Especialmente diseñado para alumnos de la Escuela Universitaria de Turismo de Lanzarote, dependiente de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, (ULPGC), tiene como objetivo la formación de monitores didácticos en el conocimiento de las intervenciones espaciales de César Manrique en su isla natal. Los alumnos tendrán la posibilidad de colaborar con los trabajos de apoyo a los distintos programas educativos que lleva a cabo el Departamento Pedagógico de la FCM.

 
El curso ofrece materiales de reflexión y debate que permiten a los asistentes conocer y valorar los ejemplos de arte público que Manrique realizó en Lanzarote desde los años sesenta hasta la década de los noventa. Intervenciones que son referentes de un modelo de desarrollo, fundamentalmente turístico, que transformó el paisaje y la forma de vida de la Isla y en las que la presencia del binomio arte-naturaleza es su principal argumento.

Tendrá una carga lectiva de 10 horas, y conllevará la obtención de 1 crédito de libre configuración por parte de la ULPGC.

Presentación de los libros José Molina Orosa. Luz en tiniebla y Gabriel Fernández Martín




El próximo jueves 8 de abril, a las 20.30 h, en la Sala José Saramago de Arrecife (La Plazuela) de la Fundación César Manrique, tendrá lugar la presentación de los libros José Molina Orosa. Luz en tiniebla, de Gregorio Cabrera, y Gabriel Fernández Martín, de Félix Delgado López, publicados por la FCM dentro de la nueva colección editorial “Islas de memoria”.



La colección “Islas de memoria” es la décima que impulsa la FCM, y está dedicada a rescatar personajes o episodios de Lanzarote cuya aportación desde distintos ámbitos de la cultura, de la ciencia, de la sociedad o la política haya contribuido a construir el imaginario colectivo de la historia contemporánea de la Isla. Por lo general, los objetos de estudio ―en realidad auténticas islas de memoria―, son casi desconocidos por la comunidad, además de estar escasamente investigados. En esta colección, recientemente se han publicado los dos primero títulos Guillermo Topham. Cronista oficial de Lanzarote y Miguel Pereyra de Armas, cuyos autores son Mario Ferrer y José R. Betancort Mesa, respectivamente.
 
José Molina Orosa. Luz en tiniebla
, de Gregorio Cabrera, trata la figura del médico José Molina Orosa (Arrecife, 1883-1966), que se distinguió por su labor de atención a los enfermos más necesitados y su afán por mejorar las condiciones de las infraestructuras sanitarias insulares. Un médico próximo, querido y humanista en el que se encontraba entrega y generosidad. Con el tiempo, cambió la historia de la sanidad en Lanzarote, culminando con la inauguración del Hospital Insular en 1951. Este libro ha sido patrocinado por la Obra Social de La Caja de Canarias.
 
Gregorio Cabrera (Arrecife, 1973), es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, experto en información sobre turismo y energía. En 1997, comienza a trabajar en el diario La Provincia, durante un año en redacción de Las Palmas de Gran Canaria y, posteriormente, en la delegación de Lanzarote, donde desempeña hoy su labor profesional. Se ha implicado especialmente en aspectos relacionados con el territorio, el medio ambiente, la inmigración o la exclusión social. Recientemente, ha sido galardonado con el Premio Berta Pardal por su labor periodística sobre la inmigración. Asimismo, ha publicado artículos en medios nacionales como ABC, El Mundo o La Vanguardia. Actualmente, prepara un libro sobre la tradición de Los buches por encargo del Ayuntamiento de Arrecife y trabaja en la puesta en marcha de una revista sobre naturaleza y sociedad.
 
Gabriel Fernández Martín
, de Félix Delgado López, estudia la trayectoria de uno de los principales fotógrafos de Lanzarote que, desde finales de los años 50 hasta su muerte en 1985, realizó un importante trabajo como cronista visual, colaborando en la construcción de la imagen de la isla con la utilización de recursos iconográficos y formales sugestivos, muchos de ellos implantados hoy en el imaginario insular.
 
Félix Delgado López (Arrecife, 1972) es licenciado en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente ejerce como profesor de Historia del Arte, Técnicas y medios artísticos, Iconografía y mitología en la U.N.E.D. (Centro Asociado de Arrecife). Se ha dedicado a la archivística y colabora en el Censo del Patrimonio Documental de Canarias, patrocinado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes y la Comunidad Autónoma de Canarias, con la elaboración de los Censos de diversas sociedades privadas de la isla. Es autor de diversos artículos de investigación sobre archivos municipales y privados canarios y sobre pintores del barroco español como Vicente Carducho o Sánchez Cotán.
 
Con la presentación de estos dos nuevos títulos de la colección “Islas de memoria” se continúa el trabajo de divulgación sobre personajes o acontecimientos que forman parte del relato de la Isla, favoreciendo e incentivando la labor de jóvenes investigadores de Lanzarote, interesados en profundizar en la historia insular.

 

El acto será transmitido en directo a través de la web de la FCM




El próximo jueves 8 de abril, a las 20.30 h, en la Sala José Saramago de Arrecife (La Plazuela) de la Fundación César Manrique, tendrá lugar la presentación de los libros José Molina Orosa. Luz en tiniebla, de Gregorio Cabrera, y Gabriel Fernández Martín, de Félix Delgado López, publicados por la FCM dentro de la nueva colección editorial “Islas de memoria”.



La colección “Islas de memoria” es la décima que impulsa la FCM, y está dedicada a rescatar personajes o episodios de Lanzarote cuya aportación desde distintos ámbitos de la cultura, de la ciencia, de la sociedad o la política haya contribuido a construir el imaginario colectivo de la historia contemporánea de la Isla. Por lo general, los objetos de estudio ―en realidad auténticas islas de memoria―, son casi desconocidos por la comunidad, además de estar escasamente investigados. En esta colección, recientemente se han publicado los dos primero títulos Guillermo Topham. Cronista oficial de Lanzarote y Miguel Pereyra de Armas, cuyos autores son Mario Ferrer y José R. Betancort Mesa, respectivamente.
 
José Molina Orosa. Luz en tiniebla
, de Gregorio Cabrera, trata la figura del médico José Molina Orosa (Arrecife, 1883-1966), que se distinguió por su labor de atención a los enfermos más necesitados y su afán por mejorar las condiciones de las infraestructuras sanitarias insulares. Un médico próximo, querido y humanista en el que se encontraba entrega y generosidad. Con el tiempo, cambió la historia de la sanidad en Lanzarote, culminando con la inauguración del Hospital Insular en 1951. Este libro ha sido patrocinado por la Obra Social de La Caja de Canarias.
 
Gregorio Cabrera (Arrecife, 1973), es licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, experto en información sobre turismo y energía. En 1997, comienza a trabajar en el diario La Provincia, durante un año en redacción de Las Palmas de Gran Canaria y, posteriormente, en la delegación de Lanzarote, donde desempeña hoy su labor profesional. Se ha implicado especialmente en aspectos relacionados con el territorio, el medio ambiente, la inmigración o la exclusión social. Recientemente, ha sido galardonado con el Premio Berta Pardal por su labor periodística sobre la inmigración. Asimismo, ha publicado artículos en medios nacionales como ABC, El Mundo o La Vanguardia. Actualmente, prepara un libro sobre la tradición de Los buches por encargo del Ayuntamiento de Arrecife y trabaja en la puesta en marcha de una revista sobre naturaleza y sociedad.
 
Gabriel Fernández Martín
, de Félix Delgado López, estudia la trayectoria de uno de los principales fotógrafos de Lanzarote que, desde finales de los años 50 hasta su muerte en 1985, realizó un importante trabajo como cronista visual, colaborando en la construcción de la imagen de la isla con la utilización de recursos iconográficos y formales sugestivos, muchos de ellos implantados hoy en el imaginario insular.
 
Félix Delgado López (Arrecife, 1972) es licenciado en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Barcelona. Actualmente ejerce como profesor de Historia del Arte, Técnicas y medios artísticos, Iconografía y mitología en la U.N.E.D. (Centro Asociado de Arrecife). Se ha dedicado a la archivística y colabora en el Censo del Patrimonio Documental de Canarias, patrocinado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes y la Comunidad Autónoma de Canarias, con la elaboración de los Censos de diversas sociedades privadas de la isla. Es autor de diversos artículos de investigación sobre archivos municipales y privados canarios y sobre pintores del barroco español como Vicente Carducho o Sánchez Cotán.
 
Con la presentación de estos dos nuevos títulos de la colección “Islas de memoria” se continúa el trabajo de divulgación sobre personajes o acontecimientos que forman parte del relato de la Isla, favoreciendo e incentivando la labor de jóvenes investigadores de Lanzarote, interesados en profundizar en la historia insular.

 

El acto será transmitido en directo a través de la web de la FCM

Juan Cruz: He ido a todos los escritores como si estuviera inaugurando la vida con ellos




“Un libro despojado de ira”. Así definió el director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, la última obra de Juan Cruz, Egos revueltos, que se presentó en la sede de la Fundación César Manrique en Tahíche ante un aforo completo, el 25 de marzo. “Un libro de abrazos de un hombre con suerte, que reconoce su vida como la de un ser afortunado”, completó. “Una fiesta literaria”.

La presentación del libro coincidió con esta última descripción de la obra. Tomó la palabra la periodista Pilar del Río, también amiga del escritor, que pasó a narrar un sueño sobrevenido tras la lectura de Egos revueltos. Un sueño en el que aparecían los escritores que desfilan por la obra, y otros más, intercalado con anécdotas propias o contadas sobre Miguel Ángel Asturias, Juan García Hortelano o Antonio Machado. De Juan Cruz dijo que habla de los escritores con guante blanco y apuntó que en el libro aparecen pocas mujeres: “Tú no tienes la culpa porque es la triste realidad”, le dijo al autor, de quien aseguró que “se limita a ser testigo de lo que ha visto”.

Comenzó Juan Cruz su intervención señalando que la carencia de mujeres en la historia de la literatura corresponde al periodo que a él le ha tocado vivir, pero “que, en la generación que viene, hay una especial calidad literaria en las mujeres”. “Yo trato de la época en la que se produjo nuestro descubrimiento de la literatura”. Citó el libro Los nuestros de Luis Harss, “un profeta”, ya que supo en 1966, que Vargas Llosa o García Márquez iban a ser los escritores que marcarían la época y esto, cuando tenían poco más de treinta años. “Mi libro es una revisita a los personajes de esa generación —dijo Cruz—, que fue un periodo de lectores”. En Egos revueltos, de hecho, no habla bajo la perspectiva del editor que fue, sino como lector. Lo que quiere contar es “el deslumbramiento que produce en un lector conocer a los escritores a los que admira”. “He ido a todos los escritores como si estuviera inaugurando la vida con ellos. He querido saber cómo era yo conociendo gente”.

Y así empezó a contar… De Saramago y su primera conversación telefónica mientras Lisboa ardía, de César Manrique, que le dejaba quedarse en su casa “si no armaba jaleo”. “César era como un conmutador de la luz, te hacía vivir en un sueño”, dijo de él.

De Camilo José Cela contó una de las anécdotas más divertidas de la noche, que destapó la primera de las muchas carcajadas que vinieron después. Ocurrió en 1970 en Tenerife. Cela había ido a dar una conferencia. Estaba enfermo, sin su mujer y tenía cierta aprehensión a dormir solo. El joven Cruz, “Juanito”, con 22 años, fue el encargado de adormecer al futuro Premio Nobel (“algo que le desbarató”) en el Hotel Mencey. Don Camilo se sentó en un butacón a escribir, Cruz se empeñaba en darle conversación y Cela en evitarla. Finalmente fue al baño, volvió con un pijama y una bata de seda y se acostó. “¿Don Camilo, me puedo marchar ya?”, preguntó el joven periodista. “Tú sigue hablando hasta que me duerma”, contestó. “A partir de entonces tuvimos una relación muy íntima”, dijo Juan Cruz entre la risa general del público.

Contó dos anécdotas de Borges: cómo acabó dándole de comer una vichisoise en un restaurante de Madrid, junto a su hija, a su mujer y a Fernando Delgado, en un fin de semana que le encargaron acompañarle por la capital, y cómo, un día, mientras le cerraba la maleta en el hotel le dijo el escritor argentino: “Deje una ranurita, para que respiren las camisas”.
 
A Cortázar se lo encontró en una calle de Amsterdam y éste le dio su dirección de París pero no su teléfono. Buscó en la guía de teléfonos (“que antes era Google”) todos los números de esa calle, dispuesto a llamar al escritor argentino. Eligió uno al azar, marcó y preguntó por el señor Cortázar. C´est moi, fue la respuesta. “Ahora parecen batallitas de viejo, pero son sueños de adolescente”, dijo Cruz, que volvió a Cela, espoleado por Pilar del Río, para contar sus vicisitudes con la concesión del Nobel, su polémica con otros escritores, el discurso y la segunda esposa del autor de La familia de Pascual Duarte.  

“Susan Sontag era muy inteligente pero difícil de llevar”. Tuvo que invitarla a Lanzarote, acompañada de su hijo, porque quería conocer a José Saramago y la alojó en el Hotel Fariones. Ella, quizá acostumbrada a un lujo mayor, preguntó si el hotel era inadecuado. A Sontag, que le gustaba mucho conocer gente famosa y sentirse querida, cuando fue a la Feria del Libro a Madrid tuvo la suerte de que la Reina Sofía visitara ese día las casetas lo que supuso ocupar la portada de El País, disparándose las ventas de su libro y alimentando el ego de la escritora.

Con el ego, precisamente, terminó la presentación, que duró casi lo que dura un partido de fútbol —Juan Cruz es un gran aficionado a este deporte y seguidor del Barcelona—. “Sin ego no se puede hacer nada, es fundamental, pero hay muchas clases y creo que se debe perseguir el ego gobernado. El ego no es peyorativo, depende de los adjetivos: los hay insoportables, redondos, picudos escalfados… El ego sin adjetivo no es nada”, concluyó.




“Un libro despojado de ira”. Así definió el director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, la última obra de Juan Cruz, Egos revueltos, que se presentó en la sede de la Fundación César Manrique en Tahíche ante un aforo completo, el 25 de marzo. “Un libro de abrazos de un hombre con suerte, que reconoce su vida como la de un ser afortunado”, completó. “Una fiesta literaria”.

La presentación del libro coincidió con esta última descripción de la obra. Tomó la palabra la periodista Pilar del Río, también amiga del escritor, que pasó a narrar un sueño sobrevenido tras la lectura de Egos revueltos. Un sueño en el que aparecían los escritores que desfilan por la obra, y otros más, intercalado con anécdotas propias o contadas sobre Miguel Ángel Asturias, Juan García Hortelano o Antonio Machado. De Juan Cruz dijo que habla de los escritores con guante blanco y apuntó que en el libro aparecen pocas mujeres: “Tú no tienes la culpa porque es la triste realidad”, le dijo al autor, de quien aseguró que “se limita a ser testigo de lo que ha visto”.

Comenzó Juan Cruz su intervención señalando que la carencia de mujeres en la historia de la literatura corresponde al periodo que a él le ha tocado vivir, pero “que, en la generación que viene, hay una especial calidad literaria en las mujeres”. “Yo trato de la época en la que se produjo nuestro descubrimiento de la literatura”. Citó el libro Los nuestros de Luis Harss, “un profeta”, ya que supo en 1966, que Vargas Llosa o García Márquez iban a ser los escritores que marcarían la época y esto, cuando tenían poco más de treinta años. “Mi libro es una revisita a los personajes de esa generación —dijo Cruz—, que fue un periodo de lectores”. En Egos revueltos, de hecho, no habla bajo la perspectiva del editor que fue, sino como lector. Lo que quiere contar es “el deslumbramiento que produce en un lector conocer a los escritores a los que admira”. “He ido a todos los escritores como si estuviera inaugurando la vida con ellos. He querido saber cómo era yo conociendo gente”.

Y así empezó a contar… De Saramago y su primera conversación telefónica mientras Lisboa ardía, de César Manrique, que le dejaba quedarse en su casa “si no armaba jaleo”. “César era como un conmutador de la luz, te hacía vivir en un sueño”, dijo de él.

De Camilo José Cela contó una de las anécdotas más divertidas de la noche, que destapó la primera de las muchas carcajadas que vinieron después. Ocurrió en 1970 en Tenerife. Cela había ido a dar una conferencia. Estaba enfermo, sin su mujer y tenía cierta aprehensión a dormir solo. El joven Cruz, “Juanito”, con 22 años, fue el encargado de adormecer al futuro Premio Nobel (“algo que le desbarató”) en el Hotel Mencey. Don Camilo se sentó en un butacón a escribir, Cruz se empeñaba en darle conversación y Cela en evitarla. Finalmente fue al baño, volvió con un pijama y una bata de seda y se acostó. “¿Don Camilo, me puedo marchar ya?”, preguntó el joven periodista. “Tú sigue hablando hasta que me duerma”, contestó. “A partir de entonces tuvimos una relación muy íntima”, dijo Juan Cruz entre la risa general del público.

Contó dos anécdotas de Borges: cómo acabó dándole de comer una vichisoise en un restaurante de Madrid, junto a su hija, a su mujer y a Fernando Delgado, en un fin de semana que le encargaron acompañarle por la capital, y cómo, un día, mientras le cerraba la maleta en el hotel le dijo el escritor argentino: “Deje una ranurita, para que respiren las camisas”.
 
A Cortázar se lo encontró en una calle de Amsterdam y éste le dio su dirección de París pero no su teléfono. Buscó en la guía de teléfonos (“que antes era Google”) todos los números de esa calle, dispuesto a llamar al escritor argentino. Eligió uno al azar, marcó y preguntó por el señor Cortázar. C´est moi, fue la respuesta. “Ahora parecen batallitas de viejo, pero son sueños de adolescente”, dijo Cruz, que volvió a Cela, espoleado por Pilar del Río, para contar sus vicisitudes con la concesión del Nobel, su polémica con otros escritores, el discurso y la segunda esposa del autor de La familia de Pascual Duarte.  

“Susan Sontag era muy inteligente pero difícil de llevar”. Tuvo que invitarla a Lanzarote, acompañada de su hijo, porque quería conocer a José Saramago y la alojó en el Hotel Fariones. Ella, quizá acostumbrada a un lujo mayor, preguntó si el hotel era inadecuado. A Sontag, que le gustaba mucho conocer gente famosa y sentirse querida, cuando fue a la Feria del Libro a Madrid tuvo la suerte de que la Reina Sofía visitara ese día las casetas lo que supuso ocupar la portada de El País, disparándose las ventas de su libro y alimentando el ego de la escritora.

Con el ego, precisamente, terminó la presentación, que duró casi lo que dura un partido de fútbol —Juan Cruz es un gran aficionado a este deporte y seguidor del Barcelona—. “Sin ego no se puede hacer nada, es fundamental, pero hay muchas clases y creo que se debe perseguir el ego gobernado. El ego no es peyorativo, depende de los adjetivos: los hay insoportables, redondos, picudos escalfados… El ego sin adjetivo no es nada”, concluyó.

Presentación del libro Egos revueltos, de Juan Cruz, en la FCM




El próximo día 25 de marzo, a las 20,30 horas, en la sede de la Fundación César Manrique (Taro de Tahíche) tendrá lugar el acto de presentación del libro Egos revueltos. Una memoria personal de la vida literaria, escrito por Juan Cruz. La obra ha sido editada por Tusquets y galardonada con el XXII Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias 2009. En el acto, estarán presentes el autor del libro y la periodista Pilar del Río, que introducirá la obra al público.

Juan Cruz, editor y periodista tinerfeño, se vinculó, al diario El País desde su fundación en 1976, donde ha trabajado en diferentes secciones de cultura y opinión. Publicó su primer libro, Crónica de la nada hecha pedazos, en 1972, al que siguieron numerosos títulos. Entre los más recientes, destacan Retratos de un hombre desnudo (2005), Ojalá octubre (2007) y Muchas veces me pediste que te contara esos años (2008). Fue director de la editorial Alfaguara entre 1992 y 1998; y después estuvo al frente de la Oficina del Autor del Grupo Prisa. En la actualidad, de vuelta al periodismo, ejerce como adjunto a la dirección del diario El País. Entre otros galardones, ha obtenido el Premio Canarias de Literatura, el Premio Benito Pérez Armas y el Premio Azorín de novela.
Por su parte, la presentadora del libro, Pilar del Río, es periodista, traductora y Presidenta de la Fundación José Saramago, una institución cuyos objetivos se centran en la Literatura como vivencia, los Derechos humanos como exigencia y la protección del Medio Ambiente. Pilar del Río trabajó para TVE en Andalucía, colabora habitualmente para programas de radio nacional y está abiertamente implicada en la defensa de los derechos de la mujer y de los derechos sociales. Desde 1993 vive en Lanzarote.

Egos revueltos. Una memoria personal de la vida literaria se sitúa a medio camino entre el reportaje periodístico y el recuento pormenorizado y riguroso de una memoria subjetiva, capaz de recrear el lado más humano, personal y creativo de los protagonistas de la vida literaria hispanoamericana y europea de las últimas décadas. Se ocupa de autores como Borges, Bowles, Cortázar, Benet, Cabrera Infante, Susan Sontag, Günter Grass, Francisco Ayala, o Cela entre otros.
 

En palabras de Juan Cruz “es una memoria personal; es decir, pocas de las cosas que se cuentan no me tuvieron a mí como testigo; hago perfiles de personas a las que he conocido íntimamente, pero en ningún caso me adentro en lo que ellos hicieron o dijeron en la intimidad”. Aludiendo a su experiencia como editor, anotará: “Muchas veces pensé que sería útil poner en común algunos sucesos que tienen que ver con los autores, con sus sentimientos, con sus actitudes y con sus egos; todo es ego en la casa de los artistas, y todo contribuye a que su obra avance sobre las muletas de la propia estima […] a estas alturas, me sigue dejando perplejo lo que le hace a la memoria el conocimiento de los seres humanos, siempre sorprendentes, siempre únicos, casi siempre iguales entre sí. Para lo bueno y para lo malo”.






El próximo día 25 de marzo, a las 20,30 horas, en la sede de la Fundación César Manrique (Taro de Tahíche) tendrá lugar el acto de presentación del libro Egos revueltos. Una memoria personal de la vida literaria, escrito por Juan Cruz. La obra ha sido editada por Tusquets y galardonada con el XXII Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias 2009. En el acto, estarán presentes el autor del libro y la periodista Pilar del Río, que introducirá la obra al público.

Juan Cruz, editor y periodista tinerfeño, se vinculó, al diario El País desde su fundación en 1976, donde ha trabajado en diferentes secciones de cultura y opinión. Publicó su primer libro, Crónica de la nada hecha pedazos, en 1972, al que siguieron numerosos títulos. Entre los más recientes, destacan Retratos de un hombre desnudo (2005), Ojalá octubre (2007) y Muchas veces me pediste que te contara esos años (2008). Fue director de la editorial Alfaguara entre 1992 y 1998; y después estuvo al frente de la Oficina del Autor del Grupo Prisa. En la actualidad, de vuelta al periodismo, ejerce como adjunto a la dirección del diario El País. Entre otros galardones, ha obtenido el Premio Canarias de Literatura, el Premio Benito Pérez Armas y el Premio Azorín de novela.
Por su parte, la presentadora del libro, Pilar del Río, es periodista, traductora y Presidenta de la Fundación José Saramago, una institución cuyos objetivos se centran en la Literatura como vivencia, los Derechos humanos como exigencia y la protección del Medio Ambiente. Pilar del Río trabajó para TVE en Andalucía, colabora habitualmente para programas de radio nacional y está abiertamente implicada en la defensa de los derechos de la mujer y de los derechos sociales. Desde 1993 vive en Lanzarote.

Egos revueltos. Una memoria personal de la vida literaria se sitúa a medio camino entre el reportaje periodístico y el recuento pormenorizado y riguroso de una memoria subjetiva, capaz de recrear el lado más humano, personal y creativo de los protagonistas de la vida literaria hispanoamericana y europea de las últimas décadas. Se ocupa de autores como Borges, Bowles, Cortázar, Benet, Cabrera Infante, Susan Sontag, Günter Grass, Francisco Ayala, o Cela entre otros.
 

En palabras de Juan Cruz “es una memoria personal; es decir, pocas de las cosas que se cuentan no me tuvieron a mí como testigo; hago perfiles de personas a las que he conocido íntimamente, pero en ningún caso me adentro en lo que ellos hicieron o dijeron en la intimidad”. Aludiendo a su experiencia como editor, anotará: “Muchas veces pensé que sería útil poner en común algunos sucesos que tienen que ver con los autores, con sus sentimientos, con sus actitudes y con sus egos; todo es ego en la casa de los artistas, y todo contribuye a que su obra avance sobre las muletas de la propia estima […] a estas alturas, me sigue dejando perplejo lo que le hace a la memoria el conocimiento de los seres humanos, siempre sorprendentes, siempre únicos, casi siempre iguales entre sí. Para lo bueno y para lo malo”.



Chantal Maillard: O seguimos consumiendo y la Tierra se muere o lo dejamos y la civilización se colapsa




Nunca tal vez aún apenas sea posible. Así se conforma el “no libro” La tierra prometida de la poeta Chantal Maillard, según lo calificó ella misma. Así se conforma la letanía, el grito de alerta que clama por la desaparición de las especies, que se presentó en la sala Taro, en la Fundación César Manrique.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Se trata de una publicación insólita, que repite estas palabras a lo largo de sus páginas y que intercala los nombres de especies que ya han desparecido o están a punto de desaparecer. El texto, editado por milrazones con la colaboración de la FCM, se acompaña de las ilustraciones de Joan Cruspinera: esqueletos, huellas y restos de animales. “Lo que queda de un animal cuando desaparece”, señaló Maillard.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Maillard agradeció el apoyo de la FCM y explicó la finalidad de la publicación como canto por la desaparición de las especies. “No sé si a estas alturas podemos hacer algo ya por evitar lo que parece que está por llegar, pero no podía dejar de intentarlo”, señaló, en una intervención sentida, poética… “Sólo sé escribir, no tengo cuerpo para salvar tortugas ni ballenas, si no, lo haría”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. En Bruselas, cada once de noviembre se celebraba el armisticio de la Primera Guerra Mundial. En la escuela comunal en la que estudiaba la autora del libro se cantaba un himno al sol, se alababa a una placa de mármol gris “que era importante porque era importante” y una comitiva se acercaba a presentar sus respetos al soldado desconocido. “El libro cumple esta función, es un memorial”. En él figuran los nombres de los animales que desaparecieron o desaparecerán. “Es fuego y obelisco, columna y ofrenda”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Los animales no han participado en ninguna guerra y sin embargo desaparecen por el ansia de otros animales que proliferan por encima de los demás. Nosotros. “¿Por qué —se preguntó— hacemos leyes de los grandes simios? Porque se nos parecen, ¿si no por qué?”. “Respetamos a las ballenas y los delfines porque sabemos que tienen un lenguaje. ¿No será que nuestra mente es tan limitada que no entendemos el lenguaje del resto de las especies?”

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Sólo empezamos a pensar en la desaparición de los animales cuando nos atañe, así que no hablamos desde la compasión sino desde el miedo”. La autora de Matar a Platón se preguntó, de nuevo, si es desde el raciocinio desde donde la Tierra inicia su destrucción; si el ser humano no sería el gran verdugo de la Naturaleza.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Utilizamos nuestra racionalidad para prolongar la vida más allá de lo que sería natural” y alteramos el equilibrio. “El consumo —dijo Maillard— empezó siendo un osito de peluche y acabó convirtiéndose en el monstruo que nos tiene cautivos en la cueva de los juguetes”. “Estamos ante una disyuntiva: o seguimos consumiendo y la Tierra se muere o lo dejamos y la civilización se colapsa. ¿Acumular pasa salvar? No soy economista, no tengo la respuesta”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Los saberes de la mente han suplantado a los del cuerpo”, aunque queda un reducto en el ser humano, una capacidad cordial: el aire que respiramos ha pasado por los pulmones de otras personas. “Respiramos lo que otros exhalan, por el aire estamos todos conectados”. Esa capacidad cordial es compasión, “la capacidad de dolerse en el otro”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Dolor más ternura. “El animal es inocente, también el ser humano, aunque encubierto en su falso paternalismo”. ¿Habéis mirado a los ojos de un animal?, preguntó Maillard a la sala. “Es un pozo en cuyo fondo está escrita la Historia del Universo”. “Mirad los ojos del lobo, de la serpiente, del lince… Es lo que erais antes de las palabras, ese pozo, esa inocencia… Pedidles que nos perdonen porque nuestro derecho a la vida es su sentencia de muerte”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Esa inocencia me mueve a producir esta letanía. Si repetimos sus nombres con insistencia podemos evitar la desaparición de estos animales. Si yo creyese en algo sería en el deseo proyectado sobre un objeto. Antes, la poesía tenía un fin concreto, mágico, ritual, no se hacía para el ensalzamiento de su autoría. Son malos tiempos para la poesía antigua”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “El poema es otra cosa. Cuando la poesía se hace comercial se desvirtúa. Lo desvirtuado no nos satisface y al mercado le interesa que estemos insatisfechos para consumir más”. Por eso satisface que instituciones como la Fundación César Manrique, dijo la autora, ayude a algo que no está apoyado por el mercado, “algo que vale la pena”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Esto no es un libro de poesía, no lo pretende. A la manera de las tradiciones ancestrales, es algo así como un mantra, que no tiene sentido pero tiene virtud. La virtud es fuerza. Lo desvirtuado es a lo que se le quita la fuerza. Si una palabra recupera la fuerza se convierte en poema, en letanía”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Convertir las palabras del libro en palabras mágicas porque puede llegar un día en que no sepamos qué designaron. Por compasión y como animal que soy, pronunció el ensalmo. También por ellos, y aunque nunca deba servir como argumento para protegerlos, porque sin ellos no sobreviviremos”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. La autora comenzó a leer la letanía, en pie, en el centro de la sala. A su lado, cinco lectores, trabajadores y defensores del medio ambiente: Ezequiel Navío, Ana Carrasco, Victoria Rosado, Mario Alberto Perdomo e Idoya Cabrera, que fueron nombrando a cada una de las especies intercaladas en el texto e incorporándose a la lectura del salmo.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. La oración envolvió la sala. El público, al que se le había repartido páginas del texto, fue protegiendo las especies a su cargo al transformar en voz los nombres de aquellas que le habían correspondido. Los pelos de punta. Un largo y sonoro aplauso. Nunca tal vez aún apenas sea posible…




Nunca tal vez aún apenas sea posible. Así se conforma el “no libro” La tierra prometida de la poeta Chantal Maillard, según lo calificó ella misma. Así se conforma la letanía, el grito de alerta que clama por la desaparición de las especies, que se presentó en la sala Taro, en la Fundación César Manrique.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Se trata de una publicación insólita, que repite estas palabras a lo largo de sus páginas y que intercala los nombres de especies que ya han desparecido o están a punto de desaparecer. El texto, editado por milrazones con la colaboración de la FCM, se acompaña de las ilustraciones de Joan Cruspinera: esqueletos, huellas y restos de animales. “Lo que queda de un animal cuando desaparece”, señaló Maillard.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Maillard agradeció el apoyo de la FCM y explicó la finalidad de la publicación como canto por la desaparición de las especies. “No sé si a estas alturas podemos hacer algo ya por evitar lo que parece que está por llegar, pero no podía dejar de intentarlo”, señaló, en una intervención sentida, poética… “Sólo sé escribir, no tengo cuerpo para salvar tortugas ni ballenas, si no, lo haría”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. En Bruselas, cada once de noviembre se celebraba el armisticio de la Primera Guerra Mundial. En la escuela comunal en la que estudiaba la autora del libro se cantaba un himno al sol, se alababa a una placa de mármol gris “que era importante porque era importante” y una comitiva se acercaba a presentar sus respetos al soldado desconocido. “El libro cumple esta función, es un memorial”. En él figuran los nombres de los animales que desaparecieron o desaparecerán. “Es fuego y obelisco, columna y ofrenda”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Los animales no han participado en ninguna guerra y sin embargo desaparecen por el ansia de otros animales que proliferan por encima de los demás. Nosotros. “¿Por qué —se preguntó— hacemos leyes de los grandes simios? Porque se nos parecen, ¿si no por qué?”. “Respetamos a las ballenas y los delfines porque sabemos que tienen un lenguaje. ¿No será que nuestra mente es tan limitada que no entendemos el lenguaje del resto de las especies?”

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Sólo empezamos a pensar en la desaparición de los animales cuando nos atañe, así que no hablamos desde la compasión sino desde el miedo”. La autora de Matar a Platón se preguntó, de nuevo, si es desde el raciocinio desde donde la Tierra inicia su destrucción; si el ser humano no sería el gran verdugo de la Naturaleza.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Utilizamos nuestra racionalidad para prolongar la vida más allá de lo que sería natural” y alteramos el equilibrio. “El consumo —dijo Maillard— empezó siendo un osito de peluche y acabó convirtiéndose en el monstruo que nos tiene cautivos en la cueva de los juguetes”. “Estamos ante una disyuntiva: o seguimos consumiendo y la Tierra se muere o lo dejamos y la civilización se colapsa. ¿Acumular pasa salvar? No soy economista, no tengo la respuesta”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Los saberes de la mente han suplantado a los del cuerpo”, aunque queda un reducto en el ser humano, una capacidad cordial: el aire que respiramos ha pasado por los pulmones de otras personas. “Respiramos lo que otros exhalan, por el aire estamos todos conectados”. Esa capacidad cordial es compasión, “la capacidad de dolerse en el otro”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Dolor más ternura. “El animal es inocente, también el ser humano, aunque encubierto en su falso paternalismo”. ¿Habéis mirado a los ojos de un animal?, preguntó Maillard a la sala. “Es un pozo en cuyo fondo está escrita la Historia del Universo”. “Mirad los ojos del lobo, de la serpiente, del lince… Es lo que erais antes de las palabras, ese pozo, esa inocencia… Pedidles que nos perdonen porque nuestro derecho a la vida es su sentencia de muerte”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Esa inocencia me mueve a producir esta letanía. Si repetimos sus nombres con insistencia podemos evitar la desaparición de estos animales. Si yo creyese en algo sería en el deseo proyectado sobre un objeto. Antes, la poesía tenía un fin concreto, mágico, ritual, no se hacía para el ensalzamiento de su autoría. Son malos tiempos para la poesía antigua”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “El poema es otra cosa. Cuando la poesía se hace comercial se desvirtúa. Lo desvirtuado no nos satisface y al mercado le interesa que estemos insatisfechos para consumir más”. Por eso satisface que instituciones como la Fundación César Manrique, dijo la autora, ayude a algo que no está apoyado por el mercado, “algo que vale la pena”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Esto no es un libro de poesía, no lo pretende. A la manera de las tradiciones ancestrales, es algo así como un mantra, que no tiene sentido pero tiene virtud. La virtud es fuerza. Lo desvirtuado es a lo que se le quita la fuerza. Si una palabra recupera la fuerza se convierte en poema, en letanía”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Convertir las palabras del libro en palabras mágicas porque puede llegar un día en que no sepamos qué designaron. Por compasión y como animal que soy, pronunció el ensalmo. También por ellos, y aunque nunca deba servir como argumento para protegerlos, porque sin ellos no sobreviviremos”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. La autora comenzó a leer la letanía, en pie, en el centro de la sala. A su lado, cinco lectores, trabajadores y defensores del medio ambiente: Ezequiel Navío, Ana Carrasco, Victoria Rosado, Mario Alberto Perdomo e Idoya Cabrera, que fueron nombrando a cada una de las especies intercaladas en el texto e incorporándose a la lectura del salmo.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. La oración envolvió la sala. El público, al que se le había repartido páginas del texto, fue protegiendo las especies a su cargo al transformar en voz los nombres de aquellas que le habían correspondido. Los pelos de punta. Un largo y sonoro aplauso. Nunca tal vez aún apenas sea posible…

Maillard: O seguimos consumiendo y la tierra se muere o lo dejamos y la civilización se colapsa

Nunca tal vez aún apenas sea posible. Así se conforma el “no libro” La tierra prometida de la poeta Chantal Maillard, según lo calificó ella misma. Así se conforma la letanía, el grito de alerta que clama por la desaparición de las especies, que se presentó en la sala Taro, en la Fundación César Manrique, el pasado 18 de marzo.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Se trata de una publicación insólita, que repite estas palabras a lo largo de sus páginas y que intercala los nombres de especies que ya han desparecido o están a punto de desaparecer. El texto, editado por milrazones con la colaboración de la FCM, se acompaña de las ilustraciones de Joan Cruspinera: esqueletos, huellas y restos de animales. “Lo que queda de un animal cuando desaparece”, señaló Maillard.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Maillard agradeció el apoyo de la FCM y explicó la finalidad de la publicación como canto por la desaparición de las especies. “No sé si a estas alturas podemos hacer algo ya por evitar lo que parece que está por llegar, pero no podía dejar de intentarlo”, señaló, en una intervención sentida, poética… “Sólo sé escribir, no tengo cuerpo para salvar tortugas ni ballenas, si no, lo haría”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. En Bruselas, cada once de noviembre se celebraba el armisticio de la Primera Guerra Mundial. En la escuela comunal en la que estudiaba la autora del libro se cantaba un himno al sol, se alababa a una placa de mármol gris “que era importante porque era importante” y una comitiva se acercaba a presentar sus respetos al soldado desconocido. “El libro cumple esta función, es un memorial”. En él figuran los nombres de los animales que desaparecieron o desaparecerán. “Es fuego y obelisco, columna y ofrenda”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Los animales no han participado en ninguna guerra y sin embargo desaparecen por el ansia de otros animales que proliferan por encima de los demás. Nosotros. “¿Por qué —se preguntó— hacemos leyes de los grandes simios? Porque se nos parecen, ¿si no por qué?”. “Respetamos a las ballenas y los delfines porque sabemos que tienen un lenguaje. ¿No será que nuestra mente es tan limitada que no entendemos el lenguaje del resto de las especies?”

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Sólo empezamos a pensar en la desaparición de los animales cuando nos atañe, así que no hablamos desde la compasión sino desde el miedo”. La autora de Matar a Platón se preguntó, de nuevo, si es desde el raciocinio desde donde la Tierra inicia su destrucción; si el ser humano no sería el gran verdugo de la Naturaleza.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Utilizamos nuestra racionalidad para prolongar la vida más allá de lo que sería natural” y alteramos el equilibrio. “El consumo —dijo Maillard— empezó siendo un osito de peluche y acabó convirtiéndose en el monstruo que nos tiene cautivos en la cueva de los juguetes”. “Estamos ante una disyuntiva: o seguimos consumiendo y la Tierra se muere o lo dejamos y la civilización se colapsa. ¿Acumular pasa salvar? No soy economista, no tengo la respuesta”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Los saberes de la mente han suplantado a los del cuerpo”, aunque queda un reducto en el ser humano, una capacidad cordial: el aire que respiramos ha pasado por los pulmones de otras personas. “Respiramos lo que otros exhalan, por el aire estamos todos conectados”. Esa capacidad cordial es compasión, “la capacidad de dolerse en el otro”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Dolor más ternura. “El animal es inocente, también el ser humano, aunque encubierto en su falso paternalismo”. ¿Habéis mirado a los ojos de un animal?, preguntó Maillard a la sala. “Es un pozo en cuyo fondo está escrita la Historia del Universo”. “Mirad los ojos del lobo, de la serpiente, del lince… Es lo que erais antes de las palabras, ese pozo, esa inocencia… Pedidles que nos perdonen porque nuestro derecho a la vida es su sentencia de muerte”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Esa inocencia me mueve a producir esta letanía. Si repetimos sus nombres con insistencia podemos evitar la desaparición de estos animales. Si yo creyese en algo sería en el deseo proyectado sobre un objeto. Antes, la poesía tenía un fin concreto, mágico, ritual, no se hacía para el ensalzamiento de su autoría. Son malos tiempos para la poesía antigua”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “El poema es otra cosa. Cuando la poesía se hace comercial se desvirtúa. Lo desvirtuado no nos satisface y al mercado le interesa que estemos insatisfechos para consumir más”. Por eso satisface que instituciones como la Fundación César Manrique, dijo la autora, ayude a algo que no está apoyado por el mercado, “algo que vale la pena”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Esto no es un libro de poesía, no lo pretende. A la manera de las tradiciones ancestrales, es algo así como un mantra, que no tiene sentido pero tiene virtud. La virtud es fuerza. Lo desvirtuado es a lo que se le quita la fuerza. Si una palabra recupera la fuerza se convierte en poema, en letanía”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Convertir las palabras del libro en palabras mágicas porque puede llegar un día en que no sepamos qué designaron. Por compasión y como animal que soy, pronunció el ensalmo. También por ellos, y aunque nunca deba servir como argumento para protegerlos, porque sin ellos no sobreviviremos”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. La autora comenzó a leer la letanía, en pie, en el centro de la sala. A su lado, cinco lectores, trabajadores y defensores del medio ambiente: Ezequiel Navío, Ana Carrasco, Victoria Rosado, Mario Alberto Perdomo e Idoya Cabrera, que fueron nombrando a cada una de las especies intercaladas en el texto e incorporándose a la lectura del salmo.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. La oración envolvió la sala. El público, al que se le había repartido páginas del texto, fue protegiendo las especies a su cargo al transformar en voz los nombres de aquellas que le habían correspondido. Los pelos de punta. Un largo y sonoro aplauso. Nunca tal vez aún apenas sea posible…

Nunca tal vez aún apenas sea posible. Así se conforma el “no libro” La tierra prometida de la poeta Chantal Maillard, según lo calificó ella misma. Así se conforma la letanía, el grito de alerta que clama por la desaparición de las especies, que se presentó en la sala Taro, en la Fundación César Manrique, el pasado 18 de marzo.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Se trata de una publicación insólita, que repite estas palabras a lo largo de sus páginas y que intercala los nombres de especies que ya han desparecido o están a punto de desaparecer. El texto, editado por milrazones con la colaboración de la FCM, se acompaña de las ilustraciones de Joan Cruspinera: esqueletos, huellas y restos de animales. “Lo que queda de un animal cuando desaparece”, señaló Maillard.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Maillard agradeció el apoyo de la FCM y explicó la finalidad de la publicación como canto por la desaparición de las especies. “No sé si a estas alturas podemos hacer algo ya por evitar lo que parece que está por llegar, pero no podía dejar de intentarlo”, señaló, en una intervención sentida, poética… “Sólo sé escribir, no tengo cuerpo para salvar tortugas ni ballenas, si no, lo haría”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. En Bruselas, cada once de noviembre se celebraba el armisticio de la Primera Guerra Mundial. En la escuela comunal en la que estudiaba la autora del libro se cantaba un himno al sol, se alababa a una placa de mármol gris “que era importante porque era importante” y una comitiva se acercaba a presentar sus respetos al soldado desconocido. “El libro cumple esta función, es un memorial”. En él figuran los nombres de los animales que desaparecieron o desaparecerán. “Es fuego y obelisco, columna y ofrenda”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Los animales no han participado en ninguna guerra y sin embargo desaparecen por el ansia de otros animales que proliferan por encima de los demás. Nosotros. “¿Por qué —se preguntó— hacemos leyes de los grandes simios? Porque se nos parecen, ¿si no por qué?”. “Respetamos a las ballenas y los delfines porque sabemos que tienen un lenguaje. ¿No será que nuestra mente es tan limitada que no entendemos el lenguaje del resto de las especies?”

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Sólo empezamos a pensar en la desaparición de los animales cuando nos atañe, así que no hablamos desde la compasión sino desde el miedo”. La autora de Matar a Platón se preguntó, de nuevo, si es desde el raciocinio desde donde la Tierra inicia su destrucción; si el ser humano no sería el gran verdugo de la Naturaleza.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Utilizamos nuestra racionalidad para prolongar la vida más allá de lo que sería natural” y alteramos el equilibrio. “El consumo —dijo Maillard— empezó siendo un osito de peluche y acabó convirtiéndose en el monstruo que nos tiene cautivos en la cueva de los juguetes”. “Estamos ante una disyuntiva: o seguimos consumiendo y la Tierra se muere o lo dejamos y la civilización se colapsa. ¿Acumular pasa salvar? No soy economista, no tengo la respuesta”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Los saberes de la mente han suplantado a los del cuerpo”, aunque queda un reducto en el ser humano, una capacidad cordial: el aire que respiramos ha pasado por los pulmones de otras personas. “Respiramos lo que otros exhalan, por el aire estamos todos conectados”. Esa capacidad cordial es compasión, “la capacidad de dolerse en el otro”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. Dolor más ternura. “El animal es inocente, también el ser humano, aunque encubierto en su falso paternalismo”. ¿Habéis mirado a los ojos de un animal?, preguntó Maillard a la sala. “Es un pozo en cuyo fondo está escrita la Historia del Universo”. “Mirad los ojos del lobo, de la serpiente, del lince… Es lo que erais antes de las palabras, ese pozo, esa inocencia… Pedidles que nos perdonen porque nuestro derecho a la vida es su sentencia de muerte”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Esa inocencia me mueve a producir esta letanía. Si repetimos sus nombres con insistencia podemos evitar la desaparición de estos animales. Si yo creyese en algo sería en el deseo proyectado sobre un objeto. Antes, la poesía tenía un fin concreto, mágico, ritual, no se hacía para el ensalzamiento de su autoría. Son malos tiempos para la poesía antigua”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “El poema es otra cosa. Cuando la poesía se hace comercial se desvirtúa. Lo desvirtuado no nos satisface y al mercado le interesa que estemos insatisfechos para consumir más”. Por eso satisface que instituciones como la Fundación César Manrique, dijo la autora, ayude a algo que no está apoyado por el mercado, “algo que vale la pena”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Esto no es un libro de poesía, no lo pretende. A la manera de las tradiciones ancestrales, es algo así como un mantra, que no tiene sentido pero tiene virtud. La virtud es fuerza. Lo desvirtuado es a lo que se le quita la fuerza. Si una palabra recupera la fuerza se convierte en poema, en letanía”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. “Convertir las palabras del libro en palabras mágicas porque puede llegar un día en que no sepamos qué designaron. Por compasión y como animal que soy, pronunció el ensalmo. También por ellos, y aunque nunca deba servir como argumento para protegerlos, porque sin ellos no sobreviviremos”.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. La autora comenzó a leer la letanía, en pie, en el centro de la sala. A su lado, cinco lectores, trabajadores y defensores del medio ambiente: Ezequiel Navío, Ana Carrasco, Victoria Rosado, Mario Alberto Perdomo e Idoya Cabrera, que fueron nombrando a cada una de las especies intercaladas en el texto e incorporándose a la lectura del salmo.

…nunca tal vez aún apenas sea posible. La oración envolvió la sala. El público, al que se le había repartido páginas del texto, fue protegiendo las especies a su cargo al transformar en voz los nombres de aquellas que le habían correspondido. Los pelos de punta. Un largo y sonoro aplauso. Nunca tal vez aún apenas sea posible…

Lectura compartida para la presentación del libro La tierra prometida




Mañana jueves, 18 de marzo, a las 20:30 h., en la Sala Taro de la Fundación César Manrique, se presentará el libro La tierra prometida, de Chantal Maillard, un homenaje a la biodiversidad y a la protección de las especies, una celebración de la vida.

El acto incluirá una lectura compartida de la obraen la que,junto a Maillard, participarán como invitados Ana Carrasco, gerente de la oficina de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote; Ginés Díaz, ex-presidente de El Guincho y guarda de medio ambiente; Ezequiel Navío, que ha sido director de la oficina de WWF/Adena Canarias; Mario Alberto Perdomo, periodista; e Idoya Cabrera, encargada del departamento de medio ambiente de la FCM.

Tras la lectura, intervendrá la autora del libro, Chantal Maillard, y mantendrá un coloquio con los participantes en la lectura compartida.




Mañana jueves, 18 de marzo, a las 20:30 h., en la Sala Taro de la Fundación César Manrique, se presentará el libro La tierra prometida, de Chantal Maillard, un homenaje a la biodiversidad y a la protección de las especies, una celebración de la vida.

El acto incluirá una lectura compartida de la obraen la que,junto a Maillard, participarán como invitados Ana Carrasco, gerente de la oficina de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote; Ginés Díaz, ex-presidente de El Guincho y guarda de medio ambiente; Ezequiel Navío, que ha sido director de la oficina de WWF/Adena Canarias; Mario Alberto Perdomo, periodista; e Idoya Cabrera, encargada del departamento de medio ambiente de la FCM.

Tras la lectura, intervendrá la autora del libro, Chantal Maillard, y mantendrá un coloquio con los participantes en la lectura compartida.

Alegaciones a la Aprobación Inicial del Plan Especial de La Geria presentadas por la FCM








En febrero de 2010, la FCM presentó ante la Dirección General de Ordenación del Territorio, alegaciones a la Aprobación Inicial del Plan Especial del Paisaje Protegido de La Geria, durante el período de información pública.

En el documento presentado por la FCM se realizaron consideraciones a las reestructuraciones agrícolas que se están produciendo actualmente en La Geria, proponiendo la necesidad de fijar criterios para limitar la extracción de picón de las fincas y las zonas susceptibles de ser protegidas plenamente frente a estas reestructuraciones.

Otros aspectos incluidos en el documento de Alegaciones fueron:

– La actividad bodeguera como recurso económico y turístico y la atención a la posibilidad latente que supone que el paisaje se convierta en parque temático

– Aspectos relacionados con la carretera que atraviesa el paisaje protegido

– Las nuevas edificaciones en el suelo rústico clasificado como de asentamiento agrícola

– Los perjuicios de instalar un mirador en Tinasoria, favoreciendo la explotación masiva de turismo en cotas altas y la alteración del entorno

– La posibilidad de subvencionar cuadrillas de personas que trabajen en tareas de mantenimiento del paisaje y el apoyo para asociarse en cooperativas

– La restauración ambiental de zonas degradadas y la adecuación de un depósito de materiales volcánicos gestionado por la administración pública.








En febrero de 2010, la FCM presentó ante la Dirección General de Ordenación del Territorio, alegaciones a la Aprobación Inicial del Plan Especial del Paisaje Protegido de La Geria, durante el período de información pública.

En el documento presentado por la FCM se realizaron consideraciones a las reestructuraciones agrícolas que se están produciendo actualmente en La Geria, proponiendo la necesidad de fijar criterios para limitar la extracción de picón de las fincas y las zonas susceptibles de ser protegidas plenamente frente a estas reestructuraciones.

Otros aspectos incluidos en el documento de Alegaciones fueron:

– La actividad bodeguera como recurso económico y turístico y la atención a la posibilidad latente que supone que el paisaje se convierta en parque temático

– Aspectos relacionados con la carretera que atraviesa el paisaje protegido

– Las nuevas edificaciones en el suelo rústico clasificado como de asentamiento agrícola

– Los perjuicios de instalar un mirador en Tinasoria, favoreciendo la explotación masiva de turismo en cotas altas y la alteración del entorno

– La posibilidad de subvencionar cuadrillas de personas que trabajen en tareas de mantenimiento del paisaje y el apoyo para asociarse en cooperativas

– La restauración ambiental de zonas degradadas y la adecuación de un depósito de materiales volcánicos gestionado por la administración pública.

Presentación del libro “La tierra prometida”, de Chantal Maillard




El próximo día 18 de marzo, a las 20:30 h., en la Sala Taro de la Fundación César Manrique, se presentará el libro La tierra prometida, de Chantal Maillard. Esta publicación se concibe como una letanía contra la extinción de las especies y a favor de la biodiversidad. Ha sido editada por la editorial milrazones con la colaboración de la FCM. El acto de presentación contará con la presencia de su autora.

Chantal Maillard, es doctora en Filosofía Pura, poeta y pensadora. Ha vivido largas temporadas en Benarés, India, donde se especializó en Filosofía y Religión India. Profesora titular de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Málaga, es autora de una quincena de títulos ensayísticos y de poesía, con los que ha obtenido diversos premios nacionales. Entre ellos se destaca Contra el arte y otras imposturas (2009); Hilos, con la que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica en 2008; su obra Matar a Platón, por la que recibió el Premio Nacional de Poesía en 2004 es un claro exponente de su poesía introspectiva; Filosofía en los días críticos (2001), Jaisalmer (1996); Poemas a mi muerte (Premio Santa Cruz de La Palma, 1993) y María Zambrano y lo divino (1990).

Es colaboradora habitual con críticas de filosofía, estética y pensamiento oriental en los suplementos culturales de la prensa nacional: ABC y El País, entre otros.

La tierra prometida incorpora dibujos de Joan Cruspinera y tiene un diseño de Josep Bagà. En palabras de Maillard, “este poema circular es a la vez un manifiesto y un memorial. También es una letanía… quienes la repiten concentran en ella su voluntad, su energía. Los nombres de las especies en extinción irrumpen en la plegaria sin interrumpirla, como espíritus que viniesen a pedirnos ayuda […] Estamos hablando de especies, no individuos concretos. ¿Cuántos animales son los que se mueren cuando una especie desaparece?”.




El próximo día 18 de marzo, a las 20:30 h., en la Sala Taro de la Fundación César Manrique, se presentará el libro La tierra prometida, de Chantal Maillard. Esta publicación se concibe como una letanía contra la extinción de las especies y a favor de la biodiversidad. Ha sido editada por la editorial milrazones con la colaboración de la FCM. El acto de presentación contará con la presencia de su autora.

Chantal Maillard, es doctora en Filosofía Pura, poeta y pensadora. Ha vivido largas temporadas en Benarés, India, donde se especializó en Filosofía y Religión India. Profesora titular de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad de Málaga, es autora de una quincena de títulos ensayísticos y de poesía, con los que ha obtenido diversos premios nacionales. Entre ellos se destaca Contra el arte y otras imposturas (2009); Hilos, con la que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica en 2008; su obra Matar a Platón, por la que recibió el Premio Nacional de Poesía en 2004 es un claro exponente de su poesía introspectiva; Filosofía en los días críticos (2001), Jaisalmer (1996); Poemas a mi muerte (Premio Santa Cruz de La Palma, 1993) y María Zambrano y lo divino (1990).

Es colaboradora habitual con críticas de filosofía, estética y pensamiento oriental en los suplementos culturales de la prensa nacional: ABC y El País, entre otros.

La tierra prometida incorpora dibujos de Joan Cruspinera y tiene un diseño de Josep Bagà. En palabras de Maillard, “este poema circular es a la vez un manifiesto y un memorial. También es una letanía… quienes la repiten concentran en ella su voluntad, su energía. Los nombres de las especies en extinción irrumpen en la plegaria sin interrumpirla, como espíritus que viniesen a pedirnos ayuda […] Estamos hablando de especies, no individuos concretos. ¿Cuántos animales son los que se mueren cuando una especie desaparece?”.