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Eva Cruz: «Parece un libro sobre escritores, pero es sobre la amistad»

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Eva Cruz, hija de Juan Cruz, confesó el 27 de marzo de 2025, durante la presentación del libro Secreto y pasión de la literatura. Los escritores en primera persona, de Borges a Almudena Grandes, que era la primera vez que presentaba un libro de su padre, a quien definió como una persona entusiasta y sensible. “Este libro parece un libro sobre escritores, pero es sobre la amistad”, señaló Eva. Ambos, conversaron en la Sala José Saramago de la FCM sobre la última obra literaria del escritor tinerfeño: un libro, editado por Tusquets, en el que relata sus relaciones y encuentros con una larga serie de autores imprescindibles de la narrativa hispanoamericana de las últimas décadas.

Comenzaron hablando de Rafael Azcona a quien Juan Cruz deseaba conocer pese a considerarlo inaccesible. Fernando Trueba le animó a que lo telefoneara, y ese mismo día se vieron. Llamó entusiasmado a su hija —que residía en Londres en aquel momento— para comunicárselo. “Esa tarde nos emborrachamos Azcona y yo”, reveló Juan Cruz, y así fue como empezaron a cimentar una amistad. “Azcona tenía una vitalidad extraordinaria”. Cruz lo llamaba por teléfono todos los sábados “porque la gente está muy sola”, afirmó al respecto. Una vez le dijo Manuel Vicent que por qué llamaba a Azcona y a él no, y desde entonces llama a Vicent todos los domingos.

Eva comentó que, aunque se trata de un libro alegre, hay muchas despedidas en él y también se dibujan amistades entre escritores. Los escritores que figuran en el libro son, principalmente, autores de la editorial Tusquets como Jorge Luis Borges, Guillermo Cabrera Infante, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Almudena Grandes, Fernando Aramburu o Cristina Fernández Cubas, entre muchos otros perfiles.

Sobre los años de la Transición, dijo Cruz: “eran por la noche y eran muy amistosos”. “El día eran los hechos y la noche los sueños”, señaló. “Fueron años en los que teníamos la alegría de haber descubierto la posibilidad de decir no y estábamos estrenando el traje de la libertad”, explicó. En aquel tiempo, conoció a editores como Herralde, Beatriz de Moura o Carlos Barral, “que inventó un modo distinto de relacionarse con el extranjero, hizo del extranjero una parte de España”. Contó cómo conoció a De Moura en Tenerife junto a Domingo Pérez Minik, al que se le había encargado el libro sobre la revolución surrealista en Tenerife, e hizo un inciso para hablar de César Manrique “que inventó un territorio sin tocarlo”. “No rompió nada, solo puso el foco sobre lo irrompible, aunque después algo se ha roto”, añadió. 

Durante la conversación, Cruz fue contando breves anécdotas vividas con varios escritores. Desde su amistad con Almudena Grandes —recordó como en un viaje en coche a Madrid le confesó que estaba enamorada de un chico que resultó ser Luis García Montero. Dijo sobre Grandes que era la persona más generosa que había conocido—, hasta su relación con Juan Marsé. También relató como en una entrevista que hizo a Günter Grass en 2015, un mes antes de morir, el autor alemán describió casi con exactitud la situación geopolítica actual, el peligro de alejarse de Rusia y lo que podría pasar si ganaban los republicanos en Estados Unidos. “Lo sorprendente es que no veíamos lo evidente”, dijo Cruz, que aclaró que Grass decía lo que decía porque vivió la Guerra Mundial “y lo que está pasando ahora no es muy distinto por completo a aquello que vivió él”.

Con respecto a la persona más importante de su vida literaria, su madre, según el mismo manifestó, dijo encontrarse actualmente escribiendo un libro sobre ella. Explicó que sabía leer y escribir, algo que no era muy común entonces, y leía el periódico. “Yo le decía muchas veces: madre, así no se dice”. Y ella respondía: “yo sé decir hilo e hilacha y mierda pa’quien me tacha”.

García Márquez y Vargas Llosa, fueron los últimos escritores sobre los que padre e hija conversaron, repasando sus encuentros y desencuentros y de cómo se magnificó un puñetazo. Ellos tenían “relaciones laterales” a través de Carmen Balcells y de él mismo: “Me llamó Gabo para que le dijera a Vargas Llosa que La Fiesta del Chivo era un libro extraordinario y yo se lo dije”. De la misma manera, Vargas Llosa estaba en Oxford cuando se enteró de que estaban operando al escritor colombiano y le escribió un telegrama. “No eran amigos, pero tenían una relación de respeto y nunca se zahirieron después, nunca se dieron otro puñetazo”, aseguró. Cruz alabó a Vargas Llosa, de quien dijo que tiene una leyenda, una fama, por una “razón mezquina, porque es de derechas”. No obstante, matizó que ha defendido al pueblo palestino y es un adalid de la libertad. “Es una imagen injusta porque es una buena persona”.

Se preguntó Eva Cruz si hay poca generosidad entre escritores, pero su padre contó el encuentro entre Javier Cercas y Vargas Llosa, en una cena el 11 de septiembre de 2001. Cruz leyó Soldados de Salamina y se lo envió a Vargas Llosa, quien entusiasmado con lo que había leído, escribió un artículo laudatorio sobre la obra, que acabó encumbrando a Cercas: “Antes, si un escritor importante escribía sobre una obra, se hacía un bestseller, ahora da igual porque los escritores escriben para que los lea Internet”.

Eva Cruz cerró el acto, antes de la firma de ejemplares, calificando Secreto y pasión de la literatura como un libro “generoso y melancólico, pero lleno de alegría”.

Más información: Nota de prensa

Grabación de la conferencia: Grabación

Friday March 28th, 2025