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Fernando Sabaté: «Necesitamos un rearme ético y poético para La Geria»

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“En La Geria se concitan muchos de los problemas ecosociales de esta sociedad”. El geógrafo Fernando Sabaté inició así el taller “La Geria. Valores de un territorio frágil y oportunidad para reflexionar sobre nuestros dramas ecosociales contemporáneos”, el día 3 de abril de 2025, en la Sala José Saramago. También comenzó citando a otro geógrafo, Hernández Pacheco, que recorrió la Isla y anotó que “en Lanzarote todo es anómalo y paradójico”.

La Geria ocupa una posición central en la Isla, que era el espacio seguro en el siglo XIX y hoy es un espacio tensionado. Tiene una larga trayectoria de reconocimiento “por propios y extraños”, desde la foto que se incluyó en la exposición “Arquitectura sin arquitectos” del MoMA en Nueva York en 1964, al fotógrafo Yann Arthus-Bertrand con su libro 365 días por la Tierra o la portada del libro Los vinos imposibles de Alain Huetz de Lemps. En el arte, desde la pintora Concha Ibáñez a Fernando Higueras o César Manrique, también como elemento inspirador para otras obras. Pero “La Geria no solo es valiosa para los artistas sino también para la población local”, señaló Sabaté.

De la génesis geológica a la construcción de un paisaje cultural

El paisaje es una construcción histórica intelectual, una construcción social abstracta, pero “los constructores del territorio sí tenían conciencia de que es un producto del trabajo humano” y se empieza a construir una visión no abstracta, sin escisión entre la naturaleza y la cultura, ya que en la cultura campesina no se concibe la naturaleza separada del ser humano. El paisaje también es fruto del esfuerzo humano de acomodación de la naturaleza.

En 1730 llegan las erupciones históricas, un “acontecimiento mesiánico” que cambia este espacio, que era el granero de Canarias, con cosechas muy irregulares, años muy buenos y años de sequía, y en el que pasa a introducirse el ganado vacuno, las papas, el millo y, sobre todo, la viña. Después de la erupción volcánica, la producción agropecuaria se multiplica por cuatro: hay un aumento de la rentabilidad y también de la superficie cultivada.

La Geria sería uno de los lugares en los que, según los manuales canónicos de agricultura, debía ser imposible la práctica de la agricultura por las bajas precipitaciones, pero aparecen los enarenados, una forma de mulching con elementos no orgánicos que no tiene parangón en cuanto a su eficiencia. El rofe, o ceniza volcánica, no solo recoge la humedad, sino que evita la evotransportación y la salinidad, lo que hace posible el cultivo.

La conformación de los socos y de los hoyos se inicia en la década 1750, y en 1774 ya está más o menos consolidada. El nuevo sistema reduce la diferencia entre los años buenos y los malos, se moderan, y la experiencia de La Geria se extiende a otras zonas de la isla y después a otros lugares del Archipiélago con otros materiales. “Se mejoró el procedimiento productivo sin forzar al ecosistema”.

Contracción del espacio-tiempo (aceleración de los ritmos del capital) y banalización de patrimonio

Carl Honoré en su obra Elogio de la lentitud habla de la obsesión de la velocidad como uno de los rasgos del desarrollo industrial capitalista. Con la carretera de La Geria como trasfondo, Sabaté habló de la diferencia entre el trazado de los caminos y de las carreteras. Y no solo es el asfalto. El camino es una acomodación al terreno y la carretera es una resistencia a ese terreno. No tiene que ver con disfrutar del lugar, sino con sobrevolar el territorio. Por otra parte, seguimos tolerando el modelo de acceso indiscriminado en coche a los espacios naturales, cuando en las ciudades se ha restringido con la peatonalización. Hay lugares totalmente saturados por los coches como Las Cañadas del Teide o Timanfaya.

No solo se contrae el espacio sino también el tiempo, porque las vacaciones se han convertido ya en escapadas de cuatro o cinco días en los que hay que ver y hacer una gran cantidad de cosas. Paul Virilio habla de la lógica de la velocidad como la base de la sociedad tecnológica. Sabaté puso como ejemplo la Wine Run, una carrera por el territorio de La Geria, que se anuncia con el lema “Descubre, disfruta y respeta”. Se preguntó si a alguien se le ocurriría organizar una carrera en el Museo del Prado ¿Tiene sentido pasar corriendo por delante de Las Meninas y no disfrutar de ellas? Como resumen, un axioma: “La velocidad ha de ir estrechamente vinculada al disfrute de la calidad del paisaje que se recorre”. Y la necesidad de establecer límites.

Debates y problemas en torno a su ordenación y gestión

Hay un punto de partida muy evidente, que es la tendencia preocupante al abandono de la superficie cultivada en el paisaje protegido. Es “alarmante y sorprendente el nivel de abandono”. En este punto hay dos perspectivas: asumir que la agricultura ya no alcanza condiciones de posibilidad y que se desvanecerá como recurso paisajístico menguante o asumir su importancia histórica, su valor presente y su potencial futuro. Sabaté planteó siete propuestas.

La primera de ellas es la adaptación al cambio climático global garantizando un sistema capaz de suministrar riego en condiciones extremas. Hay riesgo de que la frecuencia del alisio sea menor, que aumente por lo tanto la evaporación, pueda resultar insuficiente el rofe y haga falta un riego puntual. Esto se podría hacer con un sistema de aguas depuradas, que ahora, por su calidad, están muy cuestionadas, pero quizá se podría aplicar un sistema de depuración natural. En cualquier caso, “no se trata de reemplazar el secano por el regadío”.

La segunda tiene que ver con la estructura de la propiedad. Hay dos evoluciones posibles: la concentración de la propiedad, que está actualmente en curso, o una estructura más democrática, de carácter más familiar, que podría requerir de entidades empresariales como cooperativas o sociedades agrarias de transformación que presten servicios.

En tercer lugar, se corre el riesgo de desvirtuar el paisaje por la reestructuración de fincas, por la baja densidad de los hoyos. El coste por hectárea de la explotación agraria en La Geria es mucho mayor que en otras partes de la Isla y el beneficio menor. Se abre un dilema: la tendencia a reducir el espesor natural del rofe hace que los hoyos sean menos profundos o que se sustituya por el cultivo en zanjas. Sabaté considera que podría ser aceptable que los hoyos fueran más densos pero no la sustitución por el sistema de zanjas, al menos no en el “cogollo” de La Geria. También señaló que hace falta un modelo público de gestión y trasvase de rofe ordenado y con prioridad para la agricultura.

La cuarta propuesta sería la de aplicar criterios firmes para proponer una movilidad menos insostenible. No ampliar más la carretera LZ-30, reducir la velocidad, estudiar la viabilidad de un carril ciclista paralelo y segregado, así como una línea insular de transporte público entre Yaiza y Teguise. “La Geria no es una carretera para carreras de coches de ningún tipo”.

La quinta es la restauración ambiental en áreas degradadas y la rehabilitación de la memoria democrática de La Geria, “la memoria del pueblo campesino y trabajador de Lanzarote”. Propone elaborar una “Carta de la Memoria” de La Geria y también proteger las viñas, no solo el paisaje, además de seguir documentando el espacio con buenas publicaciones.

Establecer un organismo autónomo de deliberación y acción del paisaje protegido de La Geria, más allá del Patronato Insular de Espacios Naturales, sería la sexta propuesta. Debería tener una composición equilibrada que defienda los intereses públicos y en él deberían estar representados todos los actores de este espacio.

Por último, no todos los problemas de La Geria se pueden resolver desde La Geria. Hay que reorientar políticas activas y responsables y buscar fuentes de financiación adicionales, como una tasa turística, una ecotasa, que revierta con carácter finalista en la conservación y restauración del paisaje, porque “la materia prima del turismo es el paisaje”. 

En definitiva, con carácter general, hay una necesidad de contención del crecimiento, no solo del turístico. “Sigue siendo momento de parar”, como decía César Manrique. Mientras tanto, se puede plantear una desclasificación del suelo turístico no desarrollado, una moratoria y la reducción de la oferta turística. “Necesitamos un rearme ético, pero también un rearme poético”, concluyó Sabaté.

Díptico completo: Díptico del taller

Más información: Nota de prensa

Wednesday April 9th, 2025