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María Salgado: «Estamos sustituyendo el lenguaje por información»

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“Quiero leeros qué pienso de la poesía y luego ponerlo en práctica”, advirtió María Salgado, que estrenó, el día 17 de septiembre de 2026, un nuevo ciclo de la FCM, ‘Voces de nuestro tiempo’. Tituló a su intervención, una mezcla de teoría y práctica, de creación e investigación sobre la poesía, “Se necesita más poesía”, el mismo título de una intervención artística de Jeremy Deller, que plasmó esa frase (More poetry is needed) en la pared de un centro comercial de Gales. Según María Salgado, “esa fachada enuncia un deseo quizá ingenuo, pero no inocente ni simple. La frase está diciendo algo un poco más complejo, es una frase hecha que a su vez pide frases menos hechas: se necesita menos clichés, más rareza, más desvío, una expectativa diferente. Abre una pequeña interferencia entre lo que hay y lo que podría haber”.

Salgado propone la poesía como una urgente necesidad, “a contramano de lo que esperamos del lenguaje hoy, o de lo poco que esperamos del lenguaje”. Define la poesía como “la lengua puesta sobre la lengua; un trozo de lengua puesto sobre la lengua de un modo inclinado que hace sombra, cuyo asombro nos recuerda que el lenguaje no está pegado a las cosas que nombramos”.

Sin embargo, para Salgado, el lenguaje, la lectura y escritura, en esta sociedad hipertecnificada, tiende a convertirse en una reducción muy extremada de lo que sería: el uso de la IA como fuente primaria de búsqueda de información, la escritura homogénea o insípida o la lectura solo en términos alfabéticos. Pero no solo eso, sino que la reducción se refiere a la identificación o equiparación del lenguaje con el algoritmo: el lenguaje entendido como fórmula, la escritura entendida como cálculo de frases combinatorio y la lectura entendida como síntesis de datos. “Estamos sustituyendo el lenguaje por información”.

Se produce, por tanto, una alienación. Como ejemplos: series de tramas adictivas que enganchan precisamente por su repetición de una estructura conocida, vocabularios de autoayuda con que clasificar nuestras emociones, vocabularios teóricos ordenados sintácticamente, frases motivacionales que pretenden servir para cualquier persona, en cualquier situación, en cualquier lugar, nombres en inglés para ocultar la precariedad y no poder acceder a derechos básicos… Frente a esto, Salgado apuesta por recuperar la carnalidad, porque “no sólo nos conectamos con el otro para pasarle un mensaje. La señal verbal está llena de deseos, temblores y no saberes. No puede ser reducida a una cantidad informativa y pulverizada en unos y ceros”.

Un ejemplo de este habla replicante sería el casillero de Google, que propone completar la frase de búsqueda con lo que otras personas buscaron antes, “un eterno monólogo de la máquina consigo misma. Esa lengua de relleno de la casilla prevista reduce la infinita variación del lenguaje al amplísimo algoritmo con el que se combinan sus carcasas —señaló—, como si una cosa en el mundo siempre fuera una cosa equivalente y estable en el lenguaje, y no otra cosa”.

Ese movimiento para significar es esencialmente metafórico y ahí es donde entra la poesía “porque un poema transcurre no sólo, y casi nada, en su mensaje, sino en el material verbal en el que se traslada. La poesía no puede vivir sin la metáfora. Un poema, cualquier poema, nos recuerda que en el corazón del lenguaje hay un desvío entre las palabras y las cosas.”

Para explicar mejor esa pluralidad de lecturas leyó el ‘Cantar del alma que se huelga de conocer a Dios por fe’, de San Juan de la Cruz, que habla de la noche, pero que no se refiere exclusivamente al periodo entre anochecer y amanecer. Esa ausencia de luz está hablando de otras cosas para las que hace falta una metáfora porque se trata de una experiencia humana compleja. María Salgado subrayó que “al igual que la metáfora, hacen falta también los descartes verbales, sensoriales, energías, actitudes, gestos o sonidos que ya ni computan como lenguaje según qué teorías, pero con los que también nos comunicamos. Basta por ejemplo con pensar en cómo conectamos con canciones y poemas en idiomas que no conocemos del todo, únicamente por la vibración del cuerpo que las dice o por la sonoridad”.

Finalizó la parte teórica, antes de comenzar a la lectura de sus poemarios, indicando que “la comprensión lectora, que últimamente tanto echamos de menos, podría no depender tanto de una hipotética transparencia del lenguaje como de un cuerpo erotizado por un lenguaje y un horizonte de escucha compartidos. Si algo nos convoca y si algo nos hace vibrar, puede ser que eso también nos ayude a la comprensión lectora. Hace falta otra cosa más carnal, más situada, más afectiva y por lo tanto compartida: metáforas y cuerpos hacen falta —remarcó—, justo lo que la IA no tiene y a la poesía le sobra”.

Más información: Nota de prensa

Grabación de la conferencia: Próximamente disponible

Friday September 18th, 2026