César Manrique tenía sensibilidad no sólo para crear sino también para convencer a los que estaban con él

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La segunda de las cinco mesas redondas previstas este año sobre la figura de César Manrique se celebró el 7 de junio, bajo el título César Manrique. Construcción del espacio público, y reunió a cuatro colaboradores del artista lanzaroteño: Luis Morales, Esteban Armas, José Luis Olcina y Antonio Ramos, moderados por los periodistas Saúl García y Domingo Rivero.

Luis Morales fue jefe del departamento de vías y obras del Cabildo de Lanzarote, comenzó a colaborar con Manrique en 1952 y lo hizo durante cuatro décadas. A mediados de los años sesenta se formó un “equipo” que se dedicaba a supervisar todas las obras los sábados por la tarde. Lo formaban Manrique, Pepín Ramírez, Antonio Álvarez, Jesús Soto y el propio jefe de obras. “Lo que más me gustaba de César era cómo cuidaba el medio ambiente”, dijo Morales. A lo largo de sus intervenciones, Morales fue contando cómo se gestaron los Centros de Arte, Cultura y Turismo y otras obras, partiendo de una isla en la que apenas había tres trozos de carretera asfaltados y en la que el dinero de los obras previstas por el Estado se devolvía porque no había empresas constructoras. El Cabildo creó su propia empresa y comenzó a asumir esas obras: carreteras, las galerías de agua de Famara, la Granja agrícola o la pista del aeropuerto, y con los remanentes se inició la construcción de Los Jameos del Agua, “a mano, porque no había máquinas”, retirando toneladas de piedras “para hacer la sala de fiestas mejor del mundo” como contó Morales que prometió César. Otra obra complicada fue el restaurante El Diablo, en las Montañas del Fuego. Para hacer el foso de la gran parrilla se hizo un pequeño cráter y se canalizó el fuego, con el apoyo, eso sí, de una bandeja llena de agua para apagar las llamas que se encendían en las botas de los trabajadores. En esas obras, según Morales, “todo el personal estaba entusiasmado, no hacía falta jefe” porque Manrique logró sensibilizar a cada uno de esos trabajadores (llegaron a trabajar simultáneamente más de 300). “Él se llevaba bien con todos, era muy cercano, tenía sensibilidad no sólo para crear sino también para convencer a los que estaban con él y nos enseñó a ver el paisaje de la manera que él lo veía”. Terminó dando gracias a César “y a todos los que trabajaron con él, porque  lo que se ha hecho es como una cosa milagrosa, ¡cómo fue posible reunir ese equipo, esa casualidad tan grande!”

Esteban Armas entró a trabajar en el Cabildo como arquitecto técnico en 1978. Dijo que en los años sesenta, los lanzaroteños creían que Lanzarote era fea porque no había verde “y César reivindicó la belleza de la piedra, de lo seco”. Armas habló de la conjunción de Manrique con el entonces presidente del Cabildo, Pepín Ramírez, porque eran amigos de la infancia, lo que facilitó que se llevara a cabo la obra pública del artista lanzaroteño. También habló de la construcción del Jardín de Cactus, una obra planificada desde los años setenta pero que concluyó en los años noventa y en la que el diseño de César “fue total, detalle por detalle”. Y habló de dos obras frustradas: el Mirador de El Golfo, que César, “que tenía una capacidad desbordante”, decidió no hacer porque ya veía la masificación de la Isla “y pensaba que se lo iban a cargar” y la adecuación de El Charco de San Ginés, porque César falleció durante su ejecución. Quiso terminar desmontando el mito de que César hacía tirar muchas de las cosas que se construían. “No tiraba nada, es un mito, porque cuando había un problema técnico o un exceso de coste, él hacía otra propuesta distinta en el momento”, y subrayó la labor de Luis Morales “porque fue el traductor perfecto de César.”

Antonio Ramos, ‘Toñín’, era un adolescente cuando se incorporó en 1969 como electricista  a la construcción de Los Jameos. “Ya me di cuenta de que César era un artista y luego de que era un genio, nos inculcaba que las piedras eran bonitas, que todo había que cuidarlo porque era importante para el ser humano, nos hizo comprender que Lanzarote no era la niña fea.” En una ocasión, César le comparó a Lanzarote con una mesa, en la que una pata era la agricultura, otra la pesca, otra el comercio y la cuarta, que estaban montando, era el turismo. “Como esto funcione —decía— aquí vamos a vivir de maravilla”. “Y así ha sido —dijo Ramos con ironía—, nos hemos cargado la agricultura y la pesca, pero tenemos el turismo.” ‘Toñín’, que recordó a otros trabajadores como Marcial Martín, Ildefonso Aguilar, Jesús Soto, Ramón Martínez o profesionales de la piedra y albañiles, era ‘el chico para todo’: “Sabíamos cuándo empezábamos, a las siete, pero no cuándo volvíamos”, porque a veces César les pedía que se quedaran en Los Jameos para enseñar el lugar a alguien importante. “Para él todos eran importantes”, según Toñín. Por allí pasaron Lindsay Kemp, Nuria Espert, Alberti, Marsillach, Kraus… “y  gente muy moderna, bien vestida.” En los Jameos, Ramos pinchaba unos discos que Manrique había traído de Nueva York y así conoció y se enamoró del blues, el soul o el country. Para Toñín, César, que trataba muy bien a todos, era “un genio, un hombre sencillo, amable y muy trabajador.”

El ingeniero José Luis Olcina conoció a César en 1969 en el Puerto de la Cruz, junto con Alfredo Amigó y el contratista Luis Díaz de Losada. Decidieron que interviniera para hacer las piscinas del Lago Martiánez y en una pizzería dibujó en cinco minutos, en una servilleta, la forma actual del lago con la isla en medio. “La cogimos y presentamos el proyecto”, dijo Olcina, que formó parte de lo que Manrique llamaba “la familia de Tenerife”, con quienes colaboró durante 25 años. La ilusión de los trabajadores de Lanzarote también se contagió a los tinerfeños: “estaban ilusionados, se sentían partícipes y orgullosos de las obras”, según Olcina, que contó varias anécdotas de César con las autoridades. “Manrique nos enseñó a ver la belleza, la naturaleza, tenía una capacidad creativa impresionante, transmitía ilusión a todos y tenía un gran factor humano”, concluyó.

El periodista Domingo Rivero cerró con unas palabras del artista y añadió que “en tiempos del todo vale, tenemos la obligación moral de preservar el legado que nos dejaron César Manrique y otras personas irrepetibles.”

Stipo Pranyko, durante su homenaje: Agradezco a mi destino que me haya traído a Lanzarote

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La noche del homenaje a Stipo Pranyko (Bosnia, 1930) en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique comenzó con la proyección del documental ‘Stipo Pranyko con cuadros blancos’, dirigido por  David Delgado San Ginés. El documental muestra el “espíritu”, del pintor —según dijo Delgado— y en él aparece trabajando en su casa de Tahíche y hablando sobre su arte, su experiencia cercana a la muerte, su concepto de la creación, o explicando cómo y por que llegó a Lanzarote hace más de veinte años en busca de soledad y huyendo de la arrogancia del arte.

Hace varios meses que Pranyko trasladó su residencia a la ciudad alemana de Münich, y la FCM, según su director Fernando Gómez Aguilera, quiso realizar un acto de reconocimiento al pintor y de gratitud “por acompañarnos desde la discreción y por su constante devoción por la vida y por el arte”. Gómez Aguilera, que abrió una mesa redonda en la que participaron además, el poeta y amigo de Pranyko, Melchor López, el conservador del Tenerife Espacio de las Artes (TEA), Isidro Hernández y David Delgado, dijo que en Stipo “arte y vida se funden en una amalgama inseparable”, destacando “que siempre ha vivido con independencia en los bordes, en el silencio y el apartamiento, pasando desapercibido”, sin que las dificultades para vivir, constantes en su existencia, le hayan apartado de su camino. Señaló que el blanco que domina su arte no simboliza la pureza sino que está “roto por las impurezas”, como testimonio de esa andadura compleja, y adelantó que la mesa no trataría de hacer reflexiones sobre el artista sino de rendirle tributo para que se llevase el abrazo de “las palabras que le vamos a entregar esta noche”.

Melchor López, que ha frecuentado con asiduidad al pintor durante los dos últimos años, relató dos recuerdos sobre Pranyko. El primero de ellos se lo contó el propio artista, que en su juventud pasó varias semanas encerrado en una cámara oscura en Sarajevo. “Tras saturarse de oscuridad, cómo no buscar el blanco en sus cuadros”, dijo, y afirmó que pinta buscando también un estado de pensamiento en blanco. “Stipo —señaló— es un resucitado que conoce la luz de este mundo y de aquel, es el Lázaro de Lanzarote”. El otro recuerdo corresponde al día en que conoció al artista en su casa de Tahíche y sintió un “misterio religioso ante sus cuadros altares”. Dijo López que, en la obra de Pranyko, hasta el objeto más humilde puede ser una reliquia y que debería contemplarse su obra “arrodillado como el que contempla un altar”.

Por su parte, Isidro Hernández relató la grata experiencia de colaborar con Pranyko en el montaje de su gran exposición en el TEA. Aseguró que durante el montaje asistieron a un proceso de rejuvenecimiento del artista, que estaba en estado de gracia por el interés que le suscitaba la exposición. Asimismo, aludió a las simpatías y empatías que despertó no sólo en el equipo del museo, sino en numerosos visitantes de la muestra.

David Delgado explicó el método de rodaje del documental, que se elaboró sin guión, a través de experiencias vividas en la casa del artista. “Stipo es la persona que he conocido —dijo el cineasta— más cercana a lo que yo concibo como la luz”, y destacó que el artista trabaja con elementos de verdad, a partir de experiencias vitales y no de invenciones, trasmitiendo una sensación de espiritualidad.

Retomó la palabra Gómez Aguilera para manifestar que el homenajeado es un artista que suscita respeto entre los jóvenes, un artista secreto que, “por su coherencia y apartamiento de los circuitos culturales, tiene la singularidad de no levantar sospechas, dentro de un mundo, el del arte, lleno de banalidad y oropeles, y una cultura trufada de apariencia y espectacularidad”. Para el director de la FCM, la actitud de Stipo Pranyko encarna la veracidad en los comportamientos: “Detrás hay un ser humano de verdad, su vida es lo que hace, no hay trampa ni cartón, y esto confiere una rara dignidad a su actitud y una visible dignidad a su obra”, que calificó como antiacadémica, antigrandilocuente y nada solemne, apegada a consagrar lo banal y lo trivial. Aseguró que este artista nómada, desplazado, el eterno extranjero, “asume una profunda indiferencia ante la vida, como si se tratara de una derrota aceptada, pero capaz de dotar de un carácter luminoso ese espacio de la caída sin instalarse en la cultura de la queja, tan común en el mundo del arte”. “Es imposible —señaló—que un museo otorgue a un artista lo que el artista cree que se merece y es gratificante encontrarse con personas como Stipo Pranyko, que no piden nada”. Para Stipo, según Gómez Aguilera, el proceso acaba por convertirse en el tema. Igual que vivir es la esencia de la vida, para el arista, trabajar es el fundamento de su arte, aceptando el fatalismo de que está condenado a vivir en una pulsión que le produce una insatisfacción permanente. “Lo relevante es que eso nos produce emociones, que están por encima de los discursos”, terminó.

La mesa la cerró Melchor López, que recordó que, tras el visionado del documental hace unos meses, Pranyko dijo que iba a ser la mejor presentación para su nueva etapa en Alemania, “¡y tiene más de 80 años!”, señaló, asegurando que es un experto en resurrecciones.

El acto lo cerró el artista, que tan sólo habló del destino. “Si existe o no, no me interesa y no hablo de ello, lo dejo a los filósofos, pero agradezco a mi destino que me haya traído a Lanzarote”. Citó a Nietzsche, que hablaba del amor por el destino, para decir que eso le permite dar gracias a su destino por haber llegado a Lanzarote, donde ha pasado gran parte de su vida, y unos “años felices, productivos y creativos” y de éxito por sus exposiciones en la FCM, el IVAM y el TEA. Agradeció el homenaje y su asistencia al público, que le entregó una cerrada ovación. El artista, que se había dirigido al público de pie, fiel a sí mismo y confirmando las palabras que se habían dicho de él durante el acto, prefirió recibir sentado el aplauso.

César estaba solo y desesperado pero tenía mucha voluntad y era indestructible

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La Sala José Saramago de la FCM en la Plazuela (Arrecife) acogió la primera de la cinco mesas redondas previstas este año para abordar la figura de César Manrique desde distintos puntos de vista, cuando se cumplen veinte años de la apertura de la Fundación y de la muerte del artista. La mesa, moderada por los periodistas Soraya Morales y Gonzalo Mejías, y bajo el título César Manrique en Lanzarote. Artista moderno y agitador social, reunió a Ginés Díaz Pallarés, primer presidente de la asociación ecologista El Guincho; Mario Alberto Perdomo, periodista y economista, además de patrono de la FCM; y a Carlos Matallana, artista, patrono de la FCM y sobrino de César Manrique.

Matallana comenzó haciendo referencia al primer recuerdo sobre su tío, cuando regresó a la Isla desde Nueva York en 1965, con un gato en una jaula, un collar de brillantes falso y unas bermudas. “Me impresionó”, dijo, sobre todo por el contraste con la vida gris de la Isla en aquel momento. Díaz Pallarés también compartió sus primeros recuerdos de César, al que conoció gracias a que su padre era el único traductor de inglés en la Isla y “César estaba en todo”. “Me enseñó a ver las cosas de otra manera, te sentías pleno con él”, aseguró, y relató los inicios de la asociación ecologista El Guincho, de la que Manrique fue presidente de honor: “Aquello fue una bronca permanente, todos los días nos peleábamos”. Reivindicó la entrega y la energía de César Manrique en aquella época, con 55 años. “Lo de César era increíble —según Pallarés—, sólo con que los trabajadores del Cabildo nos pusiéramos a trabajar de verdad, le dábamos la vuelta a la Isla”. Mario Alberto Perdomo recordó que tanto él como otras personas de su edad accedieron a Manrique a raíz de la apertura de El Almacén, donde tuvo su primera sede social El Guincho, por una peseta de simbólico alquiler anual. Sobre este centro cultural dijo que “a mucha gente le abrió los ojos”, por la posibilidad de ver obras de teatro, cine o, por ejemplo, poder oír recitar a Rafael Alberti. Añadió que gran parte de la sociedad lo consideraba como un espacio de élite, como ahora ocurre con la FCM.

Los tres reflexionaron sobre la acogida de la sociedad lanzaroteña hacia Manrique. Matallana dijo que en los años 60 y 70 “César era el diablo” porque creaba polémica y la sociedad era muy conservadora mientras que él era muy moderno. Entonces era criticado e insultado pero, según Matallana, la situación después fue cambiando. Reveló que una vez César le dijo que estaba a años luz de la realidad de Lanzarote, y sin embargo seguía luchando por ella. Para Díaz Pallarés, el rechazo hacia Manrique no cambió nunca. “César estaba solo y desesperado pero tenía mucha voluntad y era indestructible, nunca estaba cansado”. Recordó que Dimas Martín “ganó unas elecciones llamando maricón a César Manrique”, para evidenciar que nunca tuvo grandes apoyos, excepto de la colonia alemana de Lanzarote. “César creó proyectos que suponían ‘pelas’ y entonces se lanzó todo el mundo, y después no hemos sido capaces de hacer nada de lo que él proponía”, dijo el ex presidente de El Guincho, que se refirió al ‘caso Unión’, asegurando que si César se enterara de esas cosas, “por la afinidad con algunas familias, se le rompería el corazón”. Añadió que la visión de César era insular y que las decisiones en la Isla han sido municipales. “Si en Lanzarote hubiera habido sólo un ayuntamiento la cosas habrían sido diferentes”, señaló.

Avanzando en el tiempo, Carlos Matallana fijó el año 1985 como la fecha en que la sociedad comenzó a darse cuenta del valor de César Manrique. Mario Alberto Perdomo traspasó un año más y colocó a 1986 como una fecha clave en la que el artista se plantó ante las autoridades. En ese año, César convocó a los alcaldes de la Isla en su estudio e hizo el Manifiesto ‘Lanzarote se está muriendo’. Perdomo explicó la relación dual entre el artista y las autoridades: César convenía para embellecer una zona y atraer inversiones y turismo pero no interesaba que hablara de territorio o ecología. “Interesaba un César parcial, el creador, uno domeñado, acrítico, sólo el artista y punto”, y comparó esta visión, de nuevo, con la situación de la FCM, de la que dijo que si se dedicara a las artes plásticas y a promocionar la Isla en el exterior, no tendría ningún problema.

Por aquellos años, llegó un momento en que a Díaz Pallarés le daba pena que Manrique no se fuera de la Isla, “para que no estuviera perdiendo el tiempo”. El líder ecologista criticó a los políticos insulares, que se aprovecharon de las condiciones que creó César en la Isla para ganar dinero muy fácil. “César estaba muy cabreado”. Carlos Matallana recordó que en esos años, los últimos de su vida, abandonó la pintura por el activismo social y algunos de sus amigos se lo echaban en cara. Frente a esto, Perdomo dijo que Lanzarote se convirtió en su “lienzo total” que se empeñó en seguir pintando pese a todas las dificultades.

Una última fecha: la manifestación de Los Pocillos en 1988. A Matallana le sorprendió ver tanta gente, y cree que muchas cosas se hubieran parado en Lanzarote si César hubiera seguido vivo aunque afirmó que César, en el fondo, era muy ingenuo porque creía que tan sólo explicando las cosas, la gente las iba a asumir. Díaz Pallarés dijo que “ahí —en Los Pocillos— teníamos que habernos muerto, yo no le desearía a César que viera esto”, opinando que tras la muerte de César, la FCM ha mejorado mucho y “ha frenado más la FCM, probablemente, que César”. Perdomo terminó coincidiendo con sus compañeros en lo cabreado que seguía César en sus últimos años y recordó el discurso (póstumo) que iba a dar el Día del Turismo en los Jameos, que era incendiario. “Hoy estaría dando una rueda de prensa en Alemania indignado por las prospecciones petrolíferas… y los canarios estarían orgullosos de él”, concluyó.

José Juan Ramírez: La FCM ha pagado un precio y lo seguirá pagando por su lucha contra la corrupción y la especulación

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La Fundación César Manrique (FCM) celebró su veinte aniversario con un acto abierto al público en su sede de Taro de Tahíche. La FCM se inauguró el 27 de marzo de 1992, con César Manrique vivo, aunque falleció en un accidente sólo seis meses después. Al acto asistieron más de 300 personas.

El presidente de la FCM, José Juan Ramírez, abrió el acto asegurando que durante estos veinte años la institución ha intentado mantener vivo el legado y el espíritu del artista lanzaroteño. Señaló que la viabilidad económica de la Fundación ha sido un elemento clave para garantizar la independencia de la FCM y poder actuar de manera “crítica y libre”. Destacó tres hitos en estos veinte años: la labor de investigación y difusión de la obra del artista, la conformación de un programa de actividades de “notable nivel” pero que tampoco es ajeno a la crisis y la consecución de un reconocimiento como plataforma cultural de referencia, principalmente en la línea de Arte, Naturaleza y Territorio.


Ramírez reconoció que el camino no ha estado exento de dificultades debido a su posición de defensa del medioambiente y el territorio, a su apuesta por una ordenación razonable del suelo y a su lucha contra la especulación y el desarrollo convirtiéndose en una “voz crítica contra el desarrollismo y la especulación”. “Una apuesta —dijo— por la quela FCM ha pagado un precio y lo seguirá pagando porque de la lucha contra la corrupción nadie sale indemne”. Aseguró que “es mucho lo que está en juego” pero que “la sociedad civil tiene en la FCM a un referente fuerte de independencia y rigor crítico” y prometió seguir trabajando “con perseverancia y por la dignidad del ser humano y la tierra, por encima del dinero”.

Por su parte, el director de actividades, Fernando Gómez Aguilera, recordó que el equipo humano de la FCM comenzó muy joven al frente de la institución y que veinte años después “lo relevante es que estamos”. Dijo que la Fundación tiene dos grandes patrimonios: el de la institución para perpetuar la memoria de César y el trabajo realizado en la línea de Arte, Naturaleza y Territorio, y el capital humano de la FCM, que calificó como “un verdadero equipo que trabaja para sumar” y que cree en un proyecto “con valores”.

Gómez Aguilera hizo balance de las cifras acumuladas por la FCM: 248 actos (conferencias, talleres, presentaciones de libros, mesas redondas, etc.), 300 ponentes (entre ellos tres premios Nobel), 22.000 asistentes a esos actos, 2,5 millones de personas que han visitado las 48 exposiciones, seis millones de visitantes a la sede de la FCM, 900.000 euros entregados en becas y ayudas, la edición de diez libros sobre César Manrique y la recopilación de decenas de miles de registros sobre su obra, además de decenas de dictámenes, así como más de 60.000 escolares que se han beneficiado de su programa pedagógico, entre otros datos.

Reveló que la programación de la FCM para 2012 y principios de 2013 se centrará en la figura de César Manrique, con el montaje de tres exposiciones. La primera, que recreará el taller del artista, se inaugurará en junio; la segunda, en octubre, con fotografías de César Manrique, artista, que se llamará ‘César, instante y vida’, y la última, en 2013, recuperará sus ideas sobre Lanzarote bajo el título ‘César Manrique, conciencia e isla”. A finales de año la FCM tiene previsto editar un libro que recoja el pensamiento del artista sobre diversos temas a través de cerca de un centenar de entrevistas aparecidas en la prensa escrita, realizadas en distintos momentos de su vida.

Además de esas tres muestras, recorrerán los centros educativos y los centros socioculturales dos exposiciones con serigrafías del artista, se organizarán cinco mesas redondas sobre su figura y se convocarán tres concursos para escolares para acercarles a las ideas de César Manrique. Gómez Aguilera leyó varios fragmentos del libro ‘La palabra encendida’ que recoge ideas de César Manrique, dedicados al valor de la educación, de la fidelidad, el respeto, la salvaguarda activa, el vitalismo y la dignidad del ser humano.

También señaló que la FCM está muy preocupada por los planes de modernización del Gobierno de Canarias, porque pueden terminar con el espíritu de las Directrices del Turismo, primando la renovación a costa de ocupación de nuevo suelo; y finalizó recordando unas palabras de César Manrique: “Tratándose de un posible deterioro de la Isla, proceda de donde proceda, no me caso ni con mi madre”.

Tras las intervenciones se proyectó un documental producido por el programa de TVE ‘La mitad invisible’ sobre la figura de César Manrique y la FCM. Al finalizar, se abrió al público la sede de la FCM para poder disfrutar de la visita del museo en horario nocturno, y se sirvió un cóctel.

José Juan Ramírez: acudir a la manifestación en contra de las prospecciones petroleras, es el mejor homenaje que podemos hacerle a César Manrique

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La Fundación César Manrique (FCM) convocó en su sede a los medios de comunicación el 20 de marzo. Durante el desarrollo de la rueda de prensa, el presidente de la FCM, José Juan Ramírez, y el director de la institución, Fernando Gómez Aguilera, trasladaron a los medios de comunicación la posición de la FCM con respecto a las prospecciones petrolíferas e hicieron un llamamiento para que la sociedad insular se movilizara.

Concretamente, José Juan Ramírez, manifestó la inequívoca oposición de la Fundación César Manrique a las prospecciones petrolíferas previstas por Repsol frente a las costas de Lanzarote, Fuerteventura y La Graciosa, por los riesgos indiscutibles que se derivan sobre el principal recurso económico de estas islas, el turismo, y sobre su patrimonio natural.

Así mismo, hizo un llamamiento a la sociedad para movilizarse contra las prospecciones petrolíferas y a manifestarse contra la indiferencia y el desprecio del gobierno español hacia el sentir mayoritario de estas tres islas. Se refirió a este momento como un proceso largo en el que la manifestación del día 24 es sólo un punto de arranque de un largo camino que necesitará del aliento de todos. El presidente de la FCM expresó que “este año, que se cumple el 20 aniversario de la muerte de César Manrique, acudir a la manifestación del próximo sábado, es el mejor homenaje que podemos hacerle”.

Además, la FCM se empleará a fondo en desarrollar su oposición al proyecto de prospecciones. Anunció que la FCM recurriría a la vía jurídica, colaboraría en la concienciación social y la movilización, aparte de promover gestiones ante instituciones y organismos estatales y europeos.

Por su parte, el director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, se refirió a la legitimidad del proceso de autorización de las prospecciones y al riesgo que supone una actividad de ese tipo en las costas de dos Reservas de Biosfera como son Lanzarote y Fuerteventura. En sus palabras: Nos enfrentamos a un riesgo descomunal e innecesario para las dos Reservas de Biosfera, a una catástrofe terrible. De producirse un accidente, que, como bien se sabe, no son infrecuentes será una catástrofe ecológica, económica y social.

Respecto a la empresa petrolera Repsol, se refirió a su “discurso tóxico” de marketing expresando Nada que ver con la política de autoabastecimiento energético: Repsol vuelca el producto que extraiga en el mercado internacional, mercado Brent, donde España lo comprará.

Gómez Aguilera también aludió a los que llamó “empresarios de la gran patronal canaria”: Estamos asombrados y disgustados con los pronunciamientos de los diferentes miembros de la patronal canaria, no por que se posicionen a favor del petróleo. No esperábamos otra cosa teniendo en cuenta la acostumbrada finura de sus juicios a la hora de analizar la economía, (…) Nuestro asombro y enfado no proviene de ahí sino de su falta de consideración a Lanzarote y Fuerteventura, a sus instituciones democráticas y a sus ciudadanos. Cada cual puede posicionarse con respecto a este asunto como Dios le dé a entender, pero cuando hay una voluntad institucional y ciudadana tan clara, lo mínimo es pedir respeto. Vamos, que se contengan un poco, que guarden las formas, porque no están hablando de su casa sino de la nuestra, porque si, llegado el momento, hubiera un derrame, la basura, el drama iba a ser para nosotros, no para ellos. Pero quizá el negocio ciega y, de ahí, que nos traten como descerebrados. ¿Qué podemos deducir de sus opiniones públicas? Y recordó algunas de las expresiones de los empresarios. (…) En fin, molesta, que quienes claman y reclaman su propia seguridad jurídica, no duden a la hora de imponernos, si por ellos fuera, nuestra inseguridad de cara al futuro de la mano del petróleo. No acabamos de acostumbrarnos a ese complejo de superioridad de las islas capitalinas, que miren a Lanzarote por encima del hombro del dinero y los negocios como si aquí no se supiera seguir el son de la música. Y a nadie le gusta que le traten como si fuera el patio de atrás de la casa de otro.

También mencionó al empresariado local: Sorprende el silencio o la equidistancia o la asepsia o la distracción de la mayoría del empresariado local, de sus asociaciones, para defender el turismo y defender Lanzarote, su imagen, que tanto les preocupa en el caso de los hoteles ilegales cuando se airea el conflicto en la prensa nacional. Y se desentienden con el petróleo. Su silencio no se entiende y la sociedad toma nota de ello. ¿Callan porque temen enfrentarse al ministro de su ramo (industria y turismo)? ¿Callan por defender sus intereses particulares? ¿Callan porque están de acuerdo con el petróleo y no tienen el coraje de expresarlo públicamente? Pues que sepan que Lanzarote, en la que tantas veces se escudan, les necesita, necesita su pronunciamiento claro, que ya han tenido tiempo de informarse sobre el balance riesgos beneficios. Les pedimos que eleven la mirada y pongan por encima de sus ambiciones a la isla, a sus empleos (más del 75% del PIB insular proviene del turismo) y a las personas.   

Se ocupó en sus palabras del ministro de Energía y Turismo, José Manuel Soria, que fue calificado por Gómez Aguilera como de “ponerle un cero patatero”. Arrogante, antipático, agresivo, insensible con dos islas pequeñas, alejadas, incluso para él, y condescendiente con Valencia. Dos varas de medir, impropias de un ministro de todos los españoles y mucho menos de un ministro canario. Sería deseable —añadió— que el Gobierno de la nación recondujera la actuación del ministro Soria y encauzara esta cuestión, no vaya a ser que un asunto de petróleo acabe convirtiéndose en un problema de Estado. Canarias es zona sensible no sólo medioambientalmente sino también en términos políticos de relación con el Estado.

Por último, a los medios de comunicación, el director de la Fundación César Manrique les pidió respeto y altura de miras con Lanzarote y Fuerteventura. Y también rigor para discriminar y no convertir las mentiras interesadas en verdades acientíficas. César Manrique y Lanzarote les han enseñado mucho al resto de las Islas en relación con la industria turística y el patrimonio cultural y natural. Y han aportado valor añadido al Archipiélago. Que no se desprecie sin más nuestro derecho a defendernos de riesgos idiotas, de peligros inútiles para Lanzarote y para Fuerteventura que, de materializarse, arruinaría nuestro futuro (…). Tenemos derecho a decidir sobre nuestro futuro, a preferir las renovables a las petroleras. Tenemos derecho a primar la seguridad sobre el riesgo.

Llamó a “llenar de indignación la calle el sábado, 24 de marzo”.

Sala José Saramago como espacio de recuerdo y homenaje

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La Fundación César Manrique, en la sala José Saramago (La Plazuela, Arrecife), abrió un espacio de recuerdo y homenaje al escritor fallecido el día 18 de junio. El público que se acercó a la Sala pudo participar en una lectura continuada de la obra del Premio Nobel de Literatura 1998, José Saramago, muy querido por esta institución.

La sala estuvo abierta al público desde el día 18 de junio a las 18,30 h. hasta las 12 de la noche, y al día siguiente, día 19, desde las 10 de la mañana y durante todo el día.

Encuentro entre José Saramago y Sigifredo López

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El 13 de abril de 2009, tuvo lugar el encuentro entre José Saramago y Sigifredo López bajo el título "Testimonio de un secuestro: un futuro en paz para Colombia".

Fue una noche emotiva en la Sala José Saramago. Junto al director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, en la mesa, y ante un aforo completo, comparecieron dos hombres que parecían viejos amigos y que sin embargo hasta hace unos días no se conocían. José Saramago y Sigifredo López Tobón, diputado colombiano secuestrado por las FARC durante seis años, diez meses y veintiséis días y liberado finalmente el pasado 5 de febrero gracias a la mediación de la senadora Piedad Córdoba, que lidera el movimiento Colombianos por la paz. Hace sólo 61 días recuperó su libertad. “Cuando lo conocí me encontré con un hombre tranquilo”, dijo de él y junto a él el escritor portugués que da nombre a la sala, el “maestro”, según López Tobón. Saramago lo comparó con Fray Luis de León, que retomó su lección en la Universidad de Salamanca (“como decíamos ayer”) tras volver de cinco años de cautiverio. Y lo dijo con un hilo de voz anudado por la bronquitis de la que se está recuperando… y por la emoción. 

Saramago se emocionó y explicó el motivo. Al inicio del acto se proyectó un vídeo de los primeros momentos de la liberación de Sigifredo López y de sus primeras palabras, en las que comparó a Piedad Córdoba con el personaje de la mujer del médico en la novela Ensayo sobre la ceguera. “En el momento de su liberación comparó la acción de la senadora colombiana con un personaje mío”, explicó Saramago. “Me he sentido justificado como hombre y como escritor”. “Pónganse en mi lugar”, pidió.

El Nobel portugués advirtió que sobre Colombia sabía poco y que sólo diría banalidades que todo el mundo conoce. Completó la impresión que le produjo el político colombiano destacando que le parecía un hombre en paz con la vida, con un discurso exento de resentimiento — “y tiene derecho al odio” — y que considera que la solución del conflicto y la consecución de la paz en Colombia es más importante que los sucesos personales. Apostó por una salida dialogada al conflicto colombiano “no para olvidar lo que ocurrió sino para que no ocurra más” y puso sus esperanzas en que Piedad Córdoba llegue a la presidencia de Colombia. “Si lo consigue quizá algo pueda cambiar”. “¿Puedo ser incorrecto en mi lenguaje? — preguntó a la audiencia—. Y concluyó: “Para que algo pueda cambiar de una puta vez”.

“Cerrar puertas al diálogo no es ético”

Sigifredo López tomó la palabra. Expresó su admiración a Saramago — “su testimonio de vida perdurará tanto como su literatura” — y su agradecimiento a él, a Pilar del Río y a la Fundación César Manrique y explicó parte de su experiencia personal y su visión del conflicto y de la solución.  Su abuelo fue asesinado en los años cincuenta, su padre también, cuando Sigifredo apenas tenía un año. Él, siete años secuestrado. “El drama de mi familia es el de miles de familias de Colombia. Cuatro generaciones de colombianos no han visto la paz”. Una paz posible, según el diputado: “Sólo hace falta un mínimo de racionalidad y un mínimo de humanidad”. Tras hacer un breve recorrido por los orígenes y la evolución del conflicto, señaló que Colombia anhela la paz y que “cerrar puertas al diálogo no es ético ni democrático”. “La solución solamente es política y el diálogo es la única salida”, afirmó.

Explicó la “triste realidad” social del país y la causa real del conflicto: la injusticia social, la exclusión y la pobreza. Hay niños de doce o trece años a quienes sus madres entregan a la guerrilla. “No es una opción, es la única opción que hay para salvarse del hambre”. Así no roban ni se prostituyen. En el país hay tres millones de jóvenes entre doce y veinticinco años que viven en las zonas de influencia de la guerrilla o en zonas marginales. A la guerrilla le basta con reclutar al año al 0,01% para hacer frente a las bajas que causa el ejército, 3.500 guerrilleros al año que son capturados, abatidos o que desertan.

Antes de que López Tobón hablara sobre su experiencia personal en el cautiverio, Saramago apuntó que probablemente sobrevivió porque había ido construyendo en su interior durante su cautiverio todo lo que la guerrilla había querido destruir en él. “A mí no me van a quitar mi dignidad, que es lo único que tengo”, dijo suplantando la personalidad del diputado.

La ausencia de los seres queridos

“Los más duro no son las cadenas, ni el maltrato, ni la humillación; lo más duro es la carga emocional por la ausencia de tus seres queridos”, dijo Sigifredo López sobre su secuestro. A esa ausencia se suma la impotencia de permanecer cautivo sin expectativas de liberación, ya que como secuestrado político ni siquiera pedían un rescate monetario por él. “Dependemos — en presente — de que unos señores quieran intercambiarnos por prisioneros”. Y sentíanel olvido, que “es más duro que la muerte”.

Sin embargo, algo cambió cuando el 18 de junio de 2007 la guerrilla asesinó a once diputados que fueron secuestrados junto a él. Tan sólo sobrevivió él porque había sido apartado. Entonces la sociedad colombiana salió a la calle a protestar. “Las víctimas, a pesar de sufrir, tenemos el deber de enviar un mensaje de optimismo, pasar de la denuncia a la propuesta, porque no se pueden construir las nuevas generaciones sobre mensajes de odio y venganza”, señaló.  Narró cómo soportaba el secuestro, haciendo dos ejercicios: uno de memoria, recordando a las personas que había conocido a lo largo de su vida, a sus compañeros de colegio, los temas del primer semestre de la carrera de Derecho…; y otro de imaginación: pensando lo que haría tras el secuestro. Confesó que en esos planes no entraba la política.

Tras el asesinato de sus compañeros sintió odio por primera vez. “No lo había sentido ni por los asesinos de mi padre, que sé quiénes son y dónde viven”. Cayó durante cuatro meses en una depresión y, superado el duelo, determinó salir “por la puerta de las decisiones”. “Hay mucho que hacer por Colombia”. Apoyó públicamente a la figura de la senadora Piedad Córdoba. “Yo creo en esa mujer porque su proyecto es ético”.

“La guerrilla se ha autodestruido”

Sigifredo López reiteró su creencia de que la paz es posible aunque el problema está anclado en “falsos dilemas”, como que si hay o no hay conflicto armado o si se puede o no hablar con terroristas “mientras los secuestrados se nos mueren”. “Son excusas para negarse a salvar vidas humanas”. Aseguró que sentarse a hablar con los terroristas, sin impunidad, no es legitimarlos como actores políticos, ya que su múltiple condición, no sólo de terroristas, sino también de narcotraficantes, de asesinos y de rebeldes, no los convierte en actores políticos. También señaló que las FARC están equivocadas si creen que la comunidad internacional los va a ver como un Estado en ciernes si logran el intercambio de prisioneros. “No tienen proyecto político y no proponen nada desde hace diez años”. “Ellos labraron su propia tumba con las barbaridades que han hecho, se han autodestruido”. “El pueblo de Colombia los repudia y ninguna revolución triunfa sin apoyo popular”, aseguró.

El acto terminó con una llamada telefónica de la senadora Piedad Córdoba que habló con Sigifredo López y con José Saramago. “Para nosotros — le dijo Saramago — eres ya un referente político y ético y eso no hay quien lo pare”. “Siga siendo la mujer del médico”, se despidió el Premio Nobel entre aplausos del público.

Encuentro de paisajistas europeos

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La economía y el paisaje están condenados a entenderse. Sin embargo, hasta ahora se ha impuesto el criterio de la primera, lo cual ha tenido en demasiadas ocasiones consecuencias nefastas para ambos, pues un modelo que no respeta la diversidad será además menos eficiente y duradero que uno que sí lo haga. Los paisajistas europeos que participan en la muestra  Grandes paisajes de Europa de la Fundación César Manrique (FCM) hicieron aflorar estas y otras ideas en el transcurso del debate celebrado en la sede de la FCM el 29 de febrero de 2008, en el marco de la exposición. Sus conclusiones, plasmadas en un documento ahora en fase de redacción, se elevarán a la Comisión Europea  para avivar la llama del diálogo alrededor de la Convención Europea del Paisaje, que en el caso de España entró en vigor el pasado uno de marzo, justo un día después de un cónclave de expertos que reunió a algunas de las más prestigiosas figuras europeas en este campo.

El gran capital galopa por Europa y el mundo como un caballo desbocado e indómito que no duda en pisotearlo todo a su paso. ¿Pero quién puede embridar a la bestia? “El problema es la desconexión entre la economía y las necesidades humanas, algo que los paisajistas deben resolver, pero tienen que hacerlo a contracorriente de la economía actual”, señala Lorette Coen, comisaria de la exposición y moderadora de la sesión de trabajo junto a Lisa Diedrich, especialista en arquitectura del paisaje. Coen recalca el “carácter cultural del paisaje” y la importancia de intervenir en él con “una visión a largo plazo”, dos conceptos que no siempre tienen silla en los consejos de administración. “Los proyectos que están aquí son excepcionales, pero en realidad son los que deberían ser siempre”, comenta en alusión a los trabajos que se pueden ver en la Sala José Saramago de Arrecife y la Sala Manrique del Taro de Tahíche.

La fórmula

Los paisajistas ponen sobre la mesa una pócima cuyos ingredientes son la racionalidad y el respeto al medio y que, además, no es en absoluto incompatible con el desarrollo económico y social. Ellos lo llaman “la lógica del paisaje”. Lisa Diedrich aporta más datos sobre los componentes de la fórmula. “Cuando uno respeta la lógica del paisaje desarrolla ciudades y entornos rurales más durables, eficaces económicamente y con mayor calidad de vida”, explica. En realidad, se está hablando de la más llana y pura sensatez: tener en cuenta los vientos dominantes, impulsar una jardinería en base a plantas autóctonas que no necesiten riegos ni tratamientos suplementarios, no construir en los cauces del agua… Sentido común. Es el camino para alcanzar la verdadera meta del paisajista y de una sociedad inteligente, es decir, “transformar un sitio para convertirlo en algo mejor”.

“Hay economías que destruyen paisajes”, recuerda Diedrich. Y asume que todavía queda mucho trabajo por hacer para evitar que esto siga ocurriendo. “Hay que buscar una manera de transportar estos valores al nivel político europeo, pero la conclusión es que es muy complicado estar frente a la economía. Pero no se puede aceptar todo. Hay que enfrentarse a ella y proponer modelos alternativos”, sentencia. Aquí se tropieza con otro obstáculo: la presión y la influencia del capital sobre la administración pública.

Georges Descombes, arquitecto del paisaje, profesor del Instituto de Arquitectura de la Universidad de Ginebra y redactor del proyecto para dar nueva vida al río Aire y a su ribera junto al Grupo ADR Arquitectos, saca a relucir su vehemencia y reivindica el poder de “decir no” a las iniciativas claramente insostenibles. El autodenominado “jardinero planetario”, Gilles Clément, que colaboró con Jean Nouvel en el Museo Quai de Branly de París, se muestra escéptico sobre la existencia de una voluntad generalizada de cambiar los parámetros de intervención en el paisaje. “No queremos cambiar nuestra economía, pero lo cierto es que hay que apostar por una economía basada en la protección de la diversidad”.

El galope del caballo desbocado ha dejado huellas dramáticas. Ha ocurrido en la Lusacia alemana, donde décadas de febril actividad minera han convertido 500.000 hectáreas en un fantasmal retazo de la luna. Pero incluso en el horror puede germinar la belleza si se deja actuar a los paisajistas. Rolf Kuhn, profesor de la Internationale Bauausstellung, dirige el mayor proyecto de regeneración paisajística de Europa, un trabajo hercúleo que quiere sanear, reforestar, convertir los cráteres en lagos y devolver la vitalidad a un espacio muerto. Kuhn abre una nueva puerta en el debate y deja bien claro que el equilibrio de fuerzas, al margen de deseable, es perfectamente posible. “Si planificamos bien, podemos desarrollar economía y paisaje creando nuevos valores al respecto, porque sólo podemos hacer feliz a la gente si se sienten cómodos donde viven”, dice.

 Paisaje y democracia

Aquello que se extiende ante nosotros, más allá de una vista más o menos agradable, es también un reflejo de la forma que tienen los vecinos, empresarios e instituciones de relacionarse con su medio ambiente. Por lo tanto, arroja pistas fiables sobre su salud democrática. El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, dejó en el aire esta cuestión en la bienvenida a los paisajistas. “En la Fundación estamos convencidos de que los paisajes de mala calidad producen ciudadanos de mala calidad y éstos malas democracias”, planteó. “No sólo hay que considerar los aspectos técnicos, sino los culturales. Una buena democracia se puede basar en un buen paisaje”, sostuvo también Lisa Diedrich.  

El paisaje necesita sentir el latido de los ciudadanos. Paolo L. Bürgi, catedrático de Arquitectura del Paisaje por la Universidad de Filadelfia y autor del proyecto en la montaña Carcada (Locarno, Suiza), piensa que “a veces las cosas cambian porque una persona decide luchar por su ciudad”. “Cuando uno empieza a cuidar el paisaje urbano o rural en el que vive puede influir en la sociedad”, conviene Lisa Diedrich. La sensibilización ciudadana debe ser el principal motor del pretendido golpe de timón. “El sistema educativo en los países nórdicos anima a los niños a decir qué harían ellos para mejorar su pueblo. Así se logra involucrar a la población”, pone como ejemplo Peter Latz, Catedrático de Arquitectura del Paisaje y Planeamiento en Munich.

El loco deambular del capital prosigue. Los paisajistas han dado en Lanzarote un paso al frente para empezar a frenarlo.

El urbanismo como fuente de corrupción política

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En el marco del curso "Algunas claves de la corrupción urbanística en España", el 26 de septiembre se celebró la mesa redonda "El urbanismo como fuente de corrupción política", moderada por Fernando Jiménez, en la que intervinieron la Fiscal de Medio ambiente y Urbanismo de Sevilla, Ana Linares y el jurista y profesor titular de Derecho Administrativo de la Universidad de Málaga, Diego Vera. Este afirmó dos frases aparentemente contradictorias: que la corrupción no es un problema exclusivo de España, sino que es generalizado y que la corrupción no es un problema para España. En este último caso se refería a que los españoles, mayoritariamente, no perciben la corrupción urbanística como un problema.

 Vera habló de cinco etapas del urbanismo como plataforma de otras actividades delictivas: desde la pequeña corrupción clientelar hasta el asentamiento de grupos delictivos organizados. Según un estudio del Instituto Andaluz de Criminología, en cuya elaboración participó el ponente, hay que comenzar a prevenir para no llegar a la última etapa si se dan cinco factores: una actividad que genera plusvalía, otras actividades delictivas en el mismo ámbito geográfico, blanqueo de capitales, cooperadores legales necesarios y poca transparencia.

Apostó por alejar las competencias urbanísticas del ámbito municipal. Aseguró que un elemento fundamental del Caso Malaya fue la decisión de la Junta de Andalucía de asumir las competencias urbanísticas, lo que puso nerviosos a los Ayuntamientos. “El Derecho administrativo ha fracasado, es inoperante”. Recordó que la primera medida cautelar dictada por un juez en Marbella es del año 2003. “Si se da la razón a las comunidades autónomas empezará un nuevo tiempo”, señaló.

“La Administración no funciona”

“No es digno eludir las batallas necesarias, hay que empeñarse en ellas se vayan a ganar o no”. Es un principio por el que se rige al Fiscal de medioambiente de Sevilla, que se ve a sí misma como una “diseccionadora de cadáveres”. “El Fiscal sólo actúa cuando el cadáver está encima de la mesa”. Puso este ejemplo para explicar su frustración por no poder actuar de manera preventiva, como le piden muchos ciudadanos que acuden a ella a denunciar casos de corrupción urbanística. Que los ciudadanos acudan a la Fiscalía a solicitar que pare operaciones urbanísticas es la constatación de que la Administración (municipal) no funciona, dijo.

“Es la principal incumplidora porque no hace sus deberes”. Linares, muy crítica con los Ayuntamientos, recordó que estos tienen “mucho poder” y que quien tiene las competencias debe aplicar con rigor la disciplina. “Para aplicar la disciplina urbanística sólo hace falta un papel, un boli y un policía. ¿Cuáles son los medios materiales que reclaman los Ayuntamientos para aplicarla?”, se preguntó la Fiscal, que también puso esperanzas de cambio en la nueva Ley del Suelo y aportó varias posibles soluciones. “Fundamental, acabar con la apatía ciudadana y alentar el activismo”. “Y vital, “promover la información a los ciudadanos”.

Arte y derechos civiles en el nuevo (des)orden global

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El jueves 26 de abril de 2007 tuvo lugar la mesa redonda “Arte y derechos civiles en el nuevo (des)orden global”, coincidiendo con la inauguración de la exposición “Siah Armajani FALLUJAH” en la sede de la FCM.

En la mesa redonda participaron el artista Siah Armajani, las críticas de arte Dore Ashton y Lola Jiménez Blanco, y el filósofo y sociólogo Sami Naïr

Siah Armajani denunció la falta de libertad de expresión que existe en Estados Unidos con todo aquello que tenga algo que ver con la guerra de Irak. Su última creación, “Fallujah”, no pudo ser expuesta en el país norteamericano, donde él mismo reside desde el año 1960. La escultura está inspirada en una fotografía en la que aparece una familia iraquí que ha logrado recuperar algunas de sus pertenencias, frente a la casa en la que vivían antes de que fuese semidestruida por las bombas norteamericanas. “Hay más libertad de expresión en España que en Estados Unidos”, aseguró Armajani, porque allí los ciudadanos tienen que “leer los periódicos ingleses y ver la televisión Al Yazira” para estar informados. El artista iraní detecta en nuestro país “frescura y exaltación por el futuro” y cree que España “va a convertirse en lo que fue América”. Ante la barbarie de la guerra, reclama una “nueva forma de pensar” el mundo. “Todas las fórmulas anteriores han suspendido”, dijo.

Armajani hizo estas declaraciones en la mesa redonda en la que también participaron las críticas de arte, Lola Jiménez y Dore Ashton, y el filósofo Sami Naïr, que comparte la idea del artista iraní y asegura que “tras el 11-S la libertad de expresión es menos importante en Estados Unidos”. “Han interiorizado el temor a hablar de ciertas cosas”, dijo. Armajani no tardó en arremeter contra los responsables directos de la guerra: “Los dementes neoconservadores, Bush, Chenney y las dos casas del Congreso, sueñan con establecer un imperio norteamericano en el siglo XXI”, comenzó advirtiendo, “creen que aquella gente no siente dolor, ni terror, ni exaltación, que no sudan, no tienen hambre… que son solamente objetos”, exclamó.

Responsabilidad del que sabe y calla

Sin embargo, del debate surgió la certeza de que ese imperio expansionista cuenta con el consentimiento, y en ocasiones también con el apoyo, del resto del planeta, especialmente de Europa. En este sentido, Sami Naïr habló de un “imperio que domina el resto del mundo” y que, paradójicamente, “necesita el apoyo de ese mundo para poder dominarlo”. En opinión del filósofo, en estos momentos “la gran cuestión de la humanidad” son los Estados Unidos. “¿Qué hacer con ese país?”, se preguntó. “Los conservadores han decidido que son un imperio y que hay que defenderlo”. Sin embargo, aclaró, se trata de un imperio “construido con la complicidad de Europa, que quiere ganar dinero”. “Lo que está sufriendo el pueblo iraquí es una vergüenza para la humanidad”, sentenció Naïr. 

Armajani, por su parte, insistió en la responsabilidad de los que callan y miran hacia otro lado. “Acuso a la última academia de los Estados Unidos por su silencio”, dijo. “Las únicas personas que luchan para acabar con la guerra son las madres y los padres de los soldados muertos”. Así las cosas, Armajani vaticinó una “guerra entre los americanos y los ex americanos” para “celebrar el nuevo fascismo” que se instalaría en Estados Unidos, dijo con cierta sorna.

“No hay sangre, sólo objetivos”

Sami Naïr recordó que todas las sociedades, no sólo la occidental, arrastran una “tradición de guerras”. En su opinión, el “auge del sistema capitalista” trajo consigo la “industrialización del horror”: la práctica de “la guerra racionalizada con un proyecto de destrucción global”. Estamos ante una nueva situación, dijo, porque “antes la guerra era un contacto entre ejércitos, entre grupos humanos”. Ahora, explicó, se ha vuelto una “guerra unilateral”, en la que “los que tienen medios tecnológicos pueden matar sin ver lo que matan y sin exponerse a la amenaza”. “Destrozad, porque a nosotros no nos pueden destrozar” parece ser el lema de una guerra en la que “la destrucción es total y abstracta”. “No hay sangre, sólo objetivos, y basta con apretar un botón”, señaló Naïr. Pero siempre llega el momento en el que hay que “bajar a la tierra”, recordó. Es entonces cuando los soldados se topan con “otra guerra” y “empieza a haber víctimas estadounidenses”, víctimas de casa.

Guernica y Faluya, dos ciudades hermanadas en el terror y el arte

Las críticas de arte introdujeron en el debate la relación entre la guerra y la representación artística. Lola Jiménez reivindicó el papel del artista comprometido y desmontó el “falso dilema entre el compromiso político y el compromiso estético, como si fuesen elementos excluyentes”. Los desastres de la guerra de Goya, y el Guernica de Picasso son para Jiménez dos “iconos de horror” que demuestran la falsedad de ese dilema: ambos son “grandes denuncias y magníficas obras de arte”. Dore Ashton transmitió su repulsa hacia la guerra de Irak “y la de mucha gente que conozco de Nueva York”. “Odio a aquellos que son indiferentes”, dijo. Ella está convencida de que puede haber una “estética de la resistencia” contra los horrores de la guerra. Las dos ven en la obra de Armajani un ejemplo del arte valiente y comprometido.

Por último, el director de actividades fundacionales de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, recordó las palabras de Pilar del Río durante una manifestación contra la guerra de Irak: “Que se vayan, pidiendo perdón, pero que se vayan”.