José María Ridao: “Si no se toman medidas económicas, el terreno de juego para abordar la inmigración es el deterioro del Estado de Derecho”

La soluciones para evitar que continúe el fenómeno inmigratorio tal y lo conocemos se deben tomar en el terreno económico. La primera pasa por liberalizar el comercio internacional, principalmente el agrícola y la segunda por hacer que salga a la superficie toda la economía sumergida que bucea en el sector de la construcción y en los servicios.

Al menos son las que da el ex diplomático y escritor José María Ridao, que participó en el Foro ‘Fronteras y direcciones del progreso’ en la Fundación César Manrique con la conferencia ‘Inmigración y Estado de Derecho’. Ridao, que de hecho prefiere llamar a la inmigración “ajuste del mercado laboral internacional”, mucho antes de las soluciones, esbozadas en el coloquio tras la charla, basó su discurso en el análisis de las causas y las consecuencias futuras.

Para explicar este fenómeno prefiere poner el foco en los países desarrollados antes que en los países de los que vienen los inmigrantes. Estos sufren la misma situación desde hace varias décadas, bajo dictaduras o en guerra. Por lo tanto eso no explica por qué el fenómeno se multiplica. “El cálculo que hacen es que siempre encontrarán un empleo más rentable que en su país”, señala Ridao. Esto es así tanto si llegan de manera legal como ilegal. Y la reacción de los países ricos ha consistido en abordar este asunto desde planteamientos ideológicos y no económicos. “Si no se pretenden tomar medidas económicas, el terreno de juego para abordar la inmigración acaba siendo el Estado de Derecho”. Con los peligros que eso conlleva. Resumiéndolo mucho, si se altera el Estado de Derecho para hacer frente a este fenómeno se altera el principio de la igualdad ante la Ley. Las leyes de extranjería, por ejemplo, “que son leyes de excepción”: no se aplican a todas las personas de un territorio sino que lo hacen en función de las condiciones personales de los individuos. De manera sencilla: los españoles, en democracia, sólo podemos estar libres o privados de libertad con mandato judicial. Los inmigrantes sin papeles pueden estar cuarenta días “retenidos” y pueden ser deportados, incluso a un país que no es el suyo. Se les obliga a sobrevivir en la economía sumergida y si se les sorprende se les castiga. “Es como querer acabar con la esclavitud persiguiendo al esclavo y no al esclavista”, según Ridao. “Por querer tratarlo desde el Estado de Derecho y no desde la Economía estamos haciendo que nuestras sociedades cada vez sean más de carácter identitario”.

En el dibujo del proceso que comienza a caminar cuando cae el Muro de Berlín y que desemboca en la situación actual, el escritor y articulista traza tres causas que aquí sólo se perfilan: la consideración como sinónimos de desregulación y liberalización (“la libertad no surge de la ausencia de normas sino en el seno de normas buenas”), el “adelgazamiento” del Estado (se confunde sector público con las instituciones básicas del Estado). Aquí hay que señalar que, como dijo Ridao, “el volumen de recursos del sector público no decrece sino que se aplican de manera distinta”. Lo que iba, por ejemplo, a sanidad o a educación hoy se destina a seguridad o al Ejército. Es el proceso hacia un “Estado penal”. Además se da la paradoja de que mientras parece que el Estado nacional está condenado a su fin, se multiplican el número de Estados. Y la tercera: desaparece la regulación de los flujos financieros internacionales y se liberaliza la industria pero no la agricultura, que es donde pueden competir los países pobres.

Ridao habló de manera extensa sobre el problema cultural que se plantea con la llegad de los inmigrantes. Resaltó en primer lugar la pérdida progresiva de la noción de cultura ilustrada, que se define en contraposición a la ignorancia, en favor de la cultura romántica, que estima como cultura”toda manifestación cotidiana de los individuos”. En este caso, la cultura no se opone a la ignorancia sino a otra cultura. De este punto de vista, en el mejor de los casos, se plantea la “integración del inmigrante”. El problema es definir en qué se integra ese inmigrante. “No vale con cumplir la Ley, hay que aceptar los valores (que nadie sabe lo que son ) de esa sociedad”. Ridao puso el ejemplo de Sarkozy y su deriva identitaria que le lleva a querer obligar a todos los inmigrantes a conocer los valores y la lengua francesa. “Es una iniciativa peligrosa: si se fijan normativamente los valores de Francia puede pasar que se deje fuera a muchos franceses”. Se crean ciudadanos de primera y de segunda categoría, se conforman nuevas castas internacionales cuando se habla de inmigrantes de segunda o tercera generación, que resulta que no han emigrado nunca.

Finalmente dio dos puntos de vista para abordar este fenómeno desde los gobiernos de los países ricos: si lo que quieren  es solventar la contratación ilegal de trabajadores deben poner el énfasis en las inspecciones de trabajo y en avanzar en terminar con la economía sumergida. Si, por el contrario, lo que quieren es solventar la contratación de trabajadores ilegales, que pongan el énfasis en más policía, más seguridad y más controles.

25-29 junio. Taller. En un quirófano de la información. Cómo diseccionar y recomponer un ordenador

Del 25 al 29 de junio, Carlos Martínez Franco (compositor, productor musical y especialista en arte digital) dirigirá el taller “En un quirófano de la información: cómo diseccionar y recomponer un ordenador”, que se impartirá en el local de la FCM en la calle José Betancort nº 26 de Arrecife, frente a El Almacén.

Este taller organizado por la Fundación César Manrique está pensado para quienes estén interesados en conocer lúdicamente el interior de un ordenador y, en particular, para jóvenes maniaco-informáticos.

No son muchos los que exploran los continentes de una de las armas más utilizadas del mundo contemporáneo y la sociedad de la información: el ordenador. Menos que pocas serán las veces que tendremos la oportunidad de protagonizar la experiencia de entrar enmascarados en una sala para agarrar el corazón de un paciente informático con nuestras propias manos y, apartando el costillar, sacarlo de su residencia, tomando contacto con las piezas que lo conforman.

Venga con nosotros y practique sin temor la cirugía informática en los sujetos de silicio y plástico, mártires de la ciencia, que son los ordenadores. En sus manos, pondremos el instrumental necesario para descuartizar, tronzar y remendar. Qué bella esperanza la de esa sala que devuelve salud, vida o cordura a quien padece. Compruebe la satisfacción que proporciona la experiencia de recibir a nuestro paciente, realizar pruebas de medición y tomar muestras de todo tipo, para conducirlo posteriormente a la sala de operaciones donde lo abriremos en canal y jugaremos sin piedad con sus órganos vitales (disco duro, placa base,memoria…) fijando en todo momento los detalles en nuestra retina.

La inscripción se podrá formalizar en la Fundación César Manrique a partir del 18 de junio (Tlfno. 928 84 31 38).

Lunes 25
Paciente de uso cotidiano ingresa con síntomas de incomprensión, pérdida de datos y avanzado estado de intoxicación informativa. Entrevista, análisis y toma de muestras. Sacamos el ordenador de la caja.

Martes 26
Diagnóstico: trasplante y revisión de los órganos principales. Acondicionamiento del quirófano y útiles para operar. Primera toma de contacto con las tripas de un ordenador.

Miércoles 27
Intervención quirúrgica por parte de los asistentes: extracción, análisis y trasplante de órganos. Pruebas de reanimación mediante corrientes eléctricas. Conocemos el hardware.

Jueves 28
Inyección por vía digital de brebajes y pócimas milagrosas. El olor de los datos. La instalación
del software y del sistema operativo.

Viernes 29
Postoperatorio. Incorporación gradual a la vida funcional. Sobre la creación de cuentas y configuraciones de usuarios.

El horario de las sesiones es de 17:00 a 20:00 horas.

 

Del 25 al 29 de junio, Carlos Martínez Franco (compositor, productor musical y especialista en arte digital) dirigirá el taller “En un quirófano de la información: cómo diseccionar y recomponer un ordenador”, que se impartirá en el local de la FCM en la calle José Betancort nº 26 de Arrecife, frente a El Almacén.

Este taller organizado por la Fundación César Manrique está pensado para quienes estén interesados en conocer lúdicamente el interior de un ordenador y, en particular, para jóvenes maniaco-informáticos.

No son muchos los que exploran los continentes de una de las armas más utilizadas del mundo contemporáneo y la sociedad de la información: el ordenador. Menos que pocas serán las veces que tendremos la oportunidad de protagonizar la experiencia de entrar enmascarados en una sala para agarrar el corazón de un paciente informático con nuestras propias manos y, apartando el costillar, sacarlo de su residencia, tomando contacto con las piezas que lo conforman.

Venga con nosotros y practique sin temor la cirugía informática en los sujetos de silicio y plástico, mártires de la ciencia, que son los ordenadores. En sus manos, pondremos el instrumental necesario para descuartizar, tronzar y remendar. Qué bella esperanza la de esa sala que devuelve salud, vida o cordura a quien padece. Compruebe la satisfacción que proporciona la experiencia de recibir a nuestro paciente, realizar pruebas de medición y tomar muestras de todo tipo, para conducirlo posteriormente a la sala de operaciones donde lo abriremos en canal y jugaremos sin piedad con sus órganos vitales (disco duro, placa base,memoria…) fijando en todo momento los detalles en nuestra retina.

La inscripción se podrá formalizar en la Fundación César Manrique a partir del 18 de junio (Tlfno. 928 84 31 38).

Lunes 25
Paciente de uso cotidiano ingresa con síntomas de incomprensión, pérdida de datos y avanzado estado de intoxicación informativa. Entrevista, análisis y toma de muestras. Sacamos el ordenador de la caja.

Martes 26
Diagnóstico: trasplante y revisión de los órganos principales. Acondicionamiento del quirófano y útiles para operar. Primera toma de contacto con las tripas de un ordenador.

Miércoles 27
Intervención quirúrgica por parte de los asistentes: extracción, análisis y trasplante de órganos. Pruebas de reanimación mediante corrientes eléctricas. Conocemos el hardware.

Jueves 28
Inyección por vía digital de brebajes y pócimas milagrosas. El olor de los datos. La instalación
del software y del sistema operativo.

Viernes 29
Postoperatorio. Incorporación gradual a la vida funcional. Sobre la creación de cuentas y configuraciones de usuarios.

El horario de las sesiones es de 17:00 a 20:00 horas.

 

21 de junio. Conferencia de José María Ridao

El jueves 21 de junio, a las 20,30 horas, en la sede de la Fundación César Manrique, José María Ridao pronunciará la conferencia titulada Inmigración y Estado de Derecho, dentro del espacio de reflexión Fronteras y direcciones del progreso.

José María Ridao nació en Madrid en 1961 y es licenciado en filología árabe y en derecho. En 1987 ingresó en la carrera diplomática, que lo llevó a ejercer en Angola, la Unión Soviética, Guinea Ecuatorial y Francia. En el año 2000 decidió abandonarla para dedicarse exclusivamente a la reflexión y la literatura. En sus ensayos cuestiona los moldes de pensamiento establecidos por la historiografía tradicional. Ha incursionado también en la novelística. Es autor de la novela Agosto en el Paraíso (1998) y del libro de relatos Excusas para el doctor Huarte (1999). Ha recogido sus artículos periodísticos en el volumen La desilusión permanente (2000).

Carlos Taibo: “El capitalismo no está en condiciones de hacer frente al cambio climático”

“Los movimientos antiglobalización son los primeros que reclaman derechos para otros, no para sus afiliados”. Esos otros son el 80% de la población mundial, que vive en la más absoluta pobreza y las generaciones venideras. Carlos Taibo, profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid, ensayista y articulista, dio un paso más en la  Fundación César Manrique dentro del ciclo Fronteras y direcciones del progreso con su conferencia  Los movimientos que contestan la globalización capitalista: retos y perspectivas.

Dibujó seis retos pero uno por encima de todos: el cambio climático. Un problema que, desde su punto de vista, va a obligar a reflexionar al sistema capitalista porque está en juego la especie humana y porque, sobre todo, no hay manera de disimularlo. Si hasta ahora el Norte, el 20% rico del Planeta, es insolidario con la miseria del otro 80%, aún a sabiendas, “porque los problemas están lejos”, el cambio climático va a ser palpable. “El capitalismo no está en condiciones de hacer frente al cambio climático”, señaló Taibo. Por su propia naturaleza: porque privilegia los intereses individuales por encima del colectivo. Por eso, la llegada del cambio climático “va a provocar un cambio radical porque va a evidenciar que el capitalismo no funciona” y va a poner en tela de juicio las bondades del crecimiento económico.

Taibo realizó una intervención con tintes de esperanza frente a la globalización y sus efectos. Advirtió, como nota introductoria, de la necesidad de añadir el adjetivo capitalista o neoliberal a la globalización para no olvidar que hay una línea de continuidad entre el imperialismo y esta llamada globalización, que no es otra cosa, en resumen, que “una apuesta en provecho de la gestión de un paraíso fiscal a escala planetaria”. “Los capitales y sólo ellos se moverán sin cortapisas, sin control del poder político y sin un cariz humano, social o medioambiental”, señaló.
 
Comenzó por las críticas que se les puede hacer a los movimientos antiglobalización, entre ellas la de reclamar otra globalización. “No es saludable reivindicar otra globalización como no es saludable reivindicar otro imperialismo”. Toda modalidad de globalización requiere de los mismos requisitos, entre ellos los de unas élites directoras. Acusó también a algunos de estos movimientos de edulcorar el mensaje para que los medios de comunicación no les traten peor de lo que lo hacen y expuso el peligro de caer, como muchas organizaciones no gubernamentales, tanto en la dependencia del dinero público como en la necesidad de su propia supervivencia antes que en el cumplimiento de sus objetivos.

Los nuevos movimientos antiglobalización nacen, según Taibo, para ocupar espacios que la izquierda tradicional o los sindicatos han dejado de ocupar, entre otros y uno de los más importantes, la lucha contra la precariedad laboral o directamente la explotación del hombre por el hombre.

Expuso, finalmente, seis retos. El primero: revisar el sistema de convocatoria de contracumbres, foros y manifestaciones. “El futuro no está en Nairobi (en referencia a la cumbre) sino en el día a día del trabajo en barrios y pueblos”. Esos encuentros, aunque sean multitudinarios, apenas dejan huella después en la vida cotidiana. El segundo: debe ser una prioridad engordar primero los movimientos y discutir después cuál es el referente político en el que mirarse, bien la izquierda tradicional u otro tipo de organizaciones. El tercero: además de proponer alternativas, cosa que sí se hace, según Taibo, deben olvidar “viejas reyertas mal resueltas del pasado”. El cuarto: la necesidad de encontrar medios de comunicación propios, independientes de los medios de comunicación del sistema. Y el último, incluyendo el cambio climático: solucionar la violencia. Aquí fue rotundo, en todo caso: “La violencia de los movimientos antiglobalización es mucho menor que la violencia cotidiana que ejercen los sistemas que padecemos”.

Como conclusión. “Aunque sólo sea por supervivencia deberíamos tomar cartas en el asunto porque el 80% de la población mundial, desheredada, va a derribar nuestra puerta cargada de razón”. Esa razón, traducida a cifras, dice que el 11 de septiembre de 2001 (y al día siguiente y al otro…) murieron en el Mundo, en éste, 35.615 niños de inanición. No hubo ni un minuto de silencio, ni un acto de solidaridad, ni se activó el estado de alerta. “Mientras sigamos creyendo que el terrorismo es el principal problema del Planeta hay que preguntarse dónde está el sentido común”.

7 de junio. Conferencia de Carlos Taibo

El jueves 7 de junio, a las 20,30 horas, en la sede de la Fundación César Manrique, Carlos Taibo pronunciará la conferencia titulada Los movimientos que contestan la globalización capitalista: retos y perspectivas, dentro del espacio de reflexión Fronteras y direcciones del progreso.

Carlos Taibo es profesor titular de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid. Es autor de una veintena de monografías. Las más recientes son “Cien preguntas sobre el nuevo desorden” (Punto de lectura, Madrid, 2002), “Guerra entre barbaries” (Punto de lectura, Madrid, 2002), “¿Hacia dónde nos lleva Estados Unidos?” (B, Barcelona, 2004), “No es lo que nos cuentan. Crítica de la Unión Europea realmente existente” (Ediciones B, Barcelona, 2004), “Movimientos de resistencia frente a la globalización capitalista” (Ediciones B, Madrid, 2005), “Rapiña global” (Punto de lectura, Madrid, 2006), “Rusia en la era de Putin” (Catarata, Madrid, 2006) y “Sobre política, mercado y convivencia” (en colaboración con el escritor José Luis Sampedro (Catarata, Madrid, 2006). Escribe sobre política internacional en El País, La Vanguardia y los diarios del grupo El Correo, y es comentarista habitual de la cadena SER.

En el transcurso de su intervención, Carlos Taibo abordará cómo los movimientos antiglobalización —éste parece, pese a todo, el término más adecuado para retratarlos— configuran una realidad nueva en el planeta contemporáneo.

A juicio de Taibo, es preciso preguntarse, en primer lugar, por qué surgen y aducir al respecto razones varias: contestar la globalización en curso, hacer frente al endurecimiento planetario en las condiciones del trabajo asalariado, rescatar una discusión seria sobre la naturaleza seudodemocrática de nuestros sistemas políticos y acometer una crítica de muchas de las actitudes asumidas por la izquierda tradicional.

Los movimientos deben encarar, por otra parte, retos complejos, como es el caso de los relativos a la necesidad de revisar su relación con foros y contracumbres, a sus referentes políticos, a la cuestión programática, a la conveniencia de dotarse de medios de comunicación propios y a la cuestión de la violencia.

Aun con todo, parece que los movimientos exhiben virtudes nada despreciables: aportan un horizonte de resistencia global, mantienen una fluida relación con muchas instancias que vienen del pasado, disponen por vez primera de genuinas redes trasnacionales y, en fin, han conseguido rescatar para la tarea de la contestación a muchas gentes jóvenes.

II Curso de actualización para guías turísticos de Lanzarote

El Departamento Pedagógico de la Fundación César Manrique organizó el II Curso de actualización para guías turísticos de Lanzarote, que tuvo lugar entre el 4 y el 6 de junio.

A lo largo de las jornadas, se reflexionó sobre las obras de arte público que César Manrique realizó en Lanzarote desde la primera mitad de los años sesenta hasta los comienzos de la década de los noventa. Un conjunto de intervenciones que destaca por su singularidad en el contexto del arte público contemporáneo, y que tiene como argumento el desarrollo del turismo en la Isla en clave de sostenibilidad, donde la presencia del arte y la naturaleza se convierten en su principal argumento.

El curso, organizado para los guías turísticos que desarrollan su labor en la isla, actualizó los conocimientos sobre el pensamiento y la obra pública realizada por César Manrique en Lanzarote, que les sean útiles en su trabajo cotidiano como informadores de su obra. Se profundizó en el modelo de desarrollo que, centrado en la actividad turística, se elige para Lanzarote desde la segunda mitad de los años 60, y que supuso una alternativa al desarrollismo seguido en otros lugares de Canarias y del resto del Estado.

Inicialmente, el curso abordó el conocimiento geográfico, tanto físico como humano, de la isla de Lanzarote. Una vez conformado el “escenario”, se avanzó en el análisis de su evolución desde la década de los sesenta hasta la actualidad. Será en ese marco temporal y espacial, en el que se situarán dos hechos determinantes para entender el devenir de Lanzarote y sus habitantes: la llegada del turismo y la impronta que marcó el artista César Manrique en la Isla.

En busca del Archipiélago perdido

La conferencia que el ensayista y escritor Alfredo Herrera Piqué desarrolló el pasado 24 de mayo en la FCM buceó en la prehistoria científica del Archipiélago canario con el fin de iluminar el presente, en el que “la figura del intelectual ha sido barrida por los medios de comunicación de masas”, que apenas dedican atención a la información de carácter científico.

El escritor y ensayista relató cómo hace doscientos años un joven geógrafo desembarcó en Tenerife equipado con un instrumental de más de 300 kilos de peso, dispuesto a realizar numerosos experimentos sobre un terreno prácticamente virgen. Este hombre era Alejandro de Humboldt y su breve estancia en el Archipiélago colocó a Canarias en un lugar destacado de la Historia de la Ciencia europea para siempre. Realizó el primer estudio científico del vulcanismo de Tenerife, dibujó el mapa geobotánico insular y calculó la altitud exacta del Teide. En la actualidad, recuerda Alfredo Herrera Piqué, “el mundo que recorrieron, catalogaron, disfrutaron y nombraron aquellos exploradores científicos, ya no existe”. Pero Humboldt no fue el único. Un siglo antes, el astrónomo francés Louis Feuillée se desplazó hasta El Hierro con la misión de calcular la posición del Primer Meridiano, ubicado desde Ptolomeo en los confines del mundo conocido, las Islas Afortunadas. Fue el primero en aplicar el método científico en las Islas Canarias, explicó Herrera, y además de fijar el meridiano de referencia, calculó la latitud de La Laguna y la altitud del Teide (hoy sabemos que con ciertos errores).  

“Pasión y aventura en la ciencia de Las Luces” era el título de la conferencia, y Herrera Piqué describió durante su intervención los principales aspectos que hicieron del siglo XVIII una etapa histórica marcada por la confianza en la razón y en las posibilidades de desarrollo del ser humano. “El lenguaje científico pasó a ser un lenguaje común” y la idea del progreso como una línea ascendente que siempre tiende a etapas mejores dio lugar a una “nueva interpretación del mundo”, bien ilustrada en La Enciclopedia.

Fue la época en la que se profesionalizó la actividad científica y se desarrollaron las primeras aplicaciones tecnológicas en la vida cotidiana. Fue también el siglo en el que aparecieron las primeras cosmogonías que trataban de explicar el origen del universo. La Ilustración se caracterizó además por la creación de los primeros herbarios y jardines botánicos, así como de las primeras grandes colecciones privadas, que más tarde se convertirían en los museos que conocemos en la actualidad. Por supuesto, fue el siglo de las grandes expediciones marítimas, marcadas por una doble dimensión: la expansión colonial y la investigación científica. Los barcos que conquistaban nuevas tierras tenían entre sus pasajeros a físicos, astrónomos o dibujantes de Historia Natural.    

Dos siglos más tarde, nuestro mundo se caracteriza por “las grandes desigualdades, el aumento demográfico, el cambio climático y el agotamiento de las reservas energéticas”, y en opinión de Herrera Piqué “las perspectivas son muy inquietantes”.

Recuperar la “autoridad intelectual” y el “valor del conocimiento científico” es una tarea necesaria que corresponde al ser humano del siglo XXI, con el fin de contrarrestar la influencia de “los cuatro jinetes del Apocalipsis moderno: el dinero, el consumo, la exaltación de la imagen y el poder”.

 “Somos una ínfima y frágil estela de vida situada en el universo”, comenzó diciendo Herrera Piqué. No obstante, hemos demostrado estar dotados de una “capacidad de destrucción y autodestrucción capaz de modificar las condiciones de vida” existentes. “Somos polvo estelar sometido a las leyes del azar y la necesidad. Pero también tenemos una increíble capacidad de conciencia, que es nuestra pequeña riqueza y también el germen de nuestra angustia existencial”, añadió. La cuestión es: ¿seremos capaces de transformar esa angustia existencial en una acción al servicio de la Naturaleza en la que se originó nuestra especie?  

24 de mayo. Conferencia de Alfredo Herrera Piqué

El jueves 24 de mayo, a las 20,30 horas, en la sede de la Fundación César Manrique, Alfredo Herrera Piqué pronunciará la conferencia titulada Pasión y aventura en la ciencia de las Luces, dentro del espacio de reflexión Foro Archipiélago.

Alfredo Herrera Piqué es ensayista y escritor, y ha desarrollado una extensa y variada actividad cultural, paralela a una dilatada acción de compromiso político. Desempeñó el cargo de consejero de Cultura del Gobierno Autónomo de Canarias y, posteriormente, fue Senador en las III y IV legislaturas de las Cortes. En el Senado fue vicepresidente de la Comisión de Educación, Universidades, Investigación y Cultura.

Durante largos años ha cooperado en la dinamización de la vida cultural en las Islas y ha promovido relevantes iniciativas realizadas en este campo, tales como la propuesta de conmemorar la Fundación de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, la organización del Congreso de Cultura de Canarias, el primer plan de restauración del Patrimonio Histórico de las islas Canarias, el Festival Internacional de Música de Canarias, la declaración del barrio de Triana (Las Palmas) como conjunto histórico o la propuesta y estudio para la candidatura del Centro Histórico de Las Palmas a su declaración como Patrimonio Mundial, así como otras varias aún no llevadas a cabo, como la creación del Museo Histórico de Las Palmas de Gran Canaria.

Igualmente, ha sido presidente del Museo Canario y ha cooperado en la gestión de otras entidades culturales de Las Palmas de Gran Canaria. Es asiduo participante en los Coloquios de Historia Canario Americana y ha sido director de la revista cultural “Aguayro” (1973-1991) y del semanario informativo “Sansofé”, habiendo escrito centenares de artículos en diarios de Las Palmas de Gran Canaria, en el periodo 1965-2005.

Entre sus ensayos y publicaciones, se encuentran “La ciudad de Las Palmas, noticia histórica de su urbanización” (1978), “Arquitectura neoclásica en Canarias” (1982), “Canarias, escala en la exploración científica de los continentes exóticos” (1982), “Las Palmas de Gran Canaria” (1984), “Las islas Canarias, escala científica en el Atlántico. Viajeros y naturalistas en el siglo XVIII” (1987), “Tesoros del Museo Canario” (1990), “Cuatro tiempos de la Ciudad” (1995), “El drago de las islas Canarias. Iconografía y referencias históricas” (1996), “Las Palmas de Gran Canaria. Patrimonio histórico y cultural de una ciudad atlántica” (1997), “El nacimiento de una Ciudad” (2005), y “Pasión y aventura en la Ciencia de las Luces” (2006).

En el transcurso de su intervención, Alfredo Herrera Piqué defenderá el carácter de la ciencia y el sentido de la Naturaleza como pilares fundamentales de la cultura, considerando necesaria la afirmación del papel del intelectual en la sociedad.

A lo largo de los siglos XVII y XVIII la ciencia pasó a ser un elemento fundamental de la historia. En el siglo de las Luces, la ciencia conquistó el terreno de la Razón y el campo del laicismo. La Ilustración auspició el triunfo cultural y social de la ciencia. El número de libros científicos que se publicaban tuvo un rápido y constante crecimiento, mientras que se pusieron las bases para el desarrollo de una comunidad científica internacional. Se sucedieron entonces las primeras cosmogonías, los cálculos sobre la escala del sistema solar, la exploración de las regiones equinocciales y las grandes expediciones marítimas, geográficas y científicas, en las que la ciencia sirvió por primera vez  a la segunda expansión colonial europea.  

En este periodo, el hombre fue estableciendo y precisando el lugar que ocupa la Naturaleza en la cultura. Durante el siglo XVIII, en las islas Afortunadas los científicos europeos hicieron el cálculo de la posición del Primer Meridiano, fijaron la exacta altitud del Teide, iniciaron la exploración y catalogación de la flora endémica e hicieron las primera aportaciones geobotánicas y vulcanológicas sobre este archipiélago.  

Estrategias para lograr un urbanismo más justo y humano

Un planteamiento urbanístico solidario y útil que sepa integrar todas las peculiaridades y los conflictos que suceden en las ciudades bajo el marco común de los derechos humanos. Ésa fue la base de las propuestas que se expusieron en el taller que organizó la FCM los días 16 y 17 de mayo y que estuvo dirigido por los arquitectos y profesores Manuel Saravia y Pablo Gigosos.

El propio título del curso, “Urbanismo para náufragos”, hace alusión a los que se sienten completamente ajenos a su entorno urbano y a las maneras arquitectónicas que fomentan la exclusión de amplios segmentos de la población —especialmente las clases de menores recursos económicos—, creando verdaderos “náufragos” del proyecto de convivencia colectiva que obligatoriamente se da en las ciudades.

El seminario estaba organizado en torno a cuatro parejas de derechos: movilidad-seguridad, salud-medioambiente, trabajo-seguridad social y vivienda-espacio público. El proyecto de Saravia y Gigosos pasa por la asunción de que “los derechos humanos deben ser el primer criterio” para conseguir una práctica urbanística renovada. Cada binomio de derechos se asoció a un concepto filosófico y político: libertad, igualdad, fraternidad y responsabilidad.

Partiendo de la idea de que es necesaria la crítica moral y social del urbanismo, el debate teórico también se acompañó del comentario de iniciativas y proyectos específicos de multitud de ciudades del mundo. Las referencias intelectuales del discurso no se quedaron exclusivamente en la arquitectura sino que también tuvieron cabida citas literarias, artísticas o cinematográficas.

La crisis del paradigma urbanístico actual fue el punto de partida del taller. “La ciudad se está haciendo de forma mecánica y banal” argumentó Manuel Saravia, al tiempo que criticó la estandarización planetaria del mismo modelo erróneo de pensar el espacio urbano. En la presentación del curso, Fernando G. Aguilera propuso como principal prioridad la tarea de “civilizar la ciudad para lograr que el protagonista no sea el mercado sino el hombre”, con el objetivo de que en la ciudad “nos sintamos personas y no clientes”.

El recorrido por las cuatro parejas de derechos que articularon las dos jornadas comenzó por la movilidad y la seguridad. Las soluciones que en estos campos expusieron Saravia y Gigosos recogían la creación de nuevas vías peatonales y un replanteamiento de los sistemas de comunicación en la ciudad que rebaje el peso del coche en favor del transporte público. Igualmente, la fórmula de desintalar, es decir, de retirar infraestructuras superfluas, fue comentada como un recurso válido que cada vez es más usado.

Pablo Gigosos habló de dos derechos relacionados con la planificación territorial, el de la salud y el del medio ambiente, que han sido históricamente ignorados pero que poco a poco han ido ganando peso en la toma de decisiones. En este ámbito, la pérdida de paisajes, la falta de servicios básicos, las intervenciones agresivas con el medio o las desastrosas condiciones higiénicas de las zonas suburbiales fueron algunas de las problemáticas tratadas. Gigosos recordó que hay que cambiar la concepción inicial para darse cuenta de que “las ciudades no son el problema sino la solución”.

Sobre las áreas del trabajo y la seguridad social se trataron temas relacionados con la preparación de los espacios para la dinámica laboral o los fallos y carencias que se dan en los planes sanitarios, educativos o sociales. Gigosos y Saravia destacaron que se debe priorizar el interés general en la planificación de la ciudad y abogaron por la verdadera “universalización de los equipamientos universales”. Su postura rechaza el urbanismo “que se ha olvidado de los servicios y de la coordinación de centros sociales” y que concibe los edificios públicos sólo desde la táctica del espectáculo vacío de contenido. Manuel Saravia apuntó que este debilitamiento de lo público está relacionado con “el acoso que desde hace años recibe el estado del bienestar”.

El problema de la vivienda se comentó partiendo del contexto europeo y su comparación con el de España. La precaria situación del derecho a un hogar digno que tiene todo ciudadano parte, según Gigosos, de la forma de desarrollar y pensar las políticas urbanísticas: "el problema no es de escasez de viviendas sino de escasez de ciudades". Frente al desarrollismo sin sentido, los arquitectos que impartieron el taller apostaron por rehabilitar antiguos edificios y zonas y favorecer la mezcla equilibrada entre los nuevos espacios y los ya establecidos. Su idea central era la de la "constelación", entendiendo este término como una fórmula pensada para desarrollar “múltiples actuaciones de pequeñas dimensiones que permitan lograr una integración equilibrada”.

Avanzando en el siglo XXI, y cuando ya más del 50% de humanidad vive en núcleos urbanos, Manuel Saravia y Pablo Gigosos proponen un urbanismo para los excluidos de las ciudades de hoy. Esa gran mayoría que necesita un planeamiento territorial dialogante y abierto; mestizo y no agobiante; equilibrado y justo. Un nuevo urbanismo que desde los derechos humanos logre la conquista social y cultural del derecho a la ciudad.

Un planteamiento urbanístico solidario y útil que sepa integrar todas las peculiaridades y los conflictos que suceden en las ciudades bajo el marco común de los derechos humanos. Ésa fue la base de las propuestas que se expusieron en el taller que organizó la FCM los días 16 y 17 de mayo y que estuvo dirigido por los arquitectos y profesores Manuel Saravia y Pablo Gigosos.

El propio título del curso, “Urbanismo para náufragos”, hace alusión a los que se sienten completamente ajenos a su entorno urbano y a las maneras arquitectónicas que fomentan la exclusión de amplios segmentos de la población —especialmente las clases de menores recursos económicos—, creando verdaderos “náufragos” del proyecto de convivencia colectiva que obligatoriamente se da en las ciudades.

El seminario estaba organizado en torno a cuatro parejas de derechos: movilidad-seguridad, salud-medioambiente, trabajo-seguridad social y vivienda-espacio público. El proyecto de Saravia y Gigosos pasa por la asunción de que “los derechos humanos deben ser el primer criterio” para conseguir una práctica urbanística renovada. Cada binomio de derechos se asoció a un concepto filosófico y político: libertad, igualdad, fraternidad y responsabilidad.

Partiendo de la idea de que es necesaria la crítica moral y social del urbanismo, el debate teórico también se acompañó del comentario de iniciativas y proyectos específicos de multitud de ciudades del mundo. Las referencias intelectuales del discurso no se quedaron exclusivamente en la arquitectura sino que también tuvieron cabida citas literarias, artísticas o cinematográficas.

La crisis del paradigma urbanístico actual fue el punto de partida del taller. “La ciudad se está haciendo de forma mecánica y banal” argumentó Manuel Saravia, al tiempo que criticó la estandarización planetaria del mismo modelo erróneo de pensar el espacio urbano. En la presentación del curso, Fernando G. Aguilera propuso como principal prioridad la tarea de “civilizar la ciudad para lograr que el protagonista no sea el mercado sino el hombre”, con el objetivo de que en la ciudad “nos sintamos personas y no clientes”.

El recorrido por las cuatro parejas de derechos que articularon las dos jornadas comenzó por la movilidad y la seguridad. Las soluciones que en estos campos expusieron Saravia y Gigosos recogían la creación de nuevas vías peatonales y un replanteamiento de los sistemas de comunicación en la ciudad que rebaje el peso del coche en favor del transporte público. Igualmente, la fórmula de desintalar, es decir, de retirar infraestructuras superfluas, fue comentada como un recurso válido que cada vez es más usado.

Pablo Gigosos habló de dos derechos relacionados con la planificación territorial, el de la salud y el del medio ambiente, que han sido históricamente ignorados pero que poco a poco han ido ganando peso en la toma de decisiones. En este ámbito, la pérdida de paisajes, la falta de servicios básicos, las intervenciones agresivas con el medio o las desastrosas condiciones higiénicas de las zonas suburbiales fueron algunas de las problemáticas tratadas. Gigosos recordó que hay que cambiar la concepción inicial para darse cuenta de que “las ciudades no son el problema sino la solución”.

Sobre las áreas del trabajo y la seguridad social se trataron temas relacionados con la preparación de los espacios para la dinámica laboral o los fallos y carencias que se dan en los planes sanitarios, educativos o sociales. Gigosos y Saravia destacaron que se debe priorizar el interés general en la planificación de la ciudad y abogaron por la verdadera “universalización de los equipamientos universales”. Su postura rechaza el urbanismo “que se ha olvidado de los servicios y de la coordinación de centros sociales” y que concibe los edificios públicos sólo desde la táctica del espectáculo vacío de contenido. Manuel Saravia apuntó que este debilitamiento de lo público está relacionado con “el acoso que desde hace años recibe el estado del bienestar”.

El problema de la vivienda se comentó partiendo del contexto europeo y su comparación con el de España. La precaria situación del derecho a un hogar digno que tiene todo ciudadano parte, según Gigosos, de la forma de desarrollar y pensar las políticas urbanísticas: "el problema no es de escasez de viviendas sino de escasez de ciudades". Frente al desarrollismo sin sentido, los arquitectos que impartieron el taller apostaron por rehabilitar antiguos edificios y zonas y favorecer la mezcla equilibrada entre los nuevos espacios y los ya establecidos. Su idea central era la de la "constelación", entendiendo este término como una fórmula pensada para desarrollar “múltiples actuaciones de pequeñas dimensiones que permitan lograr una integración equilibrada”.

Avanzando en el siglo XXI, y cuando ya más del 50% de humanidad vive en núcleos urbanos, Manuel Saravia y Pablo Gigosos proponen un urbanismo para los excluidos de las ciudades de hoy. Esa gran mayoría que necesita un planeamiento territorial dialogante y abierto; mestizo y no agobiante; equilibrado y justo. Un nuevo urbanismo que desde los derechos humanos logre la conquista social y cultural del derecho a la ciudad.

Manuel Saravia y Pablo Gigosos abogan por los derechos humanos como base esencial del urbanismo

La visión democrática y política del ordenamiento urbanístico fue el eje central de la primera jornada del taller “Urbanismo para náufragos” que organiza la FCM y que imparten los profesores y arquitectos Manuel Saravia y Pablo Gigosos. Los ponentes reclamaron que el hombre vuelva a ser el protagonista del planteamiento de las ciudades y enfatizaron su discurso en el contenido social del urbanismo frente a los criterios estrictamente mercantilistas.

El seminario, que culmina hoy en el local que tiene la FCM enfrente de El Almacén, está planteado en torno a cuatro parejas de derechos, de las cuales se abordaron dos grupos: movilidad-seguridad y salud-medioambiente. Bajo esta mirada ética de la problemática territorial actual se reflexionó sobre conceptos relacionados con el bienestar de la población, pero sin olvidar los aspectos más funcionales del urbanismo y exponiendo casos concretos.

Los conferenciantes criticaron la estandarización urbanística que impera actualmente en casi todo el planeta. Manuel Saravia afirmó que “el modelo de urbanismo es más unitario que nunca y se rige bajo la fórmula del pensamiento único”. El profesor de la Escuela de Valladolid reconoció el carácter multidisciplinario del urbanismo pero señaló que en el debate sobre los parámetros que deben primar en la toma de decisiones “los derechos humanos deben ser el primer criterio”.

Sobre los derechos a la movilidad y la seguridad, Saravia comentó propuestas específicas destinadas a que “la red peatonal se imponga a la cultura del automóvil”. Su proposición de “reconstruir los caminos dominados por el peatón” no estaba vinculada únicamente con la idea de que estas vías se conviertan en paseos, sino también para que fueran “nudos estructurantes de movilidad”.

Pablo Gigosos centró su intervención en los derechos a la salud y al medio ambiente, recordando que estos principios están íntimamente ligados a la capacidad de adaptarse al medio y no de imponerse agresivamente sobre la idiosincrasia del territorio. Con el criterio central de concebir “las ciudades no como el problema sino como la solución”, este arquitecto señaló los efectos perversos del desgaste ecológico y apostó por desinstalar las infraestructuras no necesarias y evitar las intervenciones superfluas pensadas desde una óptica desarrollista dañina.

Además de hacer un recorrido por ejemplos urbanísticos de todos los continentes, Saravia y Gigosos dieron soluciones concretas de ciudades en las que ellos han participado en su planeamiento. Junto al ejercicio arquitectónico profesional, ambos profesores han reflexionado sobre el urbanismo a través de numerosos libros, exposiciones, revistas y charlas en universidades de Europa y América Latina.