Benito Cabrera: «Lo primero que se conoció de Canarias fue su cultura popular»

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El director de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera, presentó a Benito Cabrera como un folclorista “culto y sensible” y repasó parte de su “fecunda y dilatada trayectoria” como timplista, director musical, concertista en diversos países o escritor. El día 26 de junio de 2014 se presentaba el libro Va por el aire. Apuntes sobre cultura popular canaria (Le Canarien), que recoge 94 artículos escritos por Cabrera en Diario de Avisos, en los que habla de la “densidad patrimonial del folclore”. Gómez Aguilera invitó a los asistentes a disfrutar de sus “píldoras de cultura popular” y agradeció que el libro se distancie de una pretensión doctrinaria y de maniqueísmos y que opte por dar una perspectiva abierta con un diálogo con su época.

Miguel Ángel Corujo, director de la Agrupación folclórica “Los Campesinos” y amigo de Benito Cabrera, recordó los inicios de su vieja amistad con el músico, rememorando, primero, el primer libro que le regaló y, después el primer libro que escribió Cabrera: “El folclore de Lanzarote”. Destacó el prólogo escrito para este nuevo libro por Elfidio Alonso y señaló que los apuntes de Benito Cabrera ayudan a comprender el origen de tradiciones, fiestas, rituales, cantos, danzas, etc.

El editor del libro, Zebensui López, de Le Canarien, dijo que ha sido un lujo y una responsabilidad editar este volumen “que sirve en bandeja elementos de nuestra cultura” y alabó la compleja labor que supone la divulgación de estos “elementos culturales que nos hablan de nosotros mismos” y que funcionan como “un espejo cultural canario”. Agradeció a la FCM el respaldo porque es “un símbolo de la cultura no ajena a la realidad política y social” y una punta de lanza en la lucha contra las prospecciones petrolíferas.

Tomó la palabra Benito Cabrera, que se confesó apabullado por las alabanzas de sus compañeros de mesa. Definió su libro como un libro de divulgación y su faceta como escritor como la de un diletante que garabatea palabras en un periódico y pidió un emotivo aplauso en recuerdo de Juan Lemes, maestro artesano del timple, que había fallecido esa mañana en La Vegueta y que le enseñó a aprender a escuchar el sonido de la madera.

Cabrera aseguró que en la cultura tradicional “hay cosas que son sencillas pero no son simplonas” y que su riqueza consiste en que va por el aire y por tanto se transmite de forma difusa, siempre es actual y obliga a un redescubrimiento permanente. “Lo primero que se conoció de Canarias, antes que los mapas de Torriani, fueron las endechas de Canarias, que empezaron a aparecer en las bibliotecas europeas con ese nombre; así que lo primero que se conoció de Canarias fue su cultura popular”.

Contó su presencia en un festival musical en un pequeño pueblo de Holanda, donde los habitantes alojan a los músicos en sus casas. “Nos juntaron a todos los canarios —dijo— y comenzamos a tocar un sorondongo, pero continuaron los holandeses, preguntándose por qué tocábamos una canción suya que se llama “Había una vez un niño que quería ser marinero”. El autor del libro señaló que “hay un paralelismo notable en otras partes del mundo con melodías y bailes que creemos de aquí”, y puso otros ejemplos de danzas del Norte de África o canciones irlandesas similares a las canarias. “Van por el aire y recorren caminos diversos”. “Esa mezcla, ese sincretismo, hace que seamos ricos”, dijo haciendo referencia a la tricontinentalidad de Canarias, en la que África sigue siendo una cuenta pendiente y explicó el significado de palabras como guineo, guirigay o burumbé, que eran formas de cantar imitando a los moriscos.

El libro también recoge personajes olvidados, como un señor de 94 años, nacido en Gran Canaria y emigrado a los siete años a Nueva Orleans, donde sobrevivió cazando ratas y que cantaba décimas muy raras y preguntaba si se le entendía. “Allí conocí a gente vestida de típicos que sólo hablan inglés pero se sienten canarios”. O Alcide Nunez, clarinetista de esa ciudad, de padres canarios, que los estudiosos del jazz lo colocan como uno de los pioneros de ese tipo de música “y no lo conocemos”. O Juan Pulido, que emigró a Argentina y fue cantante de tangos antes que Carlos Gardel. Era de Gran Canaria, actuó en Broadway, vendió miles de discos y fue el primero que interpretó isas, malagueñas y folías con orquesta. O Luisa Linares, que nació en la calle La Porra de Arrecife y que, junto a el grupo Los Galindos, triunfó en América.

Benito Cabrera terminó su intervención apostando por una canariedad más abierta “y que nos hace ser más interesantes de lo que creemos que somos”. El libro está basado, según él mismo, en esas pequeñas cosas, en anécdotas de la cultura canaria. “Lo de ‘lo nuestro’ —señaló— es en realidad ‘lo de todos’, y así lo entendió la Unesco cuando declara lugares y tradiciones como Patrimonio de la Humanidad”.

Cerró el acto el timplista Alexis Lemes Socas interpretando algunos de sus temas.

Baute: Nuestra intención es que FIMEC tenga proyecciones y actividades paralelas en Lanzarote en próximas ediciones

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La Sala Saramago, en la Plazuela, de Arrecife, acogió la proyección, el jueves 12 de junio, del documental A la sombra de los volcanes, del realizador Pedro Felipe Acosta y del largometraje de ficción Beasts of the southern wild, de Benh Zeitlin. Son dos de las proyecciones del FICMEC, el Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias, que se desarrolla en Garachico (Tenerife).

El conservador jefe de la Fundación César Manrique (FCM), Fernando Ruiz, agradeció en el acto de presentación de las dos películas, al director del Festival, David Baute, su disponibilidad para que la isla de Lanzarote pueda disfrutar de algunas de la proyecciones de este encuentro “que recoge el testigo del festival pionero en España de cine medioambiental que fue el de Puerto de Cruz”, según señaló Ruiz, y en el que colaboró César Manrique.

Baute, que se dirigió brevemente a los presentes antes de las proyecciones, también mostró su agradecimiento a la FCM por el hecho de que el Festival pueda tener una sede en Lanzarote y reconoció a Manrique como impulsor del primer festival de estas características en 1982. El de Puerto de la Cruz desapareció en 2009, y hace dos años se recuperó aunque instalando su sede en Garachico, “con el ánimo de recuperar la importancia que nunca debió perder —según Baute— como vanguardia del cine medioambiental”. El director del FICMEC aseguró que su intención es la de reforzar el festival en Tenerife y lograr que en Lanzarote pueda tener proyecciones y actividades paralelas en las próximas ediciones.

Pasó a presentar el documental de Pedro Felipe Acosta, veterano realizador de películas sobre la naturaleza de Canarias. A la sombra de los volcanes es un documental que recorre las siete islas canarias a través de su flora y su fauna, por tierra, mar y aire. La de Lanzarote fue la segunda ocasión en que se proyectaba, tras su estreno este año en el FICMEC, y puede servir como embajador de la fauna canaria porque se emitirá en festivales y cadenas de televisión de decenas de países. Tras la proyección se hizo una pausa y se proyectó Beasts of the southern wild, premio del Festival de Sundance a la mejor película y a la mejor fotografía y con cuatro nominaciones a los Oscar en 2012. “Con estas dos proyecciones se da una visión más global de lo que es el FICMEC”, señaló Baute.

Alegaciones playa artificial Berrugo

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La Fundación César Manrique ha presentado alegaciones a la SOLICITUD DE CONCESIÓN PARA LA OCUPACIÓN Y UTILIZACIÓN DEL DOMINIO PÚBLICO MARÍTIMO-TERRESTRE CON LA REGENERACIÓN Y ESTABILIZACIÓN DE LA PLAYA DE « EL BERRUGO », EN EL TÉRMINO MUNICIPAL DE YAIZA por parte de la compañía Patuso SL, realizada ante la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar

La actuación pretende cubrir con más de 120.000 metros cúbicos de arena un significativo tramo de costa, entre el puerto deportivo Marina Rubicón y Playa Dorada, con un intermareal rico en ecosistemas y con zonas de playa fósil o levantada. Así mismo, secundariamente se asegura que deberá haber una reposición periódica de arena. Y además, como complemento a esta intervención, se pretende instalar hamacas, sombrillas, juguetes náuticos, quiosco y terraza, con un indudable impacto visual sobre el paisaje costero actual, que requeriría de valoraciones pormenorizadas. Todo ello, en la solicitud de concesión de más de 100.000 metros cuadrados de dominio público, sin reparar tampoco en las consecuencias y alteraciones de los usos posteriores de la playa artificial y el acopio para la recuperación de la arena que se pierda por temporadas.

La FCM produce un espectáculo sobre César Manrique para escolares, creado e interpretado por Cristina Temprano

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Se representó en la Sala José Saramago durante 10 sesiones en el mes de mayo y una sesión extra el sábado, 18 de mayo a las 11.30 h, en la que se ofreció una representación abierta al público.

Se trata de un espectáculo de narración con música de piano y clarinete, creado e interpretado por la narradora de historias Cristina Temprano, en cuya puesta en escena participa el músico Ayoze Rodríguez. La representación del cuento “César Manrique. Rojo, negro, blanco”, el día 18 de mayo estuvo abierta al público familiar (recomendado para niños y niñas mayores de 5 años) hasta completar aforo.

Siguiendo la trayectoria vital de un niño llamado César, nacido en Lanzarote y futuro gran artista, se construye un rico tejido visual mediante objetos encontrados en la orilla del mar, recursos narrativos diversos, juegos, sombras chinescas y música que sirven para despertar en los más pequeños la curiosidad por la creación, el amor por Lanzarote y el cultivo de la sensibilidad.

Este espectáculo ha sido encargado y producido por la Fundación César Manrique (FCM) en el marco del 20º aniversario del fallecimiento de su fundador e intenta acercar la población escolar de la isla al placer de la creación artística mediante una narración oral que sigue la pauta de la vida de César Manrique.

La actividad se desarrolló a través de un programa de representaciones, coordinado por el Departamento Pedagógico de la FCM, al que se invitó a los colegios de enseñanza primaria de Lanzarote. Se concertaron un total de 10 sesiones para escolares los días 14, 16, 20, 21 y 23 del presente mes de mayo (dos actuaciones cada día en horario de mañana), de modo que más de 750 alumnos y 40 profesores pudieron disfrutar de la teatralización sobre la vida y las creaciones del artista lanzaroteño.

Alegaciones al Avance del Plan General de Ordenación Supletorio de Yaiza (PGO)

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La orientación y el sentido de las Alegaciones formuladas por la FCM al Plan General de Ordenación de Yaiza Supletorio se encaminan fundamentalmente a cuestionar la figura de un plan supletorio para proponer la ordenación que plantea, sobre todo, en lo que concierne a las zonas turísticas con licencias anuladas por los Tribunales. Asimismo, rechaza los Convenios urbanísticos (promovidos directamente por los propios propietarios de los suelos concernidos), y se discute la utilización de la Disposición Adicional 5ª como instrumento adecuado para legalizar la veintena de licencias anuladas en Playa Blanca. Del mismo modo, las alegaciones de la FCM ponen en evidencia las contradicciones o incumplimientos que todo ello conlleva en relación a otras normas y leyes de rango superior a las que obligatoriamente debe adaptarse dicho Plan.

Sugerencias al proyecto de excursiones en buggy o quad por Lanzarote

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La Fundación César Manrique, atendiendo al trámite de consultas previas del expediente 2012/0625-ANEII enviado por la Viceconsejería de Medio Ambiente – Servicio de Impacto Ambiental relativo a la “Consulta en relación con el documento ambiental del proyecto denominado EXCURSIONES CON BUGGY O QUAD, EN CARAVANA COMPUESTA POR UN GUÍA DE LA EMPRESA Y DESDE UNO HASTA CUATRO VEHÍCULOS CADA UNO, CON UN CONDUCTOR EVENTUAL ACOMPAÑANTE, EN PISTAS Y CARRETERAS DE LA ISLA DE LANZAROTE, CUYO PROMOTOR ES EXPLORAR LANZAROTE, S.L.” expuso diferentes motivos para que no se llevara a cabo el proyecto planteado.

(Se pueden consultar en el archivo PDF adjunto)

La supervivencia de Manrique como icono mediático dependerá de la supervivencia de la Lanzarote que él creó

La proyección de unas imágenes extraídas del documental ‘Taro. El eco de Manrique’, con palabras del artista ante las cámaras, abrió la última de las mesas redondas dedicadas a Manrique este año en la FCM, celebrada el 8 de noviembre de 2012. Siete periodistas, incluidos los dos moderadores, Manuel Riveiro e Isabel Lusarreta, disertaron sobre César Manrique como icono mediático. Comenzó Techi Acosta con una anécdota que ejemplifica la relación de Manrique y el uso de los medios que él hacía, recordando que Manrique entraba en Radio Lanzarote y le decía a su director, Agustín Acosta: “Agustín, voy a hablar”. El otro periodista lanzaroteño de la mesa, Salvador Hernández, destacó que le sorprendía de César su espíritu didáctico porque se esforzaba en que el periodista viera la importancia de su mensaje. Por su parte, Javier Durán, que se desplazó en varias ocasiones desde Las Palmas para entrevistar a Manrique, contó que en esas entrevistas siempre salía la misma pregunta: “¿Qué hacemos con el Sur de Gran Canaria?”, y la misma respuesta: “Ponerle una bomba”. Como un “animal mediático” definió Victoriano Suárez Álamo a Manrique: “Era un filón, un caramelo para un periodista y sabía el poder que tenían los medios para hacer llegar su mensaje al pueblo”. Algo que corroboró Juan Manuel Pardellas, para quien fue un privilegio entrevistarle porque “daba muchos palos al poder establecido”: “Cada palabra de César era un titular a cinco columnas”.

El debate se centró brevemente sobre la intimidad y la vida personal de Manrique, un aspecto en el que todos coincidieron que era secundario y que no le interesaba a la prensa del momento, y pasó a analizar el cambio del Manrique mediático amable que promociona Lanzarote al reivindicativo que se queja de la especulación. Ese icono ya comenzaba a molestar a los poderes fácticos. Salvador Hernández recordó que tras la entrevista a ‘Der Spiegel’ en 1988, en la que denunciaba la situación de la Isla, se reunió el Patronato de Turismo para intentar hacerle callar, pero que “nadie fue capaz de hacer callar a César Manrique”. Según Javier Durán, Manrique es un icono mediático porque supo hacer algo insólito, como llevar a cabo un proyecto turístico diferente al de la época, en España y “sacar del hambre a una Isla”. Pardellas habló de la llegada de César a Tenerife “poniendo árboles del revés” en el Puerto de la Cruz, su contribución a la revalorización de ese destino turístico y su posible influencia para evitar el derribo de unas naves de carbón, último vestigio de aquella época en Santa Cruz y que los vecinos reclamaban que quedaran en pie.

Haciendo un ejercicio de imaginación motivado por los moderadores, Suárez Álamo, que aseguró que a César habría que estudiarlo en las escuelas de comunicación por su forma de emplear a los medios, dijo que tuvo suerte con los medios de aquella época porque tenía más peso el periodista que el empresario, mientras que ahora se desvirtuaría más su mensaje. Techi Acosta dijo que “se echa de menos un personaje como César Manrique”, que se movía en una Isla en la que los medios de comunicación pertenecían a periodistas y no a empresarios de la construcción: “En la actualidad sería peor tratado por los medios y quizá ni siquiera viviría en Lanzarote”. Cogiendo ese hilo, Hernández aseguró que los poderes fácticos le tenían acorralado en los últimos años de su vida y que se quería ir a vivir a Marrakech, y afirmó que el mensaje de César permanecerá porque en vida dejó preparado su relevo, depositado en la Fundación que lleva su nombre. Javier Durán concluyó sus intervenciones diciendo que el gran reto es el de mantener a Manrique como icono mediático frente a la corrupción y los escándalos: “La supervivencia de Manrique como icono mediático dependerá de la supervivencia de la Lanzarote que él creo”, y alentó a que Manrique no se convierta en un souvenir cultural o turístico sino que se mantenga como símbolo de lo que realmente fue. Finalmente, Juan Manuel Pardellas dijo que se queda de César con “cómo era temido por los gobernantes” y lamentó que su muerte “nos dejó huérfanos en la lucha ambiental”.

La supervivencia de Manrique como icono mediático dependerá de la supervivencia de la Lanzarote que él creó

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La proyección de unas imágenes extraídas del documental Taro. El eco de Manrique, con palabras del artista ante las cámaras, abrió la última de las mesas redondas dedicadas a Manrique este año en la FCM, celebrada el 8 de noviembre de 2012. Siete periodistas, incluidos los dos moderadores, Manuel Riveiro e Isabel Lusarreta, disertaron sobre César Manrique como icono mediático. Comenzó Techi Acosta con una anécdota que ejemplifica la relación de Manrique y el uso de los medios que él hacía, recordando que Manrique entraba en Radio Lanzarote y le decía a su director, Agustín Acosta: “Agustín, voy a hablar”. El otro periodista lanzaroteño de la mesa, Salvador Hernández, destacó que le sorprendía de César su espíritu didáctico porque se esforzaba en que el periodista viera la importancia de su mensaje. Por su parte, Javier Durán, que se desplazó en varias ocasiones desde Las Palmas para entrevistar a Manrique, contó que en esas entrevistas siempre salía la misma pregunta: “¿Qué hacemos con el Sur de Gran Canaria?”, y la misma respuesta: “Ponerle una bomba”. Como un “animal mediático” definió Victoriano Suárez Álamo a Manrique: “Era un filón, un caramelo para un periodista y sabía el poder que tenían los medios para hacer llegar su mensaje al pueblo”. Algo que corroboró Juan Manuel Pardellas, para quien fue un privilegio entrevistarle porque “daba muchos palos al poder establecido”: “Cada palabra de César era un titular a cinco columnas”.

El debate se centró brevemente sobre la intimidad y la vida personal de Manrique, un aspecto en el que todos coincidieron que era secundario y que no le interesaba a la prensa del momento, y pasó a analizar el cambio del Manrique mediático amable que promociona Lanzarote al reivindicativo que se queja de la especulación. Ese icono ya comenzaba a molestar a los poderes fácticos. Salvador Hernández recordó que tras la entrevista a Der Spiegel en 1988, en la que denunciaba la situación de la Isla, se reunió el Patronato de Turismo para intentar hacerle callar, pero que “nadie fue capaz de hacer callar a César Manrique”. Según Javier Durán, Manrique es un icono mediático porque supo hacer algo insólito, como llevar a cabo un proyecto turístico diferente al de la época, en España y “sacar del hambre a una Isla”. Pardellas habló de la llegada de César a Tenerife “poniendo árboles del revés” en el Puerto de la Cruz, su contribución a la revalorización de ese destino turístico y su posible influencia para evitar el derribo de unas naves de carbón, último vestigio de aquella época en Santa Cruz y que los vecinos reclamaban que quedaran en pie.

Haciendo un ejercicio de imaginación motivado por los moderadores, Suárez Álamo, que aseguró que a César habría que estudiarlo en las escuelas de comunicación por su forma de emplear a los medios, dijo que tuvo suerte con los medios de aquella época porque tenía más peso el periodista que el empresario, mientras que ahora se desvirtuaría más su mensaje. Techi Acosta dijo que “se echa de menos un personaje como César Manrique”, que se movía en una Isla en la que los medios de comunicación pertenecían a periodistas y no a empresarios de la construcción: “En la actualidad sería peor tratado por los medios y quizá ni siquiera viviría en Lanzarote”. Cogiendo ese hilo, Hernández aseguró que los poderes fácticos le tenían acorralado en los últimos años de su vida y que se quería ir a vivir a Marrakech, y afirmó que el mensaje de César permanecerá porque en vida dejó preparado su relevo, depositado en la Fundación que lleva su nombre. Javier Durán concluyó sus intervenciones diciendo que el gran reto es el de mantener a Manrique como icono mediático frente a la corrupción y los escándalos: “La supervivencia de Manrique como icono mediático dependerá de la supervivencia de la Lanzarote que él creo”, y alentó a que Manrique no se convierta en un souvenir cultural o turístico sino que se mantenga como símbolo de lo que realmente fue. Finalmente, Juan Manuel Pardellas dijo que se queda de César con “cómo era temido por los gobernantes” y lamentó que su muerte “nos dejó huérfanos en la lucha ambiental”.

 

César Manrique. Recuerdos compartidos de su vida más íntima

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Los dos hermanos de César Manrique, Carlos y Juana, el presidente de la FCM, José Juan Ramírez y el ex director de la Caja de Canarias y amigo del artista, Juan Marreo Portugués, compartieron, en la cuarta de las mesas redondas sobre César Manrique previstas para este año, celebrada el 25 de octubre de 2012, su memoria sobre el artista lanzaroteño, moderados por las periodistas Usoa Ibarra y María José Tabar.

Marrero Portugués, muy locuaz toda la noche, calificó a Manrique como un ser humano “único e irrepetible”, mientras que su hermano Carlos recordó que César estaba “en otro mundo”: “Íbamos a pescar, yo me ponía con la caña y él hacía dibujos en la arena”. Juana añadió que dibujaba mujeres desnudas  “y nosotros no decíamos nada a las madres”. Todo eso ocurría en la playa de Famara, lugar de veraneo y de libertad “donde éramos muy felices”, según Juana. Los hermanos evocaron al César adolescente, que no acudía a las llamadas a la mesa porque estaba pintando, y que quería estudiar pintura frente a la opinión de su padre de que estudiara para ser aparejador a pesar de que “era un cero en matemáticas”. “Mi padre le decía que iba a ser un pintamonas”, dijo Juana. Un padre del que se acordó mucho César cuando le otorgaron el Premio “Europa Nostra”, y así se lo relató a José Juan Ramírez.

Tras una larga introducción sobre su llegada al Arrecife de principios de los años cincuenta, Marrero Portugués relató su primer encuentro con Manrique en 1954, en uno de sus viajes desde Madrid. Ya conocía su obra porque había visto los murales del Parador, y también sabía de él por boca de Pepín Ramírez, su amigo desde la infancia, y con quien Marrero trabó amistad y compartió responsabilidades en el Ayuntamiento, antes de convertirse en cuñados. En aquellos murales, dijo Carlos, César también había pintando unas mujeres desnudas, que provocaron la censura del obispo y a su vez la negativa de César a borrarlas, aunque acabó cediendo a vestirlas.

César fue a la Guerra Civil como voluntario con Pepín Ramírez y Juan Prats para que no les mandaran al frente de batalla. Primero llegaron a Ceuta, donde César preguntó, ante la visión de muchos hombres tumbados, si se acostaban pronto, cuando la realidad era que estaban muertos, “Eso le afectó mucho”, dijo José Juan Ramírez, que aseguró que ni César ni su padre hablaban sobre la Guerra. Después fueron a Cataluña y acabaron en el Desfile de la Victoria de Madrid, y según le contó Prats a Marrero Portugués, César pintó algunos cañones que salieron así en el desfile. Al volver a casa, según Juana, lo primero que hizo fue subir a la azotea, quitarse el uniforme y patear la ropa de soldado. Marrero Portugués, hablando sobre el franquismo,  dijo que “el tema político con César Manrique no se suscitaba, César estaba muy por encima, vivía en su mundo dedicado al arte”. “En su intimidad —señaló— no era un hombre excéntrico, era serio, cabal, ejemplar y se cuidaba muchísimo, era un atleta”. Eso sí, “le encantaba disfrazarse”, dijo Juana.

Repasando la vida de César Manrique, los participantes en la mesa llegaron a su etapa en Madrid como estudiante de Bellas Artes. Una época en la que, según Ramírez, lo pasó mal, sin apenas dinero y le costó salir adelante “pero estaba muy enamorado de la pintura”. Ya sabía que no era un bicho raro, que no estaba loco y que su sueño era realizable porque había conocido a la familia Millares, con quienes compartía inquietudes. Ramírez también repasó otro de los momentos críticos, del que tampoco César habló mucho posteriormente: la muerte de Pepi, su mujer. Lo tuvieron que sedar y estuvo dos días dormido. Tras su muerte decidió marcharse a Nueva York, “y allí es donde se dio cuenta de las posibilidades de desarrollo de Lanzarote y comenzó a escribir a las autoridades”.

Según Marrero, en la proyección mundial de César, jugó un papel muy destacado Pepín Ramírez “que no se le ha agradecido del todo”. “Pepín —dijo— influyó en que César orientase su sentimiento artístico en mejorar el paisaje de Lanzarote”. Marrero alabó la “ingeniería financiera” que hizo Ramírez para poder llevar a cabo las obras de César, que no hacía ni proyecto ni presupuestos, y dijo que fueron posibles por “el coraje, la valentía y la honestidad de Pepín”. Terminó contando una anécdota del entierro de Manrique, en el que el cura Miguel Lantigua dijo que César se sentaría a la derecha de Dios porque le dirá: “Has sido capaz de mejorar la Naturaleza que he creado”.

Los hermanos acabaron mostrando su “orgullo” de hermanos y José Juan Ramírez calificó a César como una persona entrañable y honesta “pero sobre todo “sincero y valiente”. “Con el paso de los años y las dificultades en hacer oír sus ideas, valoro más la actitud de César en la defensa de su visión de Lanzarote”, concluyó.