«Todos somos edadistas porque hemos crecido en una cultura edadista»
“El edadismo es la discriminación a cualquier persona únicamente por lo que marca su DNI”. Así comenzó Monsterrat Celdrán su intervención en la mesa redonda titulada ‘Edadismo en personas mayores. Prejuicios, discriminación y prevención’, moderada por el periodista Saúl García y en la que también participó Francisco Gómez Nadal, el día 24 de septiembre, en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique.
Celdrán, doctora en Psicología, comenzó hablando de conductas discriminatorias y marcó desde el principio una de las características del edadismo, el considerar a las personas mayores como un grupo homogéneo, cuando en la realidad existe una gran heterogeneidad. Anotó que las personas mayores generan en muchas ocasiones sentimientos negativos y que “aunque no es una maravilla envejecer, no podemos poner todo el peso en aquello que nos da miedo del hecho de hacernos mayores”. En cuanto a las actitudes, subrayó que “todos somos edadistas porque hemos crecido en una cultura edadista”.

Gómez Nadal, coordinador de la Universidad Permanente de Cantabria, se acercó al edadismo desde un enfoque de jerarquías de poder, por el que a las personas mayores no se las considera “del todo humanas, ya que son prescindibles desde el punto de vista de la producción”. Hizo notar que “todos los seres humanos somos dependientes desde el día que nacemos y a lo largo de toda la vida, pero, sin embargo, las personas mayores, en general, están condenadas a la condición de superfluidad, de subhumanidad, entran en la categoría de la vulnerabilidad y, todo ello, les quita la potestad de continuar ejerciendo sus derechos en plenitud”.
Montserrat Celdrán apuntó que “cuando las generaciones no tienen espacios para poder intercambiar ideas, el problema es el otro y, en ese sentido, uno de los elementos que ayuda a destruir o limitar el edadismo es el contacto entre generaciones”. “Es la primera vez en la historia que coincidimos cinco generaciones”, apostilló Gómez Nadal, para quien “la longevidad es un gran éxito social. España tiene una de las mayores esperanzas de vida del planeta, pero con mala calidad de vida en esa última etapa”.

Durante la mesa redonda, también se dialogó sobre cómo articular políticas públicas para un colectivo que no es homogéneo, en el que “pesa más la biografía que la biología”. Se abordaron, igualmente, los problemas asociados al patriarcado, las diferencias entre hombres y mujeres en edades avanzadas, los prejuicios combinados con el productivismo, los problemas asociados a la velocidad que imprime la sociedad actual, la tecnología, el urbanismo… “Para luchar contra el edadismo habría que empezar en la infancia”, se afirmó.
Sobre la implantación de buenas prácticas, Montserrat Celdrán recalcó la necesidad de “no edulcorar el envejecimiento y enfocar una mirada compleja de lo que implica ser mayor, así como detectar las conductas discriminatorias. “Hay iniciativas que están intentando empoderar a las personas mayores para que conozcan sus derechos y desde ahí reconstruir qué mirada queremos tener hacia esa población”. Por su parte, Gómez Nadal apuntaba que “hay experiencias, pero no soluciones mágicas”. Destacó iniciativas en Navarra, donde varios municipios trabajan en la idea de comunidad de cuidados o la apuesta por los centros comunitarios cocreados y cogestionados por las personas mayores, pero abiertos a personas adultas, jóvenes, niños y niñas. También señaló que a las personas mayores no se les considera productivas, pero que si hicieran una huelga de brazos caídos no existiría actividad cultural porque son las que sostienen el sistema. Igualmente, se abordó el tratamiento que se da a las personas mayores en los medios de comunicación, que suelen caricaturizar a la vejez.

Celdrán afirmó que en un recorrido por los periódicos o por las imágenes que aparecen en televisión sobre las personas mayores, “siempre son las mismas; sirve casi la misma persona, las mismas actividades, la petanca, mirar las obras, el banco…”, apuntó y recomendó el Glosario sobre edadismo de la Fundación la Caixa, que refleja las palabras que recoge la RAE referidas a las personas mayores con sentido despectivo y reúne palabras y expresiones edadistas recopiladas gracias a la participación de cientos de personas mayores.
Finalmente, aunque “nos da mucha vergüenza la vejez y nos han contado que es algo malo, lo importante —para Nadal— es empoderar. Que la gente decida lo que quiere hacer y pueda hablar claramente con el resto de generaciones sobre su autonomía”. Y finalizó Celdrán aludiendo a que “este tipo de actos y charlas sirven para concienciar y sensibilizar. Creo que son la mecha para ser más conscientes y tener, igual que hablamos de perspectiva de género, perspectiva de edad”.

Más información: Nota de prensa
Grbación de la conferencia: Grabación
25 settembre 2026