Antonio Valero: «Estamos esclavizando a la naturaleza porque se deja, pero hay que gestionarla»
En 1987, Antonio Valero, catedrático emérito de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Zaragoza, viajó a Estados Unidos a visitar a Nicolás Georgescu-Roegen, “el mejor economista ecológico que ha existido”, según sus palabras. Pionero en integrar la termodinámica en la economía, Georgescu defendía que la escasez de los recursos establece el límite a la supervivencia de la humanidad, ya que el reciclaje nunca puede ser completo pues todos los recursos naturales se degradan irreversiblemente y, por lo tanto, acabarán agotándose en algún momento. Con esta premisa, Antonio Valero dio comienzo a su conferencia titulada: “La irreversibilidad como valor natural de las materias primas. En busca de la sombra física de la economía”, impartida en la sala José Saramago el jueves 18 de septiembre de 2025.
Partiendo del concepto de que la economía se basa en la escasez, Valero pronosticó: “La Naturaleza se va a poner cara”. A su juicio, nos encaminamos a un futuro colapso inevitable. La cuestión es saber cuándo. Un paso para conocerlo sería “combinar la termodinámica con la economía”. El ingeniero explicó cómo aunque la energía no se cree ni se destruya, sí que cambia de calidad, es decir, se degrada. Igual que nosotros nos mantenemos gracias a que consumimos recursos, pero vamos a morir, al planeta le pasa lo mismo, que se degrada poco a poco y “estamos acelerando esa degradación”.
Para contener esa inevitable degradación, lo que se puede hacer, a juicio del ponente, es gestionar los recursos biológicos y geológicos del planeta. Aquí entraría en juego la termodinámica, matizó, ya que cuantificaría la escasez, que se puede medir por parte de la Física, no por parte de la Economía. La primera idea para relacionar lo físico con lo económico es la exergía; la energía máxima de un sistema que se puede transformar en trabajo útil. La energía eléctrica, por ejemplo, tiene mucha exergía. Una mina, un río, un glaciar, también… Es una herramienta que nos permite valorar físicamente las cosas, no solo económicamente. La degradación de la energía la podemos llamar irreversibilidad así que, si medimos la exergía, estaremos midiendo la irreversibilidad de las cosas. Se convierte en algo cuantificable y se mide en kilovatios hora. Lo que es positivo para la economía es negativo para la física, matizó.
En este sentido, Valero habló de un trabajo que publicó en 1986 sobre la idea del coste energético en cuanto a la cantidad de energía que necesitamos para hacer cualquier cosa. Esa herramienta de coste tiene sentido con respecto a la economía, indicó. ¿Cuánta cantidad de energía o de exergía necesitamos para obtener recursos o materias primas? ¿Qué impacto generamos sobre el planeta? Si lo cuantificamos, tendríamos el coste para cada materia prima y sabríamos el coste para la naturaleza expresado en kWh. Es decir, lograríamos conocer el impacto integral sobre la naturaleza. ¿Qué podríamos hacer con estos costes físicos? Podríamos eliminar irreversibilidades o retrasar la degradación, señaló el catedrático emérito.
Valero considera que la sociedad valora más la eficacia —acabar algo en tiempo corto—, que la eficiencia —aprovechar al máximo los recursos utilizados—, y plantea reevaluar lo que consideramos progreso. A su juicio, habría que vivir más tranquilo, sin gastar tantos recursos y puso el siguiente ejemplo práctico: solamente duplicando la vida útil de los ordenadores y de los móviles que hay en España, habría electricidad para diez años en los hogares de la ciudad de Zaragoza.
Junto a José Manuel Naredo, Valero acuñó el término “la regla del notario”. En este sentido, explicó que, desde el punto de vista económico, el notario obtiene un gran beneficio de la construcción de una casa sin hacer apenas esfuerzo. Sin embargo, el coste de los materiales y de los recursos es mucho mayor para el planeta, mientras que en economía es la parte más barata en términos unitarios. Respecto a los minerales, cuantos más sacamos, más energía necesitamos para extraerlos. Ahora los minerales son más baratos, pero cuanto más avancemos en su extracción, se irán encareciendo. “Todas las materias primas del planeta van a subir de precio”, afirmó, y los recursos que primero se van a gastar en el planeta son los suelos fértiles, ya que los estamos degradando.
En una fábrica, una parte del beneficio va destinado a amortizar la maquinaria, pero ¿quién amortiza la naturaleza?, ¿cuándo consideraremos el fin de la esclavitud de la naturaleza?, se preguntó. Las renovables, por otra parte, son mejores que las energías fósiles, pero “no son tan renovables” porque también producen CO2. Además, los teléfonos móviles tienen 31 elementos químicos y duran tres años. Son imposibles de reciclar. Y los coches eléctricos tienen 55. “Somos una sociedad de usar y tirar”, sentenció.
La deuda de las personas del planeta es de 300 billones de euros, “lo que nos debemos unos a otros”. ¿Y dónde está ahí la naturaleza? No hay diálogo entre la naturaleza y el ser humano. “Estamos esclavizando a la naturaleza porque se deja, pero hay que gestionarla”. ¿Cuánta naturaleza nos hemos hipotecado de esos 300 billones? Por todo ello, Valero considera que hay que vincular la ética a la economía, porque el PIB no distingue entre procesos beneficiosos o perjudiciales para la naturaleza.
El ponente concluyó su conferencia explicando cómo, junto a un grupo internacional de investigadores, está elaborando una metodología del cálculo de las “mochilas de irreversibilidad” de todas las materias primas. Esto sería útil para dar a la economía una alternativa a través de la termodinámica ya que, en su opinión, “no podemos seguir así o, al menos, debemos saber lo que le ha costado generarlo a la naturaleza”. En último término, Antonio Valero informó sobre la creación de un comité internacional con el objetivo de cambiar la manera de ver la termodinámica e intentar influir en una política que no fomente únicamente el crecimiento económico.
Más información: Nota de prensa
Grabación de la conferencia: Grabación
24 settembre 2025


