Los Campesinos no habían aprendido a hacer algo, sino que eran parte de ese algo

La segunda mesa redonda para conmemorar el 50º aniversario del grupo de música y danza tradicional de Lanzarote Los Campesinos se celebró el día 2 de diciembre y reunió en la Sala Saramago a cinco miembros (antiguos o actuales), junto al escritor Félix Hormiga, “amigo y asesor del grupo”, tal y como lo definió su director, Miguel Ángel Corujo, que ejerció de moderador y pidió a los participantes, en primer lugar, que recordaran sus inicios en la agrupación.

Estaba previsto que en la mesa redonda interviniera uno de sus fundadores, Juan Brito, que no pudo asistir por problemas de salud. Su lugar lo ocupó su hijo, Juan Jesús Brito que también, siendo casi un niño, participó en la fundación de la agrupación. Recordó que las primeras reuniones se hacían en su casa, en el barrio de Titerroy, y luego se trasladaron a la de Pedro de León Corujo, cuando se sumaron miembros de la agrupación Ajei. Comenzaron a ensayar en el año 1963 y el primer concierto fue en 1965.

Lalo Betancort fue director musical, aunque entonces se le decía “el que afinaba”. No fue fundador pero ya participó en los primeros conciertos. “Yo no era un profesional, era un campesino”, señaló, destacando la gran aceptación que comenzó a tener el grupo fuera de la Isla. Tras él habló otro de los directores, Fefo García, que estuvo al frente de la agrupación a mediados de los años setenta, comentó que se vivieron “reveses” en la formación pero que se acordó un “pacto de silencio”. “Descolgamos el arado, nos pusimos a sembrar y la semilla germinó y fructificó”, dijo, añadiendo que el grupo destacó rápidamente por su fuerza, tanto al cantar como al bailar, con “cantadores rajados que tenían algo que decir”. En esos momentos de dictadura “no se podía decir nada, pero cantando sí se podían decir cosas”, señaló, y destacó una característica muy repetida durante toda la conversación, la naturalidad y autenticidad del grupo, porque los que bailaban y los campesinos “eran las mismas personas”.

En 1981 se incorporó el cantador Valentín Fernández, al que le impactaron sus componentes “porque no eran personas que habían aprendido a hacer algo sino que eran parte de ese algo, y eso no se enseña en las escuelas de música”. “Me enseñaron su valor humano y la sencillez con que hacían las cosas”, dijo. Félix Hormiga se vinculó a Los Campesinos cuando, de chinijo, se trasladó a vivir al barrio de Titerroy. Reivindicó los pueblos de San Bartolomé y Tao como cunas del folclore de la Isla y dijo que Los Campesinos le descubrieron un mundo magnífico, el del campo y el de la gente que se expresaba con naturalidad, algo que reiteró Corujo: “la autenticidad y el valor humano de la primera etapa, porque eran campesinos, no había que copiar nada”. Esa autenticidad también la destacó Lalo Betancort: “Había cantadores que te hacían tocar aunque no supieras, porque eran voces muy naturales”.

Juan Brito relató que su padre tenía en mente llevar todas las labores del campo, al escenario, a una coreografía, y reconoció que es muy difícil mantener tantos años a un grupo y que la raíz siga siendo la misma. Coincidió con Betancort en la personalidad de los cantadores: “Ellos cantaban y nosotros tocábamos, no al revés; esa era la diferencia con otras agrupaciones, el cantador mandaba”. También se mostró de acuerdo Fernández, que destacó que cada uno tenía su personalidad e imprimía su sello. Fefo García insistió en esa naturalidad diciendo que se instaba también a que cada bailador bailara “como le nacía” y dijo que había material para hacer más coreografías y otras cosas que no se atrevieron a hacer. También contó algún desencuentro, como el hecho de que en la Casa de Campo de Madrid, donde fueron a grabar un disco, algunos no querían que votaran las mujeres ni que se beneficiaran los bailadores. “Eran otros tiempos”, señaló. Félix Hormiga recordó que Los Campesinos comenzaron a bailar despegándose del suelo cuando nadie lo hacía, “como si escaparan de la gravedad” y que es extraño que habiendo cambiado totalmente de componentes, no haya habido transformación en el grupo.

Corujo les pidió, finalmente, que opinaran sobre el futuro de la agrupación y la validez del modelo para los próximos años. Fefo García dijo que se sigue emocionando cuando ve a Los Campesinos en movimiento y contó una anécdota sobre César Manrique, que no llegaba a comprender de dónde surgía la fuerza del grupo. “La esencia está ahí y a los nuevos hay que llevarles a que conozcan el campo”, señaló. Para Valentín Fernández, la agrupación debe buscar su camino “con los mimbres que tiene” pero no olvidar su esencia, su fuerza… y acabó lamentando la actual rigidez musical, de la “dictadura del pentagrama”. Betancort coincidió, tanto en que no se debería perder la esencia como en el riesgo de la rigidez “porque ahora todo se canta medido”. Corujo insistió en el concepto de “renovar desde la tradición” y Brito dijo que el modelo ha funcionado y que aún se pueden representar otras labores del campo, pero que lo que demanda la gente es lo que se ha hecho siempre. Por eso los cambios deberían hacerse poco a poco. Por último, Félix Hormiga afirmó que todos los procesos en la vida son dinámicos y que, por otra parte, “el folclore debe echar mano de los poetas porque la poesía tiene una orfandad de cantadores que no se merece”. Terminó diciendo que hay que estar con un pie en el pasado y otro en el futuro, pero la cabeza en el presente”.

La segunda mesa redonda para conmemorar el 50º aniversario del grupo de música y danza tradicional de Lanzarote Los Campesinos se celebró el día 2 de diciembre y reunió en la Sala Saramago a cinco miembros (antiguos o actuales), junto al escritor Félix Hormiga, “amigo y asesor del grupo”, tal y como lo definió su director, Miguel Ángel Corujo, que ejerció de moderador y pidió a los participantes, en primer lugar, que recordaran sus inicios en la agrupación.

Estaba previsto que en la mesa redonda interviniera uno de sus fundadores, Juan Brito, que no pudo asistir por problemas de salud. Su lugar lo ocupó su hijo, Juan Jesús Brito que también, siendo casi un niño, participó en la fundación de la agrupación. Recordó que las primeras reuniones se hacían en su casa, en el barrio de Titerroy, y luego se trasladaron a la de Pedro de León Corujo, cuando se sumaron miembros de la agrupación Ajei. Comenzaron a ensayar en el año 1963 y el primer concierto fue en 1965.

Lalo Betancort fue director musical, aunque entonces se le decía “el que afinaba”. No fue fundador pero ya participó en los primeros conciertos. “Yo no era un profesional, era un campesino”, señaló, destacando la gran aceptación que comenzó a tener el grupo fuera de la Isla. Tras él habló otro de los directores, Fefo García, que estuvo al frente de la agrupación a mediados de los años setenta, comentó que se vivieron “reveses” en la formación pero que se acordó un “pacto de silencio”. “Descolgamos el arado, nos pusimos a sembrar y la semilla germinó y fructificó”, dijo, añadiendo que el grupo destacó rápidamente por su fuerza, tanto al cantar como al bailar, con “cantadores rajados que tenían algo que decir”. En esos momentos de dictadura “no se podía decir nada, pero cantando sí se podían decir cosas”, señaló, y destacó una característica muy repetida durante toda la conversación, la naturalidad y autenticidad del grupo, porque los que bailaban y los campesinos “eran las mismas personas”.

En 1981 se incorporó el cantador Valentín Fernández, al que le impactaron sus componentes “porque no eran personas que habían aprendido a hacer algo sino que eran parte de ese algo, y eso no se enseña en las escuelas de música”. “Me enseñaron su valor humano y la sencillez con que hacían las cosas”, dijo. Félix Hormiga se vinculó a Los Campesinos cuando, de chinijo, se trasladó a vivir al barrio de Titerroy. Reivindicó los pueblos de San Bartolomé y Tao como cunas del folclore de la Isla y dijo que Los Campesinos le descubrieron un mundo magnífico, el del campo y el de la gente que se expresaba con naturalidad, algo que reiteró Corujo: “la autenticidad y el valor humano de la primera etapa, porque eran campesinos, no había que copiar nada”. Esa autenticidad también la destacó Lalo Betancort: “Había cantadores que te hacían tocar aunque no supieras, porque eran voces muy naturales”.

Juan Brito relató que su padre tenía en mente llevar todas las labores del campo, al escenario, a una coreografía, y reconoció que es muy difícil mantener tantos años a un grupo y que la raíz siga siendo la misma. Coincidió con Betancort en la personalidad de los cantadores: “Ellos cantaban y nosotros tocábamos, no al revés; esa era la diferencia con otras agrupaciones, el cantador mandaba”. También se mostró de acuerdo Fernández, que destacó que cada uno tenía su personalidad e imprimía su sello. Fefo García insistió en esa naturalidad diciendo que se instaba también a que cada bailador bailara “como le nacía” y dijo que había material para hacer más coreografías y otras cosas que no se atrevieron a hacer. También contó algún desencuentro, como el hecho de que en la Casa de Campo de Madrid, donde fueron a grabar un disco, algunos no querían que votaran las mujeres ni que se beneficiaran los bailadores. “Eran otros tiempos”, señaló. Félix Hormiga recordó que Los Campesinos comenzaron a bailar despegándose del suelo cuando nadie lo hacía, “como si escaparan de la gravedad” y que es extraño que habiendo cambiado totalmente de componentes, no haya habido transformación en el grupo.

Corujo les pidió, finalmente, que opinaran sobre el futuro de la agrupación y la validez del modelo para los próximos años. Fefo García dijo que se sigue emocionando cuando ve a Los Campesinos en movimiento y contó una anécdota sobre César Manrique, que no llegaba a comprender de dónde surgía la fuerza del grupo. “La esencia está ahí y a los nuevos hay que llevarles a que conozcan el campo”, señaló. Para Valentín Fernández, la agrupación debe buscar su camino “con los mimbres que tiene” pero no olvidar su esencia, su fuerza… y acabó lamentando la actual rigidez musical, de la “dictadura del pentagrama”. Betancort coincidió, tanto en que no se debería perder la esencia como en el riesgo de la rigidez “porque ahora todo se canta medido”. Corujo insistió en el concepto de “renovar desde la tradición” y Brito dijo que el modelo ha funcionado y que aún se pueden representar otras labores del campo, pero que lo que demanda la gente es lo que se ha hecho siempre. Por eso los cambios deberían hacerse poco a poco. Por último, Félix Hormiga afirmó que todos los procesos en la vida son dinámicos y que, por otra parte, “el folclore debe echar mano de los poetas porque la poesía tiene una orfandad de cantadores que no se merece”. Terminó diciendo que hay que estar con un pie en el pasado y otro en el futuro, pero la cabeza en el presente”.

Reflexión sobre el folclore ante el medio siglo de Los Campesinos: Se valoraba su autenticidad y se admira su naturalidad

El grupo de música y danza tradicional de Lanzarote Los Campesinos cumple medio siglo de vida y la FCM se suma a la celebración con dos mesas redondas. La primera de ellas, el día 1 de diciembre, bajo el título “Los Campesinos vistos desde Canarias”, traspasó el lema y se convirtió en una reflexión en voz alta sobre el folclore. Moderaba el timplista Benito Cabrera y participaron Elfidio Alonso, director de Los Sabandeños, el historiador y gestor cultural Zebensui López, el repentista y poeta Yeray Rodríguez y el director de Los Campesinos, Miguel Ángel Corujo.

Orígenes. A finales de los años cuarenta surge en Lanzarote la agrupación Ajei, que triunfa en el Festival internacional de Santander, “el premio más importante que había ganado una agrupación canaria”, según Elfidio Alonso. De ahí surgen algunos de los componentes de Los Campesinos, pero esta nueva agrupación rompe con los esquemas que había planteado la Sección Femenina, que había adquirido gran relevancia en la creación del folclore, tal y como destacaron varios de los participantes. A Alonso le impactaron Los Campesinos la primera vez que los vio en los Jameos del Agua junto a César Manrique y Manolo Millares y se sorprendió por tres elementos: su vestimenta, sus ritmos y sus coreografías. Su actual director, Miguel Ángel Corujo, dijo que su éxito “está en su fundación” porque no fueron por la vía de la Sección Femenina. “La gente valoraba su autenticidad y los admira por su naturalidad”, dijo. Para Yeray Rodríguez, son “defensores de un folclore intenso”, asumiendo conscientemente su raíz campesina y deben figurar como un referente de la música en Canarias.

Vestimenta. Irrumpen con una vestimenta adecuada al momento, “como si ahora salieran a cantar vestidos con pantalones vaqueros”, según Corujo, con la ropa que en aquellos días se usaba en el campo. “A raíz de su salida se empieza a escribir sobre la vestimenta tradicional, de hecho, marcan un antes y un después en la vestimenta folclórica”. “Acertaron con la vestimenta. Rompen y marcan la pauta de muchos que vinieron detrás —aseguró Alonso—, porque no continúan con un folclore marcado por el franquismo, y de hecho Los Sabandeños siguieron su modelo, incorporando también atuendos sencillos, como la manta esperancera. Benito Cabrera recordó que a Néstor de la Torre se le pidió que inventara las vestimentas típicas de algunas islas.

Baile. “Saltos y giros espectaculares” que dejaron estupefacto a Elfidio Alonso. Además de la aportación de El Sorondongo está, particularmente, La Saranda. Según Alonso, “un gran descubrimiento de Los Campesinos, que nace de un estribillo”. Corujo coincidió con él destacando que se han hecho muchas versiones, y Zebensui López afirmó que a pesar de ser una creación reciente, constituye un bien cultural tanto como lo es un rancho u otras manifestaciones.

Lenguaje. “Contar lo de ahora con las palabras de antes” es la clave para Yeray Rodríguez, que habló de que, en ocasiones, con el lenguaje que se usa en el folclore se crea una nostalgia. Benito Cabrera aseguró que “hay un lenguaje canario donde se inventa una canariedad del maúro” porque “la gente no habla como se habla en muchas coplas, es una realidad inventada”. Yeray Rodríguez apuntó que sí, que se crea un cliché inventado pero que también hay realidades lingüísticas como la de El Salinero, y dijo que en cuanto a los temas que tratan las canciones “se siguen abordando algunos que ya no dan más de sí o que no tienen que ver con la realidad actual… con la de temas que hay que tocar”. “Que haya letras actuales posibilitaría que el folclore siguiera vivo”, según López.

Autenticidad. Para Benito Cabrera, se mitifica el pasado y el presente. Se crea un modelo, se inventa el tipismo. Se hace en ocasiones una “evocación emotiva de una realidad inexistente”, que no es el caso de Los Campesinos porque eran campesinos de verdad. Zebensui López: “Al convertir el folclore en producto de consumo lo extraemos del contexto, que es la espontaneidad”, aunque aseguró que la gente que hace folclore lo hace naturalmente, no para pervertir un modelo ni para falsear una realidad.

Folclore. Para López, como historiador y observador no participante, “el folclore es una fuente más para ver la evolución de esta tierra”. Yeray Rodríguez dijo que “el folclore nos recuerda cómo fuimos o cómo seguimos siendo, porque aún son más los años que dependimos de la tierra y del mar que los que llevamos dependiendo del cemento”. Elfidio Alonso aseguró que en el folclore no hay nada puro al cien por cien, que es universal y que, probablemente, como dice Joaquín Díaz, todo el folclore del mundo nace de ocho músicas troncales. También apuntó que sólo se mantiene, en última instancia, lo que le interesa al destinatario, al público. “Nadie se pone de acuerdo en qué es el folclore”, dijo, pero aportó la definición de Carlos Vega, que le parece la más acertada: “El folclore es la ciencia que estudia la supervivencia inmediata”. Por su parte, Cabrera apuntó que el folclore espontáneo ha ido desapareciendo porque hoy todo está en los escenarios, algo en lo que coincidió Yeray Rodríguez, que aseguró que hay que acortar la distancia entre el escenario y el público. López señaló que Lanzarote es de las islas más depredadas en el folclore por la desaparición de mucho patrimonio oral o inmaterial.
 

Futuro. Los Campesinos acaban de editar un nuevo disco. Corujo dijo que José María Gil creó un modelo que funcionó pero que en el nuevo trabajo se intenta retroceder a lo antiguo para hacer algo moderno, una forma musical más atractiva para las nuevas generaciones, porque hay un repertorio que se abandonó para favorecer el espectáculo. Cabrera pidió a los grupos que se renueven y se preguntó si ha llegado el momento de solicitar también que “estudien y sepan lo que hacen”. Zebensui López se mostró de acuerdo aunque apuntó que para que el folclore siga vivo debe adaptarse al momento actual. En “investigar y bajar el nivel de integrismo”, resumió Cabrera las palabras de López. “Hay que retroceder hacia el futuro”, según Yeray Rodríguez, a quien le inquieta el concepto de “lo nuestro”: “Lo nuestro es aquello que somos capaces de compartir”, dijo, porque hay que tener una visión abierta y amplia, y acabó reivindicando el papel de las redes sociales en la difusión del folclore, e improvisando un romance dedicado a Los Campesinos, contestado con un gran aplauso.

El grupo de música y danza tradicional de Lanzarote Los Campesinos cumple medio siglo de vida y la FCM se suma a la celebración con dos mesas redondas. La primera de ellas, el día 1 de diciembre, bajo el título “Los Campesinos vistos desde Canarias”, traspasó el lema y se convirtió en una reflexión en voz alta sobre el folclore. Moderaba el timplista Benito Cabrera y participaron Elfidio Alonso, director de Los Sabandeños, el historiador y gestor cultural Zebensui López, el repentista y poeta Yeray Rodríguez y el director de Los Campesinos, Miguel Ángel Corujo.

Orígenes. A finales de los años cuarenta surge en Lanzarote la agrupación Ajei, que triunfa en el Festival internacional de Santander, “el premio más importante que había ganado una agrupación canaria”, según Elfidio Alonso. De ahí surgen algunos de los componentes de Los Campesinos, pero esta nueva agrupación rompe con los esquemas que había planteado la Sección Femenina, que había adquirido gran relevancia en la creación del folclore, tal y como destacaron varios de los participantes. A Alonso le impactaron Los Campesinos la primera vez que los vio en los Jameos del Agua junto a César Manrique y Manolo Millares y se sorprendió por tres elementos: su vestimenta, sus ritmos y sus coreografías. Su actual director, Miguel Ángel Corujo, dijo que su éxito “está en su fundación” porque no fueron por la vía de la Sección Femenina. “La gente valoraba su autenticidad y los admira por su naturalidad”, dijo. Para Yeray Rodríguez, son “defensores de un folclore intenso”, asumiendo conscientemente su raíz campesina y deben figurar como un referente de la música en Canarias.

Vestimenta. Irrumpen con una vestimenta adecuada al momento, “como si ahora salieran a cantar vestidos con pantalones vaqueros”, según Corujo, con la ropa que en aquellos días se usaba en el campo. “A raíz de su salida se empieza a escribir sobre la vestimenta tradicional, de hecho, marcan un antes y un después en la vestimenta folclórica”. “Acertaron con la vestimenta. Rompen y marcan la pauta de muchos que vinieron detrás —aseguró Alonso—, porque no continúan con un folclore marcado por el franquismo, y de hecho Los Sabandeños siguieron su modelo, incorporando también atuendos sencillos, como la manta esperancera. Benito Cabrera recordó que a Néstor de la Torre se le pidió que inventara las vestimentas típicas de algunas islas.

Baile. “Saltos y giros espectaculares” que dejaron estupefacto a Elfidio Alonso. Además de la aportación de El Sorondongo está, particularmente, La Saranda. Según Alonso, “un gran descubrimiento de Los Campesinos, que nace de un estribillo”. Corujo coincidió con él destacando que se han hecho muchas versiones, y Zebensui López afirmó que a pesar de ser una creación reciente, constituye un bien cultural tanto como lo es un rancho u otras manifestaciones.

Lenguaje. “Contar lo de ahora con las palabras de antes” es la clave para Yeray Rodríguez, que habló de que, en ocasiones, con el lenguaje que se usa en el folclore se crea una nostalgia. Benito Cabrera aseguró que “hay un lenguaje canario donde se inventa una canariedad del maúro” porque “la gente no habla como se habla en muchas coplas, es una realidad inventada”. Yeray Rodríguez apuntó que sí, que se crea un cliché inventado pero que también hay realidades lingüísticas como la de El Salinero, y dijo que en cuanto a los temas que tratan las canciones “se siguen abordando algunos que ya no dan más de sí o que no tienen que ver con la realidad actual… con la de temas que hay que tocar”. “Que haya letras actuales posibilitaría que el folclore siguiera vivo”, según López.

Autenticidad. Para Benito Cabrera, se mitifica el pasado y el presente. Se crea un modelo, se inventa el tipismo. Se hace en ocasiones una “evocación emotiva de una realidad inexistente”, que no es el caso de Los Campesinos porque eran campesinos de verdad. Zebensui López: “Al convertir el folclore en producto de consumo lo extraemos del contexto, que es la espontaneidad”, aunque aseguró que la gente que hace folclore lo hace naturalmente, no para pervertir un modelo ni para falsear una realidad.

Folclore. Para López, como historiador y observador no participante, “el folclore es una fuente más para ver la evolución de esta tierra”. Yeray Rodríguez dijo que “el folclore nos recuerda cómo fuimos o cómo seguimos siendo, porque aún son más los años que dependimos de la tierra y del mar que los que llevamos dependiendo del cemento”. Elfidio Alonso aseguró que en el folclore no hay nada puro al cien por cien, que es universal y que, probablemente, como dice Joaquín Díaz, todo el folclore del mundo nace de ocho músicas troncales. También apuntó que sólo se mantiene, en última instancia, lo que le interesa al destinatario, al público. “Nadie se pone de acuerdo en qué es el folclore”, dijo, pero aportó la definición de Carlos Vega, que le parece la más acertada: “El folclore es la ciencia que estudia la supervivencia inmediata”. Por su parte, Cabrera apuntó que el folclore espontáneo ha ido desapareciendo porque hoy todo está en los escenarios, algo en lo que coincidió Yeray Rodríguez, que aseguró que hay que acortar la distancia entre el escenario y el público. López señaló que Lanzarote es de las islas más depredadas en el folclore por la desaparición de mucho patrimonio oral o inmaterial.
 

Futuro. Los Campesinos acaban de editar un nuevo disco. Corujo dijo que José María Gil creó un modelo que funcionó pero que en el nuevo trabajo se intenta retroceder a lo antiguo para hacer algo moderno, una forma musical más atractiva para las nuevas generaciones, porque hay un repertorio que se abandonó para favorecer el espectáculo. Cabrera pidió a los grupos que se renueven y se preguntó si ha llegado el momento de solicitar también que “estudien y sepan lo que hacen”. Zebensui López se mostró de acuerdo aunque apuntó que para que el folclore siga vivo debe adaptarse al momento actual. En “investigar y bajar el nivel de integrismo”, resumió Cabrera las palabras de López. “Hay que retroceder hacia el futuro”, según Yeray Rodríguez, a quien le inquieta el concepto de “lo nuestro”: “Lo nuestro es aquello que somos capaces de compartir”, dijo, porque hay que tener una visión abierta y amplia, y acabó reivindicando el papel de las redes sociales en la difusión del folclore, e improvisando un romance dedicado a Los Campesinos, contestado con un gran aplauso.

El espectáculo César Manrique. Rojo, negro, blanco se representó en la Sala José Saramago de la FCM

El espectáculo César Manrique. Rojo, negro, blanco se representó los días 7 y 8 de noviembre en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique. La institución reprodujo un espectáculo sobre César Manrique, creado e interpretado por Cristina Temprano.

El viernes, 7 de noviembre a las 19h, y el sábado, 8 de noviembre, a las 11,30 h, en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique (La Plazuela, Arrecife), tuvo lugar la representaciones del cuento “César Manrique. Rojo, negro, blanco”, abierta al público familiar.

Se trata de un espectáculo de narración con música de piano y clarinete, creado e interpretado por la narradora de historias Cristina Temprano, en cuya puesta en escena participa el músico Ayoze Rodríguez.

Siguiendo la trayectoria vital de un niño llamado César, nacido en Lanzarote y futuro gran artista, se construye un rico tejido visual mediante objetos encontrados en la orilla del mar, recursos narrativos diversos, juegos, sombras chinescas y música que sirven para despertar en los más pequeños la curiosidad por la creación, el amor por Lanzarote y el cultivo de la sensibilidad. 

Este espectáculo fue encargado y producido por la Fundación César Manrique (FCM) en el marco del 20º aniversario del fallecimiento de su fundador, ya fue representado en el mes de mayo de 2013, e intenta acercar la población escolar de la isla al placer de la creación artística mediante una narración oral que sigue la pauta de la vida de César Manrique.

La actividad se desarrolló además, a través de un programa de representaciones, coordinado por el Departamento Pedagógico de la FCM, al que se invitó a los centros de enseñanza primaria y secundaria de Lanzarote. Se concertaron un total de 10 sesiones para escolares los días 4, 5, 11, 12 y 13 del presente mes de noviembre (dos actuaciones cada día en horario de mañana), de modo que más de 750 alumnos y 40 profesores disfrutaron de la teatralización sobre la vida y las creaciones del artista lanzaroteño.

Presentación del libro póstumo de José Saramago en la Fundación César Manrique

El próximo jueves día 30, a las 20.30 h., se presentará en la sede de la Fundación César Manrique (FCM), en Taro de Tahíche, Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas, la novela póstuma de José Saramago, cuya escritura fue interrumpida por su fallecimiento, el 18 de junio de 2010.

El acto de presentación de la novela correrá a cargo de Pilar del Río, presidenta de la Fundación José Saramago, Pilar Reyes, directora de Alfaguara y Fernando Gómez Aguilera, director de la FCM, que intervendrán en una mesa redonda moderada por el periodista Jaime Puig.

La novela incompleta, editada en España por Alfaguara/Penguin Random House, que ya ha aparecido en Portugal, Brasil e Italia, se publica acompañada de dos textos, uno de Fernando Gómez Aguilera y otro de Roberto Saviano, e ilustraciones de Günter Grass. En la edición se incluyen también las notas en las que Saramago fue apuntando diversas reflexiones sobre el desarrollo de la novela, desde los problemas técnicos que se iba encontrando hasta su disgusto por las interrupciones en la dedicación a la tarea de escribir o los avances y expectativas que se le planteaban.

En su último empeño narrativo, abordado cuando su salud se encontraba ya muy dañada, Saramago se enfrenta a un gran asunto que afecta a la humanidad: la producción de armas y la violencia de la guerra. A modo de un golpe en la conciencia del lector, el Premio Nobel afincado en Tías (Lanzarote) indaga en el oscuro mundo de la industria bélica.

Fernando Gómez Aguilera, que acompañó a Saramago en sus últimos días y pudo seguir de cerca el desarrollo de la obra, recuerda en su texto las circunstancias que rodearon la escritura de las páginas de Alabardas, al tiempo que interpreta la novela en el contexto de la producción del narrador, a partir de lo escrito y de los propósitos del autor.

Roberto Saviano, buen conocedor de los resortes de la violencia, ha dicho de Alabardas: “Estas nuevas páginas de Saramago son (…) como un manual de traducción de sonidos, percepciones e indignaciones. La historia de Arturo Paz Semedo supone una revelación para el lector más distraído, para la lectora más atenta, para el erudito más riguroso, para el filólogo más cínico. Es una orquesta de revelaciones”.

El próximo jueves día 30, a las 20.30 h., se presentará en la sede de la Fundación César Manrique (FCM), en Taro de Tahíche, Alabardas, alabardas, espingardas, espingardas, la novela póstuma de José Saramago, cuya escritura fue interrumpida por su fallecimiento, el 18 de junio de 2010.

El acto de presentación de la novela correrá a cargo de Pilar del Río, presidenta de la Fundación José Saramago, Pilar Reyes, directora de Alfaguara y Fernando Gómez Aguilera, director de la FCM, que intervendrán en una mesa redonda moderada por el periodista Jaime Puig.

La novela incompleta, editada en España por Alfaguara/Penguin Random House, que ya ha aparecido en Portugal, Brasil e Italia, se publica acompañada de dos textos, uno de Fernando Gómez Aguilera y otro de Roberto Saviano, e ilustraciones de Günter Grass. En la edición se incluyen también las notas en las que Saramago fue apuntando diversas reflexiones sobre el desarrollo de la novela, desde los problemas técnicos que se iba encontrando hasta su disgusto por las interrupciones en la dedicación a la tarea de escribir o los avances y expectativas que se le planteaban.

En su último empeño narrativo, abordado cuando su salud se encontraba ya muy dañada, Saramago se enfrenta a un gran asunto que afecta a la humanidad: la producción de armas y la violencia de la guerra. A modo de un golpe en la conciencia del lector, el Premio Nobel afincado en Tías (Lanzarote) indaga en el oscuro mundo de la industria bélica.

Fernando Gómez Aguilera, que acompañó a Saramago en sus últimos días y pudo seguir de cerca el desarrollo de la obra, recuerda en su texto las circunstancias que rodearon la escritura de las páginas de Alabardas, al tiempo que interpreta la novela en el contexto de la producción del narrador, a partir de lo escrito y de los propósitos del autor.

Roberto Saviano, buen conocedor de los resortes de la violencia, ha dicho de Alabardas: “Estas nuevas páginas de Saramago son (…) como un manual de traducción de sonidos, percepciones e indignaciones. La historia de Arturo Paz Semedo supone una revelación para el lector más distraído, para la lectora más atenta, para el erudito más riguroso, para el filólogo más cínico. Es una orquesta de revelaciones”.

Alegaciones al documento de aprobación inicial del Plan General de Ordenación Supletorio de Arrecife (PGO)

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El 21 de octubre de 2014 la Fundación César Manrique presentó alegaciones al documento de aprobación inicial del Plan General de Ordenación Supletorio de Arrecife con la intención de contribuir a la mejora de dicho documento y, de manera más amplia, al interés general del municipio de Arrecife, de Lanzarote y de su ciudadanía.

El documento de alegaciones se puede consultar en el material adjunto.

Colaboración de la FCM con el libro Mira el mundo, compréndete en tu mundo

Colaboración de la Fundación César Manrique (FCM) con el libro Mira el mundo, compréndete en tu mundo. Educación ambiental, inteligencia espiritual y naturaleza, de los autores Fernando Echarri y Jordi Puig, editado por Publicaciones Calle Mayor.

Además de la FCM, también han sido colaboradores con la publicación la Universidad de Navarra, la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, la Cátedra de ética ambiental de la Universidad de Alcalá – Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y la Asociación Española de Educación Ambiental.

Dirigido a la población escolar, aborda el tema de la educación ambiental y de la inteligencia espiritual, partiendo de la premisa de que las zonas del mundo que mantienen valores espirituales están mejor conservadas que las que los han perdido. Se apoya en imágenes de la naturaleza potencialmente significativas que buscan, por un lado, recuperar el sentido del asombro y, por otro, lanzar preguntas que los lectores tienen que intentar responder. Interrogantes como “¿Por qué un incendio nos produce tristeza?” o “¿Por qué nos sentimos en armonía, en paz, cuando observamos el arco iris?” o “¿Qué relación tienen los árboles con el suelo y con el agua?”, son algunos ejemplos. Además, pretende enseñar a “VER” nuestro mundo y fomentar la competencia “aprender a pensar”. Las ilustraciones son de Almudena Redondo. La publicación incluye una fotografía de un paisaje volcánico de Lanzarote y comienza con una cita de César Manrique: “Hay un fenómeno que tenemos la obligación de difundir, que es, sencillamente, enseñar a VER”. Aporta, además, una dirección para los profesores interesados en los materiales:

 

Benito Cabrera: «Lo primero que se conoció de Canarias fue su cultura popular»

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El director de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera, presentó a Benito Cabrera como un folclorista “culto y sensible” y repasó parte de su “fecunda y dilatada trayectoria” como timplista, director musical, concertista en diversos países o escritor. El día 26 de junio de 2014 se presentaba el libro Va por el aire. Apuntes sobre cultura popular canaria (Le Canarien), que recoge 94 artículos escritos por Cabrera en Diario de Avisos, en los que habla de la “densidad patrimonial del folclore”. Gómez Aguilera invitó a los asistentes a disfrutar de sus “píldoras de cultura popular” y agradeció que el libro se distancie de una pretensión doctrinaria y de maniqueísmos y que opte por dar una perspectiva abierta con un diálogo con su época.

Miguel Ángel Corujo, director de la Agrupación folclórica “Los Campesinos” y amigo de Benito Cabrera, recordó los inicios de su vieja amistad con el músico, rememorando, primero, el primer libro que le regaló y, después el primer libro que escribió Cabrera: “El folclore de Lanzarote”. Destacó el prólogo escrito para este nuevo libro por Elfidio Alonso y señaló que los apuntes de Benito Cabrera ayudan a comprender el origen de tradiciones, fiestas, rituales, cantos, danzas, etc.

El editor del libro, Zebensui López, de Le Canarien, dijo que ha sido un lujo y una responsabilidad editar este volumen “que sirve en bandeja elementos de nuestra cultura” y alabó la compleja labor que supone la divulgación de estos “elementos culturales que nos hablan de nosotros mismos” y que funcionan como “un espejo cultural canario”. Agradeció a la FCM el respaldo porque es “un símbolo de la cultura no ajena a la realidad política y social” y una punta de lanza en la lucha contra las prospecciones petrolíferas.

Tomó la palabra Benito Cabrera, que se confesó apabullado por las alabanzas de sus compañeros de mesa. Definió su libro como un libro de divulgación y su faceta como escritor como la de un diletante que garabatea palabras en un periódico y pidió un emotivo aplauso en recuerdo de Juan Lemes, maestro artesano del timple, que había fallecido esa mañana en La Vegueta y que le enseñó a aprender a escuchar el sonido de la madera.

Cabrera aseguró que en la cultura tradicional “hay cosas que son sencillas pero no son simplonas” y que su riqueza consiste en que va por el aire y por tanto se transmite de forma difusa, siempre es actual y obliga a un redescubrimiento permanente. “Lo primero que se conoció de Canarias, antes que los mapas de Torriani, fueron las endechas de Canarias, que empezaron a aparecer en las bibliotecas europeas con ese nombre; así que lo primero que se conoció de Canarias fue su cultura popular”.

Contó su presencia en un festival musical en un pequeño pueblo de Holanda, donde los habitantes alojan a los músicos en sus casas. “Nos juntaron a todos los canarios —dijo— y comenzamos a tocar un sorondongo, pero continuaron los holandeses, preguntándose por qué tocábamos una canción suya que se llama “Había una vez un niño que quería ser marinero”. El autor del libro señaló que “hay un paralelismo notable en otras partes del mundo con melodías y bailes que creemos de aquí”, y puso otros ejemplos de danzas del Norte de África o canciones irlandesas similares a las canarias. “Van por el aire y recorren caminos diversos”. “Esa mezcla, ese sincretismo, hace que seamos ricos”, dijo haciendo referencia a la tricontinentalidad de Canarias, en la que África sigue siendo una cuenta pendiente y explicó el significado de palabras como guineo, guirigay o burumbé, que eran formas de cantar imitando a los moriscos.

El libro también recoge personajes olvidados, como un señor de 94 años, nacido en Gran Canaria y emigrado a los siete años a Nueva Orleans, donde sobrevivió cazando ratas y que cantaba décimas muy raras y preguntaba si se le entendía. “Allí conocí a gente vestida de típicos que sólo hablan inglés pero se sienten canarios”. O Alcide Nunez, clarinetista de esa ciudad, de padres canarios, que los estudiosos del jazz lo colocan como uno de los pioneros de ese tipo de música “y no lo conocemos”. O Juan Pulido, que emigró a Argentina y fue cantante de tangos antes que Carlos Gardel. Era de Gran Canaria, actuó en Broadway, vendió miles de discos y fue el primero que interpretó isas, malagueñas y folías con orquesta. O Luisa Linares, que nació en la calle La Porra de Arrecife y que, junto a el grupo Los Galindos, triunfó en América.

Benito Cabrera terminó su intervención apostando por una canariedad más abierta “y que nos hace ser más interesantes de lo que creemos que somos”. El libro está basado, según él mismo, en esas pequeñas cosas, en anécdotas de la cultura canaria. “Lo de ‘lo nuestro’ —señaló— es en realidad ‘lo de todos’, y así lo entendió la Unesco cuando declara lugares y tradiciones como Patrimonio de la Humanidad”.

Cerró el acto el timplista Alexis Lemes Socas interpretando algunos de sus temas.

Baute: Nuestra intención es que FIMEC tenga proyecciones y actividades paralelas en Lanzarote en próximas ediciones

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La Sala Saramago, en la Plazuela, de Arrecife, acogió la proyección, el jueves 12 de junio, del documental A la sombra de los volcanes, del realizador Pedro Felipe Acosta y del largometraje de ficción Beasts of the southern wild, de Benh Zeitlin. Son dos de las proyecciones del FICMEC, el Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias, que se desarrolla en Garachico (Tenerife).

El conservador jefe de la Fundación César Manrique (FCM), Fernando Ruiz, agradeció en el acto de presentación de las dos películas, al director del Festival, David Baute, su disponibilidad para que la isla de Lanzarote pueda disfrutar de algunas de la proyecciones de este encuentro “que recoge el testigo del festival pionero en España de cine medioambiental que fue el de Puerto de Cruz”, según señaló Ruiz, y en el que colaboró César Manrique.

Baute, que se dirigió brevemente a los presentes antes de las proyecciones, también mostró su agradecimiento a la FCM por el hecho de que el Festival pueda tener una sede en Lanzarote y reconoció a Manrique como impulsor del primer festival de estas características en 1982. El de Puerto de la Cruz desapareció en 2009, y hace dos años se recuperó aunque instalando su sede en Garachico, “con el ánimo de recuperar la importancia que nunca debió perder —según Baute— como vanguardia del cine medioambiental”. El director del FICMEC aseguró que su intención es la de reforzar el festival en Tenerife y lograr que en Lanzarote pueda tener proyecciones y actividades paralelas en las próximas ediciones.

Pasó a presentar el documental de Pedro Felipe Acosta, veterano realizador de películas sobre la naturaleza de Canarias. A la sombra de los volcanes es un documental que recorre las siete islas canarias a través de su flora y su fauna, por tierra, mar y aire. La de Lanzarote fue la segunda ocasión en que se proyectaba, tras su estreno este año en el FICMEC, y puede servir como embajador de la fauna canaria porque se emitirá en festivales y cadenas de televisión de decenas de países. Tras la proyección se hizo una pausa y se proyectó Beasts of the southern wild, premio del Festival de Sundance a la mejor película y a la mejor fotografía y con cuatro nominaciones a los Oscar en 2012. “Con estas dos proyecciones se da una visión más global de lo que es el FICMEC”, señaló Baute.

Alegaciones playa artificial Berrugo

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La Fundación César Manrique ha presentado alegaciones a la SOLICITUD DE CONCESIÓN PARA LA OCUPACIÓN Y UTILIZACIÓN DEL DOMINIO PÚBLICO MARÍTIMO-TERRESTRE CON LA REGENERACIÓN Y ESTABILIZACIÓN DE LA PLAYA DE “EL BERRUGO”, EN EL TÉRMINO MUNICIPAL DE YAIZA por parte de la compañía Patuso SL, realizada ante la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar

La actuación pretende cubrir con más de 120.000 metros cúbicos de arena un significativo tramo de costa, entre el puerto deportivo Marina Rubicón y Playa Dorada, con un intermareal rico en ecosistemas y con zonas de playa fósil o levantada. Así mismo, secundariamente se asegura que deberá haber una reposición periódica de arena. Y además, como complemento a esta intervención, se pretende instalar hamacas, sombrillas, juguetes náuticos, quiosco y terraza, con un indudable impacto visual sobre el paisaje costero actual, que requeriría de valoraciones pormenorizadas. Todo ello, en la solicitud de concesión de más de 100.000 metros cuadrados de dominio público, sin reparar tampoco en las consecuencias y alteraciones de los usos posteriores de la playa artificial y el acopio para la recuperación de la arena que se pierda por temporadas.

La FCM produce un espectáculo sobre César Manrique para escolares, creado e interpretado por Cristina Temprano

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Se representó en la Sala José Saramago durante 10 sesiones en el mes de mayo y una sesión extra el sábado, 18 de mayo a las 11.30 h, en la que se ofreció una representación abierta al público.

Se trata de un espectáculo de narración con música de piano y clarinete, creado e interpretado por la narradora de historias Cristina Temprano, en cuya puesta en escena participa el músico Ayoze Rodríguez. La representación del cuento “César Manrique. Rojo, negro, blanco”, el día 18 de mayo estuvo abierta al público familiar (recomendado para niños y niñas mayores de 5 años) hasta completar aforo.

Siguiendo la trayectoria vital de un niño llamado César, nacido en Lanzarote y futuro gran artista, se construye un rico tejido visual mediante objetos encontrados en la orilla del mar, recursos narrativos diversos, juegos, sombras chinescas y música que sirven para despertar en los más pequeños la curiosidad por la creación, el amor por Lanzarote y el cultivo de la sensibilidad.

Este espectáculo ha sido encargado y producido por la Fundación César Manrique (FCM) en el marco del 20º aniversario del fallecimiento de su fundador e intenta acercar la población escolar de la isla al placer de la creación artística mediante una narración oral que sigue la pauta de la vida de César Manrique.

La actividad se desarrolló a través de un programa de representaciones, coordinado por el Departamento Pedagógico de la FCM, al que se invitó a los colegios de enseñanza primaria de Lanzarote. Se concertaron un total de 10 sesiones para escolares los días 14, 16, 20, 21 y 23 del presente mes de mayo (dos actuaciones cada día en horario de mañana), de modo que más de 750 alumnos y 40 profesores pudieron disfrutar de la teatralización sobre la vida y las creaciones del artista lanzaroteño.