José María Morales: « Personas como César Manrique hacen avanzar al mundo »

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Cincuenta años de cine medioambiental.

La Fundación César Manrique organizó una retrospectiva de cine medioambiental durante los días 4, 5, 6 y 7 de junio, en los Cines Atlántida. Una retrospectiva temática de cine, que se desarrolló bajo el título “50 años de cine medioambiental”, comisariada por David Baute, director del Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias.

En total se proyectaron siete largometrajes (documentales y de ficción), que fueron previamente presentados por el comisario. Se cerró el Ciclo con una mesa redonda.

La última jornada se completó con una mesa redonda sobre la historia del cine medioambiental, que se celebró en la Sala José Saramago, con la participación del productor de cine José María Morales, de Wanda Films, el crítico de cine Jorge Gorostiza y el director del Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias, David Baute.

Baute habló brevemente de la trayectoria del Festival, que nació en 1982 en Puerto de la Cruz con el apoyo de César Manrique y que fue el “primer festival de cine medioambiental que se conoce en el mundo” mientras que Gorostiza dijo que los canarios tienen que agradecer el trabajo de la Fundación César Manrique: “Sus luchas son nuestras luchas”.

Jorge Gorostiza 

El crítico de cine y ex director de la Filmoteca canaria, Jorge Gorostiza, se remontó al 28 de diciembre de 1895, el día en que los hermanos Lumière pasaron varias proyecciones en el sótano del Grand Café de París y 33 personas pagaron un franco para ver el nuevo espectáculo. Gorostiza señaló que no fue la primera proyección y que, por tanto, los Lumière no inventaron el cine, sino la taquilla. Una de las películas que se proyectaron aquel día fue El mar, que se puede considerar la primera película medioambiental. La historia del cine considera a Nanuk el esquimal como el primer documental, mientras que Gorostiza duda de que se le pueda clasificar así porque se trata de autoficción, ya que su director, Robert Flaherty, creaba la trama y ciertas escenas. Citó en el ámbito documental al ruso Dziga Vertov. “El cine medioambiental está desde el principio, porque a los cineastas les ha interesado mostrar el mundo como es”, señaló.

David Baute

Baute hizo referencia al salto de calidad que supuso una película como Nómadas del viento (Jacques Perrin, 2001), en cuya producción participó José María Morales, que contó su encuentro con el director en una granja en Normandía que había convertido en una “ciudad de científicos”. Morales alabó la labor de César Manrique como referencia mundial del ecologismo y dijo que hay personajes como él “que hacen avanzar al mundo”. Habló de los pioneros en cine medioambiental, como Félix Rodríguez de la Fuente, que rodó en 1967 Alas y garras, que tuvo 338.000 espectadores y Jacques Cousteau, que ya filmó en 1956 con Louis Malle la película El mundo del silencio. Otras referencias más actuales son las de Perrin, “que es un mago” o Alastair Fothergill, que ha hecho para Netflix la serie Nuestro Planeta.

Durante la mesa redonda, Morales proyectó, como primicia, dos trailers de películas aún no estrenadas: Dehesa y una serie de Andoni Canela, que también es película, sobre los grandes felinos del mundo. Habló de sus producciones de cine medioambiental tras crear Wanda Natura en 1998. Hay ficción con un tema ambiental de fondo, como en Entrelobos, o más recientemente El faro de las orcas, que se rodó en Fuerteventura, y hay documentales como Guadalquivir o Cantábrico y el próximo proyecto será sobre la Macaronesia.

José María Morales

Gorostiza planteó cómo ven el cine las nuevas generaciones: “Para qué proyectar en cine si la gente no va? El problema no es el cine, es el público”. Sostuvo que el cine no va a desaparecer en pantalla pero que puede que quede restringido a festivales. Baute dijo que hay que acostumbrar al público a que ciertas películas hay que verlas en pantalla grande. Morales explicó que Perrin hace películas que cuestan veinte millones de euros, mientras que las suyas cuestan una décima parte. “Las pensamos para cine, sobre todo por el sonido, donde hay una revolución, pero también me gusta que las vean en televisión”. “Lo importante, en todo caso es hacer una buena historia”, apuntó. Para Morales, se mantendrá el cine y se van a desarrollar experiencias inmersivas: “La realidad virtual va a ser brutal”.

La charla acabó hablando sobre el uso de drones o la ética en los rodajes. Morales finalizó contando cómo el director alemán Werner Herzog le explicó que en su película La cueva de los sueños olvidados, rodada en la cueva francesa de Chauvet, en la que hay pintadas varias cabezas de caballo consecutivas sin un sentido aparente, pero que si acerca una antorcha y se camina, las cabezas se mueven. “En realidad era una película…, es maravilloso”.

Más información del ciclo y la mesa redonda Cine Medioambiental

José Luis Guerin: « He creado mi propia isla cinematográfica »

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La FCM estrena la película “De una isla”, dirigida por José Luis Guerin.

“Como un viajero del Siglo XIX”. Así abordó su última película (en palabras del director de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera) el director de cine José Luis Guerin. Así rodó, “como si viera la isla por primera vez”, este cineasta, Premio Nacional de Cinematografía en 2001, De una isla, un “drama geológico” que aporta una visión de una isla “prelógica y rupestre, una isla previa”.

La película, producida por la FCM, se estrenó este martes por la noche en los Cines Atlántida, en Arrecife. Es, de nuevo según Gómez Aguilera, “un bello y austero poema cinematográfico”, “un canto épico que evoca la frágil profundidad de la belleza” y que “hace una aportación decisiva a la construcción del imaginario de Lanzarote”. “Es cine en estado puro”.

Guerin retrata en 25 minutos una visión personal de Lanzarote que nace de un encargo de la FCM. “Es un trabajo que siento mío porque no diferencio entre los trabajos de encargo y los de iniciativa propia, sino si me implico o no implico, y me he implicado como en la más íntima de mis películas”, explicó el director al público tras la proyección: “Ojalá tuviera más encargos de esta naturaleza”.

Aseguró que ha creado su propia isla cinematográfica. En la película apenas hay presencia humana. Narra una historia, apoyada en subtítulos, sobre un territorio que, excepto por mínimos detalles y por su plano final, podría haber rodado, efectivamente, en el Siglo XIX. Planteó la película para un público universal porque el cine, “por muy minoritaria que sea la película, y este es el caso, debe llegar igual a cualquier espectador”.

Guerin explicó que había querido hacer algo muy libre y que se preguntaba hasta qué punto le iba a dejar la Fundación esa libertad. Así que fue avisando de que le gustaría hacer “una película rara”. “Bien”, le contestaban. “Y en blanco y negro”. “También”… “y como si fuera muda”. “No se amedrentaban ante mis deseos”, dijo, y quiso explorar la Isla y llevarla hasta las últimas consecuencias “porque hacer cine te permite vivir intensamente las cosas”.

Se convirtió en un “detective del paisaje”, al que no considera como un ornamento sino como significación e incluso como drama. Dijo que hay una reivindicación artesanal en la película y por eso está rodada en celuloide, no en digital, y por eso quiso que se viera la textura y las veladuras de la luz, “la materia”, como le gustaba a César Manrique.

Había un reto, el del estatismo, afrontar “la inmovilidad de lo mineral” porque el cine es movimiento. Introduce en la película sombras de las nubes pero también elementos artificiales como neblinas, humos y bruma “porque no hay vegetación que pueda leer el viento en un mundo de piedras”. También contó que usó el encadenado de imágenes para dar una idea de la extinción “que es una muy poderosa en esta isla” y porque quería visibilizar a esas poblaciones ocultas por las erupciones volcánicas.

Finalmente, dijo que tiene una gratitud enorme hacia la FCM y que quedó “sinceramente impresionado” de su alcance y su apuesta por conservar el legado activista de César, llegando incluso a los tribunales, cuando podría “dedicarse cómodamente a cuidar sus cuadros” sin granjearse hostilidades. “En esa dimensión me impresionó la Fundación”, dijo Guerin.

Realidad revelada

Antes de la proyección de la película, el presidente de la FCM, José Juan Ramírez, dio la bienvenida a los asistentes, dio las gracias al Grupo Spínola por la cesión de la sala y dijo que era un orgullo y un honor que Guerin aceptara colaborar y que hace una importante aportación a la filmografía de Lanzarote.

El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, presentó la película y al autor, del que repasó su filmografía y del que dijo que es el máximo exponente del cine de autor europeo con un cine “elegante, inconformista e innovador a medio camino entre la ficción y la realidad” y alejado del mercado.

Sobre la película añadió que sugiere una cosmogonía poética, crea una atmósfera de emoción y toma distancia de la codificada fascinación estética de Lanzarote, además de impugnar el cliché visual de la isla y de ser “un antídoto contra la salmodia”. “Guerin (que no ilustra la realidad sino que la revela) le devuelve a Lanzarote sus propiedades inmanentes”, señaló Gómez Aguilera.

Más información sobre la película: https://fcmanrique.org/fcm-c-ev-relac/la-pelicula-de-una-isla-dirigida-por-jose-luis-guerin-y-producida-por-la-fcm-se-exhibira-en-el-festival-doc-fortnight-que-organiza-el-moma-de-nueva-york/?lang=es