César Manrique tenía sensibilidad no sólo para crear sino también para convencer a los que estaban con él

Leider ist der Eintrag nur auf ES verfügbar.

La segunda de las cinco mesas redondas previstas este año sobre la figura de César Manrique se celebró el 7 de junio, bajo el título César Manrique. Construcción del espacio público, y reunió a cuatro colaboradores del artista lanzaroteño: Luis Morales, Esteban Armas, José Luis Olcina y Antonio Ramos, moderados por los periodistas Saúl García y Domingo Rivero.

Luis Morales fue jefe del departamento de vías y obras del Cabildo de Lanzarote, comenzó a colaborar con Manrique en 1952 y lo hizo durante cuatro décadas. A mediados de los años sesenta se formó un “equipo” que se dedicaba a supervisar todas las obras los sábados por la tarde. Lo formaban Manrique, Pepín Ramírez, Antonio Álvarez, Jesús Soto y el propio jefe de obras. “Lo que más me gustaba de César era cómo cuidaba el medio ambiente”, dijo Morales. A lo largo de sus intervenciones, Morales fue contando cómo se gestaron los Centros de Arte, Cultura y Turismo y otras obras, partiendo de una isla en la que apenas había tres trozos de carretera asfaltados y en la que el dinero de los obras previstas por el Estado se devolvía porque no había empresas constructoras. El Cabildo creó su propia empresa y comenzó a asumir esas obras: carreteras, las galerías de agua de Famara, la Granja agrícola o la pista del aeropuerto, y con los remanentes se inició la construcción de Los Jameos del Agua, “a mano, porque no había máquinas”, retirando toneladas de piedras “para hacer la sala de fiestas mejor del mundo” como contó Morales que prometió César. Otra obra complicada fue el restaurante El Diablo, en las Montañas del Fuego. Para hacer el foso de la gran parrilla se hizo un pequeño cráter y se canalizó el fuego, con el apoyo, eso sí, de una bandeja llena de agua para apagar las llamas que se encendían en las botas de los trabajadores. En esas obras, según Morales, “todo el personal estaba entusiasmado, no hacía falta jefe” porque Manrique logró sensibilizar a cada uno de esos trabajadores (llegaron a trabajar simultáneamente más de 300). “Él se llevaba bien con todos, era muy cercano, tenía sensibilidad no sólo para crear sino también para convencer a los que estaban con él y nos enseñó a ver el paisaje de la manera que él lo veía”. Terminó dando gracias a César “y a todos los que trabajaron con él, porque  lo que se ha hecho es como una cosa milagrosa, ¡cómo fue posible reunir ese equipo, esa casualidad tan grande!”

Esteban Armas entró a trabajar en el Cabildo como arquitecto técnico en 1978. Dijo que en los años sesenta, los lanzaroteños creían que Lanzarote era fea porque no había verde “y César reivindicó la belleza de la piedra, de lo seco”. Armas habló de la conjunción de Manrique con el entonces presidente del Cabildo, Pepín Ramírez, porque eran amigos de la infancia, lo que facilitó que se llevara a cabo la obra pública del artista lanzaroteño. También habló de la construcción del Jardín de Cactus, una obra planificada desde los años setenta pero que concluyó en los años noventa y en la que el diseño de César “fue total, detalle por detalle”. Y habló de dos obras frustradas: el Mirador de El Golfo, que César, “que tenía una capacidad desbordante”, decidió no hacer porque ya veía la masificación de la Isla “y pensaba que se lo iban a cargar” y la adecuación de El Charco de San Ginés, porque César falleció durante su ejecución. Quiso terminar desmontando el mito de que César hacía tirar muchas de las cosas que se construían. “No tiraba nada, es un mito, porque cuando había un problema técnico o un exceso de coste, él hacía otra propuesta distinta en el momento”, y subrayó la labor de Luis Morales “porque fue el traductor perfecto de César.”

Antonio Ramos, ‘Toñín’, era un adolescente cuando se incorporó en 1969 como electricista  a la construcción de Los Jameos. “Ya me di cuenta de que César era un artista y luego de que era un genio, nos inculcaba que las piedras eran bonitas, que todo había que cuidarlo porque era importante para el ser humano, nos hizo comprender que Lanzarote no era la niña fea.” En una ocasión, César le comparó a Lanzarote con una mesa, en la que una pata era la agricultura, otra la pesca, otra el comercio y la cuarta, que estaban montando, era el turismo. “Como esto funcione —decía— aquí vamos a vivir de maravilla”. “Y así ha sido —dijo Ramos con ironía—, nos hemos cargado la agricultura y la pesca, pero tenemos el turismo.” ‘Toñín’, que recordó a otros trabajadores como Marcial Martín, Ildefonso Aguilar, Jesús Soto, Ramón Martínez o profesionales de la piedra y albañiles, era ‘el chico para todo’: “Sabíamos cuándo empezábamos, a las siete, pero no cuándo volvíamos”, porque a veces César les pedía que se quedaran en Los Jameos para enseñar el lugar a alguien importante. “Para él todos eran importantes”, según Toñín. Por allí pasaron Lindsay Kemp, Nuria Espert, Alberti, Marsillach, Kraus… “y  gente muy moderna, bien vestida.” En los Jameos, Ramos pinchaba unos discos que Manrique había traído de Nueva York y así conoció y se enamoró del blues, el soul o el country. Para Toñín, César, que trataba muy bien a todos, era “un genio, un hombre sencillo, amable y muy trabajador.”

El ingeniero José Luis Olcina conoció a César en 1969 en el Puerto de la Cruz, junto con Alfredo Amigó y el contratista Luis Díaz de Losada. Decidieron que interviniera para hacer las piscinas del Lago Martiánez y en una pizzería dibujó en cinco minutos, en una servilleta, la forma actual del lago con la isla en medio. “La cogimos y presentamos el proyecto”, dijo Olcina, que formó parte de lo que Manrique llamaba “la familia de Tenerife”, con quienes colaboró durante 25 años. La ilusión de los trabajadores de Lanzarote también se contagió a los tinerfeños: “estaban ilusionados, se sentían partícipes y orgullosos de las obras”, según Olcina, que contó varias anécdotas de César con las autoridades. “Manrique nos enseñó a ver la belleza, la naturaleza, tenía una capacidad creativa impresionante, transmitía ilusión a todos y tenía un gran factor humano”, concluyó.

El periodista Domingo Rivero cerró con unas palabras del artista y añadió que “en tiempos del todo vale, tenemos la obligación moral de preservar el legado que nos dejaron César Manrique y otras personas irrepetibles.”

Stipo Pranyko, durante su homenaje: Agradezco a mi destino que me haya traído a Lanzarote

Leider ist der Eintrag nur auf ES verfügbar.

La noche del homenaje a Stipo Pranyko (Bosnia, 1930) en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique comenzó con la proyección del documental ‘Stipo Pranyko con cuadros blancos’, dirigido por  David Delgado San Ginés. El documental muestra el “espíritu”, del pintor —según dijo Delgado— y en él aparece trabajando en su casa de Tahíche y hablando sobre su arte, su experiencia cercana a la muerte, su concepto de la creación, o explicando cómo y por que llegó a Lanzarote hace más de veinte años en busca de soledad y huyendo de la arrogancia del arte.

Hace varios meses que Pranyko trasladó su residencia a la ciudad alemana de Münich, y la FCM, según su director Fernando Gómez Aguilera, quiso realizar un acto de reconocimiento al pintor y de gratitud “por acompañarnos desde la discreción y por su constante devoción por la vida y por el arte”. Gómez Aguilera, que abrió una mesa redonda en la que participaron además, el poeta y amigo de Pranyko, Melchor López, el conservador del Tenerife Espacio de las Artes (TEA), Isidro Hernández y David Delgado, dijo que en Stipo “arte y vida se funden en una amalgama inseparable”, destacando “que siempre ha vivido con independencia en los bordes, en el silencio y el apartamiento, pasando desapercibido”, sin que las dificultades para vivir, constantes en su existencia, le hayan apartado de su camino. Señaló que el blanco que domina su arte no simboliza la pureza sino que está “roto por las impurezas”, como testimonio de esa andadura compleja, y adelantó que la mesa no trataría de hacer reflexiones sobre el artista sino de rendirle tributo para que se llevase el abrazo de “las palabras que le vamos a entregar esta noche”.

Melchor López, que ha frecuentado con asiduidad al pintor durante los dos últimos años, relató dos recuerdos sobre Pranyko. El primero de ellos se lo contó el propio artista, que en su juventud pasó varias semanas encerrado en una cámara oscura en Sarajevo. “Tras saturarse de oscuridad, cómo no buscar el blanco en sus cuadros”, dijo, y afirmó que pinta buscando también un estado de pensamiento en blanco. “Stipo —señaló— es un resucitado que conoce la luz de este mundo y de aquel, es el Lázaro de Lanzarote”. El otro recuerdo corresponde al día en que conoció al artista en su casa de Tahíche y sintió un “misterio religioso ante sus cuadros altares”. Dijo López que, en la obra de Pranyko, hasta el objeto más humilde puede ser una reliquia y que debería contemplarse su obra “arrodillado como el que contempla un altar”.

Por su parte, Isidro Hernández relató la grata experiencia de colaborar con Pranyko en el montaje de su gran exposición en el TEA. Aseguró que durante el montaje asistieron a un proceso de rejuvenecimiento del artista, que estaba en estado de gracia por el interés que le suscitaba la exposición. Asimismo, aludió a las simpatías y empatías que despertó no sólo en el equipo del museo, sino en numerosos visitantes de la muestra.

David Delgado explicó el método de rodaje del documental, que se elaboró sin guión, a través de experiencias vividas en la casa del artista. “Stipo es la persona que he conocido —dijo el cineasta— más cercana a lo que yo concibo como la luz”, y destacó que el artista trabaja con elementos de verdad, a partir de experiencias vitales y no de invenciones, trasmitiendo una sensación de espiritualidad.

Retomó la palabra Gómez Aguilera para manifestar que el homenajeado es un artista que suscita respeto entre los jóvenes, un artista secreto que, “por su coherencia y apartamiento de los circuitos culturales, tiene la singularidad de no levantar sospechas, dentro de un mundo, el del arte, lleno de banalidad y oropeles, y una cultura trufada de apariencia y espectacularidad”. Para el director de la FCM, la actitud de Stipo Pranyko encarna la veracidad en los comportamientos: “Detrás hay un ser humano de verdad, su vida es lo que hace, no hay trampa ni cartón, y esto confiere una rara dignidad a su actitud y una visible dignidad a su obra”, que calificó como antiacadémica, antigrandilocuente y nada solemne, apegada a consagrar lo banal y lo trivial. Aseguró que este artista nómada, desplazado, el eterno extranjero, “asume una profunda indiferencia ante la vida, como si se tratara de una derrota aceptada, pero capaz de dotar de un carácter luminoso ese espacio de la caída sin instalarse en la cultura de la queja, tan común en el mundo del arte”. “Es imposible —señaló—que un museo otorgue a un artista lo que el artista cree que se merece y es gratificante encontrarse con personas como Stipo Pranyko, que no piden nada”. Para Stipo, según Gómez Aguilera, el proceso acaba por convertirse en el tema. Igual que vivir es la esencia de la vida, para el arista, trabajar es el fundamento de su arte, aceptando el fatalismo de que está condenado a vivir en una pulsión que le produce una insatisfacción permanente. “Lo relevante es que eso nos produce emociones, que están por encima de los discursos”, terminó.

La mesa la cerró Melchor López, que recordó que, tras el visionado del documental hace unos meses, Pranyko dijo que iba a ser la mejor presentación para su nueva etapa en Alemania, “¡y tiene más de 80 años!”, señaló, asegurando que es un experto en resurrecciones.

El acto lo cerró el artista, que tan sólo habló del destino. “Si existe o no, no me interesa y no hablo de ello, lo dejo a los filósofos, pero agradezco a mi destino que me haya traído a Lanzarote”. Citó a Nietzsche, que hablaba del amor por el destino, para decir que eso le permite dar gracias a su destino por haber llegado a Lanzarote, donde ha pasado gran parte de su vida, y unos “años felices, productivos y creativos” y de éxito por sus exposiciones en la FCM, el IVAM y el TEA. Agradeció el homenaje y su asistencia al público, que le entregó una cerrada ovación. El artista, que se había dirigido al público de pie, fiel a sí mismo y confirmando las palabras que se habían dicho de él durante el acto, prefirió recibir sentado el aplauso.

César estaba solo y desesperado pero tenía mucha voluntad y era indestructible

Leider ist der Eintrag nur auf ES verfügbar.

La Sala José Saramago de la FCM en la Plazuela (Arrecife) acogió la primera de la cinco mesas redondas previstas este año para abordar la figura de César Manrique desde distintos puntos de vista, cuando se cumplen veinte años de la apertura de la Fundación y de la muerte del artista. La mesa, moderada por los periodistas Soraya Morales y Gonzalo Mejías, y bajo el título César Manrique en Lanzarote. Artista moderno y agitador social, reunió a Ginés Díaz Pallarés, primer presidente de la asociación ecologista El Guincho; Mario Alberto Perdomo, periodista y economista, además de patrono de la FCM; y a Carlos Matallana, artista, patrono de la FCM y sobrino de César Manrique.

Matallana comenzó haciendo referencia al primer recuerdo sobre su tío, cuando regresó a la Isla desde Nueva York en 1965, con un gato en una jaula, un collar de brillantes falso y unas bermudas. “Me impresionó”, dijo, sobre todo por el contraste con la vida gris de la Isla en aquel momento. Díaz Pallarés también compartió sus primeros recuerdos de César, al que conoció gracias a que su padre era el único traductor de inglés en la Isla y “César estaba en todo”. “Me enseñó a ver las cosas de otra manera, te sentías pleno con él”, aseguró, y relató los inicios de la asociación ecologista El Guincho, de la que Manrique fue presidente de honor: “Aquello fue una bronca permanente, todos los días nos peleábamos”. Reivindicó la entrega y la energía de César Manrique en aquella época, con 55 años. “Lo de César era increíble —según Pallarés—, sólo con que los trabajadores del Cabildo nos pusiéramos a trabajar de verdad, le dábamos la vuelta a la Isla”. Mario Alberto Perdomo recordó que tanto él como otras personas de su edad accedieron a Manrique a raíz de la apertura de El Almacén, donde tuvo su primera sede social El Guincho, por una peseta de simbólico alquiler anual. Sobre este centro cultural dijo que “a mucha gente le abrió los ojos”, por la posibilidad de ver obras de teatro, cine o, por ejemplo, poder oír recitar a Rafael Alberti. Añadió que gran parte de la sociedad lo consideraba como un espacio de élite, como ahora ocurre con la FCM.

Los tres reflexionaron sobre la acogida de la sociedad lanzaroteña hacia Manrique. Matallana dijo que en los años 60 y 70 “César era el diablo” porque creaba polémica y la sociedad era muy conservadora mientras que él era muy moderno. Entonces era criticado e insultado pero, según Matallana, la situación después fue cambiando. Reveló que una vez César le dijo que estaba a años luz de la realidad de Lanzarote, y sin embargo seguía luchando por ella. Para Díaz Pallarés, el rechazo hacia Manrique no cambió nunca. “César estaba solo y desesperado pero tenía mucha voluntad y era indestructible, nunca estaba cansado”. Recordó que Dimas Martín “ganó unas elecciones llamando maricón a César Manrique”, para evidenciar que nunca tuvo grandes apoyos, excepto de la colonia alemana de Lanzarote. “César creó proyectos que suponían ‘pelas’ y entonces se lanzó todo el mundo, y después no hemos sido capaces de hacer nada de lo que él proponía”, dijo el ex presidente de El Guincho, que se refirió al ‘caso Unión’, asegurando que si César se enterara de esas cosas, “por la afinidad con algunas familias, se le rompería el corazón”. Añadió que la visión de César era insular y que las decisiones en la Isla han sido municipales. “Si en Lanzarote hubiera habido sólo un ayuntamiento la cosas habrían sido diferentes”, señaló.

Avanzando en el tiempo, Carlos Matallana fijó el año 1985 como la fecha en que la sociedad comenzó a darse cuenta del valor de César Manrique. Mario Alberto Perdomo traspasó un año más y colocó a 1986 como una fecha clave en la que el artista se plantó ante las autoridades. En ese año, César convocó a los alcaldes de la Isla en su estudio e hizo el Manifiesto ‘Lanzarote se está muriendo’. Perdomo explicó la relación dual entre el artista y las autoridades: César convenía para embellecer una zona y atraer inversiones y turismo pero no interesaba que hablara de territorio o ecología. “Interesaba un César parcial, el creador, uno domeñado, acrítico, sólo el artista y punto”, y comparó esta visión, de nuevo, con la situación de la FCM, de la que dijo que si se dedicara a las artes plásticas y a promocionar la Isla en el exterior, no tendría ningún problema.

Por aquellos años, llegó un momento en que a Díaz Pallarés le daba pena que Manrique no se fuera de la Isla, “para que no estuviera perdiendo el tiempo”. El líder ecologista criticó a los políticos insulares, que se aprovecharon de las condiciones que creó César en la Isla para ganar dinero muy fácil. “César estaba muy cabreado”. Carlos Matallana recordó que en esos años, los últimos de su vida, abandonó la pintura por el activismo social y algunos de sus amigos se lo echaban en cara. Frente a esto, Perdomo dijo que Lanzarote se convirtió en su “lienzo total” que se empeñó en seguir pintando pese a todas las dificultades.

Una última fecha: la manifestación de Los Pocillos en 1988. A Matallana le sorprendió ver tanta gente, y cree que muchas cosas se hubieran parado en Lanzarote si César hubiera seguido vivo aunque afirmó que César, en el fondo, era muy ingenuo porque creía que tan sólo explicando las cosas, la gente las iba a asumir. Díaz Pallarés dijo que “ahí —en Los Pocillos— teníamos que habernos muerto, yo no le desearía a César que viera esto”, opinando que tras la muerte de César, la FCM ha mejorado mucho y “ha frenado más la FCM, probablemente, que César”. Perdomo terminó coincidiendo con sus compañeros en lo cabreado que seguía César en sus últimos años y recordó el discurso (póstumo) que iba a dar el Día del Turismo en los Jameos, que era incendiario. “Hoy estaría dando una rueda de prensa en Alemania indignado por las prospecciones petrolíferas… y los canarios estarían orgullosos de él”, concluyó.

Joaquín Araújo: «Renunciar al petróleo no provocaría un colapso, porque el colapso ya lo ha provocado este modelo energético»

Leider ist der Eintrag nur auf ES verfügbar.

El problema del petróleo en Canarias es “crucial y urgente” porque supone “plantearse si debemos seguir por la vía de la trampa con nosotros mismos o entregarnos más a los designios de los devoradores que lo saquean todo”. Así comenzó Joaquín Araújo su conferencia ‘Hacia la transparencia. Canarias sin prospecciones: un nuevo modelo energético’, dentro del espacio de reflexión Fronteras y direcciones del progreso. Para el naturalista, que inauguró las actividades de la Fundación César Manrique (FCM) este año, al igual que ya lo hiciera en 2007, la FCM se alinea en la pelea más importante del momento, la de la transparencia. “Devorados los elementos básicos de la economía, descuartizado el territorio, comprometido de forma irracional el porvenir, el último asalto es hacia las ciudadelas de la inteligencia”, dijo Araújo, que considera que lo que le ocurre al aire no se puede desligar de lo que ocurre a lo social, lo político o lo cultural porque “la contaminación del aire es vírica y se contagia a los espíritus”. La transparencia, para él, es más que básica, porque es la primera materia prima de casi todo lo que importa. “No hay un solo proceso esencial para la vida que no tenga como primer manantial la transparencia”, señaló. Y al igual que la transparencia es materia prima, también lo es la comprensión, para la comunicación, que está amenazada de una opacidad creciente.

Por lo tanto, no se puede comprender sin partir de la transparencia, mientras que su carencia, “el encadenamiento de mentiras”, es precisamente el punto de partida de la crisis, que ha puesto en el filo de la navaja al proyecto de una civilización entera. “La transgresión de las normas —según Araújo— es lo que nos lleva a esta situación” y de forma paralela “no le pasa nada distinto al medio ambiente de lo que sucede a su sociedad y su modelo energético”. Para definir a ese modelo recurrió a María Zambrano, que afirmaba que “toda exacerbación acaba por negar lo que pretendía afirmar”, porque “a fuerza de buscar la comodidad y la velocidad hemos llegado a esta situación. Nuestro modelo energético es bulímico, es un insaciable consumidor de muchísima más energía de la necesaria y eso se ha considerado imprescindible”. Según el naturalista, se puede hacer lo mismo consumiendo un cincuenta por ciento menos de energía. No haberlo logrado supone también un fracaso de la tecnología, por no haber alcanzado a imitar la eficiencia de la Naturaleza, que consigue mucho con muy poco. Las máquinas consiguen una eficiencia energética del diez por ciento, las personas del sesenta y la mayoría de los animales del ochenta. El mosquitero musical, un pájaro de siete gramos de peso, es 30.000 veces más eficiente que los cohetes que propulsan naves al espacio. 

Frente a estas materias primas, “algunos convierten la mentira en su materia prima” y dicen que “está bien destruir la transparencia porque es rentable”. Según Araújo, para comenzar a contemplar las cosas con transparencia no se puede argumentar permanentemente que la renuncia al petróleo provocaría un colapso, porque el colapso ya está provocado por este modelo energético “y es demostrable científicamente”. Araújo se preguntó cuánto dinero se habría ahorrado Japón si hubiera cerrado su última central nuclear hace un año y no ahora, y trasladó esa misma lógica a las prospecciones en Canarias, advirtiendo de que ante un accidente de segundo o tercer orden, ya hay que poner en la contabilidad cuánto se merma de lo esencial, de las comunidades vivientes. Dijo que aunque el petróleo haya traído beneficios indiscutibles, desde el punto de vista de la economía ecológica, no ha obtenido beneficios. “Sólo con restar las vidas humanas que este modelo energético se ha llevado por delante ya no salen las cuentas”, subrayó el conferenciante, que cree que apostar por no erradicar este modelo energético ya nos puede estar costando mucho, y puso varios ejemplos. El primero, el del economista Nicholas Stern, que trabajó para el Banco Mundial y el Gobierno británico y concluyó en un informe en el que informaba que si no dedicamos el uno por ciento del Producto Interior Bruto al cambio de modelo energético, en treinta años el cambio climático hará que merme entre el quince y el veinte por ciento la economía mundial. El segundo: en la década de los setenta las compañías de seguros pagaron 40.000 millones de euros por catástrofes relacionadas con el petróleo mientras que en la primera década del Siglo XXI esa cifra llega hasta los 740.000. Y el tercer ejemplo: España pagó a la Unión Europea el año pasado 1.600 millones de euros por incumplir con la contaminación atmosférica. Araújo insistió en que “lo que le hacemos a la atmósfera genera una deuda económica directa con la sociedad”. En la historia de la industria petrolera ha habido 2.500 accidentes, 200 de ellos graves y 20 han sido catástrofes “y nos dicen que es seguro, como nos dicen que son seguros el sistema financiero y las centrales nucleares”.

Para Araújo, este modelo energético también es injusto y perverso porque los que no contraen deudas con la Naturaleza también son deudores: el noventa por ciento de las catástrofes ocurre en países pobres, que son los que menos contaminan, además del daño social y político, ya que la estrategia bélica de Estados Unidos está basada en el control del petróleo. Por eso aboga por una radicalidad necesaria: elegir entre el alfa y el omega, porque en unos cuarenta años el clima no podrá soportar la contaminación, “y el clima es la ubre de todo lo que palpita en este mundo”. “No podemos vivir sin clima pero podemos vivir sin petróleo”.

Para terminar, este naturalista y escritor recordó que el modelo energético está basado en la ocultación y es una forma más de atentar contra la transparencia. Frente a esto señaló que “pelear por la transparencia de aguas y aires es igual que pedir más democracia y más visibilidad en las decisiones” y que necesitamos otra materia prima fundamental, que es la de la convivencia. Aseguró que planta cada año mil árboles “porque son fábricas de transparencia —que es la búsqueda hallada de la lucidez— porque es sensato y no se pueden agotar”. “El mejor descubrimiento que he hecho en la ética —señaló — es la palabra honesto, traducida del chino al español, que es ‘el que se alegra al contemplar el agua limpia’. No hay honestidad en este mundo si no lo somos con la transparencia del aire y el agua”.

José Juan Ramírez: La FCM ha pagado un precio y lo seguirá pagando por su lucha contra la corrupción y la especulación

Leider ist der Eintrag nur auf ES verfügbar.

La Fundación César Manrique (FCM) celebró su veinte aniversario con un acto abierto al público en su sede de Taro de Tahíche. La FCM se inauguró el 27 de marzo de 1992, con César Manrique vivo, aunque falleció en un accidente sólo seis meses después. Al acto asistieron más de 300 personas.

El presidente de la FCM, José Juan Ramírez, abrió el acto asegurando que durante estos veinte años la institución ha intentado mantener vivo el legado y el espíritu del artista lanzaroteño. Señaló que la viabilidad económica de la Fundación ha sido un elemento clave para garantizar la independencia de la FCM y poder actuar de manera “crítica y libre”. Destacó tres hitos en estos veinte años: la labor de investigación y difusión de la obra del artista, la conformación de un programa de actividades de “notable nivel” pero que tampoco es ajeno a la crisis y la consecución de un reconocimiento como plataforma cultural de referencia, principalmente en la línea de Arte, Naturaleza y Territorio.


Ramírez reconoció que el camino no ha estado exento de dificultades debido a su posición de defensa del medioambiente y el territorio, a su apuesta por una ordenación razonable del suelo y a su lucha contra la especulación y el desarrollo convirtiéndose en una “voz crítica contra el desarrollismo y la especulación”. “Una apuesta —dijo— por la quela FCM ha pagado un precio y lo seguirá pagando porque de la lucha contra la corrupción nadie sale indemne”. Aseguró que “es mucho lo que está en juego” pero que “la sociedad civil tiene en la FCM a un referente fuerte de independencia y rigor crítico” y prometió seguir trabajando “con perseverancia y por la dignidad del ser humano y la tierra, por encima del dinero”.

Por su parte, el director de actividades, Fernando Gómez Aguilera, recordó que el equipo humano de la FCM comenzó muy joven al frente de la institución y que veinte años después “lo relevante es que estamos”. Dijo que la Fundación tiene dos grandes patrimonios: el de la institución para perpetuar la memoria de César y el trabajo realizado en la línea de Arte, Naturaleza y Territorio, y el capital humano de la FCM, que calificó como “un verdadero equipo que trabaja para sumar” y que cree en un proyecto “con valores”.

Gómez Aguilera hizo balance de las cifras acumuladas por la FCM: 248 actos (conferencias, talleres, presentaciones de libros, mesas redondas, etc.), 300 ponentes (entre ellos tres premios Nobel), 22.000 asistentes a esos actos, 2,5 millones de personas que han visitado las 48 exposiciones, seis millones de visitantes a la sede de la FCM, 900.000 euros entregados en becas y ayudas, la edición de diez libros sobre César Manrique y la recopilación de decenas de miles de registros sobre su obra, además de decenas de dictámenes, así como más de 60.000 escolares que se han beneficiado de su programa pedagógico, entre otros datos.

Reveló que la programación de la FCM para 2012 y principios de 2013 se centrará en la figura de César Manrique, con el montaje de tres exposiciones. La primera, que recreará el taller del artista, se inaugurará en junio; la segunda, en octubre, con fotografías de César Manrique, artista, que se llamará ‘César, instante y vida’, y la última, en 2013, recuperará sus ideas sobre Lanzarote bajo el título ‘César Manrique, conciencia e isla”. A finales de año la FCM tiene previsto editar un libro que recoja el pensamiento del artista sobre diversos temas a través de cerca de un centenar de entrevistas aparecidas en la prensa escrita, realizadas en distintos momentos de su vida.

Además de esas tres muestras, recorrerán los centros educativos y los centros socioculturales dos exposiciones con serigrafías del artista, se organizarán cinco mesas redondas sobre su figura y se convocarán tres concursos para escolares para acercarles a las ideas de César Manrique. Gómez Aguilera leyó varios fragmentos del libro ‘La palabra encendida’ que recoge ideas de César Manrique, dedicados al valor de la educación, de la fidelidad, el respeto, la salvaguarda activa, el vitalismo y la dignidad del ser humano.

También señaló que la FCM está muy preocupada por los planes de modernización del Gobierno de Canarias, porque pueden terminar con el espíritu de las Directrices del Turismo, primando la renovación a costa de ocupación de nuevo suelo; y finalizó recordando unas palabras de César Manrique: “Tratándose de un posible deterioro de la Isla, proceda de donde proceda, no me caso ni con mi madre”.

Tras las intervenciones se proyectó un documental producido por el programa de TVE ‘La mitad invisible’ sobre la figura de César Manrique y la FCM. Al finalizar, se abrió al público la sede de la FCM para poder disfrutar de la visita del museo en horario nocturno, y se sirvió un cóctel.

José Juan Ramírez: acudir a la manifestación en contra de las prospecciones petroleras, es el mejor homenaje que podemos hacerle a César Manrique

Leider ist der Eintrag nur auf ES verfügbar.

La Fundación César Manrique (FCM) convocó en su sede a los medios de comunicación el 20 de marzo. Durante el desarrollo de la rueda de prensa, el presidente de la FCM, José Juan Ramírez, y el director de la institución, Fernando Gómez Aguilera, trasladaron a los medios de comunicación la posición de la FCM con respecto a las prospecciones petrolíferas e hicieron un llamamiento para que la sociedad insular se movilizara.

Concretamente, José Juan Ramírez, manifestó la inequívoca oposición de la Fundación César Manrique a las prospecciones petrolíferas previstas por Repsol frente a las costas de Lanzarote, Fuerteventura y La Graciosa, por los riesgos indiscutibles que se derivan sobre el principal recurso económico de estas islas, el turismo, y sobre su patrimonio natural.

Así mismo, hizo un llamamiento a la sociedad para movilizarse contra las prospecciones petrolíferas y a manifestarse contra la indiferencia y el desprecio del gobierno español hacia el sentir mayoritario de estas tres islas. Se refirió a este momento como un proceso largo en el que la manifestación del día 24 es sólo un punto de arranque de un largo camino que necesitará del aliento de todos. El presidente de la FCM expresó que “este año, que se cumple el 20 aniversario de la muerte de César Manrique, acudir a la manifestación del próximo sábado, es el mejor homenaje que podemos hacerle”.

Además, la FCM se empleará a fondo en desarrollar su oposición al proyecto de prospecciones. Anunció que la FCM recurriría a la vía jurídica, colaboraría en la concienciación social y la movilización, aparte de promover gestiones ante instituciones y organismos estatales y europeos.

Por su parte, el director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, se refirió a la legitimidad del proceso de autorización de las prospecciones y al riesgo que supone una actividad de ese tipo en las costas de dos Reservas de Biosfera como son Lanzarote y Fuerteventura. En sus palabras: Nos enfrentamos a un riesgo descomunal e innecesario para las dos Reservas de Biosfera, a una catástrofe terrible. De producirse un accidente, que, como bien se sabe, no son infrecuentes será una catástrofe ecológica, económica y social.

Respecto a la empresa petrolera Repsol, se refirió a su “discurso tóxico” de marketing expresando Nada que ver con la política de autoabastecimiento energético: Repsol vuelca el producto que extraiga en el mercado internacional, mercado Brent, donde España lo comprará.

Gómez Aguilera también aludió a los que llamó “empresarios de la gran patronal canaria”: Estamos asombrados y disgustados con los pronunciamientos de los diferentes miembros de la patronal canaria, no por que se posicionen a favor del petróleo. No esperábamos otra cosa teniendo en cuenta la acostumbrada finura de sus juicios a la hora de analizar la economía, (…) Nuestro asombro y enfado no proviene de ahí sino de su falta de consideración a Lanzarote y Fuerteventura, a sus instituciones democráticas y a sus ciudadanos. Cada cual puede posicionarse con respecto a este asunto como Dios le dé a entender, pero cuando hay una voluntad institucional y ciudadana tan clara, lo mínimo es pedir respeto. Vamos, que se contengan un poco, que guarden las formas, porque no están hablando de su casa sino de la nuestra, porque si, llegado el momento, hubiera un derrame, la basura, el drama iba a ser para nosotros, no para ellos. Pero quizá el negocio ciega y, de ahí, que nos traten como descerebrados. ¿Qué podemos deducir de sus opiniones públicas? Y recordó algunas de las expresiones de los empresarios. (…) En fin, molesta, que quienes claman y reclaman su propia seguridad jurídica, no duden a la hora de imponernos, si por ellos fuera, nuestra inseguridad de cara al futuro de la mano del petróleo. No acabamos de acostumbrarnos a ese complejo de superioridad de las islas capitalinas, que miren a Lanzarote por encima del hombro del dinero y los negocios como si aquí no se supiera seguir el son de la música. Y a nadie le gusta que le traten como si fuera el patio de atrás de la casa de otro.

También mencionó al empresariado local: Sorprende el silencio o la equidistancia o la asepsia o la distracción de la mayoría del empresariado local, de sus asociaciones, para defender el turismo y defender Lanzarote, su imagen, que tanto les preocupa en el caso de los hoteles ilegales cuando se airea el conflicto en la prensa nacional. Y se desentienden con el petróleo. Su silencio no se entiende y la sociedad toma nota de ello. ¿Callan porque temen enfrentarse al ministro de su ramo (industria y turismo)? ¿Callan por defender sus intereses particulares? ¿Callan porque están de acuerdo con el petróleo y no tienen el coraje de expresarlo públicamente? Pues que sepan que Lanzarote, en la que tantas veces se escudan, les necesita, necesita su pronunciamiento claro, que ya han tenido tiempo de informarse sobre el balance riesgos beneficios. Les pedimos que eleven la mirada y pongan por encima de sus ambiciones a la isla, a sus empleos (más del 75% del PIB insular proviene del turismo) y a las personas.   

Se ocupó en sus palabras del ministro de Energía y Turismo, José Manuel Soria, que fue calificado por Gómez Aguilera como de “ponerle un cero patatero”. Arrogante, antipático, agresivo, insensible con dos islas pequeñas, alejadas, incluso para él, y condescendiente con Valencia. Dos varas de medir, impropias de un ministro de todos los españoles y mucho menos de un ministro canario. Sería deseable —añadió— que el Gobierno de la nación recondujera la actuación del ministro Soria y encauzara esta cuestión, no vaya a ser que un asunto de petróleo acabe convirtiéndose en un problema de Estado. Canarias es zona sensible no sólo medioambientalmente sino también en términos políticos de relación con el Estado.

Por último, a los medios de comunicación, el director de la Fundación César Manrique les pidió respeto y altura de miras con Lanzarote y Fuerteventura. Y también rigor para discriminar y no convertir las mentiras interesadas en verdades acientíficas. César Manrique y Lanzarote les han enseñado mucho al resto de las Islas en relación con la industria turística y el patrimonio cultural y natural. Y han aportado valor añadido al Archipiélago. Que no se desprecie sin más nuestro derecho a defendernos de riesgos idiotas, de peligros inútiles para Lanzarote y para Fuerteventura que, de materializarse, arruinaría nuestro futuro (…). Tenemos derecho a decidir sobre nuestro futuro, a preferir las renovables a las petroleras. Tenemos derecho a primar la seguridad sobre el riesgo.

Llamó a “llenar de indignación la calle el sábado, 24 de marzo”.

La FCM presenta Sugerencias al Avance de la Revisión del Plan General de Arrecife

Leider ist der Eintrag nur auf ES verfügbar.

La Fundación César Manrique (FCM), haciendo uso de la posibilidad legal que ofrece el período de información pública del documento de Avance de la Revisión del Plan General de Ordenación de Arrecife para su adaptación a las Directrices de Ordenación General y de Turismo, así como su Informe de Sostenibilidad, con la intención de contribuir a la mejora del Avance del Plan General de referencia y, de manera más amplia, al interés general del municipio de Arrecife, de Lanzarote y de sus ciudadanos, presenta un documento de SUGERENCIAS en el Ayuntamiento de Arrecife.

La Fundación César Manrique, en el texto de SUGERENCIAS, manifiesta en primer lugar ciertas consideraciones para la diagnosis de Arrecife —capital de una Reserva de Biosfera—, atendiendo al alcance de la crisis/cambio global; al reto de Arrecife y la sostenibilidad urbana; y al contexto insular, mediante un análisis de encaje del Plan General de Arrecife con el Plan Insular de Ordenación de Lanzarote (PIOL). Posteriormente, se plantean seis ideas fuerza para una valorización sostenible de la ciudad y, finalmente, un ANEXO relativo al tráfico.

Se puede consultar el documento de sugerencias en el material adjunto a esta noticia.

Conclusiones del dictamen encargado por la FCM sobre la vía propuesta por el Cabildo Insular para la normalización de los establecimientos turísticos alojativos ilegales de Lanzarote

Leider ist der Eintrag nur auf ES verfügbar.

La Fundación César Manrique es parte directamente interesada en el conflicto suscitado por la anulación de más de doce mil plazas alojativas, a instancia de las acciones judiciales emprendidas en su momento por Cabildo de Lanzarote y la FCM. No obstante, hasta ahora nunca ha participado en conversaciones con el Cabildo ni con sus equipos técnicos sobre este asunto, a pesar de estar directamente comprometida en la ejecución de las sentencias y constituir un eslabón determinante. Una vez tomado conocimiento de las intenciones y de la vía elegida por el Cabildo para encarar un conflicto que curiosamente la institución no había provocado, tras recabar opinión de sus servicios técnicos y jurídicos, llegó a la conclusión inicial de que se trataba de una actuación arriesgada y abiertamente controvertida. Por consiguiente, la FCM procedió a encargar un Dictamen a un reputado jurista de prestigio nacional, que evaluase y se pronunciase sobre “la procedencia de la vía establecida por el artículo 47 TRLOTENC para la normalización de los establecimientos turísticos alojativos irregulares en la isla de Lanzarote”.

Así las cosas, la FCM dispone ya de dicho Dictamen, emitido por el Catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Complutense de Madrid Tomás Ramón Fernández, cuyas conclusiones difunde a través de este comunicado.

(Más información en el documento PDF adjunto)

José de León: «Ni un trozo de Canarias está salvado del todo si no hay una actitud permanente de resistencia de la población»

Leider ist der Eintrag nur auf ES verfügbar.

El primer proyecto de urbanización del barranco de Veneguera contemplaba 140.000 camas turísticas, cuatro puertos deportivos y un campo de golf, que no se han llegado a construir. El libro Salvar Veneguera. El poder en movimiento recoge treinta años de lucha por evitar las obras en ese barranco de Gran Canaria. Sus autores, José de León, Miguel Ángel Robayna y Juan Manuel Brito, lo presentaron en la Sala José Saramago. De León comenzó señalando que “el libro tiene mucho que ver con las acciones de la Fundación César Manrique” y que “además está de actualidad por el Movimiento 15-M”, y dio paso a un vídeo en el que se muestran imágenes de esas tres décadas de movilizaciones, desde que nueve personas decidieran hacer frente a la urbanización, hasta que el Parlamento aprobó la ley para congelarla. Puntualizó que “Veneguera no está a salvo del todo, ya que no hay ni un trozo de Canarias que esté salvado del todo si no hay una actitud permanente de resistencia por parte de la población”.

Para elaborar el libro, los autores utilizaron tres tipos de fuentes: más de treinta entrevistas a personas relacionadas con el movimiento, el análisis de las noticias aparecidas en prensa y el expediente de la urbanización. De León explicó la evolución de la propiedad del suelo y cómo se filtran a la prensa en 1983 los detalles del primer plan parcial, que da lugar al primer comité de ‘Salvar Veneguera’, que sirve como reacción no solo contra la urbanización sino contra todo el modelo de desarrollo económico y turístico y también contra el modelo político y legislativo que nace con la elaboración de las primeras leyes canarias. Destacó a “dos personajes que atraviesan esta historia y siempre apoyan la urbanización”: Lorenzo Olarte y Jerónimo Saavedra, así como los debates dentro del movimiento sobre si era mejor aceptar una pequeña urbanización o rechazar cualquier obra en el barranco. También puso de manifiesto el papel de Mario Conde en el proyecto. Veneguera pertenece a La Unión y el Fénix, que a su vez pertenece a Banesto y Urbis. “Uno de los tres grandes temas por los que cae Conde fue Veneguera”, dijo José de León, ‘Pepe el Uruguayo’.

El movimiento logra reunir 50.000 firmas contra la urbanización y presentarlas en el Parlamento como una Iniciativa Legislativa Popular (ILP). Esa ley, de un solo artículo, se convierte en otra completamente distinta tras las enmiendas, y se acaba aprobando un proyecto de 20.000 camas, aunque finalmente, cinco años después, se aprueba en el mismo Parlamento no llevar a cabo la urbanización. “El 35 por ciento de los parlamentarios que votaron una cosa, después votaron la contraria”. Hace unos meses, el Tribunal Supremo confirmó que los propietarios no tienen derecho a indemnización, pero aún no se ha puesto en marcha un proyecto de recuperación del barranco, tal y como contempla la última ley aprobada. “Hasta que esto no se cumpla, siempre habrá posibilidad de que se desarrolle”, apuntó de León.

 Juan Manuel Brito comenzó su intervención señalando que una de sus intenciones al afrontar el libro era la de ver “qué podía aportar esta historia a la sociedad” y explicó que la elección del subtítulo El poder en movimiento es una reivindicación “del poder basado en la legitimidad y no en la autoridad”, reclamando la idea de que “es posible actuar y condicionar las políticas públicas”. Dijo que ‘Salvar Veneguera’ es uno de los focos constituyentes del movimiento ecologista canario en el que aparecen las características más comunes de los grupos ecologistas posteriores. El Movimiento puso de relieve “la baja calidad del modelo democrático en Canarias”. “La reflexión sobre la democracia no está muy extendida”, aunque destacó que en ’Salvar Veneguera’ participaron miles de personas. Para Brito, lo ocurrido en el Parlamento con la ILP deja clara la vinculación entre el poder económico y el político y que los parlamentarios responden a una lógica de “mantenerse en el poder. “Hay falta de deliberación en el Parlamento —aseguró —, los mismos que rechazaron la ley, la aprobaron, cinco años después, sin dar ningún argumento”. También señaló que el conflicto de Veneguera “retrata a Coalición Canaria” porque desencadena una lucha de poder interna, tres de sus diputados no acatan la disciplina de voto y el consejero González Viéitez acaba abandonando el Gobierno y con él, el sector progresista de CC. También en el PSOE hubo conflicto entre Jerónimo Saavedra y Carmelo Padrón.

El tercero de los autores, Miguel Ángel Robayna, relató que su inicio en los movimientos sociales partió de Lanzarote con el del ‘Malpaís de la Corona’, “una batalla muy bonita”, que se ganó, aunque después se perdió la de ‘Salvar Papagayo’. Dijo que el libro es un intento de estimular la memoria para que las siguientes generaciones no empiecen de cero. Reflexionó sobre la necesidad de conseguir “que la defensa del territorio sea una parte importante de nuestro pueblo”. Describió, finalmente, cómo confluyeron en ‘Salvar Veneguera’ distintas corrientes ideológicas y cómo se plantearon entonces muchos de los problemas actuales, surgidos de la lógica impuesta por el turismo sobre el territorio, comparándolo con la locomotora de los Hermanos Marx, que van quemando los vagones para que continúe en marcha. Sin embargo, “los sucesivos  gobiernos de Canarias siguen fascinados por la falacia del crecimiento continuo”. “Hace falta coraje moral y valentía cívica”, concluyó.

 

Taller «Tejer el territorio. Una perspectiva etnográfica»

Leider ist der Eintrag nur auf ES verfügbar.

El escritor y etnógrafo José Luis Puerto impartió el taller “Tejer el territorio. Una perspectiva etnográfica” los días 4 y 5 de abril en la sala José Saramago (Arrecife) de la Fundación César Manrique. El objetivo principal del curso era el análisis del paisaje, la conservación del patrimonio o del territorio, desde el punto de vista de la etnografía. El taller se planteó partiendo de cómo el ser humano, “ese yo grupal”, según señaló el director del curso, realiza una serie de acciones en cualquier comunidad, en el espacio en el que habita, de tal modo que ese espacio se convierte en territorio, en un espacio de cultura.

“Se habita y surge el hábitat, se edifica y surge la arquitectura tradicional, se trabaja y surgen actividades agrícolas o artesanas…”, señaló Puerto, que destacó y centró su estudio en cuatro acciones que realizan los hombres en todas las comunidades: habitar, trabajar, celebrar y descansar. “En todo territorio aparecen estas acciones del ser humano”, aseguró, destacando, que hay más acciones que caracterizan a las comunidades humanas, aunque en esta ocasión quiso poner el acento en aquellos aspectos de la cultura material y no en aquellos que conforman la tradición oral como las acciones de crear, creer o imaginar.

Cada una de las cuatro ponencias del taller estuvo dedicada a una de estas acciones, que puestas en común, dan una idea de cómo se teje el territorio a través de esos cuatro hilos y a través del tiempo, que, por una parte, es lineal (las generaciones de hombres y mujeres se van sucediendo) y por otra, está condicionado por la Naturaleza. El director del curso fue transmitiendo a los alumnos (algunos de los cuales provenían del mundo educativo, del  administrativo o del ámbito del turismo) una serie de “fogonazos, ideas o perspectivas” para que adquieran las herramientas necesarias para hacer una investigación etnográfica, para saber cómo se puede conocer el patrimonio, cómo valorarlo para preservarlo y cómo se configura una identidad, que, destacó, “nunca es cerrada sino compartida con el mundo al que pertenecemos”.

El curso ofrecía una metodología de estudio de los territorios, abordando distintos aspectos de cada uno de esos cuatro campos: los materiales, elementos decorativos o ritos referentes a la arquitectura tradicional; la vida pastoril, la agricultura; las fiestas populares, los ritos de paso o los juegos y la forma en que se emplea el tiempo de ocio, finalmente. Puerto fue introduciendo estos aspectos, primero desde un punto de vista teórico, para después pasar unas imágenes ilustrativas de aquello que se va explicando y que pertenecen, principalmente, a ejemplos de la realidad que más ha trabajado este etnógrafo, el Oeste de Castilla y León y la comarca de Las Hurdes en el Norte de Extremadura.

El estudio etnográfico se tiene que articular, según explicó José Luis Puerto, mediante dos vías, la teórica y la práctica. “Para saber en etnografía hay que leer mucho, pero hay que enterarse de la cultura tradicional, hay que ir al territorio y hacer trabajo de campo”, señaló. “Pero claro —subrayó—, este trabajo no se puede hacer de cualquier manera, hacer una tarea etnográfica no es ir con una grabadora y ver qué se le ocurre al anciano con el que me encuentro, sino que tienes que saber a qué vas, qué quieres estudiar, qué quieres documentar, no es la ocurrencia del momento”. “En etnografía, el trabajo de campo es fundamental, pero siempre ha de estar fundamentado”. Para ello puso varios ejemplos de cuestionarios, que se pueden adaptar para estudiar cada caso particular, cada territorio. Hay que volver una segunda vez al lugar de la investigación porque “te están esperando, has reactivado su memoria, la ‘memoria dormida’ y tienen más detalles que te pudieran interesar”.

Una de las conclusiones del taller es que los seres humanos se comportan de modo muy parecido en cualquier territorio, pero utilizando los elementos que tienen a su alrededor y la cultura en la que viven. “Un campesino americano va a utilizar las herramientas a su alcance para lo mismo que uno europeo o uno asiático”. “Tenemos más en común de lo que parece —señaló Puerto—, y cada uno lo adapta o lo crea a partir de su realidad”.

El estudio etnográfico de un territorio sirve para poner en valor aquellos elementos propios, pero también para desmitificar. “En Lanzarote se podría estudiar la cultura tradicional de la Isla, pero eso no quiere decir que esa cultura sea una cosa cerrada, sino que también hay una universalidad”, aseguró el director del taller, que advirtió de un peligro: la manipulación política de la etnografía, que acaba por hacer una construcción interesada del pasado. “No se puede crear o inventar —dijo— una identidad interesada de una región porque eso es una recreación, una falsificación”. “Hay que documentar lo que se produce tal cual y el gran trabajo pendiente es la posterior comparación”, añadió. Por último, alertó de otro peligro, el de la escenificación de las propias tradiciones, que se repite prácticamente en todos los territorios que reciben turistas: “eso es una profanación de la identidad”, señaló Puerto.

Más información: Nota de prensa