Ángeles Mastretta

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Ángeles Mastretta: “Escribo para contar la certeza de que estos tiempos tienen remedio”

El pasado 25 de marzo Juan Cruz presentaba en la FCM junto a Pilar del Río su último libro Egos revueltos, en el que recoge anécdotas sobre los escritores que ha frecuentado a lo largo de su vida. La presidenta de la Fundación José Saramago recriminó al escritor tinerfeño que apenas hubiera nombres de mujer entre la relación de egos descritos y citó a algunas escritoras que merecían habitar en las páginas del libro. Una de ellas fue Ángeles Mastretta. “Decir su nombre en alto fue un conjuro”, dijo ayer Pilar del Río, que volvía a la FCM, en esta ocasión a la sala de la Plazuela, para acompañar precisamente a la escritora mexicana en su conferencia, dentro del ciclo El autor y su obra.

Mastretta es una conferenciante notable, cercana y aguda. Busca y encuentra la complicidad del público y es capaz de desatar carcajadas sin que se note cómo tira del nudo. Contó su vida, su obra, su enfermedad y acabó leyendo sus textos. Comenzó con una breve reflexión sobre el motivo de la escritura (“que estén ustedes aquí me ayuda a creer que vale la pena escribir”) y pasó a hablar de su infancia “febril y feliz”, su adolescencia “consternada”, su padre, que escribía los domingos para un periódico que nunca le pagó, su madre, “tímida y drástica”, su hermana, presente en la sala, sus hijos, su pareja… Estudió periodismo en México DF “para buscar la verdad como una mezcla de verdades” y se quedó a vivir en esa ciudad: “Bendigo mi desgracia de vivir en México DF”. Se definió como “indecisa, impuntual, friolenta, incapacitada para dar órdenes y para decir no”, seducida por las causas perdidas y regida por el deseo de contar el mundo y las cosas en las que cree.


Tras la vida, la obra. “¿Para qué escribe una un libro?, se preguntó. Primera razón: “Para sentirse acompañada”. “Los escritores somos menos certeros que los físicos y más empeñados en la magia que los médicos”, dijo después de explicar las dificultades a las que se enfrenta un escritor para hacer interesante y creíble aquello que escribe. Segunda razón: “Para poder vivir todas las vidas que no podemos vivir nosotros” y porque “nuestra realidad puede mejorar si convocamos otras realidades”. Reconoció que es experta en finales felices y que sólo una vez comenzó un libro sabiendo cómo iba a acabarlo, aunque no lo cumplió. Transmitió su “obsesión por las palabras”, “por cómo suenan y se combinan”. “Ésa es la parte más secreta de mi vida privada”, dijo. El desvelo por trazar la novela, por dibujar un destino para los personajes, es algo solitario. “A nadie le interesa”. Sólo apuntó una trampa sobre el oficio de escribir: “Para que las cosas parezcan naturales tiene que haber un artificio”. Y tercera razón: “Para contar la certeza de que estos tiempos tienen remedio, no son peores que otros”.
A partir de aquí comenzó un coloquio entre Pilar del Río y Ángeles Mastretta. La periodista invitó a la escritora a que hablara sobre su enfermedad, la epilepsia. “Una enfermedad de genios”, según le dijo el poeta Renato Leduc. La autora de Mujeres de ojos grandes explicó, entre carcajadas del público, su relación con la epilepsia desde que tuvo conocimiento de ella y su evolución hasta la actualidad, que ha ido desapareciendo. También explicó el motivo de su inmediato viaje a Milán con su hermana Verónica. Va a ir a conocer a Ludovica, una mujer que se enamoró de su padre porque le hacía reír mientras caían las bombas en Italia en la Segunda Guerra Mundial. Mastretta había comenzado la conferencia contando que José Saramago le había retado a que se centrara en escribir un nuevo libro y no tanto en el blog que escribe en El País (http://lacomunidad.elpais.com/puerto-libre) y terminó comprometiéndose con el público, con sus lectores, a escribir esa historia, “la de quiénes eran estas dos personas y el mundo en que vivieron antes de que naciéramos”. La autora mexicana cerró la conferencia leyendo textos propios, sobre la felicidad, sobre el juego…  y aunque había advertido que tiene la certidumbre de que no entiende nada, concluyó con una certeza: “La felicidad no se busca, se encuentra”.

Claudio Magris. Entre el Danubio y el mar. Itinerario de un escritor

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Claudio Magris: “Sólo se disfruta de la identidad propia cuando uno se olvida de ella”

El escritor italiano Claudio Magris inauguró las actividades culturales del presente año en la Fundación César Manrique, con la conferencia Entre el Danubio y el mar. Itinerario de un escritor. Ejerció de presentador el poeta y traductor Rafael-José Díaz, quien recordó que el pensamiento sobre la frontera constituye uno de los ejes principales de la obra de Magris. Otro de esos ejes, estaría conformado por el debate sobre la identidad, en realidad, sobre los diferentes tipos de identidad. Y un tercer eje vendría a situarse en torno a la alternativa entre utopía y desencanto. El introductor del escritor se refirió a Claudio Magris como “viajero incansable por confines que van desde Islandia hasta Australia sin olvidarse nunca de su Trieste natal”, que dialoga no sólo con su propia literatura sino con las tradiciones y obras centrales de Oriente y de Occidente. A su juicio, “Magris escribe siempre contra el olvido y a favor de una vida más plena, en la que los horrores de la historia no sean escamoteados, pero tampoco lastren las esperanzas de un mundo mejor”.

Por su parte, el autor de Microcosmos adelantó que no iba a hablar de sus libros, sino de los temas que trata en ellos considerando que de esa manera, “uno acaba por hablar de sí mismo”. El Danubio, Trieste, el mar, los territorios fronterizos y las identidades, son cuestiones a las que hace referencia en su trabajo. Recordó un viaje y una conferencia que pronunció en Tenerife en 1990, para hablar de la obsesión identitaria, de la que dijo que no se puede hablar en singular, pues tenemos muchas identidades: la nacional, la cultural, religiosa, sexual, etc. Esas identidades, expresa Magris, no se pueden retratar porque no son rígidas, sino que deben narrarse. Citando a Italo Svevo, que decía que uno sólo disfruta de la vida cuando se olvida de ella, señaló que con la identidad ocurre lo mismo.

Esta reflexión le indujo a hablar sobre sus orígenes y sobre las situaciones ridículas o absurdas de la historia. Nació, como Svevo, en Trieste, junto a la frontera con la antigua Yugoslavia. Trieste, hasta 1954, fue un protectorado de Estados Unidos, Rusia, Francia y Gran Bretaña. Por desacuerdo entre estas potencias nunca se nombró gobernador, hasta que se debatió en 1975, veinte años después de que ya fuera territorio italiano. “La historia está llena de situaciones grotescas”, afirmó Magris, para quien la realidad las sirve en bandeja: “el escritor sólo copia”.

Siguiendo el itinerario de su vida, contó que fue a estudiar a Turín, una ciudad muy diferente de Trieste, repoblada con gente del sur del país. Por nostalgia, confesó, comenzó a leer libros sobre la historia de su ciudad y a autores austriacos, a cuyo imperio había pertenecido la ciudad: “El Imperio había dejado una gran nostalgia pero también una gran literatura”. Explicó igualmente el proceso de escritura de El mito habsbúrgico en la literatura austriaca moderna, recopilación de su tesis doctoral. Comenzó a abordarlo sin saber qué es lo que iba a escribir, una situación que se ha repetido cada vez que afronta una obra: “Se descubre mientras se escribe”. A pesar de tratarse de un ensayo, lo calificó como una “autobiografía indirecta”.

Otros libros

Pasó a continuación a comentar brevemente algunos de sus otros títulos: Lejos de dónde, El Danubio, Microcosmos, en el que se cuenta la vida y la muerte de una persona sin que se sepa nada más sobre él, tan sólo lo que él ve y vive, y Otro mar, que es la búsqueda de una vida auténtica. Sobre el tema del viaje o de los viajes, al que recurre permanentemente, dijo que “el modelo siempre será la Odisea”, y distinguió entre la obra de Homero y el Ulises de Joyce, asegurando que el primero es más contemporáneo e inquietante, ya que el viaje no tiene fin; mientras que el relato de Joyce, “es más confortante”.

Conjeturas sobre un sable fue su primer libro de ficción, aunque esté basado en hechos reales: en la situación de Udine a finales de la Segunda Guerra Mundial. Magris vivía en Udine, al norte de Italia, que era una ciudad ocupada y en la que se quería levantar un estado cosaco. Lo que le interesaba de esta situación, tan absurda, era el deseo de tener una patria, incluso a través de una alianza con el mal: “Hacer una tierra cosaca en Friuli era algo artificial y grotesco. Yo creo en la búsqueda de lo auténtico”, añadió. La novela cuenta la historia de Piotr Krasnov, un coronel cosaco que era una marioneta de los alemanes, pero que soñaba con ese gran estado cosaco.

El desencanto

Para terminar se refirió a su obra A ciegas, para la que necesitó dieciocho años de trabajo. Los elementos tratados en el libro son la utopía y el desencanto. La historia de la lucha por una causa, de la lucha por el comunismo, de la resistencia y del rechazo social.

La conferencia, ya en su ronda de preguntas, finalizó con el mismo asunto con el que empezó: los nacionalismos. Magris se refirió a ellos señalando que tratan de oponerse a una identidad mayor convirtiéndose en un “fetichismo de idolatría local, que acaba por cerrar el mundo”. “Ser italianos o españoles es una forma de ser pero no un valor, es una base para formar un valor, para comenzar a dialogar.”

Fernández-Galiano y la arquitectura apasionada de Herzog & De Meuron

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La mirada divergente de Luis Fernández-Galiano se posó en la sala José Saramago de la FCM sobre los arquitectos suizos Jacques Herzog y Pierre de Meuron, “los más celebrados en el mundo”, según el propio conferenciante, que quiso aportar sobre ellos una mirada distinta de la habitual para revelar una arquitectura apasionada y en contacto con la Naturaleza frente al análisis habitual que los coloca en un minimalismo seco y contenido. De ahí el título de la conferencia: “Herzog & De Meuron, Dionisio en Basilea”. De los tres elementos, el primero, el nombre de los arquitectos se explica por sí sólo, el segundo, Dionisio, por la interpretación de sus obras como una pulsión hacia el paisaje y la materia, en contraposición a Apolo y lo apolíneo y la tercera, Basilea, porque es la ciudad donde nacieron ambos, donde tienen su estudio y donde han construido buena parte de sus edificios.

Basilea es el punto de partida de estos dos arquitectos que nacen en 1950, estudian juntos en Zurich y siempre han trabajado juntos. Basilea, ciudad suiza fronteriza con Francia y Alemania, “donde ha florecido la inteligencia”, según destacó el conferenciante, también es el punto de partida de su obra, que se inicia con una performance en el carnaval de la ciudad junto al artista alemán Joseph Beuys. Herzog & De Meuron comienzan su carrera influidos por su maestro Aldo Rossi quien les enseña que la arquitectura puede ser silenciosa y fría en tanto que es Beuys les muestra la exuberancia del arte.

Fernández-Galiano mostró la evolución de su trabajo a través de sus edificios, en orden cronológico. Su primera casa, la casa azul, “es una búsqueda del retorno a lo elemental que rompe con la arquitectura tecnocrática”. “Es la casa que hubiera dibujado un niño”, señaló. En esta primera etapa, también están influidos por Andy Warhol y el arte pop y utilizan elementos expresivos de ese universo.

EL PRIMER EDIFICIO

Con el diseño de viviendas consiguen éxito y reciben numerosos encargos. Su primer edificio relevante será, sin embargo, un almacén para la empresa de caramelos Ricola, con quienes seguirán colaborando a lo largo de su carrera. Tras esta edificación, el proyecto que llama la atención de la crítica internacional es una cabina de señales de tren, envuelta en cobre, junto a un depósito de locomotoras. Una importante aportación inicial a la construcción moderna, explica Fernández-Galiano, será el estudio de un pintor en el que dejan una pared dispuesta para que el óxido y los líquenes completen la pieza, introduciendo de esta manera en la arquitectura, el factor tiempo, incorporando el envejecimiento al edificio como un elemento más. La siguiente solicitud de Ricola supone “una vuelta de tuerca a la historia de la arquitectura” ya que usan el ornamento profusamente y constituye la vuelta al mundo clásico por arquitectos modernos, dando más importancia al revestimiento que a la propia construcción.

La Bodega Dominus, en el Valle de Napa (California) es su primer encargo en Estados Unidos. Se trata de un edificio realizado con gaviones rellenos de piedras basálticas. “Una obra mágica”, según Fernández-Galiano: “es materia presentada en su esencia, algo más que una construcción, es arquitectura que se siente, que se toca…”. Tras esta bodega proyectan el museo Tate Gallery de Londres, sobre una vieja estación eléctrica en el Támesis. La Tate y su sala de turbinas, que dejan vacía, se convierten en el corazón del arte contemporáneo.

EN ESPAÑA

Fernández-Galiano repasó las obras que Jacques Herzog & Pierre de Meuron han desarrollado en las Islas Canarias: la recuperación del frente marítimo y plaza en Santa Cruz de Tenerife y el Tenerife Espacio de las Artes (TEA), que tardó once años en terminarse y que incorpora una fachada carcomida que constituye una seña de identidad de los arquitectos. Así mismo, el conferenciante comentó el edificio central del Forum de las Culturas de Barcelona o la Ciudad del Flamenco en Jerez de la Frontera, aún por realizar y el futuro museo dedicado a Goya en Zaragoza. El más importante, o el más significativo en todo caso, es el edificio de Caixa Forum en Madrid, que Luis Fernández-Galiano analizó con mayor detalle.

A finales de los años noventa, su trayectoria llega a un punto de inflexión, con el tercer encargo que hacen para Ricola. Es un edificio de marketing en el que ya cortan con la búsqueda de lo vernáculo y pasan definitivamente a la empatía con la naturaleza. También fue destacada por Fernández-Galiano la construcción que realizan en Tokio para la firma Prada. En esta ocasión, se ocupan de manera especial del espacio interior, “de las vísceras del edificio”, que hasta entonces no había sido su principal objetivo. Otro tránsito más supuso la biblioteca de la ciudad alemana de Cottbus, que es una obra “casi inmaterial” en la que se trata el espacio interior con dobles volúmenes y en la que se introduce el color.

VOCACIÓN Y EXCELENCIA

Por último, el conferenciante repasó la mala suerte de estos arquitectos con los rascacielos que han proyectado, que no se han llegado a construir, aunque está previsto uno, de forma circular, para la nueva sede del BBVA en Madrid. Se detuvo también en los tres estadios que han diseñado Herzog & De Meuron: el de St. Jakob en Basilea, el Allianz Arena en Munich y el famosísimo Nido de Pájaro, que fue el símbolo de los Juegos Olímpicos de Pekín.

“Herzog & De Meuron mezclan a la perfección la vocación artística y la excelencia profesional. Le proponen al cliente lo que espera de ellos”, terminó diciendo Fernández-Galiano. De hecho, su estudio de arquitectura es el único, de los grandes del mundo, en los que ha aumentado su plantilla en este último año de crisis.

Vicente Verdú

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Hubo un tiempo en que un aura mística recubría a los artistas. El escritor y periodista Vicente Verdú   recordó que en el siglo XIX se produjo una sorprendente deriva que llevó desde “la veneración religiosa al monarca” hacia la “sacralización del artista” a ojos de todos. Se transformaron en seres de los que se esperaba que navegaran por las entrañas del alma humana para descubrir sus misterios y sacarlos a la superficie. “El artista se convirtió en un creador de mundos nuevos. Se le vio, junto a la ciencia, como una aportación al conocimiento de la condición humana. Era el conocedor del sentido de la vida, el que transmitía una revelación”, apuntó el autor de El planeta americano durante su intervención en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique (FCM) el 18 de junio de 2009, dentro del ciclo El autor y su obra. Curiosamente, se daba por bueno que estaban hechos casi a partes iguales de luz y de oscuridad, pues se les acomodaba en el perfil de “gente por lo general tuberculosa, que vivía penosamente, alcohólicos y que, indispensablemente, creaban con dolor”. El autor señaló que “se ha venido arrastrando la ecuación del arte basado en el dolor”.

 Pero esta figura entre mágica y tenebrosa comenzó a desdibujarse en la siguiente centuria. “En el siglo XX había sobre todo que comunicar y el artista ha ido a la par de esa evolución. No bastaba con crear, sino que tenían que ser grandes comunicadores. A día de hoy, el triunfador no es tanto el que descubre mundos, sino el que crea acontecimientos del que participan miles o millones de personas”, expuso Verdú. “El escritor contemporáneo juega con las emociones. Hay que combatir para captar. Actualmente, incluso un profesor que no sepa comunicar es un fracasado”, manifestó. “Yo tengo amigos que escribían novelas experimentales y ahora hacen novelas policiacas. Nunca han estado en una comisaría ni han traficado con estupefacientes, pero sacan libros de esos de los que se dice: ‘No lo podrás dejar’. ¿Qué tiene que ver eso con la creación? Tiene que ver con la distracción y el entretenimiento”, sentenció. “Los artistas ya inventan poco. La provocación ya no provoca, no escandaliza y hay más interés en comunicar que en el pilar de apoyo de conocer más allá. Más o menos todos estamos metidos en ello. Cada uno hace lo que puede…”.

Podría decirse que Verdú, doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de la Sorbona, miembro de la Fundación Nieman de la Universidad de Harvard, colaborador habitual del diario El País, donde ocupó los cargos de Jefe de Opinión y de Cultura, y escritor de éxito, ha hecho bastante en el proceloso mar de las letras. Tenía un escritor dentro. “Es una voz poderosa que te conduce en esa dirección y si no lo cumples tienes un sentimiento de culpa tremendo. Otros piensan que si escriben serán más queridos, pero no piensan que a lo mejor te odian el doble. Y hay también quien dice que no sabe hacer otra cosa”, comentó. Parafraseando a Marañón, matizó que “hay mucha gente que siente esa voz, pero es necesario que se cruce con el talento”. La certeza de su aptitud le vino a Verdú por un camino un tanto retorcido: “Ya estoy harto. O me dices de quién copias o se lo digo al prefecto”, le amenazó un tutor en su etapa de estudiante. “Me estaba alabando dudando de mi capacidad”, subrayó Verdú.

 Este hombre con un escritor encerrado en su interior cursó antes una ingeniería, carrera que no llegó a culminar: “Le dije a mi padre: Mira, no quiero ser ingeniero. Y mi padre, que era abogado, se llevó una alegría. Me pasé a Económicas y obtuve magníficas calificaciones. Y todos decidieron que tenía que ser economista. Pero tenía dudas, lo cual me llevó a suspender cinco asignaturas y a desconcertar a los demás”. En esta deriva se encontraba cuando le surgió la oportunidad de hacer un curso en la Sorbona. Allí se fraguó una decisión vital. “Cuando tuve que volver a España me grabé lo siguiente en la cabeza: no vivirás sino de la escritura. Y me hice periodista. Primero escribía sobre la bolsa, pero como yo lo que quería era escribir poesía pues tarbada en hacer el artículo unas dos horas y media. Hasta que un día el director me dijo: ‘Escribir bien es escribir bien deprisa’. Siempre me despedían por rojo y porque cerraban a menudo”, rememoró.

Con la beca Nieman, y tras su etapa como Jefe de Opinión de El País, se escapó a Estados Unidos. De su experiencia en este país nació El planeta americano. “Todos los libros tienen que ver con la biografía”, afirmó. De sus propias experiencias han surgido también Noviazgo y matrimonio en la burguesía española, El fútbol, mitos, ritos y símbolos, El éxito y el fracaso o Nuevos amores, nuevas familias. En cuanto a su estilo, Verdú reconoció que “el periodismo te enseña a ser claro”.

Lázaro Santana. La memoria mixtificada

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El poeta y crítico literario Lázaro Santana, pronunció el jueves 21 de mayo de 2009, en la Sala Saramago de la FCM, la conferencia La memoria mixtificada, dentro del foro de reflexión Foro Archipiélago. Santana hizo un repaso por la crítica que se ha hecho en las islas en los últimos treinta años sobre autores canarios y señaló que a esta crítica “la falta objetividad y le sobra chovinismo”. “Es inflexible e intransigente —aseguró—y el que se opone no es un discrepante, es un enemigo que ataca a la esencia del ser canario”.

Para llegar a esta conclusión, Santana comenzó con unas consideraciones generales sobre el pasado y la memoria. Citó un cuento de Borges en el que al protagonista le dan la opción de conseguir una memoria prodigiosa y sin embargo escoge olvidarlo todo y citó también la máxima de “quien olvida su historia está condenado a repetirla”. Frente a estas dos concepciones negativas sobre el pasado, opuso la visión de la poesía, que tiende a considerar que “cualquier tiempo pasado fue mejor”.

En ambos casos, lo que hay en común es el miedo al pasado, algo arraigado en nuestra mente y que genera la necesidad de falsearlo. “Solemos adaptar la realidad a nuestros intereses”, señaló Santana, a quien la falsedad le parece peor que la ignorancia. Para subrayarlo, recurrió a la alegoría del desván en el que se guardan los fantasmas familiares. Cuando se descubre que en el desván no hay más que una muñeca rota, se presenta la opción de aceptar lo que se ve, la realidad, o seguir creyendo que lo que se imaginaba es lo cierto. “En lo personal, cada uno es dueño de su imaginación, pero esa opción sobre la historia hay que denunciarla”.

Y eso es lo que comenzó a hacer Santana en su intervención respecto a la crítica sobre autores canarios en las últimas décadas. Señaló que “la mirada provinciana casi siempre falsea la realidad” y que, al analizar lo más cercano, “podemos perder la perspectiva y tendemos a magnificar lo que analizamos”. Destacó que, en ocasiones, esto se hace desde un enfoque político interesado y distorsionado y que, en otras ocasiones, se hace por u sentimiento de orfandad, “para sentirnos protegidos por el pasado”.

En este punto de su intervención, comenzó un repaso por las críticas realizadas sobre algunos autores canarios. Sobre la poesía de Domingo Rivero se ha llegado a decir que es superior a la de Unamuno, algo insostenible, a su juicio, pero que “se hace para construir un ascendente fuerte desde el que partir”. También destacó que la interpretación de Nicolás Estébanez como abanderado del nacionalismo canario es falsa, ya que fue universalista y anarquista y señaló que de su poema Canarias se ha hecho “una interpretación torcida”. Algo parecido ocurre con la figura de Cristóbal del Hoyo, que como poeta no escribió una sola línea propia ya que se dedicó a traducir poemas portugueses y sin embargo en su Oda al Teide algunos han visto “el poema de la libertad del hombre canario”.

Otra de las mixtificaciones realizadas con autores canarios se refiere a los surrealistas. Según Santana, se ha magnificado la visita de André Breton a Tenerife en 1935, para enlazar directamente a los autores canarios con los franceses y negar los lazos con los españoles., algo que atribuye a un “complejo de inferioridad”, ya que la influencia tanto de Alberti como de Jiménez Caballero, sobre los autores canarios es, en su opinión, clara. “La vinculación intelectual de los vanguardistas canarios se produce con autores de la Península casi exclusivamente”, afirmó el crítico literario, que también sostuvo que al surrealismo canario se le ha querido dar mucho peso cuando apenas tuvo influencia. Señaló que Canarias sí aportó dos buenas figura al surrealismo: el pintor Óscar Domínguez y Agustín Espinosa. Frente a esto destacó como un exceso insostenible que se haya dicho del libro Lo imprevisto de Domingo López Torres, que es “uno de los mejores libros del surrealismo”. Para Santana, estas consideraciones tenían cierto sentido en 1975 tras salir del franquismo “pero ahora ya no”.

Santana citó también el caso de una exposición del grupo Pajaritas de papel (1928-1930), formado entre otros por Domingo Pérez Minik, que organizó el Gobierno de Canarias. En el texto del comisario incluido en el catálogo de la muestra, Santana encontró otro “ejemplo de irresponsabilidad crítica”, ya que en ese texto se consideraba la “fundacional” e “ingente labor creativa” del grupo, cuando ellos mismos se definían como creadores de arte doméstico. Terminó con el ejemplo de Graciliano Afonso (1775-1861), del que se ha dicho que realizó una labor cultural “titánica” y que su obra había que entenderla comparándola con lo que se hacía en las islas en su época.

La conferencia finalizó con un ejemplo histórico de este tipo de mixtificaciones. Se refirió al pasaje narrando por el alférez Alonso Jaime Sotomayor que participó en 1483 en la conquista de Canarias junto a Juan Rejón. Cuenta que un canario viejo le dio a Rejón buena información para comenzar a invadir la isla de Gran Canaria. Después, algunas crónicas convirtieron a ese canario viejo en una canaria y posteriormente, en Santa Ana. Santana, el conferenciante, señaló que “los que se ocupan de la crítica deben elegir si al final de su estudio se quedan con el canario viejo o con Santa Ana”.

Tras su intervención comenzó un animado debate sobre el contenido de su ponencia.

Víctor Gómez Pin. Contra la barbarie: la filosofía educadora de la humanidad

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“Voy a hacer apología de la filosofía”. Así comenzó Víctor Gómez Pin la conferencia titulada Contra la barbarie: la filosofía educadora de la humanidad, que ofreció en la Sala José Saramago de Arrecife el 19 de marzo, con la que la FCM inauguró su programa de actividades de 2009, y que puede verse desde el archivo de emisiones en www.tv.fcmanrique.org

 

“Es difícil convencer a la gente de que los filósofos hablan de cosas que conciernen a todos, y si hiciéramos una encuesta”, introdujo Gómez Pin, “y preguntáramos a la gente qué es un filósofo, la respuesta seguramente sería esta: una persona que se ocupa de asuntos que no interesan a nadie (o sólo a ellos mismos) y lo hacen además con una terminología oscura que no se entiende”. Una idea que es injusta, a juicio del conferenciante, pero que a veces ha sido provocada por los propios filósofos.

 

Gómez Pin dedicó buena parte de su reflexión al filósofo griego Aristóteles, el primer biólogo y físico de la Historia, que redactó la Constitución de Atenas, recolectó proverbios, hizo tratados de Lógica, de Cosmología… y de Metafísica. “Las primeras quince líneas de la Metafísica aristotélica explican qué diferencia al hombre del resto de animales: todos los humanos desean / aspiran / necesitan, por su propia condición y naturaleza, la lucidez”, afirmó el profesor Gómez Pin, quien añadió que “una sociedad que no permite alcanzar esa lucidez está mutilando nuestra propia condición. Nuestros genes exigen lucidez, y donde no hay lucidez, hay síntoma, eso lo sabe cualquier psiquiatra”. Para el conferenciante, “el hombre, además, a diferencia del resto del mundo animal, es el único al que le gusta saber por saber, al margen de sus necesidades de subsistencia; nos gustan los sentidos por ellos mismos; lo que nos gusta no es tanto adecuarnos a la vida, sino contemplarla”.

 

Ahondando en las características que definen al hombre como tal, Gómez Pin señaló la capacidad de raciocinio y el uso de la técnica como los dos elementos fundamentales que nos diferencian de los animales. Una capacidad de raciocinio que, según el filósofo y escritor, “hace que nos relacionemos con el mundo a través de conceptos e ideas, con las que hacemos juicios y nos hace, por tanto, seres de juicio”.

 

Otra de las características singularizadoras y específicas del ser humano es el lenguaje. Para el conferenciante, “mientras el resto de animales tienen códigos de señales, el hombre convirtió el instrumento del lenguaje en un fin en sí mismo”, lo que llevó al filósofo a afirmar que “quien instrumentaliza la palabra pierde su dignidad como hombre”, y que “un poeta es alguien que renuncia a usar la palabra como instrumento y se pone al servicio de la palabra”.

 

Para finalizar su intervención, Gómez Pin señaló que “barbarie es no luchar por las condiciones necesarias para que toda la humanidad pueda realizarse encontrando la lucidez; y la libertad y la fertilidad del espíritu humano está por encima de todas las prioridades”.

Victor Gómez Pin es catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde enseña Teoría del Conocimiento e Introducción al Pensamiento matemático. Desde muy joven se trasladó a la Sorbona de Paris donde alcanzó el grado de Doctor de Estado con una tesis sobre el orden aristotélico. Tras años de docencia en universidades francesas se incorporó a la Universidad del País Vasco de cuyo Departamento de Filosofía fue el primer director.

Victor Gómez Pin es Cordinador del Congreso Internacional de Ontología, cuyas ediciones desde hace 16 años han merecido el patrocinio de la UNESCO.

Autor de casi una treintena de libros, ha obtenido entre otros los Premios Anagrama de Ensayo y Espasa de Ensayo. Entre sus obras destacan El drama de la ciudad ideal, Límites de la conciencia, El infinito, Descartes, la exigencia filosófica, La dignidad y La tentación pitagórica. Su último libro publicado es Filosofía: Interrogaciones que a todos conciernen, en 2008.

Daniel Innerarity. Un mundo desincronizado

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Daniel Innerarity participó en el espacio de reflexión "Fronteras y direcciones del progreso" el 30 de octubre de 2008.

Primero Daniel Innerarity marcó los tiempos de su conferencia ‘Un mundo desincronizado’. Tres partes, tres tiempos. Se propuso (y lo consiguió) explicar por qué las guerras actuales son conflictos de tiempo y ya no de espacio. Después explicó por qué en la sociedad hay muchos tiempos diversos y finalmente expuso su concepto de cronopolítica: cómo entender la política como una gestión de los tiempos.

“Todos sabemos que quien manda es quien controla el tiempo”, comenzó Innerarity, que lanzó preguntas al público: ¿quién controla el tiempo?, ¿cuál es la velocidad correcta? Su hipótesis es que los conflictos actuales, desde los domésticos a la geopolítica, son conflictos de tiempo. “En geopolítica antes se ocupaba espacio y ahora lo interesante es hacerse con el tiempo”. “La cronopolítica es más interesante que la geoestrategia”.

“En el fondo luchamos por quitar el tiempo a otros”, según Innerarity que considera que la manera moderna de exclusión es acelerar los procesos sociales, que imponiendo velocidades se crean fronteras. Según el filósofo, hay que volver a la idea del marginado, que es una idea espacial, como el retrasado. El marginado vive hoy en otro tiempo. ¿Y cuáles son las dos instancias que tratan de imponer sus tiempos al resto? La economía financiera y los medios de comunicación.

Los sistemas más rápidos imponen su tiempo

Así llegó a la segunda parte, al segundo tiempo de la conferencia, la explicación de la policronía actual: cómo personas que viven en el mismo espacio, lo hacen en tiempos distintos. “Hay tantas velocidades que no hay una instancia  natural de las cosas”, señaló. Cada uno de nosotros reivindicamos nuestro ritmo. Existen, a la vez, los tiempos de las personas y los tiempos de los grupos.  Y hay choques. Hay lógicas temporales antagónicas y hay, por supuesto, lógicas temporales que pretenden imponerse sobre el resto.

Ese choque es especialmente importante entre los subsistemas sociales: la Economía, el Derecho, la Religión, la Política, los medios de comunicación… “Todos tienen tiempos muy diversos y chocan continuamente”. En esos choques, en esa “guerra desigual”, los sistemas más débiles, los más lentos, ven cómo los más rápidos les imponen su tiempo. Entre los más rápidos están—insistió Innerarity— la economía financiera y los medios de comunicación y entre los más débiles está la ecología (el tiempo de reposición natural es muy lento comparado con el tiempo del consumo), el Derecho (muy lento frente a los avances tecnológicos) o la política que necesita de la deliberación, de la búsqueda de razones.

“Se ha pensado que los progresos se armonizaban y el progreso se ha astillado: hay muchos avances en unos subsistemas y en otros no”. Dos ejemplos: la Unión Europea, de la que se pensó que el mercado único llevaría a una unión política, y China, que avanza hacia el capitalismo pero no hacia los Derechos Humanos. Y una desincronización clara respecto a las fuentes de energía: “hay ciclos naturales de regeneración que no están a la altura de la capacidad de uso de esos ciclos”. La velocidad de consumo es enorme.

La política debe democratizar el tiempo

Y llegó el tercer tiempo. ¿Cómo pensar un tiempo democrático? Esta es la función principal de la política, según Innerarity: democratizar el tiempo. Hay dos supuestos de la democracia moderna que hoy ya no son válidos: el concepto de la unidad del tiempo histórico y la compatibilidad entre el tiempo político y el tiempo social. “Nadie pensó que fueran incompatibles”.

La articulación del debate en torno al pasado, presente y futuro y la dicotomía entre conservador y progresista “hoy ya no está tan clara”. Es un anacronismo. “Ser progresista o conservador hoy significa poco”. Es más: “un reaccionario no es alguien que quiera conservar algo del pasado, es lo contrario”. “Un reaccionario destruye el futuro a través de la aceleración en nombre del futuro”. Como ejemplo, la batalla electoral entre Royal y Sarkozy: la izquierda es la del ritmo lento y la derecha la del ritmo rápido. “La lógica de la izquierda hoy es conservacionista”, mientras que los conservadores están a favor de la aceleración.

Y aquí señaló que “la aceleración dificulta y debilita la capacidad de deliberación y decisión del sistema político”. O dicho de otro modo: “La dinámica de la aceleración de la sociedad es una amenaza para la política porque dificulta la autodeterminación democrática”. Ese énfasis en agilizar las decisiones puede acabar siendo una coartada para tomar decisiones sin trámites democráticos. Así pues, la sociedad se va despolitizando. “Hoy el problema—señaló Innerarity—no es gobernar bien o mal, es gobernar. “El 90% de lo que hace un político es gestionar la reparación de los daños: la política es melancólica”. Llegamos a una democracia despolitizada en la que algunos pretenden que la política sea un anacronismo. Así que el desafío se traduce en cómo defender la democracia defendiendo las propiedades temporales de la democracia, cómo defenderse frente a los tiempos de la economía financiera y los medios de comunicación.

Innerarity, que miró varias veces su reloj, aseguró durante la conferencia que el tiempo de atención que una persona puede dedicar a escuchar a otra no suele pasar los cincuenta minutos. El ponente habló y contestó a las preguntas del público durante más de una hora y media. 

Eduardo Mendoza

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Eduardo Mendoza participó el 23 de octubre de 2008 en el espacio de reflexión El autor y su obra, e hizo un recorrido por su vida, abordando los episodios fundamentales que arrojan luz sobre su vocación como narrador.

Con humor y una fina inteligencia, Eduardo Mendoza se aproximó a su trayectoria vital y literaria como si se tratara de uno de los personajes de sus novelas, comenzando con su infancia y las circunstancias del entorno familiar y social, para después hacer hincapié en su etapa de los años setenta, cuando escribió su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, poniendo en relación su literatura con las circunstancias históricas.

A partir de aquí, Mendoza reflexionó sobre buena parte de sus obras, y compartió con el público los rasgos principales de su actividad como escritor y los motivos que le impulsaron a escribir sus obras.

Eduardo Mendoza nació en 1943 en Barcelona, donde cursó todos sus estudios. Después de licenciarse en Derecho, estudió sociología en Londres y trabajó como abogado en varias empresas y más tarde como traductor e intérprete en las Naciones Unidas y en diversos organismos internacionales.

En 1975 publicó su primera novela, La verdad sobre el caso Savolta, con la editorial Seix Barral, a la que ha seguido siendo fiel hasta el día de hoy. Otras novelas suyas son: El misterio de la cripta embrujada, La ciudad de los prodigios, Sin noticias de Gurb y Una comedia ligera, hasta la más reciente, El asombroso viaje de Pomponio Flato, aparecida este mismo año. También ha escrito obras de teatro, en catalán, y ha hecho traducciones al castellano y al catalán.

Desde 1988, se dedica exclusivamente a la literatura, salvo un periodo en que impartió clases de interpretación en la universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Ha colaborado como columnista en el diario El País.

Miguel Cereceda analizó el proyecto de Chillida en Tindaya

El 25 de septiembre de 2008, Miguel Cereceda pronunció la conferencia titulada Chillida / Tindaya, dentro del espacio de reflexión Miradas divergentes.

Miguel Cereceda (Santander, 1958) es Profesor titular de Estética y Teoría de las Artes en el Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido Catedrático de Filosofía de Bachillerato y profesor de Sociología del Arte en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha. Actualmente es miembro de la Junta Directiva del Círculo de Bellas Artes de Madrid, crítico de arte en el diario ABC de Madrid y Profesor Invitado en el Departamento de Arte y Nuevos Medios de la Universidad de Potsdam (Alemania).

Ha comisariado numerosas exposiciones, entre las que cabe destacar Hacia un nuevo clasicismo. Veinte años de pintura española, con obras de los escultores españoles más importantes de los años ochenta, y Desesculturas, con obras de una selección de escultores españoles de los años noventa.

Es autor de los libros El lenguaje y el deseo (1992); Kant: el uso teórico y el uso práctico de la razón (1992); El origen de la mujer sujeto (1996); Hacia un nuevo clasicismo. Veinte años de escultura española (1999); Desesculturas  (2002); El Barco del Arte (2005) y Problemas del arte contemporáne@ (2006, reed. 2008), además de diferentes publicaciones colectivas.

Ha publicado, además, numerosos textos de catálogos y colaboraciones en diversas revistas nacionales.

En el transcurso de su intervención, Cereceda hizo un recorrido por la historia de la construcción de las principales esculturas públicas y monumentales del s. XX, así como por las polémicas que suscitaron y su posterior recepción, para contextualizar el debate planteado en torno a la intervención de Eduardo Chillida en Fuerteventura desde el punto de vista del conferenciante.

Así, Cereceda citó ejemplos como la Torre Eiffel de París, La Sirenita de Copenhage, el monumento a Balzac de Rodin, la escultura de Picasso del Civic Center de Chicago, el museo Guggenheim de Bilbao o la escultura “Elogio del horizonte”, en Gijón, del propio Chillida, como casos en los que la implantación de determinadas esculturas monumentales han creado grandes controversias estéticas, sociales y económicas.

El conferenciante defendió la intervención de Eduardo Chillida en la montaña de Tindaya, en Fuerteventura, desde una perspectiva estética y por el alto valor artístico y la singularidad de la obra que, a su juicio, contribuiría a potenciar la conservación del entorno. Pidió que se desvincularan los problemas políticos y económicos del juicio estético y que se investigara en los tribunales las desviaciones que se hayan podido cometer en el desarrollo del proyecto, que censuró.

Miguel Cereceda. Chillida / Tindaya

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El 25 de septiembre de 2008, Miguel Cereceda pronunció la conferencia titulada Chillida / Tindaya, dentro del espacio de reflexión Miradas divergentes.

Miguel Cereceda (Santander, 1958) es Profesor titular de Estética y Teoría de las Artes en el Departamento de Filosofía de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha sido Catedrático de Filosofía de Bachillerato y profesor de Sociología del Arte en la Facultad de Bellas Artes de Cuenca de la Universidad de Castilla-La Mancha. Actualmente es miembro de la Junta Directiva del Círculo de Bellas Artes de Madrid, crítico de arte en el diario ABC de Madrid y Profesor Invitado en el Departamento de Arte y Nuevos Medios de la Universidad de Potsdam (Alemania).

Ha comisariado numerosas exposiciones, entre las que cabe destacar Hacia un nuevo clasicismo. Veinte años de pintura española, con obras de los escultores españoles más importantes de los años ochenta, y Desesculturas, con obras de una selección de escultores españoles de los años noventa.

Es autor de los libros El lenguaje y el deseo (1992); Kant: el uso teórico y el uso práctico de la razón (1992); El origen de la mujer sujeto (1996); Hacia un nuevo clasicismo. Veinte años de escultura española (1999); Desesculturas  (2002); El Barco del Arte (2005) y Problemas del arte contemporáne@ (2006, reed. 2008), además de diferentes publicaciones colectivas.

Ha publicado, además, numerosos textos de catálogos y colaboraciones en diversas revistas nacionales.

En el transcurso de su intervención, Cereceda hizo un recorrido por la historia de la construcción de las principales esculturas públicas y monumentales del s. XX, así como por las polémicas que suscitaron y su posterior recepción, para contextualizar el debate planteado en torno a la intervención de Eduardo Chillida en Fuerteventura desde el punto de vista del conferenciante.

Así, Cereceda citó ejemplos como la Torre Eiffel de París, La Sirenita de Copenhage, el monumento a Balzac de Rodin, la escultura de Picasso del Civic Center de Chicago, el museo Guggenheim de Bilbao o la escultura “Elogio del horizonte”, en Gijón, del propio Chillida, como casos en los que la implantación de determinadas esculturas monumentales han creado grandes controversias estéticas, sociales y económicas.

El conferenciante defendió la intervención de Eduardo Chillida en la montaña de Tindaya, en Fuerteventura, desde una perspectiva estética y por el alto valor artístico y la singularidad de la obra que, a su juicio, contribuiría a potenciar la conservación del entorno. Pidió que se desvincularan los problemas políticos y económicos del juicio estético y que se investigara en los tribunales las desviaciones que se hayan podido cometer en el desarrollo del proyecto, que censuró.