José María Ridao. Inmigración y Estado de Derecho

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La soluciones para evitar que continúe el fenómeno inmigratorio tal y lo conocemos se deben tomar en el terreno económico. La primera pasa por liberalizar el comercio internacional, principalmente el agrícola y la segunda por hacer que salga a la superficie toda la economía sumergida que bucea en el sector de la construcción y en los servicios.

Al menos son las que da el ex diplomático y escritor José María Ridao, que participó el 21 de junio de 2007 en el Foro ‘Fronteras y direcciones del progreso’ en la Fundación César Manrique con la conferencia ‘Inmigración y Estado de Derecho’. Ridao, que de hecho prefiere llamar a la inmigración “ajuste del mercado laboral internacional”, mucho antes de las soluciones, esbozadas en el coloquio tras la charla, basó su discurso en el análisis de las causas y las consecuencias futuras.

Para explicar este fenómeno prefiere poner el foco en los países desarrollados antes que en los países de los que vienen los inmigrantes. Estos sufren la misma situación desde hace varias décadas, bajo dictaduras o en guerra. Por lo tanto eso no explica por qué el fenómeno se multiplica. “El cálculo que hacen es que siempre encontrarán un empleo más rentable que en su país”, señala Ridao. Esto es así tanto si llegan de manera legal como ilegal. Y la reacción de los países ricos ha consistido en abordar este asunto desde planteamientos ideológicos y no económicos. “Si no se pretenden tomar medidas económicas, el terreno de juego para abordar la inmigración acaba siendo el Estado de Derecho”. Con los peligros que eso conlleva. Resumiéndolo mucho, si se altera el Estado de Derecho para hacer frente a este fenómeno se altera el principio de la igualdad ante la Ley. Las leyes de extranjería, por ejemplo, “que son leyes de excepción”: no se aplican a todas las personas de un territorio sino que lo hacen en función de las condiciones personales de los individuos. De manera sencilla: los españoles, en democracia, sólo podemos estar libres o privados de libertad con mandato judicial. Los inmigrantes sin papeles pueden estar cuarenta días “retenidos” y pueden ser deportados, incluso a un país que no es el suyo. Se les obliga a sobrevivir en la economía sumergida y si se les sorprende se les castiga. “Es como querer acabar con la esclavitud persiguiendo al esclavo y no al esclavista”, según Ridao. “Por querer tratarlo desde el Estado de Derecho y no desde la Economía estamos haciendo que nuestras sociedades cada vez sean más de carácter identitario”.

En el dibujo del proceso que comienza a caminar cuando cae el Muro de Berlín y que desemboca en la situación actual, el escritor y articulista traza tres causas que aquí sólo se perfilan: la consideración como sinónimos de desregulación y liberalización (“la libertad no surge de la ausencia de normas sino en el seno de normas buenas”), el “adelgazamiento” del Estado (se confunde sector público con las instituciones básicas del Estado). Aquí hay que señalar que, como dijo Ridao, “el volumen de recursos del sector público no decrece sino que se aplican de manera distinta”. Lo que iba, por ejemplo, a sanidad o a educación hoy se destina a seguridad o al Ejército. Es el proceso hacia un “Estado penal”. Además se da la paradoja de que mientras parece que el Estado nacional está condenado a su fin, se multiplican el número de Estados. Y la tercera: desaparece la regulación de los flujos financieros internacionales y se liberaliza la industria pero no la agricultura, que es donde pueden competir los países pobres.

Ridao habló de manera extensa sobre el problema cultural que se plantea con la llegad de los inmigrantes. Resaltó en primer lugar la pérdida progresiva de la noción de cultura ilustrada, que se define en contraposición a la ignorancia, en favor de la cultura romántica, que estima como cultura”toda manifestación cotidiana de los individuos”. En este caso, la cultura no se opone a la ignorancia sino a otra cultura. De este punto de vista, en el mejor de los casos, se plantea la “integración del inmigrante”. El problema es definir en qué se integra ese inmigrante. “No vale con cumplir la Ley, hay que aceptar los valores (que nadie sabe lo que son ) de esa sociedad”. Ridao puso el ejemplo de Sarkozy y su deriva identitaria que le lleva a querer obligar a todos los inmigrantes a conocer los valores y la lengua francesa. “Es una iniciativa peligrosa: si se fijan normativamente los valores de Francia puede pasar que se deje fuera a muchos franceses”. Se crean ciudadanos de primera y de segunda categoría, se conforman nuevas castas internacionales cuando se habla de inmigrantes de segunda o tercera generación, que resulta que no han emigrado nunca.

Finalmente dio dos puntos de vista para abordar este fenómeno desde los gobiernos de los países ricos: si lo que quieren  es solventar la contratación ilegal de trabajadores deben poner el énfasis en las inspecciones de trabajo y en avanzar en terminar con la economía sumergida. Si, por el contrario, lo que quieren es solventar la contratación de trabajadores ilegales, que pongan el énfasis en más policía, más seguridad y más controles.

José María Ridao nació en Madrid en 1961 y es licenciado en filología árabe y en derecho. En 1987 ingresó en la carrera diplomática, que lo llevó a ejercer en Angola, la Unión Soviética, Guinea Ecuatorial y Francia. En el año 2000 decidió abandonarla para dedicarse exclusivamente a la reflexión y la literatura. En sus ensayos cuestiona los moldes de pensamiento establecidos por la historiografía tradicional. Ha incursionado también en la novelística. Es autor de la novela Agosto en el Paraíso (1998) y del libro de relatos Excusas para el doctor Huarte (1999). Ha recogido sus artículos periodísticos en el volumen La desilusión permanente (2000).

Carlos Taibo. Los movimientos que contestan la globalización capitalista: retos y perspectivas

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El 7 de junio de 2007, Carlos Taibo pronunció la conferencia titulada Los movimientos que contestan la globalización capitalista: retos y perspectivas, dentro del espacio de reflexión Fronteras y direcciones del progreso.

 “Los movimientos antiglobalización son los primeros que reclaman derechos para otros, no para sus afiliados”. Esos otros son el 80% de la población mundial, que vive en la más absoluta pobreza y las generaciones venideras. Carlos Taibo, profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid, ensayista y articulista, dio un paso más en la  Fundación César Manrique dentro del ciclo Fronteras y direcciones del progreso con su conferencia  Los movimientos que contestan la globalización capitalista: retos y perspectivas.

Dibujó seis retos pero uno por encima de todos: el cambio climático. Un problema que, desde su punto de vista, va a obligar a reflexionar al sistema capitalista porque está en juego la especie humana y porque, sobre todo, no hay manera de disimularlo. Si hasta ahora el Norte, el 20% rico del Planeta, es insolidario con la miseria del otro 80%, aún a sabiendas, “porque los problemas están lejos”, el cambio climático va a ser palpable. “El capitalismo no está en condiciones de hacer frente al cambio climático”, señaló Taibo. Por su propia naturaleza: porque privilegia los intereses individuales por encima del colectivo. Por eso, la llegada del cambio climático “va a provocar un cambio radical porque va a evidenciar que el capitalismo no funciona” y va a poner en tela de juicio las bondades del crecimiento económico.

Taibo realizó una intervención con tintes de esperanza frente a la globalización y sus efectos. Advirtió, como nota introductoria, de la necesidad de añadir el adjetivo capitalista o neoliberal a la globalización para no olvidar que hay una línea de continuidad entre el imperialismo y esta llamada globalización, que no es otra cosa, en resumen, que “una apuesta en provecho de la gestión de un paraíso fiscal a escala planetaria”. “Los capitales y sólo ellos se moverán sin cortapisas, sin control del poder político y sin un cariz humano, social o medioambiental”, señaló.
 
Comenzó por las críticas que se les puede hacer a los movimientos antiglobalización, entre ellas la de reclamar otra globalización. “No es saludable reivindicar otra globalización como no es saludable reivindicar otro imperialismo”. Toda modalidad de globalización requiere de los mismos requisitos, entre ellos los de unas élites directoras. Acusó también a algunos de estos movimientos de edulcorar el mensaje para que los medios de comunicación no les traten peor de lo que lo hacen y expuso el peligro de caer, como muchas organizaciones no gubernamentales, tanto en la dependencia del dinero público como en la necesidad de su propia supervivencia antes que en el cumplimiento de sus objetivos.

Los nuevos movimientos antiglobalización nacen, según Taibo, para ocupar espacios que la izquierda tradicional o los sindicatos han dejado de ocupar, entre otros y uno de los más importantes, la lucha contra la precariedad laboral o directamente la explotación del hombre por el hombre.

Expuso, finalmente, seis retos. El primero: revisar el sistema de convocatoria de contracumbres, foros y manifestaciones. “El futuro no está en Nairobi (en referencia a la cumbre) sino en el día a día del trabajo en barrios y pueblos”. Esos encuentros, aunque sean multitudinarios, apenas dejan huella después en la vida cotidiana. El segundo: debe ser una prioridad engordar primero los movimientos y discutir después cuál es el referente político en el que mirarse, bien la izquierda tradicional u otro tipo de organizaciones. El tercero: además de proponer alternativas, cosa que sí se hace, según Taibo, deben olvidar “viejas reyertas mal resueltas del pasado”. El cuarto: la necesidad de encontrar medios de comunicación propios, independientes de los medios de comunicación del sistema. Y el último, incluyendo el cambio climático: solucionar la violencia. Aquí fue rotundo, en todo caso: “La violencia de los movimientos antiglobalización es mucho menor que la violencia cotidiana que ejercen los sistemas que padecemos”.

Como conclusión. “Aunque sólo sea por supervivencia deberíamos tomar cartas en el asunto porque el 80% de la población mundial, desheredada, va a derribar nuestra puerta cargada de razón”. Esa razón, traducida a cifras, dice que el 11 de septiembre de 2001 (y al día siguiente y al otro…) murieron en el Mundo, en éste, 35.615 niños de inanición. No hubo ni un minuto de silencio, ni un acto de solidaridad, ni se activó el estado de alerta. “Mientras sigamos creyendo que el terrorismo es el principal problema del Planeta hay que preguntarse dónde está el sentido común”.

Carlos Taibo es profesor titular de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid. Es autor de una veintena de monografías. Las más recientes son “Cien preguntas sobre el nuevo desorden” (Punto de lectura, Madrid, 2002), “Guerra entre barbaries” (Punto de lectura, Madrid, 2002), “¿Hacia dónde nos lleva Estados Unidos?” (B, Barcelona, 2004), “No es lo que nos cuentan. Crítica de la Unión Europea realmente existente” (Ediciones B, Barcelona, 2004), “Movimientos de resistencia frente a la globalización capitalista” (Ediciones B, Madrid, 2005), “Rapiña global” (Punto de lectura, Madrid, 2006), “Rusia en la era de Putin” (Catarata, Madrid, 2006) y “Sobre política, mercado y convivencia” (en colaboración con el escritor José Luis Sampedro (Catarata, Madrid, 2006). Escribe sobre política internacional en El País, La Vanguardia y los diarios del grupo El Correo, y es comentarista habitual de la cadena SER.

Alegaciones al Plan General de Arrecife

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En mayo de 2007, la Fundación César Manrique presentó un documento de alegaciones a la Revisión y Adaptación del Plan General de Ordenación de Arrecife, en el que solicita la anulación del acto de aprobación inicial del Plan.

Alfredo Herrera Piqué. Pasión y aventura en la ciencia de las Luces

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La conferencia que el ensayista y escritor Alfredo Herrera Piqué desarrolló el 24 de mayo de 2007 en la FCM buceó en la prehistoria científica del Archipiélago canario con el fin de iluminar el presente, en el que “la figura del intelectual ha sido barrida por los medios de comunicación de masas”, que apenas dedican atención a la información de carácter científico.

El escritor y ensayista relató cómo hace doscientos años un joven geógrafo desembarcó en Tenerife equipado con un instrumental de más de 300 kilos de peso, dispuesto a realizar numerosos experimentos sobre un terreno prácticamente virgen. Este hombre era Alejandro de Humboldt y su breve estancia en el Archipiélago colocó a Canarias en un lugar destacado de la Historia de la Ciencia europea para siempre. Realizó el primer estudio científico del vulcanismo de Tenerife, dibujó el mapa geobotánico insular y calculó la altitud exacta del Teide. En la actualidad, recuerda Alfredo Herrera Piqué, “el mundo que recorrieron, catalogaron, disfrutaron y nombraron aquellos exploradores científicos, ya no existe”. Pero Humboldt no fue el único. Un siglo antes, el astrónomo francés Louis Feuillée se desplazó hasta El Hierro con la misión de calcular la posición del Primer Meridiano, ubicado desde Ptolomeo en los confines del mundo conocido, las Islas Afortunadas. Fue el primero en aplicar el método científico en las Islas Canarias, explicó Herrera, y además de fijar el meridiano de referencia, calculó la latitud de La Laguna y la altitud del Teide (hoy sabemos que con ciertos errores).  

“Pasión y aventura en la ciencia de Las Luces” era el título de la conferencia, y Herrera Piqué describió durante su intervención los principales aspectos que hicieron del siglo XVIII una etapa histórica marcada por la confianza en la razón y en las posibilidades de desarrollo del ser humano. “El lenguaje científico pasó a ser un lenguaje común” y la idea del progreso como una línea ascendente que siempre tiende a etapas mejores dio lugar a una “nueva interpretación del mundo”, bien ilustrada en La Enciclopedia.

Fue la época en la que se profesionalizó la actividad científica y se desarrollaron las primeras aplicaciones tecnológicas en la vida cotidiana. Fue también el siglo en el que aparecieron las primeras cosmogonías que trataban de explicar el origen del universo. La Ilustración se caracterizó además por la creación de los primeros herbarios y jardines botánicos, así como de las primeras grandes colecciones privadas, que más tarde se convertirían en los museos que conocemos en la actualidad. Por supuesto, fue el siglo de las grandes expediciones marítimas, marcadas por una doble dimensión: la expansión colonial y la investigación científica. Los barcos que conquistaban nuevas tierras tenían entre sus pasajeros a físicos, astrónomos o dibujantes de Historia Natural.    

Dos siglos más tarde, nuestro mundo se caracteriza por “las grandes desigualdades, el aumento demográfico, el cambio climático y el agotamiento de las reservas energéticas”, y en opinión de Herrera Piqué “las perspectivas son muy inquietantes”.

Recuperar la “autoridad intelectual” y el “valor del conocimiento científico” es una tarea necesaria que corresponde al ser humano del siglo XXI, con el fin de contrarrestar la influencia de “los cuatro jinetes del Apocalipsis moderno: el dinero, el consumo, la exaltación de la imagen y el poder”.

 “Somos una ínfima y frágil estela de vida situada en el universo”, comenzó diciendo Herrera Piqué. No obstante, hemos demostrado estar dotados de una “capacidad de destrucción y autodestrucción capaz de modificar las condiciones de vida” existentes. “Somos polvo estelar sometido a las leyes del azar y la necesidad. Pero también tenemos una increíble capacidad de conciencia, que es nuestra pequeña riqueza y también el germen de nuestra angustia existencial”, añadió. La cuestión es: ¿seremos capaces de transformar esa angustia existencial en una acción al servicio de la Naturaleza en la que se originó nuestra especie?

Alfredo Herrera Piqué es ensayista y escritor, y ha desarrollado una extensa y variada actividad cultural, paralela a una dilatada acción de compromiso político. Desempeñó el cargo de consejero de Cultura del Gobierno Autónomo de Canarias y, posteriormente, fue Senador en las III y IV legislaturas de las Cortes. En el Senado fue vicepresidente de la Comisión de Educación, Universidades, Investigación y Cultura.

Durante largos años ha cooperado en la dinamización de la vida cultural en las Islas y ha promovido relevantes iniciativas realizadas en este campo, tales como la propuesta de conmemorar la Fundación de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, la organización del Congreso de Cultura de Canarias, el primer plan de restauración del Patrimonio Histórico de las islas Canarias, el Festival Internacional de Música de Canarias, la declaración del barrio de Triana (Las Palmas) como conjunto histórico o la propuesta y estudio para la candidatura del Centro Histórico de Las Palmas a su declaración como Patrimonio Mundial, así como otras varias aún no llevadas a cabo, como la creación del Museo Histórico de Las Palmas de Gran Canaria.

Igualmente, ha sido presidente del Museo Canario y ha cooperado en la gestión de otras entidades culturales de Las Palmas de Gran Canaria. Es asiduo participante en los Coloquios de Historia Canario Americana y ha sido director de la revista cultural “Aguayro” (1973-1991) y del semanario informativo “Sansofé”, habiendo escrito centenares de artículos en diarios de Las Palmas de Gran Canaria, en el periodo 1965-2005.

Entre sus ensayos y publicaciones, se encuentran “La ciudad de Las Palmas, noticia histórica de su urbanización” (1978), “Arquitectura neoclásica en Canarias” (1982), “Canarias, escala en la exploración científica de los continentes exóticos” (1982), “Las Palmas de Gran Canaria” (1984), “Las islas Canarias, escala científica en el Atlántico. Viajeros y naturalistas en el siglo XVIII” (1987), “Tesoros del Museo Canario” (1990), “Cuatro tiempos de la Ciudad” (1995), “El drago de las islas Canarias. Iconografía y referencias históricas” (1996), “Las Palmas de Gran Canaria. Patrimonio histórico y cultural de una ciudad atlántica” (1997), “El nacimiento de una Ciudad” (2005), y “Pasión y aventura en la Ciencia de las Luces” (2006).

Taller «Urbanismo para náufragos»

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Un planteamiento urbanístico solidario y útil que sepa integrar todas las peculiaridades y los conflictos que suceden en las ciudades bajo el marco común de los derechos humanos. Esa fue la base de las propuestas que se expusieron en el taller que organizó la FCM los días 16 y 17 de mayo y que estuvo dirigido por los arquitectos y profesores Manuel Saravia y Pablo Gigosos.

El propio título del curso, “Urbanismo para náufragos”, hace alusión a los que se sienten completamente ajenos a su entorno urbano y a las maneras arquitectónicas que fomentan la exclusión de amplios segmentos de la población —especialmente las clases de menores recursos económicos—, creando verdaderos “náufragos” del proyecto de convivencia colectiva que obligatoriamente se da en las ciudades.

El seminario estaba organizado en torno a cuatro parejas de derechos: movilidad-seguridad, salud-medioambiente, trabajo-seguridad social y vivienda-espacio público. El proyecto de Saravia y Gigosos pasa por la asunción de que “los derechos humanos deben ser el primer criterio” para conseguir una práctica urbanística renovada. Cada binomio de derechos se asoció a un concepto filosófico y político: libertad, igualdad, fraternidad y responsabilidad.

Partiendo de la idea de que es necesaria la crítica moral y social del urbanismo, el debate teórico también se acompañó del comentario de iniciativas y proyectos específicos de multitud de ciudades del mundo. Las referencias intelectuales del discurso no se quedaron exclusivamente en la arquitectura, sino que también tuvieron cabida citas literarias, artísticas o cinematográficas.

La crisis del paradigma urbanístico actual fue el punto de partida del taller. “La ciudad se está haciendo de forma mecánica y banal” argumentó Manuel Saravia, al tiempo que criticó la estandarización planetaria del mismo modelo erróneo de pensar el espacio urbano. En la presentación del curso, Fernando G. Aguilera propuso como principal prioridad la tarea de “civilizar la ciudad para lograr que el protagonista no sea el mercado, sino el hombre”, con el objetivo de que en la ciudad “nos sintamos personas y no clientes”.

El recorrido por las cuatro parejas de derechos que articularon las dos jornadas comenzó por la movilidad y la seguridad. Las soluciones que en estos campos expusieron Saravia y Gigosos recogían la creación de nuevas vías peatonales y un replanteamiento de los sistemas de comunicación en la ciudad que rebaje el peso del coche en favor del transporte público. Igualmente, la fórmula de desintalar, es decir, de retirar infraestructuras superfluas, fue comentada como un recurso válido que cada vez es más usado.

Pablo Gigosos habló de dos derechos relacionados con la planificación territorial, el de la salud y el del medio ambiente, que han sido históricamente ignorados, pero que poco a poco han ido ganando peso en la toma de decisiones. En este ámbito, la pérdida de paisajes, la falta de servicios básicos, las intervenciones agresivas con el medio o las desastrosas condiciones higiénicas de las zonas suburbiales fueron algunas de las problemáticas tratadas. Gigosos recordó que hay que cambiar la concepción inicial para darse cuenta de que “las ciudades no son el problema, sino la solución”.

Sobre las áreas del trabajo y la seguridad social se trataron temas relacionados con la preparación de los espacios para la dinámica laboral o los fallos y carencias que se dan en los planes sanitarios, educativos o sociales. Gigosos y Saravia destacaron que se debe priorizar el interés general en la planificación de la ciudad y abogaron por la verdadera “universalización de los equipamientos universales”. Su postura rechaza el urbanismo “que se ha olvidado de los servicios y de la coordinación de centros sociales” y que concibe los edificios públicos solo desde la táctica del espectáculo vacío de contenido. Manuel Saravia apuntó que este debilitamiento de lo público está relacionado con “el acoso que desde hace años recibe el estado del bienestar”.

El problema de la vivienda se comentó partiendo del contexto europeo y su comparación con el de España. La precaria situación del derecho a un hogar digno que tiene todo ciudadano parte, según Gigosos, de la forma de desarrollar y pensar las políticas urbanísticas: “el problema no es de escasez de viviendas sino de escasez de ciudades”. Frente al desarrollismo sin sentido, los arquitectos que impartieron el taller apostaron por rehabilitar antiguos edificios y zonas y favorecer la mezcla equilibrada entre los nuevos espacios y los ya establecidos. Su idea central era la de la “constelación”, entendiendo este término como una fórmula pensada para desarrollar “múltiples actuaciones de pequeñas dimensiones que permitan lograr una integración equilibrada”.

Avanzando en el siglo XXI, y cuando ya más del 50% de humanidad vive en núcleos urbanos, Manuel Saravia y Pablo Gigosos proponen un urbanismo para los excluidos de las ciudades de hoy. Esa gran mayoría que necesita un planeamiento territorial dialogante y abierto; mestizo y no agobiante; equilibrado y justo. Un nuevo urbanismo que desde los derechos humanos logre la conquista social y cultural del derecho a la ciudad.

Manuel Saravia Madrigal es arquitecto y profesor titular de Urbanismo en la Escuela de Valladolid. Fue arquitecto municipal y provincial de Valladolid (1981-1986) y director del Centro Buendía de la Universidad de Valladolid.

Pablo Gigosos Pérez es igualmente arquitecto por la Escuela de Barcelona, especialidad en Urbanismo. Ha sido profesor de Urbanismo en las Escuelas de Arquitectura del Vallés (Barcelona) y Valladolid. Actualmente, es Jefe del Servicio de Obras del Ayuntamiento de Valladolid.

Ambos tienen amplia experiencia práctica en planeamiento urbanístico (planes generales de Valladolid, León, Vigo, Segovia, etc.; planes parciales y especiales en numerosas ciudades de Castilla y León y Cataluña). También han realizado trabajos de urbanización (ordenación y urbanización del nuevo campus de la Universidad de Valladolid, del recinto ferial, de los bordes y cauce del río Esgueva y de numerosas calles, plazas y parques de la misma ciudad, tanto del centro como de la periferia y barrios. También han desarrollado trabajos de urbanización en otras ciudades castellanas). Han estado presentes, como profesores o ponentes, en Milán, Roma, Quito, San Cristóbal de Táchira, Bogotá, Guadalajara (México), Puebla y un buen número de ciudades españolas.

P. Gigosos es autor del proyecto de algunos edificios municipales de equipamiento en Valladolid (polideportivos cubiertos, parque de bomberos, centros cívicos, etc.). M. Saravia, por su parte, ha coordinado en los últimos años una exposición sobre ciudad y derechos humanos titulada La ciudad en ciernes (con la colaboración de Gracia Querejeta, Lucrecia Martel, Chus Gutiérrez, Miguel Albaladejo, Joaquim Jordà y Pedro Barbadillo), que se ha llevado en 2006 y 2007 a Bogotá, Vancouver (en el marco del World Urban Forum), Zaragoza, Valladolid y Madrid. También ha dirigido, sobre el mismo tema, en 2006, un Foro de Bogotá (con más de 30 participantes de diez países latinoamericanos), y un Foro de Zaragoza (organizado por el Consejo Superior de Colegios de Arquitectos de España).

Ambos son autores de Arquitectura y urbanismo de Valladolid en el siglo XX (Valladolid, Ateneo, 1997), y El surtido de aguas a Valladolid: de la concesión a la municipalización (1864-1959) (Ayuntamiento de Valladolid, 1998). Y, con Rosario del Caz, de Ciudades civilizadas. Lecciones de urbanismo (Escuela de Valladolid, 1999), La ciudad y los derechos humanos. Una modesta proposición sobre los derechos humanos y la práctica urbanística (Madrid, Talasa, 2002) y Planes parciales residenciales. Manual profesional (Junta de Castilla y León y Colegios de Arquitectos de León y Castilla y León Este, 2004). También son autores de la voz “Urbanismo del siglo XXI” de la Enciclopedia Durvan (Bilbao, 2000), y coordinadores de un número monográfico de la Revista de Occidente, titulado “El retorno de la ciudad: Elogio del urbanismo”, (Nº 275, abril 2004).

En 1996 pusieron en marcha la revista de estudios sobre las ciudades Dos dos, de la que solo aparecieron… dos números: el primero, sobre La ciudad banal (1996) y el segundo, sobre Hospitalidad (1997); y más tarde promotores del Círculo de Ecología Urbana y de los Informes de Valladolid (sobre ciudad, urbanismo y derechos humanos: www.ciudad-derechos.org). En los últimos años han publicado artículos en Arquitectura Viva, Archipiélago, El Ecologista, Queensland Planner, Revista de derecho urbanístico y medio ambiente, Página abierta, Perspectivas urbanas/Urban Perspectives e Ingeniería y territorio, además de numerosas colaboraciones en la prensa diaria de Valladolid (y en algún caso en la de Madrid y Valencia).

Presentación del libro, el 22 de abril de 2010, en la Sala Saramago: Acto de presentación

Publicación del ensayo: Urbanismo para náufragos

Arte y derechos civiles en el nuevo (des)orden global

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El jueves 26 de abril de 2007 tuvo lugar la mesa redonda “Arte y derechos civiles en el nuevo (des)orden global”, coincidiendo con la inauguración de la exposición “Siah Armajani FALLUJAH” en la sede de la FCM.

En la mesa redonda participaron el artista Siah Armajani, las críticas de arte Dore Ashton y Lola Jiménez Blanco, y el filósofo y sociólogo Sami Naïr

Siah Armajani denunció la falta de libertad de expresión que existe en Estados Unidos con todo aquello que tenga algo que ver con la guerra de Irak. Su última creación, “Fallujah”, no pudo ser expuesta en el país norteamericano, donde él mismo reside desde el año 1960. La escultura está inspirada en una fotografía en la que aparece una familia iraquí que ha logrado recuperar algunas de sus pertenencias, frente a la casa en la que vivían antes de que fuese semidestruida por las bombas norteamericanas. “Hay más libertad de expresión en España que en Estados Unidos”, aseguró Armajani, porque allí los ciudadanos tienen que “leer los periódicos ingleses y ver la televisión Al Yazira” para estar informados. El artista iraní detecta en nuestro país “frescura y exaltación por el futuro” y cree que España “va a convertirse en lo que fue América”. Ante la barbarie de la guerra, reclama una “nueva forma de pensar” el mundo. “Todas las fórmulas anteriores han suspendido”, dijo.

Armajani hizo estas declaraciones en la mesa redonda en la que también participaron las críticas de arte, Lola Jiménez y Dore Ashton, y el filósofo Sami Naïr, que comparte la idea del artista iraní y asegura que “tras el 11-S la libertad de expresión es menos importante en Estados Unidos”. “Han interiorizado el temor a hablar de ciertas cosas”, dijo. Armajani no tardó en arremeter contra los responsables directos de la guerra: “Los dementes neoconservadores, Bush, Chenney y las dos casas del Congreso, sueñan con establecer un imperio norteamericano en el siglo XXI”, comenzó advirtiendo, “creen que aquella gente no siente dolor, ni terror, ni exaltación, que no sudan, no tienen hambre… que son solamente objetos”, exclamó.

Responsabilidad del que sabe y calla

Sin embargo, del debate surgió la certeza de que ese imperio expansionista cuenta con el consentimiento, y en ocasiones también con el apoyo, del resto del planeta, especialmente de Europa. En este sentido, Sami Naïr habló de un “imperio que domina el resto del mundo” y que, paradójicamente, “necesita el apoyo de ese mundo para poder dominarlo”. En opinión del filósofo, en estos momentos “la gran cuestión de la humanidad” son los Estados Unidos. “¿Qué hacer con ese país?”, se preguntó. “Los conservadores han decidido que son un imperio y que hay que defenderlo”. Sin embargo, aclaró, se trata de un imperio “construido con la complicidad de Europa, que quiere ganar dinero”. “Lo que está sufriendo el pueblo iraquí es una vergüenza para la humanidad”, sentenció Naïr. 

Armajani, por su parte, insistió en la responsabilidad de los que callan y miran hacia otro lado. “Acuso a la última academia de los Estados Unidos por su silencio”, dijo. “Las únicas personas que luchan para acabar con la guerra son las madres y los padres de los soldados muertos”. Así las cosas, Armajani vaticinó una “guerra entre los americanos y los ex americanos” para “celebrar el nuevo fascismo” que se instalaría en Estados Unidos, dijo con cierta sorna.

“No hay sangre, sólo objetivos”

Sami Naïr recordó que todas las sociedades, no sólo la occidental, arrastran una “tradición de guerras”. En su opinión, el “auge del sistema capitalista” trajo consigo la “industrialización del horror”: la práctica de “la guerra racionalizada con un proyecto de destrucción global”. Estamos ante una nueva situación, dijo, porque “antes la guerra era un contacto entre ejércitos, entre grupos humanos”. Ahora, explicó, se ha vuelto una “guerra unilateral”, en la que “los que tienen medios tecnológicos pueden matar sin ver lo que matan y sin exponerse a la amenaza”. “Destrozad, porque a nosotros no nos pueden destrozar” parece ser el lema de una guerra en la que “la destrucción es total y abstracta”. “No hay sangre, sólo objetivos, y basta con apretar un botón”, señaló Naïr. Pero siempre llega el momento en el que hay que “bajar a la tierra”, recordó. Es entonces cuando los soldados se topan con “otra guerra” y “empieza a haber víctimas estadounidenses”, víctimas de casa.

Guernica y Faluya, dos ciudades hermanadas en el terror y el arte

Las críticas de arte introdujeron en el debate la relación entre la guerra y la representación artística. Lola Jiménez reivindicó el papel del artista comprometido y desmontó el “falso dilema entre el compromiso político y el compromiso estético, como si fuesen elementos excluyentes”. Los desastres de la guerra de Goya, y el Guernica de Picasso son para Jiménez dos “iconos de horror” que demuestran la falsedad de ese dilema: ambos son “grandes denuncias y magníficas obras de arte”. Dore Ashton transmitió su repulsa hacia la guerra de Irak “y la de mucha gente que conozco de Nueva York”. “Odio a aquellos que son indiferentes”, dijo. Ella está convencida de que puede haber una “estética de la resistencia” contra los horrores de la guerra. Las dos ven en la obra de Armajani un ejemplo del arte valiente y comprometido.

Por último, el director de actividades fundacionales de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, recordó las palabras de Pilar del Río durante una manifestación contra la guerra de Irak: “Que se vayan, pidiendo perdón, pero que se vayan”.

José Manuel Iglesias. El Patrimonio Integral

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El jueves 19 de abril, José Manuel Iglesias Gil pronunció la conferencia titulada El Patrimonio Integral.

José Manuel Iglesias Gil es Doctor por la Universidad de Salamanca y Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria. Desde 1990 es Director de los Cursos monográficos sobre el Patrimonio Histórico de la Universidad de Cantabria.

Iglesias Gil ha investigado sobre la Historia Antigua de la Península Ibérica en base a las fuentes historiográficas –arqueología y epigrafía- y literarias de los escritores clásicos. Es director desde 1980 de las excavaciones arqueológicas de la ciudad romana de Juliobriga y entre 1991 y 1995 dirigió las realizadas en la colonia romana de Flaviobriga en el casco urbano de Castro Urdiales. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas, ponencias en congresos nacionales e internacionales y monografías relacionadas con el occidente del Imperio Romano y en particular con Hispania y Cantabria en la Edad Antigua.

Su interés por los temas relacionados con el Patrimonio Histórico y Natural en los últimos años, fruto de los foros que se desarrollan en los cursos que la Universidad de Cantabria organiza en Reinosa en el mes de julio de cada año, le ha llevado a realizar estudios y proyectos específicos sobre la temática y su incidencia en el medio rural. En dicha línea ha publicado recientemente la monografía El paisaje arqueológico y natural de la ruta de Celada Marlantes a Retortillo, Campoo de Enmedio, Cantabria, como resultado de un proyecto de intervención ejecutado para la preservación integral del patrimonio natural, arqueológico y arquitectónico.

En el transcurso de su intervención, José Manuel Iglesias Gil abordó el concepto de Patrimonio Integral como la suma del Patrimonio Cultural o Histórico y del Patrimonio Natural. El primero abarca los bienes materiales e inmateriales hechos o manipulados por la mano humana frente al Patrimonio Natural que contiene los bienes medioambientales que son producto de la naturaleza y no han sido alterados por las personas.

Ambos patrimonios presentan legislaciones diferentes, administraciones independientes, contienen sistemas de información específicos y una incidencia social muy grande en el Patrimonio Natural y muy pequeña en el Patrimonio Cultural, si bien en los últimos años esta última diferencia se va paliando y las administraciones tienden a aunar sinergias que, con un panorama un tanto optimista, pueden tener en el futuro una relación más integrada.
Según Iglesias Gil, la frontera entre uno y otro Patrimonio la marca la actividad humana que destruye lo “natural” en nuestra vieja, poblada y desarrollada Europa, estableciendo límites, construyendo ciudades, trazando comunicaciones terrestres, implantando aerogeneradores en el paisaje, reconduciendo ríos y creando reservas.

Como solución ante la dicotomía, Iglesias Gil propone la consideración de un Patrimonio Integral compuesto por la obra humana —nunca independiente de la naturaleza— y por la obra de la naturaleza —nunca independiente de los seres humanos en la poblada Europa—. La solución pasa, a juicio del profesor Iglesias, por una cooperación en la gestión de los responsables que integre en el futuro ambos Patrimonios en los Inventarios con espacios comunes diseñados por las normas como verdaderas “reservas”, coordine las políticas de puesta en valor y unifique los programas de difusión de rutas didácticas y turísticas, pues la educación y la información pueden jugar un papel muy importante.

Así, sugirió la conveniencia de crear ámbitos transversales de cooperación  entre consejerías como la de Cultura, Patrimonio, Medio Ambiente, Territorio, Industria, Turismo o Economía.

Como ejemplos de recursos patrimoniales integrados, expuso los casos de El Paisaje arqueológico y natural de la ruta de Celada Marlantes a Retortillo, y el trabajo desarrollado por la Fundación Santa María de la Real, de Aguilar de Campoo.

Para acometer este tipo de proyectos, Iglesias Gil propuso la ecuación Paisaje + Patrimonio + Imaginación, con la cual se posicionó frente a soluciones estándares a la hora de ofrecer alternativas turísticas, que acaban banalizando y uniformando el paisaje.

Como conclusión, el profesor Iglesias insistió en la voluntad de cooperación y al trabajo conjunto entre instituciones para poner en marcha proyectos de estas características, y señaló la estabilidad política como uno de los factores fundamentales para su desarrollo.

 

Presentación del libro Calidad de la democracia y protección ambiental en Canarias de Federico Aguilera Klink (ed.)

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El jueves 12 de abril de 2007, tuvo lugar la presentación del libro Calidad de la democracia y protección ambiental en Canarias, editado por la FCM dentro de la colección Torcusa. El acto consistió en una mesa redonda en la que participaron Gabriel Bello y dos de los autores del libro, Federico Aguilera Klink y Juan Sánchez García.

Gabriel Bello es Catedrático de Ética y Filosofía Política de la Universidad de La Laguna, y Presidente del Comité de Ética de la Investigación de la misma Universidad, y ha ejercido cargos académicos como Decano y Director de Departamento, y ha pertenecido al Comité de Humanidades de la ANECA (Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación).

Ha publicado los siguientes libros: El retorno de Ulises. Sobre competencia ética y supervivencia, (La Laguna, Servicio de Publicaciones de la Universidad), 1988, La construcción ética del otro (Oviedo, Edit. Nóbel), 1997; Premio internacional de Ensayo “Jovellanos”); El valor de los otros. Más allá de la violencia intercultural (Ed. Biblioteca Nueva, Madrid), 2006; Postcolonialismo, emigración y alteridad, Edit. Comares, Granada, 2007.

Además, es autor de capítulos de libros y artículos sobre el pragmatismo norteamericano clásico y sobre el neopragmatismo de R. Rorty, sobre la ética de la alteridad de E. Levinas y sobre problemas de bioética y de ética ecológica. En la actualidad trabaja sobre problemas de ética global, y sobre la validez y alcance intercultural de los juicios morales.

Federico Aguilera Klink es catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de La Laguna. Enseña Economía de los Recursos Naturales y Economía Ecológica. Sus últimos trabajos han sido publicados en Ecología Política, Ecological Economics, Environment and Planning C: Government and Policy, Archipiélago, Economistas e International Journal of Water. Algunos de sus libros son: Economía del Agua (1992, segunda edición en 1996), Canarias. Economía, Ecología y Medio Ambiente (1994, varios autores), De la economía ambiental a la economía ecológica (1994, en colaboración con Vicente Alcántara), Economía de los recursos naturales: Un enfoque institucional (1996) y Los mercados de agua en Tenerife (2002, en colaboración con Miguel Sánchez Padrón). Ha recibido el Premio Nacional de Economía y Medio Ambiente Lucas Mallada 2004, del Ministerio de Medio Ambiente.

Juan Sánchez García es profesor titular de Economía Aplicada de la Universidad de La Laguna, investiga e imparte su docencia en Economía Regional. Autor de artículos en revistas como Ecological Economics, Environment and Planning C, International Journal of Environment and Pollution, International Journal of Water, Agricultura y Sociedad, Historia Industrial, etc. Algunos de los libros en los que ha participado son Technological Change in a Spatial Context (E. Ciciotti et al., 1990),  Canarias: Economía, Ecología y Medio Ambiente (1994, con otros autores), Los Planes Insulares de Ordenación en Canarias. Reflexiones metodológicas (1995, con otros autores, como editor), Economics With No Special Technology (T. Arder, 1996), Experiencias sociales innovadoras y participativas (ed., 2004) y Toma de decisiones colectivas y política del suelo (editor y coautor, 2004). Vinculado al movimiento ecologista.

Durante su intervención, Gabriel Bello señaló que, si bien el objeto del libro es la calidad de la democracia y su repercusión sobre el territorio de las Islas, subyace bajo el mismo el problema de la distribución equitativa de los presupuestos públicos. Un problema que, según Bello, explica que un grupo de economistas y geógrafos se ocupen de la calidad de la democracia, un tema habitualmente exclusivo de filósofos de la moral y teóricos de la política.

Bello hizo mención a la utilización por parte de los gobernantes de decisiones democráticas autoritarias para justificar infraestructuras de necesidad dudosa y alta rentabilidad privada, recalificaciones del suelo que permiten ganancias tan desmesuradas como inmorales, u ordenamientos urbanísticos concebidos siempre en función del beneficio privado.

En la parte final de su intervención, Gabriel Bello se remitió al papel jugado por determinados medios de comunicación, comprometidos con ese modelo de decisiones autoritarias, que construyen una opinión pública a su medida en la que el conflicto o no aparece como tal o lo hace en tono menor.

Frente a ello, subrayó la defensa que los autores hacen de la democracia deliberativa, que pretende mejorar la calidad de la democracia a través de procedimientos participativos y del debate y la argumentación.

Federico Aguilera Klink incidió en la importancia del debate público en la toma de decisiones, concluyendo que no puede haber democracia de calidad si no hay debate público sobre las necesidades reales de los ciudadanos.
Como indicador de la mala calidad de la democracia, Aguilera Klink recordó que la última reforma de la Reserva de Inversiones de Canarias (RIC) se produjo sin que se hiciera pública información alguna sobre el destino de los fondos ejecutados hasta la fecha.

En este sentido, Federico Aguilera relacionó la RIC con la ineficacia del uso de millones de euros en los últimos años.
Juan Sánchez García, por su parte, abordó la cuestión de la corrupción como un elemento que hasta la fecha había sido ignorada en los estudios económicos, y apostó por situarla como variable explicativa dentro del conjunto de los indicadores socioeconómicos.

Para Sánchez García, es preciso señalar la corrupción como institución, como adecuación de las reglas del derecho a las reglas de hecho.

Joaquín Araújo. Ética y estética de la vivacidad

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El 15 de marzo de 2007, Joaquín Araújo pronunció la conferencia Ética y estética de la vivacidad, con la que la FCM inauguró la actividad cultural del año 2007.

Joaquín Araújo es Fundador de bosques, escritor, periodista, guionista  y director de cine documental y editorial, agricultor y ganadero. Es, además, conferenciante y divulgador de temas ecológicos, geográficos, filosóficos y agronómicos en televisión, prensa, radio y actos públicos.

Entre galardones que ha recibido, destacan el Premio GLOBAL 500 de la ONU (1991), el Premio Nacional de Medio Ambiente (1991 y 97), la Medalla de Extremadura (1999), y el Premio a la mejor serie de la historia de la TV por “El hombre y la Tierra” de Félix Rodríguez de la Fuente. Además, fue finalista del premio Espasa de Ensayo por "XXI: siglo de la Ecología" (1996). “Nómadas del Viento”, de Jacques Perrin, en la que coordinó el equipo español, fue nominada a los premios Goya y al Oscar de Hollywood.

Araújo dirigió la revista La Tierra,  y en la actualidad es asesor editorial de las Revistas Natura y Ambienta, columnista del diario El Mundo y colaborador en distintos programas de Radio Nacional de España.

Ha publicado más de 70 libros individuales y 32 colectivos, entre los que cabe citar Todavía vivo; Los Parques Nacionales; Ecos…lógicos; El agua, sorbos de vida; España natural; Las raíces de la Tierra; Ecología en la vida cotidiana; o La edades del agua.

Ha coordinado y dirigido ocho obras enciclopédicas y ha asesorado, escrito o dirigido numerosos programas educativos para televisión y documentales, entre los que se encuentra Lanzarote, brasas de vida, producido para la FCM en 1999.

En el transcurso de su intervención, Joaquín Araújo reflexionó sobre la variedad de la vida desde varias dimensiones. Para Araújo, “la dádiva principal es la diferencia, esa infinitud de rostros, escenas, escenarios, propósitos y logros con los que la vida –tan igual para todos- resulta inabarcablemente múltiple”.

“Que lo palpitante de este mundo exceda incluso a la peligrosa tiranía de las cuantificaciones” —dice Araújo— “siembra un alivio en la exhausta sociedad del acaparamiento. Pero la reflexión sobre la variedad de la vida nos aporta otras muchas dimensiones a las que merece la pena pasar revista. Primero porque en la íntima programación de los espontáneo la belleza se convierte en el primer objetivo, sin dejar de ser al mismo tiempo, la principal herramienta. Ya es fascinante que el resultado y la manera de alcanzarlo sean la misma realidad”.

Por eso, según Araújo, “no hay ética sin estética. Por eso no hay seguridad, ni tiempo futuro sin todos los pasados a la espalda. Por eso no hay continuidad sin complejidad. Ni armonía sin compasión. Algunos estamos seguros de que, cuando Goethe escribió que “nada enseña mejor a vivir que lo viviente”, estaba anticipándonos la inabarcable pedagogía que la  vivaz multiplicidad lleva puesta en cada una de sus creaciones”.

Informe sobre el desdoblamiento de la carretera LZ-1 (Arrecife-Tahíche)

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Ante la preocupación suscitada por la intención del Cabildo de Lanzarote de desdoblar el tramo de vía entre Arrecife y Tahíche, la FCM encargó a comienzos de noviembre la elaboración de un Informe técnico sobre el proyecto. Dicho Informe fue redactado por Vicente Torres, profesor de Urbanismo de la Universidad Politécnica de Valencia y consultor en transporte y medio ambiente.