„Lanzarote es el origen del festival porque el FICMEC salió de la mente de César Manrique“

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El Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias (FICMEC) volvió a la sala José Saramago de la Fundación César Manrique (FCM). En la primera sesión, el martes 25 de octubre de 2022, se proyectaron cuatro cortometrajes y una película, y en la segunda, al día siguiente, dos largometrajes, uno de ficción y el otro documental.

Durante la presentación, Bisi Quevedo, conservadora de la FCM, señaló que este festival es “un espacio de reflexión sobre la aceleración de los hechos y procesos relacionados con la Naturaleza”. Recordó que este festival es testigo directo del Festival de cine medioambiental de Puerto de la Cruz, que fue pionero en este tipo de contenidos. “Ahora continúa con una mirada contemporánea y más compleja, centrándose en el medio ambiente, que es uno de los asuntos que más perturban en nuestro tiempo”.

El coordinador general del FICMEC, Javier Poleo, agradeció, en primer lugar, el apoyo de la FCM al festival, un “apoyo continuado“ que dura ya ocho años. La sala Saramago se ha convertido en uno de los puntos habituales para la itinerancia de este festival, que tiene su sede en Garachico, Tenerife. Poleo señaló que “venir a Lanzarote es volver al origen”, porque el festival “salió de la mente de César Manrique y de un colectivo de personas con estas inquietudes en los años 80”.

Destacó que las películas y cortometrajes seleccionados para la ocasión, pero también la mayoría de los que se proyectan en el festival, tienen un elemento común, que es “la relación del ser humano con el entorno en el que desenvuelve sus estrategias, sean estas de supervivencia o de desarrollo”, que es uno de los grandes temas de nuestro tiempo.

Además de la proyección de las películas y cortos, tanto documentales como de ficción, en las sesiones de tarde, la programación del festival en Lanzarote se completa, con proyecciones diferentes, en sesiones matinales de educación ambiental dirigidas a alumnos de enseñanza primaria y secundaria.

Más información: Nota de prensa y Folleto FICMEC

Gómez Aguilera: «En Lanzarote, Saramago se resetea como escritor, inicia una nueva vida literaria»

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El acto conmemorativo de la Fundación César Manrique (FCM) para celebrar el centenario del nacimiento de José Saramago se celebró el día 7 de octubre de 2022 en la sede de Tahíche y comenzó con la presentación del libro José Saramago. El pájaro que pía posado en el rinoceronte (editorial La Umbría y la Solana) escrito por el director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, y se cerró con la mesa redonda titulada ‘Saramago. Conciencia de la palabra inagotable’ en la que participaron Sami Naïr, Pilar del Río, Juan Cruz, Pepa Bueno y el propio Gómez Aguilera.

Feliciano Novoa, editor del libro, explicó que la razón para publicarlo es simple, ya que la editorial se dedica a la literatura portuguesa. Dijo que Gómez Aguilera es la persona que mejor conoce la obra del autor portugués. Pilar del Río, autora del prólogo, avanzó que este libro, editado ya en lengua portuguesa, será fundamental para estudiar la obra de Saramago “en el mundo entero”. Sami Naïr afirmó que se trata de un libro original y profundo en el que el autor demuestra su dominio sobre las metodologías del análisis literario, pero no las muestra, como las suelen exhibir los críticos. El libro, “un trabajo de reconstrucción de la arquitectura de las obras” de Saramago, tiene una estructura “ágil, fluida, sutil y poética” y consagra el encuentro entre dos creadores: Gómez Aguilera y Saramago, que fue, para Naïr, “un infatigable investigador en su proceso creativo”, que lo desarrolla en el campo de las ficciones y no de los discursos analíticos, aunque en su literatura no se pueda separar la ficción del ensayo: “No busca los hechos sino que los usa como materia prima para crear algo superior, una alegoría de la realidad”. Para el ensayista francés, “hacer pensar al lector no es imponerle una ideología, es despertarle del sueño de la razón”.

Fernando Gómez Aguilera, Feliciano Novoa, Sami Naïr y Pilar del Río

El autor del libro, después de unos extensos agradecimientos, dijo que este libro quiere ser “un aliado de la buena memoria”. El título parte de la imagen del picabueyes piquirrojo, un ave centinela sobre el que hay una controversia: si avisa al rinoceronte del peligro de la presencia del hombre o al revés. Para Aguilera, esto pone de manifiesto que el punto de vista es central, y también lo es en la obra de Saramago, que es un autor que insta permanentemente a abrir los ojos, a no resignarse. “Levanta las piedras para que el lector vea lo que hay debajo”. ¿Qué es el libro? Se pregunta el propio autor. En primer lugar, expresa el privilegio de su amistad con el autor portugués y es un tributo a ese camino. Está escrito partiendo de la admiración por el autor y su obra y con la intención de penetrar en su lógica y mostrar su metabolismo.

Saramago escribió en Lanzarote una veintena de libros, la mitad de su obra. “En Lanzarote se resetea como escritor”, inicia una nueva vida literaria que él mismo reconoce calificándola como una “ruptura radical” en su literatura. Cierra el gran angular de la historia, bucea en las relaciones entre la ficción y la historia y en cómo la ficción puede contribuir a cambiar la mirada sobre el sujeto histórico y a rellenar espacios y borrar la oscuridad. En Lanzarote empieza a explorar las relaciones entre el individuo y la sociedad y “cómo la deshumanización nos destruye”. Entendió, según Aguilera, que el espacio de la realidad lo ocupaban ya los medios y entonces, para hablar de esa realidad, opta por la construcción de alegorías.

El director de la FCM desveló que aún queda mucho material inédito de Saramago, que guardaba en cuatro cajas de cartón: hay cuatro apuntes sobre novelas o novelas iniciadas, cuatro obras de teatro, cuentos y poemas. Ya en 1953, en una de ellas, ‘Os emparedados’, “una invitación a perseverar”, Saramago escribe que le falta todo para ser escritor pero se preguntaba qué haría si no lo fuera. “Su obra está iluminada por el principio de insatisfacción; no es un nihilista, es inconformista”.

Mesa redonda Saramago. Conciencia de la palabra inagotable

“Saramago era un pesimista confeso”, comenzó la periodista Isabel Lusarreta, que ejerció de moderadora y quiso saber si era un entrevistado incómodo. La directora de ‘El País’, Pepa Bueno, dijo que hablaba “claro, cortito y por derecho”. “Una bendición”. Comentó asimismo que era un visionario, pero no un chamán. Leyó intervenciones fragmentos de artículos que escribió en ‘El País’ sobre cuestiones que se han confirmado después. Ya en el año 2001 decía que “estamos en La Caverna de Platón, mirando pantallas creyendo que es la realidad”.

Juan Cruz, Sami Naïr, Pilar del Río, Isabel Lusarreta, Pepa Bueno y Fernando Gómez Aguilera

Sami Naïr resaltó que Saramago vivió en dos épocas: una en la que se pensaba que era posible la transformación de la sociedad y otra en la que los grandes relatos estallaron. “Vivimos una colectividad humana que no tiene idea del futuro, todo el sistema está basado solo en el presente”. El escritor pasó de una época a la otra sin abandonar su paradigma, aunque sí lo adaptó. Saramago dice que hay que intervenir en los problemas del mundo y hacerlo en nombre de la justicia y la igualdad, en defensa de todos los seres humanos frente a los poderes, que lo dominan todo. Creía que esa realidad, según Naïr, se puede superar con una idea de compromiso con los seres humanos.

Pilar del Río contó que quiso añadir la palabra “cabreado” a su epitafio y que no era un santo ni un profeta sino una persona que pensaba y escribía y que afirmaba que “él no era pesimista, que es el mundo el que es pésimo”. Destacó su capacidad de observar y que fue un hombre que se formó a sí mismo. Recordó algunas colaboraciones en periódicos nacidas de la indignación y señaló que lo último que escribió o dictó en su vida fue esta entrada en su blog: “Obrigado, Mankell”, agradeciendo la presencia del escritor sueco como participante en la flotilla de la libertad, que transportaba material escolar y sanitario hacia Palestina y que fue atacada.

Para Juan Cruz, José Saramago siempre fue un periodista. Diferenció el escritor que escribe y el escritor que mira y dijo que cada uno de ellos está en un libro: uno en el de Pilar del Río, “La intuición de la Isla”, que trasmite una enorme capacidad de sosiego, y otro en el libro de Gómez Aguilera “José Saramago. El pájaro que pía posado en el rinoceronte”. Recordó que, tras la traumática salida de Portugal del escritor, Cruz le preguntó mientras miraba hacia Fuerteventura y hacia el monumento a Unamuno, cómo se encontraba, y dijo que bien, “mirando a Unamuno y mirando al futuro: esa gente no me va a quitar el aire de Lanzarote”.

Pepa Bueno, sin embargo, señaló que la mirada de Saramago no era de periodista, sino de intelectual, porque actuaba con el imperativo cívico de intervenir y porque siempre miró la vida desde el mismo sitio.

Gómez Aguilera señaló que, ciertamente la actitud y la actuación del Nobel portugués no coincidía con la de un periodista, pero que, en cualquier caso, no se le puede explicar sin los periódicos. Subrayó que lo que nos fascina de José “es que era un tipo decente”. “Hoy es algo insólito en el espacio público, es extraordinario y genera fascinación”. Saramago “no mutó ni traicionó sus principios de origen. Hizo de la coherencia y la lealtad una regla moral inviolable. Era decente por muchas razones, entre otras, porque ejercía el papel de intelectual en sentido puro: quien reflexiona libremente y expresa en público y ante los poderes lo que piensa sin medir las consecuencias, sin transar. De ahí su credibilidad”. 

Naïr abundó en que no consiguió sus éxitos haciendo concesiones. “Era uno de los nuestros y su regla de vida era disentir, era indomable”. Lusarreta pidió alguna palabra más que definiera a Saramago. Del Río dijo que era un tipo “simpático” y Bueno cerró señalando que encarna la “dignidad” del ser humano”.

Joan Nogué: «El paisaje es la hermana pobre de la ordenación del territorio»

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Joan Nogué, el día 21 de septiembre de 2022, dividió el taller ‘El poder del paisaje. De la mirada individual a la acción colectiva’ en tres bloques: el paisaje como bien común, el reencuentro con el lugar y educar la mirada para conseguir una ética colectiva. Nogué es ya un habitual en la Fundación César Manrique. El geógrafo, exdirector del Observatorio del Paisaje de Cataluña, tenía previsto impartir este taller en marzo de 2020 y se congratuló de que la Fundación César Manrique optara por recuperarlo tras la pandemia.

El bien común. Según Nogué, es la tercera vía entre la propiedad privada y la pública, los dos polos que instauró la modernidad, cuyo peso varía, pero que son los dos pilares de la retórica moderna. “Durante años, nos han dicho que no hay otra forma, pero la restitución del bien común choca de lleno contra esta concepción y es evidente que hay otras alternativas”, señaló. El bien común se puede referir al agua, a espacios públicos o al paisaje, a algo material y a algo inmaterial. Es tangible e intangible a la vez. “Concebir el paisaje como bien común es un salto hacia adelante”. Es de todos y no es de nadie. De ahí la dificultad para su gestión y también los intentos del poder de mantener al paisaje como una mera cuestión estética. Sin embargo, aunque el paisaje sea subjetivo, tiene un componente social. “Se argumenta que si es subjetivo no puede ser objeto de la ordenación por parte del sector público, y normalmente se hace para justificar estructuras pesadas en el territorio”. De hecho, según Nogué, el paisaje es la hermana pobre de la ordenación territorial. Es cierto que la percepción es sesgada, pero se puede llegar a objetivar. El paisaje tiene valores sociales, históricos y estéticos, tiene valores objetivos. “Sabemos cuándo traspasamos una línea roja de destrucción del paisaje”. Comentó que cuando hay intervenciones que fracturan el territorio y degradan el paisaje “se usa el argumento de que todo es cuestión de acostumbrarse, y no es verdad. Si aceptamos esto estamos perdidos”.

El reencuentro con el lugar. Ese reencuentro se produce a través de nuevas fórmulas porque las relaciones de la gente con los lugares están cambiando de forma muy positiva. “Ya no basta con paisajes sublimes, sino que se trata de vivir en paz con los paisajes cotidianos; en armonía”. Es un cambio de paradigma en nuestra relación con el territorio. El espacio geográfico también es existencial y hay múltiples ejemplos que ilustran este cambio. Van surgiendo nuevas ruralidades, una vuelta, o una incorporación al campo. También proliferan circuitos alternativos de producción y de consumo que generan miles de microcambios que después generarán macrocambios. Se está viendo una reinvención de antiguas profesiones como estrategia para recuperar el carácter de un lugar, como, por ejemplo, una escuela de pastores. Además, asistimos a una recuperación de la esencia del lugar como fórmula de revitalización económica y cambio cultural. Uno de los ejemplos más claros en este sentido es la comarca del Priorat, que experimentó la vuelta de jóvenes que se habían marchado y de personas relacionadas con el mundo de la cultura que “tienen claro que el tema central debe ser el paisaje”. Por otro lado, está la revitalización de áreas marginales despobladas a través de proyectos culturales de calidad, como el Centre d’art i natura de Farrera, que nació hace más de veinte años, cuando solo quedaban dos personas en el pueblo. Hay más ejemplos: nuevas formas de gestión del territorio de carácter horizontal y no recogidas por la legislación vigente, como las redes de custodia del territorio, o nuevas formas de gobernanza local, como las que surgen en la región italiana de Abruzzos, destruida por un terremoto y cuya reconstrucción va más allá de lo físico. También en Italia, la iniciativa Luoghi di valoi (lugares con valor) que recopila durante diez años espacios importantes para los ciudadanos que no coinciden precisamente con los señalados por Patrimonio, o la red local ‘Territorios por el paisaje’ o la iniciativa colectiva Wikipedra. “En todas ellas, el paisaje tiene un papel como eje vertebrador”.

Educar la mirada para conseguir una ética colectiva. ¿Cuál es el papel de la sociedad civil en los procesos de patrimonialización de lugares y paisajes? ¿Cuál es el papel de los expertos? ¿Quién decide lo que es patrimonio y lo que no lo es? No se trata, explica Nogué, de catalogar todo, sino de tener en cuenta al paisaje. El director del taller expuso, de nuevo, otras iniciativas ciudadanas que ponen este hecho de manifiesto, como el ‘Museo en la calle’, que recoge elementos significativos de la calle que se acaban perdiendo, o el proyecto ‘Carreteras, paisaje y turismo’, que revela que las carreteras, las más antiguas, también son un valor patrimonial, que permiten entender el paisaje y que no hace falta ampliarlas. Mostró una iniciativa de la Administración, el Mapa de unidades de paisaje, que traspasa la división municipal o administrativa y agrupa los lugares en porciones de territorio con un mismo carácter. “Los mapas -dice Nogué- marcan nuestra percepción del mundo, educan la mirada, son un instrumento de poder extraordinario, pero son una selección arbitraria de la realidad y no hay que sacralizarlos”.

Finalmente, apuntó hacia la educación: la formal y la informal. “Educar la mirada es fundamental porque la concienciación ciudadana es el primer paso para una ética colectiva y la ética colectiva, a su vez, favorece los valores individuales”. Nogué señaló la mayor satisfacción durante sus doce años al frente del Observatorio del paisaje de Cataluña: haber logrado crear ese clima ético colectivo en algunos ámbitos. Lograr la “conversión” de algún alcalde” o de gente que hasta entonces no había disfrutado de su paisaje y ahora lo ama y, por tanto, lo protege. Y, ¿cómo conseguir un clima ético colectivo? A través de la acción, con estrategias de actuación desde la sociedad civil. En el paisaje, la ética y la estética deben ir de la mano. Un paisaje precioso no es completo si sus acuíferos están contaminados. Y por último: “Si se destruye un paisaje, se destruye la identidad de un lugar”.

Más información: Nota de prensa

Más información del taller: Díptico

Presentación de La intuición de la isla. Los días de José Saramago en Lanzarote

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Pilar del Río: „Lanzarote fue la posibilidad de silencio. Saramago descubrió que llegaban todas las ideas y no se perdía el tiempo“

Alba Cantón, Pilar del Río y Fernando Gómez Aguilera, durante la presentación del libro La intuición de la isla, el día 15 de junio de 2022, en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique.

Antes de instalarse en Lanzarote, en 1992, Saramago había tenido poca relación con islas: visitas fugaces a Cuba, Cabo Verde… Pero ocurrió lo de ‘El evangelio según Jesucristo’. En Portugal, dice Pilar del Río, “se introdujo la Inquisición, no la censura”. En sede parlamentaria, el Gobierno portugués dijo que ese libro no podía representar al país porque estaba mal escrito”. Así que se plantean venir a la Isla, “pero la Isla aún no era la Isla, era la posibilidad del silencio”, de alejarse del ruido creado por la reacción al libro. “La Isla llegó más tarde, cuando descubrió que llegaban otros, que llegaban todas las ideas y no se perdía el tiempo”.

Pilar del Río, el día 15 de junio, presentó en la sala José Saramago, en la Fundación César Manrique (FCM), el libro ‘La intuición de la isla. Los días de José Saramago en Lanzarote’, editado por Itineraria. El libro recoge vivencias, acontecimientos y emociones compartidas en Lanzarote, en A Casa.

Pilar del Río, durante la presentación del libro La intuición de la isla, en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique.

“El estilo de Saramago cambia en la Isla porque cambia después de escribir ‘El evangelio según Jesucristo’, de enfrentarse al hecho fundacional de la civilización europea”, dijo Pilar del Río. Ese cierto barroquismo de su escritura se transforma en un estilo más duro, más directo: “Si Jesucristo no es Dios, nuestra civilización está basada en la mentira”.

Su siguiente libro fue ‘Ensayo sobre la ceguera’. Cuando lo termina, descubre la Isla. Se da cuenta de que una isla es un espacio habitado donde tiene que predominar el auxilio mutuo, la ayuda, porque si no, no se sobrevive. “Estamos ciegos, así que la ética del cuidado no es una opción, es una urgencia”.

Saramago, dice Pilar, era un hombre solitario “y hasta un poco triste” pero en Lanzarote va perdiendo esas características. Su vida empieza a llenarse de gente. La Isla ya estaba en la vida de Saramago, aunque él no lo viera. “Había una intuición de la Isla porque había una intuición de encuentros”. El escritor escribía para comunicarse, para encontrarse, y acaba escribiendo la mitad de su obra en Lanzarote. “Aunque no le gustaba mucho ese concepto, en la Isla se hizo ciudadano del mundo”.

Dice la autora: “Es muy importante para su obra que viniera a Lanzarote y creo que su obra también es muy importante para Lanzarote, si es que la queremos salvar”. Pilar del Río terminó dando las gracias y manifestando su orgullo por comprobar que la Fundación César Manrique tiene aún por José Saramago el mismo respeto que le tenía, doce años después de su muerte: “Sigue vivo en esta Fundación”.

Cuidados

El director de la FCM y albacea del Nobel portugués, Fernando Gómez Aguilera, citó al inicio de su intervención, para presentar el libro, a Leonardo Boff. “Cuando cuidamos, amamos; cuando amamos, cuidamos”. Las 71 crónicas de ‘La intuición de la isla’ conforman un álbum de recuerdos, un relato filtrado por el prisma de quien compartió su vida con Saramago. Se trata de crónicas ágiles, donde no hay “majestad, ni rencor, quejas, dramatismo o chismes ni ajustes de cuentas” pero sí hay “belleza, generosidad, un tributo a Lanzarote, respeto a la literatura, sensibilidad y mucho amor”.

La estancia de Saramago en Lanzarote fue una etapa determinante en su vida. Escribió la mitad de su obra y tomó un nuevo rumbo. Se hace un escritor más metafísico, más esencial, se aferra a la alegoría y se interroga sobre la condición del ser humano contemporáneo. “Aquí, su pensamiento social alcanzó una perspectiva global, se universaliza”.

Fernando Gómez Aguilera, durante la presentación del libro La intuición de la isla, en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique.

“¿Qué es este libro?” “Es una malla de respiración diaria”, según Gómez Aguilera, un libro que trata de libros, de un ambiente de vida, que retrata una casa, A Casa, como un “espacio de agencia permanente”. “Esa casa abierta al público, un privilegio que aún no hemos sabido valorar ni en Lanzarote ni en Canarias ni en España”, dijo el director de la FCM.

A la vez, el libro levanta una tipografía sentimental y también es un ejercicio de traducción cultural, de un patrimonio inmaterial. “La autora abre de par en par una puerta que solo estaba entreabierta”. Lanzarote aparece como una casa-isla. “Pilar y José hicieron de la Isla su casa pero su casa nunca fue una isla, no se aislaron”. “Aquí Saramago fue feliz, encontró tranquilidad y sosiego reparadores”.

“De su mayor virtud nace su mayor carencia”, porque el lector debe incorporar al personaje ausente, la narradora que habita en esa casa donde la conversación sobre la civilización tiene garantizado su futuro y que es un “universo de raíz y pulso femenino”. “Los libros los escribe Saramago pero la vida la vivieron Pilar y José”.

Gómez Aguilera empezó con el cuidado y terminó también con él, porque es el “significado último del libro”. La ética del cuidado y sus valores frente al paradigma del éxito, del poder y la acumulación “que nos ha llevado hasta aquí”. “Saramago no conocía ninguna prioridad por encima del ser humano, y es hora de sustituir una inteligencia patriarcal por una altruista”.

Itineraria

Este es el tercer libro que publica la editorial Itineraria. Alba Cantón, su responsable, dijo que con este libro “Pilar rompe fronteras físicas y temporales para compartir con los lectores un tiempo y un lugar extraordinarios” y lo hace con una prosa sabia, poética y generosa. “Un libro para amigos y amigas que consigue que A Casa viaje al corazón de los lectores”, que se convierta en un lugar eterno.

Pilar del Río, durante la presentación del libro La intuición de la isla, en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique, el día 15 de junio de 2022.

El estreno de la película ‚Utopía Manrique‘ en Jameos del Agua clausura los actos del centenario del artista

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La pandemia del Covid 19 abrió un largo paréntesis de más de dos años para poder dar por terminados los actos culturales organizados con motivo del centenario de César Manrique. Los actos debían haberse cerrado el 24 de abril de 2020, pero se vieron interrumpidos en marzo de ese año. Finalmente, el viernes 22 de abril de 2022, el estreno de la película ‘Utopía Manrique’ en el auditorio Jameos del Agua, cuyo aforo se completó, clausuró definitivamente las actividades.

El acto comenzó con los agradecimientos por parte de la Fundación César Manrique (FCM). Una voz en off agradeció al público de Lanzarote “el apoyo y el cariño recibido con su asistencia”, a las empresas y entidades colaboradoras “su generosa implicación”, y al Cabildo de Lanzarote, “su contribución” al estreno de esta película.

José Juan Ramírez, presidente de la Fundación César Manrique con Fernando Gómez Aguilera, director de la Fundación César Manrique

José Juan Ramírez, presidente de la Fundación César Manrique con Fernando Gómez Aguilera, director de la Fundación César Manrique

El centenario de César Manrique ha sido el periodo de mayor actividad cultural en la FCM en sus treinta años de historia, y tras él, sin transición, llegó el de menor actividad, con la ausencia de actos culturales durante dos años.

A continuación, un vídeo recorrió los principales actos del centenario: conferencias, cursos, talleres conciertos, presentaciones de libros, actuaciones en la calle, mesas redondas, etc. En él se pudieron escuchar palabras del acto de inauguración, tanto del presidente de la FCM, José Juan Ramírez, anticipando lo que iba a ser un año de “arte, cultura y naturaleza” en recuerdo de un artista “rebosante de vida y de conciencia”, como del director, Fernando Gómez Aguilera, señalando la necesidad de contar en la sociedad actual con el coraje y la capacidad visionaria y de anticipación de César Manrique. El vídeo terminaba con el lema del centenario: “El desafío inmediato del presente: una humanidad contemporánea del futuro”.

José Juan Ramírez; María Dolores Corujo, presidenta del Cabildo insular de Lanzarote; Miguel G. Morales, director de ‚Utopía Manrique‘ y Fernando Gómez Aguilera

No hubo ninguna intervención pública. Al acto asistió una gran representación de la sociedad civil lanzaroteña, el personal de la Fundación César Manrique, sus patronos, cargos públicos, familiares del artista y público en general. Al finalizar la película se sirvió un cóctel.

‘Utopía Manrique’ es una coproducción de la Fundación César Manrique y Radiotelevisión Española (RTVE). Está dirigida por Miguel G. Morales, con guion de Fernando Gómez Aguilera,  voz en off de Charo López y música de Mladen Kurajica. Muestra la proyección mediática de Manrique y su personalidad exuberante. Es una aproximación original a la figura del artista a través de archivos fílmicos y fotográficos, algunos de ellos inéditos o privados y otros provenientes de los fondos de RTVE, que ha programado su estreno en televisión el 12 de junio, en La 2, dentro de la serie ‘Imprescindibles’.

En ‘Utopía Manrique’ se mezclan fragmentos de entrevistas realizadas al artista, con imágenes grabadas en su casa de Taro de Tahíche, fotografías de su casa de la calle Covarrubias en Madrid, y en Nueva York, entre muchas otras, y apariciones en programas de televisión como ‘La Tarde’ o ‘La Clave’. La película finaliza con los dos únicos testimonios que aparecen de otras personas: Luis Morales, que confiesa que César le enseño a ver, y José Saramago, que resume que “simplemente César Manrique era una persona que tenía razón”.

El César más genuino captó la atención silente del público, solo interrumpida por aplausos en dos ocasiones: en la ovación final y tras una intervención en un programa de televisión en la que el artista derrama una copa de champán contra los especuladores del territorio en Lanzarote.

Un cambio de civilización y una Constitución para la Tierra para procurar que este Planeta sea más habitable

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Después de algo más de dos años sin actividad cultural por la pandemia, la Fundación César Manrique, el día 31 de marzo de 2022, volvió a llenar la Sala José Saramago para presentar los últimos trabajos de dos de los miembros del Gabinete científico de la Reserva de la Biosfera de Lanzarote: José Manuel Naredo, que acaba de escribir La crítica agotada. Claves para un cambio de civilización y José Antonio Martín Pallín, con Una constitución para la Tierra. La abogada Irma Ferrer presentó el acto y condujo en su último tramo un coloquio. Alabó la fortaleza y generosidad de ambos por compartir su conocimiento con esta Isla: “Solo el conocimiento y la sabiduría nos van a permitir enfrentarnos al futuro”.

El propósito de Naredo con su último libro es el de desvelar las causas del impass sociopolítico que vivimos y los requisitos para reorientar esta crisis hacia horizontes ecológicos y saludables. La portada refleja el mito de Sísifo como metáfora de la movilización social. Para Naredo, “estamos peor, en cuanto a perspectivas de cambio, que en los años setenta”, cuando el cambio parecía plausible. Es en esa década cuando el mundo financiero se comienza a separar del mundo real y del enfoque económico ordinario. Este impass político viene acompañado de un impass ideológico y sus causas residen, por un lado, en el repunte de la economía a partir de los años ochenta, en la invención de la imagen verde y el medio ambiente y en la desorientación de la izquierda.

El libro consta de cuatro partes: la primera está dedicada al contexto de crisis civilizatoria. La segunda, a los no conceptos que agotan el discurso ecologista, la tercera a los no conceptos que agotan el discurso político, y por último a la encrucijada política actual. En los setenta comienzan a proliferar las administraciones que dicen velar por el medio ambiente aunque en realidad carecen de competencias para ello, mientras que la izquierda pierde la iniciativa y disipa sus energías en esfuerzos inútiles. “Hemos pasado del sistema económico a una economía de sistemas”. Ahora un país desarrollado es el que atrae capital. Como ejemplo, Estados Unidos, el más desarrollado, es el más endeudado. Desarrollado significa depredador. “La metáfora de la producción encubre la realidad de la adquisición”, según Naredo, que puso sobre la mesa otras falacias, como que el capitalismo sea una economía de mercado cuando en realidad tiende al monopolio. “Estamos en un capitalismo clientelar y corrupto”.

En el apartado de propuestas, Naredo considera que para que prospere un paradigma ecointegrador, hay que asumir el colapso de las viejas idolatrías, lograr una interpretación común de la evolución de la especie humana y conseguir propuestas inclusivas y atractivas, así como centrar las críticas en el núcleo duro de la ideología y las instituciones dominantes.

Una Constitución

El magistrado José Antonio Martín Pallín recordó que fue el primer ponente en España en redactar una sentencia por un delito contra el medio ambiente, lo que le llevó a interesarse por este asunto. Dijo que son las comunidades indígenas las que saben el futuro que le espera a la humanidad y que los textos constitucionales de Ecuador y Bolivia integran el respeto por la Tierra, que tiene derechos  que deben ser ejercitados a través de los tribunales para que sean efectivos y reales. “Pero el Derecho puede hacer poco si no hay convicción de la necesidad de poner coto a este desarrollo descontrolado”.

Recordó también que el nacimiento de los parques nacionales, primero en Estados Unidos, se debió a la carta de un jefe indio por la tala de unas secuoias y que la intervención del Derecho penal por un delito de medio ambiente se produce tras el desastre de Bophal, en India, con 30.000 muertos. Martín Pallín considera que el movimiento ecologista ha avanzado en el empeño de inculcar el amor a la Tierra, pero con el riesgo de que se convierta en una religión o un club ideológico porque debe ser “un objetivo más allá de las ideologías”.

En el campo del Derecho se han ido imponiendo las personas jurídicas a las personas físicas y aún se puede avanzar, por tanto, hacia los derechos de la Tierra. Va calando la idea de que la biodiversiad, las plantas y los animales, son sujetos de Derecho y seres sintientes. Se ha avanzado en casos como el caso Morton contra Disney para proteger los derechos de un río, o por los derechos de los árboles en un caso de deforestación contra Chevron. Incluso el Tribunal Penal Internacional considera un crimen de guerra aquel que genera daños contra el medio ambiente.

Por todo esto, Martín Pallín esboza en este libro lo que podría ser una Constitución para la Tierra, que después necesitará mecanismos para que sus derechos sean reales y efectivos. Lo prioritario, apuntó, es que prevalezca la vida de las personas frente a los recursos económicos y que se incluya como obligatoria en todos los ciclos de la enseñanza una materia que enseñe los valores de la ecología “para garantizar la habitabilidad del Planeta”. “Este movimiento tiene que ir calando y es imprescindible”. Y como hay algunas constituciones que incluyen la bandera y el himno, propone que el himno sea la Canción de la Tierra de Mahler. “¡Movilizaos antes de que sea tarde!”, concluyó.

Más información: Nota de prensa

La FCM presenta la programación del centenario de César Manrique

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La FCM presenta la programación del centenario de César Manrique: el cometido más importante en sus 27 años de historia

La Fundación César Manrique (FCM) presentó en la sala José Saramago el programa de actos que ha organizado para el centenario del artista. Es una programación extensa, variada e inédita que va desde los actos más habituales, como mesas redondas, conferencias o presentaciones de libros y talleres, hasta conciertos, películas, vídeos o concursos, que se desarrollarán en todos en los ámbitos, desde el local hasta el internacional. El centenario comenzará el próximo 24 de abril con una fiesta en Taro de Tahíche y terminará el 24 de abril de 2020 con una declaración institucional sobre el presente y el futuro de la Isla.

El presidente de la FCM, José Juan Ramírez, señaló que la FCM tiene la “fortuna y la responsabilidad” de gestionar el legado del artista porque representa, por su “deseo inequívoco”, su voluntad. “La FCM no ha permitido ni va a permitir -dijo- la instrumentalización política ni la falsificación o deformación de su legado creativo, ecológico, ambiental, turístico, social y ético”, ni va a borrar la memoria de lo que fue César “porque resulte incómodo e incompatible con determinadas visiones de la realidad y ambiciones políticas”.

Afirmó que César representa, “guste o no”, una manera de entender y amar Lanzarote, alejada de la masificación, banalización y de la corrupción”. Dijo que quien pretenda falsear o devaluar su figura encontrará siempre “alerta y en posición antagonista, con toda la capacidad de influencia que pueda desplegar, a su Fundación” que tiene como norma de conducta dialogar y respetar pero que ni se casa con el poder ni necesita de los poderes públicos para ejercer su labor de vigilancia crítica.

Recordó que la FCM primero pidió consenso a las administraciones públicas para el centenario y después exigió respeto, ante el periodo preelectoral para afrontar los actos conmemorativos “para evitar la politización y la instrumentalización de su figura que se vería sometida a tensiones indeseables, como lamentablemente está sucediendo” y señaló que ese consenso debió comenzar con la propia Fundación, “pues es el camino mas lógico” para ampliarlo después a otros ámbitos. “Sin ese acuerdo inicial, poco camino posterior podía recorrerse y eso es lo que ha sucedido”.

Ramírez añadió que hay representantes públicos que lo han entendido y otros que han respondido “huyendo hacia adelante” como el grupo de gobierno del Cabildo con el respaldo del Gobierno de Canarias “con irresponsabilidad y falta de respeto” y apuntó que esas actitudes cierran el paso a cualquier entendimiento o colaboración. “Lamentamos el indeseable pero inevitable desencuentro que una vez más provoca que en Lanzarote no hayamos sabido estar a la altura de las circunstancias” pero recordó que no es nuevo porque a César, el Cabildo le negó por dos veces la declaración como Hijo predilecto y se tuvo que aprobar tres años después de su muerte.

César estaría orgulloso”

Tras estas “aclaraciones”, señaló que los actos del centenario son el cometido más importante abordado por la FCM en sus 27 años de historia, una propuesta de actividades en calidad y cantidad calidad “como pocas veces se ha visto en Canarias”. “No nos cabe ninguna duda de que César estaría orgulloso”, dijo, por estos contenidos con el propósito de recordar su legado, “el más amable y el más incómodo” y con la única idea de homenajear a César “con fidelidad a su obra y a su actitud, vinculando su figura a Lanzarote, “porque no se puede entender la Isla sin César ni a César sin la Isla”.

Por su parte, el director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera señaló que el paraguas bajo el que se han preparado estos actos es “el desafío inmediato del presente, una humanidad contemporánea del futuro”, en referencia a una frase que dijo César en 1970: “Yo soy un contemporáneo del futuro”. Dijo que la idea básica es que Lanzarote sea una fiesta de la cultura, del arte y la naturaleza y que se convierta en el polo cultural del país y de Canarias.

Los actos estarán dirigios a públicos muy distintos y se desarrollarán tanto en los espacios de la FCM como en los municipios o en el resto de islas. Se sustentan en César Manrique pero con una lectura contemporánea con materias que son motores de la sociedad, como la ciencia, el arte, la naturaleza, la gobernanza o la sostenibilidad. Aseguró que del legado de César pesa tanto la obra material como la conciencia y que el programa es “un diálogo con nuestro tiempo desde un mirada no acomodada”. “César debe estar al margen de las ambiciones y fuerzas de poder”, señaló.

La programación

Los actos comenzarán habitualmente a las 19:00 horas. Todas las actividades están confirmadas y son gratuitas. Para el centenario se ha diseñado una nueva identidad corporativa, realizada por Alberto Corazón, más un logo musical, mensajes para radios y televisión con palabras de César y un minisite en la web de la FCM donde se retransmitirán las actividades en streaming. La FCM, “por fin”, se incorpora a las redes sociales y ha elaborado cien contenidos específicos. En los dos muesos de la FCM habrá dos audioguías gratuitas en cinco idiomas.

Se han firmado varios convenios con medios de comunicación. En el ámbito local, con Radio Lanzarote para un concurso de microrrelatos y con Biosfera TV para un concurso, “Saber de César”. En otro ámbito, con TVE para cubrir los eventos y para estrenar una película sobre César realizada por Miguel G. Morales. También se han elaborado nuevos productos conmemorativos (treinta nuevos con cien modelos) y cinco cerámicas inéditas.

El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera mencionó las entidades colaboradoras, entre las que se encuentran Cabrera Medina, Binter, Canary Fly, Fred Olsen, Naviera Armas, Hiperdino, Ironman, Correos (que edita un sello y un matasellos conmemorativo), Renault Juan Toledo, Tirma, Deiland, Costa Martiánez, Grupo Spínola y entidades culturales como el CAAM, el CDAN de Huesca, la Universidad de La Laguna o el Instituto Cervantes, que hará un homenaje en Madrid y en varias sedes de Alemania, la Fundación José Saramago y la Escuela de arte Pancho Lasso, cuyos alumnos reproducirán dos murales.

Otra de las entidades colaboradoras es Aena. Gómez Aguilera dio las gracias al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por la celeridad en el cambio de nombre del aeropuerto, y reveló que se ha solicitado al Ayuntamiento de Teguise el cambio de nombre de la calle donde se encuentra la FCM para que pase a llamarse Taro de Tahíche.

Escolares

En el apartado educativo, la FCM espera recibir la visita de unos 3.000 escolares con el taller sobre la serie de la Fauna Atlántica. Habrá actividades lúdicas en los municipios, como talleres o cine y un concurso en todas las islas: “Ocho dibujos para Cesar”, así como otro para fotógrafos profesionales.

Se desarrollarán seis conferencias de reflexión sobre el artista, otras seis con el lema “Pensar sobre los límites de nuestro tiempo” y el ciclo “Saber de isla”, con investigadores locales. También intervendrán los escritores Manuel Vicent y Manuel Rivas y habrá encuentros con creadores emergentes en Canarias. Otro de los cursos abordará los costes económicos de la corrupción y la calidad de la democracia. Estará dirigido por Fernando Jiménez e intervendrán, entre otros, la fiscal anticorrupción Concepción Sabadell y los magistrados Antonio del Moral o Pablo Ruz.

Se celebrarán cursos sobre inteligencia artificial y sobre el antropoceno, dirigido por Fernando Prats y un ciclo de conversaciones dirigidas por Iñaki Gabilondo, con invitados como Sami Nair o Victoria Camps, así como otro sobre periodismo con Ignacio Escolar, Jesús Maraña, Josep Ramoneda u Olga Rodríguez, además de una conversación ente Juan Cruz y la directora de El País, Soledad Gallego-Díaz.

José Ramírez Cerdá

Los actos se completan con cinco mesas redondas: sobre el territorio, sobre cómo se trabajaba con César, “el César que conocimos”, “César en el contexto de la cultura canaria” y otra sobre su relación con José Ramírez Cerdá, de quién también se editará una pieza audiovisual y un libro. En los actos del centenario hay varios dedicados a la figura del que fue presidente del Cabildo de Lanzarote, José Ramírez Cerdá, cuyo centenario se cumple el próximo 15 de abril. Gómez Aguilera lanzó un reproche porque “no se ha oído ni una palabra” sobre ese centenario “y no será por falta de méritos”. Señaló que es una figura que genera unanimidad, que es una “negligencia inexplicable” y que el autoconocimiento histórico debe ser una exigencia. Dijo que quizá sea porque “recordarlo no proporciona tanto rédito político como hacerse fotos con la figura de César Manrique sin importar que se vea expuesto a tensiones inmerecidas”.

También habrá talleres sobre cine y paisaje, sobre literatura con Alexis Ravelo, de creación de objetos en 3D y actividades con formatos singulares como una performance literario-filosófica con el dúo Fernández y Fernández, además de una actividad de danza y percusión en la playa de Famara como homenaje a César.

La FCM ha preparado varias exposiciones: “César Manrique Lanzarote” se inaugurará el 8 de mayo y en ella se recupera un mural del aeropuerto que hace cincuenta años que no se ve, además de una muestra sobre sus ideas llamada “César Manrique, palabra y compromiso; al poder se le incomoda”, una instalación del artista Filip Custic, una exposición itinerante, otra llamada “César, un icono popular del Siglo XX” y otra de fotografía digital on line.

Música y libros

En el apartado de música habrá tres diálogos musicales con Benito Cabrera, un concierto de El Niño de Elche, un encuentro entre el rapero Arkano y el verseador Yeray Rodríguez, el dúo Fetén Fetén, un encuentro de repentistas latinoamericanos, otro de música popular con Acatife, Los Toledo y Los Campesinos, un disco de Toñín Corujo Quartet producido por la FCM, “El genio”, tres conciertos de música clásica y otro de Germán Díaz y Benxamín Otero.

Se va a editar una decena de publicaciones. Entre ellas, “Museopatías”, de Fernando Estévez, “Mi Teguise” de Leandro Perdomo, “César & Manrique, palabra en la calle”, que recopila la voz del artista “frente a intentos por vaciar sus ideas”, la novela negra “La ceguera del cangrejo”, de Alexis Ravelo, que transcurre en Lanzarote, “Pepín Ramírez, el hombre que convirtió a Manrique en César”, de Saúl García, y dos manifiestos escritos por César Manrique: “Salvemos la isla de Lanzarote” y “El arte también vive”. Por último, se proyectará el documental “El naufragio, treinta años de memoria sumergida”, de Nicolás Castellano, habrá un ciclo de cine medioambiental y uno de cine móvil ecológico y hasta un musical, un espectáculo de calle, la creación para niños “César Manrique. Rojo, negro, blanco”, doce piezas audiovisuales de entrevistas y una película del cineasta José Luis Guerín.

Antonio Puente y su mapa inexistente de la literatura atlántica comparada

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Para Eugenio Padorno, el punto de partida de Isla militante. El testamento insular de Shakespeare y Cervantes. Entre La tempestad y La ínsula Barataria (Pretextos), el libro de Antonio Puente que presentó el día 20 de diciembre, en la sala José Saramago, está en La Utopía de Tomás Moro, cuyo título en realidad es Libro del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía. Padorno dijo del libro de Puente que no es un libro académico, pero que no le falta rigor, que es como la onda que provoca en el agua una piedra arrojada al Atlántico. La obra indaga sobre la insularidad y tiene una doble estructura: horizontal, por el paralelismo entre las obras y las islas de las obras de Shakespeare y Cervantes, y vertical, por la oposición entre los personajes de ambas, Próspero y Calibán, colonizador y colonizado, occidental y hombre periférico, y Don Quijote y Sancho Panza. También dijo que Puente presta atención al concepto de isla como “soporte geográfico y existencial donde acontece la vida, como el territorio desde el que se obtiene la imagen del mundo”. Además, no renuncia ni al estilo ni a la originalidad. Solo puso un reparo a la obra, y es que no tiene índice onomástico de los autores que aparecen, porque sería “un libro de consulta indispensable”.

La presentación en la Fundación César Manrique es la primera que se hace del libro. Puente subrayó la importancia de Lanzarote en el libro a través de Lancelot 28º-7º, de Agustín Espinosa como “mito fundamental de este ensayo”. De hecho, acabó su intervención destacando la capacidad de ese autor de adelantarse en definir al “ser insular atlántico”.

El objetivo del libro, según el propio Antonio Puente, es el de buscar rasgos distintivos de la condición insular atlántica. El Atlántico, para Puente, es un mar en “perpetuo descubrimiento” y la capital de su cultura es el agua. Para ello, el autor buceó en los textos de autores atlánticos cubanos, antillanos, irlandeses o canarios, como Cairasco de Figueroa, a quien también reivindicó Padorno, que es “el fundador secreto de la literatura sudamericana”, por su influencia en Silvestre de Balboa, “y sin embargo ningún académico cubano -afirmó- sabe quién es Cairasco” a pesar de que también está documentada su influencia en Góngora.

El autor habló sobre la elección de la isla sin nombre de La Tempestad, de la ínsula Barataria y de otros autores atlánticos con los que ha ido construyendo “un mapa inexistente de esta literatura atlántica comparada”. Para él, una de las cuestiones clave es que la insularidad es “geografía sin tiempo y sin historia”, es atemporal. Del mismo modo, en las islas parece que todo es arrebatado o procede de una disputa mientras que el continente es el terreno de la dialéctica. Sin embargo, hay conexiones, como la que existe entre la morriña gallega, la saudade portuguesa y la magua canaria, que es algo así como anticiparse a tener nostalgia, una “nostalgia del presente”.

En su presentación, Puente fue pasando de Domingo Pérez Minik a Domingo López Torres y Ángel Sánchez hasta Joyce, para quien el humor insular (irlandés, luego insular), era húmedo y seco, y para quien el ideario insular es “silencio, destierro y astucia”. Otro paralelismo: una contestación de León y Castillo a Galdós, amigos de juventud. Cuando el escritor le cuenta al político, entonces embajador de España en París, las dificultades para publicar sus obras en Francia, éste le contesta: “Paso de buey, tripas de lobo y hágase el bobo”, que, para Puente es “silencio, destierro y astucia”. Otro irlandés, Samuel Beckett, confesó que en realidad nunca había abandonado la isla y que es lo único que conocía… aunque tampoco la conocía.

Después de repasar la preeminencia del espacio sobre la historia, la deslocalización y la parodia, Puente terminó con Agustín Espinosa, pero antes habló de otra característica insular, la ambivalencia, a la que se refiere Severo Sarduy cuando afirma que cada cosa de la isla es la isla misma. La presentación, terminó, como es habitual, con la intervención del público y con Padorno preguntándose por el silencio, o por los silencios, de los canarios y los autores canarios.

Nota de presa: Más información. Presentación del libro Isla militante

José Farrujia: «En Canarias se ha patrimonializado el discurso del poder»

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El libro Identidad canaria. Escritos en torno al patrimonio cultural y la divulgación del pasado, de José Farrujia de la Rosa, ofrece herramientas para poder unir la lucha por el territorio a la gestión patrimonial. Así lo afirmó Raúl Vega, coordinador de proyectos de la Fundación Tamaimos, editora del libro que se presentó en la sede de la Fundación César Manrique, el 13 de diciembre. Para Vega, los últimos proyectos relacionados tanto con el territorio como con el patrimonio en las islas tienen dos problemas comunes: el colonialismo y el clasismo, o bien el desprecio por lo indígena y la predilección por lo señorial.

Borja Rubio, José Farrujia y Raúl Vega

Para el otro presentador del acto, Borja Rubio, se hace fundamental hablar de la identidad en un contexto “de efervescencia de identidades excluyentes” en el que se está pretendiendo “tapar con banderas un cambio de época” y por lo tanto hay que preocuparse de parar “la maquinaria de la superficialidad”, con una ciencia exenta de toxicidad. Rubio señaló que un axioma clave es que la dirección del relato de las identidades está en función de la identidad del poder. “No se considera al pueblo como sujeto político autoconsciente”. También citó las tensiones que surgen de ciertos proyectos artísticos (Tindaya, Ibarrola en La Palma, De Caires en Lanzarote…) sumados a la Ley del Suelo “que afecta de forma directa a la convivencia y a la Naturaleza”. Aseguró que el libro le plantea la necesidad de generar pedagogía para poder mantener la identidad, tener una mirada “lo más rica posible sin perder un ápice de la universalidad que es ser canario” y pasar “del contar al ser, no interiorizando lo que espera el turista de nosotros”.

El autor del libro, José Farrujia, calificó a la FCM como “uno de los bastiones del pensamiento libre en Canarias”, “de los pocos que quedan”. Dijo que fue otro libro, Lanzarote. Arquitectura inédita (1974) de César Manrique, el que le impulsó a interesarse por el patrimonio. La obra Identidad canaria aborda la atención al patrimonio arqueológico y otros temas transversales, como conflictos sociales y políticos, pérdida de la memoria, el papel de los medios de comunicación, los efectos del colonialismo o la influencia amazigh. Son cinco bloques temáticos con un hilo conductor: “El libro persigue generar conciencia sobre nuestro pasado y la realidad cultural”. Su lectura permite “enseñar a ver” para posicionarse y adoptar una posición. Uno de los retos que se planteó fue el de ayudar a entender el patrimonio canario, aunque también es un libro escrito desde el activismo.

Farrujia citó, igualmente dos grandes problemas: la herencia colonial y el modelo desarrollista canario. Señaló que el pensamiento único provoca que haya una parte del patrimonio que esté infrarrepresentado, porque desde el siglo XVI hay un discurso hegemónico sobre el pasado canario que hace que se haya recuperado el patrimonio colonial y el que está asociado a las élites, y que haya un desequilibrio alarmante con el patrimonio anterior a la conquista. En Tenerife hay 26 Bienes de Interés Cultural (BIC) de zonas arqueológicas (anteriores a la conquista) y 135 de monumentos posteriores. Esto no se debe tanto a la desaparición de esos elementos ya que, en Gran Canaria, donde “hay otra mirada”, son 30 los BIC’s de zonas arqueológicas y 42 los de monumentos. „Está más compensado“. Por su parte, en Lanzarote se repite el modelo existente en Tenerife: un BIC arqueológico frente a 16 monumentos BIC.

Para Farrujia, en Canarias “se ha patrimonializado el discurso del poder”. De esta forma, casi todo los hitos patrimoniales están en el paisaje urbano, el más cotidiano, como casas señoriales o edificios religiosos, mientras que “lo indígena, lo etnográfico, lo que corresponde al campesino, lo que no es monumental ni de las élites, ha ido languideciendo”. El libro, por tanto, aboga por el consenso social, por concienciar en que hay unos valores finitos y en peligro de desparecer pronto, pero también intenta aportar algo de resistencia cultural: recuperar la memoria, transmitir conocimiento y orgullo de pertenencia. Como se predica con el ejemplo, según Farrujia, se ofrece una herramienta para cuestionar y transformar la realidad que sirva al público en general y también a los estudiantes.

Por último, este libro trata sobre lo amazigh, su importancia, sus relaciones y su significado actual, y para entender las relaciones contemporáneas, el autor se entrevistó con los grandes referentes de esa cultura.

Más información: Nota de prensa

El reto de Pedro Cabrera: un sistema energético más flexible y con energías renovables

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En las historias de infancia que contaba el padre de Pedro Cabrera, el café tenía sabor a sal. Ese detalle, muy común en Canarias durante una época, se le quedó grabado y motivó que, para la tesis que le permitió doctorarse como ingeniero industrial, decidiera llevar a cabo una investigación sobre la desalación. Cabrera, que fue becado por la FCM en 2006 y 2007, pronunció, el día 22 de noviembre, en la sala José Saramago la conferencia Gestión inteligente de una desaladora accionada con energía eólica.

El problema del agua, de un acceso a agua limpia y segura, no es exclusivo de Canarias y no solo depende de los recursos hídricos “sino de cuestiones complejas que tienen en cuenta problemas espaciales, temporales e institucionales”. En el Planeta, el 97 por ciento del agua es salada y por eso han surgido incontables instalaciones de desalación que tienen dos tecnologías: desalación o evaporación, y que más de la mitad de ellas funciona por ósmosis inversa. Para llevar a cabo la ósmosis hace falta una presión y, por tanto, una bomba, por lo que el problema del agua se convierte en un problema energético.

En los años setenta surgen dos tipos de desaladoras. Unas conectadas a la red eléctrica convencional y otras autónomas, que a su vez pueden ser híbridas o puras. Cabrera se centró en las puras, que necesitan muchas baterías y, por lo tanto, un gran coste y mantenimiento. Lo que propuso, por primera vez, fue conectar directamente una planta desaladora a una turbina eólica sin sistema de almacenamiento. “Nos pareció un reto, porque había un debate en la comunidad científica sobre si las plantas pueden trabajar de forma autónoma”. Los objetivos generales de ese reto eran incrementar la flexibilidad de operación de la planta para adaptar su consumo a las energías renovables y así, incrementar el uso de este tipo de energía en las desaladoras.

Primero diseñaron un prototipo y desarrollaron un sistema innovador de control de la presión y el caudal, instalando sensores en la planta. Durante la investigación se dieron cuenta de que a la planta también le afectaban las características del agua, la temperatura o la salinidad, y el sistema de control no funcionaba, así que se les ocurrió incorporar técnicas de inteligencia artificial para adaptar la potencia de la planta a una posible potencia de una turbina eólica teniendo en cuenta toda la casuística posible.

La inteligencia artificial necesita que se le incorporen datos, así que primero entrenaron a la desaladora con un “entrenamiento humano” instalando equipos para variar la conductividad, la salinidad, la temperatura y la generación a producir. Después extrajeron esos datos, seleccionaron las variables importantes, entrenaron al algoritmo y lo incorporaron al sistema de control. “Fue todo un éxito”, aseguró Cabrera, porque la planta fue capaz de seguir la potencia marcada. “Nunca se había visto esa variación en plantas de este calibre”. Comparada con una planta con baterías, esta última producía más agua pero trabajaba con más paradas y arranques, lo que es más perjudicial para las membranas.

El trabajo se publicó en revistas científicas. Entonces se preguntaron si la solución se podía trasladar a toda una isla y para encontrar la respuesta, Pedro se trasladó a Dinamarca, “un país idílico para las renovables” donde “son un proyecto para mejorar la sociedad”. En aquel país no investigan para la desalación sino para flexibilizar otro consumo, el del calentamiento de los hogares. Allí trabajó con Henrik Lund, que ha desarrollado dos teorías fundamentales. La primera es la Teoría de la elección consciente, que enuncia que para lograr cambios en la planificación energética hay que cambiar las instituciones “porque las actuales están afectadas por intereses y cuando se plantean soluciones desde dichas instituciones, esas soluciones se plantean con falsa elección”. Eso es lo que pasó con las prospecciones petrolíferas, que se plantearon como una opción única, inevitable. Lund propone que siempre hay alternativas que deben ser estudiadas. La segunda Teoría es el concepto de Smart energy sistem, derivado de la anterior, que identifica las demandas de un sistema, sus recursos energéticos y los sectores de un lugar y hace propuestas de nuevas estrategias para integrar la generación de renovables y que todos los sectores estén interrelacionados para que el sistema sea más eficiente. Puso un ejemplo: “Si tenemos un hotel, que demanda calor, y una central eléctrica cercana, se pueden conectar los gases de escape de la central para calentar agua”.

Pero Cabrera quería estudiar la desalación e ir adaptando la demanda de agua de Gran Canaria a la generación renovable. Lund le planteó: está bien la desalación, pero ¿por qué no integrar todos los sectores? Así que se embarcó en esa tarea. Identificó las necesidades energéticas y propuso una metodología para todas las islas, con 17 estrategias. “Fue publicado y está teniendo éxito pero exige cambios radicales muy a largo plazo”, señaló Cabrera.

Como conclusiones, aseguró que se puede flexibilizar el consumo de la desalación “y estamos detectando el interés de grandes plantas en incorporar estas técnicas para flexibilizar, no todo, pero sí parte del consumo” y, por otra parte, el concepto Smart energy sistem “permite hacer un sistema energético más flexible e incrementar el uso de las energías renovables”.

Más información: Nota de prensa