La tesis de Alejandro Scarpa demuestra la influencia de la obra de César Manrique en la transformación de Lanzarote

La acupuntura urbana es “una chispa que acaba provocando un incendio”. Es un término acuñado por Jaime Lerner que se aplica a aquellas obras que han transformado una ciudad o un lugar, como el Parque Güell de Barcelona, el Museo Guggenheim de Bilbao o la Torre Eiffel de París. O como los Centros de arte, cultura y turismo de Lanzarote.

Alejandro Scarpa presentó en la sala José Saramago su trabajo de varios años, su tesis doctoral: César Manrique. Acupuntura urbana en Lanzarote. Un trabajo “que se ha convertido en una pasión”. Aseguró que se trataba de un “momento muy emotivo”. Scarpa es arquitecto y llegó a Lanzarote por primera vez en 2008. En la Facultad no había oído hablar de César Manrique, pero su obra le impresionó. “Descubrí que no era arquitecto pero lo que hacía era arquitectura”, así que decidió trabajar sobre su obra. Consiguió algunos planos, midió las obras sobre el terreno, hizo muchos dibujos, leyó cientos de artículos de prensa y entrevistó a quienes trabajaron con él. Para valorar su dimensión, también se entrevistó con algunos de los mejores arquitectos del mundo: con Fernando Menis, el arquitecto canario de mayor repercusión, y con dos premios Pritzker: Jacques Herzog y Álvaro de Siza, e indirectamente con un tercero, Frei Otto, fallecido en 2015. Los cuatro estaban fascinados por la obra de Manrique.

Scarpa explicó brevemente la biografía de César Manrique y también sus principales obras espaciales en Lanzarote, los Centros de arte, cultura y turismo. Se centró en los elementos comunes de estas obras: están realizadas en lugares degradados que fueron así revalorizados; reinterpretan la tradición en la línea de lo que decía Gaudí, que “la originalidad está en el origen”; aportan teatralidad ocultando las obras hasta el final como un elemento sorpresivo; son sostenibles incluso valorándolas con los parámetros con que se mide hoy en día; aportan desde el arte una función pedagógica y transformadora de la sociedad; se acentúan en ellas los espacios secundarios, como las escaleras e incluso los baños; están hechas en equipo, una de las claves del éxito; están desarrolladas por César de forma empírica, trabajando sobre el terreno, lo que le permite convertir los problemas en oportunidades… Y por último, se hicieron atreviéndose frente a grandes desafíos, como construir sobre un volcán o sobre un acantilado.

Las conclusiones las dividió por parámetros. Desde el punto de vista urbano, César Manrique insistió en controlar el desarrollo de la Isla, intervino, aunque fuera de forma indirecta, en la redacción de los planes insulares de 1973 y de 1991 y esa normativa se acaba propagando al resto de las islas. Desde el punto de vista paisajístico, se llega a crear un marco legal para Timanfaya y se logra el galardón de Reserva de la Biosfera. Además hay una protección legal para sus obras como Bienes de Interés Cultural. Precisamente, desde un ángulo cultural, es muy relevante —destacó Scarpa— que Timanfaya lo visiten tantas personas cada año como las que van al Guggenheim, y que entre los quince monumentos más visitados de España, haya tres de Lanzarote: Timanfaya, Jameos del Agua y Mirador del Río. A nivel mundial, comparando con la Torre Eiffel, es una sexta parte de sus visitantes.

Arquitectónicamente, la influencia de su estilo es clara en Lanzarote e incluso es un argumento-reclamo a la hora de la venta inmobiliaria de viviendas en la isla. Desde el punto de vista turístico, César apostaba por un turismo de calidad y luchaba contra un turismo de masas. Comparando las encuestas realizadas por el Gobierno de Canarias a lo largo de los años en las diferentes islas, Scarpa llega a la conclusión de que las playas de Lanzarote no son el valor que más destaca. Sus visitantes destacan la tranquilidad, la limpieza y las actividades culturales, es decir, los Centros de arte, cultura y turismo. La valoración general está un diez por ciento por encima del resto de Canarias y eso demuestra que los Centros tienen una relación directa con esta valoración. Scarpa dijo que regresaba a Lanzarote después de 4 años sin visitarla, y que ha visto cómo, gota a gota, “antenas, cables y anuncios van degradando la limpieza de la Isla; ustedes a lo mejor no lo ven, pero deben ser conscientes de que eso está pasando”.

Por último, se refirió a los parámetros económicos. Los Centros representan el ocho por ciento del Producto Interior Bruto de Lanzarote y suponen una relación directa con el 13 por ciento del empleo. En cuanto a la rentabilidad de las obras, comparando lo que costaron al ser construidas, con los visitantes que atraen, la relación oscila entre los tres y los nueve euros por persona, mientras que esa proporción en el Guggenheim es de 130 euros por persona. “Con inteligencia, pocos medios y trabajando en equipo se llegó a esto”, señaló, a tener ya cincuenta millones de visitantes. Terminó asegurando que ahora tiene intención de transformar este trabajo en un libro de divulgación, con la vocación de que se convierta en una obra de referencia.

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Màrius Navazo: “Para cambiar la movilidad hay que pasar a la acción”

El geógrafo Màrius Navazo explicó en seis pasos el cambio “De la ciudad tránsito a la ciudad hogar”, el nombre de su conferencia, que se celebró el 16 de noviembre en la sala José Saramago de la Fundación César Manrique.

Para hacer ese tránsito primero surge una pregunta: ¿podemos planificar como queramos el espacio público? “Lo primero que tiene que estar presente es que hay un marco legal que hay que cumplir”, y que regula sobre todo la salud pública (calidad del aire, acústica, seguridad vial…), y después hay otros retos, que no son obligados pero son recomendables, como la autonomía de las personas, los vínculos entre éstas y su entorno urbano o la seguridad ciudadana. “Hay una tendencia entre los técnicos -señaló Navazo -, a decir que todo se va a solucionar con las nuevas tecnologías, y son bienvenidas, pero se solucionará si hay menos coches en circulación”. La mitad de los desplazamientos en coche en España son de menos de tres kilómetros, así que se podrían hacer a pie o en bici, pero “tenemos un síndrome de Estocolmo con el coche”. “Hablamos de una vaca sagrada y no sabemos cómo tocarla”, apuntó. También hay que tener en cuenta que el espacio público es escaso, lo conforman “esos hilillos que rodean a la propiedad privada”, es decir, las calles. Y hay mucha competencia por un recurso “escaso y finito”, así que no se puede contentar a todos. Si se gana espacio para el coche se le quita al peatón y viceversa. Muchas calles se han convertido en calles pasillo, sirven para circular, “pero las calles no son carreteras”. Para iniciar el cambio, según Navazo, “la respuesta debe tener poco de técnico y mucho de ideológico”. “Las calles son espacios de conflicto y no hay soluciones mágicas”.

Llegamos al segundo punto: de las calles pasillo a las calles habitación. En las calles pasillo hemos entregado la parte central a los coches y lo que sobra, las aceras, a los peatones. Para que la gente disfrute del espacio público la hemos mandado a las zonas verdes “pero su espacio natural es la puerta de su casa”. Navazo pidió un acto de fe: afirmó que después de décadas diseñando aparcamientos y calles de paso, si reducimos ambos no pasa nada, “la actividad económica no se hunde”. Comparó el diseño de las calles con el de las casas. “¿Por qué no hacemos lo mismo que hacemos con las viviendas? Las cosas ocurren en la habitaciones, no en los pasillos, “pero el espacio público es casi todo pasillo”. En una calle habitación, el coche es el invitado, no el anfitrión, su papel el de “un invitado que pasa con pudor”, y eso se logra reduciendo la velocidad de los coches, pero no sólo con esa medida.

La tercera cuestión es dónde actuar, hay que buscar los espacios para transformar. Sólo una de cada cuatro calles de las ciudades pertenece a la red principal, aquella que te permite llegar de una punta a otra. El resto son calles secundarias. Esas son, pues, las calles para transformar.

Después del lugar, la forma. ¿Cómo actuar? “Cambiando las reglas del juego pero sin cambiar el tablero”. El reto es recortar el statu quo del coche, sin hacer obras. “Es la manera más inteligente de hacerlo”, según Navazo. Así lo hicieron en Nueva York, donde peatonalizaron Times Square sólo con pintura y mobiliario urbano. Y la intervención duró ocho años, hasta que se pudieron acometer las obras definitivas. ¿Por qué actuar así? Si se plantea una obra se acaba confrontando el modelo que ya se conoce, con algo que no se sabe cómo va a ser. Se debate una realidad frente a una propuesta, y sólo se especula. Una intervención sin hacer obras es una prueba, y sobre una prueba “no puede haber argumentos en contra, se trata de experimentar”. Dos o tres meses después se evalúa la intervención y se debate lo que es acertado y lo que no, y así se confrontan ya, dos modelos que se conocen. Tanto si la calle se queda como está como si vuelve a su estado anterior, será el resultado de una decisión colectiva, no de un cargo público ni de un técnico. “Suele ocurrir -señaló Navazo- que si no pasas a la acción sólo oyes a los que lo ven todo negro. Y, a los que les parece bien, no los conocemos porque no dan la cara, pero si cambias la calle y luego quieres volver a la situación que había, ahí aparecerán los que les parece bien el cambio para pedir que no se revierta la situación”.

Una caso práctico es la calle Ricomá, en Granollers, una calle pasillo, estrecha, con coches aparcados a un lado y poca vida. Se cambió sin coste. Se pusieron dos piezas de cemento en mitad de la longitud de la calle, con lo cual los coches podían llegar hasta esa mitad pero no traspasarla, se colocó un banco y la gente empezó a llenar el espacio público: los niños jugaban en la calle, los bares sacaron terrazas, la gente se sentaba en su puerta… A los dos meses decidieron que querían seguir así, cambiaron el cemento por un árbol, y poco después, vecinos que no se conocían unos meses antes, ya organizaron en la calle una castañada, y después una calçotada y una butifarrada.

El epílogo es el final de la conferencia pero responde a la pregunta de por dónde empezar. “Por donde tengas un aliado”. Navazo asegura que lo que tienen en común todos los lugares, todas las ciudades, es que va a haber personas y colectivos en contra del cambio, “pero en algún lugar habrá un aliado, una asociación de vecinos, un AMPA de una escuela… que esté a favor”. “Hay que hacer lo posible para que la primera experiencia funcione bien, porque si no, estás perdido”. Y si funciona bien se sumará otra aliada: “la envidia sana”. Los vecinos de otras calles querrán que también se intervenga en la suya y se quiten los coches. “Esa envidia sana sólo se activa si se pasa a la acción”, concluyó.

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Glòria Poyatos: “Las brechas de género entre hombres y mujeres operan aún en todos los ámbitos”

“La justicia y la igualdad de género deberían ser un binomio inescindible, porque la justicia corrige y compensa y debe garantizar la igualdad”. La magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, Glòria Poyatos, impartió una conferencia el 26 de octubre en la FCM, dentro del foro Fronteras y direcciones del progreso, sobre “Justicia e igualdad de género”. Sostuvo que, a pesar de que muchos creen que “una vez conquistada la igualdad formal ya está conquistada la igualdad real”, las brechas de género entre hombres y mujeres operan aún en todos los ámbitos. Para despejar las dudas de los escépticos, en lugar de con datos, llegó “armada” con tres imágenes.

La primera es la foto oficial de la justicia española en 2017, la imagen que representa al Poder Judicial, sin mujeres. “Podría ser de hace 200 años -señaló- o de 1966”, año en que se permitió en España a las mujeres ser juezas o fiscales, una profesión que se consideraba contraria “a la delicadeza consustancial de las mujeres”. La foto da tres mensajes: niega la excelencia de las juezas, niega su aportación a la justicia (firman más de la mitad de las sentencias cada año en España) y exhibe el “techo de cristal” en la carrera judicial. Actualmente en el Tribunal Supremo, con 78 miembros, sólo once son mujeres. “Está carente de la perspectiva femenina y es donde se fija la jurisprudencia”, señaló Poyatos. En la Sala de lo Civil, donde se dirimen los asuntos de familia, sólo hay una mujer.

La segunda imagen es doble: el Tribunal Constitucional de 1998, presidido por una mujer, María Emilia Casas, la única que lo ha presidido hasta ahora. Pero sólo aparece ella. La otra foto es de casi veinte años después: dos mujeres de doce componentes. “A veinte años por mujer”. Según Poyatos, “que no haya mujeres en la RAE es grave pero en el Constitucional es inquietante, porque la vida no se ve igual desde un sexo y otro, y esas experiencias deben integrarse”. La magistrada destacó que “somos escrupulosos con las listas cremallera en el Parlamento y, este Tribunal, que tiene la potestad, entre otras, de anular resoluciones del Gobierno, sólo tiene a dos mujeres entre sus miembros”. Añadió que sería tan grave que sólo hubiera mujeres como que solo haya hombres.

La tercera imagen también es doble. Aparece la firma del Tratado de Roma (1957), que da origen a la Unión Europea. No hay mujeres. La segunda foto es de los actuales presidentes o primeros ministros de países de la UE, sesenta años después, en 2017, donde hay tres mujeres. “Otra vez, a veinte años por mujer”.

Poyatos asegura que lo que motiva la brecha es “un enemigo potente, infravalorado históricamente e inmune a las leyes”. “Los estereotipos, prejuicios y roles sexistas, que afectan a todos los sexos, edades y nivel cultural” y que “sólo se franquean con formación especializada”. Ahora bien, no es lo mismo un zapatero o un comercial con prejuicios que un juzgador o juzgadora, porque habrá resoluciones que abracen estos estereotipos y ayudan a mantener las discriminaciones. Puso tres sentencias como ejemplo.

En 1990, un hombre fue condenado por abusos sexuales a una empleada de 17 años, pero señalaba el fallo que la víctima pudo provocar por su vestimenta, porque llevaba una minifalda. A principios de 2017, un tribunal de Cantabria considera que no hay agresión sexual, únicamente abuso sexual, hacia una niña cuando tenía entre cinco y diez años de edad, porque no queda probado que opusiera resistencia. La tercera sentencia es de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo, que rebaja la pena a un condenado por pegar una paliza a una mujer, porque tenía condecoraciones militares y había realizado misiones de paz en Afganistán, “donde es habitual el uso de la fuerza”.

La magistrada, que preside la Asociación de Mujeres Juezas de España y que este año ha recibido el Mallete de oro como premio a la decisión judicial con mayor impacto positivo hacia las mujeres, señala que es el Consejo General del Poder Judicial “quien tiene la obligación de formarnos contra los estereotipos”.

También señaló que intenta cambiar las cosas juzgando con perspectiva de género: “No podemos decir que somos iguales y cosificar a las mujeres en la TV o tener permisos parentales distintos o un diccionario de la RAE que diga que sexo débil es ‘un conjunto de mujeres”. Juzgar con perspectiva de género no es una opción, “es una obligación que establece el artículo 4 de la Ley para la igualdad efectiva de mujeres y hombres y el artículo 1 de la Constitución”. Por eso, señaló, hay que evitar las interpretaciones de las normas de forma mimética y no tratar como iguales a quienes socialmente son diferentes.

Educando en justicia igualitaria

La magistrada promueve el proyecto Educando en justicia igualitaria “porque el machismo es una enfermedad de transmisión social y la cura es una formación especializada”. El proyecto está dirigido a jóvenes de entre 9 y 18 años, pero también a las familias y los docentes. Se inició en el IES César Manrique, de Lanzarote y ahora se lleva a cabo, durante el curso escolar en once institutos de Lanzarote, Valencia, Asturias y Madrid, con alumnos de 1º y 2º de Bachillerato.

El proyecto tiene varias virtudes: es plural, reversible (aprenden los niños y los formadores), no tiene prepuesto porque se hace con voluntarios, es un aprendizaje transformativo y se generan recuerdos permanentes en los jóvenes. Los alumnos trabajan sobre discriminaciones, después ven juicios con perspectivas de género y por último celebran un juicio ficticio. Al final de la charla se proyectó un vídeo realizado por alumnos sobre el taller de justicia igualitaria.

Glòria Poyatos terminó su conferencia con una “frase barómetro”, de Clara Campoamor, que cuando se cumpla “habremos conquistado la igualdad”: “Habrá igualdad cuando los hombres encuentren a las mujeres por todas partes y no sólo allá donde vayan a buscarlas”.

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Rosa Montero: “Escribir es darle al dolor un sentido que no tiene”

“Estoy sobrepasada”. Una parte del público que asistió a la conferencia de Rosa Montero, el día 7 de septiembre, dentro del ciclo El autor y su obra. Encuentros con creadores, tuvo que escucharla de pie. Se desbordó el aforo en Taro de Tahíche, la sede de la FCM, “una Fundación de prestigio internacional, un modelo de lo que debe ser una Fundación cultural”, en palabras de la escritora.

Montero no habló de periodismo, sino de su escritura narrativa. “Soy una escritora orgánica”. Con cinco años ya escribió un cuento sobre ratitas que hablaban. “Siempre me recuerdo escribiendo; es tan necesario como beber”. La escritora nunca ha dejado el periodismo, su oficio, porque considera que hay que vivir de otra cosa que no sea la ficción para garantizar que no se escriben libros mal hechos o innecesarios, pero aseguró que “no podría vivir sin escribir ficción pero sí podría vivir sin escribir periodismo”.

Pero por el camino hizo otras cosas. Estudió Psicología “porque creía que estaba loca”, hizo teatro, fue hippie y pensó en irse por el mundo. “Si lo hubiera hecho, hoy podría ser camarera en Canberra, eso sí, una camarera en Canberra que escribiría”. Recordó que Vargas Llosa asegura que lo más importante que le ha pasado en la vida es aprender a leer “y eso conlleva aprender a escribir, porque los escritores primero somos lectores. En los últimos años ha preguntado a unos trescientos escritores qué abandonarían, si la escritura o la lectura, si tuvieran que elegir. “Salvo dos, todos seguirían leyendo”, aseguró, porque “dejar de leer es la muerte instantánea”. “Cuánta fe y cuánta esperanza hay en el hecho de leer y escribir”.

Esta última afirmación la demuestra el caso de John Clyn, un monje irlandés del siglo XIV que escribía la historia de sus compañeros mientras iban muriendo de la peste bubónica y que acabó dejando un espacio para que alguien relatara su propia muerte. “Gracias a eso conocemos la historia de la peste; estaba al borde del abismo y escribía porque escribir es una arma poderosa contra el horror”. O como decía Pessoa: “La existencia del arte es la muestra inequívoca de que la vida no basta”.

A partir de este punto de la conferencia, la escritora enumeró varias razones por las que los escritores escriben, por qué no se conforman sólo con leer y tienen que encerrarse durante años, horas y horas, a inventar mentiras.

La primera de las razones es que los lectores tienen “una fisura que no encaja con el entorno y nos hace falta un puente”. “Pues los que escribimos tenemos una fisura mayor”. La segunda: “Solemos ser personas más disociadas que la media o más conscientes de ello”. Las razones científicas darían la tercera. Una universidad húngara hizo un estudio sobre el considerado gen de la creatividad, llamado neuregulin 1. El quince por ciento tenía dos, del padre y de la madre, y esas personas, además, tenían mala memoria, más tendencia al desequilibrio psíquico y una susceptibilidad tremenda a las críticas. “El retrato robot del artista”.

La imaginación del novelista —una especie de delirio— marcha sola, no se controla. Aparece sin querer. “La mayor parte de esas imaginaciones no va a ningún sitio —según Montero— pero alguna sí, y cuando te conmueve tienes que compartirlo, contarlo. Ahí nace una novela”. “Las novelas son sueños que el escritor sueña con los ojos abiertos”.

Otra razón para escribir: “Estamos más obsesionados por la muerte y el paso del tiempo que la media”, y “si estás lleno de la conciencia de la muerte, también lo estás de la conciencia de la vida”.

Y otra más. Por su experiencia como lectora de biografías, y de biografías de narradores, llega a la conclusión de que la mayor parte “tiene una experiencia de decadencia antes de la pubertad, terminó su infancia de forma abrupta”. “Si tienes una herida temprana aprendes lo que hace el paso del tiempo… y escribimos para parar el tiempo”. Lo dicen de otra forma el psicólogo Philippe Brenot: “Del dolor de perder nace la obra”; y el pintor Georges Braque: “El arte es una herida hecha luz”.

Con las dos citas como base, la escritora de La carne, su última novela, dijo que “escribir es darle al mal y al dolor un sentido que no tiene”. “Todos somos narradores, aunque sea mentalmente, porque el ser humano es un relato”. De hecho, “cada uno escribe el relato que necesita” utilizando su memoria, “que es un cuento”. Explicó que está demostrado que para morir en paz ayuda hacer un relato de la vida, y que, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, el divorcio es una causa de la depresión, pero no lo es la viudedad “porque a los divorciados les falta un relato consolador”.

La narración, por tanto, “es un rasgo primordial del ser humano”. Así que “lo que hace la creatividad es convertir en belleza el sinsentido de la vida”. O dicho de otra forma, para terminar: “Cuando la vida es cruel le damos el maravilloso sinsentido de la belleza”.

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Salvador Rueda en la FCM: “Resolviendo los problemas de movilidad se soluciona la mayor parte de los problemas de un territorio”

Salvador Rueda, director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, impulsor de las supermanzanas, ofreció en la Fundación César Manrique el pasado 22 de junio la conferencia La transformación de la movilidad y el espacio público de las ciudades, basado en las supermanzanas. Comenzó señalando que el cambio de hábitos “genera resistencias increíbles” y que “ganarán aquellos que estén a favor de moverse con medios alternativos al coche”. Al terminar su intervención, volvió al principio para asegurar que los opositores a estas medidas “chillan mucho”, pero no son nunca más del tres por ciento. Rueda trabaja en cincuenta ciudades en todo el mundo (Nueva York, Quito, Moscú Buenos Aires o Madrid, entre otras) y señaló que “hay que educar” a la población y que “resolviendo los problemas de movilidad se soluciona la mayor parte de los problemas de un territorio”.

Las supermanzanas son células urbanas de unos 400 metros por 400 metros, en cuyo interior se reduce al mínimo el aparcamiento de vehículos en superficie y el del tráfico motorizado (residentes, servicios, emergencias, carga y descarga). La velocidad a pie se iguala a la velocidad en coche. El tráfico circula por las vías perimetrales.

Rueda habló del Plan Cerdà, del ingeniero Ildefonso Cerdà, creador del Ensanche de Barcelona y precursor de las supermanzanas en el Siglo XIX. Partía de esa idea de célula urbana en su libro Teoría general de la urbanización, que no se conoció hasta 1972. Cerdà quería solucionar los problemas de higiene, equidad y movilidad. Era “un cambio total”, con más espacio para cada ciudadano, mayor anchura de las calles y muchas zonas verdes. Este planteamiento se produce antes de la llegada del ferrocarril y en la transición entre la ciudad orgánica y la ciudad industrial. “Cada modo de locomoción genera una forma de urbanización” –recordó Rueda, haciéndose eco de Cerdà–, “y ahora sufrimos de la enfermedad del transporte. Actualmente, nos hemos empeñado en que los coches vayan por todos los tramos de todas las calles, y las velocidades son ridículas. Es absurdo e ineficiente y tiene consecuencias negativas para los ciudadanos”.

Que los coches vayan por todas las calles da como resultado que uno de los pocos derechos ejercidos en la ciudad sea el del desplazamiento; y es la guardia urbana la que garantiza ese derecho. “Ellos gestionan la ciudad, y nuestra máxima aspiración es la de ser peatones –dijo Rueda–, aunque ‘peatón’ también es un modo de transporte… y no es la de ser un ciudadano. Hemos rebajado nuestras aspiraciones, nos han ganado la partida y nos han sorbido el seso”, señaló.

Rueda llegó a la idea de supermanzana en 1987, cuando dirigía los servicios técnicos del Ayuntamiento de Barcelona. “Entonces, me dijeron que estaba sonado y hoy, está aprobado el proyecto”. Explicó que, en las calles con vehículos, el ruido siempre está por encima de 65 decibelios, lo que impide entender una conversación a un metro de distancia. “…Y lo único que me preguntaban era si se iba a colapsar el tráfico”. Afirmó que reduciendo sólo un 13 por ciento de los vehículos, se libera un 70 por ciento más de espacio público. Además, mejoran las condiciones ambientales en toda la ciudad. Es una solución equitativa, y se garantizan otros derechos: “Ahora es imposible que un niño juegue en la calle si los coches van a más de 20 kilómetros por hora; y que un niño no tenga independencia en la ciudad es un fracaso”. “Sería el proyecto de reciclaje más importante del mundo, sin tirar una sola casa”, aseguró. Rueda considera que el vehículo del futuro para la ciudad es la bici eléctrica. No contamina, no hace ruido y es competitiva con el coche a distancias de hasta once kilómetros. “Imaginen las carreteras de Lanzarote acondicionadas para esta bici”, dijo.A su juicio, lo que define la ciudad son dos elementos: la existencia de espacio público, “que no es lo mismo que espacio urbanizado, porque en el espacio público se hacen efectivos los usos y derechos de los ciudadanos”, y, por otro lado, la reunión de personas jurídicas, que atesoran conocimientos, en un espacio limitado y trabajando conjuntamente. Frente a esto se encuentra ‘el suburbio’, que es el “desierto urbano”. La parte “más radical del proyecto de supermanzanas es cambiar el concepto y pasar de peatones a ciudadanos”. “La supermanzana está hecha para que la gente se desarrolle y crezca en el lugar donde vive, sin miedo a ocupar el espacio público”.

Por último, señaló las consecuencias del modelo actual: en Barcelona, cada año mueren 3.500 personas por la contaminación atmosférica, hay 54.000 ataques graves de asma y muchos otros problemas que relacionan los trastornos de salud con la polución. Las supermanzanas reducen “de forma muy importante” la contaminación atmosférica y el ruido. “El Born fue la primera supermanzana. Era una zona marginal y ahora casi se ha convertido en un exitoso parque temático; nos hemos pasado porque no tenemos mecanismos para competir con la inversión privada y combatir la gentrificación… y porque no se ha hecho lo mismo, simultáneamente, con otras zonas de la ciudad”. “Si alguien tiene una fórmula mejor para resolver todos los aspectos, de agua, energía, derecho al ocio, sanidad y movilidad, que la explique porque tendremos que publicitarla”, finalizó. 

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Alexis Ravelo: “El autor es dueño del significado de la novela pero no de sus sentidos”

El escritor Alexis Ravelo acudió a la sala José Saramago, de la Fundación César Manrique, el día 25 de mayo, para reflexionar en voz alta sobre el proceso de escritura de una obra literaria. Desechó, al inicio de su intervención, la lectura de una conferencia de doce páginas que él mismo había escrito porque le parecía “insoportable” y anunció que de literatura no sabe nada pero de escritura sí, y que el oficio de narrador es el de un artesano, no el de un artista. “Mi trabajo -señaló- es encontrar buenas historias, intentar contarlas lo mejor posible e incomodar un poco al lector para que no sea la misma persona al acabar la lectura”. “Será el tiempo el que dirá si soy o no un artista”, advirtió, aunque admitió no ser tan modesto porque le gustaría que dentro de 200 años hubiera calles con su nombre. Pero no ahora. “Ahora quiero escribir y publicar para poder seguir escribiendo”.

 

Así pues, con el paso del tiempo, el escritor reconoció que ha ido “afinando un método” pese a que en literatura “no hay nada escrito” y que el trabajo se parece mucho al de un simio: ensayo-error. Lo primero que hay que hacer es buscar el argumento, y para eso hay que tener “educados el olfato y la mirada”, porque “la inspiración está sobrevalorada”. Se trata, como dijo Borges, de “buscar asombro donde otros encuentran costumbre”. Un cuento sólo necesita de una buena idea, pero una novela necesita de varias ideas cruzadas, que se someten después a la “prueba del nueve”. ¿Esta historia podría haber ocurrido en cualquier lugar? ¿En cualquier época? Si la respuesta es que sí, sigue adelante. Es entonces cuando debe surgir el conflicto “porque sin conflicto no hay novela”.

 

El autor de Los milagros prohibidos no empieza sus novelas hasta que no sabe cómo van a acabar. “Primero imagino el final y el resto está hecho para llegar ahí”. Y a partir de ahí se plantea la presentación de los personajes, los posibles giros o los capítulos de postergación del desenlace.El autor es dueño del significado de la novela porque es dueño de su argumento, pero no es dueño de los sentidos de la novela, y si es de calidad, habrá sentidos que el autor no sospechaba”.

 

Para escribir una novela hacen falta límites, muy necesarios, porque “el arte, cuantos más límites tiene, más libre es”. Están los límites temporales (“los lectores de hoy tienen más prisa que los del Siglo XIX”) y los límites espaciales (“hay que escoger la geografía adecuada y convertirla en nuestro paisaje”, “los autores, cuando hablan de sus barrios o de sus pueblos, escriben novelas espléndidas, pero van a Nueva York y se vuelven tontos”). El tercer límite está en la búsqueda de objetos (“En Caperucita, si no hubiera habido cesta no habría cuento, porque no sale de casa”) cotidianos, habituales, que se convierten en objetos simbólicos, mágicos, en “túneles que conectan la ficción con la realidad” y que “originan, mueven o solucionan un conflicto”. “En todas las historias hay objetos importantes”.

 

Después van surgiendo los personajes, y los protagonistas, “que son aquellos que al final de la novela, no son los mismos que al principio”. Los protagonistas tienen dos características: tienen que querer algo y les tienen que ocurrir cosas horribles. Esto último es por dos motivos: para saber de qué pasta están hechos y para que se produzca el cambio, la catarsis.

 

Ya sólo queda “la decisión más crucial”, quién va a contar la historia y cómo. “Hay dos tipos de escritores, los que encuentran una voz, un estilo propio y los que nos vamos dando hostias traicionando nuestro estilo”. “Yo quiero ser Miguel Delibes” dijo Ravelo, porque era un escritor que se ponía al servicio de la historia, de cómo necesitaba contarse cada historia.

 

El resto ya es “picar piedra y administrar el tiempo”. Él escribe cada día desde las siete de la mañana, tres páginas. Escribe un primer borrador y lo deja reposar. Después lo lee “como si lo hubiera escrito otra persona, y ahí empieza la labor de composición”. Elimina, aproximadamente, una cuarta parte del borrador, lo deja reposar de nuevo, vuelve a eliminar, lo deja leer a amigos que no tienen que ver con el mundo literario “y que no te quieran mucho”… Ese proceso se puede repetir hasta siete u ocho veces. “Al final -concluyó- publicas la novela para dejar de corregirla”. Y al final llega el principio, porque, cuando la novela ya tiene título, y cuando está a punto de maquetarse, sólo unos días antes, escribe las primeras páginas “porque ya conoces la mejor manera de entrar a la historia”.

 

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Sami Naïr: “La crisis de los refugiados ha dañado de forma casi irrecuperable el proyecto europeo”

Propone tres soluciones: otorgar un pasaporte de tránsito a los refugiados, aumentar los visados legales para los inmigrantes e invertir en los países en desarrollo y dar libertad de circulación a sus ciudadanos

 

Con la conferencia de Sami Naïr, el pasado 30 de marzo, Refugiados: Frente a la catástrofe humanitaria, una solución real, la Fundación César Manrique abre una “programación estable” para 2017, como anunció su director, Fernando Gómez Aguilera, con el objetivo de “enfocar” 2019, año del centenario del nacimiento de César Manrique. Aguilera dijo que se escogió esta conferencia “para hablar de un problema que nos interpela a todos, la mayor catástrofe en Europa desde la Segunda Guerra Mundial”, “una vergüenza”, no sólo por los campos de refugiados sino también por la reacción de los gobiernos europeos: “Es un asunto de barbarie civilizada, que es la peor de las barbaries”, señaló.

 

Naïr comenzó añadiendo que no sólo es la mayor tragedia sino que revela la impotencia y el fracaso de los proyectos europeos: “Con esta crisis, una parte del alma europea ha desaparecido y ha dañado de forma casi irrecuperable el proyecto europeo”.

 

El conferenciante explicó el contexto. El año 2015 supone “un antes y un después”. Cinco millones de sirios salen de su país huyendo de la guerra y se encuentran con un muro de insolidaridad. Pero, “¿cómo hemos llegado hasta aquí?”. Lo primero es diferenciar refugiados de inmigrantes económicos: un refugiado se encuentra en peligro de muerte por sus convicciones, su raza o por una dominación, y la Convención de Ginebra de 1951 fue hecha para otorgarles protección. Ahora se da una paradoja en la Historia. Esa Convención fue elaborada para acoger a ciudadanos de países del Este de Europa que huían de regímenes comunistas, y los más beneficiados fueron los húngaros. Hoy, esos países son los que rechazan su aplicación. “No hay memoria; las víctimas de ayer pueden ser los verdugos de hoy”, señaló Naïr.

 

Con la destrucción de Irak en 2003 salieron de sus países millones de iraquíes y de afganos, que llegaron, principalmente, a Pakistán (nueve millones) y a Turquía (diez millones). “Esto explica lo que pasó en Turquía en 2015”. Con la llegada de los sirios, abren sus fronteras. Mientras que países empobrecidos como Egipto, Túnez o Líbano acogen a centenares de miles de personas, Europa, con el 23 por ciento, del PIB mundial, cierra sus puertas “con la idea de una invasión”. Así que nos encontramos “ante algo que nos interroga sobre lo que somos y lo que tenemos que hacer”.

 

Merkel, según señaló Sami Naïr, a pesar de su orientación liberal y la defensa de la austeridad, reaccionó de forma humanista diciendo: “Si mi país no ayuda a las víctimas, no es mi país”. Prometió acoger a un millón de refugiados y desató una reacción negativa del resto de países, excepto de Grecia e Italia. Acabaron entrando 745.000. Lo hizo por tres razones: porque ella misma es refugiada, de Alemania del Este, es hija de un pastor protestante y es una mujer inteligente que sabe que Alemania va a tener un problema demográfico y va ser adelantada por Francia en población. El resto de los países dijo que no y Merkel se echó atrás y acabó imponiendo a Turquía un pacto, logrando un “Golpe de Estado semántico” al transformar a los refugiados en inmigrantes ilegales, a quienes ya no hay obligación jurídica de ayudar. De los tres millones de refugiados que llamaban a la puerta de Europa, la Unión Europea acordó acoger a 160.000 en un plazo de dos años, tras los cuales ha acogido sólo a 13.000. El resto “vaga ilegalmente” por Grecia e Italia. El comisario europeo de Derechos Humanos acaba de reconocer el fracaso pero no propone nada, y los refugiados ni siquiera pueden salir de los campos donde se encuentran. Además, el pacto con Turquía es muy frágil porque Alemania aceptó dos cesiones que no se han cumplido: otorgar 6.000 millones de euros para ayudar a Turquía al acogimiento (y no ha llegado ni la mitad del dinero) y negociar la integración de Turquía en la UE. Para esto último, aún queda por superar una barrera de diez puntos difíciles de negociar. Erdogan, por tanto, amenaza con volver a abrir las fronteras. “Estamos en un callejón sin salida: la gente de los campos está bloqueada, no tienen solución para su futuro”.

 

La primera consecuencia “gravísima” de esto es la renacionalización de las potencias europeas. Francia empieza a rechazar, en lugar de dejarlos transitar libremente, a los inmigrantes que acoge Italia y pasan a su territorio. Polonia, Hungría, Chequia y Eslovaquia deciden no aceptar las cuotas “cortando la solidaridad europea”, y hace tres semanas, Hollande propone crear una Europa de dos velocidades con seis o siete países solamente, y mientras tanto Gran Bretaña sale de la UE. “Es el fin de la política común europea, y las instituciones no saben qué hacer”. “Todo esto ocurre- señala Naïr- por la falta de un proyecto político”.

 

 

Las propuestas

Ante esta situación se abren dos posibilidades: volver atrás o ir hacia adelante, hacia una política no sólo económica, sino una Europa solidaria, confederal, “que hable con una sola voz a escala planetaria”. En su último libro, titulado como la conferencia, Naïr propone tres orientaciones, que explicó al público:

1. La Unión Europa debe dar un pasaporte de tránsito para circular libremente por la UE y “poder buscar su suerte en el mundo entero” a los sirios, afganos e iraquíes. Una solución que ya se aplicó, con el pasaporte Nansen, tras la Primera Guerra Mundial.

2. Para los inmigrantes económicos indocumentados, la situación está empeorando cada vez más, se está endureciendo. Habría que lanzar políticas de ayuda a los países fronterizos para estabilizar sus sociedades. Europa tiene una población de 550 millones y se trata sólo de cinco millones de personas. Hay que aumentar el número de visados legales. “España puede hacerlo porque hay sectores económicos que necesitan esa mano de obra”.

3. En 2008 estalló la crisis de la globalización liberal. Si no cayó del todo fue porque China la sostuvo, convirtiéndose en la principal potencia liberal del mundo. Desde entonces, “Europa no sabe dónde ir, Estados Unidos se ha vuelto proteccionista y China se ha volcado en su mercado interior”. Para Naïr, hay que invertir en los países en desarrollo y dar libertad de circulación a sus ciudadanos.

 

Hay tres grandes desafíos para el futuro inmediato: controlar las reglas del sistema económico, regular el medioambiente y atajar el problema del desplazamiento de las poblaciones. “En el mundo hay más de 22 millones de inmigrantes y Europa, con una vista a largo plazo, debe saber responder. Para ello necesita la participación democrática de su población”.

 

 

Nota de prensa en PDF de la conferencia el día 30 de marzo:

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Naredo: No se puede avanzar hacia una sociedad de personas libres e iguales con instituciones y organizaciones jerárquicas y elitistas

El economista pronunció el día 11 de abril en la sala Jose Saramago la conferencia “Ideología económica y naturaleza humana. Claves para un cambio de paradigma”

José Manuel Naredo es un economista que habla como un filósofo y estudia antropología. En la Sala José Saramago impartió la conferencia “Ideología económica y naturaleza humana. Claves para un cambio de paradigma”, que nace del afán de “actualizar” sus preocupaciones.

La primera parte de la conferencia se centró en demostrar que la antropología desmonta algunos de los principios que hoy se toman como verdades universales. Naredo considera que la ideología orienta nuestro enfoque y que la percepción del pasado condiciona el futuro y por tanto las posibilidades de cambio. Así, señala que hay una ilusión occidental de la naturaleza humana que es sobre la que se alza la ciencia económica. “Se propone como normal una idea de naturaleza humana malvada”, aseguró. Esta idea, en la que el único motor fijo parece ser el afán de acumular dinero, que pasa de ser un vicio a una virtud, se consolida con el dualismo cartesiano, que también consolida la separación entre sociedad e individuo o entre especie humana y naturaleza.

Al mismo tiempo, la economía comienza a abrirse paso como una disciplina independiente, que gestiona la riqueza, mientras la política gestiona el poder, cuando en realidad no es así, “porque están entrelazadas”. Comienza a aparecer también la idea de crecimiento, que se basa en la metáfora de la producción, cuando se consideraba que los continentes crecían, como las cosechas y los minerales. Después llega la Revolución industrial y se pone en evidencia que la noción de producción no es universal y que se trata de una extracción de los recursos naturales; entonces la economía se consolida a base de aislarse en el reduccionismo monetario. “La metáfora absoluta de la producción y la mitología del trabajo y el crecimiento encubren los procesos de adquisición y los daños físicos y sociales que provoca”, según Naredo. El enfoque económico estándar soslaya las raíces del deterioro porque ignora el coste de reposición de la naturaleza y tiene en cuenta únicamente el coste de extracción. Se manifiestan los daños al medio ambiente, que se puede abordar de dos maneras: dentro del sistema o integrando el conocimiento de otros sistemas. La diferencia es que en la primera, el mercado es la panacea y en la otra, el mercado es sólo un instrumento.

La propuesta que hace Naredo es la de un enfoque ecointegrador en el que el primer paso es ampliar el objeto de estudio y pasar del sistema económico a una economía de sistemas, donde la simbiosis y la cooperación, son las que propician que las cosas funcionen, frente al sistema actual con escasez de recursos y exceso de residuos. La Tierra, según Naredo, evoluciona hacia “Tanatia”, hacia un estado muerto.

Se produce, además, una polarización, una desigualdad, que favorece el propio marco institucional: los pobres venden barato y los ricos atraen el dinero de los pobres. Por otra parte, el comercio de activos patrimoniales, no ya de productos, da más poder a los poderosos, produciéndose la paradoja de que el país más rico del mundo es el más endeudado.

Ahora, con el predominio de la extracción, adquisición y deterioro, las empresas controlan los Estados, los medios de comunicación… Hay un neocaciquismo democrático. Se repiten, por ejemplo, megaproyectos que ya se sabe que no son beneficiosos para toda la población sino sólo para unos pocos, con un componente especulativo y de extracción de recursos.

Al final de la conferencia, Naredo apuntó que “hay una emergencia de un nuevo paradigma sociocultural”, pero que para ese cambio de paradigma no valen falsos atajos: “No se puede avanzar hacia una sociedad de personas libres e iguales apoyándose en esta idea de naturaleza humana y con instituciones y organizaciones jerárquicas y elitistas”, señaló. Además, la competencia, el egoísmo, la avaricia o la desconfianza son el caldo de cultivo de la tiranía.

Para ese cambio de paradigma sería necesario apuntalar la negación de que la acumulación de riqueza sea una fuente de progreso, y también visibilizar otras relaciones de reciprocidad o redistribución, ir hacia una economía de sistemas con ciudadanos activos.

Naredo terminó asegurando que ahora se siente menos sólo con estas reflexiones que hace unos años y apuntó algunas características de ese nuevo paradigma: la regulación, el mercado como instrumento, una naturaleza humana cooperativa en simbiosis con la Naturaleza, pasar a una democracia participativa y considerar los recursos naturales sugerentes, no limitantes. Finalizó con una mención a César Manrique por su “gran sensibilidad” al transformar el territorio convirtiendo parajes inhabitables “en algo sugerente”.

Joaquín Araújo: «Renunciar al petróleo no provocaría un colapso, porque el colapso ya lo ha provocado este modelo energético»

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El problema del petróleo en Canarias es “crucial y urgente” porque supone “plantearse si debemos seguir por la vía de la trampa con nosotros mismos o entregarnos más a los designios de los devoradores que lo saquean todo”. Así comenzó Joaquín Araújo su conferencia ‘Hacia la transparencia. Canarias sin prospecciones: un nuevo modelo energético’, dentro del espacio de reflexión Fronteras y direcciones del progreso. Para el naturalista, que inauguró las actividades de la Fundación César Manrique (FCM) este año, al igual que ya lo hiciera en 2007, la FCM se alinea en la pelea más importante del momento, la de la transparencia. “Devorados los elementos básicos de la economía, descuartizado el territorio, comprometido de forma irracional el porvenir, el último asalto es hacia las ciudadelas de la inteligencia”, dijo Araújo, que considera que lo que le ocurre al aire no se puede desligar de lo que ocurre a lo social, lo político o lo cultural porque “la contaminación del aire es vírica y se contagia a los espíritus”. La transparencia, para él, es más que básica, porque es la primera materia prima de casi todo lo que importa. “No hay un solo proceso esencial para la vida que no tenga como primer manantial la transparencia”, señaló. Y al igual que la transparencia es materia prima, también lo es la comprensión, para la comunicación, que está amenazada de una opacidad creciente.

Por lo tanto, no se puede comprender sin partir de la transparencia, mientras que su carencia, “el encadenamiento de mentiras”, es precisamente el punto de partida de la crisis, que ha puesto en el filo de la navaja al proyecto de una civilización entera. “La transgresión de las normas —según Araújo— es lo que nos lleva a esta situación” y de forma paralela “no le pasa nada distinto al medio ambiente de lo que sucede a su sociedad y su modelo energético”. Para definir a ese modelo recurrió a María Zambrano, que afirmaba que “toda exacerbación acaba por negar lo que pretendía afirmar”, porque “a fuerza de buscar la comodidad y la velocidad hemos llegado a esta situación. Nuestro modelo energético es bulímico, es un insaciable consumidor de muchísima más energía de la necesaria y eso se ha considerado imprescindible”. Según el naturalista, se puede hacer lo mismo consumiendo un cincuenta por ciento menos de energía. No haberlo logrado supone también un fracaso de la tecnología, por no haber alcanzado a imitar la eficiencia de la Naturaleza, que consigue mucho con muy poco. Las máquinas consiguen una eficiencia energética del diez por ciento, las personas del sesenta y la mayoría de los animales del ochenta. El mosquitero musical, un pájaro de siete gramos de peso, es 30.000 veces más eficiente que los cohetes que propulsan naves al espacio. 

Frente a estas materias primas, “algunos convierten la mentira en su materia prima” y dicen que “está bien destruir la transparencia porque es rentable”. Según Araújo, para comenzar a contemplar las cosas con transparencia no se puede argumentar permanentemente que la renuncia al petróleo provocaría un colapso, porque el colapso ya está provocado por este modelo energético “y es demostrable científicamente”. Araújo se preguntó cuánto dinero se habría ahorrado Japón si hubiera cerrado su última central nuclear hace un año y no ahora, y trasladó esa misma lógica a las prospecciones en Canarias, advirtiendo de que ante un accidente de segundo o tercer orden, ya hay que poner en la contabilidad cuánto se merma de lo esencial, de las comunidades vivientes. Dijo que aunque el petróleo haya traído beneficios indiscutibles, desde el punto de vista de la economía ecológica, no ha obtenido beneficios. “Sólo con restar las vidas humanas que este modelo energético se ha llevado por delante ya no salen las cuentas”, subrayó el conferenciante, que cree que apostar por no erradicar este modelo energético ya nos puede estar costando mucho, y puso varios ejemplos. El primero, el del economista Nicholas Stern, que trabajó para el Banco Mundial y el Gobierno británico y concluyó en un informe en el que informaba que si no dedicamos el uno por ciento del Producto Interior Bruto al cambio de modelo energético, en treinta años el cambio climático hará que merme entre el quince y el veinte por ciento la economía mundial. El segundo: en la década de los setenta las compañías de seguros pagaron 40.000 millones de euros por catástrofes relacionadas con el petróleo mientras que en la primera década del Siglo XXI esa cifra llega hasta los 740.000. Y el tercer ejemplo: España pagó a la Unión Europea el año pasado 1.600 millones de euros por incumplir con la contaminación atmosférica. Araújo insistió en que “lo que le hacemos a la atmósfera genera una deuda económica directa con la sociedad”. En la historia de la industria petrolera ha habido 2.500 accidentes, 200 de ellos graves y 20 han sido catástrofes “y nos dicen que es seguro, como nos dicen que son seguros el sistema financiero y las centrales nucleares”.

Para Araújo, este modelo energético también es injusto y perverso porque los que no contraen deudas con la Naturaleza también son deudores: el noventa por ciento de las catástrofes ocurre en países pobres, que son los que menos contaminan, además del daño social y político, ya que la estrategia bélica de Estados Unidos está basada en el control del petróleo. Por eso aboga por una radicalidad necesaria: elegir entre el alfa y el omega, porque en unos cuarenta años el clima no podrá soportar la contaminación, “y el clima es la ubre de todo lo que palpita en este mundo”. “No podemos vivir sin clima pero podemos vivir sin petróleo”.

Para terminar, este naturalista y escritor recordó que el modelo energético está basado en la ocultación y es una forma más de atentar contra la transparencia. Frente a esto señaló que “pelear por la transparencia de aguas y aires es igual que pedir más democracia y más visibilidad en las decisiones” y que necesitamos otra materia prima fundamental, que es la de la convivencia. Aseguró que planta cada año mil árboles “porque son fábricas de transparencia —que es la búsqueda hallada de la lucidez— porque es sensato y no se pueden agotar”. “El mejor descubrimiento que he hecho en la ética —señaló — es la palabra honesto, traducida del chino al español, que es ‘el que se alegra al contemplar el agua limpia’. No hay honestidad en este mundo si no lo somos con la transparencia del aire y el agua”.

Emilio Ontiveros: Si lo que queremos es salvar la unión monetaria hay que dejar al margen nacionalismos económicos y asumir un presupuesto común

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El presidente de Analistas Financieros Internacionales (Afi), Emilio Ontiveros, inauguró las actividades de la Fundación César Manrique del año 2011 con la conferencia Recuperación y modernización económica en España, dentro del ciclo ‘Fronteras y direcciones del progreso’. Ontiveros comenzó con un elogio a la labor de la Fundación César Manrique, de la que dijo que “ayuda a vertebrar el país” y que es “una referencia en España y fuera de ella de lo que una institución civil puede hacer para mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos”.

Ontiveros analizó las causas y la situación de la crisis en el mundo, en Europa y en España y trazó los fundamentos de lo que podría ser la modernización de la economía española. Aseguró que “lo peor de la crisis en las economías avanzadas ya ha pasado” y la situó como la segunda en importancia después la Gran Depresión tras el crash bursátil de 1929. Desde la Segunda Guerra Mundial nunca se había entrado en recesión. La singularidad de esta crisis se manifiesta, entre otras razones, por el número de empresas que está expulsando el mercado, por el número y tipos de economías afectadas y porque “nunca una crisis fue tan selectiva con los ricos”. De hecho, Ontiveros aseguró que los llamados países emergentes como China, India o Brasil, se han beneficiado de la situación.

Las 32 economías más avanzadas del mundo entraron en recesión. “Lo nunca visto”. Tampoco se había visto nunca una crisis que tuviera su epicentro en Wall Street. Más cosas nunca vistas: el alto nivel de desempleo y las terapias aplicadas, que han aportado unos niveles bajísimos del tipo de interés. Recurrió a una anécdota que le sucedió al Premio Nobel de Economía, Milton Friedman, a quien un alumno le preguntó qué pasaría si los tipos de interés estuvieran a cero y hubiera que seguir estimulando la economía: “Suban las sacas de dólares a los helicópteros y láncenlos”, fue la repuesta. “Pues eso es lo que están haciendo los bancos centrales, poner mucha liquidez en manos de los bancos”, dijo Ontiveros. Estados Unidos puso en circulación muchos dólares a pesar del riesgo de que cayera su valor, como así ocurrió, y sin embargo, su economía está creciendo.

Explicó cómo los gobiernos, incluido el de Estados Unidos, han puesto dinero del contribuyente para socorrer a los bancos por sus malas prácticas, y ahora, lógicamente hay más deuda pública, y al anticipar todo ese dinero público, “que se devolverá”, los gobiernos tienen menos margen de maniobra para manejar la deuda. El profesor de la Universidad Autónoma de Madrid también aseguró que los bancos optaron por contraer la financiación y que ahora, hasta que no haya una normalización en la actividad interbancaria mayorista, no llegará la recuperación. Por otra parte, la economía mundial ya está creciendo al cuatro por ciento, pero con desigualdad. Mientras los países emergentes crecen al 6,5 por ciento, otros crecen al dos por ciento, y este hecho va a tener implicaciones en la distribución del poder mundial.

En Europa, la crisis se caracteriza por la contracción del Producto Interior Bruto, la elevada tasa de paro y una alta tasa de mortalidad empresarial. “El mayor coste de la crisis en Europa —señaló Ontiveros— es el zarandeo a las instituciones europeas”, ya que es la primera vez que se cuestiona el euro, que es la principal realización de la integración europea. El profesor considera que lo que ha puesto la crisis de manifiesto es la necesidad de fortalecer las instituciones europeas, y sólo hay dos opciones: la fragmentación o el fortalecimiento y aceleración de la integración, es decir, llegar a gobernar la región económicamente, lo que supondría hacer cesiones de soberanía por parte de los países. “Si lo que queremos es salvar la unión monetaria hay que dejar al margen nacionalismos económicos y asumir un presupuesto común”. España, en ese caso, como el resto de los países, tendría que someter su presupuesto a Bruselas.

 
ESPAÑA

El autor de España en contraste. Crecimiento económico, comenzó analizando la situación de España por el peso específico de su sector inmobiliario, que es un sector tecnológicamente poco cualificado, lo que la hizo más vulnerable a la economía. A esto se sumaba el gran endeudamiento privado, incluida la deuda interbancaria. Lo que falló, según explicó Ontiveros, fue el eslabón interbancario. Se cerraron los mercados financieros y comenzaron los problemas para devolver los préstamos. Al depender de un sólo sector aumentó el paro, lo que dificultó aún más la devolución del crédito. “Nunca como hasta ahora son más convergentes los intereses de los bancos y los de los parados”, afirmó, ya que si no se presta dinero no crecerá el empleo.

En España no hay una excesiva deuda pública pero el exceso de la privada puede acabar por convertirla en pública ya que el Estado se ve obligado a gastar más. En todo caso, desde el mes de mayo de 2010, según Ontiveros, el Gobierno ya no tiene una política presupuestaria propia, desde que fue advertido que si quería alcanzar la estabilidad de la deuda pública debía reducir el nivel de gasto y subir algunos impuestos indirectos. “No cabe esperar más estímulos de las autoridades”, aseguró, así que “para la recuperación sólo cabe confiar en el sector exterior”, e hizo especial hincapié en el “bendito turismo” porque “por fortuna”, clientes como Alemania están creciendo más y es posible que esa renta la empleen en hacer turismo. “En eso hay que confiar”, señaló, aunque advirtió que no será suficiente para asentar la recuperación española ya que hace falta una inflexión en la tasa de paro “y esto al menos hasta el año 2012 no lo veremos”. España, en todo caso, no volverá a crecer por encima del 2,5 por ciento en muchos años, dijo Ontiveros, aunque matizó que probablemente “el crecimiento será menor pero será mejor”.

Para finalizar, Ontiveros habló de la posible modernización de la economía española. “Basta con que la tracción de la economía sea más homogénea”, para lo cual hay dos itinerarios: emplear a mucha gente o hacer las cosas bien, con una mayor productividad, “que no es sacarle el jugo al trabajador”. Habló de la importancia de rodear al trabajador de las mejores herramientas pero también de la necesidad de mejorar el capital humano y el capital tecnológico. Respecto a las infraestructuras dijo que “tenemos el país alicatado hasta el techo”, mientras que el capital humano es mejorable. También señaló la necesidad de mejorar el gobierno de las organizaciones y la figura del emprendedor. “Lo peor de esta crisis es que cercena la capacidad para emprender”, porque hay empresas que podrían ser viables y que sin embargo, no tienen acceso a crédito, y sin crédito no se puede innovar.

Por último destacó la importancia de ligar el crédito a las universidades. En España no hay fondos de capital riesgo arraigados en las universidades mientras que en Estados Unidos todas las grandes empresas de los últimos años han nacido con fondos de capital riesgo, incluida Microsoft. Es más, el sesenta por ciento de las empresas de Silicon Valley crece en las universidades y las financian personas y entidades privadas. Concluyó con una visón optimista porque en España “hemos mejorado a las personas y vemos gente con inquietud próxima a la asunción de riesgos, además de una mejor sociedad civil”.

La conferencia terminó con un turno de preguntas en el que el conferenciante se refirió al proceso de concentración de las cajas de ahorro; la diferencia entre los sistemas de financiación de Europa y Estados Unidos; el papel de los mercados en la crisis; la confianza del resto de países en la salud económica de España; la incapacidad de los dos grandes partidos para llegar a puntos de acuerdo para salir de la crisis o la necesidad de especializar el producto turístico en Canarias, para vender menos pero más caro, apostar por la calidad en vez de por la cantidad y en la viabilidad de hacer compatible la sostenibilidad y el bienestar con la eficiencia de las estructuras productivas turísticas.