Daniel Innerarity. Un mundo desincronizado

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Daniel Innerarity participó en el espacio de reflexión "Fronteras y direcciones del progreso" el 30 de octubre de 2008.

Primero Daniel Innerarity marcó los tiempos de su conferencia ‘Un mundo desincronizado’. Tres partes, tres tiempos. Se propuso (y lo consiguió) explicar por qué las guerras actuales son conflictos de tiempo y ya no de espacio. Después explicó por qué en la sociedad hay muchos tiempos diversos y finalmente expuso su concepto de cronopolítica: cómo entender la política como una gestión de los tiempos.

“Todos sabemos que quien manda es quien controla el tiempo”, comenzó Innerarity, que lanzó preguntas al público: ¿quién controla el tiempo?, ¿cuál es la velocidad correcta? Su hipótesis es que los conflictos actuales, desde los domésticos a la geopolítica, son conflictos de tiempo. “En geopolítica antes se ocupaba espacio y ahora lo interesante es hacerse con el tiempo”. “La cronopolítica es más interesante que la geoestrategia”.

“En el fondo luchamos por quitar el tiempo a otros”, según Innerarity que considera que la manera moderna de exclusión es acelerar los procesos sociales, que imponiendo velocidades se crean fronteras. Según el filósofo, hay que volver a la idea del marginado, que es una idea espacial, como el retrasado. El marginado vive hoy en otro tiempo. ¿Y cuáles son las dos instancias que tratan de imponer sus tiempos al resto? La economía financiera y los medios de comunicación.

Los sistemas más rápidos imponen su tiempo

Así llegó a la segunda parte, al segundo tiempo de la conferencia, la explicación de la policronía actual: cómo personas que viven en el mismo espacio, lo hacen en tiempos distintos. “Hay tantas velocidades que no hay una instancia  natural de las cosas”, señaló. Cada uno de nosotros reivindicamos nuestro ritmo. Existen, a la vez, los tiempos de las personas y los tiempos de los grupos.  Y hay choques. Hay lógicas temporales antagónicas y hay, por supuesto, lógicas temporales que pretenden imponerse sobre el resto.

Ese choque es especialmente importante entre los subsistemas sociales: la Economía, el Derecho, la Religión, la Política, los medios de comunicación… “Todos tienen tiempos muy diversos y chocan continuamente”. En esos choques, en esa “guerra desigual”, los sistemas más débiles, los más lentos, ven cómo los más rápidos les imponen su tiempo. Entre los más rápidos están—insistió Innerarity— la economía financiera y los medios de comunicación y entre los más débiles está la ecología (el tiempo de reposición natural es muy lento comparado con el tiempo del consumo), el Derecho (muy lento frente a los avances tecnológicos) o la política que necesita de la deliberación, de la búsqueda de razones.

“Se ha pensado que los progresos se armonizaban y el progreso se ha astillado: hay muchos avances en unos subsistemas y en otros no”. Dos ejemplos: la Unión Europea, de la que se pensó que el mercado único llevaría a una unión política, y China, que avanza hacia el capitalismo pero no hacia los Derechos Humanos. Y una desincronización clara respecto a las fuentes de energía: “hay ciclos naturales de regeneración que no están a la altura de la capacidad de uso de esos ciclos”. La velocidad de consumo es enorme.

La política debe democratizar el tiempo

Y llegó el tercer tiempo. ¿Cómo pensar un tiempo democrático? Esta es la función principal de la política, según Innerarity: democratizar el tiempo. Hay dos supuestos de la democracia moderna que hoy ya no son válidos: el concepto de la unidad del tiempo histórico y la compatibilidad entre el tiempo político y el tiempo social. “Nadie pensó que fueran incompatibles”.

La articulación del debate en torno al pasado, presente y futuro y la dicotomía entre conservador y progresista “hoy ya no está tan clara”. Es un anacronismo. “Ser progresista o conservador hoy significa poco”. Es más: “un reaccionario no es alguien que quiera conservar algo del pasado, es lo contrario”. “Un reaccionario destruye el futuro a través de la aceleración en nombre del futuro”. Como ejemplo, la batalla electoral entre Royal y Sarkozy: la izquierda es la del ritmo lento y la derecha la del ritmo rápido. “La lógica de la izquierda hoy es conservacionista”, mientras que los conservadores están a favor de la aceleración.

Y aquí señaló que “la aceleración dificulta y debilita la capacidad de deliberación y decisión del sistema político”. O dicho de otro modo: “La dinámica de la aceleración de la sociedad es una amenaza para la política porque dificulta la autodeterminación democrática”. Ese énfasis en agilizar las decisiones puede acabar siendo una coartada para tomar decisiones sin trámites democráticos. Así pues, la sociedad se va despolitizando. “Hoy el problema—señaló Innerarity—no es gobernar bien o mal, es gobernar. “El 90% de lo que hace un político es gestionar la reparación de los daños: la política es melancólica”. Llegamos a una democracia despolitizada en la que algunos pretenden que la política sea un anacronismo. Así que el desafío se traduce en cómo defender la democracia defendiendo las propiedades temporales de la democracia, cómo defenderse frente a los tiempos de la economía financiera y los medios de comunicación.

Innerarity, que miró varias veces su reloj, aseguró durante la conferencia que el tiempo de atención que una persona puede dedicar a escuchar a otra no suele pasar los cincuenta minutos. El ponente habló y contestó a las preguntas del público durante más de una hora y media. 

José María Ridao. Inmigración y Estado de Derecho

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La soluciones para evitar que continúe el fenómeno inmigratorio tal y lo conocemos se deben tomar en el terreno económico. La primera pasa por liberalizar el comercio internacional, principalmente el agrícola y la segunda por hacer que salga a la superficie toda la economía sumergida que bucea en el sector de la construcción y en los servicios.

Al menos son las que da el ex diplomático y escritor José María Ridao, que participó el 21 de junio de 2007 en el Foro ‘Fronteras y direcciones del progreso’ en la Fundación César Manrique con la conferencia ‘Inmigración y Estado de Derecho’. Ridao, que de hecho prefiere llamar a la inmigración “ajuste del mercado laboral internacional”, mucho antes de las soluciones, esbozadas en el coloquio tras la charla, basó su discurso en el análisis de las causas y las consecuencias futuras.

Para explicar este fenómeno prefiere poner el foco en los países desarrollados antes que en los países de los que vienen los inmigrantes. Estos sufren la misma situación desde hace varias décadas, bajo dictaduras o en guerra. Por lo tanto eso no explica por qué el fenómeno se multiplica. “El cálculo que hacen es que siempre encontrarán un empleo más rentable que en su país”, señala Ridao. Esto es así tanto si llegan de manera legal como ilegal. Y la reacción de los países ricos ha consistido en abordar este asunto desde planteamientos ideológicos y no económicos. “Si no se pretenden tomar medidas económicas, el terreno de juego para abordar la inmigración acaba siendo el Estado de Derecho”. Con los peligros que eso conlleva. Resumiéndolo mucho, si se altera el Estado de Derecho para hacer frente a este fenómeno se altera el principio de la igualdad ante la Ley. Las leyes de extranjería, por ejemplo, “que son leyes de excepción”: no se aplican a todas las personas de un territorio sino que lo hacen en función de las condiciones personales de los individuos. De manera sencilla: los españoles, en democracia, sólo podemos estar libres o privados de libertad con mandato judicial. Los inmigrantes sin papeles pueden estar cuarenta días “retenidos” y pueden ser deportados, incluso a un país que no es el suyo. Se les obliga a sobrevivir en la economía sumergida y si se les sorprende se les castiga. “Es como querer acabar con la esclavitud persiguiendo al esclavo y no al esclavista”, según Ridao. “Por querer tratarlo desde el Estado de Derecho y no desde la Economía estamos haciendo que nuestras sociedades cada vez sean más de carácter identitario”.

En el dibujo del proceso que comienza a caminar cuando cae el Muro de Berlín y que desemboca en la situación actual, el escritor y articulista traza tres causas que aquí sólo se perfilan: la consideración como sinónimos de desregulación y liberalización (“la libertad no surge de la ausencia de normas sino en el seno de normas buenas”), el “adelgazamiento” del Estado (se confunde sector público con las instituciones básicas del Estado). Aquí hay que señalar que, como dijo Ridao, “el volumen de recursos del sector público no decrece sino que se aplican de manera distinta”. Lo que iba, por ejemplo, a sanidad o a educación hoy se destina a seguridad o al Ejército. Es el proceso hacia un “Estado penal”. Además se da la paradoja de que mientras parece que el Estado nacional está condenado a su fin, se multiplican el número de Estados. Y la tercera: desaparece la regulación de los flujos financieros internacionales y se liberaliza la industria pero no la agricultura, que es donde pueden competir los países pobres.

Ridao habló de manera extensa sobre el problema cultural que se plantea con la llegad de los inmigrantes. Resaltó en primer lugar la pérdida progresiva de la noción de cultura ilustrada, que se define en contraposición a la ignorancia, en favor de la cultura romántica, que estima como cultura”toda manifestación cotidiana de los individuos”. En este caso, la cultura no se opone a la ignorancia sino a otra cultura. De este punto de vista, en el mejor de los casos, se plantea la “integración del inmigrante”. El problema es definir en qué se integra ese inmigrante. “No vale con cumplir la Ley, hay que aceptar los valores (que nadie sabe lo que son ) de esa sociedad”. Ridao puso el ejemplo de Sarkozy y su deriva identitaria que le lleva a querer obligar a todos los inmigrantes a conocer los valores y la lengua francesa. “Es una iniciativa peligrosa: si se fijan normativamente los valores de Francia puede pasar que se deje fuera a muchos franceses”. Se crean ciudadanos de primera y de segunda categoría, se conforman nuevas castas internacionales cuando se habla de inmigrantes de segunda o tercera generación, que resulta que no han emigrado nunca.

Finalmente dio dos puntos de vista para abordar este fenómeno desde los gobiernos de los países ricos: si lo que quieren  es solventar la contratación ilegal de trabajadores deben poner el énfasis en las inspecciones de trabajo y en avanzar en terminar con la economía sumergida. Si, por el contrario, lo que quieren es solventar la contratación de trabajadores ilegales, que pongan el énfasis en más policía, más seguridad y más controles.

José María Ridao nació en Madrid en 1961 y es licenciado en filología árabe y en derecho. En 1987 ingresó en la carrera diplomática, que lo llevó a ejercer en Angola, la Unión Soviética, Guinea Ecuatorial y Francia. En el año 2000 decidió abandonarla para dedicarse exclusivamente a la reflexión y la literatura. En sus ensayos cuestiona los moldes de pensamiento establecidos por la historiografía tradicional. Ha incursionado también en la novelística. Es autor de la novela Agosto en el Paraíso (1998) y del libro de relatos Excusas para el doctor Huarte (1999). Ha recogido sus artículos periodísticos en el volumen La desilusión permanente (2000).

Carlos Taibo. Los movimientos que contestan la globalización capitalista: retos y perspectivas

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El 7 de junio de 2007, Carlos Taibo pronunció la conferencia titulada Los movimientos que contestan la globalización capitalista: retos y perspectivas, dentro del espacio de reflexión Fronteras y direcciones del progreso.

 “Los movimientos antiglobalización son los primeros que reclaman derechos para otros, no para sus afiliados”. Esos otros son el 80% de la población mundial, que vive en la más absoluta pobreza y las generaciones venideras. Carlos Taibo, profesor de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Madrid, ensayista y articulista, dio un paso más en la  Fundación César Manrique dentro del ciclo Fronteras y direcciones del progreso con su conferencia  Los movimientos que contestan la globalización capitalista: retos y perspectivas.

Dibujó seis retos pero uno por encima de todos: el cambio climático. Un problema que, desde su punto de vista, va a obligar a reflexionar al sistema capitalista porque está en juego la especie humana y porque, sobre todo, no hay manera de disimularlo. Si hasta ahora el Norte, el 20% rico del Planeta, es insolidario con la miseria del otro 80%, aún a sabiendas, “porque los problemas están lejos”, el cambio climático va a ser palpable. “El capitalismo no está en condiciones de hacer frente al cambio climático”, señaló Taibo. Por su propia naturaleza: porque privilegia los intereses individuales por encima del colectivo. Por eso, la llegada del cambio climático “va a provocar un cambio radical porque va a evidenciar que el capitalismo no funciona” y va a poner en tela de juicio las bondades del crecimiento económico.

Taibo realizó una intervención con tintes de esperanza frente a la globalización y sus efectos. Advirtió, como nota introductoria, de la necesidad de añadir el adjetivo capitalista o neoliberal a la globalización para no olvidar que hay una línea de continuidad entre el imperialismo y esta llamada globalización, que no es otra cosa, en resumen, que “una apuesta en provecho de la gestión de un paraíso fiscal a escala planetaria”. “Los capitales y sólo ellos se moverán sin cortapisas, sin control del poder político y sin un cariz humano, social o medioambiental”, señaló.
 
Comenzó por las críticas que se les puede hacer a los movimientos antiglobalización, entre ellas la de reclamar otra globalización. “No es saludable reivindicar otra globalización como no es saludable reivindicar otro imperialismo”. Toda modalidad de globalización requiere de los mismos requisitos, entre ellos los de unas élites directoras. Acusó también a algunos de estos movimientos de edulcorar el mensaje para que los medios de comunicación no les traten peor de lo que lo hacen y expuso el peligro de caer, como muchas organizaciones no gubernamentales, tanto en la dependencia del dinero público como en la necesidad de su propia supervivencia antes que en el cumplimiento de sus objetivos.

Los nuevos movimientos antiglobalización nacen, según Taibo, para ocupar espacios que la izquierda tradicional o los sindicatos han dejado de ocupar, entre otros y uno de los más importantes, la lucha contra la precariedad laboral o directamente la explotación del hombre por el hombre.

Expuso, finalmente, seis retos. El primero: revisar el sistema de convocatoria de contracumbres, foros y manifestaciones. “El futuro no está en Nairobi (en referencia a la cumbre) sino en el día a día del trabajo en barrios y pueblos”. Esos encuentros, aunque sean multitudinarios, apenas dejan huella después en la vida cotidiana. El segundo: debe ser una prioridad engordar primero los movimientos y discutir después cuál es el referente político en el que mirarse, bien la izquierda tradicional u otro tipo de organizaciones. El tercero: además de proponer alternativas, cosa que sí se hace, según Taibo, deben olvidar “viejas reyertas mal resueltas del pasado”. El cuarto: la necesidad de encontrar medios de comunicación propios, independientes de los medios de comunicación del sistema. Y el último, incluyendo el cambio climático: solucionar la violencia. Aquí fue rotundo, en todo caso: “La violencia de los movimientos antiglobalización es mucho menor que la violencia cotidiana que ejercen los sistemas que padecemos”.

Como conclusión. “Aunque sólo sea por supervivencia deberíamos tomar cartas en el asunto porque el 80% de la población mundial, desheredada, va a derribar nuestra puerta cargada de razón”. Esa razón, traducida a cifras, dice que el 11 de septiembre de 2001 (y al día siguiente y al otro…) murieron en el Mundo, en éste, 35.615 niños de inanición. No hubo ni un minuto de silencio, ni un acto de solidaridad, ni se activó el estado de alerta. “Mientras sigamos creyendo que el terrorismo es el principal problema del Planeta hay que preguntarse dónde está el sentido común”.

Carlos Taibo es profesor titular de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid. Es autor de una veintena de monografías. Las más recientes son “Cien preguntas sobre el nuevo desorden” (Punto de lectura, Madrid, 2002), “Guerra entre barbaries” (Punto de lectura, Madrid, 2002), “¿Hacia dónde nos lleva Estados Unidos?” (B, Barcelona, 2004), “No es lo que nos cuentan. Crítica de la Unión Europea realmente existente” (Ediciones B, Barcelona, 2004), “Movimientos de resistencia frente a la globalización capitalista” (Ediciones B, Madrid, 2005), “Rapiña global” (Punto de lectura, Madrid, 2006), “Rusia en la era de Putin” (Catarata, Madrid, 2006) y “Sobre política, mercado y convivencia” (en colaboración con el escritor José Luis Sampedro (Catarata, Madrid, 2006). Escribe sobre política internacional en El País, La Vanguardia y los diarios del grupo El Correo, y es comentarista habitual de la cadena SER.

José Manuel Iglesias. El Patrimonio Integral

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El jueves 19 de abril, José Manuel Iglesias Gil pronunció la conferencia titulada El Patrimonio Integral.

José Manuel Iglesias Gil es Doctor por la Universidad de Salamanca y Catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Cantabria. Desde 1990 es Director de los Cursos monográficos sobre el Patrimonio Histórico de la Universidad de Cantabria.

Iglesias Gil ha investigado sobre la Historia Antigua de la Península Ibérica en base a las fuentes historiográficas –arqueología y epigrafía- y literarias de los escritores clásicos. Es director desde 1980 de las excavaciones arqueológicas de la ciudad romana de Juliobriga y entre 1991 y 1995 dirigió las realizadas en la colonia romana de Flaviobriga en el casco urbano de Castro Urdiales. Ha publicado numerosos artículos en revistas especializadas, ponencias en congresos nacionales e internacionales y monografías relacionadas con el occidente del Imperio Romano y en particular con Hispania y Cantabria en la Edad Antigua.

Su interés por los temas relacionados con el Patrimonio Histórico y Natural en los últimos años, fruto de los foros que se desarrollan en los cursos que la Universidad de Cantabria organiza en Reinosa en el mes de julio de cada año, le ha llevado a realizar estudios y proyectos específicos sobre la temática y su incidencia en el medio rural. En dicha línea ha publicado recientemente la monografía El paisaje arqueológico y natural de la ruta de Celada Marlantes a Retortillo, Campoo de Enmedio, Cantabria, como resultado de un proyecto de intervención ejecutado para la preservación integral del patrimonio natural, arqueológico y arquitectónico.

En el transcurso de su intervención, José Manuel Iglesias Gil abordó el concepto de Patrimonio Integral como la suma del Patrimonio Cultural o Histórico y del Patrimonio Natural. El primero abarca los bienes materiales e inmateriales hechos o manipulados por la mano humana frente al Patrimonio Natural que contiene los bienes medioambientales que son producto de la naturaleza y no han sido alterados por las personas.

Ambos patrimonios presentan legislaciones diferentes, administraciones independientes, contienen sistemas de información específicos y una incidencia social muy grande en el Patrimonio Natural y muy pequeña en el Patrimonio Cultural, si bien en los últimos años esta última diferencia se va paliando y las administraciones tienden a aunar sinergias que, con un panorama un tanto optimista, pueden tener en el futuro una relación más integrada.
Según Iglesias Gil, la frontera entre uno y otro Patrimonio la marca la actividad humana que destruye lo “natural” en nuestra vieja, poblada y desarrollada Europa, estableciendo límites, construyendo ciudades, trazando comunicaciones terrestres, implantando aerogeneradores en el paisaje, reconduciendo ríos y creando reservas.

Como solución ante la dicotomía, Iglesias Gil propone la consideración de un Patrimonio Integral compuesto por la obra humana —nunca independiente de la naturaleza— y por la obra de la naturaleza —nunca independiente de los seres humanos en la poblada Europa—. La solución pasa, a juicio del profesor Iglesias, por una cooperación en la gestión de los responsables que integre en el futuro ambos Patrimonios en los Inventarios con espacios comunes diseñados por las normas como verdaderas “reservas”, coordine las políticas de puesta en valor y unifique los programas de difusión de rutas didácticas y turísticas, pues la educación y la información pueden jugar un papel muy importante.

Así, sugirió la conveniencia de crear ámbitos transversales de cooperación  entre consejerías como la de Cultura, Patrimonio, Medio Ambiente, Territorio, Industria, Turismo o Economía.

Como ejemplos de recursos patrimoniales integrados, expuso los casos de El Paisaje arqueológico y natural de la ruta de Celada Marlantes a Retortillo, y el trabajo desarrollado por la Fundación Santa María de la Real, de Aguilar de Campoo.

Para acometer este tipo de proyectos, Iglesias Gil propuso la ecuación Paisaje + Patrimonio + Imaginación, con la cual se posicionó frente a soluciones estándares a la hora de ofrecer alternativas turísticas, que acaban banalizando y uniformando el paisaje.

Como conclusión, el profesor Iglesias insistió en la voluntad de cooperación y al trabajo conjunto entre instituciones para poner en marcha proyectos de estas características, y señaló la estabilidad política como uno de los factores fundamentales para su desarrollo.

 

Susan George. Inmigración: la gran sorpresa

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El 13 de noviembre de 2006, Susan George pronunció la conferencia titulada "Inmigración: la gran sorpresa".

Susan George es licenciada en Instituciones de gobierno francesas por el Smith College (EE.UU.), licenciada en Filosofía por la Universidad de la Sorbona y Doctora en Estudios Políticos por la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales de la Universidad de París. Su trabajo actual versa sobre diversos aspectos de la globalización neoliberal, en particular, los relativos a la Organización Mundial de Comercio, las instituciones financieras internacionales y las relaciones Norte-Sur. Estuvo a la cabeza de la campaña que se llevó a cabo en Francia para rechazar el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) y actualmente colabora en la campaña por la democratización de la Organización Mundial del Comercio que incluye, entre otros, el movimiento “Zonas libres del Acuerdo General de Comercio de Servicios (AGCS)”, al cual pertenecen ya 1.500 administraciones locales de Europa.

Susan George preside el Comité de Planificación del Instituto Transnacional de Ámsterdam, una asociación que reúne a académicos de todo el mundo que trabajan a favor de la justicia social y participan activamente en la vida social de sus respectivos países.

Entre 1990 y 1995, Susan George formó parte del Comité de Greenpeace Internacional y de Greenpeace France. Asimismo, ha prestado servicios de asesoramiento a diversos organismos especializados de Naciones Unidas y realiza frecuentes intervenciones en público, en particular, para grupos ATTAC, sindicatos y ONG de desarrollo y medio ambiente de muchos países. Entre 1999 y mediados de 2006 ocupó la vicepresidencia de ATTAC Francia.

George es autora de más de una decena de libros. Entre ellos cabe citar Enferma anda la Tierra (1990), La religión del crédito: el Banco Mundial y su imperio secular (1994) El Informe Lugano (1999), Pongamos la OMC en su sitio (2002) y Otro mundo es posible si… (2004). Su última publicación, Nosotros, los pueblos de Europa, ha sido editada recientemente en nuestro país.

Es autora también de decenas de prefacios, artículos en prensa, ponencias para seminarios y conferencias, capítulos de obras conjuntas, etc.

En el transcurso de su intervención, Susan George abordó el fenómeno por el que, a su juicio, el Norte ha hecho todo lo que estaba en su mano para convertir la inmigración en la única solución viable para millones de personas del Sur. Los mismos gobiernos que llevan años aplicando políticas que hacen improbable cualquier otra salida parecen ahora totalmente sorprendidos con la llegada de inmigrantes.

Las “soluciones” de esos gobiernos, entiende George, no abordan las causas que están en la raiz del problema, sino que se limitan a cuestiones de seguridad y respuestas policiales.Según Susan George, la inmigración masiva no es un fenómeno normal, y sólo se produce en situaciones extremas, por lo que la pregunta que se plantea es: ¿Qué políticas debemos cambiar para reestablecer un mínimo de equilibrio en las relaciones Norte-Sur y lograr que la inmigración no sea tan necesaria?

Marc Augé. Globalización, urbanización, mediatización

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El 22 de junio de 2006, Marc Augé pronunció la conferencia titulada Globalización, urbanización, mediatización.

Marc Augé (Poitiers, 1935) es profesor de antropología y etnología de la prestigiosa Escuela de Estudios Superiores de Ciencias Sociales de París, de la que fue director entre 1985 y 1995.

Hasta 1970 trabajó durante muchos años como Director de ORSTOM, Instituto de Investigación Científica de Francia para el Desarrollo Cooperativo, y en nombre del Instituto supervisó varias misiones en África, particularmente en Costa de Marfil y en Togo.  Fue de hecho en África donde Augé dirigió sus primeros trabajos de campo.

A partir de mediados de 1980, Marc Augé diversificó significativamente su campo de observación. En esa época, visitó Latinoamérica con cierta frecuencia y trabajó algo más cerca de casa, dedicándose a observar desde la ventajosa posición que le ofrecía París, principalmente, y Francia en toda su amplitud, las múltiples realidades del mundo contemporáneo. 

Augé, evolucionado desde la etnología, ocupa en la actualidad un lugar destacado en la cultura internacional como antropólogo social y cultural, y es ampliamente conocido su papel como teórico de los no-lugares.

Entre sus numerosos libros publicados, podemos destacar los siguientes títulos, traducidos al castellano: Un etnólogo en el metro (1986), Los no lugares. Espacios del anonimato (1993), Hacia una antropología de los mundos contemporáneos (1994), El viaje imposible: el turismo y sus imágenes (1997), El sentido de los otros (1998) o Paseando la antropología por la sobremodernidad (2003).

En el transcurso de su intervención, Marc Augé defendió que en la actualidad existe una ideología de la globalidad sin fronteras que se manifiesta a  través de tres fenómenos estrechamente relacionados: primero, la mundialización, que ella misma reenvía a dos órdenes de la realidad como son la globalización y la consciencia planetaria; segundo, la mediatización, que corresponde a la multiplicación de imágenes y mensajes;  y tercero, por fin, la urbanización: el mundo se vuelve una ciudad al mismo tiempo que la gran ciudad se vuelve un mundo; el mundo-ciudad, a juicio de Augé, es el mundo de la uniformización, de las redes de comunicación y circulación, pero la realidad de la gran ciudad, de la ciudad-mundo, relativiza o desmiente las ilusiones del mundo-ciudad. Así, Marc Augé examinará las contradicciones a las cuales nos confronta el espectáculo del mundo globalizado.

Ulrich Beck. Vivir en la sociedad del riesgo

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El 20 de abril de 2006, Ulrich Beck pronunció la conferencia “Vivir en la sociedad del riesgo”.

Ulrich Beck (Alemania, 1944), uno de los intelectuales europeos más relevantes del momento, es profesor de Sociología de la Universidad de Munich y dirige el centro de investigación “Modernización reflexiva” fundado por la DFG, la Fundación Alemana de Investigación. Estudió Sociología, Filosofía, Psicología y Ciencia Política en la Universidad de Munich, y en 1972 se doctoró en Sociología por esta Universidad.

Beck inició su actividad docente en Münster entre 1979 y 1981, de donde pasó a la Universidad de Bamberg. En 1992 accedió a la Universidad de Munich como catedrático de Sociología. Entre 1995 y 1998  impartió clases en la Universidad de Cardiff, en Gales. En 1996 fue investido Doctor Honoris Causa por la Universidad de Jyväskylä, Finlandia. Desde 1997 es también profesor invitado de la London School of Economics.

Ha pertenecido al Instituto de Estudios Avanzados de Berlín, al Centro de Estudios Culturales de la Universidad de Essen y a la Comisión de Desafíos del Futuro del Gobierno de Alemania. Entre otros, ha recibido el Premio de Sociología de la Sociedad Alemana, en 2004, y el Premio Schader Foundation en 2005, que se concede a científicos sociales que hayan contribuido de manera relevante a solucionar problemas sociales a través de investigaciones.

Es España ha publicado, entre otros, los libros Crisis ecológica y sociedad (1997), Modernización reflexiva: política, tradición y estética en el orden social moderno (1997), La sociedad del riesgo: hacia una nueva modernidad (1998), ¿Qué es la globalización? Falacias del globalismo, respuestas a la globalización (1998), Políticas ecológicas en la edad del riesgo (1998), La democracia y sus enemigos (2000), La sociedad del riesgo global (2002), Libertad y capitalismo: conversaciones con Johannes Willms (2002), Sobre el terrorismo y la guerra (2003), Un nuevo mundo feliz: la precariedad del trabajo en la era de la globalización (2003), Poder y contrapoder en la nueva era global: la nueva economía política mundial (2004) y La mirada cosmopolita o la guerra es la paz (2005).

En el transcurso de su intervención, Ulrich Beck analizó la relación entre acontecimientos y amenazas tan diferentes como Chernobil, la catástrofe climática, el SIDA, la crisis financiera en Asia, la amenaza terrorista o la destrucción de los paisajes debido al turismo de masas, fenómenos que ilustran, a su juicio, lo que ha venido en denominar la “sociedad del riesgo global”.

Beck abordó, por una parte, este concepto de forma general y, por otra, lo comparó con distintas dimensiones y conflictos de riesgo, entre los que el “turismo de masas” desempeña un papel primordial. Finalmente, planteó la ambivalencia del riesgo y las posibilidades de actuación resultantes.

Gema Martín Muñoz. Política e identidades étnicas y confesionales en los países musulmanes

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Gema Martín Muñoz es Doctora en Estudios Árabes e Islámicos y profesora de Sociología del Mundo Árabe e Islámico de la Universidad Autónoma de Madrid. Ha estudiado los procesos de reforma política y cambio social en los países árabo-islámicos, en los que ha realizado multitud de estancias de investigación. Asimismo, ha investigado sobre los musulmanes en Europa. También ha participado como observadora internacional en los procesos electorales de Argelia, Palestina, Egipto e Irán.

Es miembro de diferentes Consejos científicos y del Consejo Asesor de la Fundación Euromediterránea Anna Lindht para el Diálogo entre Culturas, creada por la Unión Europea y los países del sur del Mediterráneo. Ha sido profesora invitada en diversas universidades de Europa y Estados Unidos. Además, es colaboradora de la sección de opinión de El País.

Entre sus libros se señala El Estado Árabe. Crisis de legitimidad y contestación islamista (2000); Irak, un fracaso de Occidente (2003); y Mujeres Musulmanas en España. El caso de la inmigración femenina marroquí (2004).

En su conferencia Política e identidades étnicas y confesionales en los países musulmanes, pronunciada el 26 de mayo de 2005, Gema Martín Muñoz repasó las características culturales y religiosas del mundo musulmán, describió las múltiples identidades que conforman el Oriente Medio, y el papel que ha desempeñado la instrumentalización política en la evolución de esta zona. Reflexionó sobre las “identidades hegemónicas” de los países de Próximo Oriente y Oriente Medio, definiéndolas como la “arabidad” y el Islam. El árabe, no como término étnico, sino cultural e histórico, cuyo motor es la lengua. Y el Islam, como algo que supera lo religioso y afecta también al ámbito de lo cultural y de lo social. Además de estas identidades hegemónicas, analizó la coexistencia, en un mismo territorio, de bereberes, kurdos, judíos árabes —askenazíes—, cristianos, y sunníes y shiítas. La profesora estableció los vínculos entre esa zona del mundo y la actual situación por la que atraviesan las relaciones entre los países musulmanes y Occidente. Se refirió también a la intervención de Estados Unidos y su proyecto hegemónico en Oriente Medio, cuyo objetivo parece ser el crear una visión de Oriente Medio con enfrentamientos sectarios violentos, creando etnocracias e impidiendo la transición hacia un gobierno moderno.

Tras la conferencia, se produjo un interesante debate, en el que Gema Martín Muñoz amplió y aclaró alguno de los puntos expuestos en su intervención.

Carlos Varona. Occidente y el mundo musulmán: mitos e intereses de un malentendido

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Carlos Varona Narvión es Doctor en Filología Árabe por la Universidad Autónoma de Madrid. Fue profesor de Lengua y Literatura Española en la Universidad de Amán (Jordania),  delegado en El Cairo de la Agencia EFE, director del Servicio Internacional en Árabe de la misma agencia en Granada, director del Instituto Cervantes de Damasco, y en la actualidad dirige el Instituto Cervantes de Amán. Sus estudios en el arabismo versan sobre el sufismo y la espiritualidad musulmana. Entre sus publicaciones destacan El Camino Espiritual. Los géneros báquico y amoroso en la literatura mística musulmana y El Intérprete de los Deseos, que constituyen análisis de las obras de `Omar Ibn al-Farid y de Ibn `Arabi, respectivamente.

El 21 de abril de 2005, Carlos Varona pronunció la conferencia Occidente y el mundo musulmán: mitos e intereses de un malentendido. Abordó en su intervención la compleja relación entre Occidente y el mundo musulmán, y las dificultades de comunicación a las que se enfrentan ambas civilizaciones. Según sus palabras, “aun con idiosincrasias culturales muy distintas, no existe en realidad una contradicción o choque entre Oriente y Occidente, en cuanto a su convivencia y posible enriquecimiento mutuo, sino que son los intereses partidistas y tribales los que han instrumentalizado la religión y la identidad, creando multitud de mitos, causa del malentendido entre Occidente, y especialmente el mundo musulmán”.

A juicio de Varona, “una visión cultural y espiritual del Oriente mediterráneo puede contribuir a que ambos orbes se aporten mutuamente contenidos y posibilidades de desarrollo, en un mundo dominado por la globalización y la emigración”.

Como ejemplo de ese nuevo enfoque, Carlos Varona comentó la preparación del congreso Alandalus como Proyecto, que estaba organizando en el Instituto Cervantes de Amán, y que intenta ser una visión crítica de lo que esa región histórica aportó a España y a Europa. Un análisis en clave de presente, y sobre todo de futuro, del entramado que posibilite esa convivencia y cruce de culturas, para que entre sí se fertilicen y se toleren.

La conferencia finalizó con un debate con el público, en el que se abordaron los problemas de las mujeres, de la pobreza y de la democracia; se señaló el freno de occidente al desarrollo laico del mundo árabe, y la utilización del integrismo. Finalmente, se habló de la influencia cultural árabe en España.