Teresa Vicente, profesora titular de Filosofía del Derecho, directora de la Cátedra de Derechos Humanos y Derechos de la Naturaleza en la Universidad de Murcia y ganadora del Premio Goldman —considerado el Nobel de Medio Ambiente— “por idear, promover y lograr dotar de personalidad jurídica al Mar Menor”, impartió el jueves 19 de junio de 2025, en la Sala José Saramago de la FCM, la conferencia titulada “Justicia ecológica y derechos de la Naturaleza: La Ley 19/2022, de 30 de septiembre, de reconocimiento de personalidad jurídica a la laguna del Mar Menor y su cuenca”.
El acto comenzó con el “himno del Mar Menor” y, seguidamente, Teresa Vicente relató con gran detalle todo el proceso social y legal, que finalmente concluyó con la aprobación de la ley que dota a la laguna y su cuenca de los mismos derechos que tienen las personas y las corporaciones. Desde la creación de un movimiento social sin precedentes en España con la manifestación más grande que ha tenido la Región de Murcia, la recogida de firmas para la aprobación de la Iniciativa Legislativa Popular (un total de 638.800 firmas), hasta alguna anécdota relacionada con el primer juez que citó a declarar al Mar Menor, que se había criado en ese lugar y lo amaba.
El Mar Menor es el primer ecosistema de Europa con derechos propios y eso es “un gran triunfo de la ciudadanía española”, afirmó la jurista. “Cuando el Mar Menor nos dijo que se estaba muriendo, sentimos que algo también se moría con nosotros y, entonces, fuimos a luchar por su vida”, aseguró. El movimiento social se unió con el intelectual y, a partir de ese momento, empezó la lucha política. Para ello elaboraron una ley de solo siete artículos, muy sencilla para que la entendiese todo el mundo, matizó. Esa Ley pasó primero por el Ayuntamiento de Los Alcázares, donde se llevó a pleno a pesar de que había informes técnicos negativos. No obstante, nadie votó en contra “porque era el pueblo el que estaba hablando y esa es la democracia”. Posteriormente, se llevó al Congreso y al Senado en donde fue revisada, pero no se tocó nada de lo sustancial. Finalmente, obtuvo el respaldo del Tribunal Constitucional, “que deja claro que nos podemos defender en cualquier procedimiento legal, pero también frente a la Administración”.
Con respecto a los logros obtenidos desde que entrara en vigor la Ley, el 3 de octubre de 2022, el Mar Menor ha conseguido una tutoría legal integrada por 44 personas, —tiene tres tutores legales, cada uno representa a un comité: científico, de representantes y de guardianes—. Así mismo, la laguna ya tiene su firma, su cuenta bancaria y su NIF, ahora se está intentando conseguir que le otorguen un DNI. Además, el Mar Menor se encuentra personado en varios procedimientos penales y hay jueces que lo han llamado a declarar para que se defienda por los atropellos medioambientales que sufre. Refirió cómo, hace años, todo lo que rodeaba al Mar Menor eran dunas, sin embargo, la laguna y su cuenca comenzaron a degradarse a partir de los años 60 con la construcción masiva y los vertidos de los residuos de la minería, la agricultura y la ganadería intensiva.
Teresa Vicente hizo hincapié en que “el Mar Menor somos todos”, como aparece en el artículo 6 de la Ley, y esto no solo es un cambio jurídico, “sino ontológico”, es decir, “de la manera de entender quién es el ser humano y cuál es su lugar en el mundo”. Valoró la relevancia internacional de esta Ley, que fue reconocida por Naciones Unidas dentro del programa “Armonía con la Naturaleza”. Contó Vicente que les han llamado ya
abogados de Alemania para investigar si en la cuenca del Mar Menor hay agricultura intensiva de empresas alemanas para denunciarlo y juristas de Suiza “que ya le están diciendo a los bancos que no den dinero a empresas que estén explotando esa zona”.
Para finalizar, Teresa Vicente reivindicó un “nuevo modelo de justicia: la justicia ecológica, para darle dignidad a La Tierra, porque sabemos que tiene dignidad y no la hemos respetado, y cuando no se respeta, porque no se ama lo suficiente, hay que dar derechos para mantener ese equilibrio entre el explotado y el explotador”, concluyó. La jurista considera la situación actual se podría revertir, de verdad, si se fijan los derechos de la naturaleza en una declaración universal.
Más información: Nota de prensa









