Taller « La vida en las calles. De los coches a las personas », impartido por Màrius Navazo los días 15 y 16 de noviembre

Los días 15 y 16 de noviembre, la Fundación César Manrique (FCM) organizó el taller La vida en las calles. De los coches a las personas que tuvo lugar en la Sala José Saramago (La Plazuela, Arrecife) de la FCM, impartido por Màrius Navazo, geógrafo y asesor en planificación urbana. El taller estuvo dirigido, especialmente, a arquitectos, gestores públicos, integrantes de oficinas técnicas con responsabilidad en gestión urbanística y miembros de colectivos sociales.

El taller La vida en las calles. De los coches a las personas, de 6 horas de duración, se impartió en dos sesiones de tarde en las que hubo una parte teórica y un tiempo para debate, en cada una de las sesiones.

« Abordar los problemas de la movilidad es una tradición en la programación de la Fundación César Manrique, que lleva dos décadas trabajando sobre movilidad alternativa… Aunque no hemos tenido mucha fortuna », señaló el director de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera en la presentación del Taller. La movilidad vuelve a estar en el centro de atención en Lanzarote, con el debate sobre la peatonalización de la Avenida de Arrecife. Gómez Aguilera señaló que “el coche no puede ordenar la vida de los ciudadanos, no puede ser el gran urbanista de las ciudades”, y para ello hay que construir nuevas relaciones de ciudadanía y “reapropiarnos del espacio público”, que es el espacio de la democracia y de la equidad. Con el fin de humanizar la calle y que la persona sea el centro “hace falta un cambio de paradigma con ambición política”.

Qué hacer con los coches

Màrius Navazo trabaja habitualmente en planes y proyectos de movilidad en municipios de Cataluña pero también ha trabajado en Boston y Cambridge: “Soy técnico de movilidad pero lo que me apasiona es la vida en las calles”, afirmó. Comenzó señalando que el reto consiste en qué hacer con los coches y señaló que hay un marco legal que hay que cumplir y que tiene que ver principalmente con la salud pública; pero también hay otros retos como la autonomía de las personas, los vínculos entre estas y su entorno urbano o la seguridad ciudadana, que no son obligatorios pero son deseables. “Necesitamos un cambio de modelo y lo esencial es que hace falta aminorar el número de coches y de motos”.

En Cataluña hay una Asociación para la promoción del transporte público que organiza carreras urbanas entre medios de transporte: autobús, coche, metro, moto, bici o peatón, “cumpliendo todas las normas”. En Barcelona, de doce carreras, el coche fue último o penúltimo en nueve de ellas. Ganaron el peatón o la bici y en alguna ocasión la moto o el transporte público. En Hospitalet, de cinco carreras, el coche fue último en dos, y en Sabadell fue el más lento en las cuatro carreras. ¿Y por qué el coche no es el más rápido? Porque tiene que aparcar, porque hay semáforos y porque hay muchos coches. “Se demuestra que la velocidad baja y constante es más veloz que una que pueda ir rápido pero tenga que parar mucho”.

El coche “es maravilloso si hay pocos”, dijo Navazo, y tiene una característica que no tiene el resto: es el único que congestiona su propia infraestructura. Si se construyen más carreteras o más carriles, lo que se hace es invitar a usar el coche, y se acaban congestionando todas. Otros medios no colapsan sus infraestructuras y si éstas se crean, aparecen los usuarios. El sistema de bicicletas públicas en Barcelona se puso como objetivo para su primer año alcanzar los 15.000 usuarios y se consiguieron 100.000.

De la calle pasillo a la calle habitación

Por lo tanto, para no llegar al umbral en que el coche deja de ser eficiente, hay que llevar a cabo medidas de disuasión del coche y eso sólo se consigue dificultando la circulación y el aparcamiento. “El derecho es la accesibilidad, poder llegar a los sitios que se quiere llegar”, pero no necesariamente en coche. El aparcamiento, a su vez, influye decisivamente en las calles, y tampoco es un derecho, sino que ocupar un espacio público gratis con un bien privado, es un privilegio. Navazo explicó que actualmente la mayoría de las calles están diseñadas sólo para pasar por ellas y para que se vaya rápido con el coche. “Hemos trasladado el mundo predecible de las carreteras interurbanas al centro urbano, donde las calles son impredecibles”. Hay tres reglas de oro para que los coches vayan rápido: rectitud de la calzada, anchura generosa y que las calzadas esté bien segregadas de los peatones. El coche, en un centro urbano, debe tener otras reglas del juego, y para que haya seguridad en esas calles hay que circular más lento y “subrayar que son impredecibles”. “La presencia de personas es lo que hace que se calme el tráfico. Si la calle está vacía se corre más”, señaló Navazo, que plantea pasar de la calle pasillo a la calle habitación, haciendo lo contrario de lo que marcan las tres reglas de oro anteriores. En una calle habitación, el coche es el invitado, no el anfitrión y su papel el de “un invitado que pasa con pudor”. Ese objetivo de calmar el tráfico se consigue con medidas, con intervenciones “que tienen más relación con el arte que con la ingeniería”.

Convertir espacios en lugares

La segunda jornada del taller dejó atrás el coche para poner el foco en la vida en las calles, “el fondo del asunto”, según Navazo, que planteó cómo es posible que hayamos logrado crear espacios tan poco acogedores, y expuso las conclusiones del trabajo de William H. Whyte. Este investigador colocó cámaras en algunos rincones de Nueva York para observar y analizar cómo se comporta la gente y que espacios funcionan socialmente y cuáles no. Las conclusiones con previsibles. La presencia de asientos, sol y sombra, árboles, agua o puestos de comida favorece la vida en las calles.

Otro arquitecto, Jan Gehl, autor de la publicación La vida social en los pequeños espacios urbanos, habla del concepto de ‘placemaking’, hacer lugares, o convertir espacios en lugares, que no es lo mismo que el diseño urbano. Para cambiar esos lugares, primero hay que saber qué usos quiere la comunidad que los disfruta, y después plantear estrategias que sean “ligeras, rápidas y baratas”. El último paso sería la gestión del lugar.

En Granollers eran los comerciantes quienes querían que se peatonalizaran las calles. Cuando se peatonalizó el centro, aquellos que tenían sus comercios en la antigua carretera general pidieron que se siguiera por esa zona. Como no había presupuesto, se cerró la carretera al tráfico durante los fines de semana y los comerciantes instalaban su propio mobiliario urbano. Es un ejemplo de una intervención rápida y barata.

La calle Ricomá, también en Granollers, es otro ejemplo inspirador de actuaciones de este tipo. Navazo trabajó en esa calle como consultor. Era una calle pasillo, estrecha, con coches aparcados a un lado y poca vida. Se cambió sin coste. Se pusieron dos piezas de cemento en mitad de la longitud de la calle, con lo cual los coches podían llegar hasta esa mitad pero no traspasarla, se colocó un banco y la gente empezó a llenar el espacio público: los niños jugaban en la calle, los bares sacaron terrazas, la gente se sentaba en su puerta… A los dos meses decidieron que querían seguir así, cambiaron el cemento por un árbol, y poco después, vecinos que no se conocían unos meses antes, organizaron en la calle una castañada, y después una calçotada y una butifarrada. Nueva York y París son otros dos ejemplos. Pusieron en marcha programas para que fueran los vecinos los que se implicaran. En Nueva York, las asociaciones podían solicitar la peatonalización, “y así la administración pasa a ser un árbitro”, y en París iniciaron un programa de apadrinamiento de un rincón verde.

Medidas para calmar el tráfico

“Si cambiamos las reglas del juego y priorizamos el espacio para el peatón conseguimos una infraestructura de transporte mejor que la que teníamos”, dijo Navazo, porque la calle no sólo sirve para los coches, sino para bicis, motos, peatones y para permanecer en ella. El director del taller planteó un “proceso de tanteo y error”: transformar la calle, dejar que pasen tres meses y valorar después la transformación. “Hacerlo así permite limar las reticencias al cambio”, y la decisión final de si se deja o se vuelve para atrás es de los ciudadanos. “Una vez que pasas a la acción aparecen aliados”, señaló.

El objetivo de calmar el tráfico, en todo caso, es que los coches vayan más lento y el peligro sea menor pero también conseguir más equidad, salud y convivencia. Hay que determinar en qué calles se interviene. Tres de cada cuatro calles no forman parte de la red viaria principal, y en estas, para calmar el tráfico, se pueden cambiar los sentidos, modificar los semáforos, poner obstáculos, hacer cambios en las intersecciones, estrechar la calzada, romper la linealidad o actuar pintando sobre el asfalto, entre otras muchas medidas que expuso Navazo con explicaciones y un amplio abanico de imágenes.

 

Información Taller. Horarios y objetivos. PDF:

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Nota de prensa del Taller en PDF:

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Màrius Navazo: « Para cambiar la movilidad hay que pasar a la acción »

El geógrafo Màrius Navazo explicó en seis pasos el cambio “De la ciudad tránsito a la ciudad hogar”, el nombre de su conferencia, que se celebró el 16 de noviembre en la sala José Saramago de la Fundación César Manrique.

Para hacer ese tránsito primero surge una pregunta: ¿podemos planificar como queramos el espacio público? “Lo primero que tiene que estar presente es que hay un marco legal que hay que cumplir”, y que regula sobre todo la salud pública (calidad del aire, acústica, seguridad vial…), y después hay otros retos, que no son obligados pero son recomendables, como la autonomía de las personas, los vínculos entre éstas y su entorno urbano o la seguridad ciudadana. “Hay una tendencia entre los técnicos -señaló Navazo -, a decir que todo se va a solucionar con las nuevas tecnologías, y son bienvenidas, pero se solucionará si hay menos coches en circulación”. La mitad de los desplazamientos en coche en España son de menos de tres kilómetros, así que se podrían hacer a pie o en bici, pero “tenemos un síndrome de Estocolmo con el coche”. “Hablamos de una vaca sagrada y no sabemos cómo tocarla”, apuntó. También hay que tener en cuenta que el espacio público es escaso, lo conforman “esos hilillos que rodean a la propiedad privada”, es decir, las calles. Y hay mucha competencia por un recurso “escaso y finito”, así que no se puede contentar a todos. Si se gana espacio para el coche se le quita al peatón y viceversa. Muchas calles se han convertido en calles pasillo, sirven para circular, “pero las calles no son carreteras”. Para iniciar el cambio, según Navazo, “la respuesta debe tener poco de técnico y mucho de ideológico”. “Las calles son espacios de conflicto y no hay soluciones mágicas”.

Llegamos al segundo punto: de las calles pasillo a las calles habitación. En las calles pasillo hemos entregado la parte central a los coches y lo que sobra, las aceras, a los peatones. Para que la gente disfrute del espacio público la hemos mandado a las zonas verdes “pero su espacio natural es la puerta de su casa”. Navazo pidió un acto de fe: afirmó que después de décadas diseñando aparcamientos y calles de paso, si reducimos ambos no pasa nada, “la actividad económica no se hunde”. Comparó el diseño de las calles con el de las casas. “¿Por qué no hacemos lo mismo que hacemos con las viviendas? Las cosas ocurren en la habitaciones, no en los pasillos, “pero el espacio público es casi todo pasillo”. En una calle habitación, el coche es el invitado, no el anfitrión, su papel el de “un invitado que pasa con pudor”, y eso se logra reduciendo la velocidad de los coches, pero no sólo con esa medida.

La tercera cuestión es dónde actuar, hay que buscar los espacios para transformar. Sólo una de cada cuatro calles de las ciudades pertenece a la red principal, aquella que te permite llegar de una punta a otra. El resto son calles secundarias. Esas son, pues, las calles para transformar.

Después del lugar, la forma. ¿Cómo actuar? “Cambiando las reglas del juego pero sin cambiar el tablero”. El reto es recortar el statu quo del coche, sin hacer obras. “Es la manera más inteligente de hacerlo”, según Navazo. Así lo hicieron en Nueva York, donde peatonalizaron Times Square sólo con pintura y mobiliario urbano. Y la intervención duró ocho años, hasta que se pudieron acometer las obras definitivas. ¿Por qué actuar así? Si se plantea una obra se acaba confrontando el modelo que ya se conoce, con algo que no se sabe cómo va a ser. Se debate una realidad frente a una propuesta, y sólo se especula. Una intervención sin hacer obras es una prueba, y sobre una prueba “no puede haber argumentos en contra, se trata de experimentar”. Dos o tres meses después se evalúa la intervención y se debate lo que es acertado y lo que no, y así se confrontan ya, dos modelos que se conocen. Tanto si la calle se queda como está como si vuelve a su estado anterior, será el resultado de una decisión colectiva, no de un cargo público ni de un técnico. “Suele ocurrir -señaló Navazo- que si no pasas a la acción sólo oyes a los que lo ven todo negro. Y, a los que les parece bien, no los conocemos porque no dan la cara, pero si cambias la calle y luego quieres volver a la situación que había, ahí aparecerán los que les parece bien el cambio para pedir que no se revierta la situación”.

Una caso práctico es la calle Ricomá, en Granollers, una calle pasillo, estrecha, con coches aparcados a un lado y poca vida. Se cambió sin coste. Se pusieron dos piezas de cemento en mitad de la longitud de la calle, con lo cual los coches podían llegar hasta esa mitad pero no traspasarla, se colocó un banco y la gente empezó a llenar el espacio público: los niños jugaban en la calle, los bares sacaron terrazas, la gente se sentaba en su puerta… A los dos meses decidieron que querían seguir así, cambiaron el cemento por un árbol, y poco después, vecinos que no se conocían unos meses antes, ya organizaron en la calle una castañada, y después una calçotada y una butifarrada.

El epílogo es el final de la conferencia pero responde a la pregunta de por dónde empezar. “Por donde tengas un aliado”. Navazo asegura que lo que tienen en común todos los lugares, todas las ciudades, es que va a haber personas y colectivos en contra del cambio, “pero en algún lugar habrá un aliado, una asociación de vecinos, un AMPA de una escuela… que esté a favor”. “Hay que hacer lo posible para que la primera experiencia funcione bien, porque si no, estás perdido”. Y si funciona bien se sumará otra aliada: “la envidia sana”. Los vecinos de otras calles querrán que también se intervenga en la suya y se quiten los coches. “Esa envidia sana sólo se activa si se pasa a la acción”, concluyó.

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Glòria Poyatos: “Las brechas de género entre hombres y mujeres operan aún en todos los ámbitos”

“La justicia y la igualdad de género deberían ser un binomio inescindible, porque la justicia corrige y compensa y debe garantizar la igualdad”. La magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, Glòria Poyatos, impartió una conferencia el 26 de octubre en la FCM, dentro del foro Fronteras y direcciones del progreso, sobre “Justicia e igualdad de género”. Sostuvo que, a pesar de que muchos creen que “una vez conquistada la igualdad formal ya está conquistada la igualdad real”, las brechas de género entre hombres y mujeres operan aún en todos los ámbitos. Para despejar las dudas de los escépticos, en lugar de con datos, llegó “armada” con tres imágenes.

La primera es la foto oficial de la justicia española en 2017, la imagen que representa al Poder Judicial, sin mujeres. “Podría ser de hace 200 años -señaló- o de 1966”, año en que se permitió en España a las mujeres ser juezas o fiscales, una profesión que se consideraba contraria “a la delicadeza consustancial de las mujeres”. La foto da tres mensajes: niega la excelencia de las juezas, niega su aportación a la justicia (firman más de la mitad de las sentencias cada año en España) y exhibe el “techo de cristal” en la carrera judicial. Actualmente en el Tribunal Supremo, con 78 miembros, sólo once son mujeres. “Está carente de la perspectiva femenina y es donde se fija la jurisprudencia”, señaló Poyatos. En la Sala de lo Civil, donde se dirimen los asuntos de familia, sólo hay una mujer.

La segunda imagen es doble: el Tribunal Constitucional de 1998, presidido por una mujer, María Emilia Casas, la única que lo ha presidido hasta ahora. Pero sólo aparece ella. La otra foto es de casi veinte años después: dos mujeres de doce componentes. “A veinte años por mujer”. Según Poyatos, “que no haya mujeres en la RAE es grave pero en el Constitucional es inquietante, porque la vida no se ve igual desde un sexo y otro, y esas experiencias deben integrarse”. La magistrada destacó que “somos escrupulosos con las listas cremallera en el Parlamento y, este Tribunal, que tiene la potestad, entre otras, de anular resoluciones del Gobierno, sólo tiene a dos mujeres entre sus miembros”. Añadió que sería tan grave que sólo hubiera mujeres como que solo haya hombres.

La tercera imagen también es doble. Aparece la firma del Tratado de Roma (1957), que da origen a la Unión Europea. No hay mujeres. La segunda foto es de los actuales presidentes o primeros ministros de países de la UE, sesenta años después, en 2017, donde hay tres mujeres. “Otra vez, a veinte años por mujer”.

Poyatos asegura que lo que motiva la brecha es “un enemigo potente, infravalorado históricamente e inmune a las leyes”. “Los estereotipos, prejuicios y roles sexistas, que afectan a todos los sexos, edades y nivel cultural” y que “sólo se franquean con formación especializada”. Ahora bien, no es lo mismo un zapatero o un comercial con prejuicios que un juzgador o juzgadora, porque habrá resoluciones que abracen estos estereotipos y ayudan a mantener las discriminaciones. Puso tres sentencias como ejemplo.

En 1990, un hombre fue condenado por abusos sexuales a una empleada de 17 años, pero señalaba el fallo que la víctima pudo provocar por su vestimenta, porque llevaba una minifalda. A principios de 2017, un tribunal de Cantabria considera que no hay agresión sexual, únicamente abuso sexual, hacia una niña cuando tenía entre cinco y diez años de edad, porque no queda probado que opusiera resistencia. La tercera sentencia es de la Sala de lo Militar del Tribunal Supremo, que rebaja la pena a un condenado por pegar una paliza a una mujer, porque tenía condecoraciones militares y había realizado misiones de paz en Afganistán, “donde es habitual el uso de la fuerza”.

La magistrada, que preside la Asociación de Mujeres Juezas de España y que este año ha recibido el Mallete de oro como premio a la decisión judicial con mayor impacto positivo hacia las mujeres, señala que es el Consejo General del Poder Judicial “quien tiene la obligación de formarnos contra los estereotipos”.

También señaló que intenta cambiar las cosas juzgando con perspectiva de género: “No podemos decir que somos iguales y cosificar a las mujeres en la TV o tener permisos parentales distintos o un diccionario de la RAE que diga que sexo débil es ‘un conjunto de mujeres”. Juzgar con perspectiva de género no es una opción, “es una obligación que establece el artículo 4 de la Ley para la igualdad efectiva de mujeres y hombres y el artículo 1 de la Constitución”. Por eso, señaló, hay que evitar las interpretaciones de las normas de forma mimética y no tratar como iguales a quienes socialmente son diferentes.

Educando en justicia igualitaria

La magistrada promueve el proyecto Educando en justicia igualitaria “porque el machismo es una enfermedad de transmisión social y la cura es una formación especializada”. El proyecto está dirigido a jóvenes de entre 9 y 18 años, pero también a las familias y los docentes. Se inició en el IES César Manrique, de Lanzarote y ahora se lleva a cabo, durante el curso escolar en once institutos de Lanzarote, Valencia, Asturias y Madrid, con alumnos de 1º y 2º de Bachillerato.

El proyecto tiene varias virtudes: es plural, reversible (aprenden los niños y los formadores), no tiene prepuesto porque se hace con voluntarios, es un aprendizaje transformativo y se generan recuerdos permanentes en los jóvenes. Los alumnos trabajan sobre discriminaciones, después ven juicios con perspectivas de género y por último celebran un juicio ficticio. Al final de la charla se proyectó un vídeo realizado por alumnos sobre el taller de justicia igualitaria.

Glòria Poyatos terminó su conferencia con una “frase barómetro”, de Clara Campoamor, que cuando se cumpla “habremos conquistado la igualdad”: “Habrá igualdad cuando los hombres encuentren a las mujeres por todas partes y no sólo allá donde vayan a buscarlas”.

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La Fundación César Manrique recibe el Premio Taburiente 2017 concedido por la Fundación DIARIO DE AVISOS

La Fundación César Manrique (FCM) ha sido distinguida con el Premio Taburiente 2017 concedido anualmente por la Fundación DIARIO DE AVISOS. El Jurado ha querido reconocer en el 25º aniversario de la Fundación César Manrique “la encomiable labor realizada por la institución en el ámbito de la conservación y difusión de la obra de César Manrique, manteniendo viva la ideología y el alma del artista canario”, según se difundió desde la organización del premio. “La Fundación César Manrique lleva a cabo una labor tan ambiciosa como necesaria, especialmente en artes plásticas o medio ambiente, consolidándose además como un espacio imprescindible para la reflexión cultural o el debate sobre la convivencia de los canarios con su territorio. Esta labor hace de la Fundación César Manrique una de las instituciones más apreciadas y reconocidas dentro y fuera de nuestro Archipiélago”, argumentaron.

La gala de entrega de esta tercera edición de los premios anuales del periódico perteneciente al Grupo Plató del Atlántico, se celebró en el día de ayer, 19 de octubre, en el Teatro Guimerá, de Santa Cruz de Tenerife, a las 20 horas y fue transmitida por La 2 de Televisión Española (TVE) y por el Canal Internacional. A la entrega acudió el presidente de la Fundación, José Juan Ramírez, que recogió el premio, acompañado de Fernando Gómez Aguilera, director de la institución.

En la tercera convocatoria de los Premios, junto a la FCM, el Jurado ha reconocido a otros diez distinguidos “que constituyen admirables ejemplos de talento, creatividad, esfuerzo y de compromiso con el progreso de nuestra sociedad, tanto en las Islas como en el exterior”: la Asociación Española contra el Cáncer en Santa Cruz de Tenerife (AECC), la cantante Olga Cerpa, el tenor Celso Albelo, el periodista Luis del Olmo, el grupo musical Efecto Pasillo, el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), el periodista y escritor Juan Cruz Ruiz, el líder opositor venezolano Leopoldo López, el periodista José Antonio Pardellas y el médico y empresario Pedro Luis Cobiella.

La Fundación DIARIO DE AVISOS apoya el talento en diferentes ámbitos, reconoce personalidades o entidades que constituyen una referencia dentro y fuera de nuestro país y está comprometida con valores, retos y trayectorias globales vinculadas a la sostenibilidad, la cooperación al desarrollo, las expresiones culturales, la ciencia y los avances del conocimiento, así como a la ayuda a grupos desfavorecidos. En ediciones anteriores se ha distinguido, entre otros, a Manolo Blahnik, Iñaki Gabilondo, Radio Televisión Española, Alberto Vázquez-Figueroa, Olga Ramos, Pedro Guerra o Vicente del Bosque.

Para la FCM, este reconocimiento, unido a otras referencias y premios obtenidos por esta institución, que este año conmemora su 25º aniversario, constituye un estímulo para seguir realizando su labor cultural, medioambiental y de promoción de la cultura y el paisaje de Lanzarote.

LA FCM PIDE RESPETO PARA CÉSAR MANRIQUE ANTE LA CONTROVERSIA SUSCITADA EN RELACIÓN A LA DENOMINACIÓN DEL AEROPUERTO DE LANZAROTE COMO AEROPUERTO CÉSAR MANRIQUE-LANZAROTE

Ante la controversia suscitada en días pasados en relación a la posible denominación del aeropuerto de Lanzarote como Aeropuerto César Manrique-Lanzarote, la Fundación César Manrique solicita a las distintas administraciones y organizaciones políticas apartar el nombre del artista de la disputa partidaria en la que se ha visto envuelto por motivos vinculados al coste económico que conllevaría su ejecución.

Para la FCM está fuera de toda duda la oportunidad y justicia de poner el nombre de César Manrique al aeropuerto de Lanzarote por razones que son obvias. Basta recordar, entre otras, la contribución histórica de sus ideas y propuestas creativas a mejorar la vida de los habitantes de Lanzarote, así como su deseo y determinación de favorecer un nuevo paradigma económico en el territorio insular, que ha resultado fundamental en la definición moderna de Lanzarote, por otra parte, sin parangón en la cultura española de la segunda mitad del siglo XX. A juicio de la FCM, tal nombramiento es una iniciativa más que justificada, máxime cuando nos acercamos al centenario de su nacimiento.

Por todo ello, la FCM considera que la toma de decisiones para formalizar este asunto ha de hacerse de manera cuidadosa, al margen de tensiones indeseadas que, de algún modo, vuelvan a poner sobre la mesa aquellas a las que lamentablemente fue sometido César en vida, con las dos veces frustradas de su declaración como Hijo Predilecto de Lanzarote. Problematizar el cambio de nombre por su coste económico, que es, a todas luces, menor, en la escala de los presupuestos y asignaciones que manejan las administraciones públicas, carece de sentido, y debería solventarse inmediatamente por parte de las administraciones locales y canarias o, de otro modo, retirar la propuesta.

El nombre de César Manrique no se merece estar en medio de refriegas políticas o disputas entre administraciones por cuestiones irrelevantes en términos monetarios, si se pone en comparación con la aportación del artista al bienestar pasado, presente y futuro de la isla. Por otra parte, el comportamiento que ha tenido AENA desde el comienzo en todo este asunto merece el reproche de la Fundación, por su insensibilidad y displicencia hacia quien fue un reiterado colaborador de la empresa pública desde los años cincuenta del pasado siglo. 

La FCM agradece la iniciativa pública de denominar al aeropuerto con el nombre de César Manrique vinculado al de Lanzarote, pero reclama respeto hacia su figura, generosidad y altura de miras para que, por todos los actores implicados en el eventual cambio de nombre del aeropuerto, se sepa valorar su aportación al bien común de Lanzarote y de Canarias. La respuesta a esa circunstancia debería producirse en términos justos, dignos y respetuosos, incluso de gratitud, más allá de la demagogia desconsiderada.

Dictamen encargado por la FCM ve motivos de inconstitucionalidad en la LEY DEL SUELO

UN DICTAMEN ENCARGADO POR LA FUNDACIÓN CÉSAR MANRIQUE VE MOTIVOS DE INCONSTITUCIONALIDAD EN LA LEY DEL SUELO

LA FCM proporcionará las conclusiones a la Plataforma Canarias por un Territorio Sostenible para elaborar un recurso de inconstitucionalidad

La Fundación César Manrique informa de que ha encargado un Dictamen jurídico sobre la constitucionalidad de la Ley del Suelo y los Espacios Naturales Protegidos de Canarias (LSENPC) aprobada por el Parlamento de Canarias, que apareció publicada en el Boletín Oficial de Canarias el 13 de julio, actualmente en vigor.

El Dictamen ha sido elaborado por Marcos Vaquer Caballería, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid. Sus conclusiones serán entregadas por la Fundación César Manrique a la Plataforma Canarias por un Territorio Sostenible con el propósito de elaborar un recurso de inconstitucionalidad que será presentado por Unidos Podemos.

En el Dictamen se abordan asuntos de eventual inconstitucionalidad que, entre otras, afectan a dos grandes cuestiones controvertidas: la clasificación y el régimen jurídico del suelo rústico, y las potestades de ordenación urbanística.

En el apartado de la clasificación y el régimen jurídico del suelo rústico, el Dictamen identifica motivos de inconstitucionalidad en tres contenidos relevantes de la Ley: el régimen de los asentamientos rurales, la ampliación de  usos ordinarios del suelo rústico y el requisito de la integración en la malla urbana para la clasificación como urbano del suelo.

En lo que concierne a las potestades de ordenación urbanística, el Dictamen pone en cuestión cómo se tratan en la Ley del Suelo las relaciones internormativas entre distintos entes territoriales cuya autonomía está garantizada por la Constitución. Asimismo, cuestiona la constitucionalidad de los contenidos de la Ley referidos a la nulidad radical de los planes que excedan del mínimo contenido necesario, que, además, constituye, a juicio del profesor Marcos Vaquer, “una fuente potencialmente inagotable de recursos contencioso-administrativos”. Por último, en este apartado, se estudian desde una perspectiva constitucional los instrumentos extraordinarios de ordenación, en particular los proyectos de interés insular o autonómico, que, por la “indeterminación de los supuestos legitimadores”, por saltar por encima del sistema ordinario de planificación y romper la autonomía municipal, se consideran inconstitucionales. Como considera inconstitucional que estos proyectos se alineen, en algún artículo, con las “ordenaciones sin efectos significativos sobre el medio ambiente […] a los efectos de someterlos a evaluación simplificada”.  

Marcos Vaquer Caballería es catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid.

Es autor de seis monografías y de más de cincuenta artículos en revistas científicas y capítulos en libros colectivos.

Ha impartido cursos y conferencias en diversas Universidades extranjeras, como las de Nueva York (NYU, EE.UU.), Pavía y Sassari (Italia), Paris Ouest (Francia), del Externado (Colombia), la Andina Simón Bolívar (Ecuador) o la Alberto Hurtado y la Católica de Valparaíso (Chile).

Ha desempeñado los cargos de subsecretario de Vivienda y presidente de la Entidad Pública Empresarial de Suelo SEPES (2008-2010), director general de Urbanismo y Política de Suelo del Ministerio de Vivienda (2004-2008) y miembro del bureau del Comité de Vivienda y Gestión de Suelo de UNECE en Naciones Unidas (2006-2008). También ha participado como experto en varios proyectos de asistencia técnica internacional de la Unión Europea en Iberoamérica (Ecuador: 2014, Paraguay: 1995, 1998) y coordinó entre 2006 y 2008 el punto focal español del consorcio URBANNET, una red europea para el fomento de la investigación sobre sostenibilidad urbana.

Nota de prensa en PDF:

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Festival de Cine Medioambiental en la Sala José Saramago

Los días 4, 5 y 6 de octubre, en la Sala José Saramago de la FCM se proyectaron cuatro largometrajes y una selección de cortometrajes que habían sido presentados previamente en la sede de Tenerife con motivo del 19º Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias (FICMEC).

Además, hubo 4 sesiones de mañana en las que se trabajaba con los colegios que quisieron participar en la actividad.

Programa FICMEC en Lanzarote – portada. PDF:

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Programa FICMEC en Lanzarote. PDF:

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Nota de prensa en PDF:

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La FCM presentó « El retorno de las musas », una narrativa de mujeres que trabajan en museos

El retorno de las musas. Ficciones y reflexiones desde el museo es un libro coral construido por mujeres. Incluye 133 contribuciones de 71 autoras. Son 35 reflexiones, 28 ficciones, 60 ilustraciones (o fotografías), tres columnas y un cofre. Todas las autoras tienen algo en común: trabajan, o colaboran, en museos de Canarias. El libro, editado por la editorial Mercurio, se presentó este jueves, 28 de septiembre, en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique con la presencia de seis de sus autoras: Rosi Abreu, María García, Mayte Henríquez, Fabiola Herrera, Fátima Marcos, y Leyla Miras.

      De izquierda a derecha: Mayte Henríquez, Fátima Marcos, María García, Rosi Abreu, Fabiola Herrera y Leyla Miras

Mayte Henríquez agradeció a la FCM la posibilidad de presentar el libro en Lanzarote “porque la FCM apuesta por la calidad, por lo que casi nadie apuesta”. Pasó a explicar cómo nació el proyecto, que arrancó de forma individual y espontánea “en estos tiempos de inmediatez y en un universo laboral donde la comunicación es cada vez más escueta”. “Nos preguntábamos—señaló— cómo una institución como un museo, que se consagra a la visibilidad, acumula tantas invisibilidades”. El proyecto comenzó a crecer, a expandirse, aunque sin la intención de configurarse en torno a un libro, hasta que el editor Jorge Liria, al tener noticia del proyecto, se interesó por él.

Las promotoras de la idea fueron preguntando a compañeras de museos qué contribución podían hacer con el propósito de plantear una narrativa de los problemas de los museos. “El noventa por ciento contestó que no iba a ser capaz, que no sabían…”. Por eso “costó mucho arrancar” y “hubo que ‘engañar’ a muchas compañeras”. Henríquez destacó que sigue existiendo “invisibilidad y silencio hacia la mujer”. “La sociedad no ha avanzado tanto”, dijo.

En el proceso confirmaron que las mujeres que trabajan en los museos, ya sean administrativas, conservadoras o encargadas de la limpieza, saben mucho más sobre los museos de lo que aportan diariamente. El libro no está jerarquizado. No se describe quién hace qué ni en qué museo. No hay perfiles asociados a las autoras y hay muchos seudónimos.

Fátima Marcos insistió en que el libro nació de manera natural y aseguró que nunca pensó en vivir esta experiencia “bonita, fresca, compartida y basada en la generosidad”, y afirmó que si los responsables de los museos leyeran el libro “al menos podrían descubrir las posibilidades de su personal”.

María García señaló que había sido una experiencia muy emotiva porque en los museos todo es muy rígido y encorsetado, “y es una oportunidad de hablar de los museos y de nosotras mismas de otra manera”. “Es muy gratificante ver lo que piensan y pueden crear otras compañeras”. Por último, Rosi Abreu señaló que para ella el museo era « una fábrica de sueños », y que se le cayeron los clichés cuando tuvo que fotografiar a un Ken (el novio de Barbie) en la exposición Souvenir, souvenir.

El acto lo cerraron Fabiola Herrera y Leyla Miras para “dar voz a todas las autoras que no asistieron”. Se proyectaron las ilustraciones, fotografías o los títulos de los relatos o reflexiones incluidos en el libro. Sobre ellas, ambas autoras leían una frase entresacada de ese pasaje del libro. La presentación terminó con la proyección de un vídeo de la sesión fotográfica para la portada del libro, con las autoras vestidas de negro sosteniendo tres columnas en una sala del TEA, en Tenerife. Acabaron rompiendo una escultura, cuyo autor aparece nombrado en la dedicatoria. “La deconstrucción que acabó en destrucción”, señaló Leyla Miras.

La FCM señaló que había programado este acto con el propósito de contribuir a fomentar la visibilidad de las mujeres y las políticas de igualdad de género, en general, y, de una forma más específica, en el ámbito de la cultura, en el espacio de los museos.

Nota de prensa en PDF:

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Rosa Montero: “Escribir es darle al dolor un sentido que no tiene”

“Estoy sobrepasada”. Una parte del público que asistió a la conferencia de Rosa Montero, el día 7 de septiembre, dentro del ciclo El autor y su obra. Encuentros con creadores, tuvo que escucharla de pie. Se desbordó el aforo en Taro de Tahíche, la sede de la FCM, “una Fundación de prestigio internacional, un modelo de lo que debe ser una Fundación cultural”, en palabras de la escritora.

Montero no habló de periodismo, sino de su escritura narrativa. “Soy una escritora orgánica”. Con cinco años ya escribió un cuento sobre ratitas que hablaban. “Siempre me recuerdo escribiendo; es tan necesario como beber”. La escritora nunca ha dejado el periodismo, su oficio, porque considera que hay que vivir de otra cosa que no sea la ficción para garantizar que no se escriben libros mal hechos o innecesarios, pero aseguró que “no podría vivir sin escribir ficción pero sí podría vivir sin escribir periodismo”.

Pero por el camino hizo otras cosas. Estudió Psicología “porque creía que estaba loca”, hizo teatro, fue hippie y pensó en irse por el mundo. “Si lo hubiera hecho, hoy podría ser camarera en Canberra, eso sí, una camarera en Canberra que escribiría”. Recordó que Vargas Llosa asegura que lo más importante que le ha pasado en la vida es aprender a leer “y eso conlleva aprender a escribir, porque los escritores primero somos lectores. En los últimos años ha preguntado a unos trescientos escritores qué abandonarían, si la escritura o la lectura, si tuvieran que elegir. “Salvo dos, todos seguirían leyendo”, aseguró, porque “dejar de leer es la muerte instantánea”. “Cuánta fe y cuánta esperanza hay en el hecho de leer y escribir”.

Esta última afirmación la demuestra el caso de John Clyn, un monje irlandés del siglo XIV que escribía la historia de sus compañeros mientras iban muriendo de la peste bubónica y que acabó dejando un espacio para que alguien relatara su propia muerte. “Gracias a eso conocemos la historia de la peste; estaba al borde del abismo y escribía porque escribir es una arma poderosa contra el horror”. O como decía Pessoa: “La existencia del arte es la muestra inequívoca de que la vida no basta”.

A partir de este punto de la conferencia, la escritora enumeró varias razones por las que los escritores escriben, por qué no se conforman sólo con leer y tienen que encerrarse durante años, horas y horas, a inventar mentiras.

La primera de las razones es que los lectores tienen “una fisura que no encaja con el entorno y nos hace falta un puente”. “Pues los que escribimos tenemos una fisura mayor”. La segunda: “Solemos ser personas más disociadas que la media o más conscientes de ello”. Las razones científicas darían la tercera. Una universidad húngara hizo un estudio sobre el considerado gen de la creatividad, llamado neuregulin 1. El quince por ciento tenía dos, del padre y de la madre, y esas personas, además, tenían mala memoria, más tendencia al desequilibrio psíquico y una susceptibilidad tremenda a las críticas. “El retrato robot del artista”.

La imaginación del novelista —una especie de delirio— marcha sola, no se controla. Aparece sin querer. “La mayor parte de esas imaginaciones no va a ningún sitio —según Montero— pero alguna sí, y cuando te conmueve tienes que compartirlo, contarlo. Ahí nace una novela”. “Las novelas son sueños que el escritor sueña con los ojos abiertos”.

Otra razón para escribir: “Estamos más obsesionados por la muerte y el paso del tiempo que la media”, y “si estás lleno de la conciencia de la muerte, también lo estás de la conciencia de la vida”.

Y otra más. Por su experiencia como lectora de biografías, y de biografías de narradores, llega a la conclusión de que la mayor parte “tiene una experiencia de decadencia antes de la pubertad, terminó su infancia de forma abrupta”. “Si tienes una herida temprana aprendes lo que hace el paso del tiempo… y escribimos para parar el tiempo”. Lo dicen de otra forma el psicólogo Philippe Brenot: “Del dolor de perder nace la obra”; y el pintor Georges Braque: “El arte es una herida hecha luz”.

Con las dos citas como base, la escritora de La carne, su última novela, dijo que “escribir es darle al mal y al dolor un sentido que no tiene”. “Todos somos narradores, aunque sea mentalmente, porque el ser humano es un relato”. De hecho, “cada uno escribe el relato que necesita” utilizando su memoria, “que es un cuento”. Explicó que está demostrado que para morir en paz ayuda hacer un relato de la vida, y que, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, el divorcio es una causa de la depresión, pero no lo es la viudedad “porque a los divorciados les falta un relato consolador”.

La narración, por tanto, “es un rasgo primordial del ser humano”. Así que “lo que hace la creatividad es convertir en belleza el sinsentido de la vida”. O dicho de otra forma, para terminar: “Cuando la vida es cruel le damos el maravilloso sinsentido de la belleza”.

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Salvador Rueda en la FCM: “Resolviendo los problemas de movilidad se soluciona la mayor parte de los problemas de un territorio”

Salvador Rueda, director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, impulsor de las supermanzanas, ofreció en la Fundación César Manrique el pasado 22 de junio la conferencia La transformación de la movilidad y el espacio público de las ciudades, basado en las supermanzanas. Comenzó señalando que el cambio de hábitos “genera resistencias increíbles” y que “ganarán aquellos que estén a favor de moverse con medios alternativos al coche”. Al terminar su intervención, volvió al principio para asegurar que los opositores a estas medidas “chillan mucho”, pero no son nunca más del tres por ciento. Rueda trabaja en cincuenta ciudades en todo el mundo (Nueva York, Quito, Moscú Buenos Aires o Madrid, entre otras) y señaló que “hay que educar” a la población y que “resolviendo los problemas de movilidad se soluciona la mayor parte de los problemas de un territorio”.

Las supermanzanas son células urbanas de unos 400 metros por 400 metros, en cuyo interior se reduce al mínimo el aparcamiento de vehículos en superficie y el del tráfico motorizado (residentes, servicios, emergencias, carga y descarga). La velocidad a pie se iguala a la velocidad en coche. El tráfico circula por las vías perimetrales.

Rueda habló del Plan Cerdà, del ingeniero Ildefonso Cerdà, creador del Ensanche de Barcelona y precursor de las supermanzanas en el Siglo XIX. Partía de esa idea de célula urbana en su libro Teoría general de la urbanización, que no se conoció hasta 1972. Cerdà quería solucionar los problemas de higiene, equidad y movilidad. Era “un cambio total”, con más espacio para cada ciudadano, mayor anchura de las calles y muchas zonas verdes. Este planteamiento se produce antes de la llegada del ferrocarril y en la transición entre la ciudad orgánica y la ciudad industrial. “Cada modo de locomoción genera una forma de urbanización” –recordó Rueda, haciéndose eco de Cerdà–, “y ahora sufrimos de la enfermedad del transporte. Actualmente, nos hemos empeñado en que los coches vayan por todos los tramos de todas las calles, y las velocidades son ridículas. Es absurdo e ineficiente y tiene consecuencias negativas para los ciudadanos”.

Que los coches vayan por todas las calles da como resultado que uno de los pocos derechos ejercidos en la ciudad sea el del desplazamiento; y es la guardia urbana la que garantiza ese derecho. “Ellos gestionan la ciudad, y nuestra máxima aspiración es la de ser peatones –dijo Rueda–, aunque ‘peatón’ también es un modo de transporte… y no es la de ser un ciudadano. Hemos rebajado nuestras aspiraciones, nos han ganado la partida y nos han sorbido el seso”, señaló.

Rueda llegó a la idea de supermanzana en 1987, cuando dirigía los servicios técnicos del Ayuntamiento de Barcelona. “Entonces, me dijeron que estaba sonado y hoy, está aprobado el proyecto”. Explicó que, en las calles con vehículos, el ruido siempre está por encima de 65 decibelios, lo que impide entender una conversación a un metro de distancia. “…Y lo único que me preguntaban era si se iba a colapsar el tráfico”. Afirmó que reduciendo sólo un 13 por ciento de los vehículos, se libera un 70 por ciento más de espacio público. Además, mejoran las condiciones ambientales en toda la ciudad. Es una solución equitativa, y se garantizan otros derechos: “Ahora es imposible que un niño juegue en la calle si los coches van a más de 20 kilómetros por hora; y que un niño no tenga independencia en la ciudad es un fracaso”. “Sería el proyecto de reciclaje más importante del mundo, sin tirar una sola casa”, aseguró. Rueda considera que el vehículo del futuro para la ciudad es la bici eléctrica. No contamina, no hace ruido y es competitiva con el coche a distancias de hasta once kilómetros. “Imaginen las carreteras de Lanzarote acondicionadas para esta bici”, dijo.A su juicio, lo que define la ciudad son dos elementos: la existencia de espacio público, “que no es lo mismo que espacio urbanizado, porque en el espacio público se hacen efectivos los usos y derechos de los ciudadanos”, y, por otro lado, la reunión de personas jurídicas, que atesoran conocimientos, en un espacio limitado y trabajando conjuntamente. Frente a esto se encuentra ‘el suburbio’, que es el “desierto urbano”. La parte “más radical del proyecto de supermanzanas es cambiar el concepto y pasar de peatones a ciudadanos”. “La supermanzana está hecha para que la gente se desarrolle y crezca en el lugar donde vive, sin miedo a ocupar el espacio público”.

Por último, señaló las consecuencias del modelo actual: en Barcelona, cada año mueren 3.500 personas por la contaminación atmosférica, hay 54.000 ataques graves de asma y muchos otros problemas que relacionan los trastornos de salud con la polución. Las supermanzanas reducen “de forma muy importante” la contaminación atmosférica y el ruido. “El Born fue la primera supermanzana. Era una zona marginal y ahora casi se ha convertido en un exitoso parque temático; nos hemos pasado porque no tenemos mecanismos para competir con la inversión privada y combatir la gentrificación… y porque no se ha hecho lo mismo, simultáneamente, con otras zonas de la ciudad”. “Si alguien tiene una fórmula mejor para resolver todos los aspectos, de agua, energía, derecho al ocio, sanidad y movilidad, que la explique porque tendremos que publicitarla”, finalizó. 

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