Rosa Montero: “Escribir es darle al dolor un sentido que no tiene”

“Estoy sobrepasada”. Una parte del público que asistió a la conferencia de Rosa Montero, el día 7 de septiembre, dentro del ciclo El autor y su obra. Encuentros con creadores, tuvo que escucharla de pie. Se desbordó el aforo en Taro de Tahíche, la sede de la FCM, “una Fundación de prestigio internacional, un modelo de lo que debe ser una Fundación cultural”, en palabras de la escritora.

Montero no habló de periodismo, sino de su escritura narrativa. “Soy una escritora orgánica”. Con cinco años ya escribió un cuento sobre ratitas que hablaban. “Siempre me recuerdo escribiendo; es tan necesario como beber”. La escritora nunca ha dejado el periodismo, su oficio, porque considera que hay que vivir de otra cosa que no sea la ficción para garantizar que no se escriben libros mal hechos o innecesarios, pero aseguró que “no podría vivir sin escribir ficción pero sí podría vivir sin escribir periodismo”.

Pero por el camino hizo otras cosas. Estudió Psicología “porque creía que estaba loca”, hizo teatro, fue hippie y pensó en irse por el mundo. “Si lo hubiera hecho, hoy podría ser camarera en Canberra, eso sí, una camarera en Canberra que escribiría”. Recordó que Vargas Llosa asegura que lo más importante que le ha pasado en la vida es aprender a leer “y eso conlleva aprender a escribir, porque los escritores primero somos lectores. En los últimos años ha preguntado a unos trescientos escritores qué abandonarían, si la escritura o la lectura, si tuvieran que elegir. “Salvo dos, todos seguirían leyendo”, aseguró, porque “dejar de leer es la muerte instantánea”. “Cuánta fe y cuánta esperanza hay en el hecho de leer y escribir”.

Esta última afirmación la demuestra el caso de John Clyn, un monje irlandés del siglo XIV que escribía la historia de sus compañeros mientras iban muriendo de la peste bubónica y que acabó dejando un espacio para que alguien relatara su propia muerte. “Gracias a eso conocemos la historia de la peste; estaba al borde del abismo y escribía porque escribir es una arma poderosa contra el horror”. O como decía Pessoa: “La existencia del arte es la muestra inequívoca de que la vida no basta”.

A partir de este punto de la conferencia, la escritora enumeró varias razones por las que los escritores escriben, por qué no se conforman sólo con leer y tienen que encerrarse durante años, horas y horas, a inventar mentiras.

La primera de las razones es que los lectores tienen “una fisura que no encaja con el entorno y nos hace falta un puente”. “Pues los que escribimos tenemos una fisura mayor”. La segunda: “Solemos ser personas más disociadas que la media o más conscientes de ello”. Las razones científicas darían la tercera. Una universidad húngara hizo un estudio sobre el considerado gen de la creatividad, llamado neuregulin 1. El quince por ciento tenía dos, del padre y de la madre, y esas personas, además, tenían mala memoria, más tendencia al desequilibrio psíquico y una susceptibilidad tremenda a las críticas. “El retrato robot del artista”.

La imaginación del novelista —una especie de delirio— marcha sola, no se controla. Aparece sin querer. “La mayor parte de esas imaginaciones no va a ningún sitio —según Montero— pero alguna sí, y cuando te conmueve tienes que compartirlo, contarlo. Ahí nace una novela”. “Las novelas son sueños que el escritor sueña con los ojos abiertos”.

Otra razón para escribir: “Estamos más obsesionados por la muerte y el paso del tiempo que la media”, y “si estás lleno de la conciencia de la muerte, también lo estás de la conciencia de la vida”.

Y otra más. Por su experiencia como lectora de biografías, y de biografías de narradores, llega a la conclusión de que la mayor parte “tiene una experiencia de decadencia antes de la pubertad, terminó su infancia de forma abrupta”. “Si tienes una herida temprana aprendes lo que hace el paso del tiempo… y escribimos para parar el tiempo”. Lo dicen de otra forma el psicólogo Philippe Brenot: “Del dolor de perder nace la obra”; y el pintor Georges Braque: “El arte es una herida hecha luz”.

Con las dos citas como base, la escritora de La carne, su última novela, dijo que “escribir es darle al mal y al dolor un sentido que no tiene”. “Todos somos narradores, aunque sea mentalmente, porque el ser humano es un relato”. De hecho, “cada uno escribe el relato que necesita” utilizando su memoria, “que es un cuento”. Explicó que está demostrado que para morir en paz ayuda hacer un relato de la vida, y que, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, el divorcio es una causa de la depresión, pero no lo es la viudedad “porque a los divorciados les falta un relato consolador”.

La narración, por tanto, “es un rasgo primordial del ser humano”. Así que “lo que hace la creatividad es convertir en belleza el sinsentido de la vida”. O dicho de otra forma, para terminar: “Cuando la vida es cruel le damos el maravilloso sinsentido de la belleza”.

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Salvador Rueda en la FCM: “Resolviendo los problemas de movilidad se soluciona la mayor parte de los problemas de un territorio”

Salvador Rueda, director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, impulsor de las supermanzanas, ofreció en la Fundación César Manrique el pasado 22 de junio la conferencia La transformación de la movilidad y el espacio público de las ciudades, basado en las supermanzanas. Comenzó señalando que el cambio de hábitos “genera resistencias increíbles” y que “ganarán aquellos que estén a favor de moverse con medios alternativos al coche”. Al terminar su intervención, volvió al principio para asegurar que los opositores a estas medidas “chillan mucho”, pero no son nunca más del tres por ciento. Rueda trabaja en cincuenta ciudades en todo el mundo (Nueva York, Quito, Moscú Buenos Aires o Madrid, entre otras) y señaló que “hay que educar” a la población y que “resolviendo los problemas de movilidad se soluciona la mayor parte de los problemas de un territorio”.

Las supermanzanas son células urbanas de unos 400 metros por 400 metros, en cuyo interior se reduce al mínimo el aparcamiento de vehículos en superficie y el del tráfico motorizado (residentes, servicios, emergencias, carga y descarga). La velocidad a pie se iguala a la velocidad en coche. El tráfico circula por las vías perimetrales.

Rueda habló del Plan Cerdà, del ingeniero Ildefonso Cerdà, creador del Ensanche de Barcelona y precursor de las supermanzanas en el Siglo XIX. Partía de esa idea de célula urbana en su libro Teoría general de la urbanización, que no se conoció hasta 1972. Cerdà quería solucionar los problemas de higiene, equidad y movilidad. Era “un cambio total”, con más espacio para cada ciudadano, mayor anchura de las calles y muchas zonas verdes. Este planteamiento se produce antes de la llegada del ferrocarril y en la transición entre la ciudad orgánica y la ciudad industrial. “Cada modo de locomoción genera una forma de urbanización” –recordó Rueda, haciéndose eco de Cerdà–, “y ahora sufrimos de la enfermedad del transporte. Actualmente, nos hemos empeñado en que los coches vayan por todos los tramos de todas las calles, y las velocidades son ridículas. Es absurdo e ineficiente y tiene consecuencias negativas para los ciudadanos”.

Que los coches vayan por todas las calles da como resultado que uno de los pocos derechos ejercidos en la ciudad sea el del desplazamiento; y es la guardia urbana la que garantiza ese derecho. “Ellos gestionan la ciudad, y nuestra máxima aspiración es la de ser peatones –dijo Rueda–, aunque ‘peatón’ también es un modo de transporte… y no es la de ser un ciudadano. Hemos rebajado nuestras aspiraciones, nos han ganado la partida y nos han sorbido el seso”, señaló.

Rueda llegó a la idea de supermanzana en 1987, cuando dirigía los servicios técnicos del Ayuntamiento de Barcelona. “Entonces, me dijeron que estaba sonado y hoy, está aprobado el proyecto”. Explicó que, en las calles con vehículos, el ruido siempre está por encima de 65 decibelios, lo que impide entender una conversación a un metro de distancia. “…Y lo único que me preguntaban era si se iba a colapsar el tráfico”. Afirmó que reduciendo sólo un 13 por ciento de los vehículos, se libera un 70 por ciento más de espacio público. Además, mejoran las condiciones ambientales en toda la ciudad. Es una solución equitativa, y se garantizan otros derechos: “Ahora es imposible que un niño juegue en la calle si los coches van a más de 20 kilómetros por hora; y que un niño no tenga independencia en la ciudad es un fracaso”. “Sería el proyecto de reciclaje más importante del mundo, sin tirar una sola casa”, aseguró. Rueda considera que el vehículo del futuro para la ciudad es la bici eléctrica. No contamina, no hace ruido y es competitiva con el coche a distancias de hasta once kilómetros. “Imaginen las carreteras de Lanzarote acondicionadas para esta bici”, dijo.A su juicio, lo que define la ciudad son dos elementos: la existencia de espacio público, “que no es lo mismo que espacio urbanizado, porque en el espacio público se hacen efectivos los usos y derechos de los ciudadanos”, y, por otro lado, la reunión de personas jurídicas, que atesoran conocimientos, en un espacio limitado y trabajando conjuntamente. Frente a esto se encuentra ‘el suburbio’, que es el “desierto urbano”. La parte “más radical del proyecto de supermanzanas es cambiar el concepto y pasar de peatones a ciudadanos”. “La supermanzana está hecha para que la gente se desarrolle y crezca en el lugar donde vive, sin miedo a ocupar el espacio público”.

Por último, señaló las consecuencias del modelo actual: en Barcelona, cada año mueren 3.500 personas por la contaminación atmosférica, hay 54.000 ataques graves de asma y muchos otros problemas que relacionan los trastornos de salud con la polución. Las supermanzanas reducen “de forma muy importante” la contaminación atmosférica y el ruido. “El Born fue la primera supermanzana. Era una zona marginal y ahora casi se ha convertido en un exitoso parque temático; nos hemos pasado porque no tenemos mecanismos para competir con la inversión privada y combatir la gentrificación… y porque no se ha hecho lo mismo, simultáneamente, con otras zonas de la ciudad”. “Si alguien tiene una fórmula mejor para resolver todos los aspectos, de agua, energía, derecho al ocio, sanidad y movilidad, que la explique porque tendremos que publicitarla”, finalizó. 

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“La Ley va a suponer un incremento hasta el infinito de la discrecionalidad de los poderes públicos” aseguró Santiago Pérez

La mesa redonda Ley del Suelo y límites de seguridad jurídica, celebrada este jueves, 15 de junio en la sede de la Fundación César Manrique (FCM), abordó uno de los aspectos “que más preocupación suscita”, en palabras del director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, que calificó la Ley que pretende aprobar la próxima semana el Parlamento de Canarias, como “desarrollista, agresiva y desreguladora”. Advirtió que tendrá efectos inmediatos y potentes en cuanto a la generación de derechos indemnizatorios.

El magistrado del Tribunal Supremo, José Suay, ejerció como moderador de los tres ponentes: Javier Díaz-Reixa, jurista y experto en la elaboración de instrumentos de ordenación territorial; Manuel Sarmiento, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Santiago Pérez, concejal de La Laguna y profesor de Derecho Constitucional. En la primera intervención se solicitó a los ponentes una valoración general. Díaz-Reixa señaló que la Ley nace de un diagnóstico sesgado que da como resultado un proyecto liberalizador, mientras que para Sarmiento, uno de los aspectos más cuestionables es la aprobación de los planes generales por parte de los ayuntamientos y el hecho de vaciar de contenido algunos instrumentos de ordenación territorial. También destacó que la seguridad jurídica puede quedar “malparada” ya que la Ley nace sin consenso. Santiago Pérez resaltó que han sido las presiones empresariales las que han llevado “al Gobierno de Canarias más débil que ha habido” a querer aprobar este proyecto, con 33 votos a favor, que representan a 344.000 votantes y 27 en contra que representan a 410.000. En su primera intervención ya alertó de que no se han tenido en cuenta las competencias en medio ambiente de la Unión Europea y que la Ley abandona “un criterio de sensibilidad medioambiental siempre presente en la legislación canaria”. “La Ley va a suponer un incremento hasta el infinito de la discrecionalidad de los poderes públicos”, aseguró.

Otras comunidades, como Galicia o Cantabria, están desarrollando leyes similares, motivadas por un contexto de crisis económica, “pero Canarias va más allá”, según Sarmiento, no solo por las competencias que otorga a los ayuntamientos sino, sobre todo, por la eliminación de controles sobre el suelo rústico, donde se configuran como usos ordinarios el deportivo o el de investigación para universidades (públicas o privadas) y la Ley argumenta que se pone en valor este tipo de suelo para generar renta complementaria al sector primario.

Para muchos ayuntamientos será difícil aprobar su planeamiento. La Ley traerá problemas “prácticos”, según Díaz-Reixa, que señaló que los técnicos municipales y los expertos en planificación están muy preocupados por su aplicación. Recordó que las Directrices se aprobaron por unanimidad y ahora se van “a demoler de forma exprés, se va a desmoronar todo un intento de racionalización de la ordenación territorial”.

La Ley recoge la posibilidad de aprobar proyectos mediante su valoración como “de interés singular, local o autonómico”. Para Santiago Pérez, esa derogación de la propia Ley para aprobar estos proyectos “es un ataque directo al sistema de Derecho” porque se podrá aprobar casi cualquier propuesta, en casi cualquier tipo de suelo, y además si el proyecto es de interés público (que puede ser un proyecto privado disfrazado), desencadena un proceso de expropiación “que a va a caer sobre los pequeños propietarios”. “Esto es una vuelta atrás, no ocurría ni con los Reyes Católicos”, dijo. También destacó que el Consejo Consultivo de Canarias puso “serios reparos” a la derogación de las Directrices y que el informe de los servicios jurídicos del Gobierno fue muy crítico con el documento. Frente a esto, el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, lo que hizo fue pedir un contrainforme a los propios redactores de la Ley del Suelo que concluye que las Directrices sólo son un conjunto de recomendaciones. “Si el autogobierno tiene algún sentido es por su capacidad para ordenar el territorio y con él las actividades humanas”, señaló, mientras que con esta Ley, “el Gobierno renuncia a su responsabilidad, cuando, sin embargo, no es una potestad, sino que está obligado a ejercer esa competencia”.

La justificación para la Ley se sostiene, según señaló Sarmiento, sobre dos mitos: la autonomía municipal, que no es infalible porque “se pueden crear partidos de paja para aprobar proyectos”, y por otra parte, la judicialización, es decir, que el control de legalidad lo hagan los tribunales. “Pero hay situaciones que son irreversibles”, apuntó. Pérez ya había señalado anteriormente que muchos planeamientos se aprobarán sin garantías y tendrán que ser los tribunales los que decidan sobre su legalidad “cuando las transformaciones sobre el territorio sean irreversibles”. El moderador, José Suay, intervino diciendo que las garantías, en las leyes, son un contrapeso a la discrecionalidad, mientras que los tribunales sólo corrigen los excesos pero actúan tarde: “Esto lo saben bien en Madrid, en Marbella o en Lanzarote”, apuntó.

Díaz-Reixa aseguró que los ayuntamientos ya se preguntan quién va a hacer los informes ambientales que exige la Ley y Pérez dijo que la evaluación ambiental no la puede encargar el mismo órgano que tramita el planeamiento “porque el que paga, manda”. Subrayó que con esta Ley se pone al territorio como un ingrediente más de la política económica y que los grupos de presión no tienen por qué crear hacer un partido para aprobar un Plan, “si ya tienen uno para hacer una ley, que es más importante”.

La mesa redonda abordó las consecuencias de la Ley del Suelo sobre los planes insulares de ordenación. Para Díaz-Reixa, la consecuencia es que “los desmantela” y elimina la posibilidad de desclasificar suelo. También destacó que los espacios naturales de las islas forman parte de la Red europea Natura 2000 y que la interpretación de la normativa no pertenece a los Estados y eso va a genera conflictos. En el mismo sentido, Santiago Pérez dijo que va a haber tantas interpretaciones de la Ley como municipios, por un entendimiento “insensato, primitivo y simplón de la autonomía municipal” y afirmó que hay material para estudiar un recurso de inconstitucionalidad. “Si se pone un recurso contra la Ley, muchos promotores se lo van a pensar. “Hay que involucrar a los jueces españoles para que ejerzan como jueces europeos, que también lo son, porque tienen la capacidad para inaplicar las normas si éstas son contrarias al Derecho europeo”.

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La Fundación César Manrique homenajea a Luis Morales

“Estoy seguro de que cuando le cuenten sus hijos la masiva asistencia que ha habido a este acto, Luis Morales estará muy contento”. Con esas palabras, José Juan Ramírez, presidente de la Fundación César Manrique (FCM), dio por finalizada, el 8 de junio en Taro de Tahíche, la presentación del libro Luis Morales Padrón, el quinto título de la colección Islas de memoria, escrito por Mario Alberto Perdomo.

Luis Morales (Arrecife, 1932) no pudo asistir por motivos de salud. En su lugar, su hija Mercedes leyó unas palabras de disculpa por su ausencia y de agradecimiento por el libro y por el acto, rematadas con una frase que el encargado de Vías y Obras del Cabildo siempre dice cuando va de visita a la FCM: “Aquí estoy porque he venido, porque he venido aquí estoy, como ya he terminado, como he venido, me voy”.

Ramírez había arrancado también la presentación destacando la vocación de servicio público de Luis Morales y la relación de confianza entre su padre, el presidente del Cabildo Pepín Ramírez, y él: “Recuerdo las continuas visitas a mi casa para tratar asuntos sobre la mejora de la Isla”. “Este libro pone a Luis Morales en su lugar, aunque se merece mucho más que este libro”, señaló.

El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, calificó la obra como “un libro informado”, con fuentes muy variadas, con muchos datos y de una “lectura rica y provechosa”. El libro, con el hilo conductor del protagonista, se centra principalmente en un periodo de quince años (1960-1975), “un tiempo de rupturas”, “la verdadera revolución moderna de la historia de Lanzarote”, en palabras de Gómez Aguilera, por las obras públicas realizadas, el cambio en el modelo económico y la distribución social del bienestar: “La edad de oro de la Isla”. El libro, por tanto, “es una crónica detallada de esa época de transformación” y se ocupa de la microhistoria, de los personajes que no aparecen en la historia. También es “un documento de antropología o etnografía” y una “crónica de hechos admirables, casi mágicos”.

El director de la FCM expuso que el libro gira sobre varios ejes. Uno sería la modernización “relativa” de la Administración, del Cabildo, que tuvo como inicio un proceso traumático, de romper con prácticas corruptas y clientelares, así como la creación del departamento de Vías y Obras y el impulso de la obra pública. Otro sería la creación de una imagen única en el mundo, una puesta en valor del patrimonio cultural, “el sueño de una minoría que fue tomando cuerpo”, con un modelo turístico inédito, propio de la Isla e impulsado por César Manrique. También está la incorporación de la sensibilidad al cuidado del paisaje y el inicio de una incipiente política de ordenación territorial.

Gómez Aguilera hizo un paréntesis para pedir al Cabildo, que proyecta hacer una rotonda en Jameos del Agua y eliminar la isleta del cangrejo, “que no lo haga porque es una carretera preciosa, una joya histórica y por respeto a una época, a esos hombres y esos ideales”. Y que en lugar de eliminarla pongan una placa que diga que “en reconocimiento a Luis Morales y a sus hombres no se ha destruido este tramo”. “Con el tiempo lo agradecerán”, aseguró.

Y cómo cuenta todo esto Mario Alberto Perdomo. “Como un narrador omnisciente -señaló Gómez Aguilera-, alternando la crónica, el relato y el testimonio”. “Es el libro de un gran tejedor” que hace “un levantamiento de la historia inconsciente”. También es “un cantar de gesta contemporáneo”, una epopeya sobre una época y sobre un hombre, “una buena persona que se hizo mayor antes de tiempo”, “un hombre trabajador, de música y de una buena pesca, que formó parte de la trinidad del Cabildo, junto a Pepín y Antonio Álvarez”. “Uno de los funcionarios públicos que más ha prestigiado al Cabildo”.

Mario Alberto Perdomo dijo que iba a ser breve y lo fue. Lamentó la ausencia de Morales “porque el acto hubiera sido más divertido” y dijo que el libro está repleto de los gestos y la memoria del protagonista, “de un hombre que tiene la cultura del proyecto compartido”. El autor agradeció la colaboración de todos los que han dado su testimonio para el libro y especialmente de Polo Díaz, autor del prólogo, “en esta época tan extraña por la defensa de la legalidad”.

El libro está dedicado a la memoria de Maestro Manuel, padre de Luis Morales, trabajador del Ayuntamiento de Arrecife y que no sólo enseñó a su hijo el oficio sino sus valores. Perdomo señaló que para el libro hubieran valido también estos cuatro títulos: “El hombre que siempre estuvo allí”, “El mejor intérprete de Manrique”, “El ayudante de César” o “El más visible de los invisibles”.

Destacó que toda la obra pública de Manrique pasó por sus manos y que disfrutamos de los trabajos de Morales cada vez que pisamos una carretera, visitamos un Centro turístico, caminamos por un adoquinado o jugamos en algún parque. “Cuando se jubiló -dijo Perdomo-, Luis Morales tenía 150 hombres a su cargo aunque llegó a tener 300, y entre sus logros está el de contagiar su ilusión y entusiasmo a todos esos trabajadores”. Recordó el cartel que colgaba en su oficina: “Aquí, en Vías y Obras, las cosas fáciles las hacemos sobre la marcha, lo difícil tardamos un poco, y, si quiere usted que hagamos milagros, tiene que avisar con tiempo”. “Para todo tipo de tejido social -concluyó el autor del libro- es sanador reconocer las aportaciones de sus mejores hijos e hijas”.

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Alexis Ravelo: “El autor es dueño del significado de la novela pero no de sus sentidos”

El escritor Alexis Ravelo acudió a la sala José Saramago, de la Fundación César Manrique, el día 25 de mayo, para reflexionar en voz alta sobre el proceso de escritura de una obra literaria. Desechó, al inicio de su intervención, la lectura de una conferencia de doce páginas que él mismo había escrito porque le parecía “insoportable” y anunció que de literatura no sabe nada pero de escritura sí, y que el oficio de narrador es el de un artesano, no el de un artista. “Mi trabajo -señaló- es encontrar buenas historias, intentar contarlas lo mejor posible e incomodar un poco al lector para que no sea la misma persona al acabar la lectura”. “Será el tiempo el que dirá si soy o no un artista”, advirtió, aunque admitió no ser tan modesto porque le gustaría que dentro de 200 años hubiera calles con su nombre. Pero no ahora. “Ahora quiero escribir y publicar para poder seguir escribiendo”.

 

Así pues, con el paso del tiempo, el escritor reconoció que ha ido “afinando un método” pese a que en literatura “no hay nada escrito” y que el trabajo se parece mucho al de un simio: ensayo-error. Lo primero que hay que hacer es buscar el argumento, y para eso hay que tener “educados el olfato y la mirada”, porque “la inspiración está sobrevalorada”. Se trata, como dijo Borges, de “buscar asombro donde otros encuentran costumbre”. Un cuento sólo necesita de una buena idea, pero una novela necesita de varias ideas cruzadas, que se someten después a la “prueba del nueve”. ¿Esta historia podría haber ocurrido en cualquier lugar? ¿En cualquier época? Si la respuesta es que sí, sigue adelante. Es entonces cuando debe surgir el conflicto “porque sin conflicto no hay novela”.

 

El autor de Los milagros prohibidos no empieza sus novelas hasta que no sabe cómo van a acabar. “Primero imagino el final y el resto está hecho para llegar ahí”. Y a partir de ahí se plantea la presentación de los personajes, los posibles giros o los capítulos de postergación del desenlace.El autor es dueño del significado de la novela porque es dueño de su argumento, pero no es dueño de los sentidos de la novela, y si es de calidad, habrá sentidos que el autor no sospechaba”.

 

Para escribir una novela hacen falta límites, muy necesarios, porque “el arte, cuantos más límites tiene, más libre es”. Están los límites temporales (“los lectores de hoy tienen más prisa que los del Siglo XIX”) y los límites espaciales (“hay que escoger la geografía adecuada y convertirla en nuestro paisaje”, “los autores, cuando hablan de sus barrios o de sus pueblos, escriben novelas espléndidas, pero van a Nueva York y se vuelven tontos”). El tercer límite está en la búsqueda de objetos (“En Caperucita, si no hubiera habido cesta no habría cuento, porque no sale de casa”) cotidianos, habituales, que se convierten en objetos simbólicos, mágicos, en “túneles que conectan la ficción con la realidad” y que “originan, mueven o solucionan un conflicto”. “En todas las historias hay objetos importantes”.

 

Después van surgiendo los personajes, y los protagonistas, “que son aquellos que al final de la novela, no son los mismos que al principio”. Los protagonistas tienen dos características: tienen que querer algo y les tienen que ocurrir cosas horribles. Esto último es por dos motivos: para saber de qué pasta están hechos y para que se produzca el cambio, la catarsis.

 

Ya sólo queda “la decisión más crucial”, quién va a contar la historia y cómo. “Hay dos tipos de escritores, los que encuentran una voz, un estilo propio y los que nos vamos dando hostias traicionando nuestro estilo”. “Yo quiero ser Miguel Delibes” dijo Ravelo, porque era un escritor que se ponía al servicio de la historia, de cómo necesitaba contarse cada historia.

 

El resto ya es “picar piedra y administrar el tiempo”. Él escribe cada día desde las siete de la mañana, tres páginas. Escribe un primer borrador y lo deja reposar. Después lo lee “como si lo hubiera escrito otra persona, y ahí empieza la labor de composición”. Elimina, aproximadamente, una cuarta parte del borrador, lo deja reposar de nuevo, vuelve a eliminar, lo deja leer a amigos que no tienen que ver con el mundo literario “y que no te quieran mucho”… Ese proceso se puede repetir hasta siete u ocho veces. “Al final -concluyó- publicas la novela para dejar de corregirla”. Y al final llega el principio, porque, cuando la novela ya tiene título, y cuando está a punto de maquetarse, sólo unos días antes, escribe las primeras páginas “porque ya conoces la mejor manera de entrar a la historia”.

 

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El espectáculo „César Manrique. Rojo, negro, blanco“ se representó los días 8, 9, 10 y 11 de mayo en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique

El martes, 9 de mayo y el miércoles, 10 de mayo, a las 19h, en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique (FCM), tuvieron lugar las representaciones del cuento “César Manrique. Rojo, negro, blanco”, dirigidas al público familiar.

Se trata de un espectáculo de narración con música de piano y clarinete, creado e interpretado por la narradora de historias Cristina Temprano, en cuya puesta en escena participa Ayoze Rodríguez, creador e intérprete de la música.

Siguiendo la trayectoria vital de un niño llamado César, nacido en Lanzarote y futuro gran artista, se construye un rico tejido visual mediante objetos encontrados en la orilla del mar, recursos narrativos diversos, juegos, sombras chinescas y música que sirven para despertar en los más pequeños la curiosidad por la creación, el amor por Lanzarote y el cultivo de la sensibilidad. 

Este espectáculo fue encargado y producido por la FCM e intenta acercar la población escolar de la isla al placer de la creación artística mediante una narración oral que sigue la pauta de la vida de César Manrique.

La actividad se desarrolló además, a través de un programa de representaciones para escolares, coordinado por el Departamento Pedagógico de la FCM, al que se invitó a distintos centros de enseñanza primaria y secundaria de Lanzarote. Se concertaron un total de 10 sesiones para escolares los días 8, 9, 10 y 11 de mayo (dos actuaciones cada día en horario de mañana), de modo que más de 750 alumnos y 40 profesores disfrutaron de la teatralización sobre la vida y las creaciones del artista lanzaroteño.

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Nicolás Castellano: “Las leyes de extranjería han creado a las mafias, que hacen viable lo que tendría que ser un derecho”

Me llano Adou (Editorial Planeta) es un ejemplo de cómo escribir un trabajo de periodismo de investigación, con una historia que tiene todos los intereses para que nos interese”. El catedrático de Filosofía del Derecho, Javier de Lucas, de esta forma presentó en la sede de la Fundación César Manrique, el día 11 de mayo, el último libro del periodista de la Cadena SER, Nicolás Castellano, prologado por Luis García Montero, que narra la historia de Adou, el niño al que metieron en una maleta para pasar la frontera de Ceuta.

De Lucas abrió su intervención señalando que “hay muchas vidas en este libro”. “Buena parte de las historias de inmigración nos revelan a personas que viven varias vidas en una, que se esfuerzan cuatro o cinco veces más que nosotros”. En Me llano Adou “hay una historia de amor y sufrimiento -aseguró-, dos ingredientes básicos para una historia”, y también un tercero, el de la lucha, que coincide con el lema del Instituto de Derechos Humanos: “Todo derecho en el mundo tuvo que ser adquirido mediante la lucha”. Para De Lucas, el libro es un ejemplo de cómo millones de personas tienen que luchar “tres vidas” para obtener sus derechos: “Leyéndolo se entiende bien qué significa para un ser humano tratar de alcanzar lo que nosotros hemos conseguido cómodamente”. Pero el libro también es „un alegato“ (“no una proclama”) “que nos muestra cuánto de barbarie hay en el sistema que hemos construido, porque las políticas de extranjería son herramientas de barbarie”, aseguró. La foto de la maleta se convierte en un símbolo, el del fracaso de Europa: “Uno de los motores de la idea de Europa es la diversidad y lo estamos traicionando, estamos en un viaje de regreso hacia leyes que no nos hacen iguales e incluso hemos sido capaces de violar los derechos de los más vulnerables, de los niños, porque los tratamos como inmigrantes ilegales antes que como niños”, aseguró.

Por su parte, el autor del libro, Nicolás Castellano, recordó que en 2006 participó en una mesa redonda en la FCM para hablar del fenómeno migratorio, “para intentar explicar por qué la gente venía”. “Han pasado once años y la situación es aún peor”, dijo. En aquellos años llegaron 34.000 personas a Canarias, una cifra que se supera hoy en las islas griegas en tan sólo unos días, con personas que llegan en botes de plástico fabricados en China “que evidencian que hay un negocio detrás”. “Si hay redes a las que acude la gente para entrar en Europa -señaló Castellano- es porque las leyes de extranjería han creado a las mafias, porque estas organizaciones hacen viable lo que tenía que ser un derecho”. El periodista canario recordó el momento en que vio la foto de Adou, distribuida por la Guardia Civil, dentro de la maleta. “Uno se piensa que ya lo ha visto casi todo, pero no es así”. En esa foto también vio el fracaso de las políticas de inmigración.

El padre de Adou, Alí, llevaba doce años residiendo en España, vivía en una casa en Puerto del Rosario (Fuerteventura) y tenía un trabajo estable, pero tuvo que recurrir a las mafias para intentar reagrupar a su familia porque no alcanzaba el criterio económico que la Ley requiere. Le faltaban 52 euros mensuales en su nómina para poder reagrupar legalmente a su hijo. Para Castellano, el reglamento de la Ley de extranjería “es víctima del racismo institucional”. Aseguró que, al negarle el reagrupamiento, se interpretó mal el texto, porque el criterio económico debe ser minorado en beneficio del menor. “El funcionario que lo denegó no es un desalmado, sino que bebe de ese discurso institucional”, destacó.

Nicolás Castellano afirmó que el libro nace como una rebeldía frente al relato predominante “porque nos hemos acostumbrado a justificar esta guerra contra los inmigrantes”, y ya se han documentado 50.000 muertes en el Mediterráneo, en el Atlántico o en el desierto. Se preguntó cuánto cuestan las medidas de seguridad, los controles de fronteras, para evitar que entren los inmigrantes y abogó por huir de la cosificación de los inmigrantes “porque no son seres sin personalidad”. En el prólogo del libro, Luis García Montero habla „la piedad líquida“, explicó, que nos lleva a solidarizarnos con Adou, o con Aylan, el niño que murió en la costa de Turquía, y a olvidarnos después rápidamente. “¿Qué sistema de producción del relato estamos construyendo para que ocurra esto?”, cuestionó el periodista, que hizo una invitación a la rebelión contra el discurso oficial y la inmediatez.

Acabó actualizando la situación en la que se encuentran Adou y su familia, en un momento en que la reagrupación familiar está retrocediendo en España, donde el año pasado se aceptaron menos de mil solicitudes, y en Europa también, y se preguntó cómo se puede ejercitar la integración “si los separamos de sus familias”. Adou vive hoy en París con su madre, mientras que Alí, su padre, sigue en España sin pasaporte, acusado de traficar con personas y con una petición de pena de tres años de cárcel. “La paradoja, después de esta lucha por unir a su familia, es que siguen separados”.

 

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La Fundación César Manrique solicita al Cabildo de Lanzarote que, en concierto con los Ayuntamientos, cree un marco normativo que regule la publicidad en la isla y acabe con el desbarajuste actual

Evitar o mitigar el impacto de los soportes publicitarios en el territorio constituyó un ingrediente estético y simbólico en el modelo paisajístico defendido por César Manrique para Lanzarote. Proteger y mantener el territorio insular limpio de los impactos visuales de las vallas publicitarias fue un empeño del artista del que siempre se sintió orgulloso. Del mismo modo, defendió que, en los entornos urbanos y zonas industriales, la presencia de la publicidad y la señalética comercial estuvieran reguladas por ordenanzas y directrices claras que limitaran su potencial impacto negativo y no afearan los entornos. Trabajó en esta dirección asociándose a las instituciones públicas insulares.

Esta sensibilidad contribuyó a dotar de carácter propio y estético a buena parte de dichos elementos, atendiendo a su diseño, localización y escala, compatible con la imagen paisajística integral de Lanzarote que se deseaba proyectar y con su propósito de dotar de singularidad a la isla en su conjunto. De hecho, hasta hace algunos años, la contención de los grandes soportes publicitarios (que ayudó asimismo a dibujar la “marca Lanzarote”), pionera en Canarias, fue reconocida, dentro y fuera, como un valor añadido y distintivo del patrimonio cultural y paisajístico insular en el contexto de la industria turística.

Sin embargo, asistimos hoy a un proceso de degradación paulatino, creciente y alarmante, que menoscaba y empeora la calidad del paisaje natural y urbano de Lanzarote, en particular en los polígonos comerciales e industriales, amparado por la pasividad de las administraciones públicas. Como ocurre en otros aspectos de la realidad insular, se está produciendo un preocupante alejamiento de las pautas del ideario estético de César Manrique que durante décadas imperó en la isla y que la sociedad lanzaroteña ha reconocido como parte de su identidad moderna. Sin duda, una merma patrimonial que afecta también a la cultura territorial insular, y que nos adentra en la estandarización, el mal gusto y la cultura de la franquicia, desdibujando los rasgos de singularidad propios.

En la actualidad, se multiplican fachadas y paredes medianeras en zonas urbanas e industriales —que son en sí mismas verdaderas vallas publicitarias—, con rótulos, luminosos, carteles, murales, pinturas llamativas, letreros…, con publicidad de gran tamaño y presencia, en un caótico desorden, escalas desproporcionadas y banalización impropia de la tradición moderna de la isla. Sucede lo mismo con los soportes exentos en equipamientos de negocios, que estandarizan y vulgarizan los paisajes urbanos. Por desgracia, la proliferación farragosa de la publicidad se ha extendido también en su aplicación a las guaguas públicas y privadas, hasta hace poco tiempo al margen de esa función de soporte publicitario.

Desde la Fundación César Manrique, se hace un llamamiento a las instituciones públicas de Lanzarote para que se interesen por este asunto que afecta severamente a la percepción paisajística de la isla. En este sentido, se solicita al Cabildo de Lanzarote que adopte las medidas que estime oportunas para que, en concierto con los Ayuntamientos, aborde de inmediato esta problemática implantando marcos normativos coordinados de carácter insular y municipal que permitan frenar y reorientar sin dilación la anarquía existente en materia publicitaria. Y, mientras tanto, que se apliquen con celo y se hagan cumplir las ordenanzas municipales e insulares existentes en relación con este asunto. 

El taller de Cine y audiovisual de usuario facilita las herramientas para „hablar“ este lenguaje

Alejandro Krawietz es socio fundador del Aula de Creación Audiovisual AUcrea, director del Festival de documentales MiradasDoc, asesor del Festival de cine medioambiental de Canarias, agente cultural y poeta. “Un gran conocedor de las claves de la cultura en Canarias, tanto pública como privada”, según señaló el director de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera, durante la presentación del taller Cine y audiovisual de usuario que Krawietz impartió en la Sala José Saramago los días 18 y 19 de abril de 2017.

Gómez Aguilera avanzó que la FCM pretende abordar esta materia en sucesivas ocasiones porque se trata de una herramienta de comunicación y un lenguaje que se impone, “ofrece muchas posibilidades” y “tiene sus propios códigos” a pesar de su cotidianeidad. El lenguaje audiovisual también puede ayudar, según el director de la FCM, a elaborar y distribuir contenidos tanto desde el asociacionismo como ejerciendo simplemente el papel de ciudadano.

El director del taller explicó que su contenido supone una iniciación, un encuentro „con un lenguaje que hay que empezar a hablar ya“, tal y como pasó con la informática de usuario. Afirmó que la posibilidad de comprender este lenguaje, incluso en su versión „más audaz“, ya está „en nuestros genes“. „Pero no basta con comprender sino que hay que empezar a hablarlo“, dijo Krawietz, que aseguró que hace sólo diez años el taller hubiera sido imposible porque los costes no permitían su desarrollo doméstico. Sin embargo, desde hace unos años, tanto en la producción como en la distribución, en Internet y las redes sociales, „el mundo audiovisual se está democratizando“.

En el taller participaron veinte personas, algunas familiarizadas ya con el lenguaje audiovisual, antes y después de la era digital, y otras animadas por la curiosidad. Las dos sesiones tuvieron un carácter práctico, aunque el primer día comenzó, tras el visionado de varios fragmentos de piezas documentales, con algunas nociones teóricas sobre las partes que componen el lenguaje audiovisual o los tipos de planos.

El método para introducir a los alumnos en el lenguaje audiovisual se basa en la creación de una pieza breve. Krawietz destacó que, como en el caso de la literatura, donde la mayor parte de las creaciones se decantan por la novela frente a la poesía o el ensayo, en el lenguaje audiovisual también, a pesar de las numerosas posibilidades, la mayoría se decanta por la ficción. Sin embargo, considera que el documental es más asequible, y que „genera ensueño”, porque “dan ganas de hacer uno cuando se ven documentales“. Su coste también es mucho menor: una media de entre 30.000 y 120.000 euros frente a los seis millones, de media, que cuesta una producción de ficción en España.

La segunda jornada del taller comenzó con la exposición a los alumnos de las diferentes herramientas con las que pueden trabajar, desde cámaras digitales, diversos micrófonos, focos y equipos de iluminación, trípodes, etc., y las técnicas de rodaje. “Hacer cine es grabar conversaciones y transiciones hacia otras conversaciones”, explicó Krawietz.

Después, los alumnos se repartieron los papeles necesarios para el trabajo. De esta forma, apareció un director, un ayudante de dirección, productores, iluminadores, sonidistas, operadores de cámara, script, encargado de la claqueta, etc… El objetivo era la creación de una breve pieza audiovisual: una entrevista para el programa ficticio Diario de actualidad a una imaginaria María Álvarez, psicóloga y socióloga, sobre la violencia en el deporte.

Mientras unos alumnos preparaban el guión de la entrevista, el resto preparaba el set de rodaje y aprendían, mediante el debate, a decidir dónde colocar la cámara, cuántos planos se ruedan y de qué tipo, si abiertos o cerrados, o dónde colocar los focos. Tras el rodaje llegó el turno del visionado, la edición o postproducción de la pieza con el programa imovie y el fin del taller. 

Nota de prensa taller Cine y audiovisual de usuario en la FCM:

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Programa del taller:

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Alejandro Krawietz presentó su libro „Para un dios diurno“ compartiendo la lectura de algunos de sus poemas con el público

 

El martes, día 18 de abril, se presentó en la sede de la Fundación César Manrique el libro titulado Para un dios diurno, de Alejandro Krawietz, licenciado en Filología Hispánica. El autor ha publicado 3 libros de poesía anteriores a éste y ha desarrollado una continuada labor como crítico en los campos de la literatura, el arte y el cine.

El libro, Para un dios diurno, constituye una recopilación de su obra poética a la que se añade un último poemario inédito. Se incluye en la colección Cámara Clara que dirige Miguel Martinón, de Ediciones Idea.

Durante la presentación, el autor confesó que, a pesar de la desconfianza que tuvo en un primer momento, se sentía realmente contento e ilusionado con la publicación de Para un dios diurno. Leyó algunos poemas de La mirada y las támaras, publicados durante su primera etapa como autor. A continuación hizo una selección y lectura de los poemas escritos durante su estancia en el norte de Francia como profesor de literatura en la Universidad de la Bretaña Occidental, publicados bajo el título En la orilla del aire (Premio de Poesía Pedro García Cabrera). Explicaba su relación con otros poetas, colaboraciones con autores y artistas de su época, sus momentos creativos, su relación con la orilla, con el mar, con la luz del día y la crítica personal a los cambios en el paisaje… También leyó la selección de poemas que habían sido publicados en Memoria de la luz (Premio Emeterio Gutiérrez Albelo), y algunos inéditos hasta el momento, recogidos en su último trabajo, Para un dios diurno.

Al final de su intervención hubo un coloquio e intercambio de ideas con los asistentes.

Nota de prensa Presentación Libro de Alejandro Krawietz:

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