La FCM presenta la programación del centenario de César Manrique

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La FCM presenta la programación del centenario de César Manrique: el cometido más importante en sus 27 años de historia

La Fundación César Manrique (FCM) presentó en la sala José Saramago el programa de actos que ha organizado para el centenario del artista. Es una programación extensa, variada e inédita que va desde los actos más habituales, como mesas redondas, conferencias o presentaciones de libros y talleres, hasta conciertos, películas, vídeos o concursos, que se desarrollarán en todos en los ámbitos, desde el local hasta el internacional. El centenario comenzará el próximo 24 de abril con una fiesta en Taro de Tahíche y terminará el 24 de abril de 2020 con una declaración institucional sobre el presente y el futuro de la Isla.

El presidente de la FCM, José Juan Ramírez, señaló que la FCM tiene la “fortuna y la responsabilidad” de gestionar el legado del artista porque representa, por su “deseo inequívoco”, su voluntad. “La FCM no ha permitido ni va a permitir -dijo- la instrumentalización política ni la falsificación o deformación de su legado creativo, ecológico, ambiental, turístico, social y ético”, ni va a borrar la memoria de lo que fue César “porque resulte incómodo e incompatible con determinadas visiones de la realidad y ambiciones políticas”.

Afirmó que César representa, “guste o no”, una manera de entender y amar Lanzarote, alejada de la masificación, banalización y de la corrupción”. Dijo que quien pretenda falsear o devaluar su figura encontrará siempre “alerta y en posición antagonista, con toda la capacidad de influencia que pueda desplegar, a su Fundación” que tiene como norma de conducta dialogar y respetar pero que ni se casa con el poder ni necesita de los poderes públicos para ejercer su labor de vigilancia crítica.

Recordó que la FCM primero pidió consenso a las administraciones públicas para el centenario y después exigió respeto, ante el periodo preelectoral para afrontar los actos conmemorativos “para evitar la politización y la instrumentalización de su figura que se vería sometida a tensiones indeseables, como lamentablemente está sucediendo” y señaló que ese consenso debió comenzar con la propia Fundación, “pues es el camino mas lógico” para ampliarlo después a otros ámbitos. “Sin ese acuerdo inicial, poco camino posterior podía recorrerse y eso es lo que ha sucedido”.

Ramírez añadió que hay representantes públicos que lo han entendido y otros que han respondido “huyendo hacia adelante” como el grupo de gobierno del Cabildo con el respaldo del Gobierno de Canarias “con irresponsabilidad y falta de respeto” y apuntó que esas actitudes cierran el paso a cualquier entendimiento o colaboración. “Lamentamos el indeseable pero inevitable desencuentro que una vez más provoca que en Lanzarote no hayamos sabido estar a la altura de las circunstancias” pero recordó que no es nuevo porque a César, el Cabildo le negó por dos veces la declaración como Hijo predilecto y se tuvo que aprobar tres años después de su muerte.

César estaría orgulloso”

Tras estas “aclaraciones”, señaló que los actos del centenario son el cometido más importante abordado por la FCM en sus 27 años de historia, una propuesta de actividades en calidad y cantidad calidad “como pocas veces se ha visto en Canarias”. “No nos cabe ninguna duda de que César estaría orgulloso”, dijo, por estos contenidos con el propósito de recordar su legado, “el más amable y el más incómodo” y con la única idea de homenajear a César “con fidelidad a su obra y a su actitud, vinculando su figura a Lanzarote, “porque no se puede entender la Isla sin César ni a César sin la Isla”.

Por su parte, el director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera señaló que el paraguas bajo el que se han preparado estos actos es “el desafío inmediato del presente, una humanidad contemporánea del futuro”, en referencia a una frase que dijo César en 1970: “Yo soy un contemporáneo del futuro”. Dijo que la idea básica es que Lanzarote sea una fiesta de la cultura, del arte y la naturaleza y que se convierta en el polo cultural del país y de Canarias.

Los actos estarán dirigios a públicos muy distintos y se desarrollarán tanto en los espacios de la FCM como en los municipios o en el resto de islas. Se sustentan en César Manrique pero con una lectura contemporánea con materias que son motores de la sociedad, como la ciencia, el arte, la naturaleza, la gobernanza o la sostenibilidad. Aseguró que del legado de César pesa tanto la obra material como la conciencia y que el programa es “un diálogo con nuestro tiempo desde un mirada no acomodada”. “César debe estar al margen de las ambiciones y fuerzas de poder”, señaló.

La programación

Los actos comenzarán habitualmente a las 19:00 horas. Todas las actividades están confirmadas y son gratuitas. Para el centenario se ha diseñado una nueva identidad corporativa, realizada por Alberto Corazón, más un logo musical, mensajes para radios y televisión con palabras de César y un minisite en la web de la FCM donde se retransmitirán las actividades en streaming. La FCM, “por fin”, se incorpora a las redes sociales y ha elaborado cien contenidos específicos. En los dos muesos de la FCM habrá dos audioguías gratuitas en cinco idiomas.

Se han firmado varios convenios con medios de comunicación. En el ámbito local, con Radio Lanzarote para un concurso de microrrelatos y con Biosfera TV para un concurso, “Saber de César”. En otro ámbito, con TVE para cubrir los eventos y para estrenar una película sobre César realizada por Miguel G. Morales. También se han elaborado nuevos productos conmemorativos (treinta nuevos con cien modelos) y cinco cerámicas inéditas.

El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera mencionó las entidades colaboradoras, entre las que se encuentran Cabrera Medina, Binter, Canary Fly, Fred Olsen, Naviera Armas, Hiperdino, Ironman, Correos (que edita un sello y un matasellos conmemorativo), Renault Juan Toledo, Tirma, Deiland, Costa Martiánez, Grupo Spínola y entidades culturales como el CAAM, el CDAN de Huesca, la Universidad de La Laguna o el Instituto Cervantes, que hará un homenaje en Madrid y en varias sedes de Alemania, la Fundación José Saramago y la Escuela de arte Pancho Lasso, cuyos alumnos reproducirán dos murales.

Otra de las entidades colaboradoras es Aena. Gómez Aguilera dio las gracias al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, por la celeridad en el cambio de nombre del aeropuerto, y reveló que se ha solicitado al Ayuntamiento de Teguise el cambio de nombre de la calle donde se encuentra la FCM para que pase a llamarse Taro de Tahíche.

Escolares

En el apartado educativo, la FCM espera recibir la visita de unos 3.000 escolares con el taller sobre la serie de la Fauna Atlántica. Habrá actividades lúdicas en los municipios, como talleres o cine y un concurso en todas las islas: “Ocho dibujos para Cesar”, así como otro para fotógrafos profesionales.

Se desarrollarán seis conferencias de reflexión sobre el artista, otras seis con el lema “Pensar sobre los límites de nuestro tiempo” y el ciclo “Saber de isla”, con investigadores locales. También intervendrán los escritores Manuel Vicent y Manuel Rivas y habrá encuentros con creadores emergentes en Canarias. Otro de los cursos abordará los costes económicos de la corrupción y la calidad de la democracia. Estará dirigido por Fernando Jiménez e intervendrán, entre otros, la fiscal anticorrupción Concepción Sabadell y los magistrados Antonio del Moral o Pablo Ruz.

Se celebrarán cursos sobre inteligencia artificial y sobre el antropoceno, dirigido por Fernando Prats y un ciclo de conversaciones dirigidas por Iñaki Gabilondo, con invitados como Sami Nair o Victoria Camps, así como otro sobre periodismo con Ignacio Escolar, Jesús Maraña, Josep Ramoneda u Olga Rodríguez, además de una conversación ente Juan Cruz y la directora de El País, Soledad Gallego-Díaz.

José Ramírez Cerdá

Los actos se completan con cinco mesas redondas: sobre el territorio, sobre cómo se trabajaba con César, “el César que conocimos”, “César en el contexto de la cultura canaria” y otra sobre su relación con José Ramírez Cerdá, de quién también se editará una pieza audiovisual y un libro. En los actos del centenario hay varios dedicados a la figura del que fue presidente del Cabildo de Lanzarote, José Ramírez Cerdá, cuyo centenario se cumple el próximo 15 de abril. Gómez Aguilera lanzó un reproche porque “no se ha oído ni una palabra” sobre ese centenario “y no será por falta de méritos”. Señaló que es una figura que genera unanimidad, que es una “negligencia inexplicable” y que el autoconocimiento histórico debe ser una exigencia. Dijo que quizá sea porque “recordarlo no proporciona tanto rédito político como hacerse fotos con la figura de César Manrique sin importar que se vea expuesto a tensiones inmerecidas”.

También habrá talleres sobre cine y paisaje, sobre literatura con Alexis Ravelo, de creación de objetos en 3D y actividades con formatos singulares como una performance literario-filosófica con el dúo Fernández y Fernández, además de una actividad de danza y percusión en la playa de Famara como homenaje a César.

La FCM ha preparado varias exposiciones: “César Manrique Lanzarote” se inaugurará el 8 de mayo y en ella se recupera un mural del aeropuerto que hace cincuenta años que no se ve, además de una muestra sobre sus ideas llamada “César Manrique, palabra y compromiso; al poder se le incomoda”, una instalación del artista Filip Custic, una exposición itinerante, otra llamada “César, un icono popular del Siglo XX” y otra de fotografía digital on line.

Música y libros

En el apartado de música habrá tres diálogos musicales con Benito Cabrera, un concierto de El Niño de Elche, un encuentro entre el rapero Arkano y el verseador Yeray Rodríguez, el dúo Fetén Fetén, un encuentro de repentistas latinoamericanos, otro de música popular con Acatife, Los Toledo y Los Campesinos, un disco de Toñín Corujo Quartet producido por la FCM, “El genio”, tres conciertos de música clásica y otro de Germán Díaz y Benxamín Otero.

Se va a editar una decena de publicaciones. Entre ellas, “Museopatías”, de Fernando Estévez, “Mi Teguise” de Leandro Perdomo, “César & Manrique, palabra en la calle”, que recopila la voz del artista “frente a intentos por vaciar sus ideas”, la novela negra “La ceguera del cangrejo”, de Alexis Ravelo, que transcurre en Lanzarote, “Pepín Ramírez, el hombre que convirtió a Manrique en César”, de Saúl García, y dos manifiestos escritos por César Manrique: “Salvemos la isla de Lanzarote” y “El arte también vive”. Por último, se proyectará el documental “El naufragio, treinta años de memoria sumergida”, de Nicolás Castellano, habrá un ciclo de cine medioambiental y uno de cine móvil ecológico y hasta un musical, un espectáculo de calle, la creación para niños “César Manrique. Rojo, negro, blanco”, doce piezas audiovisuales de entrevistas y una película del cineasta José Luis Guerín.

Antonio Puente y su mapa inexistente de la literatura atlántica comparada

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Para Eugenio Padorno, el punto de partida de Isla militante. El testamento insular de Shakespeare y Cervantes. Entre La tempestad y La ínsula Barataria (Pretextos), el libro de Antonio Puente que presentó el día 20 de diciembre, en la sala José Saramago, está en La Utopía de Tomás Moro, cuyo título en realidad es Libro del estado ideal de una república en la nueva isla de Utopía. Padorno dijo del libro de Puente que no es un libro académico, pero que no le falta rigor, que es como la onda que provoca en el agua una piedra arrojada al Atlántico. La obra indaga sobre la insularidad y tiene una doble estructura: horizontal, por el paralelismo entre las obras y las islas de las obras de Shakespeare y Cervantes, y vertical, por la oposición entre los personajes de ambas, Próspero y Calibán, colonizador y colonizado, occidental y hombre periférico, y Don Quijote y Sancho Panza. También dijo que Puente presta atención al concepto de isla como “soporte geográfico y existencial donde acontece la vida, como el territorio desde el que se obtiene la imagen del mundo”. Además, no renuncia ni al estilo ni a la originalidad. Solo puso un reparo a la obra, y es que no tiene índice onomástico de los autores que aparecen, porque sería “un libro de consulta indispensable”.

La presentación en la Fundación César Manrique es la primera que se hace del libro. Puente subrayó la importancia de Lanzarote en el libro a través de Lancelot 28º-7º, de Agustín Espinosa como “mito fundamental de este ensayo”. De hecho, acabó su intervención destacando la capacidad de ese autor de adelantarse en definir al “ser insular atlántico”.

El objetivo del libro, según el propio Antonio Puente, es el de buscar rasgos distintivos de la condición insular atlántica. El Atlántico, para Puente, es un mar en “perpetuo descubrimiento” y la capital de su cultura es el agua. Para ello, el autor buceó en los textos de autores atlánticos cubanos, antillanos, irlandeses o canarios, como Cairasco de Figueroa, a quien también reivindicó Padorno, que es “el fundador secreto de la literatura sudamericana”, por su influencia en Silvestre de Balboa, “y sin embargo ningún académico cubano -afirmó- sabe quién es Cairasco” a pesar de que también está documentada su influencia en Góngora.

El autor habló sobre la elección de la isla sin nombre de La Tempestad, de la ínsula Barataria y de otros autores atlánticos con los que ha ido construyendo “un mapa inexistente de esta literatura atlántica comparada”. Para él, una de las cuestiones clave es que la insularidad es “geografía sin tiempo y sin historia”, es atemporal. Del mismo modo, en las islas parece que todo es arrebatado o procede de una disputa mientras que el continente es el terreno de la dialéctica. Sin embargo, hay conexiones, como la que existe entre la morriña gallega, la saudade portuguesa y la magua canaria, que es algo así como anticiparse a tener nostalgia, una “nostalgia del presente”.

En su presentación, Puente fue pasando de Domingo Pérez Minik a Domingo López Torres y Ángel Sánchez hasta Joyce, para quien el humor insular (irlandés, luego insular), era húmedo y seco, y para quien el ideario insular es “silencio, destierro y astucia”. Otro paralelismo: una contestación de León y Castillo a Galdós, amigos de juventud. Cuando el escritor le cuenta al político, entonces embajador de España en París, las dificultades para publicar sus obras en Francia, éste le contesta: “Paso de buey, tripas de lobo y hágase el bobo”, que, para Puente es “silencio, destierro y astucia”. Otro irlandés, Samuel Beckett, confesó que en realidad nunca había abandonado la isla y que es lo único que conocía… aunque tampoco la conocía.

Después de repasar la preeminencia del espacio sobre la historia, la deslocalización y la parodia, Puente terminó con Agustín Espinosa, pero antes habló de otra característica insular, la ambivalencia, a la que se refiere Severo Sarduy cuando afirma que cada cosa de la isla es la isla misma. La presentación, terminó, como es habitual, con la intervención del público y con Padorno preguntándose por el silencio, o por los silencios, de los canarios y los autores canarios.

Nota de presa: Más información. Presentación del libro Isla militante

José Farrujia: «En Canarias se ha patrimonializado el discurso del poder»

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El libro Identidad canaria. Escritos en torno al patrimonio cultural y la divulgación del pasado, de José Farrujia de la Rosa, ofrece herramientas para poder unir la lucha por el territorio a la gestión patrimonial. Así lo afirmó Raúl Vega, coordinador de proyectos de la Fundación Tamaimos, editora del libro que se presentó en la sede de la Fundación César Manrique, el 13 de diciembre. Para Vega, los últimos proyectos relacionados tanto con el territorio como con el patrimonio en las islas tienen dos problemas comunes: el colonialismo y el clasismo, o bien el desprecio por lo indígena y la predilección por lo señorial.

Borja Rubio, José Farrujia y Raúl Vega

Para el otro presentador del acto, Borja Rubio, se hace fundamental hablar de la identidad en un contexto “de efervescencia de identidades excluyentes” en el que se está pretendiendo “tapar con banderas un cambio de época” y por lo tanto hay que preocuparse de parar “la maquinaria de la superficialidad”, con una ciencia exenta de toxicidad. Rubio señaló que un axioma clave es que la dirección del relato de las identidades está en función de la identidad del poder. “No se considera al pueblo como sujeto político autoconsciente”. También citó las tensiones que surgen de ciertos proyectos artísticos (Tindaya, Ibarrola en La Palma, De Caires en Lanzarote…) sumados a la Ley del Suelo “que afecta de forma directa a la convivencia y a la Naturaleza”. Aseguró que el libro le plantea la necesidad de generar pedagogía para poder mantener la identidad, tener una mirada “lo más rica posible sin perder un ápice de la universalidad que es ser canario” y pasar “del contar al ser, no interiorizando lo que espera el turista de nosotros”.

El autor del libro, José Farrujia, calificó a la FCM como “uno de los bastiones del pensamiento libre en Canarias”, “de los pocos que quedan”. Dijo que fue otro libro, Lanzarote. Arquitectura inédita (1974) de César Manrique, el que le impulsó a interesarse por el patrimonio. La obra Identidad canaria aborda la atención al patrimonio arqueológico y otros temas transversales, como conflictos sociales y políticos, pérdida de la memoria, el papel de los medios de comunicación, los efectos del colonialismo o la influencia amazigh. Son cinco bloques temáticos con un hilo conductor: “El libro persigue generar conciencia sobre nuestro pasado y la realidad cultural”. Su lectura permite “enseñar a ver” para posicionarse y adoptar una posición. Uno de los retos que se planteó fue el de ayudar a entender el patrimonio canario, aunque también es un libro escrito desde el activismo.

Farrujia citó, igualmente dos grandes problemas: la herencia colonial y el modelo desarrollista canario. Señaló que el pensamiento único provoca que haya una parte del patrimonio que esté infrarrepresentado, porque desde el siglo XVI hay un discurso hegemónico sobre el pasado canario que hace que se haya recuperado el patrimonio colonial y el que está asociado a las élites, y que haya un desequilibrio alarmante con el patrimonio anterior a la conquista. En Tenerife hay 26 Bienes de Interés Cultural (BIC) de zonas arqueológicas (anteriores a la conquista) y 135 de monumentos posteriores. Esto no se debe tanto a la desaparición de esos elementos ya que, en Gran Canaria, donde “hay otra mirada”, son 30 los BIC’s de zonas arqueológicas y 42 los de monumentos. „Está más compensado“. Por su parte, en Lanzarote se repite el modelo existente en Tenerife: un BIC arqueológico frente a 16 monumentos BIC.

Para Farrujia, en Canarias “se ha patrimonializado el discurso del poder”. De esta forma, casi todo los hitos patrimoniales están en el paisaje urbano, el más cotidiano, como casas señoriales o edificios religiosos, mientras que “lo indígena, lo etnográfico, lo que corresponde al campesino, lo que no es monumental ni de las élites, ha ido languideciendo”. El libro, por tanto, aboga por el consenso social, por concienciar en que hay unos valores finitos y en peligro de desparecer pronto, pero también intenta aportar algo de resistencia cultural: recuperar la memoria, transmitir conocimiento y orgullo de pertenencia. Como se predica con el ejemplo, según Farrujia, se ofrece una herramienta para cuestionar y transformar la realidad que sirva al público en general y también a los estudiantes.

Por último, este libro trata sobre lo amazigh, su importancia, sus relaciones y su significado actual, y para entender las relaciones contemporáneas, el autor se entrevistó con los grandes referentes de esa cultura.

Más información: Nota de prensa

El reto de Pedro Cabrera: un sistema energético más flexible y con energías renovables

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En las historias de infancia que contaba el padre de Pedro Cabrera, el café tenía sabor a sal. Ese detalle, muy común en Canarias durante una época, se le quedó grabado y motivó que, para la tesis que le permitió doctorarse como ingeniero industrial, decidiera llevar a cabo una investigación sobre la desalación. Cabrera, que fue becado por la FCM en 2006 y 2007, pronunció, el día 22 de noviembre, en la sala José Saramago la conferencia Gestión inteligente de una desaladora accionada con energía eólica.

El problema del agua, de un acceso a agua limpia y segura, no es exclusivo de Canarias y no solo depende de los recursos hídricos “sino de cuestiones complejas que tienen en cuenta problemas espaciales, temporales e institucionales”. En el Planeta, el 97 por ciento del agua es salada y por eso han surgido incontables instalaciones de desalación que tienen dos tecnologías: desalación o evaporación, y que más de la mitad de ellas funciona por ósmosis inversa. Para llevar a cabo la ósmosis hace falta una presión y, por tanto, una bomba, por lo que el problema del agua se convierte en un problema energético.

En los años setenta surgen dos tipos de desaladoras. Unas conectadas a la red eléctrica convencional y otras autónomas, que a su vez pueden ser híbridas o puras. Cabrera se centró en las puras, que necesitan muchas baterías y, por lo tanto, un gran coste y mantenimiento. Lo que propuso, por primera vez, fue conectar directamente una planta desaladora a una turbina eólica sin sistema de almacenamiento. “Nos pareció un reto, porque había un debate en la comunidad científica sobre si las plantas pueden trabajar de forma autónoma”. Los objetivos generales de ese reto eran incrementar la flexibilidad de operación de la planta para adaptar su consumo a las energías renovables y así, incrementar el uso de este tipo de energía en las desaladoras.

Primero diseñaron un prototipo y desarrollaron un sistema innovador de control de la presión y el caudal, instalando sensores en la planta. Durante la investigación se dieron cuenta de que a la planta también le afectaban las características del agua, la temperatura o la salinidad, y el sistema de control no funcionaba, así que se les ocurrió incorporar técnicas de inteligencia artificial para adaptar la potencia de la planta a una posible potencia de una turbina eólica teniendo en cuenta toda la casuística posible.

La inteligencia artificial necesita que se le incorporen datos, así que primero entrenaron a la desaladora con un “entrenamiento humano” instalando equipos para variar la conductividad, la salinidad, la temperatura y la generación a producir. Después extrajeron esos datos, seleccionaron las variables importantes, entrenaron al algoritmo y lo incorporaron al sistema de control. “Fue todo un éxito”, aseguró Cabrera, porque la planta fue capaz de seguir la potencia marcada. “Nunca se había visto esa variación en plantas de este calibre”. Comparada con una planta con baterías, esta última producía más agua pero trabajaba con más paradas y arranques, lo que es más perjudicial para las membranas.

El trabajo se publicó en revistas científicas. Entonces se preguntaron si la solución se podía trasladar a toda una isla y para encontrar la respuesta, Pedro se trasladó a Dinamarca, “un país idílico para las renovables” donde “son un proyecto para mejorar la sociedad”. En aquel país no investigan para la desalación sino para flexibilizar otro consumo, el del calentamiento de los hogares. Allí trabajó con Henrik Lund, que ha desarrollado dos teorías fundamentales. La primera es la Teoría de la elección consciente, que enuncia que para lograr cambios en la planificación energética hay que cambiar las instituciones “porque las actuales están afectadas por intereses y cuando se plantean soluciones desde dichas instituciones, esas soluciones se plantean con falsa elección”. Eso es lo que pasó con las prospecciones petrolíferas, que se plantearon como una opción única, inevitable. Lund propone que siempre hay alternativas que deben ser estudiadas. La segunda Teoría es el concepto de Smart energy sistem, derivado de la anterior, que identifica las demandas de un sistema, sus recursos energéticos y los sectores de un lugar y hace propuestas de nuevas estrategias para integrar la generación de renovables y que todos los sectores estén interrelacionados para que el sistema sea más eficiente. Puso un ejemplo: “Si tenemos un hotel, que demanda calor, y una central eléctrica cercana, se pueden conectar los gases de escape de la central para calentar agua”.

Pero Cabrera quería estudiar la desalación e ir adaptando la demanda de agua de Gran Canaria a la generación renovable. Lund le planteó: está bien la desalación, pero ¿por qué no integrar todos los sectores? Así que se embarcó en esa tarea. Identificó las necesidades energéticas y propuso una metodología para todas las islas, con 17 estrategias. “Fue publicado y está teniendo éxito pero exige cambios radicales muy a largo plazo”, señaló Cabrera.

Como conclusiones, aseguró que se puede flexibilizar el consumo de la desalación “y estamos detectando el interés de grandes plantas en incorporar estas técnicas para flexibilizar, no todo, pero sí parte del consumo” y, por otra parte, el concepto Smart energy sistem “permite hacer un sistema energético más flexible e incrementar el uso de las energías renovables”.

Más información: Nota de prensa

Marcos Vaquer: „En España debería haber una sola política del territorio con varias competencias“

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Presentación del libro Derecho del Territorio

El jueves 15 de noviembre, a las 20,00 horas, en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique, tuvo lugar el acto de presentación del libro Derecho del Territorio, de Marcos Vaquer.

Una de las principales razones por las que Marcos Vaquer se decidió a escribir el libro Derecho del territorio (editorial Tirant lo Blanch) es la sensación “de que en España tenemos una pobre cultura del territorio”. “No es una sensación solo mía”, señaló, ya que en 2006 el Colegio de Geógrafos de Madrid elaboró un Manifiesto por una nueva cultura del territorio. “Esto es especialmente grave en un país que vive de los recursos territoriales, tanto en el sector inmobiliario como en el turismo”, aseguró el autor. Afirmó que “hemos ido depredando el territorio” porque entre 1987 y 2011 hemos “artificializado” o “urbanizado” casi tanto terreno como en los 3.000 años anteriores.

Vaquer señaló que esta insensibilidad con el territorio se da especialmente entre los juristas; y que el derecho del territorio es una disciplina “fragmentaria e inmadura” porque se ha creado una materia como la ordenación del territorio pero no se ha desarrollado. Canarias, Baleares y Euskadi son las comunidades pioneras en la ordenación, sin embargo, Cataluña no tiene un desarrollo de ordenación territorial y Madrid tiene una ley pero no cuenta con ningún plan supramunicipal. “Hay una esclerosis institucional” y el territorio se ordena de forma fragmentaria. El libro pretende establecer qué instituciones deberían regir “el tiempo del mundo finito”, como definió Paul Valery a este tiempo en el que ha finalizado “la era de la expansión libre” y cada pedazo del territorio del Planeta pertenece a algún país.

Para explicar un problema actual, el autor recurrió a la película americana Mar de hierba, un western protagonizado por Katherine Hepburn y Spencer Tracy en el que él es propietario de una gran extensión de terreno, defiende, sin saberlo, el desarrollo sostenible y se enfrenta a los colonos que apuestan por el aprovechamiento intensivo de esas tierras. Ella es urbanita y donde él ve país, ella solo ve paisaje. “Este es un problema, señaló, porque cuatro de cada cinco personas vivimos en una ciudad y no percibimos el hábitat como lugar sino como paisaje, no hay conexión vital con el territorio”.

Hasta aquí el porqué del libro. El para qué tiene que ver con los administrativistas, “una subespecie triste y gris” de los juristas a la que dijo pertenecer el autor y cuya misión, según Eduardo García Enterría, es la de “convertir la metafísica en técnica”. El territorio es el espacio en el que las personas ejercen su jurisdicción y hay que distinguir entre territorio y suelo. El territorio no es objeto de apropiación e incluye tierra, aire y mar, las llamadas aguas territoriales. Incluye al suelo pero no sólo es suelo y es necesario emancipar un concepto del otro.

Por otro lado, en España, en la actualidad, la planificación es una suma de ordenaciones urbanísticas, principalmente de cada una de las comunidades autónomas, pero la ordenación de una influye en las demás. No hay una cohesión territorial y esto genera graves problemas de desigualdad y de despoblamiento. Por eso, el objeto de las políticas públicas debería girar en torno a dos elementos. El primero es una propuesta, un principio de gobierno del territorio como principio vertebrador en lugar de varias políticas. Ahora al Estado, en realidad, no se le permite ordenar el territorio pero sí desordenarlo con proyectos ajenos al planeamiento (por ejemplo, aeropuertos, grandes infraestructuras viarias, puertos, etc.). Vaquer es partidario de una sola política del territorio con varias competencias, porque todo ente territorial debería poder decir algo en esta materia.

El otro elemento sería el del derecho territorial y urbano sostenible, que actualmente está siendo considerado de forma favorable por el Tribunal Supremo, que tiende a aumentar la protección del territorio, del medio ambiente, anulando, por ejemplo, planeamientos que no justifican los motivos para eliminar zonas verdes. También analiza en el libro la ordenación del territorio y su relación con el urbanismo. En España hay un “injustificado divorcio entre la legislación de espacios naturales y la de bienes culturales mientras la Unión Europea está marcando el camino “por el que debemos superar este divorcio”. El autor está perplejo con el nuevo Convenio europeo del paisaje, que no está claro si es el culmen de la civilización o el principio de la decadencia. En cualquier caso, asegura que “no tenemos claro cómo ordenar los paisajes”.

Estaba previsto que participara en la presentación el magistrado del Tribunal Supremo José Suay, que llegó al final del acto por problemas en el aeropuerto. Suay destacó la solvencia del autor como “excelente urbanista”. En el turno de preguntas, Vaquer reflexionó sobre el caso de Canarias y su nueva Ley del Suelo. Aseguró que, después de ser pionera en la ordenación, ahora relaja los usos en suelo rústico donde se permiten todo tipo de usos complementarios.

Más información: Nota de prensa

J.J. Millás: „Es más determinante lo que se nos ocurre, que lo que nos ocurre“

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El jueves, 8 de noviembre, a las 20:00 horas, en la sede de la Fundación César Manrique, Juan José Millás habló sobre “Lectura y vida”, dentro del ciclo El autor y su obra. Encuentros con creadores.

Cuando Juan José Millás era adolescente y leía novelas de noche, a la luz de una linterna, a escondidas, no pensaba que esa actividad formara parte de su educación. Empezó a leer, como todos, para intentar comprender el mundo y partiendo de una condición, que también es común para todos: estar mal. Porque “sin conflicto no hay escritura ni lectura”: “Leemos y escribimos porque algo no funciona entre el mundo y nosotros”.

Millás leyó una conferencia en Taro de Tahíche dentro del ciclo El autor y su obra. En esa conferencia explicó, a su vez, cómo son las charlas que imparte en los institutos de enseñanza secundaria para convencer a los alumnos de los beneficios de la lectura, aunque afirmó que “una de las cosas que más daño ha hecho a la lectura es el consenso respecto a sus virtudes” ya que ahora la recomienda “hasta el Ministro del Interior” y antes “la lectura no estaba bien vista”. Había libros prohibidos y eso confirmaba a los jóvenes que leían que estaban en el buen camino. “Si yo fuera adolescente no me acercaría a la lectura, me inclinaría por los videojuegos”, dijo Millás.

Pero el escritor suele explicar a los alumnos que leer es de lo poco transgresor que se puede hacer. Lo compara con el vandalismo de fin de semana que practican algunos jóvenes que odian el sistema, destrozando mobiliario urbano. “Ese acto de rebelión -señaló- fortalece al sistema”. “La sociedad -añadió- no puede prescindir de los delincuentes, de hecho si desaparecieran sacaría oposiciones en 48 horas”. „Esos jóvenes son funcionarios que trabajan gratis para el sistema”. “Les digo que el joven peligroso de verdad es el que se queda en casa un sábado por la noche leyendo Madame Bovary o Crimen y Castigo, ése es una bomba”.

La realidad está hecha de palabras y, por tanto, el que domina las palabras domina la realidad. Según Millás, como en el cuento de El rey desnudo, “vemos lo que nos dicen que veamos, lo que esperamos ver”. Explica a los alumnos que las palabras generan una realidad y la realidad, en gran medida, es una construcción verbal. También les explica que la ausencia de palabras genera realidades y lo hace con un ejemplo. En la película Léolo, los niños, francohablantes, repasan en el aula, en inglés, las partes del cuerpo del niño Johnny y nunca llegan a la parte que más le interesa a Léolo, la polla. Por eso el niño crece convencido de que los ingleses no tienen polla.

Para Millás, „es un desatino del sistema educativo“; que se enseñen todas las partes del cuerpo pero no se explique cómo funciona el aparato de imaginar, donde se encuentra la capacidad de fantasear, que tiene una gran importancia “porque todo lo que pasa por la cabeza de alguien acaba pasando por la calle tarde o temprano”, o dicho de otra forma: “Todo lo que hay alrededor alguna vez ha sido un fantasma en la cabeza de alguien”. El escritor se pregunta si no es escandalosa la ausencia en los planes de estudio de este aparato y le parece sorprendente “ese acuerdo universal por desconocer el aparato de la imaginación”, que tiene consecuencias catastróficas porque “lo que llamamos realidad es el producto del aparato de la imaginación”. Por eso, al final sí recomienda a los alumnos la lectura, “para fortalecer el aparato de imaginar”, y porque “hay un suceso catastrófico donde se jodió todo: cuando nos dijeron que bastaba con la ciencia y los contenidos racionales para entender todo”.

Insistió en que se escribe y se lee para comprender el mundo y que saber leer “es saber leer la realidad” y estar en disposición de estar o no de acuerdo. Por si este motivo no fuera suficiente, les dice a los alumnos que lean por dinero, porque “hoy ya es absurdo disgustarse si un hijo estudia humanidades”. De hecho, crece en el mercado laboral la demanda de personas que saben leer y escribir, que son las que se necesitan para ser lo que se ha acabado llamando “proveedores de contenidos”, desde creativos de publicidad hasta guionistas o escritores de discursos, que tienen que llenar de talento los grandes conductos que tenemos “y que ahora van vacíos o llenos de materia fecal”. Y puso otro ejemplo. Hace años la Comunidad de Madrid convocó cuatro plazas de telefonista y se presentaron 60.000 personas, por lo que “estadísticamente es más fácil ser astronauta que telefonista”. El cambio también lo ejemplificó así. “Antes si querías ser escritor, si tu padre era comprensivo, además de un bofetón te daba un consejo, y te decía: saca unas oposiciones a Correos y escribes por las tardes. Ahora te dicen que te hagas escritor y si, quieres, por las tardes, te haces telefonista”.

Acercándose al final de su intervención, afirmó que las charlas ante estudiantes de secundaria suelen hacer efecto, pero que la lectura no es una conquista fácil aunque “cuando uno lo logra ya no la abandona”. Terminó relatando dos anécdotas que demuestran que “no hay nada tan real como lo que calificamos de irreal”, que “es más determinante lo que se nos ocurre que lo que nos ocurre” y que tiene una gran importancia “el peso de la existencia de las cosas que no existen”. De hecho, “hoy seguimos matando por entelequias como Dios, o la patria”. A los alumnos acaba pidiéndoles que lean literatura para acercarse a esas zonas de la realidad donde no se llega de otro modo, y de la misma manera, al público que asistió a la Fundación César Manrique les pidió lo mismo: “Lean aunque no me lean a mí”.

Más información: Nota de prensa

“César Manrique. Rojo, negro, blanco”

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Espectáculo de narración oral, de Cristina Temprano y Ayoze Rodríguez

El sábado 27 de octubre a las 11:00 h, tuvo lugar en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique (La Plazuela, Arrecife), la representación del espectáculo “César Manrique. Rojo, negro, blanco”, abierto al público familiar. Se trata de un espectáculo de narración con música de piano y clarinete, creado e interpretado por la narradora de historias Cristina Temprano, en cuya puesta en escena participa Ayoze Rodríguez, creador e intérprete de música.

Este espectáculo, que ha sido encargado y producido por la Fundación César Manrique (FCM), intenta acercar a la población escolar de la isla el placer de la creación artística mediante una narración oral que sigue la pauta de la vida de César Manrique. Para ello, la actividad se ha desarrollado, además, a través de un programa de representaciones para escolares coordinado por el Departamento Pedagógico de la FCM, al que se ha invitado a distintos centros de enseñanza primaria y secundaria de Lanzarote. Se concertó un total de 8 sesiones para escolares los días 24, 25, 26 y 29 de octubre (dos sesiones cada día en horario de mañana), de modo que más de 700 alumnos y profesores disfrutaron de la teatralización sobre la vida y las creaciones del artista lanzaroteño, a través del proyecto de Cristina Temprano producido por la FCM.

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Lanzamiento nacional de libros relacionados con la recepción del Premio Nobel de José Saramago

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El pasado jueves 25 de octubre, a las 20:00 horas, en la sede de la FCM de Taro de Tahíche, tuvo lugar el lanzamiento nacional de los libros El cuaderno del año del Nobel, de José Saramago y de Un país levantado en alegría de Ricardo Viel.

En el acto estuvieron presentes Pilar del Río, Ricardo Viel, Pilar Reyes —directora editorial de Alfaguara, Taurus y Publicaciones Académicas— y Fernando Gómez Aguilera, que mantuvieron una conversación en torno a las obras presentadas.

El cuaderno del año del Nobel: el diario perdido de Saramago

“Traspasando la ausencia nos ha regalado un nuevo libro”. Así se refirió el director de la Fundación César Manrique, Fernando Gómez Aguilera, a José Saramago y su libro póstumo El cuaderno del año del Nobel (Alfaguara), que se presentó en Taro de Tahíche, junto a un libro hermano, Un país levantado en alegría, del periodista Ricardo Viel, que narra cómo vivieron Saramago y su entorno durante 1998, el año en que ganó el Premio Nobel de Literatura. En la mesa del coloquio de presentación, además de Gómez Aguilera y Viel, participaron Pilar del Río, traductora y presidenta de la Fundación José Saramago y Pilar Reyes, directora editorial de Alfaguara.

Pilar Reyes, Ricardo Viel, Pilar del Río, Fernando Gómez Aguilera

Este “libro durmiente alojado en el vientre de la ballena”, que en este caso era el ordenador Acer del despacho del Nobel, es el protagonista de los actos de conmemoración del veinte aniversario de ese premio, que se van repitiendo por España y Portugal desde el 6 de octubre. De la existencia del libro, el sexto Cuaderno de Lanzarote, dejó noticia el autor en 2001 pero “el propio Saramago lo olvidó”, señalo Gómez Aguilera antes de preguntar a Pilar Reyes cómo recibió la noticia del hallazgo. La recibió como un regalo. “He encontrado algo que se nos escapó a todos, no entiendo por qué no se publicó“, le dijo Pilar del Río. “José está jugando contigo”, contestó Reyes.

El libro contiene las entradas del diario correspondientes a 1998, dos más de 1999 y cuatro conferencias del Nobel. Según Reyes, este diario “no es tan cotidiano como los cinco anteriores” y hay un libro hasta el 8 de octubre, cuando recibe la noticia del Nobel y otro después, porque “le era casi imposible escribir”. De hecho, el día que recibe la noticia, la entrada del diario es la siguiente: “Aeropuerto de Frankfurt. Premio Nobel. La azafata. Teresa Cruz. Entrevistas.”

El periodista brasileño Ricardo Viel nunca conoció a Saramago ni habló con él ni estrechó su mano. Tan sólo lo vio una vez de lejos en el Foro de Portoalegre. “Aún así es una persona presente en mi vida, tengo muy presente su obra”, dijo. Cuando era estudiante compró La balsa de piedra, pero cuando le quedaban dos capítulos olvidó el libro en el autobús. Como no tenía más dinero, fue a la librería donde lo había comprado y leyó el final allí, de pie. “Esa media hora no hubo nada más importante en mi vida”. Cuando terminó el libro “ya era otra persona”.

Pilar del Río contó cómo fue el hallazgo. Había mirado, “fisgoneado mil veces”, en ese ordenador pero no había abierto el archivo ‚Cuadernos‘. Necesitaba encontrar un dato para el libro que prepara Fernando Gómez Aguilera sobre los escritos públicos del autor portugués. Eran las dos de la madrugada y no tenía los libros a mano. Estaban en la biblioteca que está en la casa de al lado. Así que abrió el ordenador, entró en el archivo ‚Cuadernos‘ y vio seis carpetas. Pensó que eran unas notas pero rápidamente se dio cuenta de que no era así. “Esto empieza a ser demasiado fuerte”, se dijo. “¿Es posible -se preguntó en alto- que por el día a día se pierda un libro en un ordenador?”. Se respondió: “Posible no es, pero pasó”. Y añadió: “Dicen que es un invento mío. Corran la voz porque adoro que me atribuyan libros”.

Pilar Reyes dijo que en este libro hay “más reflexión literaria y política” y que “la presencia de los lectores empieza a ser muy vívida”. Recordó que “lo que provocó el Nobel no fue normal”. “La sensación es que lo había ganado una lengua, un país y casi un continente, fue un logro colectivo”, dijo: “Hizo que la gente pareciera que había crecido tres centímetros”. Tanto es así que, como contó Pilar del Río, en la asamblea del Benfica, el equipo de fútbol de Lisboa, uno de los socios tomó la palabra y dijo: “¡Hemos ganado el campeonato mundial de literatura!” Gracias al Nobel, Saramago “plantó más árboles que su abuelo, que era agricultor”, inauguró colegios, bibliotecas y hasta puentes. “Vimos que un país era capaz de levantarse de alegría”, dijo Del Río, para quien el Nobel de este año vuelve a ser de Saramago, veinte años después, porque va a quedar desierto.

Gómez Aguilera coincidió en que el libro es “rico en observaciones de carácter social y político” y apuntó que aborda asuntos como la sociedad de consumo, la iglesia, el indigenismo, el neoliberalismo o el europeísmo… Pilar del Río afirmó que Saramago no era un visionario sino sólo un pensador. El director de la FCM añadió que ya es un clásico contemporáneo.

Para escribir su libro, Viel recopiló noticias y vio decenas de horas de programas de televisión dedicados a la noticia del Nobel. También entrevistó a uno de los personajes del libro, Amadeu Batel, un profesor portugués que vivía en Estocolmo y a quien comunicaron el Nobel seis días antes de que se hiciera público. Batel llamó a la casa de Saramago, en Tías, el 7 de octubre, preguntando por el teléfono del escritor que estaba en Francfort. Pilar del Río logró sonsacarle la noticia con la promesa de no revelarlo. Lo que sí hizo fue llamar a su marido para proponerle que al día siguiente no fuera al aeropuerto, como tenía previsto, y se quedara en el hotel hasta que se supiera a quién le daban el Nobel, por si acaso. Saramago le contestó: “Claro, y pierdo el Nobel y el avión”.

Señalización de A Casa

El acto terminó con la recomendación por parte de Gómez Aguilera de algunas de las entradas del libro y la lectura de varios pasajes, muchos de ellos dedicados a Lanzarote. A continuación, hizo pública una reivindicación. Señaló que en estos momentos en que se calculan los impactos de algunas noticias sobre Lanzarote por su potencialidad como promoción turística, sería incalculable el valor de las palabras de Saramago sobre la isla. “Si alguien tiene la tentación de hacerlo, que antes señalen cómo se puede llegar a la Casa Museo de Saramago”, A Casa, ya que no hay letreros  que lo indiquen y las instituciones aluden a normativas u ordenanzas para no hacerlo. Aguilera señaló que “se refugian en la catetada” para no ayudar a llegar a un lugar “que es un faro en el mundo”. “Han perdido ya mucho tiempo -dijo interpelando a los responsables públicos-, pónganse manos a la obra sin más demora, aprovechando que vienen elecciones, e incorporen un puñado de señales viarias”. 

Más información: Nota de prensa

Cine medioambiental en la FCM

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La FCM acoge por quinto año una selección de películas del FICMEC de Garachico

Es el quinto año que el Festival internacional de cine medioambiental de Canarias (FICMEC) llega a Lanzarote, a la Sala José Saramago. FICMEC alcanza su vigésima edición aunque es heredero del Festival de cine ecológico que nació en Puerto de la Cruz en 1982. Ahora su sede está en Garachico pero la itinerancia ya lo ha llevado este mismo año al Espacio Cultural de Cajacanarias de Santa Cruz de Tenerife, a Montevideo y a Lanzarote, gracias a la colaboración de la Fundación César Manrique.

En la jornada inaugural, el director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, recordó que César Manrique fue uno de los impulsores de aquel primer festival, mientras que Ani González, coordinadora del FICMEC, señaló que para ellos es “muy importante tener el apoyo de la Fundación”. González aseguró que los promotores del Festival fueron “adelantados a su tiempo” y que “tenían razón en luchar por la conservación del medio ambiente”. “Deberíamos haberles escuchado”, afirmó. Otro de los impulsores fue Pepe Dámaso, hoy presidente de honor de FICMEC. González contó que en una charla que dio el pintor este año en el Festival, mucha gente joven quería preguntarle por César Manrique. “Cuando ves que hay jóvenes que tienen ese interés, nos sentimos satisfechos con el trabajo”.

En la programación que ha llegado a Lanzarote hay siete cortometrajes, tres de ellos de ficción y el resto, documentales, así como tres largometrajes documentales y uno de ficción. Los espectadores pudieron disfrutar de dos de las cintas ganadoras de este año: Invisible Blanket, ganadora como corto de ficción y Refugiados, como mejor corto documental. Durante los tres días del Festival se programaron dos jornadas matinales con cuatro proyecciones para escolares a partir de 11 años, de sexto de primaria y de secundaria, del documental Sobre ruedas, una película que trata sobre las consecuencias sociales y ambientales del automóvil. En las proyecciones estuvo presente el director de la cinta, Óscar Clemente, con quien debatieron los alumnos.

Clemente les planteó cómo las infraestructuras, en lugar de resolver los atascos, provocan que se genere más tráfico y les instó a que consultaran periódicos de 1960 en los que en Arrecife ya se hablaba de que había atascos y se decía que la solución era crear carreteras más grandes. “Es un problema que nunca se ha solucionado porque cuanto más grandes son las carreteras, más coches circulan por ellas, y llevamos así cuarenta años”, aseguró. “Para reducir el tráfico hay que darle menos facilidades”.

En el debate posterior a la película se habló de tráfico pero también de la seguridad en las calles, de educación y de responsabilidad. “Todo está relacionado”, según Clemente que afirmó que “hemos dado todo el poder a los coches”, que cada vez son más seguros para el que va dentro y más peligrosos para el que está fuera. Muchos niños afirmaron que sí siguen jugando en la calle y que van solos por la ciudad aunque también plantearon que se juega más en casa por la proliferación de aparatos tecnológicos. Clemente dijo que en los parques los niños juegan enjaulados, al igual que los linces en cautividad y que el diseño de las ciudades obliga a los padres a ser “carceleros” de sus hijos. “Lo que más seguridad da a las calles es la presencia de niños”, afirmó, y abrió el debate sobre el miedo a ser secuestrado a pesar de que los datos demuestran que es un riesgo muy remoto y que el 95 por ciento de los secuestros se producen en el entorno familiar. “La ciudad -señaló Clemente- se ha convertido en el bosque de los cuentos infantiles”.

Información sobre FICMEC 2018 en Lanzarote

Programación de FICMEC en Lanzarote

Taller „Lanzarote. Los pueblos enterrados por las erupciones históricas“

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José de León desentierra la historia de los pueblos sepultados por el volcán

Desde la cima de Montaña Ortiz se puede dar una clase práctica sobre cómo era Lanzarote antes de las erupciones históricas. Desde allí se podía ver el poblado de Chimanfaya, frente al Volcán de Los Cuervos o de La Lapa. Girando hacia el Norte, se podía contemplar el pueblo de Mancha Blanca en su antigua ubicación, y más allá el Cortijo de Iniguadén, que fue propiedad de los Marqueses, y después de Luis de Betancort Ayala, probablemente el hombre que acumuló más terrenos en la Isla. Y ese paisaje, y la mirada, lo cruzaba un enorme barranco que corría hasta Mozaga y después se bifurcaba en dos: el barranco de la arena y el del jable. Y haciendo el giro completo se podía ver el Pago de Candelaria, que no estaba en Tías, y las aldeas de Masintafe y de Testeina, donde aún se conserva un taro y se aprecian, entre la lava, los muros de una casa en el lugar donde tenía la suya Domingo Hernández Fajardo, el abuelo de Clavijo y Fajardo. “Así que nos podemos imaginar que en este lugar jugó Clavijo y Fajardo cuando venía a la casa de sus abuelos”. Quien insta a este ejercicio evocador es el arqueólogo José de León, que impartió en la Fundación César Manrique, los días 9, 10 y 11 de octubre, el taller Lanzarote. Los pueblos enterrados por las erupciones históricas y que terminó precisamente con una jornada de visita a Testeina y subiendo a Montaña Ortiz.

José de León dio once vueltas al sol mientras realizaba su tesis doctoral sobre la Isla que había antes de las erupciones. Es un trabajo de reconstrucción territorial mediante fuentes orales, escritas “y mucho sentido común”. La ceniza, la lava, o ambas cosas, enterraron 21 núcleos, desde pueblos hasta aldeas o pagos de tres o cuatro casas. El más grande era Tíngafa, con cerca de 500 habitantes. También quedaron bajo el volcán Chimanfaya, que fue el primero en desaparecer, El Chupadero o Santa Catalina. Eran, dice De Léon, el tercero, cuarto, quinto y sexto pueblos con más población de aquella época. La erupción sepultó tres ermitas: Santa Catalina, Candelaria y Buen Lugar, además de sillas de grano, taros, hornos de cal, casas, tahonas o corrales de pajero. Lo que hoy son las Montañas del Fuego eran llanuras donde se cultivaba cereal, Los Llanos del Bollajo. Había vegas fértiles donde pastaban “más vacas que camellos”, había pardelas, lobos marinos, zifios, tabaibas, veroles, guirres, guinchos, avutardas y unos 5.000 habitantes en toda la isla, de los que emigraron la mitad, a pesar de que en los primeros años las autoridades prohibieron la salida. La actividad volcánica no fue continua pero sí insistente. Hay constancia de que a un vecino de la época, José Aguiar, la lava le sepultó hasta tres casas en tres pueblos diferentes a lo largo de esos seis años.

José de León no sólo habló del pasado anterior a las erupciones, sino de la construcción humana del territorio posterior al volcán, de la „cultura del volcán“ que se crea después: la apertura de caminos, la aparición de los enarenados, de la viña, del aguardiente y del vino. “Los vecinos de Yuco y La Vegueta -señaló- descubren que plantando con ceniza se multiplica por siete la producción”, algo que ya sabían, probablemente, los habitantes del norte de la isla. Pero sobre todo hay dos elementos característicos de esa cultura: la emigración, tanto a América como a Madeira o a Fuerteventura, y la Virgen de Los Dolores, que es la única virgen que desplaza al santo de la conquista, San Marcial: “La virgen concentra el imaginario colectivo de la erupción”. Tras esa erupción, que “atacó la zona más rica de la Isla en un momento de expansión” se dio paso a varios repartimientos de tierras, tanto comunales como privadas. Así se crea Tías, Masdache y la nueva Mancha Blanca y crecen Yaiza, Uga, Los Valles, Soo o Femés.

Pero, ¿cómo se pudo hacer esta reconstrucción del pasado? Una parte del taller se ocupó de explicarlo. De León se sirve no sólo del trabajo de René Verneau, del de Herrnández Pacheco o, más reciente, de la toponimia de Agustín Pallarés, sino también del testimonio de personas mayores que han ido recibiendo el conocimiento de sus antepasados. También le sirvieron los restos arqueológicos, “patear el territorio”, las prospecciones geofísicas o las fotos aéreas. Utilizó un sistema de localización geográfica, comparando mapas de varias épocas y eliminando los elementos que surgen después de la erupción e intentando identificar aquellos elementos que siguen manteniendo el nombre anterior. Para elaborar el mapa de los pueblos enterrados, con el que se trabajó durante el taller, el arqueólogo tuvo que dividir el territorio en cuadrículas de un kilómetro cuadrado. Lo más valioso, no obstante, son los documentos y sobre todo los protocolos notariales de venta de terrenos y de testamentos. Son “una información muy precisa” y una “referencia básica” para intentar reconstruir esa historia. Y otros documentos: el diario del cura de Yaiza, Andrés Lorenzo Curbelo, las actas capitulares del Cabildo catedral de Las Palmas, lo que se encuentra en el Archivo de Simancas, en el Museo canario, en las actas del Cabildo de Fuerteventura, los archivos parroquiales de Tinajo y Yaiza o la descripción que realiza el obispo Dávila Cárdenes.

“El volcán cambia la historia de Lanzarote”, señaló José de León, que aseguró igualmente que “para lo que fue Timanfaya, la gente tiene poca información”. El arqueólogo está preparando un puzzle para enseñar en los colegios este pasado. “Tenemos una cultura importantísima, que hay que transmitir, porque lo que hizo la población por reconstruir y salir adelante fue tremendo”. Además, plantea la necesidad de que en el curriculum escolar en Canarias se incluyan contenidos para adquirir conciencia del peligro que supone el volcán. Hace casi 300 años, con aquella erupción que comenzó en 1730, aunque unos más y otros menos, “todo el mundo perdió”. Por eso terminó con esta reflexión: “El volcán es de las pocas cosas que hace que la avaricia humana tenga un tope”.

Más información sobre el taller: Programa y horarios

Más información: Nota de prensa