LA FCM PIDE RESPETO PARA CÉSAR MANRIQUE ANTE LA CONTROVERSIA SUSCITADA EN RELACIÓN A LA DENOMINACIÓN DEL AEROPUERTO DE LANZAROTE COMO AEROPUERTO CÉSAR MANRIQUE-LANZAROTE

Ante la controversia suscitada en días pasados en relación a la posible denominación del aeropuerto de Lanzarote como Aeropuerto César Manrique-Lanzarote, la Fundación César Manrique solicita a las distintas administraciones y organizaciones políticas apartar el nombre del artista de la disputa partidaria en la que se ha visto envuelto por motivos vinculados al coste económico que conllevaría su ejecución.

Para la FCM está fuera de toda duda la oportunidad y justicia de poner el nombre de César Manrique al aeropuerto de Lanzarote por razones que son obvias. Basta recordar, entre otras, la contribución histórica de sus ideas y propuestas creativas a mejorar la vida de los habitantes de Lanzarote, así como su deseo y determinación de favorecer un nuevo paradigma económico en el territorio insular, que ha resultado fundamental en la definición moderna de Lanzarote, por otra parte, sin parangón en la cultura española de la segunda mitad del siglo XX. A juicio de la FCM, tal nombramiento es una iniciativa más que justificada, máxime cuando nos acercamos al centenario de su nacimiento.

Por todo ello, la FCM considera que la toma de decisiones para formalizar este asunto ha de hacerse de manera cuidadosa, al margen de tensiones indeseadas que, de algún modo, vuelvan a poner sobre la mesa aquellas a las que lamentablemente fue sometido César en vida, con las dos veces frustradas de su declaración como Hijo Predilecto de Lanzarote. Problematizar el cambio de nombre por su coste económico, que es, a todas luces, menor, en la escala de los presupuestos y asignaciones que manejan las administraciones públicas, carece de sentido, y debería solventarse inmediatamente por parte de las administraciones locales y canarias o, de otro modo, retirar la propuesta.

El nombre de César Manrique no se merece estar en medio de refriegas políticas o disputas entre administraciones por cuestiones irrelevantes en términos monetarios, si se pone en comparación con la aportación del artista al bienestar pasado, presente y futuro de la isla. Por otra parte, el comportamiento que ha tenido AENA desde el comienzo en todo este asunto merece el reproche de la Fundación, por su insensibilidad y displicencia hacia quien fue un reiterado colaborador de la empresa pública desde los años cincuenta del pasado siglo. 

La FCM agradece la iniciativa pública de denominar al aeropuerto con el nombre de César Manrique vinculado al de Lanzarote, pero reclama respeto hacia su figura, generosidad y altura de miras para que, por todos los actores implicados en el eventual cambio de nombre del aeropuerto, se sepa valorar su aportación al bien común de Lanzarote y de Canarias. La respuesta a esa circunstancia debería producirse en términos justos, dignos y respetuosos, incluso de gratitud, más allá de la demagogia desconsiderada.

Dictamen encargado por la FCM ve motivos de inconstitucionalidad en la LEY DEL SUELO

UN DICTAMEN ENCARGADO POR LA FUNDACIÓN CÉSAR MANRIQUE VE MOTIVOS DE INCONSTITUCIONALIDAD EN LA LEY DEL SUELO

LA FCM proporcionará las conclusiones a la Plataforma Canarias por un Territorio Sostenible para elaborar un recurso de inconstitucionalidad

La Fundación César Manrique informa de que ha encargado un Dictamen jurídico sobre la constitucionalidad de la Ley del Suelo y los Espacios Naturales Protegidos de Canarias (LSENPC) aprobada por el Parlamento de Canarias, que apareció publicada en el Boletín Oficial de Canarias el 13 de julio, actualmente en vigor.

El Dictamen ha sido elaborado por Marcos Vaquer Caballería, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid. Sus conclusiones serán entregadas por la Fundación César Manrique a la Plataforma Canarias por un Territorio Sostenible con el propósito de elaborar un recurso de inconstitucionalidad que será presentado por Unidos Podemos.

En el Dictamen se abordan asuntos de eventual inconstitucionalidad que, entre otras, afectan a dos grandes cuestiones controvertidas: la clasificación y el régimen jurídico del suelo rústico, y las potestades de ordenación urbanística.

En el apartado de la clasificación y el régimen jurídico del suelo rústico, el Dictamen identifica motivos de inconstitucionalidad en tres contenidos relevantes de la Ley: el régimen de los asentamientos rurales, la ampliación de  usos ordinarios del suelo rústico y el requisito de la integración en la malla urbana para la clasificación como urbano del suelo.

En lo que concierne a las potestades de ordenación urbanística, el Dictamen pone en cuestión cómo se tratan en la Ley del Suelo las relaciones internormativas entre distintos entes territoriales cuya autonomía está garantizada por la Constitución. Asimismo, cuestiona la constitucionalidad de los contenidos de la Ley referidos a la nulidad radical de los planes que excedan del mínimo contenido necesario, que, además, constituye, a juicio del profesor Marcos Vaquer, “una fuente potencialmente inagotable de recursos contencioso-administrativos”. Por último, en este apartado, se estudian desde una perspectiva constitucional los instrumentos extraordinarios de ordenación, en particular los proyectos de interés insular o autonómico, que, por la “indeterminación de los supuestos legitimadores”, por saltar por encima del sistema ordinario de planificación y romper la autonomía municipal, se consideran inconstitucionales. Como considera inconstitucional que estos proyectos se alineen, en algún artículo, con las “ordenaciones sin efectos significativos sobre el medio ambiente […] a los efectos de someterlos a evaluación simplificada”.  

Marcos Vaquer Caballería es catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad Carlos III de Madrid.

Es autor de seis monografías y de más de cincuenta artículos en revistas científicas y capítulos en libros colectivos.

Ha impartido cursos y conferencias en diversas Universidades extranjeras, como las de Nueva York (NYU, EE.UU.), Pavía y Sassari (Italia), Paris Ouest (Francia), del Externado (Colombia), la Andina Simón Bolívar (Ecuador) o la Alberto Hurtado y la Católica de Valparaíso (Chile).

Ha desempeñado los cargos de subsecretario de Vivienda y presidente de la Entidad Pública Empresarial de Suelo SEPES (2008-2010), director general de Urbanismo y Política de Suelo del Ministerio de Vivienda (2004-2008) y miembro del bureau del Comité de Vivienda y Gestión de Suelo de UNECE en Naciones Unidas (2006-2008). También ha participado como experto en varios proyectos de asistencia técnica internacional de la Unión Europea en Iberoamérica (Ecuador: 2014, Paraguay: 1995, 1998) y coordinó entre 2006 y 2008 el punto focal español del consorcio URBANNET, una red europea para el fomento de la investigación sobre sostenibilidad urbana.

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Festival de Cine Medioambiental en la Sala José Saramago

Los días 4, 5 y 6 de octubre, en la Sala José Saramago de la FCM se proyectaron cuatro largometrajes y una selección de cortometrajes que habían sido presentados previamente en la sede de Tenerife con motivo del 19º Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias (FICMEC).

Además, hubo 4 sesiones de mañana en las que se trabajaba con los colegios que quisieron participar en la actividad.

Programa FICMEC en Lanzarote – portada. PDF:

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La FCM presentó „El retorno de las musas“, una narrativa de mujeres que trabajan en museos

El retorno de las musas. Ficciones y reflexiones desde el museo es un libro coral construido por mujeres. Incluye 133 contribuciones de 71 autoras. Son 35 reflexiones, 28 ficciones, 60 ilustraciones (o fotografías), tres columnas y un cofre. Todas las autoras tienen algo en común: trabajan, o colaboran, en museos de Canarias. El libro, editado por la editorial Mercurio, se presentó este jueves, 28 de septiembre, en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique con la presencia de seis de sus autoras: Rosi Abreu, María García, Mayte Henríquez, Fabiola Herrera, Fátima Marcos, y Leyla Miras.

      De izquierda a derecha: Mayte Henríquez, Fátima Marcos, María García, Rosi Abreu, Fabiola Herrera y Leyla Miras

Mayte Henríquez agradeció a la FCM la posibilidad de presentar el libro en Lanzarote “porque la FCM apuesta por la calidad, por lo que casi nadie apuesta”. Pasó a explicar cómo nació el proyecto, que arrancó de forma individual y espontánea “en estos tiempos de inmediatez y en un universo laboral donde la comunicación es cada vez más escueta”. “Nos preguntábamos—señaló— cómo una institución como un museo, que se consagra a la visibilidad, acumula tantas invisibilidades”. El proyecto comenzó a crecer, a expandirse, aunque sin la intención de configurarse en torno a un libro, hasta que el editor Jorge Liria, al tener noticia del proyecto, se interesó por él.

Las promotoras de la idea fueron preguntando a compañeras de museos qué contribución podían hacer con el propósito de plantear una narrativa de los problemas de los museos. “El noventa por ciento contestó que no iba a ser capaz, que no sabían…”. Por eso “costó mucho arrancar” y “hubo que ‘engañar’ a muchas compañeras”. Henríquez destacó que sigue existiendo “invisibilidad y silencio hacia la mujer”. “La sociedad no ha avanzado tanto”, dijo.

En el proceso confirmaron que las mujeres que trabajan en los museos, ya sean administrativas, conservadoras o encargadas de la limpieza, saben mucho más sobre los museos de lo que aportan diariamente. El libro no está jerarquizado. No se describe quién hace qué ni en qué museo. No hay perfiles asociados a las autoras y hay muchos seudónimos.

Fátima Marcos insistió en que el libro nació de manera natural y aseguró que nunca pensó en vivir esta experiencia “bonita, fresca, compartida y basada en la generosidad”, y afirmó que si los responsables de los museos leyeran el libro “al menos podrían descubrir las posibilidades de su personal”.

María García señaló que había sido una experiencia muy emotiva porque en los museos todo es muy rígido y encorsetado, “y es una oportunidad de hablar de los museos y de nosotras mismas de otra manera”. “Es muy gratificante ver lo que piensan y pueden crear otras compañeras”. Por último, Rosi Abreu señaló que para ella el museo era „una fábrica de sueños“, y que se le cayeron los clichés cuando tuvo que fotografiar a un Ken (el novio de Barbie) en la exposición Souvenir, souvenir.

El acto lo cerraron Fabiola Herrera y Leyla Miras para “dar voz a todas las autoras que no asistieron”. Se proyectaron las ilustraciones, fotografías o los títulos de los relatos o reflexiones incluidos en el libro. Sobre ellas, ambas autoras leían una frase entresacada de ese pasaje del libro. La presentación terminó con la proyección de un vídeo de la sesión fotográfica para la portada del libro, con las autoras vestidas de negro sosteniendo tres columnas en una sala del TEA, en Tenerife. Acabaron rompiendo una escultura, cuyo autor aparece nombrado en la dedicatoria. “La deconstrucción que acabó en destrucción”, señaló Leyla Miras.

La FCM señaló que había programado este acto con el propósito de contribuir a fomentar la visibilidad de las mujeres y las políticas de igualdad de género, en general, y, de una forma más específica, en el ámbito de la cultura, en el espacio de los museos.

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Rosa Montero: “Escribir es darle al dolor un sentido que no tiene”

“Estoy sobrepasada”. Una parte del público que asistió a la conferencia de Rosa Montero, el día 7 de septiembre, dentro del ciclo El autor y su obra. Encuentros con creadores, tuvo que escucharla de pie. Se desbordó el aforo en Taro de Tahíche, la sede de la FCM, “una Fundación de prestigio internacional, un modelo de lo que debe ser una Fundación cultural”, en palabras de la escritora.

Montero no habló de periodismo, sino de su escritura narrativa. “Soy una escritora orgánica”. Con cinco años ya escribió un cuento sobre ratitas que hablaban. “Siempre me recuerdo escribiendo; es tan necesario como beber”. La escritora nunca ha dejado el periodismo, su oficio, porque considera que hay que vivir de otra cosa que no sea la ficción para garantizar que no se escriben libros mal hechos o innecesarios, pero aseguró que “no podría vivir sin escribir ficción pero sí podría vivir sin escribir periodismo”.

Pero por el camino hizo otras cosas. Estudió Psicología “porque creía que estaba loca”, hizo teatro, fue hippie y pensó en irse por el mundo. “Si lo hubiera hecho, hoy podría ser camarera en Canberra, eso sí, una camarera en Canberra que escribiría”. Recordó que Vargas Llosa asegura que lo más importante que le ha pasado en la vida es aprender a leer “y eso conlleva aprender a escribir, porque los escritores primero somos lectores. En los últimos años ha preguntado a unos trescientos escritores qué abandonarían, si la escritura o la lectura, si tuvieran que elegir. “Salvo dos, todos seguirían leyendo”, aseguró, porque “dejar de leer es la muerte instantánea”. “Cuánta fe y cuánta esperanza hay en el hecho de leer y escribir”.

Esta última afirmación la demuestra el caso de John Clyn, un monje irlandés del siglo XIV que escribía la historia de sus compañeros mientras iban muriendo de la peste bubónica y que acabó dejando un espacio para que alguien relatara su propia muerte. “Gracias a eso conocemos la historia de la peste; estaba al borde del abismo y escribía porque escribir es una arma poderosa contra el horror”. O como decía Pessoa: “La existencia del arte es la muestra inequívoca de que la vida no basta”.

A partir de este punto de la conferencia, la escritora enumeró varias razones por las que los escritores escriben, por qué no se conforman sólo con leer y tienen que encerrarse durante años, horas y horas, a inventar mentiras.

La primera de las razones es que los lectores tienen “una fisura que no encaja con el entorno y nos hace falta un puente”. “Pues los que escribimos tenemos una fisura mayor”. La segunda: “Solemos ser personas más disociadas que la media o más conscientes de ello”. Las razones científicas darían la tercera. Una universidad húngara hizo un estudio sobre el considerado gen de la creatividad, llamado neuregulin 1. El quince por ciento tenía dos, del padre y de la madre, y esas personas, además, tenían mala memoria, más tendencia al desequilibrio psíquico y una susceptibilidad tremenda a las críticas. “El retrato robot del artista”.

La imaginación del novelista —una especie de delirio— marcha sola, no se controla. Aparece sin querer. “La mayor parte de esas imaginaciones no va a ningún sitio —según Montero— pero alguna sí, y cuando te conmueve tienes que compartirlo, contarlo. Ahí nace una novela”. “Las novelas son sueños que el escritor sueña con los ojos abiertos”.

Otra razón para escribir: “Estamos más obsesionados por la muerte y el paso del tiempo que la media”, y “si estás lleno de la conciencia de la muerte, también lo estás de la conciencia de la vida”.

Y otra más. Por su experiencia como lectora de biografías, y de biografías de narradores, llega a la conclusión de que la mayor parte “tiene una experiencia de decadencia antes de la pubertad, terminó su infancia de forma abrupta”. “Si tienes una herida temprana aprendes lo que hace el paso del tiempo… y escribimos para parar el tiempo”. Lo dicen de otra forma el psicólogo Philippe Brenot: “Del dolor de perder nace la obra”; y el pintor Georges Braque: “El arte es una herida hecha luz”.

Con las dos citas como base, la escritora de La carne, su última novela, dijo que “escribir es darle al mal y al dolor un sentido que no tiene”. “Todos somos narradores, aunque sea mentalmente, porque el ser humano es un relato”. De hecho, “cada uno escribe el relato que necesita” utilizando su memoria, “que es un cuento”. Explicó que está demostrado que para morir en paz ayuda hacer un relato de la vida, y que, según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, el divorcio es una causa de la depresión, pero no lo es la viudedad “porque a los divorciados les falta un relato consolador”.

La narración, por tanto, “es un rasgo primordial del ser humano”. Así que “lo que hace la creatividad es convertir en belleza el sinsentido de la vida”. O dicho de otra forma, para terminar: “Cuando la vida es cruel le damos el maravilloso sinsentido de la belleza”.

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Salvador Rueda en la FCM: “Resolviendo los problemas de movilidad se soluciona la mayor parte de los problemas de un territorio”

Salvador Rueda, director de la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona, impulsor de las supermanzanas, ofreció en la Fundación César Manrique el pasado 22 de junio la conferencia La transformación de la movilidad y el espacio público de las ciudades, basado en las supermanzanas. Comenzó señalando que el cambio de hábitos “genera resistencias increíbles” y que “ganarán aquellos que estén a favor de moverse con medios alternativos al coche”. Al terminar su intervención, volvió al principio para asegurar que los opositores a estas medidas “chillan mucho”, pero no son nunca más del tres por ciento. Rueda trabaja en cincuenta ciudades en todo el mundo (Nueva York, Quito, Moscú Buenos Aires o Madrid, entre otras) y señaló que “hay que educar” a la población y que “resolviendo los problemas de movilidad se soluciona la mayor parte de los problemas de un territorio”.

Las supermanzanas son células urbanas de unos 400 metros por 400 metros, en cuyo interior se reduce al mínimo el aparcamiento de vehículos en superficie y el del tráfico motorizado (residentes, servicios, emergencias, carga y descarga). La velocidad a pie se iguala a la velocidad en coche. El tráfico circula por las vías perimetrales.

Rueda habló del Plan Cerdà, del ingeniero Ildefonso Cerdà, creador del Ensanche de Barcelona y precursor de las supermanzanas en el Siglo XIX. Partía de esa idea de célula urbana en su libro Teoría general de la urbanización, que no se conoció hasta 1972. Cerdà quería solucionar los problemas de higiene, equidad y movilidad. Era “un cambio total”, con más espacio para cada ciudadano, mayor anchura de las calles y muchas zonas verdes. Este planteamiento se produce antes de la llegada del ferrocarril y en la transición entre la ciudad orgánica y la ciudad industrial. “Cada modo de locomoción genera una forma de urbanización” –recordó Rueda, haciéndose eco de Cerdà–, “y ahora sufrimos de la enfermedad del transporte. Actualmente, nos hemos empeñado en que los coches vayan por todos los tramos de todas las calles, y las velocidades son ridículas. Es absurdo e ineficiente y tiene consecuencias negativas para los ciudadanos”.

Que los coches vayan por todas las calles da como resultado que uno de los pocos derechos ejercidos en la ciudad sea el del desplazamiento; y es la guardia urbana la que garantiza ese derecho. “Ellos gestionan la ciudad, y nuestra máxima aspiración es la de ser peatones –dijo Rueda–, aunque ‘peatón’ también es un modo de transporte… y no es la de ser un ciudadano. Hemos rebajado nuestras aspiraciones, nos han ganado la partida y nos han sorbido el seso”, señaló.

Rueda llegó a la idea de supermanzana en 1987, cuando dirigía los servicios técnicos del Ayuntamiento de Barcelona. “Entonces, me dijeron que estaba sonado y hoy, está aprobado el proyecto”. Explicó que, en las calles con vehículos, el ruido siempre está por encima de 65 decibelios, lo que impide entender una conversación a un metro de distancia. “…Y lo único que me preguntaban era si se iba a colapsar el tráfico”. Afirmó que reduciendo sólo un 13 por ciento de los vehículos, se libera un 70 por ciento más de espacio público. Además, mejoran las condiciones ambientales en toda la ciudad. Es una solución equitativa, y se garantizan otros derechos: “Ahora es imposible que un niño juegue en la calle si los coches van a más de 20 kilómetros por hora; y que un niño no tenga independencia en la ciudad es un fracaso”. “Sería el proyecto de reciclaje más importante del mundo, sin tirar una sola casa”, aseguró. Rueda considera que el vehículo del futuro para la ciudad es la bici eléctrica. No contamina, no hace ruido y es competitiva con el coche a distancias de hasta once kilómetros. “Imaginen las carreteras de Lanzarote acondicionadas para esta bici”, dijo.A su juicio, lo que define la ciudad son dos elementos: la existencia de espacio público, “que no es lo mismo que espacio urbanizado, porque en el espacio público se hacen efectivos los usos y derechos de los ciudadanos”, y, por otro lado, la reunión de personas jurídicas, que atesoran conocimientos, en un espacio limitado y trabajando conjuntamente. Frente a esto se encuentra ‘el suburbio’, que es el “desierto urbano”. La parte “más radical del proyecto de supermanzanas es cambiar el concepto y pasar de peatones a ciudadanos”. “La supermanzana está hecha para que la gente se desarrolle y crezca en el lugar donde vive, sin miedo a ocupar el espacio público”.

Por último, señaló las consecuencias del modelo actual: en Barcelona, cada año mueren 3.500 personas por la contaminación atmosférica, hay 54.000 ataques graves de asma y muchos otros problemas que relacionan los trastornos de salud con la polución. Las supermanzanas reducen “de forma muy importante” la contaminación atmosférica y el ruido. “El Born fue la primera supermanzana. Era una zona marginal y ahora casi se ha convertido en un exitoso parque temático; nos hemos pasado porque no tenemos mecanismos para competir con la inversión privada y combatir la gentrificación… y porque no se ha hecho lo mismo, simultáneamente, con otras zonas de la ciudad”. “Si alguien tiene una fórmula mejor para resolver todos los aspectos, de agua, energía, derecho al ocio, sanidad y movilidad, que la explique porque tendremos que publicitarla”, finalizó. 

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“La Ley va a suponer un incremento hasta el infinito de la discrecionalidad de los poderes públicos” aseguró Santiago Pérez

La mesa redonda Ley del Suelo y límites de seguridad jurídica, celebrada este jueves, 15 de junio en la sede de la Fundación César Manrique (FCM), abordó uno de los aspectos “que más preocupación suscita”, en palabras del director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, que calificó la Ley que pretende aprobar la próxima semana el Parlamento de Canarias, como “desarrollista, agresiva y desreguladora”. Advirtió que tendrá efectos inmediatos y potentes en cuanto a la generación de derechos indemnizatorios.

El magistrado del Tribunal Supremo, José Suay, ejerció como moderador de los tres ponentes: Javier Díaz-Reixa, jurista y experto en la elaboración de instrumentos de ordenación territorial; Manuel Sarmiento, catedrático de Derecho Administrativo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y Santiago Pérez, concejal de La Laguna y profesor de Derecho Constitucional. En la primera intervención se solicitó a los ponentes una valoración general. Díaz-Reixa señaló que la Ley nace de un diagnóstico sesgado que da como resultado un proyecto liberalizador, mientras que para Sarmiento, uno de los aspectos más cuestionables es la aprobación de los planes generales por parte de los ayuntamientos y el hecho de vaciar de contenido algunos instrumentos de ordenación territorial. También destacó que la seguridad jurídica puede quedar “malparada” ya que la Ley nace sin consenso. Santiago Pérez resaltó que han sido las presiones empresariales las que han llevado “al Gobierno de Canarias más débil que ha habido” a querer aprobar este proyecto, con 33 votos a favor, que representan a 344.000 votantes y 27 en contra que representan a 410.000. En su primera intervención ya alertó de que no se han tenido en cuenta las competencias en medio ambiente de la Unión Europea y que la Ley abandona “un criterio de sensibilidad medioambiental siempre presente en la legislación canaria”. “La Ley va a suponer un incremento hasta el infinito de la discrecionalidad de los poderes públicos”, aseguró.

Otras comunidades, como Galicia o Cantabria, están desarrollando leyes similares, motivadas por un contexto de crisis económica, “pero Canarias va más allá”, según Sarmiento, no solo por las competencias que otorga a los ayuntamientos sino, sobre todo, por la eliminación de controles sobre el suelo rústico, donde se configuran como usos ordinarios el deportivo o el de investigación para universidades (públicas o privadas) y la Ley argumenta que se pone en valor este tipo de suelo para generar renta complementaria al sector primario.

Para muchos ayuntamientos será difícil aprobar su planeamiento. La Ley traerá problemas “prácticos”, según Díaz-Reixa, que señaló que los técnicos municipales y los expertos en planificación están muy preocupados por su aplicación. Recordó que las Directrices se aprobaron por unanimidad y ahora se van “a demoler de forma exprés, se va a desmoronar todo un intento de racionalización de la ordenación territorial”.

La Ley recoge la posibilidad de aprobar proyectos mediante su valoración como “de interés singular, local o autonómico”. Para Santiago Pérez, esa derogación de la propia Ley para aprobar estos proyectos “es un ataque directo al sistema de Derecho” porque se podrá aprobar casi cualquier propuesta, en casi cualquier tipo de suelo, y además si el proyecto es de interés público (que puede ser un proyecto privado disfrazado), desencadena un proceso de expropiación “que a va a caer sobre los pequeños propietarios”. “Esto es una vuelta atrás, no ocurría ni con los Reyes Católicos”, dijo. También destacó que el Consejo Consultivo de Canarias puso “serios reparos” a la derogación de las Directrices y que el informe de los servicios jurídicos del Gobierno fue muy crítico con el documento. Frente a esto, el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, lo que hizo fue pedir un contrainforme a los propios redactores de la Ley del Suelo que concluye que las Directrices sólo son un conjunto de recomendaciones. “Si el autogobierno tiene algún sentido es por su capacidad para ordenar el territorio y con él las actividades humanas”, señaló, mientras que con esta Ley, “el Gobierno renuncia a su responsabilidad, cuando, sin embargo, no es una potestad, sino que está obligado a ejercer esa competencia”.

La justificación para la Ley se sostiene, según señaló Sarmiento, sobre dos mitos: la autonomía municipal, que no es infalible porque “se pueden crear partidos de paja para aprobar proyectos”, y por otra parte, la judicialización, es decir, que el control de legalidad lo hagan los tribunales. “Pero hay situaciones que son irreversibles”, apuntó. Pérez ya había señalado anteriormente que muchos planeamientos se aprobarán sin garantías y tendrán que ser los tribunales los que decidan sobre su legalidad “cuando las transformaciones sobre el territorio sean irreversibles”. El moderador, José Suay, intervino diciendo que las garantías, en las leyes, son un contrapeso a la discrecionalidad, mientras que los tribunales sólo corrigen los excesos pero actúan tarde: “Esto lo saben bien en Madrid, en Marbella o en Lanzarote”, apuntó.

Díaz-Reixa aseguró que los ayuntamientos ya se preguntan quién va a hacer los informes ambientales que exige la Ley y Pérez dijo que la evaluación ambiental no la puede encargar el mismo órgano que tramita el planeamiento “porque el que paga, manda”. Subrayó que con esta Ley se pone al territorio como un ingrediente más de la política económica y que los grupos de presión no tienen por qué crear hacer un partido para aprobar un Plan, “si ya tienen uno para hacer una ley, que es más importante”.

La mesa redonda abordó las consecuencias de la Ley del Suelo sobre los planes insulares de ordenación. Para Díaz-Reixa, la consecuencia es que “los desmantela” y elimina la posibilidad de desclasificar suelo. También destacó que los espacios naturales de las islas forman parte de la Red europea Natura 2000 y que la interpretación de la normativa no pertenece a los Estados y eso va a genera conflictos. En el mismo sentido, Santiago Pérez dijo que va a haber tantas interpretaciones de la Ley como municipios, por un entendimiento “insensato, primitivo y simplón de la autonomía municipal” y afirmó que hay material para estudiar un recurso de inconstitucionalidad. “Si se pone un recurso contra la Ley, muchos promotores se lo van a pensar. “Hay que involucrar a los jueces españoles para que ejerzan como jueces europeos, que también lo son, porque tienen la capacidad para inaplicar las normas si éstas son contrarias al Derecho europeo”.

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La Fundación César Manrique homenajea a Luis Morales

“Estoy seguro de que cuando le cuenten sus hijos la masiva asistencia que ha habido a este acto, Luis Morales estará muy contento”. Con esas palabras, José Juan Ramírez, presidente de la Fundación César Manrique (FCM), dio por finalizada, el 8 de junio en Taro de Tahíche, la presentación del libro Luis Morales Padrón, el quinto título de la colección Islas de memoria, escrito por Mario Alberto Perdomo.

Luis Morales (Arrecife, 1932) no pudo asistir por motivos de salud. En su lugar, su hija Mercedes leyó unas palabras de disculpa por su ausencia y de agradecimiento por el libro y por el acto, rematadas con una frase que el encargado de Vías y Obras del Cabildo siempre dice cuando va de visita a la FCM: “Aquí estoy porque he venido, porque he venido aquí estoy, como ya he terminado, como he venido, me voy”.

Ramírez había arrancado también la presentación destacando la vocación de servicio público de Luis Morales y la relación de confianza entre su padre, el presidente del Cabildo Pepín Ramírez, y él: “Recuerdo las continuas visitas a mi casa para tratar asuntos sobre la mejora de la Isla”. “Este libro pone a Luis Morales en su lugar, aunque se merece mucho más que este libro”, señaló.

El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, calificó la obra como “un libro informado”, con fuentes muy variadas, con muchos datos y de una “lectura rica y provechosa”. El libro, con el hilo conductor del protagonista, se centra principalmente en un periodo de quince años (1960-1975), “un tiempo de rupturas”, “la verdadera revolución moderna de la historia de Lanzarote”, en palabras de Gómez Aguilera, por las obras públicas realizadas, el cambio en el modelo económico y la distribución social del bienestar: “La edad de oro de la Isla”. El libro, por tanto, “es una crónica detallada de esa época de transformación” y se ocupa de la microhistoria, de los personajes que no aparecen en la historia. También es “un documento de antropología o etnografía” y una “crónica de hechos admirables, casi mágicos”.

El director de la FCM expuso que el libro gira sobre varios ejes. Uno sería la modernización “relativa” de la Administración, del Cabildo, que tuvo como inicio un proceso traumático, de romper con prácticas corruptas y clientelares, así como la creación del departamento de Vías y Obras y el impulso de la obra pública. Otro sería la creación de una imagen única en el mundo, una puesta en valor del patrimonio cultural, “el sueño de una minoría que fue tomando cuerpo”, con un modelo turístico inédito, propio de la Isla e impulsado por César Manrique. También está la incorporación de la sensibilidad al cuidado del paisaje y el inicio de una incipiente política de ordenación territorial.

Gómez Aguilera hizo un paréntesis para pedir al Cabildo, que proyecta hacer una rotonda en Jameos del Agua y eliminar la isleta del cangrejo, “que no lo haga porque es una carretera preciosa, una joya histórica y por respeto a una época, a esos hombres y esos ideales”. Y que en lugar de eliminarla pongan una placa que diga que “en reconocimiento a Luis Morales y a sus hombres no se ha destruido este tramo”. “Con el tiempo lo agradecerán”, aseguró.

Y cómo cuenta todo esto Mario Alberto Perdomo. “Como un narrador omnisciente -señaló Gómez Aguilera-, alternando la crónica, el relato y el testimonio”. “Es el libro de un gran tejedor” que hace “un levantamiento de la historia inconsciente”. También es “un cantar de gesta contemporáneo”, una epopeya sobre una época y sobre un hombre, “una buena persona que se hizo mayor antes de tiempo”, “un hombre trabajador, de música y de una buena pesca, que formó parte de la trinidad del Cabildo, junto a Pepín y Antonio Álvarez”. “Uno de los funcionarios públicos que más ha prestigiado al Cabildo”.

Mario Alberto Perdomo dijo que iba a ser breve y lo fue. Lamentó la ausencia de Morales “porque el acto hubiera sido más divertido” y dijo que el libro está repleto de los gestos y la memoria del protagonista, “de un hombre que tiene la cultura del proyecto compartido”. El autor agradeció la colaboración de todos los que han dado su testimonio para el libro y especialmente de Polo Díaz, autor del prólogo, “en esta época tan extraña por la defensa de la legalidad”.

El libro está dedicado a la memoria de Maestro Manuel, padre de Luis Morales, trabajador del Ayuntamiento de Arrecife y que no sólo enseñó a su hijo el oficio sino sus valores. Perdomo señaló que para el libro hubieran valido también estos cuatro títulos: “El hombre que siempre estuvo allí”, “El mejor intérprete de Manrique”, “El ayudante de César” o “El más visible de los invisibles”.

Destacó que toda la obra pública de Manrique pasó por sus manos y que disfrutamos de los trabajos de Morales cada vez que pisamos una carretera, visitamos un Centro turístico, caminamos por un adoquinado o jugamos en algún parque. “Cuando se jubiló -dijo Perdomo-, Luis Morales tenía 150 hombres a su cargo aunque llegó a tener 300, y entre sus logros está el de contagiar su ilusión y entusiasmo a todos esos trabajadores”. Recordó el cartel que colgaba en su oficina: “Aquí, en Vías y Obras, las cosas fáciles las hacemos sobre la marcha, lo difícil tardamos un poco, y, si quiere usted que hagamos milagros, tiene que avisar con tiempo”. “Para todo tipo de tejido social -concluyó el autor del libro- es sanador reconocer las aportaciones de sus mejores hijos e hijas”.

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Alexis Ravelo: “El autor es dueño del significado de la novela pero no de sus sentidos”

El escritor Alexis Ravelo acudió a la sala José Saramago, de la Fundación César Manrique, el día 25 de mayo, para reflexionar en voz alta sobre el proceso de escritura de una obra literaria. Desechó, al inicio de su intervención, la lectura de una conferencia de doce páginas que él mismo había escrito porque le parecía “insoportable” y anunció que de literatura no sabe nada pero de escritura sí, y que el oficio de narrador es el de un artesano, no el de un artista. “Mi trabajo -señaló- es encontrar buenas historias, intentar contarlas lo mejor posible e incomodar un poco al lector para que no sea la misma persona al acabar la lectura”. “Será el tiempo el que dirá si soy o no un artista”, advirtió, aunque admitió no ser tan modesto porque le gustaría que dentro de 200 años hubiera calles con su nombre. Pero no ahora. “Ahora quiero escribir y publicar para poder seguir escribiendo”.

 

Así pues, con el paso del tiempo, el escritor reconoció que ha ido “afinando un método” pese a que en literatura “no hay nada escrito” y que el trabajo se parece mucho al de un simio: ensayo-error. Lo primero que hay que hacer es buscar el argumento, y para eso hay que tener “educados el olfato y la mirada”, porque “la inspiración está sobrevalorada”. Se trata, como dijo Borges, de “buscar asombro donde otros encuentran costumbre”. Un cuento sólo necesita de una buena idea, pero una novela necesita de varias ideas cruzadas, que se someten después a la “prueba del nueve”. ¿Esta historia podría haber ocurrido en cualquier lugar? ¿En cualquier época? Si la respuesta es que sí, sigue adelante. Es entonces cuando debe surgir el conflicto “porque sin conflicto no hay novela”.

 

El autor de Los milagros prohibidos no empieza sus novelas hasta que no sabe cómo van a acabar. “Primero imagino el final y el resto está hecho para llegar ahí”. Y a partir de ahí se plantea la presentación de los personajes, los posibles giros o los capítulos de postergación del desenlace.El autor es dueño del significado de la novela porque es dueño de su argumento, pero no es dueño de los sentidos de la novela, y si es de calidad, habrá sentidos que el autor no sospechaba”.

 

Para escribir una novela hacen falta límites, muy necesarios, porque “el arte, cuantos más límites tiene, más libre es”. Están los límites temporales (“los lectores de hoy tienen más prisa que los del Siglo XIX”) y los límites espaciales (“hay que escoger la geografía adecuada y convertirla en nuestro paisaje”, “los autores, cuando hablan de sus barrios o de sus pueblos, escriben novelas espléndidas, pero van a Nueva York y se vuelven tontos”). El tercer límite está en la búsqueda de objetos (“En Caperucita, si no hubiera habido cesta no habría cuento, porque no sale de casa”) cotidianos, habituales, que se convierten en objetos simbólicos, mágicos, en “túneles que conectan la ficción con la realidad” y que “originan, mueven o solucionan un conflicto”. “En todas las historias hay objetos importantes”.

 

Después van surgiendo los personajes, y los protagonistas, “que son aquellos que al final de la novela, no son los mismos que al principio”. Los protagonistas tienen dos características: tienen que querer algo y les tienen que ocurrir cosas horribles. Esto último es por dos motivos: para saber de qué pasta están hechos y para que se produzca el cambio, la catarsis.

 

Ya sólo queda “la decisión más crucial”, quién va a contar la historia y cómo. “Hay dos tipos de escritores, los que encuentran una voz, un estilo propio y los que nos vamos dando hostias traicionando nuestro estilo”. “Yo quiero ser Miguel Delibes” dijo Ravelo, porque era un escritor que se ponía al servicio de la historia, de cómo necesitaba contarse cada historia.

 

El resto ya es “picar piedra y administrar el tiempo”. Él escribe cada día desde las siete de la mañana, tres páginas. Escribe un primer borrador y lo deja reposar. Después lo lee “como si lo hubiera escrito otra persona, y ahí empieza la labor de composición”. Elimina, aproximadamente, una cuarta parte del borrador, lo deja reposar de nuevo, vuelve a eliminar, lo deja leer a amigos que no tienen que ver con el mundo literario “y que no te quieran mucho”… Ese proceso se puede repetir hasta siete u ocho veces. “Al final -concluyó- publicas la novela para dejar de corregirla”. Y al final llega el principio, porque, cuando la novela ya tiene título, y cuando está a punto de maquetarse, sólo unos días antes, escribe las primeras páginas “porque ya conoces la mejor manera de entrar a la historia”.

 

Nota de prensa en PDF:

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El espectáculo „César Manrique. Rojo, negro, blanco“ se representó los días 8, 9, 10 y 11 de mayo en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique

El martes, 9 de mayo y el miércoles, 10 de mayo, a las 19h, en la Sala José Saramago de la Fundación César Manrique (FCM), tuvieron lugar las representaciones del cuento “César Manrique. Rojo, negro, blanco”, dirigidas al público familiar.

Se trata de un espectáculo de narración con música de piano y clarinete, creado e interpretado por la narradora de historias Cristina Temprano, en cuya puesta en escena participa Ayoze Rodríguez, creador e intérprete de la música.

Siguiendo la trayectoria vital de un niño llamado César, nacido en Lanzarote y futuro gran artista, se construye un rico tejido visual mediante objetos encontrados en la orilla del mar, recursos narrativos diversos, juegos, sombras chinescas y música que sirven para despertar en los más pequeños la curiosidad por la creación, el amor por Lanzarote y el cultivo de la sensibilidad. 

Este espectáculo fue encargado y producido por la FCM e intenta acercar la población escolar de la isla al placer de la creación artística mediante una narración oral que sigue la pauta de la vida de César Manrique.

La actividad se desarrolló además, a través de un programa de representaciones para escolares, coordinado por el Departamento Pedagógico de la FCM, al que se invitó a distintos centros de enseñanza primaria y secundaria de Lanzarote. Se concertaron un total de 10 sesiones para escolares los días 8, 9, 10 y 11 de mayo (dos actuaciones cada día en horario de mañana), de modo que más de 750 alumnos y 40 profesores disfrutaron de la teatralización sobre la vida y las creaciones del artista lanzaroteño.

Más información en la nota de prensa en PDF:

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