Gómez Aguilera: «Las islas necesitan refundar un modelo de futuro anclado en la cultura de los límites»

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La Fundación César Manrique (FCM) presentó el 8 de mayo de 2025 el libro-catálogo Palabra y compromiso: Al poder se le incomoda. César Manrique. ACTIVISMO en la sala José Saramago. Se trata de una publicación que explora la vertiente activista de César Manrique, vinculada a la protección del territorio y el medio ambiente. Lo hace mediante fragmentos y recortes de prensa, anotaciones manuscritas y manifiestos del artista, además, incluye trece textos críticos que ahondan en esta faceta de Manrique y la situación de Lanzarote.

El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, intervino en primer lugar para explicar el nacimiento de la publicación. Recordó que surge de la exposición homónima, inaugurada en 2019, durante el centenario de César Manrique, y que “forma parte de un proyecto de investigación más amplio que consiste en proponer un reseteo crítico de la obra y de la personalidad de César Manrique”. Una revisión “para entender al artista desde otras perspectivas no convencionales”, situada en “aquello que tiene dificultades de encaje en el campo clásico del arte, pero que despliega unas enormes energías sociales”, añadió.

Fernando Gómez Aguilera

César Manrique. ACTIVISMO refleja la dimensión ecosocial y ecopolítica del artista que, según el director de la FCM, “hay que reivindicar por el extraordinario valor anticipatorio y contextual que tienen en nuestro tiempo”. A través de las declaraciones del artista, todas relacionadas con su proyecto para Lanzarote y siempre en una doble dirección —por un lado, la utopía o topofilia, el amor a su tierra, y, por otro, la distopía, el dolor por su degradación— César aparece como “un educador y moldeador de las mentalidades”. “Es un artista de intervención propositiva, a través de sus grandes obras, pero al mismo tiempo un artista crítico, que eleva la voz contra las deviaciones y los errores del desarrollismo e influye en la transformación de la sociedad”, primero con éxito y después con fracaso.

El libro recupera el testimonio pionero (años 70-80) de César Manrique sobre la crisis territorial y ambiental de Lanzarote y de Canarias, poniendo en valor la actualidad precursora de su ecología social, además de servir como antídoto contra los intentos o las pretensiones de mistificar sus ideas incómodas que no se ajustan bien a la promoción turística, señaló Gómez Aguilera. En este sentido, afirmó que Manrique defendía un turismo limitado, de “calidad cultural”, compatible con la vida de los ciudadanos y con el patrimonio natural y cultural. Rechazaba el desarrollismo, la especulación inmobiliaria, la masificación, la pérdida de calidad de vida o el deterioro patrimonial. Defendía el territorio como un patrimonio social y no como una mercancía, y entendía que el progreso es lo que mejora y socializa el bienestar. “Si fracasamos ecológicamente —planteaba— no hay posibilidad de progreso, tampoco sin equidad”.

El director de la FCM comparó la tesis de Manrique con el paradigma del cuidado propuesto por el filósofo y pedagogo colombiano Bernardo Toro, que sugiere, como alternativa al paradigma del poder, el éxito y la acumulación, el paradigma alternativo del cuidado: cuidar de uno mismo, de los otros y del planeta. En palabras de Gómez Aguilera, lo que plantea Toro es “cambiar el chip de nuestra inteligencia, pasando de ser una inteligencia competitiva a una inteligencia altruista, cooperativa”. “La inteligencia hoy consiste no en saber mucho, sino en saber acompañar y en saber pedir ayuda. La manifestación del día 18 de mayo consiste en eso: un acto en el que muchas personas se van a pedir ayuda entre sí para ayudar a las islas y para ayudarnos”, matizó.

Para concluir, el director de la FCM y responsable de la publicación que se presentaba, sentenció que “el turbocapitalismo turístico globalizado en el que vivimos produce efectos y distorsiones, nos trae riqueza, pero también genera mucha pobreza, exclusión y desigualdad” y apostó por el equilibrio, que era lo que pedía Manrique. Un modelo que, a pesar del fracaso colectivo, sigue mostrando hoy “un extraordinario capital de conocimiento y una herencia valiosísima para afrontar el futuro” de las islas. Canarias “necesita refundar un modelo de futuro anclado en la cultura de los límites y en una nueva gobernanza alejada de la corrupción, de las malas prácticas, de las malas decisiones y en una economía centrada en el bienestar de las personas”.

Saúl García

Mesa redonda

Tras la intervención de Gómez Aguilera se proyectó un vídeo de Miguel G. Morales con imágenes y palabras de César Manrique sobre la masificación urbanística, y tras él comenzó la mesa redonda, coordinada por los periodistas Saúl García y Andrea Domínguez.

Andrea Domínguez

En primer lugar, tomó la palabra la periodista Natalia G. Vargas quien destacó que “es fundamental que los medios de comunicación apuesten por dedicar recursos a denunciar aquellas cosas que se hacen de forma irregular, aportar contexto e intentar desmontar los bulos y las cortinas de humo que se generan en torno a la masificación turística”. En este sentido, recordó que “se dice que vivimos del turismo” pero un tercio de la población vive en riesgo de exclusión social y reconoció que hay malos ejemplos de periodismo, no obstante “muchos están apostando por que la gente sepa lo importante que es cuidar el entorno y poner los derechos fundamentales y la naturaleza en el centro de las informaciones”.

Natalia G. Vargas

El documentalista Felipe Ravina aseguró que “en cuanto a endemismos nos podemos comparar con Galápagos, lo que pasa es que en Galápagos se ha priorizado proteger las islas y aquí se ha priorizado destruirlas”. Habló sobre su isla, Tenerife, “es el ejemplo de lo que no hay que hacer”. Expuso como a pesar de que la isla está colapsada, hay varios proyectos en pie que degradan el territorio, como la ampliación del puerto de Los Cristianos o la urbanización Cuna del Alma, “con indicios muy claros de corrupción”. También aportó “un dato bastante preocupante”, como que “están muriendo más cachalotes por colisiones con grandes embarcaciones de las crías que están naciendo”.

Felipe Ravina

Otro de los participantes en la mesa redonda fue Jaime Coello, presidente de la Fundación Telesforo Bravo-Juan Coello, que comenzó citando unos versos de Pedro García Cabrera: Unas huertas de labor han malparido / unos metros cuadrados de cemento. Criticó que se les ponga “alfombra roja” a empresarios extranjeros para realizar proyectos en Tenerife que degradan el territorio y lo definió como “una verdadera colonización de capitales”. En otro orden de cosas, denunció los problemas que está habiendo en La Gomera para que una persona lea un manifiesto el 18M “porque quien dirige la isla, que se llama Casimiro Curbelo, está diciendo que si alguien habla, que viva las consecuencias”.

Jaime Coello

Alfredo Díaz, responsable del departamento pedagógico de la FCM, subrayó el “magisterio social espectacular de César”, entendió la singularidad de Lanzarote y la visibilizó. “Él pensaba que un paisaje árido no tiene por qué ser feo, que un paisaje quemado y calcinado por los volcanes no tiene por qué ser denostado”. Y sobre esa singularidad y su protección creó algo nuevo. “Lo que estamos perdiendo son esos valores singulares”, afirmó, e indicó que el gran reto es conservar el valor de esa singularidad.

Alfredo Díaz

Por su parte, Irma Ferrer, abogada de Transparencia Urbanística, aseguró, respecto a la evolución de la corrupción que son “incluso los mismos personajes”. Contó como “Playa Blanca se dividió entre cuatro empresarios”. Y añadió “somos nosotros los que hemos vendido nuestra isla con nuestro silencio cómplice”. Eso, “en un estado mafioso como el que vivimos se llama omertà”, afirmó. A esto hay que sumar “la desidia y el desinterés propios de sociedades caciquiles poco formadas, que pasamos del camello al Mercedes”. Comparó esta situación con la actual en relación a las viviendas vacacionales, que “lo llaman de forma muy graciosa la democratización del turismo”.

Irma Ferrer

Coello apuntó que “nos falta cultura del territorio, precisamente lo que César intentó transmitir” y que la base está en la educación. “Tenemos el deber de formar a toda la población de Canarias sobre esos valores”, aseguró, y reivindicó la Moratoria y la adquisición de suelo para su desclasificación. “Si hay dinero para pagar conciertos, ¿cuánto dinero puede haber para pagar la recuperación de determinados espacios? No es malgastar dinero público, es reconquistar algo que es público y devolvérselo a la sociedad”.

Díaz recordó que César siempre decía que un pueblo sin educación está condenado a la ruina “y la ruina está ya, es tiempo de parar, no queda otra”. Apostó por la educación y por la acción “con ciudadanos que sean capaces de salir a la calle”.

Ferrer concluyó señalando que “hemos llegado hasta aquí porque estamos gobernados por una panda de indigentes intelectuales” y sentenció que no se puede seguir promocionando el turismo. “En Canarias, el turismo ya no es la industria que nos va a dar de comer, es la que nos va a matar”, apuntó.

Tanto la Fundación César Manrique como los ponentes de la mesa redonda invitaron a los asistentes a asistir a la manifestación contra la masificación turística que tendrá lugar el 18 de mayo en Arrecife bajo el lema “Canarias tiene un límite”.

Más información: Nota de prensa

Grabación de la conferencia: Acceso a la grabación   

Jaime Vindel y la «trampa ideológica» de las energías fósiles

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Jaime Vindel, el día 10 de abril de 2025, en la Sala José Saramago, comenzó su conferencia titulada <<Paisaje-petróleo: una historia (anti)fascista del progreso y el crimen>>, intentando responder a la pregunta de por qué la civilización industrial ha recurrido a los combustibles fósiles como energía primaria de las sociedades modernas.

Algunos autores apuntan a que “respondió a motivaciones que excedían los elementos puramente físicos o materiales de las fuentes de energía fósiles”. Entre ellos, Andreas Malm plantea que el carbón no se eligió por ser más eficiente o más barato sino “más adaptable” al nuevo régimen productivo de las ciudades y por su carácter almacenable. Hubo, por tanto, una motivación “sociopolítica”.

Por otra parte, el carbón permitía a la clase obrera mantener cierta influencia por la posibilidad de bloquear el suministro, mientras que el auge del petróleo, que no requiere de tanta mano de obra, va minando esos derechos.

Vindel abordó la dimensión estética y cultural de la energía fósil. Ideas y conceptos como la libertad o la abundancia están muy ligadas a esta industria. “La relación que mantenemos con la energía y particularmente con la energía fósil se encuentra mediada por la producción de toda una serie de imágenes y de narrativas”, señaló.

El conferenciante expuso una serie de imágenes y películas que tienen una mirada pintoresca sobre el paisaje fósil, que naturalizan “una determinada relación con la energía que ha sido funcional al poder industrial, a los poderes económicos y a los políticos hegemónicos”. 

“Esa naturalización por la cual el humo de los combustibles fósiles se confunde con las nubes no deja ser una trampa ideológica, porque en realidad habría habido otros motivos para poder recurrir a otras fuentes de energía para el desarrollo de la modernidad industrial”, aseguró. Las infraestructuras energéticas aparecen en ocasiones como garantes de una paz social frente a los grandes enfrentamientos sociales y políticos.

Se refirió a la “desaparición de las luciérnagas” anunciada por Pier Paolo Passolini, tanto en sentido literal como metafórico, una especie de “genocidio cultural” ante el avance del petróleo como una nueva forma de poder y que además se alineaba en la Italia de los años 60 y 70 con nuevas formas de fascismo. Passolini denunciaba cómo las alianzas entre empresas y entes estatales configuraban un nuevo poder.

Se filmaron en aquellos años una serie de películas que trataban de funcionar como propaganda de  esas empresas y que pretendían que el progreso energético hiciera olvidar el conflicto entre fascismo y antifascismo. En esas películas se incluían elementos costumbristas o populares dentro de una narrativa energética y se intentaban presentar cómo esos recursos aseguraban el bienestar de los italianos.

Vindel expuso el caso de Enrico Mattei, presidente del Ente Nazionale Idrocarburi (ENI) que fue tejiendo unas alianzas con la Unión Soviética o Argelia y terminó siendo víctima de un complot que acabó con su vida. Fue una época turbulenta en Italia en la que crece la extrema derecha, se van conformando nuevas formas de poder económico y político en torno al petróleo y emergen nuevos movimientos sociales. También mencionó el desastre de la planta química de Seveso en 1976, “el Hiroshima italiano”, que dio lugar incluso a un protocolo a nivel europeo para la regulación de la seguridad en esas plantas.

Terminó acercando el asunto a la actualidad, al vínculo “entre el neofascismo fósil y un cierto sadismo social” que está conformando “una suerte de pulsión de muerte que puede ayudar a explicar la aparición de ciertos fenómenos políticos contemporáneos” como el caso de Donald Trump.

En ese sentido, “Petróleo”, el libro póstumo de Passolini relaciona la denuncia de esas nuevas formas de fascismo con el desarrollo de la industria fósil en Italia y el sadismo social. Vindel considera que el vínculo entre el neofascismo fósil y el sadismo social también se encuentra en la base del apoyo a Trump, principalmente por parte de sectores “masculinos blancos heterosexuales en Occidente” (la petromasculinidad), que lo apoyan, incluso siendo conscientes de los daños que puede provocar la quema de combustibles fósiles, “la perpetuación de la ideología fósil” que resulta “ecocida y genocida en un contexto de calentamiento global”. 

Más información: Nota de prensa 

Grabación de la conferenciaGrabación

Fernando Sabaté: «Necesitamos un rearme ético y poético para La Geria»

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“En La Geria se concitan muchos de los problemas ecosociales de esta sociedad”. El geógrafo Fernando Sabaté inició así el taller “La Geria. Valores de un territorio frágil y oportunidad para reflexionar sobre nuestros dramas ecosociales contemporáneos”, el día 3 de abril de 2025, en la Sala José Saramago. También comenzó citando a otro geógrafo, Hernández Pacheco, que recorrió la Isla y anotó que “en Lanzarote todo es anómalo y paradójico”.

La Geria ocupa una posición central en la Isla, que era el espacio seguro en el siglo XIX y hoy es un espacio tensionado. Tiene una larga trayectoria de reconocimiento “por propios y extraños”, desde la foto que se incluyó en la exposición “Arquitectura sin arquitectos” del MoMA en Nueva York en 1964, al fotógrafo Yann Arthus-Bertrand con su libro 365 días por la Tierra o la portada del libro Los vinos imposibles de Alain Huetz de Lemps. En el arte, desde la pintora Concha Ibáñez a Fernando Higueras o César Manrique, también como elemento inspirador para otras obras. Pero “La Geria no solo es valiosa para los artistas sino también para la población local”, señaló Sabaté.

De la génesis geológica a la construcción de un paisaje cultural

El paisaje es una construcción histórica intelectual, una construcción social abstracta, pero “los constructores del territorio sí tenían conciencia de que es un producto del trabajo humano” y se empieza a construir una visión no abstracta, sin escisión entre la naturaleza y la cultura, ya que en la cultura campesina no se concibe la naturaleza separada del ser humano. El paisaje también es fruto del esfuerzo humano de acomodación de la naturaleza.

En 1730 llegan las erupciones históricas, un “acontecimiento mesiánico” que cambia este espacio, que era el granero de Canarias, con cosechas muy irregulares, años muy buenos y años de sequía, y en el que pasa a introducirse el ganado vacuno, las papas, el millo y, sobre todo, la viña. Después de la erupción volcánica, la producción agropecuaria se multiplica por cuatro: hay un aumento de la rentabilidad y también de la superficie cultivada.

La Geria sería uno de los lugares en los que, según los manuales canónicos de agricultura, debía ser imposible la práctica de la agricultura por las bajas precipitaciones, pero aparecen los enarenados, una forma de mulching con elementos no orgánicos que no tiene parangón en cuanto a su eficiencia. El rofe, o ceniza volcánica, no solo recoge la humedad, sino que evita la evotransportación y la salinidad, lo que hace posible el cultivo.

La conformación de los socos y de los hoyos se inicia en la década 1750, y en 1774 ya está más o menos consolidada. El nuevo sistema reduce la diferencia entre los años buenos y los malos, se moderan, y la experiencia de La Geria se extiende a otras zonas de la isla y después a otros lugares del Archipiélago con otros materiales. “Se mejoró el procedimiento productivo sin forzar al ecosistema”.

Contracción del espacio-tiempo (aceleración de los ritmos del capital) y banalización de patrimonio

Carl Honoré en su obra Elogio de la lentitud habla de la obsesión de la velocidad como uno de los rasgos del desarrollo industrial capitalista. Con la carretera de La Geria como trasfondo, Sabaté habló de la diferencia entre el trazado de los caminos y de las carreteras. Y no solo es el asfalto. El camino es una acomodación al terreno y la carretera es una resistencia a ese terreno. No tiene que ver con disfrutar del lugar, sino con sobrevolar el territorio. Por otra parte, seguimos tolerando el modelo de acceso indiscriminado en coche a los espacios naturales, cuando en las ciudades se ha restringido con la peatonalización. Hay lugares totalmente saturados por los coches como Las Cañadas del Teide o Timanfaya.

No solo se contrae el espacio sino también el tiempo, porque las vacaciones se han convertido ya en escapadas de cuatro o cinco días en los que hay que ver y hacer una gran cantidad de cosas. Paul Virilio habla de la lógica de la velocidad como la base de la sociedad tecnológica. Sabaté puso como ejemplo la Wine Run, una carrera por el territorio de La Geria, que se anuncia con el lema “Descubre, disfruta y respeta”. Se preguntó si a alguien se le ocurriría organizar una carrera en el Museo del Prado ¿Tiene sentido pasar corriendo por delante de Las Meninas y no disfrutar de ellas? Como resumen, un axioma: “La velocidad ha de ir estrechamente vinculada al disfrute de la calidad del paisaje que se recorre”. Y la necesidad de establecer límites.

Debates y problemas en torno a su ordenación y gestión

Hay un punto de partida muy evidente, que es la tendencia preocupante al abandono de la superficie cultivada en el paisaje protegido. Es “alarmante y sorprendente el nivel de abandono”. En este punto hay dos perspectivas: asumir que la agricultura ya no alcanza condiciones de posibilidad y que se desvanecerá como recurso paisajístico menguante o asumir su importancia histórica, su valor presente y su potencial futuro. Sabaté planteó siete propuestas.

La primera de ellas es la adaptación al cambio climático global garantizando un sistema capaz de suministrar riego en condiciones extremas. Hay riesgo de que la frecuencia del alisio sea menor, que aumente por lo tanto la evaporación, pueda resultar insuficiente el rofe y haga falta un riego puntual. Esto se podría hacer con un sistema de aguas depuradas, que ahora, por su calidad, están muy cuestionadas, pero quizá se podría aplicar un sistema de depuración natural. En cualquier caso, “no se trata de reemplazar el secano por el regadío”.

La segunda tiene que ver con la estructura de la propiedad. Hay dos evoluciones posibles: la concentración de la propiedad, que está actualmente en curso, o una estructura más democrática, de carácter más familiar, que podría requerir de entidades empresariales como cooperativas o sociedades agrarias de transformación que presten servicios.

En tercer lugar, se corre el riesgo de desvirtuar el paisaje por la reestructuración de fincas, por la baja densidad de los hoyos. El coste por hectárea de la explotación agraria en La Geria es mucho mayor que en otras partes de la Isla y el beneficio menor. Se abre un dilema: la tendencia a reducir el espesor natural del rofe hace que los hoyos sean menos profundos o que se sustituya por el cultivo en zanjas. Sabaté considera que podría ser aceptable que los hoyos fueran más densos pero no la sustitución por el sistema de zanjas, al menos no en el “cogollo” de La Geria. También señaló que hace falta un modelo público de gestión y trasvase de rofe ordenado y con prioridad para la agricultura.

La cuarta propuesta sería la de aplicar criterios firmes para proponer una movilidad menos insostenible. No ampliar más la carretera LZ-30, reducir la velocidad, estudiar la viabilidad de un carril ciclista paralelo y segregado, así como una línea insular de transporte público entre Yaiza y Teguise. “La Geria no es una carretera para carreras de coches de ningún tipo”.

La quinta es la restauración ambiental en áreas degradadas y la rehabilitación de la memoria democrática de La Geria, “la memoria del pueblo campesino y trabajador de Lanzarote”. Propone elaborar una “Carta de la Memoria” de La Geria y también proteger las viñas, no solo el paisaje, además de seguir documentando el espacio con buenas publicaciones.

Establecer un organismo autónomo de deliberación y acción del paisaje protegido de La Geria, más allá del Patronato Insular de Espacios Naturales, sería la sexta propuesta. Debería tener una composición equilibrada que defienda los intereses públicos y en él deberían estar representados todos los actores de este espacio.

Por último, no todos los problemas de La Geria se pueden resolver desde La Geria. Hay que reorientar políticas activas y responsables y buscar fuentes de financiación adicionales, como una tasa turística, una ecotasa, que revierta con carácter finalista en la conservación y restauración del paisaje, porque “la materia prima del turismo es el paisaje”. 

En definitiva, con carácter general, hay una necesidad de contención del crecimiento, no solo del turístico. “Sigue siendo momento de parar”, como decía César Manrique. Mientras tanto, se puede plantear una desclasificación del suelo turístico no desarrollado, una moratoria y la reducción de la oferta turística. “Necesitamos un rearme ético, pero también un rearme poético”, concluyó Sabaté.

Díptico completo: Díptico del taller

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Eva Cruz: «Parece un libro sobre escritores, pero es sobre la amistad»

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Eva Cruz, hija de Juan Cruz, confesó el 27 de marzo de 2025, durante la presentación del libro Secreto y pasión de la literatura. Los escritores en primera persona, de Borges a Almudena Grandes, que era la primera vez que presentaba un libro de su padre, a quien definió como una persona entusiasta y sensible. “Este libro parece un libro sobre escritores, pero es sobre la amistad”, señaló Eva. Ambos, conversaron en la Sala José Saramago de la FCM sobre la última obra literaria del escritor tinerfeño: un libro, editado por Tusquets, en el que relata sus relaciones y encuentros con una larga serie de autores imprescindibles de la narrativa hispanoamericana de las últimas décadas.

Comenzaron hablando de Rafael Azcona a quien Juan Cruz deseaba conocer pese a considerarlo inaccesible. Fernando Trueba le animó a que lo telefoneara, y ese mismo día se vieron. Llamó entusiasmado a su hija —que residía en Londres en aquel momento— para comunicárselo. “Esa tarde nos emborrachamos Azcona y yo”, reveló Juan Cruz, y así fue como empezaron a cimentar una amistad. “Azcona tenía una vitalidad extraordinaria”. Cruz lo llamaba por teléfono todos los sábados “porque la gente está muy sola”, afirmó al respecto. Una vez le dijo Manuel Vicent que por qué llamaba a Azcona y a él no, y desde entonces llama a Vicent todos los domingos.

Eva comentó que, aunque se trata de un libro alegre, hay muchas despedidas en él y también se dibujan amistades entre escritores. Los escritores que figuran en el libro son, principalmente, autores de la editorial Tusquets como Jorge Luis Borges, Guillermo Cabrera Infante, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Almudena Grandes, Fernando Aramburu o Cristina Fernández Cubas, entre muchos otros perfiles.

Sobre los años de la Transición, dijo Cruz: “eran por la noche y eran muy amistosos”. “El día eran los hechos y la noche los sueños”, señaló. “Fueron años en los que teníamos la alegría de haber descubierto la posibilidad de decir no y estábamos estrenando el traje de la libertad”, explicó. En aquel tiempo, conoció a editores como Herralde, Beatriz de Moura o Carlos Barral, “que inventó un modo distinto de relacionarse con el extranjero, hizo del extranjero una parte de España”. Contó cómo conoció a De Moura en Tenerife junto a Domingo Pérez Minik, al que se le había encargado el libro sobre la revolución surrealista en Tenerife, e hizo un inciso para hablar de César Manrique “que inventó un territorio sin tocarlo”. “No rompió nada, solo puso el foco sobre lo irrompible, aunque después algo se ha roto”, añadió. 

Durante la conversación, Cruz fue contando breves anécdotas vividas con varios escritores. Desde su amistad con Almudena Grandes —recordó como en un viaje en coche a Madrid le confesó que estaba enamorada de un chico que resultó ser Luis García Montero. Dijo sobre Grandes que era la persona más generosa que había conocido—, hasta su relación con Juan Marsé. También relató como en una entrevista que hizo a Günter Grass en 2015, un mes antes de morir, el autor alemán describió casi con exactitud la situación geopolítica actual, el peligro de alejarse de Rusia y lo que podría pasar si ganaban los republicanos en Estados Unidos. “Lo sorprendente es que no veíamos lo evidente”, dijo Cruz, que aclaró que Grass decía lo que decía porque vivió la Guerra Mundial “y lo que está pasando ahora no es muy distinto por completo a aquello que vivió él”.

Con respecto a la persona más importante de su vida literaria, su madre, según el mismo manifestó, dijo encontrarse actualmente escribiendo un libro sobre ella. Explicó que sabía leer y escribir, algo que no era muy común entonces, y leía el periódico. “Yo le decía muchas veces: madre, así no se dice”. Y ella respondía: “yo sé decir hilo e hilacha y mierda pa’quien me tacha”.

García Márquez y Vargas Llosa, fueron los últimos escritores sobre los que padre e hija conversaron, repasando sus encuentros y desencuentros y de cómo se magnificó un puñetazo. Ellos tenían “relaciones laterales” a través de Carmen Balcells y de él mismo: “Me llamó Gabo para que le dijera a Vargas Llosa que La Fiesta del Chivo era un libro extraordinario y yo se lo dije”. De la misma manera, Vargas Llosa estaba en Oxford cuando se enteró de que estaban operando al escritor colombiano y le escribió un telegrama. “No eran amigos, pero tenían una relación de respeto y nunca se zahirieron después, nunca se dieron otro puñetazo”, aseguró. Cruz alabó a Vargas Llosa, de quien dijo que tiene una leyenda, una fama, por una “razón mezquina, porque es de derechas”. No obstante, matizó que ha defendido al pueblo palestino y es un adalid de la libertad. “Es una imagen injusta porque es una buena persona”.

Se preguntó Eva Cruz si hay poca generosidad entre escritores, pero su padre contó el encuentro entre Javier Cercas y Vargas Llosa, en una cena el 11 de septiembre de 2001. Cruz leyó Soldados de Salamina y se lo envió a Vargas Llosa, quien entusiasmado con lo que había leído, escribió un artículo laudatorio sobre la obra, que acabó encumbrando a Cercas: “Antes, si un escritor importante escribía sobre una obra, se hacía un bestseller, ahora da igual porque los escritores escriben para que los lea Internet”.

Eva Cruz cerró el acto, antes de la firma de ejemplares, calificando Secreto y pasión de la literatura como un libro “generoso y melancólico, pero lleno de alegría”.

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Amancio Prada: «En el arte es importante revivir el momento cuando nacen las cosas»

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El Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz ha acompañado a Amancio Prada desde que el músico tenía veinte años. El cantante berciano abrió la programación cultural de la Fundación César Manrique, prevista para 2025, el 13 de marzo en Taro de Tahíche con “El hilo del Cántico”, asegurando que esta era su “primera conferencia”.  

Para explicar el origen de ese Cántico, al que él mismo puso música, recurrió a sus vivencias personales, que comienzan en el otoño de 1969, cuando estaba “arrancando patatas” en la tierra de su tía Manuela, poco antes de coger un tren a París para estudiar sociología y hacer una tesis sobre la agricultura a tiempo parcial en El Bierzo. “En el arte es importante revivir el momento cuando nacen las cosas”, afirmó el compositor.

Llegó a la capital francesa con “cuatro mudas” y cuatro libros, uno de Rosalía de Castro, otro de Lorca y dos de Tagore. Por aquel entonces, Amancio ya tenía experiencia en la música y “una gran afición”. Había debutado con una orquesta con el pasodoble Tengo miedo, torero y había compuesto su primera canción sobre el poema de Lorca La guitarra, que aprovechó para cantar brevemente en mitad de la conferencia. “Siempre me recuerdo cantando”, aseguró. En cualquier caso, no se planteaba hacer canciones “porque quería cantar lo que leía, lo sentía así”.

Durante su estancia en Paris, acabó viviendo en una chambre de bonne en el boulevard “de las malas hierbas” entre su compañero Silicio Félix Pardo, que ocupaba una estancia a un lado y una “francesita”, al otro lado. Ahí está el origen del Cántico. Ella “era tan expansiva cuando hacía el amor… con su novio” que le inspiraba a tocar la guitarra y a cantar, lo que a su vez provocó en Silicio el impulso de regalarle a Amancio el libro Vida y obra de San Juan de la Cruz, para que se dedicara a la lectura. 

“Toda la poesía de San Juan son veinte páginas, ningún poeta llegó tan alto habiendo escrito tan poco”, sentenció el intérprete. Prada fue explicando el Cántico, que tiene “búsqueda, encuentro y consumación”. Cuando llegó al encuentro pensó: “Esto es lo que está pasando aquí al lado”. Y se preguntó: “¿Cómo hay tanto erotismo, tanta sensibilidad?”. El texto del poeta es “un texto de amor humano” ya que “un místico no tiene otras palabras para expresar el amor divino”. Y comenzó a componer el Cántico.

En aquel momento, Prada ya había descubierto a Paco Ibáñez, “que era Dios” y tuvo la suerte de cantar junto a él en un Festival de los pueblos ibéricos en Francia, ante 4.000 personas. Después estrenó una parte del Cántico en el programa de France Culture, Libre Parcours Récital. Iba a cantar junto a María del Mar Bonet pero ella se desmarcó finalmente. “Se lo agradezco porque tomé la decisión de hacer yo las dos voces y eso da unidad a la obra”.

Tras los cinco años que vivió en París, Amancio Prada se trasladó a Segovia porque, según confesó, se había enamorado de la ciudad el verano anterior. Allí encontró un libro de Gerald Brenan sobre San Juan que le ayudó a entender al poeta: “Fui aprendiendo dónde me había metido”. Grabó el Cántico en 1977, en un solo día.

Prada explicó entonces “el grito de angustia original” del poeta para escribir el Cántico, cuando se sintió abandonado por Dios después de que lo raptaran tras su acercamiento a Santa Teresa de Jesús y lo metieran durante nueve meses en una celda minúscula en Toledo, donde le propinaban latigazos, y de donde, finalmente, pudo escapar.

Después de otros cinco años en Segovia, “que es lo que dura el amor eterno”, se fue a Madrid gracias a la invitación de José Luis Gómez para que interpretase el Cántico en el Teatro Español. En ese momento, comenzó a llover en Taro de Tahíche y Prada interrumpió su conferencia para interpretar su canción titulada La lluvia, antes de afrontar el final del hilo, que terminó con el inicio del Cántico, con Prada a la voz y la guitarra.

También contó su encuentro con María Zambrano, a la que le había entusiasmado la grabación. Él no sabía quién era pero le pidió un texto para el programa de mano del teatro y ella se lo envió. Prada se comprometió a cantar para ella cuando volviera a Madrid, y así lo hizo, en casa de la filósofa, el 20 de noviembre de 1984.

Cuando terminó, después de un largo silencio, le dijo: “¿Cómo no te has muerto? ¿Después de esto qué vas a cantar?”. Él contestó que quería seguir cantando y que estaba buscando algo. “Lo encontrarás porque veo sobre tu cabeza una paloma” contestó ella.

Como una premonición, Amancio Prada descubrió poco después los Sonetos del amor oscuro de Lorca, que tienen una influencia indudable de San Juan de la Cruz. Más tarde, el poeta Juan Gil-Albert, que conoció a Lorca, le contó que él había sido el “culpable” de esos versos porque regaló a Lorca una paloma enjaulada.

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Anatxu Zabalbeascoa: «Una acera es la verdadera democracia»

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Una de las ventajas de ser periodista es la de ver el mundo con un gran angular, de lo micro a lo macro. “Por eso acabamos elaborando una idea conectada de las cosas”. Esa visión periodística es la que expuso Anatxu Zabalbeascoa en su conferencia ‘Reconquista y renaturalización del espacio público’, el día 7 de noviembre. Un recorrido apoyado en imágenes sobre “cómo hemos pasado de construir ciudades a destruirlas” que añadió también iniciativas esperanzadoras.

Tras ese cambio destructivo se esconden varios motivos: el fundamental es el económico, la mercantilización del espacio público, pero también la relación con la naturaleza, que antes era algo temible “y después pasó a ser algo de lo que cuidar sin darnos cuenta de que nosotros también somos naturaleza”.

El coche es otro de los grandes problemas. Ha tenido un éxito incontestable y las ciudades se han adaptado a los vehículos, pero en toda ciudad llega un momento en que genera más problemas que soluciones. Y muchas de las cosas que ocurren localmente acaban ocurriendo globalmente.

Otro cambio es el paso de la ciudad informal a la ciudad formal. En España convivían las dos formas, pero la informal se ha ido borrando. “La manera informal de vivir tiene algunas ventajas que nosotros hemos perdido”.

Una consecuencia de hacer que las ciudades sean rentables es lo que pasa con las aceras. ¿Quién las hace? Porque en algunos lugares es un lujo y, sin embargo, “una acera es la verdadera democracia”. Con la misma lógica, se va privatizando el espacio público a pesar de que la calle también es un lugar de encuentro, no solo de conexión. La calle puede ser un lugar de juegos, una extensión de la casa, una escuela… “Con gente, la calle es más segura”, señaló Zabalbeascoa. Pero, en lugar de promover el encuentro, se hacen “ciudades que pinchan”, que colocan mobiliario para evitar que la gente se siente o se tumbe, como en la Puerta del Sol de Madrid. “Se invierte dinero en vallarlo todo”.

Frente a esto, la periodista de ‘El País’ puso ejemplos de intervenciones más humanas, como una acera-calle en el Carmelo (Barcelona) o una intervención relacionada con el patrimonio en Mérida que hace posible su protección y su disfrute.

Zalbeascoa abordó la irrupción de las smart city. “Los periodistas debemos sospechar siempre, pero si ponen el nombre en inglés, ya sospecho más rápido”. Anoté que estuvo indagando durante años  cuáles serían sus grandes ventajas y no encontró muchas relevantes. “La inteligencia, en la ciudad, sería, por ejemplo, que invitara a caminar”.

Comenzó a enumerar situaciones que acaban por modificar la manera de relacionarse entre las personas en una ciudad y la transforman. Una es la gentrificación, que acaba expulsando de un barrio o una ciudad a sus habitantes más antiguos a pesar de ofrecer una aparente mejora. “Si ves una galería de arte en tu barrio, ponte a temblar”. La gentrificación provoca la desaparición de la esencia de las ciudades: la pluralidad. Otra es la densificación, el hecho de crecer en altura, que ahora se cuestiona porque se considera que las ciudades intermedias son las más adecuadas.

La ‘comodificación’ (del inglés commodity) es la conversión de la ciudad, de sus inmuebles, en un bien de inversión: comprar para invertir, no para vivir, lo que altera la ciudad, por los precios y porque muchos lugares quedan vacíos. Zabalbeascoa cuestionó el empeño en construir iconos, cuando no acaban transformando la realidad de la ciudad, sino convirtiéndose tan solo en un símbolo.

La desconexión urbanística-especulativa es otro aspecto recurrente. Apuntó el caso de la urbanización que construyó Paco el ‘Pocero’, en Seseña, en medio de la nada y junto a un vertedero de neumáticos. “La arquitectura y el urbanismo tienen una relación brutal con la corrupción”. Además de este tipo de urbanizaciones, “la lacra del siglo XXI” son los adosados, que sin el coche “no funcionan”.

El urbanismo también está contra el peatón, en muchas ocasiones, pero algunas ciudades han revertido ese idilio con el coche, como Pontevedra, Copenhague, o Broadway, en Nueva York, porque “lo que hace las ciudades son las personas”. También hay actuaciones temporales, proyectos de espacios públicos que humanizan la ciudad, como el proyecto de Santo Domingo Savio en Medellín, las iniciativas del colectivo Boa Mistura pintando la calzada o los parques logrados gracias a la presión vecinal en Barcelona y otras ciudades.

De la misma manera, la aparición de vegetación en medio de las ciudades, la necesidad de combinar naturaleza y ciudad, como el proyecto Madrid Río, un parque de siete kilómetros sobre el soterramiento de la M-30 que ha sido un éxito rotundo. “Se trata de construir a favor de la naturaleza, aunque sean plazos más largos que los plazos políticos, que son de cuatro años”.

La conferenciante, antes de señalar seis puntos que se pueden poner en práctica en todas las ciudades, citó a Baudelaire: “la forma de la ciudad cambia más rápido que el corazón de un mortal”. Esos seis puntos son: asegurar la movilidad (ahí dijo que Lanzarote tiene mucho que mejorar porque se va en coche a todos lados); asegurar la diversidad; legislar y actuar contra la comodificación; restaurar (construir de forma sensible); controlar el turismo y reparar la relación con la naturaleza. Acabó con una frase de la urbanista y activista Jane Jacobs: “Las ciudades pueden proveer algo para cada uno de nosotros simplemente porque son creadas por todos nosotros”.

Más información: Nota de prensa

Grabación de la conferencia: Grabación

Vuelve FICMEC dedicado a la masificación turística bajo el lema «El mayor desatino»

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Santiago Lecuona, representante del Festival Internacional de Cine de Medio Ambiente de Canarias (FICMEC) presentó la primera sesión abierta al público general, en la sala José Saramago, el día 16 de octubre, en la que se proyectaron cuatro cortometrajes. Recordó que al Festival y a la Fundación César Manrique no solo les unen “las mismas preocupaciones” sino que “nacen de la misma persona”, ya que César Manrique impulsó en los años ochenta el Festival en Puerto de la Cruz (Tenerife), que después se acabó trasladando a Garachico.

Destacó que, en su género, es el festival más antiguo de España y probablemente también de Europa: “Eso nos convierte en una eminencia”. Este año el festival se centra en la masificación turística bajo el lema ‘El mayor desatino’. “En los últimos años, todas las semanas leemos alguna noticia que nos acongoja –señaló Lecuona– como expolios al territorio, que se siguen produciendo”.

El lema escogido se refleja en la cartelería del festival que muestra la isla de Tenerife, o en este caso de Lanzarote, repleta de trabajadores, turistas, obras, vertidos o vehículos, y también se plasma ese concepto en otros proyectos artísticos que se programan cada año, paralelos a las proyecciones.

El Festival proyecta cortometrajes con el objetivo de ofrecer varios géneros, estilos e historias “que dialoguen entre sí”. Lecuona dijo que en otros festivales los cortos de ficción son “el patito feo” pero que en el FICMEC quieren “mimarlos”. El miércoles 16 se proyectaron cuatro cortos que hablan sobre la búsqueda de tierras raras en África, la vida en un pueblo costero de Costa Rica, la introducción de muflones en los años setenta en el Teide y el peligro de la desaparición del salmón salvaje: Terra Mater, Solo la luna comprenderá, El último muflón y Wild Summon.

Estos dos últimos cortos, presentados previamente por Lecuona, los pudieron ver, en las tres sesiones de mañana, los alumnos de Primaria y Secundaria de varios centros escolares de la Isla, a los que acompañó el departamento pedagógico de la Fundación César Manrique.

El jueves 17 de octubre se proyectó Antarctica Calling (Luc Jacquet, 2023), un largometraje documental que muestra un continente en vías de desaparición y sus habitantes. El director realizó en 1991 su primer viaje a la Antártida y vuelve treinta años después.

La Fundación César Manrique, que desde el año 2014 colabora con este festival medioambiental que aborda muchos aspectos relacionados con la obra y el discurso activista de César Manrique, señaló en la apertura del Festival en Lanzarote que FICMEC consolida este “ámbito reflexivo ante lo que se ha convertido en uno de los grandes temas que perturban y desafían a nuestro tiempo”. 

Más información: Nota de prensa

Blanca de la Torre: «La cultura tiene la responsabilidad de construir relatos empoderadores para esos otros mundos que queremos habitar»

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Con la conferencia “Futuros habitables, relatos curatoriales y transiciones socioecológicas”, la historiadora del arte Blanca de la Torre quiso hacer entender al público que acudió a la Sala Saramago, el día 10 de octubre, cómo es la práctica curatorial y cómo crea la estructura de sus proyectos con el objetivo de aunar teoría y práctica.

Señaló que, en los últimos años, la práctica discursiva se ha ido alejando de la parte formal, que ella pretende acortar esas distancias y que existe un exceso de imaginarios distópicos, apocalípticos, que generan “un efecto paralizante”. Por eso, considera que el sector cultural, ante el pesimismo climático, tiene la responsabilidad de estimular la acción colectiva y construir relatos empoderadores con otros imaginarios para “esos otros mundos que queremos habitar”. En definitiva, “pensar cómo construimos nuevos modelos para entender el mundo”. De esta manera, comenzó una exposición a través de sus proyectos en el que explicaba, mediante imágenes, algunas de sus metodologías.

El primer proyecto es el más reciente: “Post Naturalis”, que acababa de inaugurar esa misma tarde en El Almacén. Es un proyecto de la artista grancanaria Cristina Déniz que se apropia de la idea de un antiguo Gabinete de curiosidades para proponer “modos más empáticos de relacionarnos con los no humanos”.

El proyecto “Isla” abarca once hectáreas en la localidad madrileña de Robledo de Chavela. Es un espacio de investigación en el que se han propuesto performances o instalaciones y cuyas intervenciones se pueden replicar en museos de otras ciudades, como Madrid o Nueva York.

De la Torre es curadora principal de la XV Bienal de Cuenca (Ecuador) y comisaria jefe de la Bienal 2025 de Helsinki (Finlandia). Dos lugares muy distintos “en las antípodas de la sostenibilidad”. Le interesa repensar el modelo de bienal, huir de aquellas que ofrecen muchos espacios para poder afrontar el reto de la sostenibilidad. Se plantea cómo hacer esas bienales “en tiempos de emergencia ecológica” y traslada las pautas que practica en los museos, a toda la ciudad. Así lo hizo en Cuenca, donde la Bienal pivota sobre tres ejes: el conocimiento ancestral y tradicional, los escenarios futuribles y un ecofeminismo crítico, que a su vez se trasforman en un decálogo de sostenibilidad que incluye, entre otros aspectos, la calidad, el concepto de kilómetro cero para evitar traslados de obras o materiales, un discurso positivo, reducción de huella de carbono, el uso de materiales naturales o la economía circular. La comisaria de arte fue mostrando las distintas intervenciones en esa Bienal.

Otro de sus proyectos es “Overview effect”, en Belgrado. Ese concepto nace del choque cognitivo que sufren los astronautas cuando ven por primera vez La Tierra desde el espacio. La exposición se pregunta si es necesario salir del Planeta para tener esa perspectiva y aborda la comprensión de las complejidades de la justicia ambiental. La segunda parte de este proyecto discurre en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) de Las Palmas de Gran Canaria en una exposición colectiva de setenta artistas en la que se cambia la perspectiva “con los pies en La Tierra”: “Si le damos la vuelta llegamos a las mismas conclusiones”. Señaló De la Torre, que en Belgrado ya había desarrollado pautas de sostenibilidad “muy radicales” que reforzó en Canarias, donde el cien por cien fue producción local y no se hizo ningún traslado de obras o materiales desde fuera de esa isla.

“Fabular un mundo diferente” nace de la propuesta de una exposición itinerante que la comisaria adapta para que cada proyecto esté relacionado con su entorno, con su contexto, partiendo de la premisa de que una exposición “no vale para cualquier sitio”. Así, planteó la muestra como una matriz que se desarrolla en cada ciudad de manera diferente. Las intervenciones tienen una base común pero recogen las características locales, como es el caso, por ejemplo, de ‘Diálogos desde la catástrofe’, que confronta el desastre del Prestige con otra catástrofe ambiental cercana al lugar donde se expone en cada ocasión.

Terminó con otro proyecto, recién inaugurado en Granada, “Hebras y urdimbres”, que explora todas las dimensiones metafóricas en torno a la idea de tejer, una práctica asociada al mundo femenino.

Más información: Nota de prensa

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