Jaime Vindel y la «trampa ideológica» de las energías fósiles

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Jaime Vindel, el día 10 de abril de 2025, en la Sala José Saramago, comenzó su conferencia titulada <<Paisaje-petróleo: una historia (anti)fascista del progreso y el crimen>>, intentando responder a la pregunta de por qué la civilización industrial ha recurrido a los combustibles fósiles como energía primaria de las sociedades modernas.

Algunos autores apuntan a que “respondió a motivaciones que excedían los elementos puramente físicos o materiales de las fuentes de energía fósiles”. Entre ellos, Andreas Malm plantea que el carbón no se eligió por ser más eficiente o más barato sino “más adaptable” al nuevo régimen productivo de las ciudades y por su carácter almacenable. Hubo, por tanto, una motivación “sociopolítica”.

Por otra parte, el carbón permitía a la clase obrera mantener cierta influencia por la posibilidad de bloquear el suministro, mientras que el auge del petróleo, que no requiere de tanta mano de obra, va minando esos derechos.

Vindel abordó la dimensión estética y cultural de la energía fósil. Ideas y conceptos como la libertad o la abundancia están muy ligadas a esta industria. “La relación que mantenemos con la energía y particularmente con la energía fósil se encuentra mediada por la producción de toda una serie de imágenes y de narrativas”, señaló.

El conferenciante expuso una serie de imágenes y películas que tienen una mirada pintoresca sobre el paisaje fósil, que naturalizan “una determinada relación con la energía que ha sido funcional al poder industrial, a los poderes económicos y a los políticos hegemónicos”. 

“Esa naturalización por la cual el humo de los combustibles fósiles se confunde con las nubes no deja ser una trampa ideológica, porque en realidad habría habido otros motivos para poder recurrir a otras fuentes de energía para el desarrollo de la modernidad industrial”, aseguró. Las infraestructuras energéticas aparecen en ocasiones como garantes de una paz social frente a los grandes enfrentamientos sociales y políticos.

Se refirió a la “desaparición de las luciérnagas” anunciada por Pier Paolo Passolini, tanto en sentido literal como metafórico, una especie de “genocidio cultural” ante el avance del petróleo como una nueva forma de poder y que además se alineaba en la Italia de los años 60 y 70 con nuevas formas de fascismo. Passolini denunciaba cómo las alianzas entre empresas y entes estatales configuraban un nuevo poder.

Se filmaron en aquellos años una serie de películas que trataban de funcionar como propaganda de  esas empresas y que pretendían que el progreso energético hiciera olvidar el conflicto entre fascismo y antifascismo. En esas películas se incluían elementos costumbristas o populares dentro de una narrativa energética y se intentaban presentar cómo esos recursos aseguraban el bienestar de los italianos.

Vindel expuso el caso de Enrico Mattei, presidente del Ente Nazionale Idrocarburi (ENI) que fue tejiendo unas alianzas con la Unión Soviética o Argelia y terminó siendo víctima de un complot que acabó con su vida. Fue una época turbulenta en Italia en la que crece la extrema derecha, se van conformando nuevas formas de poder económico y político en torno al petróleo y emergen nuevos movimientos sociales. También mencionó el desastre de la planta química de Seveso en 1976, “el Hiroshima italiano”, que dio lugar incluso a un protocolo a nivel europeo para la regulación de la seguridad en esas plantas.

Terminó acercando el asunto a la actualidad, al vínculo “entre el neofascismo fósil y un cierto sadismo social” que está conformando “una suerte de pulsión de muerte que puede ayudar a explicar la aparición de ciertos fenómenos políticos contemporáneos” como el caso de Donald Trump.

En ese sentido, “Petróleo”, el libro póstumo de Passolini relaciona la denuncia de esas nuevas formas de fascismo con el desarrollo de la industria fósil en Italia y el sadismo social. Vindel considera que el vínculo entre el neofascismo fósil y el sadismo social también se encuentra en la base del apoyo a Trump, principalmente por parte de sectores “masculinos blancos heterosexuales en Occidente” (la petromasculinidad), que lo apoyan, incluso siendo conscientes de los daños que puede provocar la quema de combustibles fósiles, “la perpetuación de la ideología fósil” que resulta “ecocida y genocida en un contexto de calentamiento global”. 

Más información: Nota de prensa 

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Fernando Sabaté: «Necesitamos un rearme ético y poético para La Geria»

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“En La Geria se concitan muchos de los problemas ecosociales de esta sociedad”. El geógrafo Fernando Sabaté inició así el taller “La Geria. Valores de un territorio frágil y oportunidad para reflexionar sobre nuestros dramas ecosociales contemporáneos”, el día 3 de abril de 2025, en la Sala José Saramago. También comenzó citando a otro geógrafo, Hernández Pacheco, que recorrió la Isla y anotó que “en Lanzarote todo es anómalo y paradójico”.

La Geria ocupa una posición central en la Isla, que era el espacio seguro en el siglo XIX y hoy es un espacio tensionado. Tiene una larga trayectoria de reconocimiento “por propios y extraños”, desde la foto que se incluyó en la exposición “Arquitectura sin arquitectos” del MoMA en Nueva York en 1964, al fotógrafo Yann Arthus-Bertrand con su libro 365 días por la Tierra o la portada del libro Los vinos imposibles de Alain Huetz de Lemps. En el arte, desde la pintora Concha Ibáñez a Fernando Higueras o César Manrique, también como elemento inspirador para otras obras. Pero “La Geria no solo es valiosa para los artistas sino también para la población local”, señaló Sabaté.

De la génesis geológica a la construcción de un paisaje cultural

El paisaje es una construcción histórica intelectual, una construcción social abstracta, pero “los constructores del territorio sí tenían conciencia de que es un producto del trabajo humano” y se empieza a construir una visión no abstracta, sin escisión entre la naturaleza y la cultura, ya que en la cultura campesina no se concibe la naturaleza separada del ser humano. El paisaje también es fruto del esfuerzo humano de acomodación de la naturaleza.

En 1730 llegan las erupciones históricas, un “acontecimiento mesiánico” que cambia este espacio, que era el granero de Canarias, con cosechas muy irregulares, años muy buenos y años de sequía, y en el que pasa a introducirse el ganado vacuno, las papas, el millo y, sobre todo, la viña. Después de la erupción volcánica, la producción agropecuaria se multiplica por cuatro: hay un aumento de la rentabilidad y también de la superficie cultivada.

La Geria sería uno de los lugares en los que, según los manuales canónicos de agricultura, debía ser imposible la práctica de la agricultura por las bajas precipitaciones, pero aparecen los enarenados, una forma de mulching con elementos no orgánicos que no tiene parangón en cuanto a su eficiencia. El rofe, o ceniza volcánica, no solo recoge la humedad, sino que evita la evotransportación y la salinidad, lo que hace posible el cultivo.

La conformación de los socos y de los hoyos se inicia en la década 1750, y en 1774 ya está más o menos consolidada. El nuevo sistema reduce la diferencia entre los años buenos y los malos, se moderan, y la experiencia de La Geria se extiende a otras zonas de la isla y después a otros lugares del Archipiélago con otros materiales. “Se mejoró el procedimiento productivo sin forzar al ecosistema”.

Contracción del espacio-tiempo (aceleración de los ritmos del capital) y banalización de patrimonio

Carl Honoré en su obra Elogio de la lentitud habla de la obsesión de la velocidad como uno de los rasgos del desarrollo industrial capitalista. Con la carretera de La Geria como trasfondo, Sabaté habló de la diferencia entre el trazado de los caminos y de las carreteras. Y no solo es el asfalto. El camino es una acomodación al terreno y la carretera es una resistencia a ese terreno. No tiene que ver con disfrutar del lugar, sino con sobrevolar el territorio. Por otra parte, seguimos tolerando el modelo de acceso indiscriminado en coche a los espacios naturales, cuando en las ciudades se ha restringido con la peatonalización. Hay lugares totalmente saturados por los coches como Las Cañadas del Teide o Timanfaya.

No solo se contrae el espacio sino también el tiempo, porque las vacaciones se han convertido ya en escapadas de cuatro o cinco días en los que hay que ver y hacer una gran cantidad de cosas. Paul Virilio habla de la lógica de la velocidad como la base de la sociedad tecnológica. Sabaté puso como ejemplo la Wine Run, una carrera por el territorio de La Geria, que se anuncia con el lema “Descubre, disfruta y respeta”. Se preguntó si a alguien se le ocurriría organizar una carrera en el Museo del Prado ¿Tiene sentido pasar corriendo por delante de Las Meninas y no disfrutar de ellas? Como resumen, un axioma: “La velocidad ha de ir estrechamente vinculada al disfrute de la calidad del paisaje que se recorre”. Y la necesidad de establecer límites.

Debates y problemas en torno a su ordenación y gestión

Hay un punto de partida muy evidente, que es la tendencia preocupante al abandono de la superficie cultivada en el paisaje protegido. Es “alarmante y sorprendente el nivel de abandono”. En este punto hay dos perspectivas: asumir que la agricultura ya no alcanza condiciones de posibilidad y que se desvanecerá como recurso paisajístico menguante o asumir su importancia histórica, su valor presente y su potencial futuro. Sabaté planteó siete propuestas.

La primera de ellas es la adaptación al cambio climático global garantizando un sistema capaz de suministrar riego en condiciones extremas. Hay riesgo de que la frecuencia del alisio sea menor, que aumente por lo tanto la evaporación, pueda resultar insuficiente el rofe y haga falta un riego puntual. Esto se podría hacer con un sistema de aguas depuradas, que ahora, por su calidad, están muy cuestionadas, pero quizá se podría aplicar un sistema de depuración natural. En cualquier caso, “no se trata de reemplazar el secano por el regadío”.

La segunda tiene que ver con la estructura de la propiedad. Hay dos evoluciones posibles: la concentración de la propiedad, que está actualmente en curso, o una estructura más democrática, de carácter más familiar, que podría requerir de entidades empresariales como cooperativas o sociedades agrarias de transformación que presten servicios.

En tercer lugar, se corre el riesgo de desvirtuar el paisaje por la reestructuración de fincas, por la baja densidad de los hoyos. El coste por hectárea de la explotación agraria en La Geria es mucho mayor que en otras partes de la Isla y el beneficio menor. Se abre un dilema: la tendencia a reducir el espesor natural del rofe hace que los hoyos sean menos profundos o que se sustituya por el cultivo en zanjas. Sabaté considera que podría ser aceptable que los hoyos fueran más densos pero no la sustitución por el sistema de zanjas, al menos no en el “cogollo” de La Geria. También señaló que hace falta un modelo público de gestión y trasvase de rofe ordenado y con prioridad para la agricultura.

La cuarta propuesta sería la de aplicar criterios firmes para proponer una movilidad menos insostenible. No ampliar más la carretera LZ-30, reducir la velocidad, estudiar la viabilidad de un carril ciclista paralelo y segregado, así como una línea insular de transporte público entre Yaiza y Teguise. “La Geria no es una carretera para carreras de coches de ningún tipo”.

La quinta es la restauración ambiental en áreas degradadas y la rehabilitación de la memoria democrática de La Geria, “la memoria del pueblo campesino y trabajador de Lanzarote”. Propone elaborar una “Carta de la Memoria” de La Geria y también proteger las viñas, no solo el paisaje, además de seguir documentando el espacio con buenas publicaciones.

Establecer un organismo autónomo de deliberación y acción del paisaje protegido de La Geria, más allá del Patronato Insular de Espacios Naturales, sería la sexta propuesta. Debería tener una composición equilibrada que defienda los intereses públicos y en él deberían estar representados todos los actores de este espacio.

Por último, no todos los problemas de La Geria se pueden resolver desde La Geria. Hay que reorientar políticas activas y responsables y buscar fuentes de financiación adicionales, como una tasa turística, una ecotasa, que revierta con carácter finalista en la conservación y restauración del paisaje, porque “la materia prima del turismo es el paisaje”. 

En definitiva, con carácter general, hay una necesidad de contención del crecimiento, no solo del turístico. “Sigue siendo momento de parar”, como decía César Manrique. Mientras tanto, se puede plantear una desclasificación del suelo turístico no desarrollado, una moratoria y la reducción de la oferta turística. “Necesitamos un rearme ético, pero también un rearme poético”, concluyó Sabaté.

Díptico completo: Díptico del taller

Más información: Nota de prensa

Eva Cruz: «Parece un libro sobre escritores, pero es sobre la amistad»

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Eva Cruz, hija de Juan Cruz, confesó el 27 de marzo de 2025, durante la presentación del libro Secreto y pasión de la literatura. Los escritores en primera persona, de Borges a Almudena Grandes, que era la primera vez que presentaba un libro de su padre, a quien definió como una persona entusiasta y sensible. “Este libro parece un libro sobre escritores, pero es sobre la amistad”, señaló Eva. Ambos, conversaron en la Sala José Saramago de la FCM sobre la última obra literaria del escritor tinerfeño: un libro, editado por Tusquets, en el que relata sus relaciones y encuentros con una larga serie de autores imprescindibles de la narrativa hispanoamericana de las últimas décadas.

Comenzaron hablando de Rafael Azcona a quien Juan Cruz deseaba conocer pese a considerarlo inaccesible. Fernando Trueba le animó a que lo telefoneara, y ese mismo día se vieron. Llamó entusiasmado a su hija —que residía en Londres en aquel momento— para comunicárselo. “Esa tarde nos emborrachamos Azcona y yo”, reveló Juan Cruz, y así fue como empezaron a cimentar una amistad. “Azcona tenía una vitalidad extraordinaria”. Cruz lo llamaba por teléfono todos los sábados “porque la gente está muy sola”, afirmó al respecto. Una vez le dijo Manuel Vicent que por qué llamaba a Azcona y a él no, y desde entonces llama a Vicent todos los domingos.

Eva comentó que, aunque se trata de un libro alegre, hay muchas despedidas en él y también se dibujan amistades entre escritores. Los escritores que figuran en el libro son, principalmente, autores de la editorial Tusquets como Jorge Luis Borges, Guillermo Cabrera Infante, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Almudena Grandes, Fernando Aramburu o Cristina Fernández Cubas, entre muchos otros perfiles.

Sobre los años de la Transición, dijo Cruz: “eran por la noche y eran muy amistosos”. “El día eran los hechos y la noche los sueños”, señaló. “Fueron años en los que teníamos la alegría de haber descubierto la posibilidad de decir no y estábamos estrenando el traje de la libertad”, explicó. En aquel tiempo, conoció a editores como Herralde, Beatriz de Moura o Carlos Barral, “que inventó un modo distinto de relacionarse con el extranjero, hizo del extranjero una parte de España”. Contó cómo conoció a De Moura en Tenerife junto a Domingo Pérez Minik, al que se le había encargado el libro sobre la revolución surrealista en Tenerife, e hizo un inciso para hablar de César Manrique “que inventó un territorio sin tocarlo”. “No rompió nada, solo puso el foco sobre lo irrompible, aunque después algo se ha roto”, añadió. 

Durante la conversación, Cruz fue contando breves anécdotas vividas con varios escritores. Desde su amistad con Almudena Grandes —recordó como en un viaje en coche a Madrid le confesó que estaba enamorada de un chico que resultó ser Luis García Montero. Dijo sobre Grandes que era la persona más generosa que había conocido—, hasta su relación con Juan Marsé. También relató como en una entrevista que hizo a Günter Grass en 2015, un mes antes de morir, el autor alemán describió casi con exactitud la situación geopolítica actual, el peligro de alejarse de Rusia y lo que podría pasar si ganaban los republicanos en Estados Unidos. “Lo sorprendente es que no veíamos lo evidente”, dijo Cruz, que aclaró que Grass decía lo que decía porque vivió la Guerra Mundial “y lo que está pasando ahora no es muy distinto por completo a aquello que vivió él”.

Con respecto a la persona más importante de su vida literaria, su madre, según el mismo manifestó, dijo encontrarse actualmente escribiendo un libro sobre ella. Explicó que sabía leer y escribir, algo que no era muy común entonces, y leía el periódico. “Yo le decía muchas veces: madre, así no se dice”. Y ella respondía: “yo sé decir hilo e hilacha y mierda pa’quien me tacha”.

García Márquez y Vargas Llosa, fueron los últimos escritores sobre los que padre e hija conversaron, repasando sus encuentros y desencuentros y de cómo se magnificó un puñetazo. Ellos tenían “relaciones laterales” a través de Carmen Balcells y de él mismo: “Me llamó Gabo para que le dijera a Vargas Llosa que La Fiesta del Chivo era un libro extraordinario y yo se lo dije”. De la misma manera, Vargas Llosa estaba en Oxford cuando se enteró de que estaban operando al escritor colombiano y le escribió un telegrama. “No eran amigos, pero tenían una relación de respeto y nunca se zahirieron después, nunca se dieron otro puñetazo”, aseguró. Cruz alabó a Vargas Llosa, de quien dijo que tiene una leyenda, una fama, por una “razón mezquina, porque es de derechas”. No obstante, matizó que ha defendido al pueblo palestino y es un adalid de la libertad. “Es una imagen injusta porque es una buena persona”.

Se preguntó Eva Cruz si hay poca generosidad entre escritores, pero su padre contó el encuentro entre Javier Cercas y Vargas Llosa, en una cena el 11 de septiembre de 2001. Cruz leyó Soldados de Salamina y se lo envió a Vargas Llosa, quien entusiasmado con lo que había leído, escribió un artículo laudatorio sobre la obra, que acabó encumbrando a Cercas: “Antes, si un escritor importante escribía sobre una obra, se hacía un bestseller, ahora da igual porque los escritores escriben para que los lea Internet”.

Eva Cruz cerró el acto, antes de la firma de ejemplares, calificando Secreto y pasión de la literatura como un libro “generoso y melancólico, pero lleno de alegría”.

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Amancio Prada: «En el arte es importante revivir el momento cuando nacen las cosas»

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El Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz ha acompañado a Amancio Prada desde que el músico tenía veinte años. El cantante berciano abrió la programación cultural de la Fundación César Manrique, prevista para 2025, el 13 de marzo en Taro de Tahíche con “El hilo del Cántico”, asegurando que esta era su “primera conferencia”.  

Para explicar el origen de ese Cántico, al que él mismo puso música, recurrió a sus vivencias personales, que comienzan en el otoño de 1969, cuando estaba “arrancando patatas” en la tierra de su tía Manuela, poco antes de coger un tren a París para estudiar sociología y hacer una tesis sobre la agricultura a tiempo parcial en El Bierzo. “En el arte es importante revivir el momento cuando nacen las cosas”, afirmó el compositor.

Llegó a la capital francesa con “cuatro mudas” y cuatro libros, uno de Rosalía de Castro, otro de Lorca y dos de Tagore. Por aquel entonces, Amancio ya tenía experiencia en la música y “una gran afición”. Había debutado con una orquesta con el pasodoble Tengo miedo, torero y había compuesto su primera canción sobre el poema de Lorca La guitarra, que aprovechó para cantar brevemente en mitad de la conferencia. “Siempre me recuerdo cantando”, aseguró. En cualquier caso, no se planteaba hacer canciones “porque quería cantar lo que leía, lo sentía así”.

Durante su estancia en Paris, acabó viviendo en una chambre de bonne en el boulevard “de las malas hierbas” entre su compañero Silicio Félix Pardo, que ocupaba una estancia a un lado y una “francesita”, al otro lado. Ahí está el origen del Cántico. Ella “era tan expansiva cuando hacía el amor… con su novio” que le inspiraba a tocar la guitarra y a cantar, lo que a su vez provocó en Silicio el impulso de regalarle a Amancio el libro Vida y obra de San Juan de la Cruz, para que se dedicara a la lectura. 

“Toda la poesía de San Juan son veinte páginas, ningún poeta llegó tan alto habiendo escrito tan poco”, sentenció el intérprete. Prada fue explicando el Cántico, que tiene “búsqueda, encuentro y consumación”. Cuando llegó al encuentro pensó: “Esto es lo que está pasando aquí al lado”. Y se preguntó: “¿Cómo hay tanto erotismo, tanta sensibilidad?”. El texto del poeta es “un texto de amor humano” ya que “un místico no tiene otras palabras para expresar el amor divino”. Y comenzó a componer el Cántico.

En aquel momento, Prada ya había descubierto a Paco Ibáñez, “que era Dios” y tuvo la suerte de cantar junto a él en un Festival de los pueblos ibéricos en Francia, ante 4.000 personas. Después estrenó una parte del Cántico en el programa de France Culture, Libre Parcours Récital. Iba a cantar junto a María del Mar Bonet pero ella se desmarcó finalmente. “Se lo agradezco porque tomé la decisión de hacer yo las dos voces y eso da unidad a la obra”.

Tras los cinco años que vivió en París, Amancio Prada se trasladó a Segovia porque, según confesó, se había enamorado de la ciudad el verano anterior. Allí encontró un libro de Gerald Brenan sobre San Juan que le ayudó a entender al poeta: “Fui aprendiendo dónde me había metido”. Grabó el Cántico en 1977, en un solo día.

Prada explicó entonces “el grito de angustia original” del poeta para escribir el Cántico, cuando se sintió abandonado por Dios después de que lo raptaran tras su acercamiento a Santa Teresa de Jesús y lo metieran durante nueve meses en una celda minúscula en Toledo, donde le propinaban latigazos, y de donde, finalmente, pudo escapar.

Después de otros cinco años en Segovia, “que es lo que dura el amor eterno”, se fue a Madrid gracias a la invitación de José Luis Gómez para que interpretase el Cántico en el Teatro Español. En ese momento, comenzó a llover en Taro de Tahíche y Prada interrumpió su conferencia para interpretar su canción titulada La lluvia, antes de afrontar el final del hilo, que terminó con el inicio del Cántico, con Prada a la voz y la guitarra.

También contó su encuentro con María Zambrano, a la que le había entusiasmado la grabación. Él no sabía quién era pero le pidió un texto para el programa de mano del teatro y ella se lo envió. Prada se comprometió a cantar para ella cuando volviera a Madrid, y así lo hizo, en casa de la filósofa, el 20 de noviembre de 1984.

Cuando terminó, después de un largo silencio, le dijo: “¿Cómo no te has muerto? ¿Después de esto qué vas a cantar?”. Él contestó que quería seguir cantando y que estaba buscando algo. “Lo encontrarás porque veo sobre tu cabeza una paloma” contestó ella.

Como una premonición, Amancio Prada descubrió poco después los Sonetos del amor oscuro de Lorca, que tienen una influencia indudable de San Juan de la Cruz. Más tarde, el poeta Juan Gil-Albert, que conoció a Lorca, le contó que él había sido el “culpable” de esos versos porque regaló a Lorca una paloma enjaulada.

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Anatxu Zabalbeascoa: «Una acera es la verdadera democracia»

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Una de las ventajas de ser periodista es la de ver el mundo con un gran angular, de lo micro a lo macro. “Por eso acabamos elaborando una idea conectada de las cosas”. Esa visión periodística es la que expuso Anatxu Zabalbeascoa en su conferencia ‘Reconquista y renaturalización del espacio público’, el día 7 de noviembre. Un recorrido apoyado en imágenes sobre “cómo hemos pasado de construir ciudades a destruirlas” que añadió también iniciativas esperanzadoras.

Tras ese cambio destructivo se esconden varios motivos: el fundamental es el económico, la mercantilización del espacio público, pero también la relación con la naturaleza, que antes era algo temible “y después pasó a ser algo de lo que cuidar sin darnos cuenta de que nosotros también somos naturaleza”.

El coche es otro de los grandes problemas. Ha tenido un éxito incontestable y las ciudades se han adaptado a los vehículos, pero en toda ciudad llega un momento en que genera más problemas que soluciones. Y muchas de las cosas que ocurren localmente acaban ocurriendo globalmente.

Otro cambio es el paso de la ciudad informal a la ciudad formal. En España convivían las dos formas, pero la informal se ha ido borrando. “La manera informal de vivir tiene algunas ventajas que nosotros hemos perdido”.

Una consecuencia de hacer que las ciudades sean rentables es lo que pasa con las aceras. ¿Quién las hace? Porque en algunos lugares es un lujo y, sin embargo, “una acera es la verdadera democracia”. Con la misma lógica, se va privatizando el espacio público a pesar de que la calle también es un lugar de encuentro, no solo de conexión. La calle puede ser un lugar de juegos, una extensión de la casa, una escuela… “Con gente, la calle es más segura”, señaló Zabalbeascoa. Pero, en lugar de promover el encuentro, se hacen “ciudades que pinchan”, que colocan mobiliario para evitar que la gente se siente o se tumbe, como en la Puerta del Sol de Madrid. “Se invierte dinero en vallarlo todo”.

Frente a esto, la periodista de ‘El País’ puso ejemplos de intervenciones más humanas, como una acera-calle en el Carmelo (Barcelona) o una intervención relacionada con el patrimonio en Mérida que hace posible su protección y su disfrute.

Zalbeascoa abordó la irrupción de las smart city. “Los periodistas debemos sospechar siempre, pero si ponen el nombre en inglés, ya sospecho más rápido”. Anoté que estuvo indagando durante años  cuáles serían sus grandes ventajas y no encontró muchas relevantes. “La inteligencia, en la ciudad, sería, por ejemplo, que invitara a caminar”.

Comenzó a enumerar situaciones que acaban por modificar la manera de relacionarse entre las personas en una ciudad y la transforman. Una es la gentrificación, que acaba expulsando de un barrio o una ciudad a sus habitantes más antiguos a pesar de ofrecer una aparente mejora. “Si ves una galería de arte en tu barrio, ponte a temblar”. La gentrificación provoca la desaparición de la esencia de las ciudades: la pluralidad. Otra es la densificación, el hecho de crecer en altura, que ahora se cuestiona porque se considera que las ciudades intermedias son las más adecuadas.

La ‘comodificación’ (del inglés commodity) es la conversión de la ciudad, de sus inmuebles, en un bien de inversión: comprar para invertir, no para vivir, lo que altera la ciudad, por los precios y porque muchos lugares quedan vacíos. Zabalbeascoa cuestionó el empeño en construir iconos, cuando no acaban transformando la realidad de la ciudad, sino convirtiéndose tan solo en un símbolo.

La desconexión urbanística-especulativa es otro aspecto recurrente. Apuntó el caso de la urbanización que construyó Paco el ‘Pocero’, en Seseña, en medio de la nada y junto a un vertedero de neumáticos. “La arquitectura y el urbanismo tienen una relación brutal con la corrupción”. Además de este tipo de urbanizaciones, “la lacra del siglo XXI” son los adosados, que sin el coche “no funcionan”.

El urbanismo también está contra el peatón, en muchas ocasiones, pero algunas ciudades han revertido ese idilio con el coche, como Pontevedra, Copenhague, o Broadway, en Nueva York, porque “lo que hace las ciudades son las personas”. También hay actuaciones temporales, proyectos de espacios públicos que humanizan la ciudad, como el proyecto de Santo Domingo Savio en Medellín, las iniciativas del colectivo Boa Mistura pintando la calzada o los parques logrados gracias a la presión vecinal en Barcelona y otras ciudades.

De la misma manera, la aparición de vegetación en medio de las ciudades, la necesidad de combinar naturaleza y ciudad, como el proyecto Madrid Río, un parque de siete kilómetros sobre el soterramiento de la M-30 que ha sido un éxito rotundo. “Se trata de construir a favor de la naturaleza, aunque sean plazos más largos que los plazos políticos, que son de cuatro años”.

La conferenciante, antes de señalar seis puntos que se pueden poner en práctica en todas las ciudades, citó a Baudelaire: “la forma de la ciudad cambia más rápido que el corazón de un mortal”. Esos seis puntos son: asegurar la movilidad (ahí dijo que Lanzarote tiene mucho que mejorar porque se va en coche a todos lados); asegurar la diversidad; legislar y actuar contra la comodificación; restaurar (construir de forma sensible); controlar el turismo y reparar la relación con la naturaleza. Acabó con una frase de la urbanista y activista Jane Jacobs: “Las ciudades pueden proveer algo para cada uno de nosotros simplemente porque son creadas por todos nosotros”.

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Vuelve FICMEC dedicado a la masificación turística bajo el lema «El mayor desatino»

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Santiago Lecuona, representante del Festival Internacional de Cine de Medio Ambiente de Canarias (FICMEC) presentó la primera sesión abierta al público general, en la sala José Saramago, el día 16 de octubre, en la que se proyectaron cuatro cortometrajes. Recordó que al Festival y a la Fundación César Manrique no solo les unen “las mismas preocupaciones” sino que “nacen de la misma persona”, ya que César Manrique impulsó en los años ochenta el Festival en Puerto de la Cruz (Tenerife), que después se acabó trasladando a Garachico.

Destacó que, en su género, es el festival más antiguo de España y probablemente también de Europa: “Eso nos convierte en una eminencia”. Este año el festival se centra en la masificación turística bajo el lema ‘El mayor desatino’. “En los últimos años, todas las semanas leemos alguna noticia que nos acongoja –señaló Lecuona– como expolios al territorio, que se siguen produciendo”.

El lema escogido se refleja en la cartelería del festival que muestra la isla de Tenerife, o en este caso de Lanzarote, repleta de trabajadores, turistas, obras, vertidos o vehículos, y también se plasma ese concepto en otros proyectos artísticos que se programan cada año, paralelos a las proyecciones.

El Festival proyecta cortometrajes con el objetivo de ofrecer varios géneros, estilos e historias “que dialoguen entre sí”. Lecuona dijo que en otros festivales los cortos de ficción son “el patito feo” pero que en el FICMEC quieren “mimarlos”. El miércoles 16 se proyectaron cuatro cortos que hablan sobre la búsqueda de tierras raras en África, la vida en un pueblo costero de Costa Rica, la introducción de muflones en los años setenta en el Teide y el peligro de la desaparición del salmón salvaje: Terra Mater, Solo la luna comprenderá, El último muflón y Wild Summon.

Estos dos últimos cortos, presentados previamente por Lecuona, los pudieron ver, en las tres sesiones de mañana, los alumnos de Primaria y Secundaria de varios centros escolares de la Isla, a los que acompañó el departamento pedagógico de la Fundación César Manrique.

El jueves 17 de octubre se proyectó Antarctica Calling (Luc Jacquet, 2023), un largometraje documental que muestra un continente en vías de desaparición y sus habitantes. El director realizó en 1991 su primer viaje a la Antártida y vuelve treinta años después.

La Fundación César Manrique, que desde el año 2014 colabora con este festival medioambiental que aborda muchos aspectos relacionados con la obra y el discurso activista de César Manrique, señaló en la apertura del Festival en Lanzarote que FICMEC consolida este “ámbito reflexivo ante lo que se ha convertido en uno de los grandes temas que perturban y desafían a nuestro tiempo”. 

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Blanca de la Torre: «La cultura tiene la responsabilidad de construir relatos empoderadores para esos otros mundos que queremos habitar»

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Con la conferencia “Futuros habitables, relatos curatoriales y transiciones socioecológicas”, la historiadora del arte Blanca de la Torre quiso hacer entender al público que acudió a la Sala Saramago, el día 10 de octubre, cómo es la práctica curatorial y cómo crea la estructura de sus proyectos con el objetivo de aunar teoría y práctica.

Señaló que, en los últimos años, la práctica discursiva se ha ido alejando de la parte formal, que ella pretende acortar esas distancias y que existe un exceso de imaginarios distópicos, apocalípticos, que generan “un efecto paralizante”. Por eso, considera que el sector cultural, ante el pesimismo climático, tiene la responsabilidad de estimular la acción colectiva y construir relatos empoderadores con otros imaginarios para “esos otros mundos que queremos habitar”. En definitiva, “pensar cómo construimos nuevos modelos para entender el mundo”. De esta manera, comenzó una exposición a través de sus proyectos en el que explicaba, mediante imágenes, algunas de sus metodologías.

El primer proyecto es el más reciente: “Post Naturalis”, que acababa de inaugurar esa misma tarde en El Almacén. Es un proyecto de la artista grancanaria Cristina Déniz que se apropia de la idea de un antiguo Gabinete de curiosidades para proponer “modos más empáticos de relacionarnos con los no humanos”.

El proyecto “Isla” abarca once hectáreas en la localidad madrileña de Robledo de Chavela. Es un espacio de investigación en el que se han propuesto performances o instalaciones y cuyas intervenciones se pueden replicar en museos de otras ciudades, como Madrid o Nueva York.

De la Torre es curadora principal de la XV Bienal de Cuenca (Ecuador) y comisaria jefe de la Bienal 2025 de Helsinki (Finlandia). Dos lugares muy distintos “en las antípodas de la sostenibilidad”. Le interesa repensar el modelo de bienal, huir de aquellas que ofrecen muchos espacios para poder afrontar el reto de la sostenibilidad. Se plantea cómo hacer esas bienales “en tiempos de emergencia ecológica” y traslada las pautas que practica en los museos, a toda la ciudad. Así lo hizo en Cuenca, donde la Bienal pivota sobre tres ejes: el conocimiento ancestral y tradicional, los escenarios futuribles y un ecofeminismo crítico, que a su vez se trasforman en un decálogo de sostenibilidad que incluye, entre otros aspectos, la calidad, el concepto de kilómetro cero para evitar traslados de obras o materiales, un discurso positivo, reducción de huella de carbono, el uso de materiales naturales o la economía circular. La comisaria de arte fue mostrando las distintas intervenciones en esa Bienal.

Otro de sus proyectos es “Overview effect”, en Belgrado. Ese concepto nace del choque cognitivo que sufren los astronautas cuando ven por primera vez La Tierra desde el espacio. La exposición se pregunta si es necesario salir del Planeta para tener esa perspectiva y aborda la comprensión de las complejidades de la justicia ambiental. La segunda parte de este proyecto discurre en el Centro Atlántico de Arte Moderno (CAAM) de Las Palmas de Gran Canaria en una exposición colectiva de setenta artistas en la que se cambia la perspectiva “con los pies en La Tierra”: “Si le damos la vuelta llegamos a las mismas conclusiones”. Señaló De la Torre, que en Belgrado ya había desarrollado pautas de sostenibilidad “muy radicales” que reforzó en Canarias, donde el cien por cien fue producción local y no se hizo ningún traslado de obras o materiales desde fuera de esa isla.

“Fabular un mundo diferente” nace de la propuesta de una exposición itinerante que la comisaria adapta para que cada proyecto esté relacionado con su entorno, con su contexto, partiendo de la premisa de que una exposición “no vale para cualquier sitio”. Así, planteó la muestra como una matriz que se desarrolla en cada ciudad de manera diferente. Las intervenciones tienen una base común pero recogen las características locales, como es el caso, por ejemplo, de ‘Diálogos desde la catástrofe’, que confronta el desastre del Prestige con otra catástrofe ambiental cercana al lugar donde se expone en cada ocasión.

Terminó con otro proyecto, recién inaugurado en Granada, “Hebras y urdimbres”, que explora todas las dimensiones metafóricas en torno a la idea de tejer, una práctica asociada al mundo femenino.

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Alfonso Sanz: «Las carreteras no son un fin, sino un soporte para desplegar el nuevo modelo de movilidad que necesita este territorio único»

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“Si me preguntaran con qué concepto debería salir la gente de esta sala, sería el de invertir la jerarquía, completamente trastocada, en la que se ha venido proyectando el sistema viario en Lanzarote, en la que el territorio se tiene que adaptar a la carretera. Los tres conceptos que titulan este informe: territorio, movilidad y carreteras ―señaló Alfonso Sanz― no están ordenados al azar, sino como reflejo de una jerarquía que debería estar alineada a la hora de tomar decisiones, compatibles con la sociedad actual: primero el territorio, luego el sistema de movilidad y, por último, el viario”.

El redactor del informe para la Fundación César Manrique (FCM) indicó que “lamentablemente, todavía hace falta recordar que las carreteras no sirven únicamente para la circulación de los vehículos motorizados, sino que son vías de comunicación para otros modos de desplazamiento como, por ejemplo, las personas que caminan o pedalean. Obviar esas y otras funciones solo ocurre si, al pensar las carreteras, se olvida el contexto del espacio social y físico que atraviesan”.

Alfonso Sanz

Alfonso Sanz, técnico urbanista, presentó este jueves, 3 de octubre, en la sala José Saramago el informe Territorio, movilidad y carreteras. Una nueva perspectiva para Lanzarote, elaborado por encargo de la FCM. Pensar las carreteras como si no hubiera límites al crecimiento ya no es de recibo, a juicio de Sanz y de la FCM. La oleada de obras previstas en las carreteras de Lanzarote choca de frente con los compromisos ambientales y climáticos y con la identidad del paisaje insular. Se estandarizan las infraestructuras y dejan de lado la visión pionera de César Manrique y Pepín Ramírez, que Sanz llamó “modelo Manrique-Ramírez” de la relación territorio-carretera, que ha sido la marca diferencial de la isla.

Alfonso Sanz analizó el marco regulatorio que afecta a la movilidad, tanto el europeo, como el estatal, autonómico e insular, para determinar cómo encajan o desentonan las actuaciones programadas en el viario de Lanzarote. En concreto, aludió más específicamente a la reducción de emisiones y de tráfico urbano como objetivo principal, mientras señaló que la política de movilidad no es una política aislada, sino que está en consonancia con muchas otras. Está afectada por leyes como la de cambio climático y transición energética, la Ley de Movilidad Sostenible o la Ley del Ruido. Advirtió que las zonas de bajas emisiones no solo afectan a ciudades de más de 50.000 habitantes, como Arrecife, sino también a territorios insulares y que Lanzarote no está actuando en este sentido.

En cuanto a las leyes autonómicas, señaló que asumen el discurso europeo y nacional, pero existe una contradicción explícita entre el marco normativo y las decisiones que se toman. Por ejemplo, un elemento “de gran opacidad” que no se trata de una planificación sino de “compadreo de intereses” es el Convenio de Carreteras Canarias-Estado, que provoca reiterados desajustes en el territorio y no contribuye a enfocar adecuadamente las políticas de movilidad. En la isla, según advirtió el redactor, el Plan Insular de Transporte y Movilidad no contiene directrices sobre la política de carreteras: “Se sustituye la planificación en movilidad por documentos que solo programan inversiones”, dijo Sanz, que pidió que se incorporen las políticas de carreteras de Cabildo y Gobierno de Canarias al marco legislativo, supeditando las inversiones a la planificación y no al revés, un asunto este clave que provoca reiteradas distorsiones.

Sanz señaló asimismo que la planificación insular pretende aumentar los desplazamientos peatonales y el transporte público sin tocar las carreteras “sin embargo, si no hay un cambio de orientación del modelo, es una meta de difícil alcance”.

Aportó datos sobre el modelo actual que revelan que Lanzarote es un espacio donde el índice de vehículos por cada mil habitantes es muy superior al de territorios con una renta mucho mayor y donde el desplazamiento en vehículo privado es superior a la media española. “Esa sobreabundancia de turismos no debe ocultar la existencia de un número no pequeño de hogares en los que no se cuenta con ningún tipo de vehículo motorizado, cifrado en un 16,4% del total”. “También es llamativa la proporción de la población de Lanzarote que no puede conducir automóviles, que asciende al 46% del total o al 30% si no se tiene en cuenta a los menores de 19 años. Si se contemplan otras circunstancias como la renta, la disponibilidad de automóvil, la condición física, la elección personal u otras razones, se puede afirmar que más de la mitad de la población lanzaroteña no tiene acceso autónomo al uso del automóvil”. Asimismo, apuntó el declive del transporte público en Arrecife que, si bien ha aumentado tras la pandemia, en conjunto ha perdido más de 200.000 viajeros en quince años. “La movilidad es el principal reto climático y ambiental de Lanzarote”, concluyó.

Las carreteras del que Sanz llamó el “modelo Manrique-Ramírez” se adaptaban al lugar, mientras que las que se proponen actualmente se superponen al territorio. Se trata de carreteras “sin contexto”, de fórmulas que aplican lógicas que sirven para cualquier lugar, absorben ingentes cantidades de recursos, mantienen criterios de diseño rígidos, obvian los requerimientos de los modos alternativos de movilidad y de adaptación al contexto climático y de descarbonización y tampoco se adaptan a lo social. Puso como ejemplo desafortunado, la reciente intervención viaria entre Nazaret y el Complejo Agroindustrial, la LZ-408, donde un colegio queda encerrado entre una rotonda y los aparcamientos contiguos.

Sanz propone contextualizar el viario en relación con el lugar y tener una nueva perspectiva para las carreteras de la isla. Esta es una corriente que ya se está extendiendo en Estados Unidos basada en tres premisas: las carreteras deben ser sensibles al contexto en el diseño y el desarrollo del proyecto; deben ser completas, es decir, que sirvan no solo al coche privado, sino también al transporte público, la bici o el peatón; y, por último, su diseño debe ser flexible. Esta corriente también ha llegado a algunos lugares de España. Se trata de una “estrategia de movilidad segura y sostenible” y supone pasar de hacer infraestructuras a hacer políticas de movilidad. “Construir infraestructuras no es un fin en sí mismo, sino un medio para asegurar la movilidad”.

Finalmente, compartió algunas conclusiones: pensar primero el territorio, repensar el modelo de movilidad, planificar las carreteras en consonancia con el territorio y la movilidad, frenar los nuevos desarrollos de carreteras que promueven el viejo modelo de movilidad anclado en la lógica del crecimiento indefinido del uso el automóvil y actualizar la perspectiva Manrique-Ramírez para la concepción y diseño de las carreteras introduciendo las nuevas tendencias que prioricen inversiones públicas destinadas a poner en práctica estos conceptos.

Alfonso Sanz y Fernando Gómez Aguilera

“Es una batalla cultural”

El director de la FCM, Fernando Gómez Aguilera, moderó el coloquio posterior a la intervención del ponente. En su introducción, expuso que el propósito de la Fundación ha sido ampliar el debate de las carreteras en un contexto amplio: el de la necesidad de repensar la movilidad insular, y no en el de construir o no esta o aquella carretera. El problema es el uso intensivo y creciente del automóvil privado, sin prácticamente alternativas eficientes y dignas de transporte público y de otras movilidades activas. Recordó que, en 1998, la FCM ya planteó un documento que analizaba una por una las carreteras previstas, elaborado por Antonio Estevan, donde ya manifestó su oposición general al desdoblamiento de las vías, como, por ejemplo, ya entonces, a la LZ-2 y consideraba que “ahora conviene más dar soporte a la reflexión sobre una nueva forma de entender la movilidad de la isla porque hace falta cambiar el chip” para no repetir el mismo debate estéril 25 años después. En los últimos veinticinco años, la Fundación ha elaborado diversos informes de movilidad y presentado alegaciones en períodos de información pública a proyectos de infraestructuras viarias en Lanzarote, en los años 1998, 2001, 2003, 2004, 2006, 2014, 2023 y 2024.

“Esto es una batalla cultural, de mentalidades y debemos actuar sobre la mentalidad colectiva”, señaló Gómez Aguilera, que destacó que las carreteras “son el síntoma de un problema mayor, que afecta a cómo organizar los desplazamientos de personas y mercancías de una forma justa y equitativa socialmente, sostenible y sensible con el territorio, de modo que los ciudadanos puedan optar por si emplean el automóvil para desplazarse o, por el contrario, si se mueven en guagua, bicicleta o a pie en condiciones favorables que rompan con el efecto inducido del uso del automóvil que provoca la continua e ineficiente ampliación de la capacidad de las carreteras”. También destacó “la cantidad de trabajadores y jóvenes de la isla obligados a tener desplazamientos de pésima calidad”, apuntando que para mejorar los desplazamientos es necesaria la estabilización y reducción del tráfico de vehículos en una primera fase, para luego demandar inversiones en mejoras sustantivas en el transporte público favoreciendo y aumentando la seguridad en los desplazamientos activos y sostenibles.

Descargar documento: Síntesis del informe: Territorio, movilidad y carreteras

Acceso al informe sobre carreteras de Lanzarote de 1998: Informe de carreteras (1998)

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