Aminetu: «El Gobierno de España contribuye a perpetuar la ocupación ilegal en el Sáhara»

Sorry, this entry is only available in ES.

La Fundación César Manrique (FCM) presentó el 14 de noviembre de 2025, en la sala José Saramago, el largometraje documental titulado Aminetu: 50 años de ocupación, dirigido por Lucía Muñoz Lucena con guion de Nicolás Castellano y Sergio Rodrigo. Firmado por la productora malagueña Entrefronteras, este docuthriller trata sobre el conflicto del Sáhara Occidental y es contado a través de la figura que protagoniza la película: la activista saharaui Aminetu Haidar; con la huelga de hambre que mantuvo durante 32 días en el aeropuerto de Lanzarote tras ser expulsada sin pasaporte de El Aaiún como hilo argumental.

Tras la proyección, de 90 minutos de duración, Aminetu Haidar tomó la palabra para agradecer al pueblo lanzaroteño su solidaridad y compromiso con la justicia, en reconocimiento al apoyo recibido en 2009 cuando fue “deportada a la fuerza del Sahara Occidental por el régimen de ocupación marroquí en connivencia con el Estado español”. Denunció el sufrimiento del pueblo saharaui debido “al exilio, la represión, la tortura, la desaparición forzada y la ocupación ilegal”, y destacó la perseverancia de los saharauis pues, a pesar de la discriminación, marginalización y la privación de sus derechos mínimos, “siguen en pie”.

Con respecto al conflicto del Sahara indicó que existen tres muros que exigen una solución coordinada. El primero es el muro político y diplomático, donde la palabra referéndum ha sido sistemáticamente vaciada de contenido. Añadiendo, en este sentido, que “la reciente y ambigua resolución del Consejo de Seguridad de octubre de 2025 consolida este preocupante retroceso al tomar la propuesta de autonomía marroquí como base, sin mencionar siquiera la propuesta del Frente Polisario. España se ha convertido en facilitadora del estancamiento, normalizando un lenguaje que legitima la ocupación”.

Mientras la diplomacia se estanca, continuó exponiendo la activista, los saharauis se enfrentan a un segundo muro: el jurídico-económico. “La maquinaria extractiva marroquí genera miles de millones con los fosfatos de Bucraa, la pesca y los parques eólicos. Empresas europeas y españolas financian y legitiman la ocupación violando el derecho internacional y las sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Cada saco de fosfatos, cada tomate etiquetado como ‘producto de Marruecos’ es un ladrillo más en el muro de la colonización”. Y, a juicio de Aminetu, quizás el muro más peligroso sea el tercero: La desesperanza generacional. Explicó que con más del 60% de la población nacida en el exilio, para ellos la promesa del referéndum es una historia lejana. La ayuda humanitaria cubre menos del 40% de sus necesidades alimentando el riesgo de radicalización o la emigración masiva, manifestó.

Durante su discurso, Haidar reclamó a España que “garantice la descolonización y el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui” y sostuvo que “al respaldar la autonomía bajo soberanía marroquí, el Gobierno de Pedro Sánchez contribuye a perpetuar una ocupación ilegal” y “facilita la explotación de recursos naturales como fosfatos, pesca, energías renovables y la continuidad de graves violaciones de derechos humanos”. Para concluir recordó que en los territorios ocupados “la represión es brutal y la colonización avanza” y finalizó agradeciendo el respaldo de diferentes instituciones y personalidades, como la FCM, el apoyo en su momento de José Saramago y la “incansable labor de tantas figuras del mundo de la cultura y del periodismo que han dado voz al pueblo saharaui”.

Tras las palabras de Haidar, se celebró una mesa redonda —moderada por el periodista y director de Diario de Lanzarote, Manuel Riveiro— en la que participaron la directora y los guionistas del documental. Lucía Muñoz puso de relieve la importancia de seguir hablando de la historia del Sáhara y afirmó que el pueblo saharaui no ha perdido la esperanza ni ha normalizado su situación, lamentando que su lucha haya estado silenciada por los distintos gobiernos españoles. Por su parte, Sergio Rodrigo calificó a Aminetu como “un referente de la lucha por la paz en el mundo” y puntualizó que el pueblo saharaui no ha perdido la esperanza, pero sí la confianza en el papel de España y en el derecho internacional.

Nicolás Castellano, Manuel Riveiro, Lucía Muñoz y Sergio Rodrigo

En palabras de Nicolás Castellano, “Lanzarote fue un tablero de ajedrez de la política internacional”. Aseguró que, para Canarias, el Sáhara ocupa un espacio amplio en las páginas de su historia, sin embargo “es la página de la historia española más sepultada”. Hay un silencio mediático consciente ya que se expulsa a periodistas del Sáhara y no se habla de ello, apuntó. ¿Qué reciben a cambio los medios para no hablar del Sáhara occidental?, se preguntó. Manuel Riveiro recordó que, sin la connivencia del Gobierno español, Haidar no hubiera sido expulsada a Lanzarote, y dijo que fue el antecedente de la carta de Pedro Sánchez sobre el Sáhara apoyando a Marruecos. Para Castellano, el momento en que se publica esa carta de Pedro Sánchez (marzo de 2022) fue “especialmente sangrante”, ya que todo el mundo estaba mirando hacia Ucrania. “Pensamos que era un bulo”, confesó. Finalizó advirtiendo que “resulta difícil explicar por qué estamos en contra de la ocupación de Palestina y de la invasión de Ucrania y por qué guardamos silencio sobre la situación del Sáhara”.

La huelga de hambre de Aminetu, señalaron, sirvió para que todo el mundo supiera de la existencia del conflicto. Sin la presión mediática y del mundo de la cultura no se habría llegado a una resolución pacífica. En estos últimos 50 años, durante el episodio de Aminetu fue cuando España ha estado más comprometida respecto al Sáhara y quedó en evidencia “el chantaje de Marruecos y que la población apoya al pueblo saharaui”. La mesa finalizó analizando las perspectivas actuales para el pueblo saharaui, con la difícil situación bajo la presidencia de Donald Trump y su búsqueda de apoyos para Israel, como es el caso de Marruecos, porque usa el Sáhara como cromo de intercambio en la política internacional.

Más información: Nota de prensa

Más información: Discurso completo de Aminetu Haidar en la Fundación César Manrique

«La turistificación, el estado del bienestar convertido en una falacia»

Sorry, this entry is only available in ES.

La Fundación César Manrique (FCM) acogió los días 6, 7 y 8 de noviembre la primera edición de la Escuela de Otoño Alba Sud en Lanzarote. Se trata de unas jornadas de reflexión y análisis crítico sobre los procesos de turistificación que estuvieron compuestas por cuatro mesas redondas con un total de doce ponentes y una salida de campo el último día.

Raoul Bianchi, Dulce Cairós, Carla Izcara (moderadora) y Ernest Cañada

La primera mesa redonda —en la que participaron Raoul Bianchi, profesor de Economía Política de la Universidad Metropolitana de Manchester; Dulce Cairós, profesora de Derecho de la Universidad de La Laguna y Ernest Cañada, doctor en Geografía y coordinador de Alba Sud— abordó las causas de la precariedad laboral en sector turístico, poniendo el foco en los procesos de desregulación y flexibilización, con cambios diferentes en los modelos de protección. “El Derecho del Trabajo ha respondido a la línea neoliberal” con el paso de la regulación desde las leyes a los convenios o contratos, señaló Cairós. En esta misma dirección se pronunció Bianchi, destacando cómo la fragmentación de la industria turística merma la conciencia de clase para las reivindicaciones laborales y funciona como catalizador de una política neoliberal. “El turismo es la manera más fácil de blanquear dinero”, sentenció.

También se habló sobre las consecuencias del actual modelo turístico. Las más claras: la pobreza y la desigualdad, a pesar de que los beneficios empresariales son más altos que nunca. Se advirtió de que se sigue pensando en crecer y crecer mientras en los destinos, el turismo afecta a las condiciones materiales de vida de los residentes, lo que a su vez fomenta un populismo de derechas. En este sentido, la turistificación, según Cairós, ha convertido al estado del bienestar en una falacia, provocando un deterioro generalizado de las condiciones de vida y de trabajo, con salarios poco atractivos, imposibilidad de conciliación, difícil acceso a la vivienda y problemas en el transporte. Para Cañada, la desigualdad es la consecuencia más evidente de todas y, a su juicio, donde más se está notando es en la salud de la clase trabajadora, altamente dependiente de psicofármacos y ansiolíticos. “La actividad turística genera cuerpos rotos”, aseguró.

Valerio del Rosario, Carla Izcara, Gema Martínez Gayo (moderadora) y Javier Tejera

La segunda mesa, sobre transición socioecológica y transformaciones turísticas, estuvo formada por Valerio del Rosario, director de la empresa El Cardón NaturExperience; Carla Izcara, investigadora de Alba Sud y Javier Tejera, director de Ecotouristing. Este último planteó que la transición debe girar hacia un modelo menos depredador, que tenga en cuenta los límites biofísicos de los destinos: no se trata de que “vengan pocos y gasten mucho, sino que gasten mejor” y advirtió de que el “mejor clima del mundo” puede cambiar y con ello las reglas del juego del turismo que llega a Canarias. Por su parte, Izcara señaló que el turismo de calidad no genera menos impacto y consideró que en los territorios más turistificados se debe poner en el centro a los trabajadores y tomar decisiones valientes como frenar la capacidad hotelera y no ampliar más infraestructuras para, después, decrecer de manera planificada.

Alejandro Armas. Irma Ferrer y Ernest Cañada (moderador)

Alejandro Armas, profesor de Geografía de la Universidad de La Laguna e Irma Ferrer, abogada de las asociaciones Transparencia Urbanística y Acción Cívica, hablaron sobre las consecuencias de la turistificación, principalmente respecto a la vivienda y el espacio público, en la tercera mesa de la escuela de otoño de Alba Sud. Sobre la vivienda, Armas señaló seis aspectos: la intensificación de procesos de desalojo, el aumento de extranjeros que compran vivienda, la aparición de infraviviendas, un gran número de viviendas vacías (en Canarias hay 211.000, la mayor tasa de desocupación en España), una planificación de vivienda pública inexistente y la proliferación de viviendas en el mercado del alquiler turístico. Armas apostó por desmercantilizar la vivienda, incentivar la entrada en el mercado de las viviendas vacías y retirar muchas otras del mercado vacacional, así como por una moratoria vacacional urgente “porque si no, no se podrán poner en marcha otras medidas”. Por su parte, Ferrer alertó sobre los intentos de blanquear la industria turística, a la que calificó como “criminal” y acusó de producir esclavos. Señaló la ausencia absoluta de regulación de las instituciones del Estado, recordó el intento de regulación y contención del territorio en Lanzarote y la situación actual con trabajadores del sector turístico malviviendo. “No se puede estar a favor de la industria turística tal y como la conocemos”, concluyó.

Gema martínez Gayo, Atteneri Rivero, Anne Striewe, Alejandro Armas (moderador) y Raül Valls

La última mesa redonda giró en torno a los conflictos socioecológicos provocados por el turismo, en ella participaron Gema Martínez Gayo, doctora en Sociología; Atteneri Rivero, bióloga botánica; Anne Striewe, directora general de la Fundación Canarina y el filósofo Raül Valls. Para Rivero, los conflictos existentes actualmente, no son conflictos aislados, sino síntomas de un modelo territorial al límite. Explicó que ahora los conflictos ya no se ven solo como ecológicos, sino también sociales, y esto es consecuencia de la turistificación. Striewe apuntó que el discurso ecologista ha ido calando en una parte de la sociedad que antes era ajena, porque la turistificación ha superado todos los límites y la masificación ha llegado a todos los espacios. Martínez Gayo habló, desde un punto de vista global, de los efectos lentos y progresivos que hacen que la sociedad cada vez sea más vulnerable a la turistificación, generando problemas ecológicos y sociales de todo tipo, y con los turistas compitiendo por los recursos con los residentes. En cuanto a las barreras a las que se enfrentan los movimientos sociales, apuntó lo que “cuesta materializar la preocupación del cambio climático en medidas concretas en el sector turístico”; la escasa efectividad, de momento, en la descarbonización, la dificultad para introducir mecanismos redistributivos; y un contexto político mundial que no parece ahora mismo el más adecuado. Finalmente calificó a los movimientos sociales como necesarios, ya que, a su modo de ver, son una forma de dar visibilidad y respuesta, de difundir y fortalecer la democracia y crear “una sociedad más justa, democrática y sostenible”.

Díptico: Programa Escuela Alba Sud

Más información: Nota de prensa 

 

Esquirol: «El ser humano, como hondura abierta profunda, traspasada por lo que le acontece»

Sorry, this entry is only available in ES.

El filósofo Josep María Esquirol expuso el 23 de octubre de 2025, en la sala José Saramago de la Fundación César Manrique, su pensamiento antropológico filosófico —basado en la comprensión de lo humano— con la intención de acercar al público a la “situación humana fundamental” o lo que se ha llamado también la condición humana.

“El pensamiento es una manera de procurar responder a lo que ocurre en la sociedad”, comenzó señalando Esquirol. Siempre ha habido y hay mucha violencia, y su intención de fondo es “responder a esta violencia que filosóficamente se vincula con lo que se llama el nihilismo”. Cuando prevalece el nihilismo emerge el dominio de la fuerza, explicó. Por eso, su vocación filosófica es “un intento de hacer frente a este nihilismo”. En otras palabras, de hallar las raíces de lo que tiene sentido.

Aunque definir lo humano no es posible, porque solo se define aquello que se domina, sí nos podemos aproximar, declaró el pensador. Se ha definido al ser humano tradicionalmente como el que tiene capacidad racional, o como animal técnico, capaz de transformar la situación radicalmente o, como manifestaba Nietzsche: aquel animal al que le es lícito hacer promesas. “El mañana es impredecible. Cuando una persona promete algo a otra es porque dice algo como: vaya como vaya el mañana, yo estaré. La presencia ya es una promesa”. El ejemplo más claro es una madre, que para una hija es una promesa.

En todas estas definiciones el énfasis está puesto en el poder y Esquirol quiere encontrar una manera de caracterizar al ser humano que no siga esa línea. A partir del ejemplo de la madre y la hija se preguntó de dónde surge este poder de prometer. Y la respuesta es que la madre promete porque está profundamente afectada por la hija. “Si esto es así, significa que el humano puede quedar profundamente afectado por algo”.

A esta posibilidad de quedar afectado se le puede llamar de formas distintas: apertura, sensibilidad, vulnerabilidad o aceptabilidad, incluso pasividad. Todas indican la porosidad del ser humano. El ser humano está tan abierto que puede quedar muy profundamente tocado. De ahí que Esquirol eligiese como título para su conferencia “El ser humano como hondura abierta”, porque esa apertura es al mismo tiempo una hondura que va de la piel al corazón.

La dicotomía entre interior y exterior en el ser humano no termina de funcionar para caracterizar al ser humano, “en cambio si hablamos de una hondura abierta, no hay interior y exterior, es una hondura que viene caracterizada precisamente porque está traspasada por lo que le acontece”, matizó. “Una manera de caracterizar esta hondura es a través de lo que podríamos llamar el sentir”, dijo el filósofo. El sentir se ha ampliado tanto que resuena, como si se plegara sobre sí mismo. Es decir, vivir es sentirse viviendo, encontrarse, que es en realidad la definición de la vida humana y del yo.

En este sentido, Esquirol expuso cómo el ser humano está afectado por cuatro experiencias fundamentales: el sentir, que es una autoafectación; el tú, la experiencia del mundo y la experiencia de la muerte. Sentirse se expresa como claridad y calidez. Sentirse, estar dándose cuenta, es estar en una especie de claridad que es al mismo tiempo calidez. El intelecto o la razón serían categorías relacionadas con la claridad, pero el sentimiento, emoción o afecto serían relativos a la calidez. La claridad y la calidez son aspectos de la misma cosa ya que una inteligencia sin calidez es como algo arbitrario. Como pista: en todas las narraciones en donde sale un sabio, siempre es alguien amable.

El humano está tan abierto, la apertura de su sentir está tan abierta, que lo que le acontece, lo que le afecta, incluso es infinito. Le afecta la nada de la muerte. Desde que se siente el aguijón de la finitud, en edades muy tempranas, todo cambia. Esta afectación es determinante. ¿Cómo es que el humano está afectado por la nada siendo la nada infinita?, se cuestionó Esquirol. “Porque la apertura es infinita”, sentenció.

Respecto a la infinitud del tú, la relación con alguien es realmente la relación con todo, pues el otro se presenta como una infinitud. El filósofo aseguró que, “en cierto modo, cada uno de nosotros podría describir su vida como una serie de encuentros fundamentales con el tú, la biografía de una persona es la biografía de sus encuentros”. Y queda la experiencia fundamental del mundo, que es el horizonte de todos los horizontes. La infinitud del mundo, aquello que realmente nos toca en el mundo, es el hecho de ser, de que las cosas son. En el ser de las cosas hay una infinitud, igual que en la nada.

Así, prosiguió el conferenciante, el ser humano es una hondura abierta traspasada por infinitos, afectada por experiencias fundamentales. Es una hondura abierta y excedida. Nos pasan y nos traspasan, añadió. El humano se encuentra con una situación en la que debe hacer frente a esto que le pasa, está traspasado por infinitudes y debe responder. Responder, no superar, “que eso es para la autoayuda”. Las infinitudes que nos traspasan jamás se superan, “en el mejor de los casos, nos enfrentamos y respondemos a ellas”. No es una huida, es ir poco a poco haciendo frente. Poder ir respondiendo es la salud. Hay una especie de salud espiritual que es al mismo tiempo salud mental. Cuando se produce una situación mórbida o patológica es cuando el humano es incapaz de responder a lo que profundamente le ocurre. Por esta dificultad de responder se pide ayuda, “y todos nos ayudamos unos a otros a responder”.

El ser humano está excedido por lo infinito y despliega, por este motivo, un anhelo infinito, que se traduce al mismo tiempo como un empeño, un esfuerzo por ir juntando las cosas buenas del día a día. “Hay un anhelo infinito y un anhelo que se proyecta en el día a día, siempre hacia adelante, que no es una huida del presente, sino la posibilidad de que haya presente”.

“Para que haya presente, lo que hacemos los humanos es responder de modo que haya un día tras otro, una palabra tras otra…”. “Cuando se produce un encuentro, ¿qué esperas? Un reencuentro”. “Sin duda este es un buen encuentro. Me gustaría que hubiera un reencuentro”, finalizó. 

Mas información: Nota de prensa

FICMEC, un espacio donde «pensar, sentir y actuar juntos por un futuro más justo, más humano y más sostenible»

Sorry, this entry is only available in ES.

La Sala José Saramago de la Fundación César Manrique (FCM) acogió un año más el Festival Internacional de Cine Medioambiental de Canarias (FICMEC), que contó con tres jornadas de proyecciones audiovisuales —martes 14, miércoles 15 y jueves 16 de octubre—, todas ellas vinculadas a la ecología y a la naturaleza. Como en ediciones anteriores, las sesiones de proyección se organizaron en jornadas matutinas y vespertinas. Las primeras, exclusivamente reservadas a la comunidad escolar de los centros convenidos a través del Departamento Pedagógico de la FCM, mientras que las sesiones de tarde estuvieron abiertas al público en general.

Durante la presentación del Festival, Santiago Lecuona —representante de FICMEC— puso en valor la importancia de crear espacios de colaboración y cooperación “que permitan compartir ideas y avanzar hacia una mejor protección del medio ambiente”. Este es el caso de la colaboración creada hace ya once años entre el Festival y la FCM, “dos instituciones que comparten y mantienen vivo el espíritu de César Manrique a lo largo del tiempo”, explicó, para luego concretar, que se trata de generar un espacio de reflexión y disfrute en torno al medio ambiente, a la sociedad y al cine, mediante “un cine diferente, que invita a pensar y que propone otras formas de entender el ocio, más alejado de los circuitos comerciales”.

Esta XXVII edición del Festival lleva como lema “Adaptación al cambio climático”. Al respecto, Lecuona señaló que esto no significa haber perdido “la esperanza ni la voluntad de seguir luchando por el Planeta” sino que, por el contrario, “seguimos creyendo, como hacía César Manrique, que no todo vale y que debemos continuar defendiendo las mismas causas justas por las que él tanto trabajó durante muchos años”. Continuó afirmando que, “tal vez, el verdadero problema sea que, décadas después, muchas cosas han cambiado y lo que entonces podíamos prevenir, hoy se ha convertido en un desafío más difícil de revertir”. No obstante, “no todo está perdido, aunque el cambio climático sea cada vez más evidente y haga la vida en La Tierra más compleja”, matizó.

El representante de FICMEC finalizó asegurando que “es precisamente ahí donde reside la verdadera fuerza de este tipo de encuentros, cuando el cine se convierte en una herramienta para mirar el mundo con otros ojos, entonces sí estamos generando el cambio que necesitamos”, y terminó proponiendo “seguir creando espacios como este, lugares donde pensar, sentir y actuar juntos por un futuro más justo, más humano y más sostenible”.

Tras la presentación se proyectó el largometraje Hanami, de la directora Denise Fernandes, una coproducción de Suiza, Portugal y Cabo Verde. Narra la historia de Nana, que vive en una remota isla volcánica de la que todos sus habitantes quieren irse. De hecho, poco después de su nacimiento, su madre Nia, que padece una misteriosa enfermedad, se marcha. Cuando Nana tiene fiebre alta, la hacen ir al pie de un volcán para recibir un tratamiento. Allí se encuentra con un mundo suspendido entre los sueños y la realidad.

En la jornada del miércoles se exhibió una selección de tres cortometrajes: Lanawaru, Audio y el caimán y Zona wao. El Festival concluyó con el largometraje de animación dirigido por el cineasta y animador letón Gints Zilbaldodis, titulado Flow. En él se narra un mundo repleto de vestigios de la presencia humana que parece estar llegando a su fin. “Gato” es un animal solitario, pero cuando su hogar es destruido por una inmensa inundación, se refugia en un barco tripulado por diversas especies y tendrá que colaborar con ellas a pesar de sus diferencias.

Más información: Nota de prensa

 

Romero: «Los bancales, un legado que debemos conservar»

Sorry, this entry is only available in ES.

En 2019, se celebró en Canarias el IV Congreso mundial de la asociación ITLA (Asociación Internacional de Estudiosos de Terrazas), “Territorios de terrazas y bancales: Re-encantar bancales”. Para aquella ocasión, la geógrafa Lidia E. Romero le encargó a su amigo, el verseador Yeray Rodríguez, que compusiera unos versos sobre los bancales, un texto que tituló Asombros, esfuerzo y metáfora, con cuya grabación comenzó la conferencia titulada “Paisajes de bancales: herencia viva y retos de futuro”, impartida por Romero el 9 de octubre en la sala José Saramago de la Fundación César Manrique.

Los bancales son el resultado de la intervención humana sobre vertientes y/o cauces para construir superficies llanas donde antes no las había con el fin de cultivar alimentos, principalmente. En ocasiones, se hacen con muros de piedra seca y hay quien los llama los “paisajes del hambre”, aunque esta definición no incluye la realidad de todos ellos. Romero señaló que, para hacernos una idea sobre la importancia de los bancales en Canarias, la cantidad de piedra seca que hay en La Gomera tiene el mismo volumen en metros cuadrados que las treinta principales pirámides de Egipto.

Los bancales también son sistemas socioecológicos complejos. Tienen una relación directa entre la sociedad y el territorio. Hay una tipología amplia, con muchos tipos de terrazas y variadas denominaciones: bancales de bolsillo, cadenas, nateros, traveseros, etc. Existe una gran cantidad de términos en todo el mundo, y en Canarias hay hasta 13 nombres diferentes, a los que se suman muchas otras formas de designarlos en cada isla. En cuanto a su antigüedad y dispersión, existen varios focos, no un único origen, pero se remontan a 3.000 años antes de Cristo en algunos lugares, mientras que en Europa, en Italia y Creta, se han llegado a datar en más de 4.000 años.

Estos sistemas presentan muchos beneficios. El primero es el aprovisionamiento de alimentos, pero también sirven para regular el agua, de muchas maneras diferentes. Son antierosivos, tienen una función geomorfológica, retienen el suelo y, además, sirven como cortafuegos contra los incendios. Tienen una inercia, que hace que, aunque estén abandonados, sigan sirviendo como contenedores de suelo. Los muros, por otra parte, son auténticos jardines verticales, reservorios de biodiversidad y llevan a cabo servicios ecosistémicos de resiliencia.

Por otro lado, también tienen funciones culturales, son retazos de historia. Para componerlos hace falta tener un gran conocimiento del territorio. También son fuentes de inspiración para artistas, como escritores poetas, pintores o escultores. Son un patrimonio de todos, un legado, y “tenemos la obligación de conservarlos”, señaló Romero.

Son paisajes culturales, algunos aún vivos, en uso, y otros no. Unos pocos, son sitios históricos, monumentos o patrimonio inmaterial. En Canarias los hay en todas las islas, al menos “el arte y el oficio de los muros de piedra seca”, aunque no se hayan declarado Bien de Interés Cultural. Existen 119 paisajes culturales en la lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, de los que el 27 por ciento esconde algún tipo de bancales. La mayoría de ellos están en Europa y se encuentran incluidos dentro de la red de Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM). De estos, una cuarta parte son aterrazados.

Las terrazas o bancales poseen valores estéticos, turísticos, culturales y están muy amenazados por el abandono, por la erosión y por otros usos, como la ganadería. También están “olvidados o ninguneados”. “En la cartografía, los bancales están invisibilizados”, señaló Romero. En Lanzarote se pueden considerar bancales, en algunos casos, a los enarenados, el jable o las gavias, además de los nateros o los paredones. Así como a las viñas contenidas en los cráteres de volcanes. De 24 edificios volcánicos que hay en La Geria, en nueve de ellos hay “bancales de bolsillo”.

Romero explicó que existe una gran cantidad de estudios sobre los bancales en Lanzarote, Gran Canaria y La Gomera, y hay propuestas de futuro para realizar proyectos de todo tipo en torno a ellos Son muchos los retos de futuro, matizó. A juicio de la geógrafa, la reconversión de estos paisajes se podría orientar hacia la agricultura regenerativa con soluciones basadas en la naturaleza que sean “naturales y sostenibles”, o como retenedores de suelo o para adaptarse al cambio climático como sumideros de carbono. También se pueden destinar para el ecoturismo, que es “una determinada actitud frente al territorio” y para acercar, en definitiva, a la gente al mundo rural: hacer rutas, huertos urbanos y otro tipo de propuestas, con usos terapéuticos, de formación, de reunión, para hacer ferias, estrategias didácticas, etc., o iniciativas como “adopta un bancal”. Para Romero, “se puede hacer ciencia ciudadana o conciencia ciudadana”. La ciudadanía puede protegerlos recopilando datos o proponiendo proyectos para los bancales.

Más información: Nota de prensa 

Grabación de la conferencia: Grabación

José Mª Fernández-Palacios: «Los bosques termófilos son el aspecto mediterráneo de Canarias»

Sorry, this entry is only available in ES.

Los bosques termófilos. Canarias, Madeira y Cabo Verde (Macaronesia Editorial) es un libro coral en el que participan doce profesores e investigadores de diferentes universidades, y ha sido coordinado por el catedrático de Ecología de la Universidad de La Laguna, José María Fernández-Palacios. El estudio —que consta de 280 páginas, 70 fotografías, 60 mapas, 32 tablas, 25 cuadros y 25 fichas, y está formado por 7 capítulos y una clave final para poder distinguir y determinar las especies de árboles y arbustos si diésemos un paseo por los bosques termófilos— se presentó el jueves 2 de octubre en la sala José Saramago de la Fundación César Manrique.

Fernández-Palacios comenzó por explicar a qué llamamos Macaronesia, un término con el significado de “islas felices”, acuñado por el botánico y naturalista inglés Philip Barker Webb en el siglo XIX y que comprende a los archipiélagos del este del Atlántico: Azores, Madeira, Salvajes, Canarias y Cabo Verde. Hay varios elementos, o paleoelementos, que vertebran a estos archipiélagos: por un lado, los restos de la geoflora paleotropical del mar de Tetis, anterior al Mediterráneo y, por otro, la rand flora africana —que ha quedado en los bordes de dicho continente—, que también constituye la base de los bosques termófilos. El tercer elemento son los endemismos. Según Fernández-Palacios, cuando los botánicos europeos viajan a Canarias y visitan ciertos paisajes, hacen un viaje en el tiempo, porque ven “cómo era su continente hace veinte o treinta millones de años”.

El libro revisa la percepción que han tenido los distintos autores a lo largo de la historia sobre los bosques termófilos, desde Leopold Von Buch en 1819 hasta Del Arco y Rodríguez Delgado en 2018. Algunos, describieron estos bosques con una identidad propia; otros no los identificaron como tales. Se habla, en cualquier caso, de bosques termófilos canarios, en plural, y no del bosque termófilo canario, en singular. En su estructura tienen especies como palmeras, dragos, lentiscos, acebuches, sabinas, almácigos, etc., cuyas ilustraciones han sido incorporadas a los escudos de muchos ayuntamientos de Canarias como Arona, La Oliva, Alajeró o Antigua. “Los bosques termófilos son el aspecto mediterráneo del archipiélago canario”, aseguró.

En los bosques termófilos hay unas 49.600 especies y comprende a 320 millones de habitantes, distribuidos entre la cuenca mediterránea, California, Chile, Sudáfrica y Australia, en todos los lugares donde se cultivan viñas, aunque también hay higueras y olivos como elementos comunes. Entre Canarias y Madeira hay especies exclusivas, vicariantes y compartidas, muchos elementos comunes. En cuanto a bosques termófilos, “Madeira se comporta como una isla canaria más”. En Azores, sin embargo, no hay bosque termófilo, pero sí en Cabo Verde.

El clima mediterráneo (veranos calurosos e inviernos lluviosos), por otra parte, no tiene un análogo en el pasado, es bastante reciente. El autor explicó cómo durante la crisis salina del Messiniense se evaporó el Mediterráneo tras el cierre del estrecho de Gibraltar y cómo después cambió el clima del planeta por el cierre del Canal de Panamá, y acabó dando lugar al clima mediterráneo. Antes de eso, Canarias ocupaba una superficie mucho mayor. Las comunidades o especies que conforman el bioma mediterráneo, como sabinares, acebuchales, palmerales, dragonales o lentiscales, están incluidas en los puntos calientes de biodiversidad del Planeta. Es una naturaleza privilegiada, pero está amenazada. El hábitat de los bosques termófilos es con el que más especies contribuye a la lista roja.

Con el poblamiento de Canarias, se deteriora mucho el bosque termófilo, porque es el hábitat que se usa para cultivos y pastos por sus características de humedad, terreno y lejanía de la costa. En Lanzarote tan solo quedan tres o cuatro manchas en el Risco de Famara, solamente en los puntos más altos, un 0,17 por ciento de lo que hubo, mientras que en otras islas queda aún un poco más, como en La Gomera, donde se acerca al treinta por ciento de lo que en su día existió. En Canarias, en general queda poco más de un diez por ciento. “Es una mala noticia, se han perdido muchas especies”.

El coordinador del libro terminó explicando que Macaronesia Editorial es una “editorial familiar”, creada con el objetivo de realizar libros con un diseño muy cuidado y de alta divulgación acerca de la naturaleza macaronésica. Después de La Laurisilva. Canarias, Madeira y Azores, este es el segundo título que se completará con un tercer libro sobre el pinar.

Más información: Nota de prensa

Grabación de la conferenciaAcceso a la grabación

Jaime Puig: «Dorotea de Armas tuvo una vida de sencillez, austeridad y sacrificio»

Sorry, this entry is only available in ES.

Dorotea de Armas. La última locera de El Mojón, escrito por Jaime Puig, hace el número 9 de la colección Islas de Memoria, editada por la Fundación César Manrique con el objetivo de rescatar personajes que hayan contribuido a construir la historia contemporánea de Lanzarote. Esta investigación —presentada el 25 de septiembre en la sala José Saramago— es la primera dedicada a una mujer dentro de esta serie de libros que, recientemente, también protagonizó Antonio Corujo, para el que al comienzo del acto se tuvieron unas palabras de recuerdo, pues había fallecido el día anterior. Así mismo, una vela encendida como símbolo de protesta y una luz de esperanza por Gaza presidió el acto.

Toño Armas, ceramista e investigador de la loza pintada de El Mojón, hizo una introducción a este tipo de cerámica “desconocida, tradicional, hecha a mano, guisada al aire libre y pintada”. Dijo que el oficio de locera era exclusivamente de mujeres y apuntó que se trata de la única loza pintada realizada en Canarias, con dos centros principales de producción: el principal, El Mojón, y, posteriormente, Muñique, con los antepasados de Dorotea, que llegaron desde el pueblo de El Mojón. Este tipo de cerámica coincide con la que se hacía en el norte de África, donde también se aplicaba el tegue o teigue, que se extrae de las tierras calizas.

Toño Armas, Fundación César Manrique, 25/09/2025

Armas explicó el proceso de elaboración de esta cerámica destinada fundamentalmente a uso doméstico, que servía para dar respuesta a las necesidades básicas del hogar. Poco a poco fue desapareciendo en detrimento de otro tipo de cerámica más asequible —tanto en términos económicos como de accesibilidad—, por lo que la profesión se abandonó en los años treinta del siglo XX, hasta que Dorotea la recupera, con matices, a finales de la década de los sesenta con la llegada del turismo a Lanzarote.

Tras la exposición de Toño Armas, Myriam Ybot, prologuista del libro, mantuvo un diálogo con el autor, el periodista Jaime Puig, quien confesó haber redescubierto a Dorotea durante el proceso de investigación de su vida, previo a la escritura del libro. Señaló en este sentido que ya la había conocido en persona y entrevistado en varias ocasiones para la radio. “Había mucho material grabado, pero gran parte se perdió porque se grababa en cintas que se reutilizaban”.

Jaime explicó cómo la Dorotea que todo el mundo recuerda, “vestida de negro, tocada con sombrera, de calma mirada tras unas gafas de pasta igualmente oscuras”, ‘nace’ con casi setenta años. No se conocía su vida anterior (había nacido en 1899) y su misión fue intentar reconstruirla. Para ello, tuvo en cuenta tres aspectos: la protagonista en sí, la figura de la mujer rural, y su oficio. Aunque Dorotea no nació ni vivió en El Mojón, la memoria colectiva la vincula a este pueblo, principalmente por sus figuras más emblemáticas: los Novios de El Mojón. Siempre vivió en Las Montañetas, en Muñique. Para la escritura del libro, el autor estuvo en esa casa de Las Montañetas, hoy deshabitada, “un lugar donde ha quedado encerrada su esencia y que ahora solo son recuerdos”.

Dijo Puig que, ya que en El Mojón tampoco quedan en pie las casas de las loceras, se podría plantear ese espacio como un homenaje a la loza hecha en Lanzarote. También fue el lugar donde “ella tropieza, cae y empieza a dejar de ser feliz” y en el que se sentaba en el muro y recibía a todo el mundo, desde César Manrique a Alfredo Kraus, pero también a cualquier otra persona. Según Puig, “allí hablaba con todo el mundo”.

Jaime Puig y Myriam Ybot, Fundación César Manrique, 25/09/2025

Dorotea de Armas, tuvo una vida de “sencillez, austeridad y sacrificio”, indicó Puig, como casi todas las mujeres del campo de Lanzarote en el siglo XX. Una vida casi heroica con siete hijos a los que mantener y escasos recursos. A este respecto, Ybot afirmó que este libro resulta una especie de homenaje a la mujer rural, a lo que Puig contestó que, aunque no era su intención inicial, es imprescindible reflejar “esas penurias que pasaron sin demasiadas quejas”. No obstante, no se trata de un relato de penurias, sino de una historia llena de amor. “La familia me transmitió que Dorotea, antes que nada, era todo amor”, puntualizó el autor.

Con el auge del turismo y animada por un joven Juan Brito —interesado en aprender a elaborar loza tradicional— Dorotea volvió al oficio de locera. Lo hizo adaptándose a los nuevos tiempos, realizando las nuevas piezas que demandaban los visitantes, con gran profesionalidad. “Cambió la cerámica, pero ella no cambió”, concretaron.

A Dorotea de Armas la nombraron Importante del Turismo en 1997, a título póstumo. A juicio del autor del libro muchos de los homenajes realizados en la Isla han servido más para el lucimiento del cargo público del momento que para el homenajeado, pero cree que sí es necesario que se ponga en valor a la gente, “porque los lugares son grandes por las personas que los habitan”. A Dorotea se le hizo algún homenaje y tiene una escultura con su figura en Mancha Blanca, pero, subrayó Puig, no está reconocida como Hija predilecta de Lanzarote.

Para concluir, Myriam Ybot animó al público a leer este libro que a su juicio está lleno de poética y amor hacia la protagonista. Por su parte, el autor indicó que espera que su lectura sirva “para creernos más lo que somos”, porque en Lanzarote, “bajo esa máscara de humildad, de modestia, no tiene por qué ocultarse que tenemos cosas únicas y muy admirables que hay que poner en valor”. “La humildad no está reñida con la grandeza que tenemos”, finalizó.

Más información: Nota de prensa 

Antonio Valero: «Estamos esclavizando a la naturaleza porque se deja, pero hay que gestionarla»

Sorry, this entry is only available in ES.

En 1987, Antonio Valero, catedrático emérito de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Zaragoza, viajó a Estados Unidos a visitar a Nicolás Georgescu-Roegen, “el mejor economista ecológico que ha existido”, según sus palabras. Pionero en integrar la termodinámica en la economía, Georgescu defendía que la escasez de los recursos establece el límite a la supervivencia de la humanidad, ya que el reciclaje nunca puede ser completo pues todos los recursos naturales se degradan irreversiblemente y, por lo tanto, acabarán agotándose en algún momento. Con esta premisa, Antonio Valero dio comienzo a su conferencia titulada: “La irreversibilidad como valor natural de las materias primas. En busca de la sombra física de la economía”, impartida en la sala José Saramago el jueves 18 de septiembre de 2025.

Partiendo del concepto de que la economía se basa en la escasez, Valero pronosticó: “La Naturaleza se va a poner cara”. A su juicio, nos encaminamos a un futuro colapso inevitable. La cuestión es saber cuándo. Un paso para conocerlo sería “combinar la termodinámica con la economía”. El ingeniero explicó cómo aunque la energía no se cree ni se destruya, sí que cambia de calidad, es decir, se degrada. Igual que nosotros nos mantenemos gracias a que consumimos recursos, pero vamos a morir, al planeta le pasa lo mismo, que se degrada poco a poco y “estamos acelerando esa degradación”.

Para contener esa inevitable degradación, lo que se puede hacer, a juicio del ponente, es gestionar los recursos biológicos y geológicos del planeta. Aquí entraría en juego la termodinámica, matizó, ya que cuantificaría la escasez, que se puede medir por parte de la Física, no por parte de la Economía. La primera idea para relacionar lo físico con lo económico es la exergía; la energía máxima de un sistema que se puede transformar en trabajo útil. La energía eléctrica, por ejemplo, tiene mucha exergía. Una mina, un río, un glaciar, también… Es una herramienta que nos permite valorar físicamente las cosas, no solo económicamente. La degradación de la energía la podemos llamar irreversibilidad así que, si medimos la exergía, estaremos midiendo la irreversibilidad de las cosas. Se convierte en algo cuantificable y se mide en kilovatios hora. Lo que es positivo para la economía es negativo para la física, matizó.

En este sentido, Valero habló de un trabajo que publicó en 1986 sobre la idea del coste energético en cuanto a la cantidad de energía que necesitamos para hacer cualquier cosa. Esa herramienta de coste tiene sentido con respecto a la economía, indicó. ¿Cuánta cantidad de energía o de exergía necesitamos para obtener recursos o materias primas? ¿Qué impacto generamos sobre el planeta? Si lo cuantificamos, tendríamos el coste para cada materia prima y sabríamos el coste para la naturaleza expresado en kWh. Es decir, lograríamos conocer el impacto integral sobre la naturaleza. ¿Qué podríamos hacer con estos costes físicos? Podríamos eliminar irreversibilidades o retrasar la degradación, señaló el catedrático emérito.

Valero considera que la sociedad valora más la eficacia —acabar algo en tiempo corto—, que la eficiencia —aprovechar al máximo los recursos utilizados—, y plantea reevaluar lo que consideramos progreso. A su juicio, habría que vivir más tranquilo, sin gastar tantos recursos y puso el siguiente ejemplo práctico: solamente duplicando la vida útil de los ordenadores y de los móviles que hay en España, habría electricidad para diez años en los hogares de la ciudad de Zaragoza.

Junto a José Manuel Naredo, Valero acuñó el término “la regla del notario”. En este sentido, explicó que, desde el punto de vista económico, el notario obtiene un gran beneficio de la construcción de una casa sin hacer apenas esfuerzo. Sin embargo, el coste de los materiales y de los recursos es mucho mayor para el planeta, mientras que en economía es la parte más barata en términos unitarios. Respecto a los minerales, cuantos más sacamos, más energía necesitamos para extraerlos. Ahora los minerales son más baratos, pero cuanto más avancemos en su extracción, se irán encareciendo. “Todas las materias primas del planeta van a subir de precio”, afirmó, y los recursos que primero se van a gastar en el planeta son los suelos fértiles, ya que los estamos degradando.

En una fábrica, una parte del beneficio va destinado a amortizar la maquinaria, pero ¿quién amortiza la naturaleza?, ¿cuándo consideraremos el fin de la esclavitud de la naturaleza?, se preguntó. Las renovables, por otra parte, son mejores que las energías fósiles, pero “no son tan renovables” porque también producen CO2. Además, los teléfonos móviles tienen 31 elementos químicos y duran tres años. Son imposibles de reciclar. Y los coches eléctricos tienen 55. “Somos una sociedad de usar y tirar”, sentenció.

La deuda de las personas del planeta es de 300 billones de euros, “lo que nos debemos unos a otros”. ¿Y dónde está ahí la naturaleza? No hay diálogo entre la naturaleza y el ser humano. “Estamos esclavizando a la naturaleza porque se deja, pero hay que gestionarla”. ¿Cuánta naturaleza nos hemos hipotecado de esos 300 billones? Por todo ello, Valero considera que hay que vincular la ética a la economía, porque el PIB no distingue entre procesos beneficiosos o perjudiciales para la naturaleza.

El ponente concluyó su conferencia explicando cómo, junto a un grupo internacional de investigadores, está elaborando una metodología del cálculo de las “mochilas de irreversibilidad” de todas las materias primas. Esto sería útil para dar a la economía una alternativa a través de la termodinámica ya que, en su opinión, “no podemos seguir así o, al menos, debemos saber lo que le ha costado generarlo a la naturaleza”. En último término, Antonio Valero informó sobre la creación de un comité internacional con el objetivo de cambiar la manera de ver la termodinámica e intentar influir en una política que no fomente únicamente el crecimiento económico.

Más información: Nota de prensa

Grabación de la conferenciaGrabación

Teresa Vicente: «El Mar Menor somos todos»

Sorry, this entry is only available in ES.

Teresa Vicente, profesora titular de Filosofía del Derecho, directora de la Cátedra de Derechos Humanos y Derechos de la Naturaleza en la Universidad de Murcia y ganadora del Premio Goldman —considerado el Nobel de Medio Ambiente— “por idear, promover y lograr dotar de personalidad jurídica al Mar Menor”, impartió el jueves 19 de junio de 2025, en la Sala José Saramago de la FCM, la conferencia titulada “Justicia ecológica y derechos de la Naturaleza: La Ley 19/2022, de 30 de septiembre, de reconocimiento de personalidad jurídica a la laguna del Mar Menor y su cuenca”.

El acto comenzó con el “himno del Mar Menor” y, seguidamente, Teresa Vicente relató con gran detalle todo el proceso social y legal, que finalmente concluyó con la aprobación de la ley que dota a la laguna y su cuenca de los mismos derechos que tienen las personas y las corporaciones. Desde la creación de un movimiento social sin precedentes en España con la manifestación más grande que ha tenido la Región de Murcia, la recogida de firmas para la aprobación de la Iniciativa Legislativa Popular (un total de 638.800 firmas), hasta alguna anécdota relacionada con el primer juez que citó a declarar al Mar Menor, que se había criado en ese lugar y lo amaba.

El Mar Menor es el primer ecosistema de Europa con derechos propios y eso es “un gran triunfo de la ciudadanía española”, afirmó la jurista. “Cuando el Mar Menor nos dijo que se estaba muriendo, sentimos que algo también se moría con nosotros y, entonces, fuimos a luchar por su vida”, aseguró. El movimiento social se unió con el intelectual y, a partir de ese momento, empezó la lucha política. Para ello elaboraron una ley de solo siete artículos, muy sencilla para que la entendiese todo el mundo, matizó. Esa Ley pasó primero por el Ayuntamiento de Los Alcázares, donde se llevó a pleno a pesar de que había informes técnicos negativos. No obstante, nadie votó en contra “porque era el pueblo el que estaba hablando y esa es la democracia”. Posteriormente, se llevó al Congreso y al Senado en donde fue revisada, pero no se tocó nada de lo sustancial. Finalmente, obtuvo el respaldo del Tribunal Constitucional, “que deja claro que nos podemos defender en cualquier procedimiento legal, pero también frente a la Administración”.

Con respecto a los logros obtenidos desde que entrara en vigor la Ley, el 3 de octubre de 2022, el Mar Menor ha conseguido una tutoría legal integrada por 44 personas, —tiene tres tutores legales, cada uno representa a un comité: científico, de representantes y de guardianes—. Así mismo, la laguna ya tiene su firma, su cuenta bancaria y su NIF, ahora se está intentando conseguir que le otorguen un DNI. Además, el Mar Menor se encuentra personado en varios procedimientos penales y hay jueces que lo han llamado a declarar para que se defienda por los atropellos medioambientales que sufre. Refirió cómo, hace años, todo lo que rodeaba al Mar Menor eran dunas, sin embargo, la laguna y su cuenca comenzaron a degradarse a partir de los años 60 con la construcción masiva y los vertidos de los residuos de la minería, la agricultura y la ganadería intensiva.

Teresa Vicente hizo hincapié en que “el Mar Menor somos todos”, como aparece en el artículo 6 de la Ley, y esto no solo es un cambio jurídico, “sino ontológico”, es decir, “de la manera de entender quién es el ser humano y cuál es su lugar en el mundo”. Valoró la relevancia internacional de esta Ley, que fue reconocida por Naciones Unidas dentro del programa “Armonía con la Naturaleza”. Contó Vicente que les han llamado ya
abogados de Alemania para investigar si en la cuenca del Mar Menor hay agricultura intensiva de empresas alemanas para denunciarlo y juristas de Suiza “que ya le están diciendo a los bancos que no den dinero a empresas que estén explotando esa zona”.

Para finalizar, Teresa Vicente reivindicó un “nuevo modelo de justicia: la justicia ecológica, para darle dignidad a La Tierra, porque sabemos que tiene dignidad y no la hemos respetado, y cuando no se respeta, porque no se ama lo suficiente, hay que dar derechos para mantener ese equilibrio entre el explotado y el explotador”, concluyó. La jurista considera la situación actual se podría revertir, de verdad, si se fijan los derechos de la naturaleza en una declaración universal.

Más información: Nota de prensa 

Alfonso Sanz: «El crecimiento infinito del tráfico no puede ser el punto de partida de un proyecto de carretera»

Sorry, this entry is only available in ES.

Las carreteras son espacios de controversia desde el punto de vista político y social. “Antes de pensar en ellas, debemos pensar el territorio y la movilidad”.

Alfonso Sanz, técnico urbanista, que ya elaboró para la FCM el informe en 2024, ‘Territorio, movilidad y carreteras. Una nueva perspectiva para Lanzarote’, abrió el taller ‘¿Carreteras contra el territorio? Maneras distintas de construir y gestionar nuestras vías’, y lo hizo hablando sobre los mitos creados alrededor de las carreteras, el día 22 de mayo en la Sala José Saramago.

Hay que preguntarse si todos los proyectos de carreteras representan una buena opción económica y hay que tener en cuenta que cada solución técnica tiene detrás un marco de pensamiento. También existe una sobrevaloración de las infraestructuras, la movilidad y la velocidad.

Esa mitología sobre las carreteras nos habla de que las infraestructuras cohesionan, generan crecimiento económico, son garantía de competitividad, vertebran el territorio o incrementan la accesibilidad como si siempre fuera positiva por sí misma.

Sanz insiste en pensar primero el territorio y, como resultado de ello, pensar en la movilidad, aunque siga siendo un concepto mal definido. En cualquier caso, el nuevo proyecto de la Ley de Movilidad Sostenible ya apunta a que la movilidad es un medio, no un fin. La Ley debería desembocar en la aprobación de diferentes planes de movilidad, que no se están llevando a cabo, y en alinear las leyes autonómicas con el marco europeo y el marco nacional, pero hay muchas lagunas en su desarrollo.

Sobre el sistema de movilidad y su planificación territorial y urbanística hay una generación de demanda constante, unos condicionantes y unas consecuencias. En cuanto a la demanda, en Lanzarote hay al menos dos categorías de territorio: disperso y compacto, uno más proclive al vehículo privado y el otro más susceptible a que prevalezca el público.

En Canarias hay una gran contradicción entre el marco legal, que apuesta por una movilidad planificada, y la acción política, que apuesta por el convenio de carreteras Canarias-Estado, que es un mero programa de inversiones, sin planificación.

El nuevo Plan Insular de Movilidad de Lanzarote ni siquiera habla de las carreteras. “No hay un plan, hay programas de inversión en carreteras y esas inversiones se supeditan a intereses diversos”, señaló Sanz. Para conseguir reducir el uso del vehículo privado con un cambio de modelo, como dice el propio Plan, hay que hacer algo más que programas de inversiones.

Por otro lado, el índice de motorización en Lanzarote está muy por encima de la media española e incluso por encima de territorios con la renta mucho más alta. En la isla, si no se cuenta Arrecife, el 70 por ciento de los desplazamientos se producen en vehículo privado.

La “metáfora hidráulica” no sirve para las carreteras, es decir, si se amplía la infraestructura, los coches no se distribuyen mejor como si fueran un líquido. De hecho, al contrario, se induce a la movilidad. Esta inducción está más que demostrada desde los años sesenta. Las infraestructuras para la movilidad motorizada generan mayor movilidad motorizada, aparecen nuevos desplazamientos y nuevos comportamientos. Por eso, “el crecimiento infinito del tráfico no puede ser el punto de partida de un proyecto de carreteras”.

La velocidad está reñida con la accesibilidad, y la seguridad vial no es un aspecto meramente mecánico, es más complejo. Hay que diferenciar entre riesgo y peligro. También hay un riesgo percibido y un riesgo aceptado. Los usuarios de las vías adaptan su comportamiento a los factores de riesgo que perciben y a las medidas de seguridad establecidas. Eso desata cambios técnicos y conductuales que inciden en la movilidad y la seguridad vial.

En Lanzarote, la perspectiva en la construcción de carreteras creada por Manrique y Ramírez aún sigue aún vigente, pero hay muchas otras carreteras nuevas que no se adaptan al territorio y se hacen esos diseños simplemente para aumentar la velocidad.

Hay muchas formas de afrontar el enfoque de las carreteras, en cuanto a su trazado, planificación, diseño y gestión, no solo teniendo en cuenta la velocidad. Según Sanz, de nuevo, hay que pensar primero el territorio y apostar por un modelo de movilidad que incluya las nuevas tendencias del diseño viario y que no maximice la construcción de carreteras sin reparar en sus consecuencias para el medio, para el modelo de movilidad y para el territorio.

Propuestas

Los asistentes al taller se dividieron en cuatro grupos y cada uno de ellos analizó un proyecto de carretera propuesto en la actualidad para la Isla: la LZ-5 entre el Hospital y Playa Honda, la macro rotonda a la entrada de Arrecife, el desdoblamiento de la LZ-40 hacia Puerto del Carmen y la carretera de Los Hervideros.

Los participantes analizaron esos proyectos desde la perspectiva de su influencia en el territorio, así como social o económica o funcional, si el proyecto es sensible al contexto, si contempla la movilidad de todos los modos de desplazamiento y finalmente qué alternativas se pueden plantear. Cada uno de los grupos expuso sus conclusiones.

Al final, Sanz expuso que en los cuatro proyectos hay elementos comunes. No hay un marco de planificación y van surgiendo en función de otras necesidades. Sus trazados o diseños no están planificados o pensados para el transporte público, los métodos de elaboración de alternativas son dudosos y están en contradicción con las estrategias existentes.

Respecto a la LZ-5, la alternativa más razonable es no hacerla. En cuanto a la macro rotonda, se puede hacer una rotonda convencional, con una vía paralela para el transporte público que soluciona el mismo problema y costaría 3 o 4 millones de euros frente a los 24,5 presupuestados. Sobre la LZ-40 de Puerto del Carmen, da la impresión de que se hace para después continuar su trazado hacia el Sur. El último tramo, junto a la rotonda de El Toro, acoge únicamente 8.000 vehículos diarios. “Será un tramo vacío”. Finalmente, en la carretera de Los Hervideros se propone dejar el tramo cortado entre Janubio y Los Hervideros, hasta donde se puede llegar en coche, y hacer el resto a pie o en bicicleta.

Más información: Nota de prensa

Díptico completo: Díptico del taller